WARNING: Este fic es AU y con mucho OOC, pero con los personajes del universo Bleach del gran Kubo Tite, y obviamente las situaciones vertidas aquí son 99% improbables e irreales pero me divierto escribiéndolas jijijiji XD

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La fiesta terminó prácticamente al día siguiente. Los últimos invitados se marcharon más animados de la cuenta por lo que algunos de los Feng asumieron la labor de choferes para garantizar la seguridad. Haciendo un análisis general, podía afirmar que había sido un éxito y eso la tenía muy complacida. Estaba con su ropa de oficina mientras supervisaba el retiro de la decoración y el reacomodamiento de los muebles de la mansión Shihôn. Se preparó otra taza de café para mantenerse caliente y espantar el sueño, no tenía ganas de descansar hasta que todo estuviera terminado.

– ¿Me parece o no has dormido nada, Sui? – Yoruichi apareció bostezando en la cocina y tomó la taza de café que Sui acababa de servirse – Es casi mediodía.

– Yoruichi–sama, puedo prepararle otro café, si desea – Ofreció Sui pero Yoruichi ya bebía el aromático café.

– ¡Delicioso! Tienes que decirme cuál es tu secreto, el café que preparas es de primera – Comentó muy complacida.

– Le pedí a la cocinera que preparara algo ligero para el almuerzo, espero que no le moleste, Yoruichi–sama – Sui se sirvió otra taza de café.

– No te preocupes, lo más probable es que los demás no despierten hasta la tarde y salgan a cenar fuera, no es que la familia sea muy unida – Yoruichi dejó la taza vacía sobre la mesa de diario que había en la cocina. Un breve silencio se estableció entre ellas. Yoruichi sabía que Sui estaba pasando mucho estrés últimamente, y se sentía algo culpable por ello – Sui, con respecto al emb…

– ¡Nee–sama! – Yuushiro entró gritando, rompiendo la tranquilidad que reinaba en la cocina en esos momentos, al parecer huía de alguien.

– ¿Qué ocurre, Yuushiro? – Preguntó Yoruichi, alarmada. Su hermano menor se había puesto detrás de Sui en un vano intento de ocultarse.

– ¡No dejes que lo tiren a la calle, nee–sama! – Suplicó Yuushiro. Las puertas de la cocina se abrieron y un mayordomo, dos sirvientes y una mujer mayor de aspecto temible hicieron su ingreso.

– Disculpe la interrupción, Yoruichi–sama – Dijo a modo de saludo la mujer mayor y junto con los recién llegados hizo una venia.

– ¿Qué es todo este alboroto, Ichinose–san? – La voz de Yoruichi se tornó muy seria, si bien la señora Ichinose era la tutora de Yuushiro, no le agradaba la idea de que alguien le hiciera daño a su hermano menor.

– Yuushiro–sama debe ir mañana a pasar unos días con sus abuelos, como ya sabrá, Yoruichi–sama – La mujer habló también con mucha seriedad – Pero el joven Yuushiro al parecer ha olvidado que la señora Shihôn tiene cierta aversión por cierta especie de animales, y no solo eso, se tomó la libertad de recoger un callejero en lugar de buscar uno con pedigreé y... – La tensión del ambiente fue interrumpido por un "miau" proveniente del interior de la chamarra de Yuushiro, quien no tuvo más remedio que abrirla para mostrar un pequeño gatito negro.

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BRISA DE VERANO

By Maryeli

Con cariño para Haibara20, Black Angel N, anime love

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No pegó un ojo en toda la noche. Incluso fue a la oficina al día siguiente aun cuando no estaba obligado a hacerlo. Necesitaba mantener su mente ocupada porque de lo contrario continuaría dándoles vueltas a lo que sucedió la noche anterior. "No otra vez", pensó mientras la imagen de Sui con ese hombre sujetándole del brazo volvió a cruzar por su mente. Respiró hondo y se dispuso a terminar de revisar los contratos que Renji redactara durante la noche. Su aletargado asistente cruzó la puerta de la oficina con dos vasos de café. Renji lucía muy cansado.

– Abarai – Dijo secamente.

– Dígame, Kuchiki–sama – Renji dejó un vaso de café cerca de Byakuya.

– Puedes tomarte la tarde libre.

– ¿En serio? – Preguntó un desconcertado Renji.

– Terminaré pronto y me iré al dojo – Bebiendo un sorbo de café, "Muy amargo", pensó – No es necesario que te quedes, ve a descansar.

– M–muchas gracias, Kuchiki–sama – Renji hizo una reverencia y se retiró. Estaba exhausto, prácticamente no había dormido para terminar los documentos que le pidió Byakuya y cuando estaba por irse a casa a descansar Byakuya apareció en la oficina y empezó a trabajar.

Byakuya terminó de beber aquel café y tras apagar la portátil y guardarla bajó al estacionamiento, manejó hasta el dojo, como era de esperarse ni Ukitake ni Kyoraku estaban entrenando esa tarde. No tardó en encontrar un contrincante, pero él mismo fue consciente de que su mente estaba desorganiza y confusa. Frustración. Esa era la palabra que podía describir con gran aproximación como se sentía en ese momento. Pasó por un restaurante italiano antes de volver al dúplex, pero apenas y comió. Y al volver al dúplex la realidad lo golpeó. Sui no había vuelto, y no volvió en toda la noche. Era la primera vez desde que empezaron a vivir juntos que ella se ausentaba dos noches seguidas sin avisar o decir algo, su viaje a Korea no contaba porque fue algo relacionado al trabajo, le había llamado un par de veces pero fue enviado directamente al buzón de voz. La mañana del domingo no pintaba bien para él. En cierto modo se había hecho a la idea de encontrar a Sui en la cocina preparando el desayuno o entretenida en la lavandería o entrando a hurtadillas después de haber salido a correr. Bajar a la sala y encontrar todo en silencio, tal como el día anterior le recordó algo que odiaba: Soledad. Se cambió y pasó por una cafetería cercana que conocía bastante bien para luego conducir hasta la zona este, visitar a Rukia y la bebé seguramente le ayudarían a despejar la mente.

– Qué bueno que viniste, ni–sama – Saludó Rukia muy animada – Estábamos pensando en salir a desayunar y dar un paseo, hoy el clima no está tan frío – Notando que Byakuya entraba solo – ¿Sui no vino contigo?

– Ella está algo cansada, la fiesta de los Shihôn la agotó – Respondió Byakuya, deseando que al menos algo de eso sea cierto.

– ¡Oh, es verdad! La fiesta fue un éxito, lo vi en las páginas sociales de las revistas – Rukia empezó a subir las escaleras – Lástima que no vi ninguna foto tuya con Sui.

– Aún queremos mantener nuestra relación en secreto – Se apresuró a responder Byakuya, entraron en la habitación en donde Ichigo jugaba con Senna.

– Buenos días, Byakuya.

– Buen día, Kurosaki.

– ¿Ichigo, puedes ir a preparar el coche? Yo cambiaré a Senna – Pidió Rukia. Ichigo le dio un beso antes de salir de la habitación – Ni–sama, ¿Podrías cargar a Senna un momento? Voy a elegir algo para ponerle, nos regalaron muchos vestiditos en el baby shower – Byakuya sostuvo a la bebé y no pareció molestarle que la pequeña tirara un poco de su cabello, sonrió al verla sonreír, los ojos de la pequeña eran miel, igual a los de su padre, solo su cabello era oscuro, "Ya casi no tiene nada de Kuchiki", pensó. El sonido de un "clic" le hizo desviar la mirada, Rukia acababa de tomarle una foto con su móvil – Disculpa, ni–sama, pero no pude evitarlo, se veían tan tiernos – Rukia sonrió y le alcanzó su móvil para mostrarle la fotografía mientras se ponía a cambiar a su bebé. Byakuya se entretuvo pasando las fotos que Rukia tenía en su móvil, como era de esperarse, la gran mayoría eran de la bebé haciendo alguna gracia o con alguno de sus padres – Ichigo me sugirió que eligiéramos algunas fotos para ponerlas sobre aquel estante, con las otras fotos, pero yo creo que sería mejor que fuéramos con un fotógrafo profesional.

– Tal vez deberían esperar a que Senna crezca un poco más – Los ojos de Byakuya se abrieron más de la cuenta al llegar a cierta foto – ¿Cuándo tomaste está foto? – Rukia levantó su mirada y sonrió al ver la fotografía que había captado el interés de su primo.

– Fue unos días antes de la boda, quedé para almorzar con Sui y al terminar salimos a dar una vuelta por el centro comercial, noté que ella se quedó un buen rato mirando una tienda de vestidos de novia así que entramos para que se probara algunos.

– ¿En serio? – Byakuya volvió a contemplar aquella fotografía. Sui llevaba un vestido de novia y un velo, pero su expresión era de sorpresa, seguramente por la repentina decisión de Rukia de tomarle la foto. Luego de unos segundos se apresuró a enviarla a su móvil.

– ¿Qué haces, ni–sama? – Rukia intentó recuperar su móvil pero Byakuya se puso de pie y caminó unos pasos, Senna hizo un amago de llanto y Rukia la tomó en brazos – Ni–sama, es de mala suerte ver el vestido de la novia antes dela boda.

– Sui ya es mi esposa – Respondió Byakuya, buscando animadamente alguna otra foto de Sui en el móvil de Rukia.

– Le prometí a Sui que no te la mostraría – Se defendió Rukia.

– No le diré nada, lo prometo – Byakuya le devolvió el móvil a Rukia. Tal vez solo se estaba imaginando cosas, tal vez solo necesitaba hablar con Sui.

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Despertó con un terrible dolor de espalda. Miró alrededor y entonces recordó que después del incidente con la señora Ichinose almorzaron y luego fueron al aeropuerto a despedir a Yuushiro, iría por unos días a visitar a sus abuelos antes de volver a Francia, un maullido seguido de unas pequeñas pisadas a la altura de su abdomen le recordó un detalle más: ella se haría cargo de Kuro hasta que Yuushiro regresara. Contempló al pequeño gatito quien volvió a maullar nuevamente, aún estaba oscuro, tratando de ignorar el molesto dolor de espalda, producto de dormir en un incómodo sillón en la habitación de Yoruichi, se puso de pie, ordenó sus cosas y bajó a la cocina, el gatito bebió algo de leche antes de quedarse dormido y ella lo acomodó en un pequeño maletín y caminó hasta el coche. Tuvo problemas para encenderlo, quiso atribuirlo al hecho de haberlo dejado estacionado sin usarlo por un par de días, manejó hasta su departamento, necesitaba unos días de paz, pero cuando estaba por bajar de coche golpeó sutilmente su frente contra el timón… había dejado las llaves de su departamento en el dúplex. Miró su reloj de pulsera, no eran ni las ocho de la mañana. Kuro salió del maletín y caminó hasta quedar en su regazo, observándola con curiosidad. "Ya lo sé, soy una tonta", le susurró ella, mientras empezaba a acariciarle.

Aun cuando todo lo relacionado a la fiesta de cumpleaños de Yuushiro fue portada en las páginas sociales de las revistas domingueras, donde los periodistas se desvivían en halagos por el éxito del evento, ella no se sentía feliz. Es más, aquella fiesta solo le había dejado una desagradable sensación. "Estúpido pasado", pensó antes de acomodar a Kuro nuevamente en el maletín que traía en el asiento del copiloto y poner el coche en marcha, tenía que ir al dúplex, no sin antes hacer algunas paradas en el camino. Se detuvo en una veterinaria que encontró abierta, revisaron al gatito, lo desparasitaron y le pusieron algunas vacunas, luego compró algo de comida para gato, un arenero, un plato y un cepillo, sin embargo Kuro no parecía muy contento. "Las vacunas son por tu bien y el de Yuushiro, además no creo que te hallan dolido tanto", comentó mientras volvía a poner el coche en marcha.

Cuando llegó al dúplex éste se encontraba vacío, y se sintió secretamente aliviada por ello. Pasó por la cocina para prepararse algo caliente, el clima no estaba tan frío pero al parecer el pasar las dos últimas noches sin descansar apropiadamente le estaba pasando factura. Kuro se paseó por toda la sala, incluso estuvo a punto de tirar un par de adornos al suelo, pero al ser pequeño no tenía la suficiente fuerza y Sui pudo ponerlos en su lugar a tiempo. Mientras recogía el pequeño desorden una extraña idea cruzó por su mente: Aquel dúplex era muy espacioso, y tenía dos habitaciones más una de servicio… Si Byakuya vivía solo ¿Para qué necesitaba un lugar tan grande? ¿Acaso no podía simplemente vivir con los demás Kuchiki?

El recuerdo de una foto de Byakuya con una hermosa joven de oscura cabellera y deslumbrantes ojos cruzó por su mente. Era obvio, él no podía vivir con los demás Kuchiki, aunque perteneciera a aquella infernal familia, habían sucedido demasiadas cosas y probablemente él los odiara como lo odiarían ellos a él cuando recibiera la herencia de Kuchiki Ginrei. "Le estoy dando demasiadas vueltas, no es algo que debería preocuparme", tomó a Kuro y el resto de sus cosas y subió a su habitación.

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Byakuya volvió casi al anochecer. Pasar tiempo con Rukia y su familia le ayudó un poco a despejar la mente. Al abrir la puerta del dúplex encontró todo sumido en oscuridad y silencio, "No otra vez", pensó por un momento en salir y conducir hasta el departamento de Sui pero desistió, ya había invadido demasiado su espacio, tal vez ella necesitaba algo de tiempo y si era así, él se lo daría. Algo desanimado se dirigió al estudio, podría avanzar un poco con el trabajo del día siguiente, revisó su email y leyó algo de información que un contacto en Korea le había enviado. Cuando terminó eran más de las diez, el frío se acentuó, reclinó el respaldar de la silla todo lo que se podía para luego enderezarse y tomar su móvil para ir a su habitación. Se quedó algunos segundos contemplando la imagen que había puesto como protector de pantalla, Sui se veía hermosa con el vestido de novia.

Súbitamente dejo de ver la pantalla de su móvil, le pareció oír pasos lo cual le extrañó pues se suponía que se encontraba solo. Algo alarmado salió del estudio. El lugar estaba en silencio y a oscuras, excepto por el estudio y la cocina… caminó hasta la cocina, él no recordaba haber dejado esa luz encendida, pero la cocina estaba vacía, entonces lentamente subió las escaleras y pudo ver una delgada línea de luz por debajo de la puerta de la habitación de Sui. "Está en casa", caminó hasta quedar frente a la puerta pero cuando estaba a punto de tocar se detuvo, había decidido respetar su espacio y darle tiempo, así que retrocedió unos pasos y se fue a su habitación, una sonrisa se dibujó en sus labios, se sentía tranquilo y extrañamente feliz, estornudó un par de veces, pero le restó importancia, un resfriado no alteraría su buen humor.

A la mañana siguiente despertó al oír el taconeo de Sui antes de bajar al primer nivel y salir a su trabajo. A los pocos minutos él hacía lo mismo, pero esta vez encontró su desayuno servido y el tenue y casi imperceptible aroma a cerezos que solía dejar Sui a su paso. Estaba saboreando el momento cuando la puerta se abrió. Renji había llegado, después de intercambiar saludos y leerle la agenda del día mientras terminaba su desayuno salieron rumbo a la oficina. Byakuya volvió a estornudar nuevamente.

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Sui apuró el trabajo lo más que pudo. Había ocasiones en que el trabajo se convertía en un medio para evitar situaciones o temas que no quería tocar, y en esos momentos era más que necesario. No sólo tenía que lidiar con Yoruichi y el adefesio de Urahara, estaba la extraña advertencia de Ggio y…

– ¿Cómo van los informes? – Yoruichi se puso de pie para mirar por la ventana.

– Ya están terminados, los enviaré a imprimir, Yoruichi–sama.

– ¿Las coordinaciones para la reunión con los inversionistas ingleses?

– Todo está según lo acordado, me encargué de ello personalmente, Yoruichi–sama. Y con respecto a la visita al atelier Le Mode, no olvide que será mañana a las 3 de la tarde.

– Nunca dejas de sorprenderme, Sui – Yoruichi se acercó a su asistente – Kisuke vendrá por mí, así que si deseas, puedes irte a casa, seguro que quieres ir a verificar que Kuro no halla destrozado tus muebles – Lanzando una risita burlona.

– No lo hará, no se preocupe por eso, Yoruichi–sama.

– ¿Estás segura, Sui?

– Sí – "porque no está en mi departamento, así que no puede arruinar nada mío" pensó Sui mientras acomodaba las hojas que acababa de imprimir para entregárselas a Yoruichi y salir de la oficina. Un poco de libertad no era precisamente lo que necesitaba, pero considerando que aún no eran las cuatro era poco probable que Byakuya estuviera en el dúplex. Llegó y encontró el lugar muy limpio. Recordó que eso sucedía al menos dos o tres veces por semana, seguramente había personal de limpieza que se encargaba de hacerlo algunas mañanas aprovechando que no había nadie en casa. Subió a su habitación y encontró a Kuro trepado en las cortinas y varios de los pocos objetos que tenía sobre la mesa de noche tirados en el piso – Vaya que eres un gatito travieso – Sujetando a Kuro para alejarlo de las cortinas – Tal vez necesitas que te cepille un poco.

El gatito protestó al principio, pero terminó rindiéndose. Sui podía ser bastante obstinada y perseverante, incluso un gato temperamental no podría con su genio. Después de "domesticar" al gatito le dio algunos juguetes, se recostó un momento y se quedó dormida. Una verde colina con muchas y coloridas flores con una suave melodía de piano invadió sus sueños, de pronto se vio a sí misma de pequeña corriendo feliz en medio de aquella colina hasta que un muchacho de oscura cabellera la detuvo… abrió los ojos sobresaltada, oyó suaves golpes en la puerta de su habitación, estaba oscureciendo. No tenía ganas de hablar con nadie. No después de un sueño así. Kuro se desperezó al verla sobresaltarse y la observó fijamente. Los golpes cesaron y oyó unos pasos alejarse. "Byakuya", susurró, acunó a Kuro en sus brazos y se hizo un ovillo con las mantas.

A la mañana siguiente despertó temprano, aprovechó para sacar a Kuro a pasear por las áreas comunes del edificio, ese día no estaba de humor para ir a correr. Volvió para preparar el desayuno, subió a cambiarse y dejó al gatito encerrado en su habitación. Mientras encendía el coche se preguntaba qué haría Yoruichi con la noticia de su embarazo, los días pasaban y tarde o temprano empezaría a hacerse más que evidente. Sin embargo, Yoruichi no abordó el tema en toda la mañana, almorzaron con los dueños de una cadena de tiendas por departamento que parecía interesado en la última colección de Senjumaru, pero su propuesta de bajar los costos para que los diseños se hicieran accesibles a todo el público pareció disgustarle a Yoruichi, quien se despidió amablemente antes de salir del restaurante. Solo Sui fue capaz de darse cuenta que Yoruichi apenas había probado la comida y que se tambaleaba un poco mientras abandonaban el lugar.

– ¿Necesita que le compre algunos remedios? – Sui encendió el coche no sin antes alcanzarle un frasco de sales aromáticas a Yoruichi.

– No estoy enferma, gracias – Yoruichi inhaló un poco de aquel frasco pero no pareció agradarle el aroma – Solo son náuseas, ya pasarán, mejor vamos al atelier de Rangiku, conversar con ella mejorará mi estado, estoy segura.

– Yoruichi–sama… A veces quisiera saber lo que está pensando – Sui empezó a conducir. El coche de Yoruichi tenía lunas polarizadas, así que no tenía que preocuparse por alguna mirada indiscreta.

– Me extraña que lo digas, la mayor parte del tiempo eres tú quien sabe lo que pienso y hasta te anticipas a mis decisiones, a veces creo que lees mi mente – Yoruichi soltó una risita – Lo lamento, pero lo tradicional no me va bien, estoy segura de que ya sabes lo que pienso hacer, Mifeng.

– Comprendo – La mirada de Sui entristeció.

– No pongas esa cara, Sui, los Shihôn no son tan tradicionales como los Hirako o los Kuchiki – Sui palideció, pero Yoruichi no lo notó – Hablando de Kuchikis, me acabo de enterar que el hijo de Soujun está comprometido, no sé si lo recuerdas, vino con su asistente a la reunión en la reunión de Seretei Corp. hace unos meses, es un tipo alto, bien parecido pero poco conversador. Varias le tenían puesto el ojo, así que ahora están apostando sobre quien será la misteriosa prometida, al parecer es extranjera – Sui estacionó el coche frente a una farmacia – ¿Qué pasa, Sui? Te dije que no necesito ningún remedio.

– Disculpe, Yoruichi–sama, creo que compraré unos remedios para la migraña, no me tardo – Sui hizo una reverencia y a pasos rápidos entró en la farmacia. ¿De dónde sacaban información todas esas aristócratas? Sabía que tenía que seguir escuchando para estar preparada para futuras situaciones pero su miedo pudo más. El hecho de que su compromiso o matrimonio se hicieran públicos no estaba en sus planes, eso no podía pasar. No había muchas personas en la farmacia así que volvió al coche y continuaron su camino. Yoruichi empezó a preguntarle sobre el gatito de Yuushiro y Sui se sintió más aliviada por ello. La reunión en el atelier fue cordial, Rangiku era algo excéntrica pero se llevaba bien con su jefa, hubo un momento de tensión cuando Rangiku comentó el repentino éxito de Senjumaru en Korea y el aporte de insumos que Yoruichi le había proporcionado, pero lo superaron rápidamente con las propuestas que habían preparado. Sui dejó a Yoruichi en su casa para luego tomar un taxi a la oficina, tenía algunos pendientes del día anterior y aunque estaba preocupada por Kuro no podía volver sin terminarlos.

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Byakuya estornudó otra vez. Algo había despertado su usualmente controlada rinitis alérgica. Renji estaba alarmado. Pidió que limpiaran a fondo el dúplex, el coche e incluso la oficina, pero los síntomas, lejos de aliviarse, empeoraban, así que no tuvo más remedio que comprarle algo de medicina. Para el final del día Renji llevó a su congestionado jefe hasta el dúplex. Después de algunas indicaciones Renji se marchó y Byakuya subió al dúplex, su padre no había dejado de llamarlo desde el día de la fiesta. No le sorprendió encontrar todo a oscuras y en silencio, pero sabía que Sui estaba allí, su coche estaba en el estacionamiento. Encendió las luces y subió las escaleras dispuesto a tocar la puerta cuando vio a Sui en el pasillo. Ambos se quedaron en silencio, Byakuya notó que Sui estaba a la defensiva, y temió que se echara a correr para encerrarse en su habitación, pero no pasó, ella no era tan inmadura e infantil.

– Buenas noches, Kuchiki–sama – Saludó haciendo una reverencia.

– Buenas noches – Byakuya tuvo que recordarse que aunque era joven, Sui no era como las demás mujeres que había conocido – Quiero hablar contigo, Sui.

– Lo escucho, Kuchiki–sama – Sui sintió extraña aquella situación, pero no quería dejar al futuro heredero de los Kuchiki como un tonto, tal vez había alguna explicación para un comentario tan absurdo.

– Ehmmm… no – Byakuya entró en la cuenta de que acababa de decir algo ridículo, pues de hecho ya estaban hablando – Quise decir si podíamos ir a la sala o al estudio a conversar – Sui miró de reojo la puerta de su habitación, no había podido cerrarla por completo, pero se vería raro si la cerraba en esos momentos, así que se limitó a seguir a Byakuya, hasta el estudio – Por favor, siéntate – Pidió él, ella dudó pero finalmente se sentó – Mi padre no ha dejado de llamarme desde la fiesta de los Shihôn, parece que está inquieto porque no fuimos juntos – Byakuya permaneció de pie, a unos pasos de Sui.

– Acordamos que no le diríamos a nadie acerca de este matrimonio – Sui levantó la mirada para encarar a Byakuya.

– Soujun no sabe nada, solo cree que estamos comprometidos – Se defendió Byakuya – Pero él desea que la noticia se haga pública.

– Eso no estaba en el acuerdo – Sui se puso de pie, solo entonces pudo percatarse de lo alto que era Byakuya, como en las otras ocasiones siempre llevaba zapatos de tacón aquella diferencia no era tan notoria.

– Lo sé, no te estoy pidiendo que hagamos lo que Soujun quiere – Byakuya estuvo a punto de colocar sus manos en los hombros de Sui para hacer que se siente de nuevo, pero se detuvo, quedando de pie, frente a ella – Mi padre quiere que cenemos hoy, entenderé si no quieres ir, le diré que tienes muchas ocupaciones o que aún estás en el trabajo.

– Iré – Sui retrocedió un par de pasos, por alguna inexplicable razón la cercanía de Byakuya empezaba a inquietarle un poco – ¿A qué restaurante iremos?

– A uno de comida china, mi padre preguntó cuál era tu comida preferida y fue lo único que se me ocurrió – Byakuya notó que Sui seguía retrocediendo.

– No se preocupe, comida china, creo que estaré lista en unos minutos – Sui caminó hasta la puerta pero cuando estaba por dar unos pasos en el corredor sintió la cálida mano de Byakuya tomar la suya y se volvió a verlo, confundida.

– Lo lamento – Byakuya soltó a Sui – Hay algo que quiero preguntarte desde el día de la fiesta – Notando que tenía toda la atención de la joven – Sui, cuando dijiste que no volviera a hacerlo, ¿Te referías a tocarte o al beso? – Un repentino tono rojo coloreó las mejillas de Sui quien se apresuró a bajar la mirada. Aquella simple reacción no pasó desapercibida para Byakuya, acababa de ver algo "normal" en Sui. Un maullido rompió la curiosa escena, un pequeño gatito negro entraba por puerta recién abierta. Los ojos de Byakuya pasaron de observar a Sui a escudriñar al felino, antes de estornudar tres veces seguidas.

– ¡Kuro, como llegaste hasta aquí! – Sui se apresuró a tomarlo en sus brazos – Disculpe, Kuchiki–sama, sé que debí pedirle permiso antes de traerlo, solo se quedará unos días – Al notar que Byakuya volvía a estornudar una idea cruzó su mente – ¿Ud. es alérgico a los gatos? – Byakuya intentó responder pero otro estornudo lo interrumpió – En verdad lo siento, no lo sabía… creo que iré unos días a mi departam…

– El gato puede quedarse, solo procura que no salga de tu habitación – Se apresuró a intervenir Byakuya, aquel visitante inesperado en cierto modo había aliviado la tensión del ambiente, además no quería que Sui se fuera.

– P–pero…

– No te preocupes, Abarai ya me compró medicinas – Lanzando un vistazo al reloj de pared del estudio – Tenemos que darnos prisa o llegaremos tarde a la cena con Soujun.

– Tiene razón – Sui hizo una reverencia dispuesta a salir del estudio, Kuro volvió a maullar, parecía inquieto y fastidiado porque ella lo sostenía con demasiada fuerza.

– Shaolin, aún no respondiste la pregunta – Byakuya sintió que era un buen momento para disipar ciertas dudas. Sui agradeció no estar frente a él, de lo contrario habría visto lo avergonzada que estaba. No había sido el enérgico abrazo o el efusivo beso sino las circunstancias en las que ocurrió todo lo que habían hecho que recordara cosas que no quería.

– Estaba muy tensa por todos los preparativos de la fiesta, así que no recuerdo haberle dicho algo así, Kuchiki–sama – Sui decidó ir por la tangente, solo deseaba dejar ese tema cerrado.

– Comprendo – Byakuya sabía bien que Sui estaba eludiendo algo, pero prefirió no presionarla.

– Bueno, entonces voy a cambiarme – Sui se alejó a pasos rápidos, Byakuya pudo oír un par de maullidos antes de que volviera el silencio al primer piso del dúplex. Sonrió para luego intentar frenar un estornudo, sin mucho éxito. Salió del estudio para cambiarse para la cena con su padre, Sui era humana, después de todo, y también tenía secretos que ahora le daban demasiada curiosidad, pero por ahora se sentía más aliviado, "Hubiera sido difícil no tocarla, ni siquiera con los labios".

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Siento la demora :3 pero bueno, como siempre empezar a agradecer a:

Haibara20: Yo también creo que Yuushiro es kawai, Cang Du tiene sus cosillas ahí pero aún falta un poco para contarlas, pero seguirá causando problemas porque así es él jejejeje se viene algo inesperado con Yoruichi, pero hasta ahora trae con los nervios de punta a la pobre Sui, por cierto, al final me quedé con el nombre de "Senna", pero gracias por tu otra propuesta, nos estamos leyendo :3

Black Angel N: Yo soy ShiYorista a morir así que es inevitable que se cuelen en mis fics, aunque sea un poquito jijijiji Yo también compadezco a Renji, pero ni modo, es su trabajo :P Byakuya al final no se animó a averiguar más de la conversación de Sui, pero cuando perfeccione su forma de hablar Chino se dará tremenda sorpresa muhahahaha "Mifeng" es algo así como "Abejita" en chino y así le decían a Sui cuando era niña, aunque ella odia que le digan así, pero volviendo al presente, SI la foto de Hisana, la llegada de Cang Du y el embarazo de Yoruichi traen terriblemente mal a Sui, y Bya–kun, está celoso lol no puedo darte más datos aún, pero paciencia, tus respuestas vendrán pronto, nos leemos ;)

Anime love: ¿Cang Du da miedito? Eso quiere decir que lo ves exactamente como quería que lo vieran, hay mucho pasado allí pero todavía no es momento para eso, por cierto, yo también disfruto poniendo a Bya–kun celoso, así que le daré más en que pensar en el siguiente capítulo muhhahahaha las mudanzas son tediosas que bueno que terminaras :3 También soy fan de Urahara y Yoruichi, y de varias parejas ficticias de Bleach, no puedo negarlo, gracias por la review y hasta la próxima :D

¿Qué les pareció el capítulo? ¿Le faltan más escenas de celos a la relación? ¿Alguien se encariñó con el gatito? ¿Y ahora que creen que pasará? Chan chan chan channnnn

:P

Kisses

Milly–chan / Maryeli

Subido 08 de Setiembre del 2016, desde algún lugar de Karakura, amanecemos con 8 grados, frío bbrrrffff

PD: Yo también me he sentido algo triste, aunque ya no era tan asidua al manga como antes, saber que no habrá un volumen más me trajo nostalgia, creo que Kubo tuvo sus buenas razones para ese final, no me gustó ni me disgustó tampoco, después de todo, era la historia de Bleach hecha por Kubo Tite, gracias por 15 años de aventuras e inspiración para mis fics, bye bye Bleach

:P