Una oscura y tenebrosa habitación iluminada por tan solo una ventana sobre los cielos dejaba ver la silueta oscura de un ser alto y levemente encorvado, este caminaba con sus manos entrelazadas tras su espalda, su rostro estaba fijo en aquella abertura en el cielo, sus grandes ojos negros como un manto olvidado en la galaxia viraron hacia su costado derecho al sentir la presencia de varios seres, al girar su cuerpo encarando a las entes frente a él sobre sus rodillas y miradas fijas en el suelo sonrió con malicia, sus pasos lentos pero mortales lo guiaron a su trono, tomó asiento y miró fijamente a los seis caballeros de Ren que se alzaban de su posición.
–Veo que todos están aquí...– dijo con siniestra voz observándose–pronto...muy pronto terminaremos lo que iniciamos– les dijo señalandolos con su índice, recordando el inicio de lo que sería la masacre Jedi.
"Mientras cada grupo toma su propio camino, el lado oscuro como el luminoso están a la espera de su próxima jugada, pero solo el destino que viaja a través de la fuerza sabe lo que pasará con cada alma…"
Mi respiración se contuvo al sentirlo sobre mi, pero al mismo tiempo dándome un espacio prudente, esa mirada rojo amarilla estaba fija en mí en espera de una respuesta, fruncí el ceño empujandole para ponerme de pie, me aleje de él molesta… ¿Que se creía?, ¿Que estaba en posición de pedir algo a cambio?, estaba muy equivocado si podía hacerlo, si tenía que luchar contra él lo haría sin importar el qué pasará conmigo.
–Alguien como tu no puede pedir nada a cambio– decía con un deje de reproche llamando mi sable de luz a mi mano– libera a Leia...solo eso te pido– dije firmemente.
–Creo que no estás en posición de decirme eso...– decía molesto, caminando como un león feroz enjaulado de un lado a otro observando a su presa–Tu enfoque determina tu realidad…así que tu estas en desventaja en todo esto–se detuvo frente a ella pero a una distancia prudente...sonrió ladinamente–Puedo sentirlo… tienes miedo, miedo de la decisión que puedas tomar– Hazlo o no lo hagas determinará el destino de esa persona– fueron sus palabras finales.
No podía negar que estaba en desventaja, tenía que negociar con él para llegar a un acuerdo, era una Jedi y si hacía un juramento o promesa debía cumplirla, estaba segura que Kylo Ren lo sabía muy bien...mordí mi labio observando, misma posición, parecía una escultura hecha perfección, vire mi rostro a otro lado pensando en una solución… no tenia nada en claro por ahora.
–Bien… te dare una solucion...algo que no podrás negar...– llame su atención pues él movió ligeramente su cabeza sobre su hombro derecho, sonrió, cerró los ojos para volver abrirlos.
–¿Qué es lo que deseas?... Jedi...– susurro, fue un susurro casi mortal, uno donde se podía apreciar su paciencia… a lo cual lo tome por buen camino.
–llévame hacia ella...quiero ver que este bien, una vez que ella esté frente a mi y la liberes– hice una pausa sin dejar de verle, aquella batalla de miradas que había empezado desde hace minutos atrás–te diré lo que tendrás a cambio, te doy… te doy mi palabra como Jedi– termine de decir, sintiendo mi cuerpo temblar...había firmado mi sentencia con el mismo demonio.
–…Muerte es lo que habrá si traiciones nuestro pacto– no era una advertencia, era una afirmación lo que salía de sus labios, moje los míos para asentir una y otra vez– partiremos al amanecer– terminó la charla girando para tomar su casco y sentarse en el viejo sofá que yace en la habitación.
Al escuchar lo que había dicho no pude más que sonreír y sentir alivio, había pasado esto...esperaba poder liberar a Leia, lo mire tomar asiento colocándose el casco nuevamente, me quede quieta en mi lugar para sentarme al borde de la cama, no confiaba en él...no podía, era un asesino después de todo.
Finn entraba al cuartel en compañía de Luke Skywalker quien se retiró su capucha dando información a los líderes de cada sección, se giró a Finn quien le había seguido desde la biblioteca para soltar un leve suspiro… no cabe duda que Finn era más curioso que cuando tenía su edad.
–Joven Finn, si lo digo es porque es verdad...puedo sentirlo en la fuerza… desde mi exilio sentía un dolor abrasador en ella– le contesto viéndole con esa mirada cansina y llena de sabiduría.
–Pero no lo entiendo aun… dice que Rey está siendo llamada por el lado oscuro– decía con un semblante confundido– ¿Como puede ser eso?– cuestiono un poco irritado.
–Lo que acabas de decir joven Finn, es toda la verdad– asintió ante sus propias palabras…–los vínculos en la fuerza se dan en raras ocasiones...cuando Ben sucumbio a la oscuridad, desde su nacimiento hubo un despertar en la fuerza… lo sentía– contaba a Finn– hubo un despertar en la fuerza hace poco… cuando tu recorrido inicio al encontrar a Rey...quizás antes...–explicó con claridad– Rey es el despertar...la contraparte de Ben… el lado luminoso y el lado oscuro de la fuerza– no pudo más que sonreír levemente.
–¿Me está diciendo que ellos deben estar juntos?– cuestionó mirándolo fijamente para negar con la cabeza– es mi amiga… ella es muy buena… no podría… ¿o si?– cuestiono ahora dudoso.
–En mi experiencia no hay tal cosa como la suerte–contestó Luke para mirar el mapa de la galaxia a donde partirán pronto…
Lágrimas viajaban a través de la piel pálida de Leia, se encontraba en una habitación oscura, pisos brillantes del mismo color, un gran ventanal que dejaba ver el planeta en el cual sobrevolaban, seguía ahí sentada y atada en aquella silla de interrogatorio, sus ojos se cerraron revelando más lágrimas y rogando por la redención de su hijo… Las compuertas se abrieron dejando entrar a un strooper de cromado color brillante, portando una capa negra, Leía observó a su visitante reconociendo al instante...Phasma.
–He venido por órdenes directas del Lord Sith...Kylo Ren– decía con voz distorsionada– será llevada a una habitación donde será custodiada por mi persona– dijo caminando hacia la mujer mayor...tras ella un grupo de tres stroopers caminaban con sus armas.
–Deberían dejarme en este lugar– decía con firmeza la generala de la resistencia mirando a los intrusos.
–No está en mi...es la decisión de nuestro Lord– terminó la frase esposando sus manos y pies para ser trasladada a una de las habitaciones...caminado entre los pasillos Leía era centro de atención de miradas por los soldados y generales de aquella base. Al llegar la capitana Phasma abrió la habitación dejándole el paso a la prisionera Leia. –El lord Sith volverá dentro de poco…será mejor que no haga nada imprudente, tenemos órdenes– le dijo una vez más cerrando la puerta tras la mujer mayor.
Leia miró la habitación, oscura como todas las demás...sintiéndose enferma… tanta oscuridad en este lugar...era elegante, grande, con un gran ventanal, observó el planeta caminando con dificultad hacia esa dirección, una vez más la tristeza le invadió el cuerpo, el alma y lágrimas rodaron por su rostro...se quedó fija en ese lugar, no supo cuanto tiempo pero el sonido de un suspiro llamó su atención, su cuerpo viro y un pedestal llamaba su atención...curiosa camino hacia ese lugar, al estar a pasos de su objetivo cayo de rodillas… un viejo y quemado casco yacía descansando sobre arena… sus labios temblaron y lloro tapando sus labios… se levantó lentamente, terminando su recorrido, tomó el casco con sus manos recordando aquel Lord Sith...aquel que...era su padre, lloró frente al casco, lo pego a su frente sintiendo su frialdad…
–Padre… ayúdame a traer a mi hijo de vuelta...– suplico con voz cansada, quería orar a la fuerza y esperar por un solo milagro….
