La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 3)
Michigan Otoño 1904.
"Eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras…." Le dice Albert a Candy quien se queda mirándolo fijamente y el chico rubio ve como su cara pecosa se pone roja de la vergüenza, pero ella se repone rápido y le contesta sin vacilar:
"¡Me vistes llorar pero espera que no quiero perder mi carta, ya la tengo pero no te vayas que quiero que sigas tocándome la música de los caracoles y aun no me has dicho de dónde eres, aunque a mí me parece que debes de ser un príncipe y….."
Albert aprovecha este momento para esconderse detrás de un árbol rápidamente: "es mejor así, pues sino empezara a hacerme demasiadas preguntas y yo no debo nunca revelar mi identidad…..". Desde su escondite el joven rubio ve a Candy vacilar un momento sin saber qué hacer, y piensa que ella está por irse, pero la rubia pecosa se agacha de repente a contemplar un objeto brillante. Albert sabe inmediatamente lo que es, y se da cuenta de que su broche favorito ha caído al suelo mientras él estaba tocando la gaita. "No importa así me recordara siempre como yo a ella." Espera unos momentos más, hasta que finalmente ve a la niña rubia caminar de rumbo a su hogar, y sin perder aquel chance el mismo se encamina de regreso a su casa con el corazón latiéndole a toda velocidad.
Michigan 1906.
En la mansión de 'los Leagan' unos niños traviesos están correteando por el jardín, cuatro chicos de 10 años de edad y una chica de 8 están peleando y gritando hasta más no poder:
"! Si no me tratan como a una señorita se lo contare a la 'abuela Elroy' y les aseguro de que ella les castigara!" Les advierte Eliza Leagan dirigiéndoles una mirada de odio; Con su cabello castaño claro era la imagen idéntica de su madre Ruth Leagan, y también había heredado su carácter mezquino.
"Cálmate hermanita que solo estábamos bromeando, ¿verdad chicos?" Le dice su hermano mayor Neil Leagan tratando de apaciguarla; Físicamente los dos hermanos eran muy parecidos aunque él tenía la piel más oscura, pero desgraciadamente él había heredado el carácter débil de su padre Robert Leagan, y sabiendo eso Elisa se aprovechaba de ello cada vez que podía.
Anthony, Alistair y Archibald los mira con desprecio pensando en lo cruel que es el destino de haberles dado como primos a unos seres tan manipuladores como mezquinos, y sospechan que en gran parte la culpa es de Ruth y Robert Leagan por haberles mimado tanto sin haberles ensenado el valor humano.
"Chicos ya vámonos y dejemos a 'nuestros primitos' solos, ¿quieren?" Ordena Anthony siendo el, el líder de la banda y Alistair, a pesar de ser un ano mayor que él, obedece al igual que su hermano Archibald.
"! Espera Anthony no te vayas que todavía no me has dicho si mi nuevo vestido me queda bien!" Le dice Eliza parpadeándole los ojos a su chico favorito, pues para ella aquel rubio era lo más hermoso que haya visto jamás y su deseo más grande era poder casarse con el algún día y vivir felizmente al lado de su 'príncipe azul'.
Anthony sin embargo sentía un gran odio hacia aquella niña mezquina que lo único que hacía era presumir de hermosa cuando en realidad la encontraba más bien ordinaria, y tampoco soportaba ver como Neil hacía de ridículo ante ella siendo dos años mayor que su hermana.
"Lo siento Eliza pero los chicos y yo debemos irnos a nuestras habitaciones a hacer las tareas escolares o sino nos pondrán malas notas."
"Pues en este caso Neil y yo los acompañaremos y estudiaremos todos juntos pues no se olviden que somos una familia, y esto le agradaría mucho a la abuela Elroy, ¿no creen?"
Alistair que odiaba las confrontaciones con todo su ser decide intervenir: "Eliza tiene razón, estudiemos todos juntos en harmonía, ¿vale?"
Archibald y Anthony asienten y Eliza respira con alivio: "! Menos mal que gane la apuesta por esta vez, pues no dejare nunca que alguien me robe a mi ANTHONY sea quien sea!"
HOGAR DE PONY, ORFANAJE PARA NINOS DE TODAS EDADES
"Candy ven a ayudarme en el establo, quieres?" Grita la hermana María a la rubia pecosa que no para de sonar despierta. Desde aquel día en que Annie se había marchado para ser adoptada por una familia rica hubo de notar un cambio brutal en el comportamiento de su chica traviesa: "es casi como si se hubiera visto un aparición, algo como la virgen Santa o a dios".
La joven monja sospecha que Candy aún no ha podido olvidar a Annie al igual que ella, y sabe lo mucho que su niña ha sufrido desde aquel terrible día en que su amiga del alma le había negado su amistad. Suspira y acercándose a la rubia pecosa le pone las manos en los hombros: "no te preocupes Candy que tu día también llegara, pero debes ser serena y tener paciencia, me lo prometes?"
La niña rubia mira a su ídolo del alma y piensa en lo afortunada que es de tener a la hermana María como su 'ángel guardián': "ella es la única que ha estado siempre a mi lado pase lo que pase, y para mi es la única madre que conozco además de la señorita Pony…."
"Hermana María yo quiero que sepa lo mucho que la aprecio aunque no siempre lo demuestre, pero no se preocupe por mí que yo soy muy feliz viviendo en el 'Hogar de Pony' respirando el aire puro. Yo solo espero que también Annie lo sea pues se lo deseo con toda mi alma aunque ella ya no me quiera…."
"Claro que Annie te quiere Candy y te aseguro de que ella tampoco te ha podido olvidar, diga lo que diga."
MANSION DE LOS BRIGHTON
Annie Brighton está mirando por su ventana suspirando y pensando en su antigua amiga pecosa del 'Hogar de Pony': "CANDY que falta me haces y no sabes cómo me arrepiento de haberte mandado esta desafortunada carta una semana después de mi partida, y daría cualquier cosa por volver atrás y retirar todo lo malo que te hice porque la verdad es que aun te amo amiga y nunca te he podido olvidar a pesar de toda la riqueza y bondad de 'los Brighton'. Si fuera adulta me marcharía a buscarte y las dos nos iríamos por ahí a celebrar todos los futuros cumpleaños, pero desgraciadamente todavía somos muy niñas y ninguna de nosotras tiene poder…."
Annie se echa a llorar inconsolablemente sin sospechar que la señora Brighton ha estado observándola todo el tiempo tras abrir la puerta de su habitación discretamente, y con el carácter dulce que la elegante mujer posee le pasa al brazo por encima murmurándole suavemente:
"Aun no has podido olvidarla cariño, ¿verdad?"
Annie levanta su cabeza y mira a su madre adoptiva sorprendida, y un poco avergonzada de que la viera llorando como un bebe. "Madre disculpa mi debilidad de carácter pero es que yo siempre he admirado a Candy y deseado tanto tener su espíritu independiente."
"Yo no diría que eres débil pero más bien noble de carácter, y Candy es la única que debería sentirse feliz de haber tenido una amiga tan tierna y dulce como tú, y aunque seas tímida eres lo más sagrado que tengo y quiero que sepas lo mucho que te quiero hija mía….."
Para Annie aquellas palabras mágicas son las que la ayudaran a crecer y convertirse en el ser noble y bondadoso que es la señora Brighton, y abrazándola fuertemente le dice con emoción: "gracias madre y yo también te quiero mucho…"
Michigan 1908.
Han pasado ya cuatro años desde aquel incidente con el 'príncipe de la colina' pero Candy aún no ha perdido las esperanzas de que algún día lo vuelva a ver, ni ha dejado de ir a la 'colina de Pony' (ella era la única que llamaba aquel monte alto así) con la esperanza de que tarde o temprano sus destinos se cruzarían: "Todavía escucho los sonidos de la gaita y solo en mis sueños he bailado con él, y me pregunto si se acordara también de mi…"
Albert observa desde cierta distancia a la rubia pecosa y nota lo mucho que ha crecido: "pero sigue aún tan traviesa y hermosa como siempre, y me imagino que por esto me atrae tanto y me pregunto si me reconocería ahora que me he dejado crecer el pelo? Probablemente no pues ya soy casi un hombre en cambio ella es todavía bien niña….."
"Candy deja de sonar despierta y ven a ayudarnos con los niños pequeños quieres?" Le dice la señorita Pony con su voz afable.
"Ya voy espérenme y perdonen la tardanza!"
Albert se esconde detrás de un árbol al verla avanzar hacia él y respira con alivio cuando la ve correr hacia el 'Hogar de Pony' alegremente. "Adiós mi pequeña Candy y ojala algún día pueda hablarte de mis sentimientos hacia ti…"
MANSION DE LOS LEAGAN
Es pleno verano y la señora Elroy ha decidido organizar una fiesta para distraerse un poco.
Anthony, Alistair y Archibald están parados y se sienten incomodos con sus trajes del domingo y preferirían mil veces más irse a jugar afuera; Eliza y Neil por el contrario se sienten felices de finalmente poder lucir sus nuevos trajes y no paran de coquetear con todos los niños aristócratas. Finalmente empieza la música y al oír su 'Waltz' favorito Eliza se lanza hacia Anthony arrastrándolo a la pista de baile:
"baila conmigo Anthony que hacemos linda pareja no crees?!"
"Pero Eliza yo pensé que estabas rodeados de tantos admiradores que te habías olvidado de mí!"
"Claro que una hermosa chica como yo debe tener chicos a su alrededor, pero tú eres el único que me interesas Anthony y que nunca se te olvide porque algún día me pertenecerás, te lo prometo."
Anthony la mira horrorizado y piensa en lo desdichado que cualquier ser será quedándose al lado de aquella niña presumida y manipuladora.
Mientras tanto Alistair y Archibald no se pueden contener más al mirar la escena tan absurda del pobre Anthony en brazos de la víspera Eliza y se echan a reír a carcajadas.
"Se puede saber qué es lo que encuentran tan gracioso?" Les pregunta Neil molesto.
"Nada primito solo que pensábamos en lo lindo que se ven Anthony y Eliza como parejita ha ha!"
"Pues claro que sí, y ustedes dos solo están envidiosos porque ni siquiera han podido emparejarse con nadie ha!" Les grita Neil con victoria.
"Retira lo que dijiste maldito sea o te pegamos!" Le grita Archibald con furia y está a punto de pegarla pero Alistair intenta evitarlo agarrando a su hermano con fuerza.
"Suéltame Stear que ya no aguanto más a este imbécil!"
"Se puede saber que es este espectáculo que están ustedes tres ofreciendo?!" Oyen a la señora Elroy rugir e inmediatamente los chicos se quedan paralizados: para ellos la 'tía abuela Elroy' siempre ha sido la dama de hierro y le tenían casi más respeto que a sus propios padres. Haciéndose la victima Neil declara agarrándose el estómago:
"Lo que pasa es que Archie me ha pegado y me duele mucho todo!"
"Eres un mentiroso!" Le grita Archibald dándole esta vez una bofetada en la cara.
"Basta Archie y quiero que subas inmediatamente a tu cuarto que estas castigado hasta mañana!" Le dice la señora Elroy con voz autoritaria.
"Lo que usted ordene tía abuela." Le contesta Archibald bajando la cabeza y un instante más tarde sube rápidamente las escaleras de la mansión hasta llegar a su cuarto.
"Que sigua la fiesta!" Ordena la señora Elroy tras aquel silencio incómodo.
Alistair mueve la cabeza murmurando: "este hermanito mío es realmente un chico rebelde, yo en cambio prefiero dedicar mi tiempo con inventos y algún día descubriré la cura de cualquier enfermedad…." Y así lo creía aquel chico inteligente de cabellos oscuros y anteojos al cual categorizaban de 'nerd' pero que en realidad era de sentimientos profundos y apasionados. 'Stear' era su apodo, y ya con 13 años de edad había logrado construir varios modelos pero los tenía escondidos en un sitio secreto pues temía que los demás chicos se rieran de él y le echaran en cara que en vez de perder su tiempo sonando con ser 'Einstein' se fijara más bien en chicas, y no es que a él no le gustaran sino que aún no había conocido ninguna que lo captivara y despertara en el algún interés. Suspira decide irse a ver que hay para beber.
Mientras tanto solo en su habitación Archibald está furioso con todo el mundo y desea crecer cuanto antes: "ya he cumplido 12 años de edad, sin embargo la tía Elroy me trata como a un niño de 2 años y todo por Neil! Odio pertenecer a una familia rica y les juro a todos que algún día me enamorare de alguna chica humilde y me casare con ella en el acto sea como sea….."
Michigan 1910.
Ha empezado una nueva década del siglo 20te y poco a poco se ven más autos, circular por las calles y ya los carruajes van desapareciendo lentamente. Un joven rubio, de cabellos largos y de unos veinte años de edad está trabajando en el campo ayudando a algunos obreros a cargar lo más pesado ya que él tiene más fuerza que la mayoría y últimamente ha adquirido bastante músculos. Es otro verano caliente y la cosecha ha resecado mucho por la falta de lluvia y aire. Albert respira profundamente antes de continuar con su trabajo y decide descansar un momento pensando en lo bella que era la naturaleza por aquellos alrededores. Su mirada cae hacia el 'Hogar de Pony' y de repente siente una nostalgia grandísima recordando aquellos tiempos cuando él era todavía solo un muchacho: "que estará haciendo Candy…."
HOGAR DE PONY, ORFANATO PARA NINOS DE TODAS EDADES
Candy White acaba de cumplir 12 años y ve como su cuerpo va cambiando lentamente: ya tiene pechos y también ha engordado un poco, y parecería que la cara se le lleno aún más con pecas, sin embargo sigue tan traviesa como antes y se la pasa subiéndose en los arboles a la desdicha de la hermana María que no deja de retarla una y otra vez:
"Cuando vas a empezar a comportarte como una señorita Candy, y menos como un chico?!"
Esto mismo se pregunta la chica pecosa pensando en aquel encuentro inolvidable de hace 6 años cuando pensaba que el mundo se le derrumbaba al leer la carta de Annie, y de aquella aparición inesperada: "donde estarás 'príncipe de la colina' y porque me abandonaste tú también?" Candy cierra los ojos y por un instante revive aquella escena encantadora que la perseguirá el resto de su vida como un dulce recuerdo, y desea tanto poder volver atrás y ser aquella niña inocente de antaño…..
MANSION DE LOS LEAGAN
La señora Elroy está reunida en el salón confidencial junto a Albert y George pues tienen una conversación pendiente y los mira largamente antes de continuar:
"Veo que te estas dejando crecer el pelo Albert, y aunque no me agrade tanto ya eres mayor de edad así que tú eres responsable de tus actos. También me molesta mucho el hecho de que tú siendo un hombre con tanto dinero te pongas a trabajar y vivir en el campo como un mendigo, pero debo respectar tus deseos por más que me duela, aunque esta no es la razón por la cual los mande a llamar."
"Y cuál es la razón, señora Elroy?"Le pregunta Albert intrigado. Habían ya pasado varios años desde la última vez en que habían tenido un encuentro con ella y el joven rubio sabía que debía de tratarse de algo muy importante.
George también la mira curioso pero como es de total discreción solo asiente.
"Seré breve, últimamente los 'Leagan' han estado pensando en buscar una compañera para su hija de 12 años Eliza, pues ya está entrando en una edad bastante complicada, y ellos piensan que teniendo a una confidente de su misma edad ella se tranquilice y deje de juguetear con los muchachos, y yo los entiendo perfectamente ya que es la única chica en la mansión, y aunque haya crecido con mis 4 nietos Eliza necesita una mano femenina."
Albert trata de contener su risa pensando que a la malcriada de Eliza lo que le vendría bien seria tener con ella una persona humilde pero de carácter fuerte y de repente es como una revelación para el: CANDY WHITE seria la candidata perfecta pues pondría a Eliza en su lugar, y con un poco de suerte también la educaría. Sin pensarlo dos veces se lo comunica a la señora Elroy:
"Tengo en mente a la candidata perfecta si usted me permite que le ayude. Hay un orfanato cerca de aquí donde viven niños honestos y que trabajan bien, y justamente la chica para Eliza es de temperamento noble y de buenos sentimientos, y yo pienso que cuando usted la conozca le agradara. Se llama Candy White y es de constitución muy fuerte."
La señora Elroy dura tanto en contestar que es George el que se ve obligado a proseguir:
"Si me permite meterme en este asunto señora Elroy le diré que la idea de el señor William Andry me parece excelente, pero usted sabrá."
La señora Elroy se aclara la garganta antes de contestar: "muy bien, confió en ti Albert así que no me decepciones, trae esta chica de la que tan bien hablas y yo me encargare del resto, esto es todo por hoy adiós."
El joven rubio sonríe aliviado y siente que su corazón está por explotar de alegría: tendría cerca del a su dulce amor de infancia, y además cuidaría de ella sin que jamás se enterara de que él era su 'ángel guardián'. Se dirige hacia la ventana pensativo y ve a toda la juventud reunida afuera. Anthony, Alistair, Archibald, Neil y Eliza están parados en el jardín discutiendo:
"He oído decir que muy pronto la señora Elroy dará una fiesta en mi honor, que les parece chicos?" Pregunta Eliza mirando a Anthony con ojos amorosos esperando su respuesta.
El chico rubio de ojos azules no puede entender cómo después de todos estos años que han crecido juntos, aquella chica presumida de cabello marrón claro y mirada aguda, aun lo siguiera persiguiendo cuando era tan obvio que lo único que el sentía por ella era desprecio y desconfianza. Como si le leyera la mente Archibald habla por el:
"Acaso no te has dado cuenta de que no le gustas para nada a Anthony y que muy poco le importa si hay una fiesta en tu honor o no, Eliza?"
"Silencio Archie o hare que la señora Elroy te encierre en tu habitación por una semana!" Le grita la chica con rabia evidente.
"Tus amenazas no me sirven de nada Eliza, pues hace mucho deje de ser un niño y no es mi culpa que seas una tan mal perdedora."
"No te atrevas a faltarle el respeto a mi hermana pues ella ya es una señorita, así que cuidado Archie o te la veras conmigo!" Le grita Neil enfurecido.
"Ay qué miedo tengo!"
"Ya basta todos porque nada conseguirán con golpes y gritos y yo ya estoy harto de tanta violencia!" Exclama Alistair no pudiendo aguantar más. Se quita los anteojos y respira, y decide alejarse del grupo. Al poco rato Anthony está al lado del y caminan en silencio.
"No te preocupes por nada Stear que solo son tonterías de adolescentes, y tu bien sabes lo impulsivo que es Archie cuando se siente atacado." Le dice Anthony poniéndole la mano en el hombro. Alistair lo mira durante un buen rato pensando en la suerte que tenia de tener un primo tan noble, y en cierto modo se había convertido en su mejor amigo pues con él podía compartir las charlas que nunca había podido tener con su propio hermano.
"Gracias primo por estar siempre de mi lado." Le contesta Alistair a Anthony antes de reunirse al resto del grupo.
HOGAR DE PONY, ORFANATO PARA NINOS DE TODAS EDADES
Es una mañana como tantas otras y Candy está cuidando del establo y de los niños mientras la señorita Pony y la hermana María se han ido a la cuidad de compras. De repente ven un carro elegante estacionarse delante del 'Hogar de Pony' y salir de el a un hombre de cabello oscuro, y para la rubia pecosa es como un deja vue: "exactamente esto ha ocurrido 6 años atrás cuando se llevaron a Annie... A quien se llevaran esta vez?"
George sale del carro y se dirige a la chica de cabello rubio directamente, intuyendo que ella debe de ser la chica del que tanto le hablo Albert. Es bonita de apariencia y se ve muy fuerte decide, y dirigiéndole la palabra le pregunta: ¿"es usted la señorita Candy White?"
La rubia pecosa asiente con la cabeza sin quitarle los ojos de encima.
"Encantado de conocerla, mi nombre es George y trabajo para los Andry que son unas de las familias más prestigiosas del país y ellos buscan a una chica de la misma edad que la hija de los Leagan, que hace parte de la misma familia que ellos pues Eliza se ha estado sintiendo muy sola últimamente sin tener confidente con quien hablar, y yo pienso que usted podría ser de muy grata compañía para ella, ¿Que opina?"
"Pero como es que usted ha llegado hasta aquí señor y porque no busca a alguien de la misma clase que la señorita en cuestión?"
"Los 'Leagan' insisten en que lo que a Eliza le falta es un poco de humildad pues es bastante mimada y se pasa el día coqueteando con los chicos, así que yo decidí ocuparme de ello y he oído decir que los niños del 'Hogar de Pony' son unos muy buenos ejemplares." Y mirando a su alrededor George continua: "hay personas adultas con quien pueda yo hablar sobre este asunto delicado señorita White?"
Candy sonroja levemente por el hecho de haber sido llamada señorita y le responde:
"La hermana María y la señorita Pony se han ido a la ciudad de compras, pero si usted desea puede esperarlas en el salón pues no tardaran en llegar."
"Gracias, así lo hare."
"Pase por favor señor George ¿y que le puedo ofrecer para beber?"
"Un vaso de agua me vendría muy bien, gracias."
Se dirigen en hacia el salón principal del 'Hogar de Pony', y mientras Candy llena el vaso de agua se queda pensando en lo raro que es el destino de hacerla esperar seis años para que alguien se interese de pronto en ella cuando a Annie su suerte le había llegado de un solo golpe. Por alguna razón pasa por su mente la imagen de su príncipe adorado y sin vacilar se para delante de George y le pregunta:
" Me podría usted decir si a la mansión que me lleva vive un chico de unos 17 años?"
George la mira algo sorprendido antes de responder: "efectivamente los 'Leagan' tienen un hijo pero creo que acaba de cumplir los 14 años, ¿porque?"
"Por nada, solo quería saber si la chica que quiere que acompañe tiene un hermano, eso es todo" contesta Candy sorprendida mientras piensa: "qué raro pues pensé que el 'príncipe de la colina' tendría ahora por lo menos 18 años de edad, pero no importa pues seguro que lo veré si me voy a vivir con ellos, ya que él debe de ser un noble millonario."
De pronto se abre la puerta de la entrada y llegan la hermana María y la señorita Pony apresuradas, y al ver al hombre elegante sentado en uno de los sofás se paran sorprendidas:
" Quien es el caballero tan elegante Candy?" Le pregunta la monja alerta.
George se para, y acercándose a las dos mujeres les dice extendiendo la mano: "Perdonen el atrevimiento de haber entrado en el 'Hogar de Pony' sin avisarles, pero es que vengo por un asunto muy importante…." Y mirando hacia Candy continua: "los señores 'Leagan' quieren que adopte a una de sus niñas para hacerle compañía a su hija Eliza de 12 años de edad y yo pienso que la señorita White sea la candidata perfecta."
"Porque necesariamente a Candy?!" Le pregunta la hermana María alarmada cogiendo a la rubia pecosa en sus brazos: para la monja aquella niña era lo más precioso que había, y sabía que sin ella su vida no tendría más importancia. "La quiero como si fuera mía y no pienso perderla nunca….."
Candy se deja abrazar por la hermana María, sorprendida de ver una lágrima correr por la mejilla de aquella mujer que a pesar de pasársela castigándola constantemente la adoraba tanto como para no querer dejarla irse nunca, y sonriéndole tiernamente la rubia pecosa le dice:
"No se preocupe por mi hermana María que yo estaré bien y los visitare a todos ustedes cuando tenga tiempo libre!"
La monja mira a su niña traviesa incrédula y ve algo brillar en sus ojos. Tratando de sobreponerse ella continua: "no debes apresurarte Candy que hay otros chicos del hogar que estarían encantados de irse, ¿verdad?" Y mira a cada uno de ellos pero la mayoría solo bajan la mirada al suelo incomodos.
George aprovecha el momento y acercándose a Candy le pregunta encantado: "acepta entonces venirse conmigo señorita White?"
"Por supuesto que sí!" Exclama la rubia pecosa pensando en su príncipe adorado de su pequeña infancia: "por fin te veré 'príncipe de mi colina' y aunque no seas hermano de esta chica sé que tú también vives allá….."
"Candy por favor piénsalo un poco más antes de dar tu ultima respuesta." Le suplica la hermana María abrazándola fuertemente. Candy siente su corazón explotar de alegría pero al mismo tiempo se siente triste de ver a su ídolo del alma tan afligida:
"Por favor no se preocupe por mi hermana María que yo la querré siempre y le prometo comportarme como una señorita de la alta sociedad." Y dándose la vuelta la chica rubia le dice a George mirándolo: "cuando nos vamos?"
George la contempla asombrado de su afán en irse tan pronto pero le contesta: "hoy mismo si desea."
La chica rubia esta tan feliz que se va corriendo hacia su habitación a empaquetar pero reteniéndola la hermana María le dice: "Candy espera que quiero darte algo."
La chica rubia ve como la monja se quita su collar favorito del cuello y se lo pone a ella:
"Quiero que la virgen Santa te proteja siempre estés donde estés, y no olvides que todos te queremos mucho aquí en el 'Hogar de Pony', y que si he sido algunas veces dura contigo es por lo mucho que me importas."
Candy asiente con la cabeza y cogiendo las manos de su ídolo en ella, le contesta tiernamente: "yo también la quiero mucho hermana María y para mi usted es la madre que yo nunca tuve. Luego caminado hacia la señorita Pony continua, "a usted también la admiro mucho por lo bondadosa que ha sido en abrir su puerta a todos los niños huérfanos del país."
La señorita Pony tiene lágrimas en los ojos al abrazar a su niña pecosa y le dice sabiamente: "yo sé que siempre serás feliz Candy porque eres alegre como un muchacho y tienes una independencia extraordinaria."
Luego es el turno de todos los niños y por fin Candy se va rumbo a su nuevo destino.
MANSION DE LOS LEAGAN
"He dicho que no quiero que traigan una huérfana en mi casa pues yo no necesito a nadie para hacerme compañía! Ya tengo bastante con Neil y los demás chicos!" Le grita Eliza exasperada a su madre.
"Ya te he dicho que esta ha sido una decisión de tu padre así que no se discute más del asunto." Le contesta Ruth Leagan a su hija alejándose.
Eliza viendo que con su madre no conseguirá nada se acerca a su padre haciéndole lindos ojos: "papa pero si yo ya tengo 12 años y no necesito que una niñera se ocupe de mí!"
"Pero Eliza si Candy no será tu niñera, sino tu amiga pues se bien lo sola que te sientes desde hace un tiempo con tantos chicos en la mansión y pocas atenciones femeninas."
"Es verdad papa pero no necesito a una pobre chica para hacerme feliz pues tengo muchas amigas en la escuela que darían cualquier cosa por tener mi atención."
"Siento tener que decirte esto hija, pero lo las chicas de la escuela no son verdaderas amigas sino unas simples interesadas en la fortuna de los 'Leagan', y por esta misma razón yo he elegido a alguien de un entorno totalmente diferente a nosotros, y créeme que lo hago por tu bien."
"Pero papa yo no quiero asociarme con ningún pobre!" Le suplica Eliza alzando la voz.
"Eliza deja de gritar tanto que me duele la cabeza!" Le dice su madre retándola severamente.
Viendo que de nada le sirvió quejarse, la chica presumida baja la cabeza resignada sin antes jurarse mentalmente: "aun no me doy por vencida y juro hacerle la vida imposible a la tal CANDY!..."
Al poco rato llegan George y Candy a la mansión de los 'Leagan', y tras bajar del carro la chica rubia observa todo encantada: "parece el palacio como el de los cuentos de hadas!"
Sonriendo George le dice: "siento tener que dejarla pero tengo mucho trabajo que hacer así que vaya a la entrada principal y ahí la atenderán, hasta pronto!"
La joven pecosa se va corriendo y está a punto de tocar el timbre cuando de repente siente agua fría caerle encima y temblando mira hacia arriba para ver quién es el culpable, descubre a una chica y un chico riéndose a carcajadas:
"me las pagaran malditos ya verán!" Les grita ella, y empieza a trepar en el balcón como un mono hasta llegar hasta ellos, y agarrando al chico primero lo golpea fuertemente hasta dejarlo atónito…
Eliza se repone de 1ero y grita: ¡"auxilio mama que aquí hay un intruso tratando de matar a Neil!"
La señora Leagan oye sus hijos gritar, y espantada llega corriendo: "que pasa Eliza y donde esta Neil?!" Su sorpresa es grande cuando descubre una chica rubia golpeando a su hijo repetidamente, "! basta o llamo la policía niña salvaje!"
Al oír la voz autoritaria de la mujer Candy para al acto y decide introducirse: "perdone por no presentarme antes pero soy Candy White y he venido a servirle de compañera a una chica llamada Eliza."
Ruth Leagan la mira atónita durante un momento antes de continuar: "así que tú eres la chica del orfanato que viene a cuidar de mi hija Eliza y servirle de compañera?! Debe haber una equivocación porque la niña que mi esposo mando a buscar es supuestamente dulce y obediente, y no una salvaje como tu…."
Candy no puede creer lo que está oyendo, y se queda perpleja durante un momento pensando en su torpeza por no haberse dado cuenta antes de que aquella chica era la razón por la cual ella estaba aquí en 1er lugar: "así que tú eres Eliza?! Le pregunta mirando a la chica de cabellos castaño claro.
Eliza por su lado siente una antipatía inmediata por aquella niña pecosa, y sin perder un minuto le exige a su madre: "quiero que eches de esta mansión a aquella criatura horrible mama porque no la aguanto y además es muy fea! Tiene la cara cubierta de pecas y el comportamiento de un chico!"
"Es verdad que es bien fea y gordita también!" Termina su hermano Neil antes de reírse a carcajadas.
Afortunadamente llega el señor 'Leagan' en este momento, y acercándose a la rubia pecosa le dice amablemente: "tú eres Candy White, ¿verdad?"
La chica rubia asiente pensando en lo diferente que era aquel individuo de los demás, y extendiendo su mano se introduce: "yo soy Candy White y he sido traída aquí por el señor George para servirle de confidente a su hija Eliza y espero que ella y yo seamos grandes amigas muy pronto.
Eliza mira fijamente a aquella rubia pecosa sintiendo un odio inexplicable por aquel ser: no le gustaba la ropa que llevaba, ni su comportamiento tan poco femenino, y además era plenamente fea, y ni modales tenía pues cada vez que hablaba alzaba la voz como lo hacían los chicos normalmente. Sin pensarlo dos veces se va corriendo hacia el señor 'Leagan' y le dice casi llorando: "papa por favor busca a otra persona, te lo suplico que yo a ella nunca la voy a querer!"
Robert Leagan mira a su hija fijamente antes de proseguir: "hagamos una cosa, démosle un tiempo a ver si se ajusta y si después de un mes sigue tan salvaje te prometo yo mismo ir a buscarte otra persona, ¿de acuerdo mi amor?"
"Lo prometes papa?"
"Prometido, y que no se hable más de ello."
Luego dirigiéndose a la señora 'Leagan' continua: "Ruth por favor lleva a Candy White a su nueva habitación y explícale en que consiste su trabajo." Y dicho esto se marcha sin despedirse.
"Típico, así resuelve mi marido los problemas: evadiéndolos en vez de confrontarlos!" Y mirando severamente a la rubia pecosa continua, "óyeme bien Candy, no confundas la bondad de mi marido porque tu aquí no eres más que una simple empleada, y si vuelvo a sorprenderte pegando a uno de mis hijos la vas a pasar muy mal porque además de despedirte soy capaz de hacer venir la policía, ¿entendiste?"
"Si señora 'Leagan'….." contesta la rubia pecosa bajando la cabeza resignada.
"Me alegra saber que nos entendemos, sígueme que te llevo a tu habitación y como es tu 1er día estas perdonada por tu mal comportamiento."
Candy levanta la cabeza y ve la mirada satisfecha que Neil y Eliza le manda, se encoje los hombros y decide que hay cosas peores en la vida que tener que aguantar a seres tan odiosos como lo eran los 'Leagan', con excepción del señor de la casa por supuesto.
Pasan los días y Candy se ha acostumbrado a su nueva vida. Pasa la mayoría de su tiempo en compañía de la servidumbre y una mañana que está conversando con una mucama decide preguntarle por el príncipe de la colina: "dime Elena, acaso hay algún joven de cabellos rubio vestido con traje Escoces que vive cerca de acá?"
Elena la mira algo sorprendida antes de responder: "su nombre es Anthony y efectivamente sus bisabuelos eran Escoceses, ¿pero como lo sabes si tu acabas de llegar?"
Candy suspira antes de continuar: "lo vi una sola vez, tenía solo 6 años de edad y un día mientras estaba en la colina de Pony llorando el vino a consolarme, y me toco música con su instrumento llamado 'gaita'….. Luego desapareció tan rápido que pensé que había sido un sueño hasta que encontré su broche en el suelo y me di cuenta de que efectivamente existía, y nunca perdí la esperanza de volver a verlo….."
Elena se queda pensativa antes de proseguir: "esto es muy raro pues el chico que me describes es la imagen idéntica de Anthony, pero él nunca ha salido de la mansión de los 'Leagan' que yo sepa."
"Acaso vive cerca de acá?" Le pregunta la rubia pecosa excitada, pues sentía que muy pronto vería su 'príncipe de la colina'.
"Él también vive en la mansión de los 'Leagan' y viene a vernos muy a menudo."
"En serio?! y cuando vuelve? Que emoción!" Grita Candy agitadísima y olvidándose de Eliza y Neil baja la escalera de la mansión corriendo, sin sospechar siquiera que los dos niños malvados están tramando una trampa para ella.
Eliza ve a Candy bajar las escaleras corriendo y le dice a su hermano en voz baja: "Neil ahí está la pecosa fea así que hagamos algo para arruinarle el día, ¿quieres?"
"Por supuesto que si hermanita pues la chica es tan fea y será fácil humillarla ante todos, así que tu déjalo por mi cuenta."
De repente ven al gato de la casa Félix caminar hacia ellos, y a Neil se le ocurre una idea brillante: "he Feliz ven acá y ataca a esta chica rubia que ves, ¿entiendes?" El gato lo mira durante un momento y acercándose a Candy está a punto de arañarla, pero en este mismo instante llega la mucama Elena y es ella la que cae el suelo perdiendo el equilibrio.
Candy corre hacia Elena preocupada y le pregunta: "estas bien amiga o te duele algo?"
"No te preocupes Candy que no pasó nada."
La rubia pecosa descubre a Eliza y Neil riéndose a carcajadas, y sin vacilar un momento corre
hacia ellos preparándose a golpearles fuertemente: "malditos sean me lo van a pagar por
haberles hecho daño a Elena y si no le piden perdón inmediatamente les daré una lección
me oyen?!
"Auxilio mama!" gritan los hermanos al mismo tiempo y al poco rato llega la señora 'Leagan'
preocupada, y viendo a la rubia pecosa encima de sus hijos le apunta del dedo declarando
severamente:
"esto es lo último Candy! O le pides perdón a Neil y a Eliza inmediatamente o te largas de
Aquí entendido?!"
"Pero esto a mí no me parece justo cuando la única víctima fue Elena y todo por la mala
jugada que les hizo sus propios hijos tirándoles el gato encima!"
La señora 'Leagan' mira a sus hijos fijamente antes de proseguir: "es esto verdad lo que dice
Candy chicos?"
"Por supuesto que no mama! Lo que pasa es que como Candy es una resentida por no tener
nada le dio con vengarse con una mucama y ahora nos acusa a nosotros por sus actos
violentos!" Exclama Eliza haciéndose la ofendida.
"Qué esperas para despedirla mama? Sabes que se lo merece, y cuanto antes se marche
mejor!" Grita Neil añadiendo más fuego en la leña.
No aguantando más injusticia, Candy declara en voz alta: "no hace falta que me despidan
pues yo misma me marchare puesto a que no soporto ni un minuto más estar en el mismo
techo que una familia tan cruel como lo son ustedes tres, así que hoy mismo hare mi maleta
y espero no volver a verles la cara nunca más…."Y Terminado su sermón la rubia pecosa se
va corriendo al jardín para llorar en privacidad pensando en lo injusto que era el destino de
siempre hacerla sufrir tanto.
"Hermana María y señorita Pony como las extraño a ustedes mis dos madres del alma y hoy
mismo estaré de regreso con ustedes…" Y de repente oye aquella voz familiar:
"No llores pequeña pecosa que te ves mucho más hermosa cuando sonríes….."
Al oír aquellas palabras mágicas Candy levanta la cabeza y parado en un jardín lleno de rosas
ve a su 'príncipe de la colina' sonriéndole tiernamente, solo que esta vez no lleva el
vestimento escoces ni la gaita pero más bien un traje elegante rosado, sin embargo sabe que es el: tiene los mismos ojos azules profundos y el cabello rubio, y su sonrisa es tan dulce como la de antaño.
"Me estuviste observando mientras lloraba otra vez, 'príncipe de la colina'?"
El joven rubio se para delante de la chica rubia y mirándola fijamente se ríe a carcajadas pues nota que tiene la cara llena de pecas y además sucia de tanto llorar.
Candy se siente revivir otra vez y sonrojando para esconder su vergüenza se echa ella a reír también.
"Ya sabía yo que eras mucho más hermosa cuando te ríes que cuando lloras niña pecosa…."
Candy cierra los ojos por un momento tratando de disfrutar las palabras de aquel joven pero
cuando los abre otra vez él ya se ha ido exactamente como lo hizo su 'príncipe de la colina
de Pony' 6 años atrás….
Aquí termina mi 3ra parte pero ya la 4ta está en camino y espero
Que lo estén disfrutando pues aun esta mucho por venir hasta que
CANDY encuentre su felicidad completa y al final se resuelva el
Enigma de su vida.
