La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 5)
Michigan, Mansión de los Leagan 1910.
Candy está sonando con la 'colina de Pony' y tiene 6 años otra vez:
Es un día cálido de primavera y después de leer la carta de despedida que le escribió Annie, la pequeña pecosa se pone a llorar fuertemente sin importarle la lluvia. Después de un rato sale el sol y al oír una melodía extraña, Candy levanta la cabeza con fascinación, pues delante de ella se encuentra un adolescente rubio de ojos azules, que en vez de llevar pantalones tiene una falda puesta pero no obstante se ve muy varonil.
"Y tu quien eres y porque estas vestido como una mujer siendo casi un hombre?"
"Esto que llevo puesto es el vestimento Escoces y mi instrumento se llama 'gaita'" Le contesta el chico guiñándole el ojo.
"Pues tu traje parece de caracoles!" Y como por milagro Candy se echa a reír de felicidad.
"Eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras….."
De repente sopla el viento y Candy, al ver su tarjeta volar corre a alcanzarla para no perderla.
"Me vistes llorar pero espera que no quiero perder mi carta! Ya la tengo! No te vayas que quiero que sigas tocándome la música de los caracoles y aun no me has dicho de dónde eres, aunque a mí me parece que debes de ser un príncipe y….."
Candy se queda atónita al darse cuenta de que está hablando sola y se pregunta si se habrá quedado dormida después de leer la carta de Annie, y si aquel muchacho rubio es un producto de su fantasía….."Pero parecía tan real, y hasta juraría de que gustaba de mí como yo de él, pero no importa pues para mí el siempre será mi 'príncipe de la colina.'
Abatida la niña pecosa está a punto de encaminarse de regreso hacia el 'Hogar de Pony' cuando de repente tropieza con un objeto, lo inspecciona y se da cuenta después de todo que su príncipe de la colina es de puro carne y huesos y algo en su corazón le dice que muy pronto lo volverá a ver…..
De pronto ve de reojo a alguien escondido detrás de su árbol favorito y su sorpresa es inmensa al descubrir al señor Albert vestido con el mismo traje que su príncipe de la colina…..
Candy se despierta sobresaltada, y por un momento se pregunta dónde está y recordando el baile de anoche suspira contenta: "Ayer fue el día más feliz de mi existencia pues estuve bailando con Anthony mi príncipe de la colina!"
Tocan la puerta y Elena entra rápidamente: "Disculpe que te despierte Candy pero es que la señora Leagan quiere que bajes a verla inmediatamente.
"Sabes algo Elena, anoche tuve un sueño muy extraño pero la verdad es que no recuerdo bien lo que era….."
"Ya habrá tiempo para seguir charlando y recordando Candy, pero por favor baja que sino la señora Leagan se enojara y ya sabes lo poco tolerante que es."
"Ya voy Elena, espera que me visto y me arregle un poco, dame unos minutos."
20 minutos más tarde Candy baja las escaleras vestida con su uniforme de mucama y al llegar al salón su disgusto es bien grande al ver a Eliza y Neil sentados al lado de Ruth Leagan y los 3 llevan un aspecto bastante sombrío.
"Que habré hecho yo ahora?" Se pregunta la pequeña pecosa.
"Óyeme bien Candy, que sea esta la última vez que nos humilles de esta manera: Tu comportamiento de anoche deja mucho que desear y si no hicimos o dijimos nada es para no estropear la fiesta de la señora Elroy. Quiero que recuerdes que tu solo eres una mucama, no una señorita de alta sociedad entendiste?" Le lectura la señora Leagan de manera severa.
"Pero que hice yo?" Pregunta la pequeña pecosa asombrada.
"Bailaste con Anthony y esto es más que suficiente!" Le grita Eliza enfurecida.
"Un chico de buena familia como el perderá muy pronto el interés por una huérfana como tú!" Añade Neil con satisfacción.
"No es verdad! Anthony no es así!" Contesta Candy con pasión.
"Silencio Candy que nadie te pidió tu opinión! Como castigo te mudaras al establo con los caballos hasta que reflexiones sobre tu conducta y tienes 2 meses de probación!"
"Pero esto no me parece muy justo pues yo no hice nada malo sino dedicarle un baile a Anthony."
"Y acaso te parece poco lucir un vestido de princesa y llamar la atención de los invitados como si fueras la estrella de la noche?! Fuimos más que generosos al no hacer ningún escándalo, y deberías estarme agradecida que no te eche de la mansión!" Exclama Ruth Leagan con furor.
"Entiendo y les pido disculpa por causarles tantas molestias, me mudare al establo si esto arregla todo y les prometo comportarme bien de ahora en adelante."
"Entonces que no se hable más del asunto." Y dirigiéndose a Elena la señora Leagan continua: "Ayuda a Candy con la mudanza y luego pueden seguir con las tareas de la cocina.
"Si señora." Le contesta Elena suavemente llevándose a Candy hacia su habitación para empezar a llenar la maleta de ropa.
"Te pido perdón por causarte tantos problemas Elena y no tienes que ayudarme con la mudanza si no quieres, yo estaré bien." Le dice Candy cuanto por fin están a solas.
"Déjate de tonterías Candy y apurémonos para terminar lo más pronto posible."
"Muchas gracias por todo Elena."
Una hora más tarde las dos mucamas se dirigen al establo con la ayuda del jardinero quien carga la cama hasta llegar delante de los caballos.
"La idea de vivir en el establo no es tan mala pues yo crecí rodeada de animales!" Exclama Candy feliz.
"Me alegra oírte decir esto Candy y mientras conserves tu felicidad interna todo te saldrá bien." Le dice Elena gravemente.
"Dime algo Elena, acaso eres feliz?"
"Bueno cuando no lo soy lo único que me anima es pensar en todos los hermanitos que tengo y esto es suficiente para mí, Candy."
"Y cuantos hermanitos tienes, Elena?"
"Somos 8 conmigo y yo soy la mayor: tengo trece años y el más pequeño acaba de nacer, ni siquiera lo conozco pero aun así los otros 6 son mis almas gemelas pues crecimos juntos."
"De todas maneras tienes mucha suerte de tener una familia, yo soy una huérfana y aunque fue inolvidable crecer en el hogar de Pony he anhelado tanto el tener padres y hermanos…." Le dice Candy con emoción.
Tomándola del brazo Elena le dice a la pequeña pecosa: "Me apena muchísimo oírte hablar así pero debes saber una cosa Candy, la felicidad consiste en tener muchos amigos y aunque Eliza sea rica nunca tendrá la dicha que existe en tu alma, ni tampoco le corresponderá un amor puro como el que te da Anthony."
Sonrojando levemente Candy le dice tímidamente: "Me avergüenzas Elena, acaso es tan obvio lo que siento por Anthony?"
"Por supuesto que si Candy y no tienes por qué avergonzarte: hay que ser ciego para no ver el amor profundo que los dos sienten el uno por el otro y eres muy afortunada."
"Gracias Elena por tus lindas palabras y espero que lleguemos a ser grandes amigas!"
Pasan los días y Candy comienza a añorar a Anthony tremendamente: "Le habrá impedido Eliza de ir a verme o es que se siente avergonzado de mí?"
La voz dulce del chico de sus pensamientos la hace sobresaltar:
"Como estas Candy y me has extrañado tanto como yo a ti?"
"Anthony yo pensé que te habías olvidado ya de mí!"
Acercándose a la niña pecosa el joven rubio le levanta la barbilla y depositándole un besito en la boca le contesta: "Como crees semejante cosa si tú eres la diosa de mi corazón…."
"Anthony no te burles de mí!" Exclama Candy riéndose a carcajadas pero con el alma llena de emociones.
El joven rubio la mira seriamente y entregándole una rosa blanca le dice: "la plante en tu honor y en tu próximo cumpleaños la llamare 'dulce Candy'…..
"Pues falta casi un año para que cumpla los trece así que por favor no esperes tanto!"
"No seas tonta Candy que es solo un dicho! Claro que te traeré muchísimas flores hasta entonces y quiero que celebremos nuestros respectivos cumpleaños juntos, aunque no sea el mismo mes y ano, de acuerdo?"
"Eres un chico muy gracioso pero te adoro igual!" Le contesta Candy guiñándole el ojo.
Cogiéndole la mano él le dice gravemente: "Podrías venir conmigo al jardín de las rosas ahora mismo Candy?"
Mirando a sus alrededores la rubia pecosa asiente y los 2 se alejan rápidamente del establo hasta llegar frente al famoso 'jardín de las rosas'.
Candy observa a Anthony agarrar un par de rosas blancas y al entregárselas, le dice suavemente: "Sabes algo Candy, siento muchísima envidia por tu príncipe de la colina sea quien sea y a lo mejor yo solo te gusto porque te recuerde a él?"
"Esto no es verdad Anthony! Solo me gustas tú por ser como eres y poco me importa el príncipe de la colina ya que es solo fragmento de mi pasado….." Y acercándose tímidamente al joven adolescente Candy le deposita un besito en la mejilla y se echa a correr con el corazón latiéndole a la fuerza….
Mansión de Los Leagan, otoño 1910.
Ha pasado casi medio año desde que Candy llego a vivir con los Leagan y su amor por Anthony sigue siendo tan fuerte como siempre; Eliza y Neil no han dejado de tenderle trampas pero gracias a la ayuda de sus galantes Stear y Archie la rubia pecosa ha podido aguantarlo todo.
Una brisa fuerte interrumpe sus pensamientos, y temblando de frio corre a refugiarse al establo: su castigo permaneció permanente ya que la señora Leagan se hizo la desentendida y el hecho que el señor Leagan estuviera ausente todos estos meses no ayudo en nada, sin embargo para Candy nada era demasiado grave mientras tenía a Anthony a su lado.
De pronto siente un perfume frotando en el aire y al ver un jarrón de rosas blancas en su mesa, la niña pecosa sonríe de placer: "Anthony debe haberlas traído para mi…. Que chico tan tierno!"
Fuertes carcajadas interrumpen sus pensamientos y al salir a fuera corriendo Candy ve a sus dos enemigos escaparse: "Neil Y Eliza que es lo que están tramando ahora?!"
"Nunca lo adivinaras por más que te esfuerces!" Le grita Eliza antes de desaparecer junto con Neil a su lado.
"No importa pues ya se fueron….." Murmura Candy alegremente antes de regresar al establo para jugar con los caballos.
Mientras tanto en el 'jardín de las rosas'.
"El grosero que ha cortado mis rosas me las pagara!" Grita Anthony enfurecido: para el las rosas que cultivaba era todo el recuerdo que le quedaba de su difunta madre y el hecho que alguien pudiera robarlas sin su permiso le hería el alma.
"No pensaras que fue Candy, verdad?"
"Pero que cosas dices Stear!"
"Es un poco traviesa, esto es todo." Contesta el chico tímido de anteojos y cabello negro.
"Has oído las locuras que dice mi hermano Anthony?!" Le pregunta Archie a su primo pero al verlo tan tranquilo se alarma y continua: "Acaso piensas que fue ella, primo?"
"No lo sé pero lo juro que encontrare al culpable y le hare arrodillarse delante de mí!" Exclama Anthony y se aleja rápidamente del jardín, dejando a sus 2 primos atónitos….
Media hora más tarde Candy vuelve a salir afuera y decide ir al 'jardín de las rosas' a darle las gracias a Anthony por el jarro de flores, pero al llegar ahí a los únicos que ve parados es a Stear y Archie murmurando entre ellos y acercándose a los hermanos les dice:
"Que les pasa a ustedes 2 y donde esta Anthony?"
Poniéndole el brazo en el hombro el chico tímido de anteojos le dice gravemente: "Creo que él no te quiere ver hoy, lo siento…"
Para Candy aquellas palabras son como un cuchillo clavándosele en el corazón y sin pensarlo un minuto más se echa a correr sin parar, hasta llegar frente al lago donde 6 meses atrás había descubierto el pequeño castillo, y viendo un barquito flotar se sube en el automáticamente, sin pensar en lo peligroso que es el rio con la corriente de agua en este frío mes de Noviembre: "A donde me llevara este barquito…"
Mientras tanto, Anthony se dirige directamente a la mansión de los Leagan en busca de Neil y Eliza, y al verlos sentados en el salón disfrutando del té de la tarde les grita enfurecido: "Ustedes 2 fueron los que me robaron las rosas admítanlo!"
Alarmado Neil se esconde detrás de su hermana pero Anthony lo agarra a la fuerza y arrastrándolo hacia el continua: "Eres un hombre o un títere? Si no confiesas pronto te parto la cara y entonces no habrá arreglo para tu aspecto deformado, te lo juro!"
"Espera Anthony que Neil no tiene nada que ver con esto, yo soy la culpable y me imagino que no le pegaras a una chica o?"
"No lo protejas Eliza que de nada te servirá! Neil tiene que pagar y recibir golpes será su mejor castigo!" Contesta Anthony agarrándole el cuello al chico moreno que se pone a temblar.
"Que es lo que pasa aquí?!" La voz severa de Ruth los interrumpe y Neil aprovecha de este mismo instante para escaparse.
"Buenas tardes señora Leagan y lamento decirle que tiene unos hijos muy mal educados."
"Como te atreves a decir semejante cosa Anthony!"
"Lo que pasa es que desde que el empezó a juntarse con Candy solo ha cogido sus malos modales!" Contesta Eliza añadiendo más fuego a la Lena.
"Cállate Eliza o me olvidare que soy un caballero!" Le grita el chico rubio enfurecido.
"Te ruego que salgas de mi casa y regreses después que te calmes Anthony y no quisiera sacarte a la fuerza!" Exclama Ruth Leagan atónita: "Hablare con la señora Elroy para que ponga en su lugar a Anthony." Decide mentalmente.
"No hace falta pues ya me iba." Y mirando a Eliza fríamente continua: "Dile a tu hermanito que salga de su escondite que se salvó por esta vez!"
Anthony corre hasta llegar al establo de Candy y al no verla decide volver al 'jardín de las rosas' por si se encuentra ahí, pero al ver la cara de desconcierto de sus 2 primos se acerca a ellos preocupado y les pregunta: "Han visto a Candy que no la encuentro?"
"Pues esperemos que no se haya fugado pues la última vez que hablamos con ella la encontramos bastante afligida y luego se echó a correr…." Le responde Stear lentamente.
"Hacia dónde fue?"
"No estamos seguro pero me parece que hacia el camino del lago." Dice Archie inquieto.
"El lago?! Esto es peligrosísimo a esta época del año pues si se cae al agua la corriente se la puede arrastrar!" Les grita Anthony preocupadísimo y sin perder ni un minuto los 3 se echan a correr sin parar.
Mientras tanto del otro lado del lago Albert está parado delante del pequeño castillo respirando el aire puro y frio del atardecer, pero al oír los chillidos infantiles agarra sus binoculares, e mirando hacia el lago descubre una niña metida dentro de uno de los barquitos intentando no dejarse arrastrar por la corriente, y reconociendo a la chica de su alma grita: "es Candy!" Y sin esperar un minuto más coge una cuerda del árbol y se echa a correr a toda velocidad…..
"Ayúdame Anthony!" Grita la pequeña pecosa con todas sus fuerzas mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas: "Adiós mi único amor pues nunca más te veré….." Estos son los últimos pensamientos que atraviesan por la cabeza de Candy antes de desmayarse del susto.
Al abrir los ojos lo primero que ve la rubia pecosa es a un hombre rubio de cabellos largos y anteojos mirándola con ternura y frotándose los ojos exclama: "Pero si es usted señor Albert! Acaso me salvo la vida?"
"Algo por el estilo pequeña y de no ser porque yo estaba tomando aire fresco ahora mismo estarías en el cielo….."
Riéndose a carcajadas Candy le responde: "No es para tanto pero si pase un susto y…."
La mirada severa que le dirige Albert la calla al instante y después de un momento de silencio el joven continua: "Que nunca más se te ocurra hacer semejante travesura Candy o la próxima vez te sentare en mis piernas y te daré una buena paliza, me oíste?"
Bajando la cabeza avergonzada la pequeña pecosa responde suavemente: "Si señor, lo siento."
Ablandándose, Albert le levanta la barbilla y le dice dulcemente: "Lo digo por tu bien pequeña pues me tenías muy preocupado y estoy seguro que a tus amigos también."
"Usted siempre es tan bueno conmigo señor y no se imagina como sus palabras tienen efecto en mí, en realidad a penas lo conozco, sin embargo es la segunda vez que nos vemos pero a su lado me siento tan segura y protegida…. Porque será?"
"Si supieras lo bien que te conozco yo a ti mi pequeña Candy y cada año que pasa, mi amor por ti crece más….."
"Candy dónde estás?!
Al oír la voz de Anthony, la rubia pecosa se levanta apresuradamente, y sin siquiera despedirse se Albert se echa a correr hasta alcanzar a su príncipe.
"Adiós por ahora mi pequeña Candy….." Y sin esperar un minuto más, Albert camina en dirección a su pequeño castillo.
"Anthony pensé que nunca más te volvería a ver!" Exclama la rubia pecosa pero La bofetada que le administra el adolescente rubio la deja perpleja durante unos instantes, y sintiendo lágrimas recorrer por sus mejillas Candy le lanza una mirada de reproche y finalmente le dice: "Como te atreves a pegarme si yo casi me muero y me escape pensando que no me querías más!"
"Nina tonta! Si no te quise ver antes es porque quería confrontar a Eliza y Neil para que me confesaran el haber robado mis rosas antes de que se les ocurra acusarte a ti, y al pensar que te habías fugado sufrí muchísimo pues estaba seguro de que nunca más te vería…"
"Y yo pensé que tu no me querías más por lo que me dijo Stear….."
"Que es lo que te dijo mi primo?"
"Pues si bien recuerdo que no me querías ver hoy y por esto decidí fugarme, y al ver el barquito pensé que a lo mejor esto me llevaría al 'Hogar de Pony', pero fui una ingenua pues al no ser por el señor Albert yo ya estaría en el cielo."
"Señor Albert?" Le pregunta el chico rubio intrigado.
"El señor Albert es un hombre humilde que conocí el día que tú me encontraste llorando en el 'jardín de las rosas': creo que vive en el pequeño castillo que está del otro lado del lago y pienso que trabaja para los Leagan pero no estoy segura."
"No conozco a nadie de esta descripción pero los Leagan tienen tantos empleados que es difícil controlarlos todos, pero me gustaría que me lo presentaras algún día, para así yo agradecerle personalmente."
"Pues si quieres te lo presento ahora mismo que estuve hablando con el hasta que llegaras, espérame que te lo traigo! Señor Albert venga por favor que hay alguien que desea conocerle! Señor Albert!" Pero al volver al mismo lugar donde estuvieron hace un ratito lo encuentra vacío: "Albert ya se fue….."
Candy regresa unos minutos más tarde sola, y aclarándose la garganta le dice a Anthony: "Me parece que ya se marchó, a lo mejor pensó que queríamos quedarnos solos no lo sé, pero te prometo que tan pronto lo vea te lo presento!"
"Muy bien vámonos ya que te llevo a caballo a la mansión!" Le contesta el chico rubio tomándola del brazo.
"Viniste en caballo? Guao nunca he montado en uno Anthony!"
Encaminándose hasta llegar a unos 50 metros del lago ven un caballo blanco parado esperándoles, y sin dudar la rubia pecosa se acerca a acariciarlo: "Eres un buen chico verdad?"
"Súbete conmigo Candy y agárrate de mí fuertemente para no caerte."
La pequeña pecosa obedece y unos momentos más tarde los 2 enamorados están cabalgando sin quitarse la mirada el uno al otro.
Albert ha visto toda la escena desde su ventana y no puede remediar sus celos: "Me parece que Candy se está enamorando de Anthony y esto nunca me lo imagine pero no he de extrañarme ya que los 2 son casi de la misma edad y yo soy un viejo al lado de ella…..No tiene remedio, te amare siempre en silencio mi pequeña niña traviesa y nunca dejare de velar por ti….. Adiós y hasta pronto!"
Finalmente después de cabalgar por un largo rato, Anthony detiene el caballo justo delante de la mansión Leagan y bajándose primero, toma a Candy entre sus brazos, sin antes depositarle un beso en la mejilla: "Buenas noches mi princesa y hasta mañana."
"Ya te vas?" Le pregunta la rubia pecosa alarmada. Por nada del mundo quería volver a la rutina de siempre ni ver a los Leagan pero desgraciadamente la vida continuaba.
"Que tengas lindos sueños mi pequeña traviesa y no me hagas pasar otro susto!" Le dice Anthony guiñándole el ojo.
"Te lo prometo mi príncipe!" Le guiña el ojo Candy y se va corriendo a la mansión.
"Donde te habías metido Candy?" La voz dura de Ruth Leagan la hace sobresaltar y bajando la cabeza la niña pecosa le contesta: "Lo siento es que me perdí."
"Mentirosa! Tú estabas con Anthony y me lo robaste!" Le grita Eliza enfurecida.
"Yo no tengo la culpa de que el me prefiera a mi Eliza, tal vez si fueras más amable él se fijaría en ti pero con tu carácter mezquino no creo que ningún chico te quiera nunca." Le contesta la rubia pecosa desafiante.
"Basta Candy! Quiero que hagas tu maleta ahora mismo que mañana iras al 'Hogar de Pony'!" Exclama Ruth Leagan severamente.
"Es que acaso me echa?!" Le pregunta la rubia pecosa incrédula.
"Te ausentaras por un mes para que reflexiones sobre tu mala conducta, en cierta manera lo puedes considerar como vacaciones y espero que para cuando regreses hayas madurado un poco que ya es tiempo de que empiezas a comportarte como una señorita decente y no una salvaje, esto es todo." Y mirando a sus hijos Ruth continua: "Vengan conmigo al comedor que ya es la hora de cenar."
"Si!" Contestan Eliza y Neil a la vez y los 3 salen del salón dejando a una desconsolada Candy sola.
"Me pasare un mes sin ver a Anthony….." Las lágrimas derraman por sus mejillas sin control y secándoselas rápidamente, la pequeña pecosa sale corriendo hacia el establo para empaquetar su maleta con el corazón adolorido.
A la mañana siguiente Elena viene a buscarla y sonriéndole tiernamente le dice: "No te pongas triste Candy que ya estarás de regreso muy pronto y Anthony se alegrara aún más por tu llegada."
"Gracias Elena y te prometo ser alegre mientras este en el 'Hogar de Pony'!" Le contesta la pequeña pecosa guiñándole el ojo a su compañera.
"Así me gusta!"
En este mismo instante oyen la desagradable voz de la señora Leagan, quien al entrar al establo apunta del dedo a Candy y le dice severamente: "El carro ya te está esperando Candy así que coge tu maleta y ven!"
"Pero yo ni siquiera me he despedido de Anthony, Stear y Archie!" Exclama la rubia pecosa alarmada.
"No te preocupes que yo lo hare por ti." Le promete Elena guiñándole el ojo.
"De acuerdo y muchísimas gracias amiga!"
Unos momentos más tarde Candy está instalada en el carro con la maleta bajo sus pies, sin sospechar que desde la ventana de la habitación de le señora Elroy, Albert la está observando con el ceño fruncido: "A donde se va Candy señora Elroy?"
Aclarándose la garganta la señora Elroy le contesta gravemente: "Tengo que confesarte que Ruth Leagan quería deshacerse de Candy por conflictiva, pero logre llegar a un acuerdo con ella y es la de mandarla al 'Hogar de Pony' por un mes, prometiéndole que a su llegada hablaría severamente con la niña para ensenarle cuales son las normas de una señorita educada, aunque solo sea una mucama."
Respirando con alivio, Albert le dice con firmeza: "Menos mal pero no estoy de acuerdo de que Candy sea conflictiva, la he llegado a conocer un poco durante los meses que ha estado viviendo en la mansión y a mi ella me parece una niña más bien dulce a pesar de ser algo traviesa."
"Pareces conocerla bien." Le contesta la señora Elroy perpleja.
"Es que soy muy observador, esto es todo." Le contesta el joven rubio nervioso: "Cuidado con lo que dices Albert que nadie debe enterarse nunca que en realidad Candy es la hija de la mejor amiga de tu difunta hermana quien la dio en adopción….Es una promesa que le hice a Doris antes de ella morir…"
Llenándose de valor, Albert continua: "Porque mejor no la educa usted señora Elroy?"
"Yo? Educarla? Y porque habría de hacerlo con una simple mucama?"
"Por el simple hecho de que usted es la persona más capacitada pues tiene un carácter fuerte y muy disciplinado, en otras palabras yo confió plenamente en usted, señora Elroy." Le dice el joven rubio de anteojos oscuros con fervor, pues para él aquella anciana se había convertido en una madre sustituta después de la muerte de sus padres y hermana mayor, y por más dura que fuera, la señora Elroy era también la fuerza que unía la familia, y el sentía que dentro de aquella alma de hierro se escondía un corazón generoso y bondadoso cuando surgían necesidades y Candy era una de ellas.
Mirando a Albert que se había convertido en un hombre muy apuesto la señora Elroy asiente con la cabeza y finalmente dice: "De acuerdo Albert, no solo lo hago por ti sino porque quiero llegar a conocer bien aquella criatura de la que tanto se habla. Considéralo mi obra de caridad del ano."
"No sabe cuánto le agradezco señora Elroy y le prometo que no se arrepentirá!
Satisfecha con la repuesta la señora Elroy prosigue: "Bien pues que no se hable más del asunto, iré al jardín a tomarme él te."
"Que pase una buena tarde señora Elroy y gracias por no permitir que la echaran." Y sin perder un minuto más, el joven de cabellos largos y anteojos se dirige a la puerta.
"Espera un momento Albert, me imagino que sigues empeñado en usar estos horribles anteojos que esconden tus hermosos ojos azules y vestirte como un campesino?"
"Usted sabe muy bien que es parte de mi estrategia: nadie debe nunca sospechar de que en realidad yo soy el tío abuelo Williams pues nadie se lo creería ya que tengo solo 20 años de edad, y todos creen que el que maneja la fortuna de los Andry es un anciano." Le contesta Albert con firmeza. "Incluso debo tener cuidado con lo que me doy a conocer, pues para Candy yo soy el señor Albert y menos mal de que Anthony no sospeche nada….."
"Muy bien, puedes retirarte ahora y ya te llamare cuando tenga más temas importantes que hablar contigo.
Albert baja las escaleras despacio y mirando hacia todos los rincones para estar seguro de que no hay nadie, se dirige silenciosamente a la puerta de entrada, saliendo afuera a toda prisa para encaminarse a su pequeño castillo.
HOGAR DE PONY, ORFANAJE PARA NINOS DE TODAS EDADES.
"Señorita Pony! Hermana María! Estoy de vuelta al 'Hogar de Pony' después de tanto tiempo y que felicidad!" Grita la pequeña pecosa corriendo hacia el orfanaje y las 2 mujeres al verla corren a abrazarla con ternura.
"Pero si eres tu Candy y me parece que has crecido un poco en estos 6 meses, verdad señorita Pony?"
"Es verdad hermana María, nuestra pequeña traviesa se está convirtiendo en una señorita."
"Candy!" Los gritos de los niños al ver su ídolo mayor favorito es emocionante y todos corren a abrazarla fuertemente.
"He niños cuidado con aplastar a Candy que le van a arruinar el lindo vestido que lleva puesto!" Les riñe la señorita Pony.
"Entonces esto quiere decir que ya Candy no trepara más nunca en los árboles o qué?" Pregunta el pequeño Joshua de 8 años, quien se ha convertido en el jefe del grupo infantil desde la partida de Candy.
"Claro que sí!" Contesta la rubia pecosa desafiante y sin perder un momento se va corriendo hasta llegar a su árbol favorito que queda bien arriba de la 'colina de Pony'.
"Candy pero cuando vas a dejar de ser tan traviesa!" Les grita las 2 mujeres severamente pero riéndose interiormente pues su niña favorita de siempre había por fin regresado.
Candy ya esta subida en su árbol y de repente pasa una imagen grata en su mente: "Fue aquí mismo que vi por primera vez a mi príncipe de la colina quien sea lo que es…..Que momento tan inolvidable de mi grata infancia y siempre te mantendré dentro de mi corazón, sea donde estés…..
"He Candy acaso estas sonando despierta o qué? Hemos voceado varias veces pero estabas en otro planeta! Acaso tienes novio ya?" Bromea Joshua guiñándole el ojo.
"Pero que cosas dices Joshua!" Le grita la rubia pecosa sonrojando por completo.
"Subamos también arriba chicos que ella no es la única que sabe cómo trepar al árbol!" Les ordena Joshua a los demás niños pequeños.
"Si jefe!" Gritan todos a la vez.
La hermana María y la señorita Pony han decidido entrar a la casa para comenzar con los preparativos de la cena y dejar los niños divertirse un poco con la llegada de su huésped favorito.
"Cree usted que Candy tiene problemas, señorita Pony?"
"Porque piensa usted esto, hermana María?" Le pregunta la mujer mayor sorprendida.
"Bueno en verdad no lo sé, es solo un presentimiento que tengo." Le dice la monja lentamente.
"Preguntémosle cuando entre a la casa, de acuerdo?"
"Por supuesto y mientras tanto cocinemos algo rico para Candy." Y las 2 mujeres continúan con los preparativos silenciosamente.
Una hora más tarde regresan todos los niños, sucios de tanto jugar afuera y al ver a la rubia pecosa con la cara negra, la hermana María la reta severamente:
"Cuando vas a empezar a crecer Candy?! Tienes 12 años y medio pero te comportas como una si tuvieras la edad de Joshua!"
"Lo siento." Responde la rubia pecosa avergonzada, pero el jefe de la banda corre a su defensa: "Es mi culpa hermana María por yo apostar con ella quien corría más rápido pero Candy me gano, por supuesto!"
"Está bien niños, suban todos a lavarse pero tú te quedas un momento Candy que la señorita Pony y yo queremos hablar contigo."
Después de que todos los niños se marcharon las 2 mujeres miran fijamente a la rubia pecosa y la hermana María le pregunta con firmeza: "Porque viniste sin avisarnos Candy?"
"Quería darles una sorpresa y es que acaso no están feliz de verme?" Les contesta la rubia pecosa herida.
"Claro que si lo estamos Candy pero la hermana María y yo tenemos un presentimiento de que esta no es una visita de placer."
Mirando al suelo con vergüenza la rubia pecosa les dice finalmente: "Es inútil ocultarles la verdad a ustedes 2 pues me conocen demasiado bien."
"No sabemos ni porque lo intentas si ya sabes que nosotras podemos leer tu alma, Candy." Le contesta la señorita Pony gravemente.
"Es verdad, las 2 han sido siempre como madres para mí y me siento tan dichosa de haber crecido a su lado."
Acercándose a la rubia pecosa, la hermana María le dice con emoción: "Candy, nunca te lo he dicho pero al encontrarte en la 'colina de Pony' 12 años atrás me convertiste en la mujer más feliz del mundo y sabes porque? Siempre quise tener hijos pero mi carrera no me lo permitía ya que en vez de casarme con un hombre lo hice con la iglesia consagrándome plenamente a dios, sin embargo te eduque y te vi crecer sintiendo todo este tiempo que eras la hija que yo siempre desee tener y que el destino me había negado."
Al ver lagrimas brotar por las mejillas de la monja, Candy se acerca a ella abrazándola tiernamente y le dice: "Lo mismo siento yo por usted hermana María, y sin el cuidado y amor que la señorita Pony y usted me dieron mi vida no habría sido tan completa, y por esto les agradezco a las 2 de toda el alma….."
"Entonces cuéntanos ya que te paso." Le dice la señorita Pony serenamente.
Respirando profundamente la rubia pecosa prosigue: "En realidad he tenido problemas con los Leagan pues sus 2 hijos, que son más o menos de mi edad no han hecho otra cosa que hacerme la vida imposible desde el día en que llegue; En cambio los otros chicos Stear, Archie y Anthony son adorables conmigo…."
Al ver los ojos brillantes de la rubia pecosa, las 2 mujeres sonríen levemente: Candy se había enamorado!
"Cuál de estos chicos es el que te gusta Candy?"
"Anthony y no solo por su físico sino por su carácter tan dulce y bondadoso, y desde el 1er instante en que nos vimos fue amor a primera vista…" Mirando fijamente a las 2 mujeres Candy continua: "La señora Leagan está convencida de que soy una mala influencia para sus hijos y decidió convertirme en la mucama personal de ellos, pero lo peor de todo es que cada día Eliza y Neil inventan maneras de torturarme y la madre les cree a ellos, por supuesto. Para resumir, la señora Leagan decidió darme un mes de vacaciones para que yo reflexionara sobre mi mala conducta y por esto aquí estoy."
Después de unos minutos de silencio la señorita Pony responde: "Pues aprovecha de tus vacaciones durante este frio mes de Noviembre y luego regresaras renovada y más madura querida Candy."
"Lo hare y gracias por entenderme tan bien. Subiré a lavarme y luego bajare para cenar con todos ustedes… Que feliz me siento de estar aquí otra vez después de tanto tiempo!"
Mansión de los Leagan, Diciembre de 1910.
Candy baja del carro un frio día de diciembre, feliz de regresar a la mansión de los Leagan después de un largo mes en el 'Hogar de Pony', y mirando a su alrededor se pregunta dónde están Anthony, Stear, Archie. "Me imagine que me estarían esperando con los brazos abiertos después de ausentarme un mes….".
La puerta de la entrada se abre y al ver George caminar hacia ella la pequeña pecosa recuerda aquel día en que el vino a buscarla para llevársela a la mansión. Como si leyera sus pensamientos el mayordomo le dice:
"Bienvenida señorita Candy y pase adentro por favor que la señora Elroy quiere hablarle."
"A mí? Y porque?"
"Sígame por favor." Le contesta George sin darle más explicaciones.
La pequeña pecosa sigue a George y los dos se dirigen al salón donde la señora Elroy está tomando él te de la tarde, y al verlos la anciana les hace seña para que se acerquen.
"Aquí le traigo a la pequeña tal como me lo pidió señora Elroy."
Observando a la rubia pecosa con interés, la anciana señora prosigue: "Tu eres la famosa Candy de quien todo el mundo habla, verdad?"
"Si señora. Mi nombre es Candy White y llevo 6 meses viviendo en la mansión."
Aclarándose la garganta, la señora Elroy continua: "He oído buenas y malas cosas de ti, pero decidí juzgar por mi propia cuenta y por esto te quiero dar un chance para desarrollarte."
Abriendo los ojos asombrada la rubia pecosa le pregunta: "Y que es lo que tiene en mente, señora?"
"Sé que eres la mucama Eliza y Neil pero a partir de hoy tu título cambia: quiero darte un mes de prueba para ver si no me decepcionas, así que te convertiré en una señorita de alta sociedad lo que quiere decir que yo te educare personalmente y me obedecerás te plazca o no, entendido?"
Mirándola fijamente Candy le pregunta intrigada: "Y porque tiene tanto interés en mí, si solo soy una mucama?"
Después de un momento de silencio la señora Elroy le contesta: "Me lo pidió una persona muy especial y le estoy devolviendo el favor."
"Seguro que fue Anthony!" Piensa la pequeña pecosa emocionada deseando verlo a toda costa.
"Entonces aceptas Candy White?"
"Claro que sí y me siento muy feliz de finalmente poder ser de la familia!" Exclama la rubia pecosa encantada.
"Bueno no serás exactamente de la familia, pero si prestas atención y eres obediente te convertirás en poco tiempo en una señorita de la alta sociedad." Le dice la señora Elroy con firmeza.
"Entiendo y le quiero agradecer por darme esta oportunidad pero dígame, que debo hacer?"
"Pues para empezar, a partir de hoy ya no dormirás en el establo sino que tendrás una habitación en el segundo piso, tomaras clases de historia pues quiero que te memorices los nombres de todos nuestros antecesores y finalmente te vestirás con la ropa más cara del país y aprenderás a comer adecuadamente en la mesa."
"Esto es todo?" Pregunta Candy analizando su situación.
"Lo es por ahora." Le contesta la señora Elroy y dirigiéndose al mayordomo prosigue: "Quiero que le ensenes a Candy su nueva habitación que le mande a preparar, y que se bañe también antes de bajar a cenar con nosotros esta noche, de acuerdo?"
"Si señora Elroy, sígame por favor señorita White." Le dice George a la pequeña pecosa quien sonroje levemente: "Me llamo señorita White…. Qué raro suena…."
Candy y George suben hasta el segundo piso y esperando a que estén fuera de la vista de la señora Elroy, la niña le pregunta al mayordomo: "George, sabe usted donde están todos los señoritos de esta mansión que no los he visto por ninguna parte hoy."
Sonriendo levemente, el mayordomo le contesta: "Salieron todos de paseo con el carro y regresaran esta noche."
"Entiendo, bueno en este caso empezare a desempaquetar todo lo que hay en mi maleta y a instalarme en mi nueva habitación."
"Yo llevare su maleta y no hace falta que usted haga nada pues su armario está repleto de ropa nueva y su nueva habitación ya está decorada, mire."
Al abrir la puerta de su nueva habitación, la sorpresa que se lleva la pequeña pecosa es inmensa: "Esto es casi más grande que el comedor del 'Hogar de Pony' y cuantas bellas cosas hay ahí guao!" Y encaminándose al armario Candy ve tantos vestidos que no sabe cuál elegir y se da cuenta que lo único que falta para completar toda esta hermosura son zapatos.
Como si leyera su pensamiento el mayordomo le dice: "Mañana nos iremos a la boutique a comprarle varios zapatos ya que no sabemos cuánto calza, y si me deja sugerirle su vestimenta, me parece que este vestido azul largo le quedara muy bien para su primera cena con la familia."
"Muchas gracias George por todos sus consejos y así lo hare, pero antes quisiera refrescarme un poco."
"La cena es servida a las 6 pm y por favor sea puntual que la señora Elroy aborrece cualquier tipo de tardanza." Y acto seguido el mayordomo sale de la habitación dejando Candy contemplar fascinada su nuevo entorno.
Un leve golpe a la puerta la hace sobresaltar pero al ver a su amiga la mucama entrar, Candy corre hacia ella abrazándola: "Que feliz estoy de verte Elena y ahora podremos volver a reanudar nuestra amistad!"
Devolviéndole el abrazo la mucama le contesta tristemente: "No creo que esto sea ya posible, señorita White pues de ahora en adelante usted pertenece a otra categoría."
Mirándola perpleja la pequeña pecosa le contesta: "Pero porque hablas así Elena, si tú y yo somos amigas y que es esto de llamarme señorita White?"
"Ahora todos te llamaran señorita White pues es así que habla la gente de alta sociedad, sabes, yo siempre pensé que tú eras demasiado bonita para ser mucama pues te mueves con mucha elegancia cuando caminas y tienes buen aspecto. En todo caso a partir de hoy soy tu mucama privada y hare todo lo que quieras para complacerte." Le dice Elena con firmeza.
"Esto es una muy buena noticia que me das pues pasaremos mucho tiempo juntas sin que Eliza y Neil nos moleste!"
"Debes llamarles señorita y señorito Leagan de ahora en adelante, Candy."
"Acaso debo de llamar a Anthony señorito Andry a Stear y Archie señoritos Cornwell?" Le pregunta la rubia pecosa atónita.
"Así es, muy bien dicho señorita White!"
"Esto es demasiado Elena pues yo nunca llamare a Anthony de otra manera que sea príncipe de la colina!" Exclama Candy con pasión.
"Pero si tu bien sabes que el señorito Andry no es tu príncipe de la colina amiga, ya hablamos de esto antes recuerdas?"
Bajando la cabeza con resignación Candy simplemente le contesta: "Lo sé pero no puedo olvidarlo y hasta en mis sueños lo veo…."
Abriendo los ojos con sorpresa la mucama le dice: "Todavía suenas con el después de tanto tiempo?"
Sonrojando levemente la pequeña pecosa le admite: "Tuve un sueño muy extraño con mi príncipe de la colina la noche de la famosa fiesta pero no recuerdo bien lo que era…"
"Bueno los sueños son algo complejo así que olvídalo y además tú ya tienes a tu príncipe Anthony, y debes sentirte muy afortunada de tener a alguien que te quiera ya que somos pocas las que tenemos suerte en el amor…" Le dice Elena mirando al piso.
Tomándole las manos la pequeña pecosa le dice tiernamente: "Tú también encontraras tu felicidad pronto amiga pues eres muy buena y valiente, confía en mí! Y por favor sigue llamándome Candy mientras estemos solas que me queda mucho mejor ja!"
Y guiñándole el ojo se dirige al baño a para lavarse pero Elena la retiene: "Espera Candy que yo te rellenare la bañera y luego te vestiré, solo dime que vestido quieres que te ponga."
"Pero que cosas tan absurdas dices si yo puedo hacerlo sola, no soy ningún bebe Elena!"
"No se trata de esto Candy: las señoritas de la alta sociedad deben dejarse atender y solo aprender a comportarse en público sin preocuparse de nada mas, entiendes?"
"Pues a mí esto me parece absurdo y completamente inútil si uno puede hacerlo muy bien solo."
"Si no me dejas ayudarte perderé mi trabajo Candy."
"En serio Elena? En este caso acepto pero solo porque eres mi confidente especial!" Le dice Candy guiñándole el ojo.
"Es tu primera cena con la alta sociedad así que deja que te ponga bella!" Y las 2 amigas se dirigen al baño.
Mansión de los Leagan, a las 6 en punto.
Sentados en la gran mesa del comedor están la señora Elroy, Ruth y Robert Leagan con sus hijos; Anthony, Stear y Archie con sus padres; Él señor y la señora Brighton con Annie y otros invitados más de la alta sociedad.
Aclarándose la garganta la señora Elroy dice: "Gracias a todos ustedes por reunirse conmigo esta noche, y para la ocasión tengo que decirles algo muy importante." Y cuando ya tiene la atención de todos, la anciana prosigue: "He aceptado en nuestro circulo de alta clase a una señorita muy particular que no debe tardar en aparecer, y me imagino que todavía estará en sus preparativos ya que es su 1er día con su nuevo título, así que por favor tengan un poco de paciencia."
"Me pregunto quién será Neil?" le dice Eliza a su hermano, asombrada con tal noticia.
"Pues ojala sea más bella que la señorita Brighton ya que desde que llego ni caso me hace." Le contesta Neil a voz baja para no interrumpir a la señora Elroy.
"He Stear y Archie de quien hablara la tía abuela?" Les pregunta Anthony curioso.
"Pues seguramente se trate de una de las tantas amigas presumidas de Eliza primito, ya sabes cómo le gusta hacer obras de caridad a la tía abuela de vez en cuando." Le contesta Archie guiñándole el ojo.
"Silencio muchachos!" Les reprime severamente la señora Elroy y acto seguimos los 3 chicos bajan la mirada al suelo un poco avergonzados de que la anciana les llamara la atención delante de todo el mundo.
"Ja ja ja! Esto les ensenara a nuestros primitos de no ser tan tontos!" Se ríe Neil con malicia y dirigiéndole la mirada a Annie le guiña el ojo pero la niña morena baja la cabeza incomoda.
De repente se oyen unos murmurios de asombro y levantando la cabeza la señora Elroy es la primera en ver a Candy bajar las escaleras vestida con una elegancia única: su pelo normalmente suelto está recogido con un broche de oro, sus ojos azules brillan intensamente y los zapatos de charol que lleva la hacen caminar con naturalidad.
Anthony, Stear y Archie se han quedado paralizados al igual que Eliza y Neil, y finalmente es la señora Elroy quien se repone del asombro: "Damas y caballeros esta es la sorpresa que les tenia escondida y ahí la tienen pues de ahora en adelante Candy White será educada como una señorita de la alta sociedad y yo me encargare de esto!"
Candy ha bajado finalmente las escaleras y lo primero que ve es a su príncipe Anthony!
Anthony tampoco puede despegar la mirada de su princesa Candy y caminado hacia ella le toma la mano invitándola a bailar, y los dos enamorados están en este preciso instante en un mundo imaginario al que solo ellos pertenecen…
Acá termina la quinta parte y espero que la hayan disfrutado…..
