La verdadera historia de Candy White (capitulo 6)

Mansión de los Leagans, Diciembre 1910.

Candy y Anthony siguen bailando a pesar de que no hay músicos, y la voz severa de la señora Elroy, los regresa al mundo real:

"Como les iba diciendo yo decidí hacerme cargo de Candy White y educarla apropiadamente, y espero que nadie tenga ningún inconveniente."

"Siento interrumpirla señora Elroy pero exijo una explicación!" Le dice Ruth Leagan levantando la voz.

"Nosotros también!" Gritan Eliza y Neil atónitos.

"Me suponía de que ustedes tendrían algún inconveniente pero créanme que se lo que hago, y además ustedes no tienen nada que ver con esto puesto a que fue únicamente idea mía y de nadie más." Les contesta la señora Elroy ocultando la verdad: "Nunca deben enterarse de que Albert fue el que realmente me pidió el favor y que yo no tuve valor en mi corazón para negarle, ya que él se ha convertido en mi hijo del alma desde la muerte de su única hermana…."

"Por favor recapacite señora Elroy y piense en lo ridículo que es lo de educar a esta salvaje!" Le dice Ruth Leagan con desprecio.

"Porque odiaran los Leagans tanto a Candy?" Se pregunta la anciana perpleja.

"Por más que lo intente Candy nunca pertenecerá a nuestra categoría!" Exclama Eliza con furor: No soportaba el hecho de que la rubia pecosa luciera vestidos más finos que los de ella, ni tampoco que a pesar de sus pecas fuera tan hermosa. "No merece tanta perfección siendo solo una huérfana y además ella me robo a Anthony y esto nunca se lo perdonare! Piensa la pequeña de cabellos castaño claro, que por más mala que fuera estaba loca de amor por el rubio adolescente de ojos azules intensos.

"Candy es una vergüenza para los Leagans!" Grita Neil con despecho, pues para él la rubia pecosa no era más que un estorbo en su existencia y no podía entender el hecho de que sus primos tuvieran tan mal gusto de fijarse en una niña tan fea, además de un poco gordita para su parecer.

"Cállate Neil o te la veras conmigo y Stear!" Archie le grita enfurecido pues se había enamorado perdidamente de Candy, a pesar de que para la rubia pecosa su corazón solo latía para Anthony.

Stear no dice nada, pero su alma está sangrando en este mismo instante, pues observando a su primo y la pecosa rubia se da cuenta de que los 2 están hecho el uno para el otro: "Encontrare yo la felicidad algún día también?"

La voz autoritaria de la señora Elroy los inmoviliza a todos: "Silencio que la que da órdenes en esta casa soy yo, y mi misión por el momento es educar a la señorita Candy White para convertirla en alguien importante, y espero que no me defrauda!" Dice, lanzándole una mirada aguda a la rubia pecosa quien se queda petrificada por la frialdad de aquella anciana.

"Que ojos tan fríos tiene!". Piensa la pequeña pecosa sin poder quitarle la mirada de encima.

"No le tengas miedo a la tía abuela que ella es muy buena a pesar de su voz severa Candy, y además yo estoy aquí para defenderte." Le murmura Anthony al oído tiernamente.

La señora Elroy continua severamente: "Candy White, te ordeno que te sientes al lado mio para así poder comenzar a ensenarte cómo comportarte en la mesa!"

"Si señora." Contesta la rubia pecosa acercándose lentamente hasta la anciana, que a pesar de su edad avanzada tenía un carácter de hierro.

Sin quitarle la mirada de encima la señora Elroy piensa en lo mucho que le recuerda Candy en su juventud: "Yo también fui bastante rebelde a los 12 años y nunca imagine convertirme en la vieja amargada que soy hoy en día…Seré paciente con la pequeña…."

Finalmente la servidumbre trae la cena y todo vuelve a la normalidad.

Esta misma noche Candy duerme como una reina en su nueva habitación y suena que Anthony y el príncipe de la colina son la misma persona. El sueño cambia repentinamente y aparece el señor Albert vestido con traje Escoces, y tomándola en sus brazos le deposita un beso en la boca…..

Candy se despierta llena de sudor, y temblando de frio se cubre con la sabana de seda que tiene. Elena aparece en este mismo instante como si presintiera algo, e inquieta le dice: "Has tenido acaso una pesadilla Candy?"

"Es que ni siquiera puedo sonar en privacidad Elena y vas a hacer todo por mí?"

"Estas toda sudada Candy y también tiemblas, que soñaste?"

"Prefiero ni recordarlo y además tú fuiste la que me dijiste que los sueños son algo complejo, no?"

"Solo quería ayudarte así que si me necesitas llámame que estaré cerca, buenas noches." Contesta Elena cerrando la puerta detrás de Candy.

La rubia pecosa cierra los ojos y esta vez se duerme profundamente.

A la mañana siguiente, Elena entra sin avisar, y despertando a Candy ligeramente le dice: "Levántate ya que la señora Elroy te está esperando para tus primeras clases."

Frotándose los ojos, la pequeña pecosa le pregunta: "Y qué hora es Elena que tengo tanto sueños?"

"Son ya las ocho de la mañana y normalmente deberías estar lista, pero como es tu primer día no es tan grave. Levántate que estoy aquí para ayudarte a prepararte así que vayamos al baño a lavarte."

Candy se levanta lentamente, y después de 20 minutos las 2 bajan las escaleras hasta llegar al salón donde se encuentra la señora Elroy bebiéndose su primer te del día.

No obstante al ver a la rubia pecosa llegar con la mucama le reta severamente:

"Que horas son estas de llegar Candy?"

"Lo siento muchísimo señora Elroy pero es que me quede profundamente dormida, no volverá a ocurrir."

"Esto espero pero no perdamos tiempo, siéntate a tomar él te conmigo y come un par de tostadas antes de comenzar con tus lecciones." Le dice la anciana suavizándose.

Candy se sienta con aprehensión, y después de titubear come una tostada y se bebe él te de hierbas, disfrutando de su rica aroma.

La señora Elroy espera que su alumna termine para proseguir: "Para comenzar quiero que tú y Eliza Leagan se hagan amigas y se ayuden con las tareas escolares que les daré….."

"Pero los Leagan me odian y no me pueden ni ver en pintura con la excepción del señor Leagan que siempre fue muy bueno conmigo!" Interrumpe Candy agitada.

"Óyeme bien y deja de interrumpirme que estas a pruebas!" Aclarándose la garganta, la anciana continua: "Si eres paciente y le ensenas a la señorita Leagan lo disciplinada que eres, y te alejas un poco del señorito Andry (temporalmente) creo que ella terminara por aceptarte y ver que no eres una competencia femenina para ella, me entiendes?"

"Alejarme yo de Anthony?! Es mucho pedir pues para mí él se ha convertido en una persona muy importante en estos últimos meses….. Exclama la pequeña pecosa con angustia.

"Lo sé y créeme que yo desearía que no te parecieras tanto a su difunta madre, Doris." Le dice la señora Elroy suavemente.

Abriendo los ojos grandemente Candy le pregunta: "Cuando murió? Anthony nunca me hablo de ella."

"Doris murió muy joven, se enfermó repentinamente y Anthony aún no ha podido olvidarla." Y observando la rubia pecosa continua: "Eres la imagen idéntica de ella, excepto por el cabello, pues lo tenía más bien liso pero largo, pero tienes sus mismos ojos verdes intensos y su risa alegre….."

Candy se queda silenciosa sin saber que decir, sintiendo un dolor profundo por una historia tan triste y finalmente le pregunta: "Y cuantos años tenía Anthony al perderla?"

"7 años y a pesar de haber crecido con sus 2 primos Stear y Archie siempre le faltó el amor maternal."

"Y su padre?"

"Marlon Brown se marchó poco después de morir Doris, dejando a su único hijo huérfano, y bueno yo también intente ocuparme de él lo más que me lo permitía mi tiempo, ya que yo viajaba siempre por asuntos de negocios y por esto Anthony siempre fue y será mi nieto favorito: digamos que tengo una debilidad por él, desde que se quedó huérfano."

Mirándola atónita, Candy se da cuenta de que aquella anciana de aspecto frio por el exterior, poseía realmente un alma tierna y cálida, pero las circunstancias de la vida la habían convertido en la mujer de hierro a la que todos temían….

El ruido de un carro afuera las interrumpe, y levantándose con prisa la señora Elroy le ordena a Candy con su habitual voz severa: "Memorízate todos los nombres de nuestro clan familiar y luego estudia un poco la historia actual, volveré a la hora del almuerzo e intento interrogarte; Luego comenzaremos con la etiqueta de la mesa y por la tarde te iras de compras con George, está todo bien claro?"

"Si señora Elroy y muchas gracias por todo lo que hace por mí."

"Es tu primer día Candy y espero que no me defraudas, adiós y pórtate bien!"

Al poco rato de la partida de la señora Elroy, llegan Anthony, Stear y Archie locos por ver a la rubia pecosa y hacerle miles preguntas, y al verlos, a Candy se le llena el corazón de calor: "He chicos nunca pensé que me extrañarían tanto!"

"Pues somos 3 los galantes que te admiran señorita White así que estamos a tu disposición para lo que desee tu corazón!" Le contesta Stear guiñándole el ojo.

"Pues ya que están aquí podrían ayudarme a memorizar los nombres y apellidos de él clan familiar, pues la verdad es que tengo muy mala memoria." Le dice Candy guiñándole el ojo de vuelta.

"Archie será tu tutor ya que es el más aplicado de nosotros."

"Y que paso con tu mente de genio, hermanito mayor?"

"Dejen ya de pelearse primitos!" Les dice Anthony interviniendo.

"Que les parece si cada uno me ayuda en algo diferente y así terminamos más rápido?" Les interrumpe la rubia pecosa disfrutando de tanta atención.

Asintiendo, los chicos se ponen mano a la obra y se sientan a estudiar con Candy.

Eliza que ha estado espiándolos se muere de celos al ver toda la atención que recibe la rubia pecosa de los 3 chicos, y encaminándose hacia Neil le dice temblando de rabia: "No la aguanto más hermanito así que haz algo ya te lo suplico!"

"Cálmate hermanita que como dice el refrán "quien ríe de último, ríe mejor" y muy pronto se nos ocurrirá la manera de echarla de la mansión de una vez por todas, te lo prometo!"

"Y que tienes tú en mente Neil?"

"A mí, ideas nunca me faltan pero debemos de tener mucho cuidado con la tía abuela: la vieja se está encariñando con la huerfanita y debemos actuar con mucha precaución así que ten paciencia hermanita."

"Tienes razón pues ahora que ya no es una mucama, sino una de nosotros ya no será tan fácil tenderle trampas, efectivamente tenemos que actuar con muchísima inteligencia en el futuro….." Contesta la niña mezquina de cabellos castaños claros y mirada penetrante y acto seguido decide irse a su habitación a retirarse.

Finalmente después de 2 largas horas de aprendizaje Stear y Archie deciden irse para dejar a los 2 enamorados un poco de privacidad.

Cuando están solos Candy aprovecha el momento y le pregunta al chico rubio de ojos azules: "Porque nunca me hablaste de tu madre, Anthony?"

"Porque todavía me duele mucho recordarla y lo único que me dejo es el 'jardín de las rosas': mi madre adoraba las flores y cultivándolas la siento cerca de mí."

"La señora Elroy dice que yo me le parezco mucho, es esto verdad?"

"Tienes sus mismos ojos verdes y su espirito alegre, y al conocerte supe que dios o el destino me daba otra oportunidad para ser feliz." Le contesta Anthony con emoción.

"Y tu a mí me haces muy feliz y te prometo nunca dejar tu lado mi príncipe adorado….."

"En este caso tenemos que prepararte de verdad, para que cuando nos casemos seas toda una dama de la alta sociedad mi princesa!" Le dice el adolescente rubio guiñándole el ojo.

"Anthony no te burles!" Exclama Candy sonrojando levemente.

"Porque no te vienes conmigo a la mansión de los Andry? Yo podría ensenarte todos los retratos del clan completo y te prometo que en otro par de horas ya te habrás aprendido la biografía completa de nuestros antecesores, que dices?"

"Es una excelente idea Anthony y así finalmente lo veré de adentro!"

Y trato hecho, los 2 se encaminan hasta llegar al 'portal de las rosas', y al entrar en el jardín Candy recuerda su primer encuentro con Anthony: "Era una mañana soleada como la de hoy pero sin embargo yo lloraba y ahora me siento explotar de felicidad…"

Levantando la mirada, la rubia pecosa descubre a unos metros un palacio elegantísimo del que solo había visto una sola vez, y se queda observándolo encantada: "Es todavía más hermoso que la mansión de los Leagan y es mucho decir con lo espectacular que es!"

"Me alegra que te guste pues algún día cuando tú y yo nos casemos vivirás en él."

"Anthony, no me hagas sonrojar otra vez que además falta mucho para esto!"

"Estoy bromeando contigo Candy!"

Y lanzándole una mirada intensa el chico rubio continua: "Para entonces, espero tener mi propia casa, lejos de toda clase de etiqueta y sobre todo de Eliza y Neil."

Y tomando a su pecosa de la mano le dice con seriedad: "Prométeme llevarme algún día a tu 'Hogar de Pony' Candy….. Sabes, siempre quise tener una familia grande como la tuya, porque aunque seas adoptada creciste con muchísimos niños, tuviste 2 mujeres geniales que te guiaron, y yo al perder mi madre me quede completamente solo…"

Tomando la mano del rubio adolescente de ojos azules, la pecosa le contesta dulcemente: "Tienes a Stear, Archie y la señora Elroy y ahora y siempre me tendrás a mí a tu lado en los malos y buenos tiempos, mi príncipe!"

"Dulce Candy…."

"He Stear, me parece que si no intervenimos pronto los 2 enamoraditos se besaran en público!"

Al oír la voz burlona de Archie, Candy y Anthony sobresaltan al mismo tiempo.

"Porque tuviste que abrir la poca Archie si yo no me quería perder esta intensa historia de amor!" Bromea Stear guiñándoles del ojo.

"Stear y Archie les daré una paliza!" Les grita Anthony corriendo hacia ellos y riéndose al mismo tiempo."

"Que suerte tengo yo de tener 3 galantes para mi sola!" Piensa la rubia pecosa sonrojando levemente.

"He chicos vamos todos a mi mansión que prometí ensenarle a mi novia todos los retratos de nuestros antecesores!" Exclama Anthony guiñándole del ojo a Candy, y acto seguido entran todos a la mansión de los Andry.

"Que mirada tan severa tienen todos!" Exclama la rubia pecosa asombrada.

"Lo que pasa es que antaño nadie se reía en los retratos Candy mientras que hoy en día podemos hacer payasadas si queremos!" Le dice Stear riéndose a carcajadas.

"Tu seguro hermanito!" Le grita Archie

"No te hagas el gracioso conmigo!" Le grita Stear

"He no peleen que prometimos darle un tour a Candy chicos!" Interviene Anthony, y dicho esto empiezan con la tarea.

A las 12 en punto están todos reunidos en el comedor de la mansión Leagan y al entrar la señora Elroy se acercan los cocineros a servir la comida.

"Has estudiado todo lo que te pedí, Candy?" Pregunta la señora Elroy con su habitual voz severa.

"Si señora Elroy y si quiere le puedo decir todo lo que aprendí sobre el clan familiar."

"Sera después del almuerzo pero por ahora quiero que te fijes de la etiqueta que tenemos en la mesa y comas como una señorita de alta clase." Le dice la anciana mirando a la rubia pecosa con interés.

"Lo dudo que una niña del 'Hogar de Pony' pueda aprender a comportarse como una dama pues en su sangre está el salvajismo." Comenta Neil con crueldad.

"El que se volverá salvaje soy yo si no te callas la boca!" Le grita Anthony con rabia.

"Silencio que esta es una mesa decente y no un mercado!" exclama la señora Elroy severamente.

"Como usted diga tía abuela!" contestan los 4 chicos bajando la cabeza.

"Cuanta influencia tiene la señora Elroy con estos chicos! Todos se vuelven mansos al instante!" Piensa Candy con admiración.

Todos comen en silencio y cuando finalmente se termina el almuerzo, la señora Elroy se dirige a la pequeña pecosa y le dice con firmeza: "Ven conmigo y enséname todo lo que estudiaste esta mañana, Candy."

"Si señora."

"Bueno Stear, Archie y yo nos vamos a nuestra mansión para seguir estudiando!" Exclama Anthony y acto seguido se lleva a sus primos.

"Neil y yo también tenemos mucho que estudiar así que hasta luego!"

"Un momento! Ustedes 2 se quedan ya que viven en esta mansión, y yo quiero que estén presente para lo que Candy tenga que recitarnos." La voz fría de la señora Elroy los detiene en el acto, y obedeciendo se sientan en el salón con ellos.

Candy resume toda la biografía con tanta precisión en tan poco tiempo que todos se quedan estupefacto, y finalmente después de un silencio la señora Elroy exclama: "Bravo! Has demostrado ser más brillante de lo que pensé Candy y si sigues en este camino llegaras muy lejos!"

Eliza, no pudiendo contener la envidia profunda que le tiene a la rubia pecosa por haberse ganado la admiración de la señora Elroy, decide actuar con una nueva estrategia:

"Que le parece si de ahora en adelante la señorita White y yo estudiamos juntas tía abuela?"

La sorpresa de la señora Elroy y Candy es evidente pero la anciana exclama alegre:

"Es una estupenda idea Eliza y estoy segurísima de que Candy aprenderá mucho de ti en cómo comportarse en nuestra sociedad!"

"Sera Eliza sincera conmigo?" Piensa Candy sin salir de su asombro.

Como si leyera su mente, la niña mezquina de cabellos castaños claros le sonríe dulcemente y le dice: "De ahora en adelante tú y yo seremos amigas Candy y te pido perdón por todo el daño que te cause desde el primer momento en que llegaste a la mansión.

"Vaya, esto nunca me lo esperaba, gracias Eliza y me alegro de que por fin nos llevemos bien." Le sonríe Candy tentativamente.

"Pues que no se hable más del asunto y desde mañana harán la tarea juntas!" Exclama la señora Elroy alegremente y añade: "Me voy a mi habitación a descansar así que ustedes tienen la tarde libre para hacer lo que deseen."

"Ven conmigo a mi habitación Candy que podemos intercambiar vestidos para las próximas fiestas!"

"Estupenda idea Eliza y gracias!"

Neil que ha estado callando todo el tiempo conoce demasiado bien a su hermana para no sospechar que todo esto sea una farsa: "Que estará tramando Eliza ahora?"

Finalmente después de una larga espera, Neil ve Candy salir de la habitación de su hermana con los brazos llenos de vestidos, y se queda en su escondite hasta verla desaparecer.

"Que es lo que te tramas con la pecosa esta hermanita?" Le pregunta Neil a Eliza entrando en su habitación abruptamente.

Lanzándole una mirada de victoria Eliza le dice: "Tranquilo hermanito, que esto es solo el comienzo de mi plan pues para ganarme la admiración y respeto de la tía abuela me toca fingir amabilidad y bondad hacia la pecosa."

"No entiendo nada."

"Cállate y escucha. He notado que la tía abuela está empezando a querer a Candy y mi objeto es pretender guiarla y compartir todo con ella para así quedar bien con la anciana, pero conociendo lo torpe que es la pecosa esta, estoy segura de que muy pronto meterá la pata y cometerá algún error y justo en este momento la ridiculizare."

"Y como que exactamente tienes pensado para ponerla en ridículo, hermanita?"

"Aún no lo sé pero algo se me ocurrirá. De todas maneras debemos jugar bien nuestras cartas si queremos quedarnos algún día con la fortuna de la tía abuela que seguro nos toca a nosotros, ya que vivimos con ella y tenemos que soportarla."

"Eres realmente admirable hermanita ya que piensas en todo!" Exclama Neil entusiasmado.

"Lo sé, y la única sombra en todo esto es el amor que Anthony siente por Candy, y que debería corresponderme a mí que soy la señorita de la casa!" Le contesta Eliza con furor.

"No te preocupes, que cuando Candy salga de una vez por todas de nuestras vidas tu deseo se cumplirá!" Le contesta Neil guiñándole del ojo y los 2 se ríen a carcajadas.

Pasan los días sin ningún evento, y una tarde que Candy está en la habitación de Eliza mirando revistas de moda le pregunta tentativamente: "Me pregunto que podría yo regalarle a la señora Elroy, quien ha sido tan buena conmigo para las navidades, tienes alguna idea amiga?"

Sonriéndole dulcemente la niña mezquina de cabellos castaños claros le contesta: "Una tortuga! Sé que la tía abuela adora los animales y vi que tenía una colección de cerámica, así que esto es el mejor regalo que le puedas hacer, créeme."

"En serio? Bueno pero donde puedo yo conseguir semejante criatura?"

"Conozco a alguien que nos puede ayudar, pero para esto necesito dinero. Cuanto tienes Candy?"

"Bueno en realidad solo 5 dólares que me dio la hermana María de todos sus ahorros, será suficiente?"

"Claro que sí! Mañana se lo daremos a uno de los choferes para que nos compre la tortuga más bella, y luego le escribirás una linda tarjeta a la tía abuela, de acuerdo?" Le dice Eliza guiñándole del ojo.

"Fantástica idea Eliza y gracias por todo lo que has hecho por mí, nunca lo olvidare!" Exclama Candy emotivamente.

"Por supuesto que nunca lo olvidaras y menos cuando la tía abuela te quite tu título por torpe!" Piensa la malvada niña sin dejar de sonreír.

Mansión de los Leagan, nochebuena 1910.

Son las 8 de la noche, y como es el 24 de diciembre están todos reunidos en el gran salón repartiendo regalos: Anthony, Stear y Archie están sentados junto a Candy quien se ha puesto un vestido de seda negro para la ocasión; Eliza, Neil, Ruth y Robert están junto a la señora Elroy, quien no puede despegar la mirada de la rubia pecosa que se ha convertido en alguien muy especial para ella, y cada día que pasaba se asombraba de los progresos de la pequeña huérfana, que sin duda se convertiría muy pronto en una gran dama de sociedad, y para entonces se casaría con un buen partido.

"Damas y caballeros, quiero anunciarles que me siento muy orgullosa de la señorita White quien ha sido un ejemplar para todos nosotros, y es una placer muy grande para mi tenerla en nuestra sociedad!" Y dirigiéndose a la rubia pecosa le dice: "De ahora en adelante quiero que me llames tía abuela mi querida Candy, que te has convertido en la nieta que nunca tuve….."

Con el corazón enternecido la rubia pecosa finalmente le contesta con lágrimas en los ojos: "Sera un honor para mí, ya que usted también se ha convertido en alguien muy cercano a mí en estos últimos tiempos, y quiero aprovechar este momento para darle mi regalo de navidad." Y tomando la cajita que tiene ocultada, Candy se levanta de su asiento y se dirige hacia la señora Elroy con una sonrisa en la cara entregándole su regalo tan bien preparado en sus manos.

La sorpresa de la anciana al abrir la caja y ver una tortuga oculta es enorme, y lanzando un grito inesperado apunta hacia la rubia pecosa con el dedo y le dice enfurecida: "Candy White que clase de broma de tan mal gusto es esta?! Le ordeno que suba inmediatamente a su habitación y permanecerá castigada el fin de semana hasta que reflexione sobre su mala conducta!"

Candy esta tan en choque que se queda sin hablar durante un minuto, y finalmente balbucea: "Pero no entiendo porque no le gusto su regalo….."

"Sube a tu habitación ya que no te quiero ver por un par de días!" Le grita la señora Elroy con su voz más severa, y la rubia pecosa que está a punto de estallar en llanto sale del salón corriendo para evitar que vean las lágrimas derramar.

Eliza y Neil tratan de contener las carcajadas: "Esto es más estupendo de lo que me esperaba hermanita y como convenciste a la pecosa esa de que le regalara una tortuga a la tía abuela si bien sabes el pánico que le tiene?"

"Lo que pasa es que Candy es una ingenua y se cree todo lo que uno le dice."

Los 2 hermanos se ríen a carcajadas, pero al ver la mirada fría que les lanza Anthony desde el lado opuesto de la mesa la sonrisa se les congela, y murmurando a voz baja, Neil le dice a Eliza: "Debemos tener mucho cuidado con nuestro primito hermanita pues me parece que el sospecha de que nosotros tenemos algo que ver con la trampa que le tendiste a la pecosa esa….."

"No creo que Anthony se atreva a hacer un escándalo delante de todo el mundo así que cálmate, pero de todas maneras de ahora en adelante tenemos que cuidar nuestros pasos."

Anthony, Stear y Archie están trastornados por lo que le paso a Candy con la tía abuela y están convencidos de que Eliza y Neil tienen mucho que ver en esto:

"Me daría tanto placer poderles torcer el cuello a estos pares de falsos pero se me ocurre algo mucho mejor chicos, y es que mañana a primera hora los esperemos delante de sus habitaciones y les obliguemos a confesar."

"Esto es una idea fantástica Anthony, y no les quedara otro remedio que cooperar o abstenerse a las consecuencias." Exclama Archie con voz baja para impedir que la tía abuela escuche lo que están tramando.

"Excelente pues los espero mañana a primera hora primos!" Le contesta el adolescente rubio guiñándoles del ojo.

Mientras tanto sola en su habitación, Candy está sollozando sin entender muy bien porque enojo tanto a la señora Elroy, y finalmente agotada del día largo decide acostarse y aguantar su castigo con humildad.

A la mañana siguiente justo después del desayuno, los 3 primos se encaminan hacia la mansión de los Leagan, y entrando discretamente hasta la habitación de Eliza y Neil esperan a que estos 2 se levanten, sabiendo las horas largas que suelen dormir.

Después de 10 minutos de espera ven a Eliza y Neil abrir las puertas, y aprovechan este momento para bloquearles el camino.

La mezquina niña de cabellos castaños claros se asusta y está a punto de gritar, pero Archie le tapa la boca a tiempo; Neil trata de escaparse pero Anthony le agarra el cuello y tapándole la boca también le murmura: "Sabemos que ustedes son los que le tendieron la trampa a Candy para que quede mal con la tía abuela, y que por su culpa la castigaron así que le damos la elección, o nos dicen toda la verdad o se arrepentirán de haber nacido…."

"Está bien, fuimos nosotros pero suéltenos ya que solo fue una pequeña broma y nada serio." Le dice Eliza a Anthony guiñándole del ojo para ablandarlo, pero para su desgracia el chico rubio le coge el brazo bruscamente.

"Suéltame Anthony que me haces daño!"

"Te soltare con la condición de que tú y tu hermanito vayan ahora mismo a la habitación de la tía abuela a confesarse."

"Pero nos castigara!" Exclama Eliza temblando.

"Este no es mi problema y debieron pensar en las consecuencias antes de tenderle esta trampa sucia a Candy, así que caminen ya que estoy perdiendo la paciencia!" Les grita Anthony empujándolos hasta la habitación de la tía abuela.

Sola en su habitación, la señora Elroy no ha dormido bien en toda la noche pensando en lo sucedido con Candy, y reflexionando decide que a lo mejor fue un poco dura con la pequeña pecosa: "Debí ser más paciente con ella, después de todo es tan solo una niña, y huérfana encima. Pienso retirarle el castigo y darle otro chance…" Los golpes repentinos en su puerta interrumpen sus pensamientos y gritando: "Adelante!" En voz alta, su sorpresa es grande al ver todos sus nietos reunidos.

"Que está pasando aquí chicos?"

"Discúlpenos la molestia tía abuela pero sus queridos nietos Eliza y Neil tienen algo que confesarle." Le contesta Anthony guiñándole del ojo.

"Pues hablen ya que tengo mucho que hacer hoy!"

Al oír la voz severa de la anciana los 2 hermanos mezquinos tiemblan aún más, pero Eliza es la que se decide finalmente de hablar: "Solo quería decirle que fue mi idea de que Candy le comprara la tortuga y ella, siendo tan ingenua se creyó de que usted estaría encantada de recibir tal regalo, perdóneme."

Abriendo los ojos grande de la sorpresa la anciana exclama: "Eliza Leagan, vete a tu habitación a estudiar que a partir de hoy estas castigada por un mes sin salir de la mansión y recibirás tareas extra de mi parte!" Le dice la señora Elroy en voz alta.

Aprovechando que nadie está mirando, Neil trata de escaparse pero la voz severa de la anciana lo detiene: "Tú también recibirás el mismo castigo ya que fuiste su cómplice!"

Los 2 hermanos salen de la habitación con cara de vergüenza, y al minuto de ellos irse, los 3 primos se ríen a carcajadas.

"Se puede saber qué es lo que hay de gracioso en todo esto o es que acaso quieren que los castigue a ustedes también?"

"No tía abuela." Responden los primos bajando la cabeza.

Después de un momento de silencio, la señora Elroy les confiesa: "En realidad pensaba retirarle el castigo a Candy pues me di cuenta de que fui muy dura con ella….. Es solo una niña traviesa y la juventud necesita divertirse un poco a cuesta de las personas mayores así que no les sirvió de mucho traerme a Eliza y Neil, aunque me alegra mucho saber de qué mi niña traviesa tenga 3 galantes dispuestos a protegerla de cualquier peligro." Les dice la anciana guiñándoles del ojo.

"Tía abuela!" Gritan los 3 chicos al mismo tiempo.

"Busquen a Candy que quiero hablar con ella a privadas."

"Si!" Y encaminándose hasta la habitación de la pequeña pecosa, le tocan la puerta sin perder el tiempo.

"Anthony, Stear y Archie que sorpresa tan grata!" Exclama la rubia pecosa abriéndoles la puerta.

"La tía abuela quiere hablar contigo Candy." Le dice Anthony en tono serio.

"No querrá expulsarme o?!" Exclama la pequeña pecosa abriendo los ojos grandes.

"No te alarmes Candy que me parece que solo quiere tener una charla privada contigo, como suelen hacer las mujeres muy a menudo, y además ella ya sabe que Eliza y Neil son los culpables del incidente de la tortuga." Le contesta Archie guiñándole del ojo.

"Nosotros 3 los desenmascaramos y no tuvieron más remedio que confesarse antes la tía abuela y ahora ellos son los castigados." Termina Stear con una sonrisa satisfecha.

"En este caso iré a ver a la señora Elroy, pero antes quiero agradecerles tremendamente por protegerme siempre tan bien: ustedes 3 son mis ángeles de la guardia!"

"Permítanos escoltarla señorita White!" Gritan los 3 a la vez agarrándole el brazo a la rubia pecosa que se siente muy dichosa de tener tantos galanes para ella sola.

Unos momentos más tarde golpean la puerta de la habitación de la señora Elroy que grita en su habitual voz severa: "Adelante!"

Los 3 chicos entran, empujando a la rubia pecosa que le pregunta tímidamente a la anciana: "Usted quería verme, señora Elroy?"

"Chicos déjenos solas que quiero hablar a privadas con Candy." Les ordena la señora Elroy.

"Nos los imaginamos tía abuela y solo vinimos a traérsela, hasta luego." Y Anthony sale de la habitación con sus 2 primos.

"Finalmente estamos solas." Y mirando la rubia pecosa parada silenciosamente, la anciana continua: "Siéntate Candy y ponte cómoda que tengo una larga historia que contarte."

"Si señora, pero antes quisiera pedirle disculpas por haber sido tan torpe con su regalo: fui muy ingenua al creer que era una buena idea y lamento tanto haberle causado este disgusto, lo siento." Le dice la pequeña pecosa bajando la cabeza avergonzada.

"No te preocupes por esto, que yo igual pensaba retirarte el castigo, culpable o no." Le contesta la anciana guiñándole del ojo.

"No entiendo nada….."

"Yo también fui chica alguna vez Candy, y por esto sé perfectamente que a la juventud le gusta divertirse de vez en cuando."

"Sin embargo castigo a Eliza y Neil a lo que me contaron los chicos."

"Esto es diferente: Ellos te tendieron una trampa en la cual caíste, y por lo tanto deben pagar pero no fue por esto que te cite sino porque quiero que nos conozcamos mejor." Le dice la señora Elroy mirándola fijamente.

"Como usted ordene señora."

"Candy, te pedí anoche que empezaras a llamarme tía abuela, acaso se te olvido?"

"Bueno yo pensé que después del reto que me dio no quería más saber de mi e incluso llegue a pensar que me expulsaría….." Le contesta la rubia pecosa mirando al suelo.

Acercándose a Candy, la señora Elroy sienta al lado de ella, y levantándole la barbilla suavemente le dice: "Esto nunca pasara Candy porque en el poco tiempo que llevas aquí he llegado a conocerte un poco y darme cuenta de que eres una persona muy humilde y sincera, sabes algo, tú me recuerdas mucho a mi cuando era joven…Y aclarándose la garganta la anciana empieza su narración:

"Hace muchísimos años atrás, un joven Escocesviajo a la India en busca de aventuras y ahí conoció una joven Hindúque trabajaba como 'mucama' para unos Británicos aristócratas. El joven en cuestión estaba visitando aquellos parientes familiares, y al descubrir a aquella hermosa jovencita de piel morena sus miradas se cruzaron y fue amor a primera vista… Por supuesto en aquellos tiempos el racismo era mayor que hoy en día, así que los 2 enamorados tenían que verse a escondidas; En todo caso después de un tiempo, el joven Escoces decidió llevarse a su chica Hindú a Escocia con él y un buen día se marcharon sin decir nada; Desgraciadamente las cosas no marchaban nada bien en el Reino Unido en aquellos tiempos, y después de medio año en Edimburgo decidieron cambiar de rumbo y embarcar hacia un nuevo continente prometedor y joven llamado AMERICA….

Como todos los comienzos son difíciles este no fue excepción, pero afortunadamente el joven Escoces consiguió un buen puesto de trabajo, y a medida que pasaban los meses él, que era muy astuto para los negocios llego a hacer fortuna comprando una enorme mansión que nombro LA MANSION LEAGAN….

Abriendo los ojos bien grandes Candy dice: "Esto quiere decir que usted…."

"Que soy el producto de estos 2 jóvenes, mitad Hindúy mitad Escocesa, así es. En todo caso nunca llegue a conocer a mi madre pues ella murió al nacer yo, pero esto no me impidió de tener una intensa infancia y todo se lo debo al amor que me dio mi padre: desde el día en que yo llegue al mundo el no dejo de mimarme ni de complacerme en todo lo que mi corazón deseaba. Mi padre y yo teníamos una relación muy estrecha, y por esto al morir el, mi mundo se fue derrumbando poco a poco y quede huérfana de padre y madre a los 12 años de edad…

"La edad que tengo yo ahora….. Perdone la interrupción pero como murió su padre?"

"Sufrió un infarto repentino y yo me quede completamente sola después de su muerte, pero jure nunca perder mi espirito alegre y aventurero; Desgraciadamente yo no había contado con el testamento que me dejo mi padre, en él que decía que para tener acceso a la fortuna heredada por él, tendría que contractar matrimonio a los 18 años de edad y así fue que conocí, un día en unas de las fiestas de sociedad organizadas, al hombre que sería el padre de mi único hijo Robert Leagan, quien has de observar heredo mis rasgos Hindúes y piel oscura, al igual que mi nieto Neil puesto que Eliza es la copia exacta de mi nuera Doris. Lamentablemente fue un matrimonio de conveniencia y a los pocos años de casados Gregory Leagan (mi esposo entonces) comenzó a engañarme con otras mujeres, hasta que un buen día se marchó de la mansión dejando a mi cargo un niño de 5 años, y fue a partir de entonces que empecé a endurecerme y a convertirme en 'la mujer de hierro' al que todos temen…..

Después de unos largos momentos de silencio Candy dice tentativamente: "Ahora comienzo a comprender cuanto sufrió usted en su vida tía abuela, y déjeme decirle que siempre sospeche que dentro de su ser se ocultaba una alma dulce y amorosa…"

"Y es por esto mismo que quiero que no pierdas nunca tu espirito alegre y fuerte Candy, y que aunque la vida te traiga desilusiones no te dejes caer y levántate sea como sea, me lo prometes?"

"Lo prometo, tía abuela y me siento aún más cercana a usted por haberme confiado su biografía."

"Por esto quiero prepararte muy bien para el futuro Candy, y de ahora en adelante hare venir a los mejores profesores, para que el año próximo cuando te mande a Inglaterra te acepten en el internado más prestigioso de Londres."

Abriendo los ojos con sorpresa la pequeña pecosa exclama: "Voy a irme a vivir al Reino Unido el año próximo?!"

"También se irán Anthony, Stear, Archie, Eliza y Neil para convertirse en señoritos y señoritas ejemplares de la alta sociedad, y con el tiempo contraer un buen matrimonio." Le contesta la señora Elroy con firmeza.

"Guao, siempre soné con viajar algún día pero nunca tan lejos!" Exclama la rubia pecosa excitada.

"Pues ahora que eres casi como de la familia tu sueño se cumplirá, pero para esto debes estudiar mucho ya que en aquel internado prestigiosos solo entran los mejores alumnos."

"Estudiare sin parar!" Le dice Candy guiñándole del ojo, y esta misma noche antes de acostarse reza una oración larga de agradecimiento a dios y se duerme con el corazón lleno de esperanza.

Mansión de los Leagan, primavera de 1911.

Finalmente con la llegada de la primavera se oyen los primeros pájaros cantar y los días se van alargando cada vez más: "Muy pronto cumpliré los 13 años y dejare de ser una niña….." Piensa Candy paseándose por el 'jardín de las rosas' llena de esperanza.

"Como esta mi princesita hoy!"

La rubia pecosa sobresalta al oír la dulce voz de Anthony, y corriendo hacia él se tira en sus brazos alegremente: "Pues estaba justamente pensando que hacer para mi cumpleaños el mes próximo pues muy pronto seré una adolescente!"

"Justamente venía a verte porque tengo algo muy emocionante para decirte mi pequeña pecosa…"

Al verle los ojos brillando de emoción Candy se da cuenta de que es algo importante y tentativamente le pregunta: "que es esto lo que tienes que decirme que le da tanto brillos a tus ojos, Anthony?"

Sin esperar un minuto más, el rubio adolescente exclama: "Fui aceptado para participar al 'rodeo de caballos' más famoso del país, junto con Stear y Archie así que los 3 estaremos ausente durante un mes entero y…"

"Te vas por un mes y recién ahora me lo dices?!" Le grita Candy perpleja.

Parándose justo delante de la rubia pecosa, Anthony continua suavemente: "Es un evento muy especial para mí, y quiero estar bien preparado para la gran 'caza de Septiembre' que se realiza cada ano."

Sintiendo lagrimas recorrer por sus mejillas Candy baja la cabeza y le contesta despacio: "Así que me quedare sola con Eliza y Neil…"

Levantándole la barbilla, el adolescente rubio continua suavemente: "Ahora tienes a la tía abuela como confidente tuya y me voy tranquilo, pues sé que ella no permitirá de que estos 2 malvados se acerquen a ti, y además volveré justo en tiempo para que celebremos nuestros cumpleaños juntos!"

"Pero que cosas dices Anthony, si tú ya cumpliste los 15 años en Febrero y el mío es a finales de Mayo, acaso no lo recuerdas?"

"Como olvidar mis 15 años celebrados en un 'Zoológico' Candy si la tía abuela todavía cree que yo tengo 5 años!" Grita el chico rubio meneando la cabeza incrédulo.

"De todas maneras nos lo pasamos muy bien tu y yo caminando solos….." Le dice Candy guiñándole del ojo.

"Es verdad, y ni siquiera Eliza logro estropearme la tarde!" Se ríe Anthony recordando la cara de envidia que tenía la niña mezquina de cabellos castaños claros.

De repente le brillan los ojos, y sonriéndole a Candy continua: "Se me ocurre una idea mejor, y es la de celebrar tus 13 años con los 15 y 16 de Archie y Stear que cumplen a principios de Junio, de manera que esto se puede convertir en una mega fiesta!"

"Excelente idea Anthony y me parece que esto me mantendrá optimista hasta tu llegada!"

"Pues trato hecho y prometo regalarte la más bella rosa para mi regreso, mi princesita!"

Y bajando la cabeza, Anthony le deposita el beso más largo y más dulce que ha recibido Candy en sus 12 años y medio de edad.

Dos días más tarde Candy ve desde su ventana el carruaje de los Leagans llevarse a Anthony, Stear y Archie a sus destinos, y suspirando lentamente la rubia pecosa decide sentarse en su escritorio y escribirle una carta al 'Hogar de Pony', pero al oír los suaves golpes de la puerta grita: "Pase por favor!" Y su sorpresa es inmensa al ver a su amiga la mucama Elena estallar en llantos…

"Porque lloras Elena?"

"Es que los Leagan decidieron mandarme a vivir a Méjico Candy!" Le grita la mucama tirándose al cuello de la rubia pecosa.

"Pero porque tan lejos Elena si en los Estados Unidos hay bastante trabajo?"

"Los Leagan ya no me necesitan y parece que a los trabajadores se les paga mejor allá que aquí, pero yo no quiero tener que dejar mis hermanitos pues no lo soportaría nunca estar tan alejada de mi familia!" Sigue sollozando Elena incontrolablemente.

"Hablare con la tía abuela y estoy segura de que mandaran otra gente en tu lugar, no te preocupes Elena." Le dice la rubia pecosa dulcemente.

"Ojala puedas convencerla Candy, pues oí decir que cuando te vas no regresas más, y además golpean a los trabajadores cuando son desobedientes… Yo tengo mucho miedo!" Grita la joven mucama horrorizada.

"Te prometo ir a hablar con la tía abuela hoy mismo querida amiga!"

Mientras tanto, Eliza y Neil están en plena charla en el pasillo: "Ahora por fin que se nos marchó Anthony puedo poner mi plan al acto y desenmascarar a Candy, hermanito!" Le dice la niña mezquina de cabellos castaños claros con la mirada brillante de intriga.

"Siento decirte que esto me parece muy difícil ya que la tía abuela se ha convertido en la confidente especial de la pecosa esta!" Le contesta Neil con malicia.

"Pues muy pronto se convertirá en su enemiga cuando se entere de lo que es capaz de hacer la señorita White ja ja ja!"

"No me mantengas más en la oscuridad y dime que tienes en mente, hermanita?"

"Es muy simple, tu iras a la habitación de la tía abuela esta misma tarde, a la hora en que ella se toma su té, le robaras su joya favorita y se lo esconderás en la habitación de Candy; Luego buscaras uno de mis vestidos y tu reloj favorito y harás exactamente lo mismo, y al caer la noche a la hora de la cena haremos un escándalo, y no tendrán más remedio que despedirla y esto dañara su reputación para siempre!" Exclama Eliza guiñándole el ojo a su hermano.

"Esta es la mejor idea que has tenido hasta ahora pero que pasara si nos pillan otra vez, como la famosa aventura con la tortuga?"

"No seas tonto Neil que ahora nuestros primitos ya no están acá para protegerla y te juro que de esta no se salva Candy!"

Mansión de los Leagan, esta misma noche.

Candy, Eliza y Neil están sentados en la mesa del comedor esperando la aparición de la tía abuela que todavía no ha bajado las escaleras: "Justamente quería hablarle de Elena pero no la he visto en toda la tarde…." Piensa la rubia pecosa mirando silenciosamente su plato, incomoda de estar sola en compañía de los señoritos de la casa, que a pesar de no haber intentado nada más con ella no dejaban de lanzarle miradas maliciosas. Finalmente ven a la anciana bajar las escaleras despacio y avanzando hacia ellos les pregunta:

"Quería saber si por si acaso ustedes 3 han visto mi collar favorito, el que suelo ponerme que es el único recuerdo que guardo de mi madre? He interrogado a toda la servidumbre pero nadie ha visto nada."

"Pues a mí también me parece muy raro ya que mi vestido azul ha desaparecido…."

"Y mi reloj también!" Continúa Neil guiñándole el ojo a su hermana.

Mirando fijamente a la rubia pecosa, la señora Elroy le pregunta: "Y a ti también acaso te desapareció algo, Candy?"

"No tía abuela." Le contesta la pequeña pecosa asombrada.

"Porque no revisa todas las habitaciones, tía abuela? A lo mejor las dejo en algún rincón sin darse cuenta?" Le sugiere Eliza con malicia.

"Yo nunca dejo nada en rincones y esta joya que me ha desaparecido es algo muy grato para mí!" Le grita la anciana alarmada.

"Le ayudare a buscar, tía abuela!" Exclama Candy levantándose de la mesa.

"Nosotros también!" Gritan los 2 hermanos subiendo las escaleras a toda prisa.

Acercándose a la señora Elroy, Candy le dice dulcemente: "No se preocupe tía abuela que su collar aparecerá."

"Es lo único que me dejo mi madre antes de morir Candy, entiendes?" Le dice la anciana al borde de las lágrimas.

La rubia pecosa está a punto de abrazar a su confidente para calmarla, pero los gritos repentinos de Eliza y Neil la detienen:

"Tía abuela no lo va a creer pero después de tanta búsqueda hemos finalmente encontrado su collar, el vestido de Eliza y mi reloj!"

"Que noticia tan grata niños y dónde estaban?"

"En la habitación de Candy imagínese!" Exclaman los 2 hermanos al mismo tiempo.

Al oír tal declaración a Candy se le paralizan las piernas y se pone a temblar de horror…

La señora Elroy también se ha quedado paralizada, y después de un momento de silencio mortal les pregunta de nuevo: "Me parece haber oído mal chicos así que por favor me pueden volver a repetir donde encontraron todo?"

"En la habitación de la señorita White…." Responde Eliza con crueldad.

Esto es demasiado para la señora Elroy, y sin poder contener su rabia le grita a Candy apuntándole del dedo: "Señorita Candy White, quiero que haga sus maletas de inmediato que partirá mañana a primera hora a MEJICO! Iras en vez de Elena!"

"Méjico?!..." Candy sigue paralizada sin entender muy bien que está pasando ni porque está acusada, y en este momento, Elena que ha estado escuchando viene corriendo y arrodillándose delante de la señora Elroy le grita:

"Le ruego que no la mande señora que es solo una niña que no sabe nada de la vida mientras que yo soy de constitución más fuerte!"

"De nada sirven tus suplicas Elena así que regresa a la cocina que seguirás trabajando para nosotros, pero la señorita White se ira pues no hay perdón para lo que hizo!"

Viendo la furia que siente la señora Elroy hacia ella, la rubia pecosa camina hacia ella y arrodillándose le suplica amargamente: "Le ruego que no me mande a Méjico tía abuela que soy inocente… Si insiste castigarme enciérreme por un mes en mi habitación pero le suplico que no me eche del país!"

"Para ti ya no soy la tía abuela sino la señora Elroy y tus actos cometidos no tienen perdón! Te iras de esta mansión para siempre y no quiero volver a verte la cara mientras viva!" Le grita la anciana con furor.

Y dirigiéndose a la mucama continua en voz fría:" Ayuda a la señorita White a empaquetar para que se marche mañana antes de que me levante yo y que no se hable más del asunto!"

En este mismo instante se le derrumbe el mundo a Candy, y levantándose con dificultad camina hacia las escaleras, sujetándose de Elena con el corazón destrozado…

La señora Elroy también siente que se le derrumbe el mundo al perder la única persona en quien confiaba tanto y a la que había llegado a querer con amor incondicional después de tantos años…

Aquí se termina la 6ta parte y espero que siguán disfrutando del drama…