La verdadera historia de Candy White

(Capitulo 2)

Michigan 1898.

El pequeño Albert lo ha visto todo y no lo puede creer: su propia hermana ha abandonado al bebe de su mejor amiga en un lugar obscuro y desconocido y el daría todo por ser un adulto y así poder ocuparse de la criatura: "será mejor que me marche ya, y coja el camino corto para así llegar antes de ella a la casa pues piensa que estoy durmiendo." Y sin vacilar se echa a correr en plena noche y en menos de 10 minutos está metido en la cama fingiendo dormir.

Poco después Doris llega y esta tan agotada pero aun así, entra 1ero en la habitación de su hermanito para ver si todo está bien y ve al niño rubio durmiendo profundamente. Está a punto de cerrar la puerta cuando de repente ve que Albert tiene aún los zapatos puestos: "Que raro?" Se acerca lentamente a la cama y le quita los zapatos y sale de la habitación despacio. Esta ha sido una noche muy ajetreada, y aun duda si ha tomado la buena decisión en abandonar al bebe de su mejor amiga en el orfanato, decide que sí ya que aquella criatura solo aportaría desdicha para el señor Constable y se acuesta sin siquiera sospechar que su hermanito Albert ha sido testigo de todo.

Son las 10 de la noche y en el 'Hogar de Pony', la hermana María y la señorita Pony han terminado de acostar los últimos niños traviesos y se dirigen al salón a charlar un poco antes de retirarse cada una a sus habitaciones. Las dos mujeres no podían ser una más diferente la una de la otra: mientras la señorita Pony era una mujer pasada los 50tas y dulce e afable hasta no más, la hermana María que apenas llegaba a los 30ta anos de edad era la mano firme y la que se encargaba de castigar a los niños malcriados. Las dos nunca se habían casado por razones diferentes: la más joven por haber elegido ir al convento a penas cumplido los 20te anos, y nadie sabría decir si se habría enamorado alguna vez; La mayor porque desde siempre su ambición había sido abrir su propio hogar y criar a todos los huérfanos que se le presentaran a la casa, y así lo había logrado. Y así fue como poco a poco las familias pobres fueron depositando a cada uno de sus hijos, hasta que un buen día la hermana María fue mandada como misionaria para educar a todos los niños del 'Hogar de Pony' y ahí se quedó.

"Otro día largo verdad hermana María?"

"Así es señorita Pony pero por lo menos no hay ningún niño enfermo por el momento y además ya pronto llegaran las vacaciones y tendrán más tiempo para jugar afuera. Incluso he pensado en llevarlos todos a una pequeña excursión, que le parece la idea?"

De repente se oyen unos chillidos y las dos mujeres se quedan congeladas…..

"Iré a ver quién es!" Declara la hermana María recobrando la palabra la 1era, y cogiendo una linterna abre la puerta de la entrada y sale afuera dirigiéndose hacia donde viene el ruido".

"Ve algo hermana María?"

Los chillidos se hacen cada vez más fuerte y las dos mujeres se quedan paralizadas.

"Me parece que viene de la colina arriba señorita Pony así que subiré a investigar."

La hermana María sube la colina con rapidez y ajusta su linterna para ver mejor. El choque es visible en su cara cuando se encuentra con un espectáculo inesperado:

Debajo de un árbol descubre a dos bebecitos gritando fuertemente, cada uno en una canasta diferente, y sin pensarlo 2 veces se dirige hacia ellos, agarra las canastas y baja la colina con cuidado hasta llegar delante de la puerta del 'Hogar de Pony'.

"Pero si son dos bebecitos!" Exclama la señorita Pony asombrada.

"Entremos por favor que creo que las criaturas tienen hambre y debemos calentar un poco de leche."

Asintiendo la señorita Pony se dirige hacia la cocina.

Tras depositar las canastas la hermana María inspecciona a cada uno de los bebes que ya están más calmados y que la miran con ojos grandes. Puede notar que son dos niñas, una es morena y la otra rubia pero las dos tienen la tez de la piel muy clara. Sonríe dulcemente y le acaricia a cada una la cabecita hasta que por fin la señorita Pony aparece con 2 biberones llenos de leche.

"Cojamos cada una un bebe y démosle la leche quiere hermana?"

Por algún impulso inesperado la hermana María elije al bebecito rubio, quien al sentirse en los brazos delgados de la mujer joven cierra los ojos y se toma la leche contento de por fin tener algún alimento en su cuerpito minúsculo.

La señorita Pony agarra el otro bebe quien alegre toma del biberón y poco después se duerme pacíficamente.

"Son bebes muy hermosos no cree? Me pregunto qué nombre les pondremos ya que ninguna de las personas que los entrego le dejo alguno."

La señorita Pony se queda pensando largamente y mirando a cada una de las criaturas se le ocurre una idea:

"la rubia es tan dulce que uno podría comérsela, así que CANDY se llamara y la morena se parece mucho a la muñeca que tenía yo cuando era niña y cuyo nombre era ANNIE, así que este será su nombre".

"CANDY y ANNIE….." Murmura la hermana María pensativa. Le gusta mucho la combinación y presienta que su mundo está a punto de cambiar.

Michigan 1901.

Han pasado ya tres años desde la terrible noche en que Doris abandono al bebe de su mejor amiga y todavía no ha podido reponerse del todo, aunque nunca dejo de observar los progresos de la criatura que ya había dejado de ser un bebe y se había convertido en una pequeña traviesa que se la pasaba corriendo y jugando con todos los niños del 'Hogar de Pony': la llamaban Candy White a lo que pudo investigar, y a la otra bebe también abandonada aquella noche, le habían puesto Annie. Sonríe con cierta melancolía pensando en lo bonito que sería si Carolyn aun viviera, pues está segura de que su hijo Anthony de 5 años y su hermanito Albert de 11 hubiesen cuidado de Candy White como a una hermana menor.

Sin embargo algo la tiene preocupada: últimamente le han dado dolores fuertes de estómago, y piensa que es imposible de que haya caído embarazada ya que desde hace un tiempo su marido y ella dormían en camas separadas. Suspira un poco triste pues sabe que desde la muerte de su mejor amiga las cosas han cambiado, y esto se debía a lo infeliz que se sentía consigo misma interiormente: al morirse Carolyn se había llevado a la tumba el espirito y juventud de Doris y solo quedaba una joven solitaria y sin ganas de reírse de nada….. Unas risas infantiles le interrumpen sus pensamientos:

"Mama dile a Albert que deje de perseguirme que ya me canse de correr!"

"Ha! Ya te agarre y nunca más podrás escaparte!"

"Auxilio mama!"

"Niños no griten tanto que me duele la cabeza!"

"Que te pasa mama no te encuentras bien?" Pregunta Anthony corriendo hacia Doris para abrazarla. El pequeño niño rubio sabía que su madre siempre fue delicada de salud y por esto adoptaba siempre un aire protector para aquella mujer, que en sus ojos infantiles era la más hermosa del mundo con los ojos verdes más intensos que jamás hubiera visto.

Albert los mira preocupado pues se ha dado cuenta que desde algún tiempo la salud de su hermana mayor ha deteriorado: "desde aquella inolvidable noche horrible en que ella abandono al bebe…"

"No es nada mi amor, no te preocupes que tu mama siempre estará aquí para ti."

"En serio mama, tu nunca morirás verdad?"

Doris mira al pequeño Anthony sombríamente pero decide no contestar. Para que nublar la infancia feliz de su único hijo cuando él tenía toda una vida por delante, y antes de que se diera cuenta estaría ya entrando en la adolescencia, se enamoraría de chicas bellas y se casaría con la muchacha que eligiera para él.

"Quiero que sepas que mama te quiere mucho mi amor y esto es lo único que cuenta entiendes?" Le dice Doris dándole un beso en la frente y luego se acerca a su hermano, lo coge de la mano y lo abraza. "Los quiero a los dos así que nunca se olviden de esto….."

Albert siente de repente una premonición de que algo malo sucederá y se pone a temblar.

"Que te pasa mi amor?" Le pregunta Doris preocupada.

Albert la mira a los ojos antes de contestar: "prométeme que si te sucede algo malo me lo dirás hermana entendido? Ya no soy un niño pequeño y puedes tratarme como a un adulto."

La joven rubia mira a su hermanito tiernamente antes de proseguir: "ya se lo maduro que eres para tu edad, pero no te preocupes que todo está bien."

"Eso espero hermana."

Doris agarra a sus caballeros favoritos y se los lleva de regreso a la casa pues ya es la hora de comer.

HOGAR DE PONY, ORFANAJE PARA NINOS DE TODAS EDADES.

Mientras tanto en el 'Hogar de Pony' la pequeña Candy ha hecho una de sus travesuras otra vez, y la hermana María acaba de darle un par de palmadas y la tiene castigada en su habitación. Annie se encerró con ella y está llorando silenciosamente.

"No llores Annie que yo no he sentido ningún dolor cuando me pegaron pues soy fuerte como un niño!" Exclama la pequeña rubia pecosa guiñándole el ojo a su mejor amiga.

Las dos niñas pequeñas eran como hermanas a pesar de las diferencias, tanto en carácter como en el físico: Annie tenía el cabello negro y lacio, era bastante tímida y la más frágil de las dos mientras que Candy, era de cabello rubio rizado y era tan traviesa como un niño que se la pasaban castigándola casi diario.

"Cada vez que te dan golpes siento que me están pegando también amiguita!" Llora la pequeña morena suavemente.

De repente se abre la puerta lentamente y entra la hermana María mirando a sus dos niñas favoritas pues de verdad que lo eran, sobre todo Candy por su temperamento vivo, y si la castigaba tanto es porque le preocupaba su porvenir y la quería tanto como a la hija que nunca tuvo. Como si leyera su pensamiento la pequeña rubia pecosa le guiña el ojo a ella también, sonriéndole con ternura, pues para la criatura aquel ser adulto era la mama que nunca tuvo y la química entre ellas dos era bastante fuerte.

"Aun sigues castigada Candy así que nada de hacerme ojos lindos que de nada te servirá."

"No pierdo nada en intentar."

"Silencio que solo venía a buscar a Annie que es el ejemplo perfecto para ti de como una niña se tiene que comportar."

La pequeña pecosa baja la cabeza con resignación y decide esperar el veredicto.

"Ven conmigo Annie que Candy se quedara en su habitación hasta mañana y yo le traeré su comida y cena más tarde.

La pequeña morena asiente con la cabeza y le manda un beso con la mano a Candy antes de salir.

Michigan 1902.

Doris está sentada en la sala de espera de su doctor pues últimamente los dolores en su vientre se han hecho más intensos: "quiera dios que no sea nada grave lo que tengo pues yo soy la única que puede cuidar de Albert y Anthony….."

Se abre la puerta principal y de repente sale el médico y mira a la joven rubia con aspecto sombrío, Doris interpretando la mirada del joven presiente que algo malo va a ocurrir y decide romper el silencio cuanto antes:

"dígame doctor si es grave por favor y no me deje en el suspenso más tiempo."

El joven médico se aclara la garganta antes de proseguir: "lamento tener que ser yo el que le de las malas noticias pero a usted no le queda mucha vida. Le hemos descubierto un cáncer de cuello uterino y las posibilidades de que se salve son mínimas, y créame que lo siento muchísimo siendo usted tan joven."

Para Doris esto es como una revelación y no pudiendo contenerse más le pregunta a su médico intimo: "cómo es posible y cuando empezó la enfermedad?"

"Es difícil de decir, pero en su caso yo diría que fue repentino: usted empezó a resentir dolores el año pasado y me temo que el cáncer ya estaba bastante avanzado para entonces, y aunque hubiese venido a verme antes hubiera sido ya demasiado tarde y lamento tener que ser yo quien le de aquella notica desagradable, créame."

Doris se esfuerza en sonreír y pregunta lo inevitable: "cuanto tiempo me queda doctor y le suplico que no me engañe, por favor."

El medico se encoje los hombros antes de continuar: "tal vez un ano o meses, quien sabe pues con la medicina aun poco avanzada sigo creyendo en los milagros."

La revelación es demasiado inmensa para la joven rubia quien se echa a llorar desolada y no por ella, pero por su hijo y hermanito que quedaran huérfanos cuando ella se muera. "Por lo menos estaré cerca de ti querida amiga, si es que hay un cielo….." Reponiéndose Doris se seca las lágrimas antes de añadir: "Y que pasara con mi familia para cuando ya deje yo de existir?"

"Se refiere a la fortuna de los Andry me imagino, verdad?"

"A eso mismo venia: se me ocurre una idea, y es que mi hermano Albert se haga cargo de ella después que me muera….."

"Quiere dejar su fortuna en manos de un niño?"

"Así es. Albert se convertirá en el 'tío abuelo' de la familia Andry con la ayuda de mi madrastra, la señora Elroy, y quiero que solo él se haga carga de los asuntos familiares y de la administración de mi fortuna, que también es de él," Añade Doris con firmeza.

"No quiero ser inoportuno, pero porque su hermano y no su propio hijo?"

"Por la simple razón de que Anthony apenas tiene los 6 años cumplidos, y Albert a pesar de tener solo 12 años ha adquirido ya la madurez necesaria para ocuparse, con la supervisión de la señora Elroy, de los asuntos familiares importantes, esto es todo."

"Entiendo. Pues será como usted mande y hare todo lo posible por alargar su vida, tenga esto en cuenta."

"Muchas gracias doctor y si me disculpa quisiera irme ya a casa para empezar con mi testamento."

El joven médico asiente, y una vez salida de su consulta Doris respira aire profundo mientras intenta aclarar su situación: le quedaba poco tiempo de vida y su misión era terminar el testamento lo antes posible. Al llegar a la casa se dirige inmediatamente hacia la oficina de su madrastra sin pensarlo dos veces. Nunca se han llevado bien pero sabe que la mujer mayor es sabia y sabe plenamente como tratar asuntos discretos. Golpea la puerta dos veces hasta que oye la fría y chillona voz de la señora Elroy.

"Entre ya por dios!" Exclama la mujer de pelo gris quien al ver a la joven rubia avanzar tímidamente a ella se queda sin palabras durante un instante.

"Disculpe la molestia señora Elroy, pero tengo un asunto muy urgente del cual tengo que hablar con usted si me permite."

La señora Elroy la mira fijamente antes de proseguir: "muy bien de que se trata?"

Doris se aclara la garganta y continua: "vengo a hacer un testamento y quiero que mi hermano Albert se encargue de todas las decisiones familiares para cuando yo ya no este."

"Dios mío pero de que hablas muchacha, es que acaso te vas a morir?!" La mujer pregunta casi bromeando, pero al ver la mirada seria de la joven se queda paralizada.

"Cuéntamelo todo por favor…." Es lo único que a la señora Elroy se le ocurre decir viendo la seriedad de la situación.

HOGAR DE PONY, ORFANAJE PARA NINOS DE TODAS EDADES.

"Candy vuelve inmediatamente o te daré la palmada más grande del mundo y te encerrare en tu habitación por una semana, me oíste niña malcriada?" Exclama la hermana María corriendo detrás de la pecosa traviesa.

"Candy obedece por favor que si no te castigaran como siempre." Dice la pequeña Annie en voz baja. Teme por el sermón que sin duda le espera a su mejor amiga, y se pregunta una y otra vez, porque a la rubia traviesa le gusta tanto provocar a la hermana María, pues ella por su lado le teme a casi todo el mundo y sobre todo si son seres adultos.

"Deja de siempre preocuparte Annie que por lo menos todo lo que hago es bueno para la circulación de la sangre de la señorita Pony y la hermana María ha ha ha!"

"No tanto si la que sufre las consecuencias eres tú, y además oí decir que como castigo se te prohibirá comer las tartas de chocolates que tanto te gustan."

Al oír las palabras mágicas Candy está casi al punto de llorar: "dijiste tartas de chocolates?! Sera mejor que me comporte como tú por una vez, o me quedo sin mi postre favorito amiga!"

"Me lo prometes?"

"Claro que sí!" le contesta la rubia pecosa dirigiéndose hacia la hermana María, y fingiendo arrepentimiento exclama: "perdone mi comportamiento tan brusco pero le prometo que de ahora en adelante seré un modelo ejemplar como la 'dulce Annie'…."

La hermana María que no es ninguna tonta mira a su pequeña pecosa, y tratando de contener su risa le dice: "de nada te servirá tus lamentaciones Candy pues quedas castigada hasta mañana y no tendrás torta así que vete a tu cuarto ya y no salgas más!"

"Solo dios es testigo de que intente todo lo posible…." Murmura la pequeña traviesa bajando la cabeza y dirigiéndose a su habitación.

Michigan Mayo 1903.

Doris está en su cama y sabe que estas son sus últimas horas; A su lado esta su hijo Anthony que no le suelta la mano, su hermanito Albert, su esposo y las señora Elroy. También se encuentra el abogado que se ocupara de revelar el testamento después de su muerte.

"Quisiera que me dejaran un momento a solas con mi hermano, por favor".

Tras asentir se retiran todos y solo quedan los hermanos juntos.

"Albert tengo que decirte algo muy importante, es un asunto muy delicado y se trata de una promesa que le hice a Carolyn antes de su muerte: veras, hay una niña que ella me encargo, y no sé si te acuerdas del bebe que ella dejo pero…"

"Lo sé todo hermana" La interrumpe Albert firmemente. Su hermana lo mira fijamente y el niño continua: "vi como aquella terrible noche abandonaste al bebe de tu mejor amiga en un orfanato, pero también sé que todos estos años has estado atenta de aquella criatura al igual que yo, y creo entender que quieres que te prometa de seguir cuidando de la niña sin que lo sepa verdad? Descuida que lo hare pues yo también me siento culpable de cierto modo, y te prometo no dejarla nunca de la vista, estas satisfecha?"

Doris asiente y después de un momento agarra la mano de su hermanito antes de continuar: "no sabes cuánto te admiro mi amor, y en cierto modo te quiero casi más que mi propio hijo, pero por favor promete cuidar de mi Anthony que es tan frágil y tú eres tan fuerte y ya tan responsable con tan pocos años."

"Descuida hermanita que lo hare, y yo también te amo." Le contesta Albert depositando un beso de despedida en la frente de su única hermana a la que estaba a punto de perder.

Una semana más tarde entierran a Doris al lado de su difunta amiga Carolyn, y Albert demasiado trastornado para asistir al funerario decide irse a su colina favorita del 'Hogar de Pony'. Se dirige directamente al gran árbol y sube rápidamente, y al llegar arriba observa como los niños del orfanato están todos agitados: "que acontecimiento pasara para que estén todos brincando de alegría?"

A unos cuantos metros abajo Candy y Annie están celebrando sus 5 años y las dos parecen hermanas gemelas vestidas todo de blanco y completamente limpias:

"he Candy es la 1iera vez que pareces una chica y no un niño!" Le grita Tom, un niño del hogar de 6 años y medios que creció con ella y quien nunca pierde una oportunidad de atormentarla.

"Retira lo que dijiste o te pego oíste Tom?!"

"Candy silencio o te retaran y hoy es nuestro cumpleaños así que no provoques a nadie, quieres?" Le dice Annie asustada.

La pequeña pecosa no entiende como una persona tan diferente a ella pueda ser su mejor amiga pero ella adora a Annie como sea, y tirándose al cuello de la niña morena la abraza tiernamente. "Te prometo comportarme, pero solo porque hoy es nuestro día de acuerdo?"

Annie abraza a su amiga fuertemente, y antes de soltarla le dice: "promete que nunca nos separaremos Candy! Yo quiero siempre estar contigo pues te quiero tanto!"

Las dos niñas se ponen a correr sin soltarse de la mano y sin imaginarse que desde arriba de la colina un niño rubio las mira con envidia: "lo que daría yo por volver a tener aquella edad inocente en lo que lo único que importa es querer y ser querido….." Albert suspira pensando que a él, ya no le queda nadie en el mundo pues su único ser querido, que fue su hermana acababa de fallecer y estaba a punto de ser enterrada bajo tierra…..

Michigan verano 1904.

Candy y Annie ya han cumplido 6 años y siguen igual de inseparables como siempre, y piensan que todo seguirá igual hasta que se conviertan en señoras adultas.

La hermana María las observa desde su ventana con cierta preocupación, y no tarda en trasmitírselo a la señorita Pony: "me siento profundamente triste de que Annie y Candy hayan dejado de ser bebes y es increíble lo mucho que han crecido en estos últimos tiempos y me temo que en cualquier momento hayan de ser adoptadas por alguna familia noble, como le ocurrió a Tom hace un mes."

"Si se refiere a Candy no se preocupe que la elegida esta vez será Annie."

La señorita Pony sonríe al ver la mirada sorprendida de la hermana María pero continua:

"desde aquel día en que cogites en tus brazos a nuestra pequeña pecosa traviesa, supe enseguida que aquella niña se convertiría en tu favorita a pesar de que la castigues tanto. Te conozco tan bien que adivino que Candy es la hija que siempre quisiste tener y que por esto la quieres como si fuese tuya, verdad?"

La joven monja asiente con lágrimas en los ojos sin saber cómo responder pero para la señorita Pony no es necesario: sabe lo dulce que es su amiga a pesar del duro exterior que demuestra, y también adivina que Candy lo sospecha y que por esto la provoca continuamente.

La puerta de la entrada se abre y entran corriendo las dos niñas riéndose a carcajadas.

"Candy y Annie cuantas veces les he dicho de no correr en el interior de la casa?!" Exclama la hermana María fingiendo severidad.

Candy se acerca a ella, y dándole un beso en la mejilla se disculpa humildemente: "perdone a Annie que fue idea mía, y yo asumiré el castigo que me toque."

La hermana María esta tan sorprendida y enternecida por aquel acto dulce que cambia de opinión: "por esta vez están perdonadas las dos, pero están advertidas así que pueden retirarse."

Guiñando el ojo la pequeña pecosa se lleva a Annie a sus habitaciones y una vez adentro se echan a reír a carcajadas.

"Candy de verdad que eres mala de provocar a la hermana María que se preocupa tanto por nosotras, porque eres tan traviesa?"

"Pero si yo no hice más que darle un beso en la mejilla, y vez lo rápido que nos perdonó?"

La niña morena no contesta durante un largo momento y la rubia pecosa le pregunta sorprendida: "Annie que te ocurre que te has quedado callada, acaso te estas enfermando?"

"No es eso Candy pero es que como Tom se fue la semana pasada me aflige pensar de que una de nosotras pueda ser las próximas en ser adoptadas."

"No te preocupes amiga que nos adoptaran a las dos juntas que yo sin ti no voy a ninguna parte."

"Lo prometes?"

"Lo juro como hermanas que somos que nunca me separare de ti."

"Candy te adoro!" Grita Annie lanzándose al cuello de Candy y las dos caen en el suelo riéndose a carcajadas.

"Silencio ya que esto no es un mercado!" Oyen a la hermana María exclamar en voz severa.

MANSION DE LOS LEAGAN

Albert está parado en el salón junto a la tía Elroy y George, hombre de confianza de ella desde hace mucho tiempo, y también están con ellos algunos abogados y hombres de negocio.

"Los mande a reunir a todos ustedes para que mantengan un secreto y la discreción absoluta por lo que estoy a punto de decirles: "a partir de hoy daré a Albert una nueva identidad, él se convertirá en el 'abuelo Williams' para todo el mundo, menos yo y George por supuesto, y créame que solo lo hago para protegerlo de la fortuna que le dejo su hermana, la difunta Doris Brown Andry."

"Pero si solo es un niño!" Exclama uno de los abogados en choque.

"Lo sé pero si no lo hago el será el único perjudicado pues hay bastantes personas que darían todo por ponerle la mano encima a su fortuna y yo jure a su hermana protegerlo, y aunque pueda parecerle fría a muchas personas a mí me preocupa inmensamente el bienestar de mi familia" Dice la señora Elroy dirigiendo la mirada hacia Albert, quien sin entender muy bien de que se trata todo parece un tanto confundido de toda la situación.

"Entiendo señora Elroy, y permita decirle que lo que hace usted es un acto muy noble y poco usual." Exclama uno de los abogados.

"Prosigamos entonces." Y dirigiéndose a George, la señora Elroy continua: "venga acá para que firme aquel papel que lo hace cargo de Albert hasta que el cumpla la mayoría de edad, lo que en su caso seria los 21 años."

George, hombre apuesto y elegante de unos 30ta anos de edad se acerca a la señora Elroy y obedeciendo firma los requisitos papeles.

Albert mira toda la escena sin comprender muy bien que están tramando aquellos adultos intimidantes, y desea con toda ansiedad que esta reunión tan aburrida termine.

"Albert, quiero que firmes tú también los papeles, pues a partir de este momento empieza una nueva vida para ti. Estas a punto de heredar la fortuna que te dejo tú hermana pero para ello cae sobre ti una inmensa responsabilidad, pero no te preocupes que para esto George está aquí: el será tu mano derecha de ahora en adelante y cualquier problema que tengas quiero que lo discutes con él, entendido?"

El chico rubio asiente.

"Muy bien George, y ahora quiero que lleven a Albert al peluquero a que le corten el pelo y que me lo conviertan en un joven caballero de nuestra sociedad, entendido?"

"Como usted ordene señora Elroy. Venga conmigo señorito."

Unas horas más tarde Albert observa su nueva apariencia en el espejo y se da cuenta de que es la versión gemela de su sobrinito Anthony: tiene los mismos ojos azules brillantes y su pelo corto le da cierto aire varonil que le da orgullo a sus 14 años de edad. Sonríe levemente pensando en esta nueva imagen que le da cierto poder en su nuevo papel del 'bisabuelo William' y solo la idea de hacerse pasar por un viejo le dan ganas de echarse a carcajadas.

George entra de repente en su habitación con un traje Escoces y se lo entrega en la mano: "la señora Elroy quiere que de ahora en adelante se ponga este vestimento cada vez que baje a comer y para atender al público, obedecerá verdad?"

Albert observa el traje y recuerda de las veces que su hermana le contaba del origen de sus abuelos Escoceses que habían emigrado a los Estados Unidos el siglo pasado, de los diferentes tartanes y del instrumento llamado 'la gaita'. Se siente emocionado y curioso a la vez, y le pide a George en voz baja: "quiero que por favor me consiga también una gaita para así poder completar todo."

El mayordomo lo mira con cierta curiosidad pero asiente.

"Lo que usted ordene señorito."

Michigan Otoño 1904.

Candy y Annie están jugando en el jardín cuando de repente se para un carro frente al 'Hogar de Pony', y bajan de él una pareja elegante. Inmediatamente las dos niñas se agarran las manos y deciden alejarse temiendo lo peor.

"Piensas que han venido para adoptar a alguien, verdad Candy?"

"Así es Annie pero si nos escondemos nunca nos encontraran."

De repente las dos niñas oyen la voz severa de la hermana María llamarlas:

"Candy y Annie vengan inmediatamente acá que hay alguien que quiere conocerlas!"

"Bueno pues ya nos descubrieron!" Exclama la rubia pecosa dispuesta a salir de su escondite pero Annie la retiene angustiada:

"Quedémonos aquí Candy pues tengo un mal presentimiento de que si salimos ahora algo malo nos ocurrirá.

"Tranquilízate Annie que a la única que retaran es a mi probablemente, tú no te preocupes y deja todo por mi cuenta."

La niña morena sale de su escondite y las dos se dirigen hacia el 'Hogar de Pony' caminado lentamente.

"Chicas por fin aparecen y porque se habían escondido?" Les pregunta la hermana María severamente. Como las dos niñas no contestan ella las agarra a cada una de la mano y se las lleva al salón donde están sentados la pareja elegante.

"Buenas tardes. Soy la señora Brighton y este es mi marido, y hemos venido a conocer el 'Hogar de Pony' pues nos agradan los niños, ya que desgraciadamente hemos perdido a nuestra niña de 8 años ahogada en un rio el verano pasado."

"Que horrible!" Exclama Candy horrorizada.

"Compórtate Candy que la señora debe sentirse afligida, verdad?" Le pregunta Annie suavemente.

La mujer elegante se queda mirando atentadamente a la niña morena antes de continuar: "así es, y me sorprende mucho tu madurez con lo pequeña que eres, cómo te llamas?"

"Yo soy Annie y esta es mi mejor amiga Candy, y las dos tenemos 6 años."

Satisfecha la señora Brighton sonríe y le murmura a su marido dirigiendo la mirada a Annie: "que niña tan dulce y pienso que tiene un ligero parecido a Clara no crees?"

"Ahora que la miro de cerca me doy cuenta de que es casi igualita a nuestra difunta hijita y tiene incluso el mismo temperamento tímido y noble que poseía ella." Contesta el señor Brighton.

"Pues las apariencias engañan porque Annie puede ser bien malcriada y desobediente!" Interrumpe Candy furiosa y temerosa de que aquella pareja elegante se pudiese llevar a su única amiga de siempre.

"Basta Candy ya, o si no te encierro en tu habitación hasta mañana!" Le advierte la hermana María con reproche.

La pequeña pecosa baja la cabeza y trata de contener sus lágrimas: "que hare yo sin mi Annie si ellos deciden llevársela?"

"No se enoje con la pequeña que solo está defendiendo el interés de su amiguita, pero si me permite quisiera hablar a solas con ustedes dos." Le dice la señora Brighton dirigiéndose a la hermana María y a la señorita Pony.

"Candy y Annie vayan a jugar afuera que nosotros los adultos tenemos mucho de qué hablar." Les ordena la hermana María en voz autoritaria.

Una vez afuera las dos niñas se abrazan y lloran a la vez, pues presienten que la pareja ha venido al 'Hogar de Pony' con la intención de adoptar a una de ellas.

"Candy no me dejes nunca que sino nunca parare de llorar!" chilla la pequeña morena aferrándose a la rubia pecosa.

"Cálmate Annie que ya se me ocurrirá algo para que no nos separen, tu deja todo en mi cuenta, de acuerdo?"

"Lo prometes?"

Candy le guiña el ojo a su amiga como gesto afirmativo, y las dos se van corriendo hacia la colina donde se encuentra el árbol favorito de ellas.

"Sube conmigo Annie que de aquí arriba el paisaje es mucho más hermoso!"

"Tengo miedo porque es muy alto y si nos caemos nos romperemos una pierna o peor!"

"No digas tonterías Annie que nada te pasara mientras este yo para sujetarte!"

Titubeando la morena avanza lentamente y con la ayuda de la rubia pecosa logra trepar hasta llegar bien arriba del árbol.

"Tuviste razón Candy pues la vista desde acá es esplendida…." Annie se siente feliz como nunca, y agarrando la mano de su amiga le dice: "quiero que siempre recordemos este día como si fuera el ultimo, me prometes?"

Candy presiente que muy pronto llegara el final de esta etapa pero responde alegremente: "pero que dices Annie si ya habrá mucho más días como el de hoy."

"Prométeme igual."

"Está bien, te lo prometo."

Annie respira el aire puro de la colina pero también presiente que este es el final de su época den el 'Hogar de Pony'. "Ojala adoptaran a cualquier otro niño del hogar, menos a Candy o a mi…." Sus pensamientos son interrumpidos por la señorita Pony quien les grita desde abajo:

"Candy, Annie bajen ya que la hermana María tiene algo importante que decirles!"

Unos minutos más tardes están todos reunidos en el salón esperando el ultimátum. Finalmente la señora Brighton es la 1era en hablar:

"Después de una larga charla con aquellas dos señoras amables hemos decidido adoptar a ANNIE, y no las llevaremos mañana mismo."

Al escuchar su nombre la niña morena se pone a chillar fuertemente y se aferra a la rubia pecosa con fuerza: "yo no me quiero separar nunca de Candy porque la amo y juramos estar siempre juntas!"

"Cálmate Annie que no dejare que nada malo te pase" Candy trata de calmarla en vano. Los chillidos de la niña morena aumentan, y no pudiendo aguantar más la niña pecosa se acerca a los Brighton y les dice: "llévenme a mí en vez de Annie, pues para mi será más fácil abandonar el 'Hogar de Pony' y….."

"Pero que dices Candy!" la interrumpe la hermana María escandalizada, y es en este mismo instante que Annie se da cuenta de algo que nunca se atrevió de admitir, de lo mucho que aquella mujer, a pesar de castigar tanto a Candy la quería tremendamente y que dejarla que se marchara ahora le causaría un gran dolor. Respirando profundamente la niña morena habla en voz firme:

"Lo he pensado mejor y he cambiado de parecer. Me iré con los señores Britter y les prometo ser una hija ejemplar, y espero que algún me lleguen a querer tanto como a Clara."

Dicho esto Annie se acerca a Candy y le da un beso en la mejilla: "nunca te olvidare amiga de mi alma y espero que mantengas siempre el contacto conmigo."

Asombrada la rubia pecosa le responde: "pero que cosas dices Annie si sabes bien lo inseparable que somos de espíritu aunque la sangre no nos una."

"Se feliz Candy y no te preocupes por mí que yo siempre estaré bien." Le contesta la niña morena con lágrimas en los ojos, y después se para frente a sus futuros padres: "gracias por interesarse en mí y perdonen por haberme comportado tan mal pero estaba un poco asustada de lo que me espera fuera de mi querido 'Hogar de Pony'."

Las palabras de Annie han emocionado a la señora Brighton tal, que después de dudar un momento la abraza y la niña morena se siente de repente muy feliz en aquellos brazos suaves…

Al día siguiente Annie se despide de todos dejando a Candy de último, y al abrazarle fuertemente le murmura en el oído: "te quiero para siempre este donde este….."

La rubia pecosa sintiendo sus lágrimas correr por la mejilla se suelta de la niña morena y sube a correr en su árbol favorito para llorar. Desde arriba ella ve como Annie se sube en el carruaje con su nueva familia y se va rumbo a su nuevo destino.

Una semana más tarde Candy recibe la 1era carta de Annie y corre a su árbol favorito a leerla:

"Querida amiga, no te imaginas los buenos que son mis nuevos padres y como me miman. Mi habitación es casi tan grande como el 'Hogar de Pony' y además tengo sirvientas que están pendientes a mí las 24 horas. Puede parecerte cruel, pero nunca me he sentido tan feliz en mi vida, y creo que me estoy olvidando del 'Hogar de Pony' lentamente…

Adiós Candy y espero que tú también te hayas acostumbrado a vivir sin mí, como lo estoy casi logrando yo.

PS: por favor no contestes a esta carta porque puede que sea la única que te mande, y espero no estés enojada conmigo, pero para mí ser 'huérfana' siempre me avergonzó, y los Brighton insisten cada día en lo importante que es tener un apellido y pertenecer a la alta sociedad. Por favor perdóname y olvídate de mí que ya no tenemos nada más en común.

Adiós para siempre mi amiga de antaño y perdona por querer dejar el pasado atrás.

Annie.

Al terminar de leer la carta a Candy le tiemblan las manos y por un momento no sabe qué hacer: su amiga del alma se estaba alejando de ella lentamente y siente como se le rompe el corazón de a pedazo, y no pudiendo aguantar ni un momento más, la rubia pecosa se pone a correr locamente por toda la colina y se tira al suelo a llorar inconsolablemente:

"Cómo pudiste abandonarme Annie, y porque te has convertido en una niña tan odiosa de un día al otro?!" Grita pataleando de rabia.

De repente se oye una melodía lejana y Candy se estruje los ojos para ver de dónde sale aquel ruido tan extraño que se parece bastante a la música, cuando ve aparecer delante de ella al ser más hermoso que haya visto jamás: un adolescente rubio está parado a unos metros delante de ella, vestido de un traje con falda, y lleva en sus manos un instrumento que la niña pecosa no conoce.

"Porque te vistes como una mujer siendo un chico y que clase de instrumento es esto que llevas en los dedos?"

"Esto es una 'gaita', instrumento Escoces y este traje lo llevan todos los hombres allá."

"Acaso vives por aquí, puesto a que nunca te había visto antes pero no creo pues pareces venir de una familia más bien noble y con mucho dinero."

El joven rubio se queda mirando a la pequeña pecosa fijamente y decide que le gusta mucho aquella criatura bastante menor en anos que él, pero por alguna razón inexplicable se siente atraído hacia ella: "tiene el mismo temperamento de su difunta madre Carolyn pero es igualita a Doris con estos ojos verdes tan intensos, y su pelo rubio largo….."

Por su lado a Candy le late el corazón de prisa cuando siente la mirada de aquel caballero joven posarse en ella, y para esconder su incomodidad se mata de la risa.

"Tu traje parece de caracoles!"

Al poco rato el joven rubio también se ríe a carcajadas, y parándose justo frente a la niña pecosa le dice suavemente: "eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras….

Para Candy aquellas palabras mágicas la perseguirán de por vida pero ella aun no lo sabe pues esta demasiada ocupada admirando aquel muchacho rubio grande que parece un príncipe venido de algún cuento de hadas. Siente una briza soplarle la cara y ve como el viento le lleva la carta de Annie a toda prisa:

"Me vistes llorar pero espera que no quiero perder mi carta! Ya la tengo! No te vayas que quiero que sigas tocándome la música de los caracoles y aun no me has dicho de dónde eres, aunque a mí me parece que debes de ser un príncipe y….."

Candy se queda atónita al darse cuenta de que está hablando sola y se pregunta si se habrá quedado dormida después de leer la carta de Annie, y si aquel muchacho rubio es un producto de su fantasía….."Pero parecía tan real, y hasta juraría de que gustaba de mí como yo de él, pero no importa pues para mí el siempre será mi 'príncipe de la colina.'

Abatida la niña pecosa está a punto de encaminarse de regreso hacia el 'Hogar de Pony' cuando de repente tropieza con un objeto, lo inspecciona y se da cuenta después de todo que su príncipe de la colina es de puro carne y huesos y algo en su corazón le dice que muy pronto lo volverá a ver…..

Este es el final del segundo capítulo y les aseguro que las cosas se pondrán de lo mejor en el 3ro, así que espero que lo hayan disfrutado y hare lo mejor para que aquella versión de CANDY CANDY sea del agrado de todos y que al final el rompecabezas de aquel carácter fascinante se pueda resolver.