WARNING: Este fic es AU y con mucho OOC, pero con los personajes del universo Bleach del gran Kubo Tite, y obviamente las situaciones vertidas aquí son 99% improbables e irreales pero me divierto escribiéndolas jijijiji XD
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Frunció el ceño. Estaba terminando de archivar unos informes cuando oyó una voz demasiado familiar anunciarse por el pasillo. Respiró hondo y continuó su labor, en un rato Kisuke saldría al aeropuerto a recoger a Yoruichi y ella podría irse a casa. Cuando ya no había más para archivar empezó a ordenar su oficina, en esos momentos solo deseaba hacer cualquier cosa para matar el tiempo. Escuchó nuevamente aquella voz por el pasillo, el sonido de algunos pasos alejándose y luego nada. Su corazón se oprimió dentro de su pecho, se sintió tonta por pensar que el idiota intentaría hablar con ella. El sonido del teléfono la distrajo de sus pensamientos:
– "¿Si?"
– "Hiyori–san, estaba por salir a buscar a mi adorada Yoruichi cuando encontré unos informes, ¿Puedes venir a mi oficina por ellos?"
– "¡Pero qué clase de idi…" – respirando hondo para intentar calmarse – "jefe eres! ¡Te pregunté hace media hora y dijiste que eran todos los informes para archivar! Rayos, voy para allá".
Colgó y salió azotando la puerta. Para su sorpresa el lugar estaba demasiado tranquilo y silencioso, incluso no vio a la pesada de la rubia recepcionista que siempre le llamaba la atención cuando hacía tanto estruendo. Caminó directo a la oficina de Kisuke y entró sin molestarse en tocar.
– "Bien, donde están los malditos informes" – Se plantó frente al escritorio con los brazos cruzados. Al parecer Kisuke estaba muy tranquilo contemplando el paisaje en su silla rotatoria. Pasaron cinco segundos, la poca paciencia que le quedaba se fue al tacho – "¡Pretendes tenerme aquí parada hasta que me haga vieja!".
– "Eso se oye interesante pero esa no es mi intención, Hiyori" – la gran silla se giró mostrando a otro rubio que no era Kisuke.
– "Shin–ji" – Los ojos de Hiyori estaban muy abiertos, y lentamente se giró hacia la puerta en donde escuchó un sonido.
– "Disculpen, pueden tomarse todo el tiempo del mundo, se me hace tarde para ir por Yoruichi, nos vemos" – Y antes de que Hiyori pudiera decir algo, Kisuke se apresuró a salir y un "click" hizo eco en la oficina.
– "No puede ser" – Hiyori corrió hacia la puerta pero todos sus intentos por abrirla fueron en vano, Kisuke le había puesto llave – "¡Maldita sea, Kisuke, abra la puerta o la tiraré a patadas!".
– "Te sugiero que lo pienses antes de patear esa puerta, si mal no recuerdo es contraplacada y a prueba de balas" – Shinji estaba a pocos pasos de ella, apoyado contra la pared. Hiyori dejó de forcejear con la puerta y tragó saliva – "Bueno, entonces deberíamos sentarnos para ha–" – no pudo completar la oración pues el puño de Hiyori se estampó en medio de su cara.
– "¡No tengo nada que hablar contigo, idiota!".
– "Es un progreso, al menos ya me diriges la palabra" – Shinji dibujó una sonrisa en su rostro, una sonrisa sincera no aquella exagerada que solía mostrar a los demás – "Ahora quiero que me escuches, Hiyori".
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BRISA DE VERANO
By Maryeli
Con cariño para Frany H.Q, Black Angel N, Haibara 20, Toriyama Z, MikCifer
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Al principio estaba preocupada pensando en que le diría a Yoruichi cuando le preguntara por el baby shower, pero Yoruichi no mostró ningún indicio de interés en preguntar, incluso aquella mañana parecía resplandeciente y más animada de lo usual.
– "Sui, vamos a comer a ese restaurante chino que tanto te gusta, ¿Si?" – Yoruichi terminó de firmar la última ruma de papeles.
– "Queda un poco lejos, Yoruichi–sama" – El distrito en donde se concentraban locales de productos y comida china estaba al otro extremo de la ciudad, en sentido opuesto de las compañías Shihôn – "Conozco un restaurante que prepara comida internacional y algunos platos al estilo chino cerca de aquí".
– "¿El que está cerca del centro comercial?"
– "Si, Yoruichi–sama, la comida china que preparan es bastante buena" – Yoruichi hizo un puchero.
– "Está bien" – guardando algunas cosas en los cajones de su escritorio – "Pero ya que nos quedamos cerca vamos un rato de compras".
– "Yoruichi–sama, aún tenemos varios pendientes".
– "Sui, es sábado por la tarde, dejemos los pendientes para el lunes" – Yoruichi tomó su bolso y las llaves del coche muy animada – "Esta vez manejo yo".
– "Como diga, Yoruichi–sama" – Sui siguió a su jefa cabizbaja, tendría mucho trabajo esperándola el lunes.
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Aunque era una fría tarde de otoño el lugar tenía un buen número concurrentes, algunos novatos, otros más avanzados.
– "Qué sorpresa, Byakuya–kun" – Un hombre alto de blanca cabellera se acercó a saludarlo – "No te habíamos visto las dos últimas semanas, empezamos a creer que no vendrías más".
– "Ukitake–sama, me alegra ver que goza de buena salud" – Byakuya empezó a revisar la bokken – "Solo estuve algo ocupado, pero no crea que estoy fuera de forma".
– "Me alegra oír eso, ¿Qué te parece un enfrentamiento para calentar?" – Ukitake se veía muy contento – "Me gustaría oír tu opinión sobre un par de cosas".
– "Yo también tengo curiosidad por algunos asuntos" – Caminando hacia el área de enfrentamientos – "¿Qué esperamos?".
El kendo era un deporte que había practicado desde la escuela y que disfrutaba mucho. Además había descubierto que algunos empresarios como Ukitake Jushiro y Kyoraku Syunsui también eran amantes de ese deporte y eso le había permitido estrechar lazos con ellos y enterarse de información valiosa de primera mano.
– "Empate" – Concluyó uno de los moderados de los enfrentamientos. Aunque Ukitake solía enfermar con frecuencia sus habilidades con el kendo eran admirables.
– "Has estado muy blando, Byakuya–kun, pero te veo muy animado" – Ukitake se quitó el protector de la cabeza, algunas gotas de sudor resbalaron por su rostro – "He oído que estás comprometido".
– "Esa es una información del círculo familiar" – Byakuya estaba algo sorprendido, ¿Quién filtraría la información?
– "Ginrei–sama me lo comentó el otro día, felicitaciones" – Dándoles de palmadas en el hombro al flamante novio – "Tranquilo, no pienso decírselo a nadie más, aunque no puedo negar que siento curiosidad por conocer a la dama en cuestión".
– "Se lo agradezco, Ukitake–sama, cuento con su discreción".
– "No olvides presentármela, para que haya llamado tu atención debe ser una mujer excepcional, nos vemos".
– "Hasta luego, Ukitake–sama".
Luego de una rápida ducha estaba listo para volver al dúplex. Era de esperarse que su abuelo compartiera la feliz noticia de su "compromiso" con los amigos y socios más cercanos. Era cuestión de tiempo para que los demás se enteraran y no estaba seguro de como Sui se tomaría todo el asunto. Al llegar vio el coche que manejaba Sui en el estacionamiento. Mientras estaba en el elevador se preguntaba si tal vez debería invitarla a cenar fuera, eran cerca de las nueve de la noche, el dúplex estaba silencioso, como siempre. La luz del corredor era la única encendida. Casi por instinto se dirigió sigilosamente hacia el estudio y cuando estaba por abrir la puerta pudo oír la voz de Sui. Sabía que debía tocar para entrar o simplemente volver a la sala y esperar a que ella terminara de hablar, pero permaneció de pie, en silencio, muy cerca a la puerta, tratando de descifrar la conversación en la que Sui hablaba amenamente en un informal chino con alguien por teléfono.
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La suave melodía de un piano la sacó de su confortable sueño. Se desperezó un poco y se colocó ropa cómoda para bajar a la cocina. Por alguna extraña razón a su "esposo" se le dio por llevarla prácticamente a rastras a cenar fuera la noche anterior solo para permanecer en sepulcral y tenso silencio durante toda la velada. Estaba pensando en preparar algo de café pero descubrió que no quedaba ningún grano de café en la cocina. Si mal no recordaba antes de viajar a Korea había una cantidad considerable de café, "que extraño", pensó antes de colocar agua a hervir en la tetera y llevar la ropa hacia la lavandería del dúplex. Se sorprendió con la vista del balcón contiguo a la lavandería, se veían áreas verdes y las piscinas de los otros condominios. Separó la ropa por colores y colocó la primera carga en la lavadora. Se preguntó si debería llevar el vestido Dignity a la tintorería, todavía faltaban dos semanas para el cumpleaños de Yuushiro. Regresó a la cocina para buscar en los cajones, tal vez encontraría alguna tarjeta o información sobre tintorerías cercanas, empezaba a resignarse cuando encontró algo que la sorprendió. La tetera emitió un prolongado pitido indicando que el agua estaba hirviendo. Sui se apresuró en apagar la cocina, tomó un abrigo, su móvil, las llaves y se apresuró a salir. Mientras estaba en el elevador marcó a un número. El destinatario no contestó. Volvió a marcar. Tampoco obtuvo respuesta. Bufó molesta y tecleó un extenso mensaje de texto antes de encender el coche y empezar a conducir.
Era domingo por la mañana así que las calles estaban prácticamente vacías. Encendió el GPS para orientarse mejor, aunque tuviera algunos días viviendo en el dúplex no conocía del todo los alrededores. Corroboró la dirección, aún no abrían el local. Miró alrededor y encontró un combini al lado de un autoservicio, al menos aprovecharía en comprar algunos víveres. Luego de un rato volvió al coche y notó que había un auto negro estacionado a un lado. Un nervioso pelirrojo se apresuró a bajar a ayudarla en cuanto la vio.
– "Buenos días, Kuchiki–san, permítame ayudarla".
– "No es necesario, Abarai–san" – Sui respiró hondo, otra vez la estaba llamando por ése apellido – "Creí haberte pedido que me llamaras por mi apellido" – Acomodando las compras en la maletera del coche.
– "Con respecto a eso… ehmmm…" – Renji pareció dudar un poco antes de hablar – "Kuchiki–sama me ordenó que la llamara Kuchiki–san".
Sui enarcó una ceja, ¿Hasta dónde era capaz de llegar Kuchiki Byakuya con la farsa del matrimonio? El pobre de su asistente no tenía por qué pagar los platos rotos, al menos no los relacionados al falso matrimonio.
– "Abarai–san, ¿Podrías simplemente llamarme por mi nombre? Ya sabes, para evitarnos problemas".
– "P–pero no sería correcto".
– "¿Por qué no? Somos asistentes al fin y al cabo" – Sui cerró la maletera del coche – "Y hablando de nuestras labores como asistentes" – sacando un grueso fajo de boletas del bolsillo de su abrigo – "¿Serías tan amable de explicarme que significa esto?".
Renji soltó una risa nerviosa, eran los tickets de lavandería de la ropa de Byakuya que se habían acumulado en las últimas semanas. Sui le dio un largo sermón sobre la responsabilidad y sugerencias sobre cómo llevar una agenda organizada de su jefe. Después de recoger toda la ropa de la tintorería, ambos fueron rumbo al dúplex, cada uno en su respectivo coche. Tuvieron que hacer dos viajes en el elevador para subir las compras y la ropa de Byakuya. Renji se ofreció amablemente a ayudar a Sui a acomodar las compras:
– "No tienes que hacerlo, además es domingo, supongo que tienes planes, Abarai–san" – Sui empezó a armar la cafetera aprovechando el café recién comprado.
– "Kuch…" – Notando la mirada asesina que acababa de lanzarle Sui – "S–sui–san, ¿Podría enseñarme a preparar el café que le gusta a Kuchiki–sama?"
– "Así que fuiste tú quién se terminó la reserva del café" – dijo Sui a modo de regaño.
– "Kuchiki–sama me pidió que preparara café pero no pude preparar uno que fuera de su agrado, dijo que el café que le preparaba su esposa era realmente bueno".
– "E–en serio" – Sui fingió acomodar unas cosas en una alacena, sentía sus mejillas arder – "Sólo preparé el café que pidió cuando fueron a la oficina de Yoruichi–sama, un expresso largo" – Notó que Renji la miraba atentamente – "Está bien, te explicaré como prepararlo".
– "Gracias, Sui–san".
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Despertó sin ánimos para levantarse, así que permaneció acostado un buen rato. Si bien Koufang le decía que aprendía rápido, la noche anterior solo logró comprender alguna que otra palabra de la conversación de Sui… pero eso no era lo único que le molestaba, era ese tono extremadamente ameno en la voz de Sui que le hacían preguntarse una y otra vez con quién estaría hablando. Oyó el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose un par de veces, lo cual le extrañó. Se puso de pie y se abrigó con una bata para luego dirigirse a la sala tratando de acomodar su cabello con las manos. Grande fue su sorpresa al encontrar una gran cantidad de ropa perfectamente planchada y envuelta, dispersa en pequeños montones a lo largo de su sala. La contempló un rato y reconoció algunos ternos que se puso alguna vez pero no recordaba después en donde los había dejado, su meticulosa observación fue interrumpida por unas risas provenientes de la cocina. Se acercó y empujó la puerta corrediza para encontrar a Abarai, su pelirrojo asistente, preparando café con Sui.
– "Buenos días" – su voz se oyó demasiado seria.
– "Buenos días, Kuchiki–sama" – Renji se apresuró en saludarlo con una reverencia.
– "Buen día" – Sui notó la mirada inquisitiva de Byakuya pero prefirió ignorarla y terminar de preparar el café – "Como te decía, Abarai–san, una vez que consigues la cantidad de café necesaria debes probarlo para decidir la cantidad de azúcar o edulcorante que vas a echar, noté que Ku… Byakuya–sama tenía predilección por el azúcar y para darle sabor decidí agregarle un toque de chartreuse, y listo" – Acomodando las cosas en una bandeja – "Por favor, pasen al comedor para desayunar".
– "Yo llevaré la bandeja, Sui–san" – Ni bien Renji terminó de hacer su ofrecimiento sintió una punzada en la nuca, casi podía asegurar que Byakuya le estaba fulminando con la mirada.
– "Yo la llevaré" – Dijo Byakuya, secamente.
– "¡Cómo se le ocurre, Kuchiki–sama!" – Sui y Renji prácticamente gritaron al unísono. La poca paciencia de Byakuya se fue muy lejos.
– "Abarai–san, es domingo, así que deberías aprovechar tu día libre, mañana tenemos que ir a Kyoto".
– "Disculpen" – Renji no necesitaba que Byakuya le repitiera la orden – "Gracias Sui–san por sus recomendaciones, hasta mañana Kuchiki–sama".
Renji salió raudamente. No pudo ignorar las severas miradas de su jefe cada vez que llamaba por su nombre a Sui… a este paso iba a terminar echo un manojo de nervios. Por su parte, Sui empezaba a creer que Byakuya no era más que otro déspota y engreído heredero de familia acaudalada.
– "Vamos al comedor" – ordenó Byakuya en tono autoritario, tomó la bandeja y empezó a caminar hacia el comedor sin esperar que Sui respondiera. Ella lo siguió de mala gana, al igual que la noche anterior, su "esposo" se limitó a permanecer en absoluto silencio. Se sentía como la niña que es castigada y no puede levantarse de la mesa hasta comer todo y que sus padres le dieran el visto bueno… al menos empezaba a conocer el lado despreciable de Byakuya.
– "Ya terminé, ¿Puedo retirarme? Dejé ropa en la lavadora" – Fingió cortesía y sumisión. Sabía de sobra que sentirse superiores alimentaba el ego de esos riquillos excéntricos.
– "¿Te incomoda tanto mi compañía?" – Era otra la pregunta que Byakuya quería hacerle a Sui, pero por ahora solo se limitó a preguntarle aquello.
– "No se trata de eso, es solo que tengo otras cosas que hacer, Kuchiki–sama".
Byakuya emitió un suspiro.
–"En casa de Rukia y hace un rato me llamaste por mi nombre, ¿Por qué ahora me llamas por mi apellido y con ése sufijo?"
– "Para su hermana, su cuñado y su asistente somos un matrimonio feliz, así que tengo que mantener las apariencias, esa fue parte del trato, pero Ud. es un Kuchiki, y yo simplemente una asistente" – Sui se puso de pie, aquella conversación empezaba a ponerse incómoda – "Con su permiso, Kuchiki–sama".
Byakuya la vio perderse tras la puerta corrediza de la cocina, seguramente rumbo a la lavandería. Era obvio que Sui estaba evitando enfrentarlo. Había cosas de ella que comprendía con facilidad, pero habían otras que por más que intentara no lograba comprender, pero enfrascarse en una absurda pelea por la forma en que se dirigía a otros era un sin sentido y Sui había dejado claro que no tenía interés en discutir al respecto. Su "esposa" era una persona bastante peculiar e interesante, así que por el momento decidió dejar las cosas por la paz y llevar la gran cantidad de ropa recogida de la tintorería a su habitación.
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Odió aquel lunes por diversas razones. Primero porque nuevamente no pudo salir a correr como estaba acostumbrada y eso empezaba a fastidiarla. Segundo porque tuvo algunos problemas al encender el coche por lo que llegó por las justas a recoger a Yoruichi–sama y ella acostumbraba a llegar minutos antes para evitar imprevistos. Tercero, tenían demasiados pendientes que dejaron el sábado así que el día se tornaría interminable y la cereza del pastel, fue que su "esposo" no tuvo mejor idea que despedirse de ella con un beso frente a su pelirrojo asistente antes de salir rumbo al aeropuerto para su viaje a Tokyo… definitivamente, odiaba los lunes.
– "Sui, ¿Podrías preparar un poco de café con mucha crema? Ya sabes, como me gusta" – Yoruichi resplandecía tanto que Sui no pudo negarse. Tenía trabajo hasta las orejas por lo que lo normal sería pedirle a alguien de servicio que le preparara el café a Yoruichi, pero si se lo pedía de esa forma solo le quedaba complacer a su jefa. Luego de algunos minutos:
– "Aquí tiene, Yoruichi–sama" – Dejando capuccino con crema sobre el escritorio de su jefa.
– "Gracias Sui" – Yoruichi sonrió ampliamente y bebió saboreando cada sorbo del café – "Preparas un café delicioso, no sé qué haría sin ti".
Sui volvió a sentarse para continuar revisando los documentos antes de que Yoruichi los firmara. Los halagos de Yoruichi lograban hacer que su corazón brincara de alegría, así que se sintió más motivada para trabajar. Almorzaron en un restaurante cercano pues tenían una reunión con unos importadores de pasamanería que parecían interesados en los diseños de los accesorios del último desfile de moda otoño–invierno realizado unas semanas atrás, luego retornaron a la oficina.
– "Si supieran de los diseños que estamos enviando a Senjumaru–sama" – comentó Sui mientras archivaba los acuerdos que firmaron con la propietaria de Dignity.
– "Nos lloverán más ofertas, la nueva campaña de Senjumaru en Korea dejará a más de uno boquiabierto" – Yoruichi comía fresas con crema, muy complacida.
– "Puedo imaginarlo, todos esperarán atentos el típico desfile de ropa femenina y solo verán unos cuantos diseños de apertura y luego los demás serán modelos masculinos, definitivamente Senjumaru–sama marcará tendencia" – Sui suspiró, aún le quedaban varios informes por revisar.
– "¡Anímate Sui!" – Abrazando a su asistente por la espalda para luego revolver un poco sus cabellos azulados – "¿Acaso no te hace feliz que seamos socias de Senjumaru?".
– "Claro que sí, Yoruichi–sama" – Un notorio sonrojo se dibujó en las mejillas de Sui.
– "Domo" – Un rubio de aspecto desaliñado entró en la oficina de Yoruichi.
– "Kisuke" – De inmediato Yoruichi soltó a Sui y se acercó al recién llegado para saludarlo con un largo beso. La expresión de Sui era la de un asesino en serie.
– "Que tal, Feng–san" – Le saludó con esa expresión estúpida en su rostro, en circunstancias como aquella le daba la razón a Hiyori, claro que nunca se lo diría.
– "Buenas noches, Urahara–san" – Fingió cortesía.
– "¿Les falta mucho? Quería invitarlas a cenar" – Kisuke sonrió y a Sui se le crisparon los nervios.
– "Aún tengo algunos documentos que firmar, pero no tardaremos mucho" – Yoruichi se acomodó en su silla giratoria – "Ponte cómodo".
– "Gracias, gatita" – Kisuke jaló una silla para sentarse cerca de Yoruichi mientras que Sui parecía un volcán a punto de hacer erupción.
– "¿Sucede algo, Sui?" – Yoruichi notó la cara de "pocos amigos" que había puesto su asistente.
– "N–nada, Yoruichi–sama" – El instinto asesino de Sui había despertado, ese Urahara Kisuke ¿Cómo se atrevió a llamar "gatita" a Yoruichi–sama, la actual líder de la familia Shihôn, una de las más importantes de Japón? Es más, ese tipo indeseable había irrumpido en la oficina sin ni siquiera ser anunciado. Los tres se quedaron en silencio por unos segundos, Sui volvió a concentrarse en revisar los documentos.
– "¿Quién crees que vaya representando a los Hirako a la reunión de mañana?" – Kisuke tomó la mano de Yoruichi y la acarició con ternura. A Sui le dio un tic en el ojo derecho.
– "Uhmmm" – Yoruichi lo pensó un momento – "Supongo que irá el abuelo de Shinji, aunque está algo mayor".
– "Sousuke estará complacido de ser su asistente" – comentó Kisuke – "Hay algo en él que no me agrada del todo, aun no comprendo por qué Shinji lo eligió de asistente".
– "¿Ocurrió algo con Hirako–san?" – Sui sintió una repentina curiosidad.
– "Shinji se robó a Hiyori–san, así que me quedé sin asistente" – Kisuke sonrió nuevamente, Sui se quedó boquiabierta por un momento.
– "¡Qué!" – Sui no pudo creer lo que acababa de escuchar – "Eso es imposible".
– "Claro que no, ¿Acaso no recuerdas que te comenté que esos dos estaban enamorados?" – Yoruichi le sonrió a Kisuke para luego tomar una bolígrafo y empezar a firmar la pila de papeles que estaba en su escritorio – "Obviamente a los Hirako no les hizo gracia el asunto y han amenazado con desheredarlo".
Sui se quedó en sepulcral silencio. Yoruichi volvió a hablar con Kisuke mientras ella volvía a revisar e imprimir los informes y propuestas de contrato para que su jefa los firmara. Si algo así ocurriera en la familia Shihôn sería el escándalo del siglo y ni hablar del resto de integrantes del mundo empresarial y social del país, los harían polvo. Usó los pendientes para la reunión del día siguiente para rechazar la propuesta para cenar de Urahara, le disgustaba que Yoruichi saliera con ese tipo pero no tenía ganas de verlos "acaramelados" ni de ser centro de sus comentarios ni recibir consejos sobre cómo "buscar un novio".
Al día siguiente estaban invitadas a una reunión en la corporación de Ukitake, los Kuchiki también estaban invitados, mientras terminaba de redactar el resumen para Yoruichi–sama se preguntó si Byakuya iría representando a su familia. Últimamente estaba participando en las reuniones más importantes como representante o acompañando a su abuelo Ginrei, el actual jefe de la familia, así que era de esperarse que tarde o temprano fuera anunciado como el nueve jefe de los Kuchiki… una idea empezó a dar vueltas por su cabeza, si tenía todo a su favor para convertirse en el nuevo líder de su familia, ¿Qué sentido había en casarse con ella? Sus pensamientos fueron interrumpidos por la melodía de un piano, un signo de interrogación apareció en la pantalla de su móvil, "hablando del rey de roma", pensó antes de contestar:
– "Buenas noches, Kuchiki–sama".
– Buenas noches Sui, llamé al dúplex pero nadie contestaba, ¿No me digas que aún estás en la oficina?".
– "Es lunes, por los días que estuve en Korea con Yoruichi–sama se acumuló algo de trabajo" – Sui miró el reloj de pared, faltaba poco para medianoche – "¿Cómo fue todo en Kyoto?" – Sui empezó a guardar las cosas en su bolso.
– "Hubo algunos inconvenientes" – Byakuya hizo una breve pausa antes de continuar – "Mi abuelo sugirió que nos quedáramos unos días más".
– "Espero que todo se solucione" – Sui cerró la oficina y tomó el elevador para ir al estacionamiento.
– "Gracias" – Byakuya hizo una nueva pausa – "He notado que has variado tu rutina, hace como tres días que no sales a correr" – Ahora fue Sui quien hizo una pausa, salió del elevador y se dirigió al coche.
– "Me está costando un poco encontrar una ruta para ir a correr, eso es todo" – Abriendo la puerta para subir al coche – "No tiene que preocuparse por eso, Kuc…".
– "En las áreas comunes del condominio hay un gimnasio" – Le interrumpió Byakuya – "La tarjeta para entrar está en mi habitación, creo que la vi por la mesa de noche, normalmente los vecinos se despiertan después de las 8 y no son muy asiduos al deporte, así que si vas temprano probablemente no te encuentres con nadie".
– "Gracias, Kuchiki–sama" – Sui se sintió repentinamente aliviada, en medio de su caótico lunes había recibido una buena noticia.
– "Que descanses".
– "Ud. también, Kuchiki–sama".
Colgó y notó que ya era más de medianoche. El camino de regreso al dúplex fue tranquilo, el coche funcionó de las mil maravillas lo que reforzó su idea de que el lunes no era su día. A la mañana siguiente despertó con el tiempo justo, así que no tuvo oportunidad de conocer el gimnasio, recogió a Yoruichi y emprendieron camino a la compañía de Ukitake. Tal como comentaron Yoruichi y Kisuke el día anterior, el patriarca de los Hirako apareció después de casi tres años de ausencia del medio, nadie comentó lo que era un secreto a voces, la fuga del heredero con una simple asistente huérfana, sin ningún estrato social ni contactos más allá de su jefe, un simple empresario emergente sin mayor trascendencia en el medio social, traería deshonra a toda la familia Hirako. Soujun saludó a todos amablemente antes de tomar asiento al lado de Yoruichi y sonreír por una milésima de segundo mientras observaba a Sui.
La reunión terminó cerca de mediodía. Ukitake invitó a todos un refrigerio y varios aprovecharon los minutos para hablar de temas ajenos al mundo de los negocios. El único que se retiró de inmediato fue el representante de los Hirako. Sui tuvo que salir un momento al balcón pues notó que tenía tres llamadas perdidas de Byakuya y a la cuarta supo que debía ser algo urgente así que buscó un lugar seguro para contestar.
– "Diga, Kuchiki–sama".
– "¿Estás ocupada?" – La voz de Byakuya se oía algo diferente, como si estuviera preocupado.
– "Estaba en la reunión en la compañía de Ukitake–sama, puse mi móvil en modo silencioso, por eso no noté las llamadas, disculpe".
– "Llamó Ichigo, Rukia está en la clínica, ya va a nacer la bebé, mi vuelo llega en la noche ¿Podrías ir a verla?".
– "Pediré permiso a la hora del almuerzo, ¿En qué clínica se encuentra?" – Sui oyó claramente la puerta del balcón abrirse, así que se giró espantada.
– "Maison de Sante, es la clínica que queda por la avenida Aoba".
– "Si la conozco, le llamaré en cuanto tenga noticias, hasta luego" – Sui se apresuró a colgar.
– "¿Interrumpí algo?" – Kuchiki Soujun caminó hasta quedar frente a Sui.
– "Estaba hablando con Byakuya" – Sui decidió decir la verdad, después de todo estaba convencida que eso alegraría a Soujun.
– "Se quedará en Kyoto hasta mañana, Ginrei–sama le exige muchísimo pero él siempre está a la altura, mi hijo es digno de convertirse en el siguiente jefe de la familia" – Hubo algo mezcla de orgullo y alegría en las palabras de Soujun que inquietó a Sui – "Cuida bien de él" – Sui se quedó boquiabierta, hasta donde recordaba a Soujun le desagradaba o al menos eso creía. Sacudió la cabeza y recordó lo que Byakuya acababa de contarle.
– "Byakuya volverá esta noche, Rukia está en la clínica Maison de Sante, parece que su bebé va a nacer" – Sui guardó su móvil en su saco, sopló algo de viento helado.
– "Grandes noticias" – A Soujun se le iluminó el rostro y hasta abrazó a Sui – "Vamos, tenemos que ir a ver a Rukia, no puedo creerlo, mi sobrina nieta está por nacer" – Sui parpadeó desconcertada. Le tomó unos segundos reaccionar y poner algo de distancia de Soujun.
– "Estoy acompañando a Yoruichi–sama, iré a ver a Rukia en cuánto pueda, lo siento" – haciendo una venia, a modo de disculpa.
– "Es verdad, lo había olvidado" – La voz de Soujun se tornó fría – "No olvides lo que conversamos el otro día, por el bien de mi hijo, en cuanto pongan fecha para la boda debes de dejar de trabajar para los Shihôn" – dándose media vuelta para dejar el balcón – "Nos vemos, Sui Feng".
Sui se quedó confundida. ¿Soujun sufriría de eso llamado personalidad múltiple? Volvió a la sala de juntas en el momento en que todos se despedían para continuar con sus actividades, pronto estaban en el estacionamiento abordando el coche, casi por automatismo encendió el coche y empezó a llevar a Yoruichi.
– "¿Sui? ¿Sui? ¡MIFENG!" – Yoruichi se cansó de intentar captar la atención de su amiga y asistente.
– "Disculpe Yoruichi–sama, estaba algo distraída" – Se excusó mientras esperaba que la luz del semáforo cambiara de color.
– "Increíble, no te molestaste" – Yoruichi ahogó una risita burlona – "Te preguntaba en donde podríamos almorzar, pero no me respondías" – Sui miró alrededor para orientarse, había estado conduciendo distraída, sus ojos se abrieron de par en par, estaban en la avenida Aoba.
– "C–creo que hay un restaurante de comida italiana por aquí cerca" – Dijo tratando de ocultar su nerviosismo. Volvió a poner el coche en marcha.
– "¿No es esa la clínica Maison de Santé?" – Yoruichi señaló un gran edificio que aparecía de su lado de la calle. A Sui casi le da un infarto, ¿Habría oído su conversación con Soujun? No, eso era imposible.
– "M–me parece que sí, Yoruichi–sama".
– "Dicen que es una de las mejores de maternidad y fertilidad" – Haciendo una breve pausa – "Vamos para allá, Sui".
– "Si desea hacerse un chequeo puedo separarle una cita en la clínica que trabaja con los Shihôn, Yoruichi–sama".
– "Sui, estaciona el coche, creo que esta clínica es perfecta" – La expresión de Yoruichi se iluminó – "Voy a enviarle un mensaje a Kisuke".
– "P–pero Yoruichi–sama, ¡¿Qué está pensando hacer?!" – la imaginación de Sui voló a mil… estaban en una clínica de maternidad y FERTILIDAD que no trabajaba con los Shihôn y Yoruichi iba a contactar al indeseable de Urahara, tenía que detenerla a como dé lugar.
– "Sui, aún no te lo he dicho, pero" – Llevándose una mano instintivamente a la altura del vientre – "Tengo algunos días de retraso, Kisuke me pidió que esperáramos unos días más pero quiero que me vea un ginecólogo, creo que estoy embarazada".
Sui frenó el coche en seco y se quedó petrificada, contemplando a Yoruichi. No le importó las bocinas ni los gritos de los conductores de los coches que estaban detrás suyo, ¿Había escuchado bien? Su adorada Yoruichi–sama acababa de decirle que… que… ¡Esperaba un hijo del despreciable de Urahara Kisuke!
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Tenía planeado actualizar el 5 pero hice un viaje y pesqué un resfriado, pero aquí estoy, viva aunque afónica, gracial mil para:
Haibara20: Los Kuchiki en mi fic son muy tradicionales (como en el manga XD) y si, Soujun perdió toda posibilidad de convertirse en el jefe de familia por su hijo ilegítimo, esa "territorialidad" de Byakuya tiene un sentido jijjijiji aunque claro, por ahora ni el mismo Byakuya se da cuenta XD … ADIVINASTE! Galletas de animalitos para ti, Cang Du es el hijo mayor de Barragan y una de las tres personas que llaman "Shaolin" a Sui, como habrás podido notar en este capítulo, Yoruichi y los hermanos de Sui le decían MIFENG (abejita) jijijiji
MikCifer: Okairi! Gracias por la review :3 me alegra mucho que te guste el fic, a mí también me encanta el ByaSui, el ShinYori, IchiRuki y todas las parejas del mundo bleach que te puedas imaginar jojojojojo pero así como me gusta el shoujo tengo mi lado masoquista, así que no esperes que todo sea felicidad, pero si habrá final feliz aunque pueden llegar a creer lo contrario, este fic tendrá como 10 o 12 capítulos, así que ten por seguro que lo voy a terminar ;)
Black Angel N: Recuerda: paz antes de la tormenta, y vaya tormentas que se avecinan muhahahaha tienes razón, Cang Du no traerá nada bueno, aunque depende del modo en que lo leas cuando llegue el momento, es el malo del fic (lo vi en el manga y me dije, wow tengo que ponerlo en algún fic XD) El pobre Renji seguirá pasando apuros, tendrá que resignarse jijijijiji, quiero que después de leer este capitulo te preguntes: ¿Es Sui quien empieza a aceptar a Byakuya o al revés? XD y con respecto a Senjumaru (me pareció muy kawai en el manga) es la única en mi fic que hasta el momento tiene varias asistentes y todas de diferentes tipos, colores y nacionalidades, así que es normal que se interese en Sui, no solo por su talento, también porque sería la "chinita" de su grupo de asistentes XD EJEM, Byakuya no hablará en chino con Sui por el momento, la razón la sabrán más adelante :P
Frany H Q : Rukia finalmente tendrá a su bebe XD, ACERTASTE, muchas galletas de animalitos para ti (mi padre me compró una caja de cinco kilos y aún no las termino XD) Cang Du va a aparecer muchas veces, y la reacción de Sui es porque Cang Du tiene relación con su pasado y que relación chills, y hablando de pasado, Sui fue criada con normas rígidas y disciplina como escribiste eso explica parte de su comportamiento, solo parte, y ciertamente Ginrei visitó al abuelo de Sui cuando se enteró de la existencia de Byakuya para fijar lo del compromiso, pero… tan tan tan tannnn tendrás que esperar que el fic llegue a esa parte (va a haber un largo capítulo del pasado de esos dos que explicará muchas cosas) jojojojojo :P me alegra saber que cada vez somos más las que creemos que Byakuya es super sexi awwww (me derrito por lo que se viene) la tercera guerra mundial se desatará en el cumpleaños de Ginrei, bueno, no la tercera guerra mundial pero habrá algo interesante allí, se acerca el cumpleaños de Yuushiro el lindo hermanito de Yoruichi :3
Toriyama z: He tenido algunos trámites que hacer y viajes, pero como prometí, me daré tiempito para actualizar mis otros fics, estoy pensando hacer un sorteo para ver cuales XD este fic no será muy largo, no creo que pase de 12 capitulos, así que no pierdas las esperanzas, si lo voy a terminar :*
Les quedo debiendo el cumpleaños de Yushiro, que se viene si o si en el próximo capítulo, ¿qué tiene de interesante? Dos palabras lo resumen: Cang Du, por cierto, a que lo último no se lo esperaban, ¿O si?
¿Y ahora que creen que pasará? El cumpleaños de Yuushiro, obvio, Shinji reaparece, Ggio vuelve a llamar por móvil a Sui ¿Con quién más hablaría ella en chino? Y… ¿Celos?
:P
Kisses
Milly–chan / Maryeli
Subido 8 de Julio del 2016, desde algún lugar de Plutón demasiados vientos lluvias y truenos, en la costa que locura XD
:P
