La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 7)
Mansión de los Leagan, Mayo 1911.
Candy sigue llorando sin parar en su habitación, y aun no puede creer como se le vino a derrumbar el mundo, cuando horas atrás era la chica más feliz del mundo:
"La tía abuela ya no me quiere Elena, y esto no lo puedo soportar… Siempre soñé con tener una abuelita ya que ni padres tengo, pero ahora me quede completamente sola….."
"Debes tener fe y paciencia Candy, que el tiempo se encargara en probar tu inocencia."
"Entonces sabes que no tengo nada que ver con el robo, verdad?" Le pregunta la pequeña pecosa secándose las lágrimas.
"Los culpables son Eliza y Neil por supuesto, desgraciadamente ellos son muy astutos y tú, una víctima fácil, y lo peor de todo es que los señoritos Andry y Cornwell ya no están aquí para defenderte." Le contesta la mucama con tristeza.
"Anthony… Ni siquiera me pude despedir de él, y a lo mejor no lo vuelva a ver nunca más….." Le dice la rubia pecosa sollozando de nuevo.
"No te desamines más Candy y se fuerte, que te esperan muchas sorpresas en esta vida, pero por más triste que te sientas, nunca debes perder las esperanzas, y por favor prométeme de siempre guardar tu espíritu alegre y alma aventurera, que somos pocos los que poseemos este talento."
Abrazando a la mucama con ternura la pequeña pecosa exclama enternecida: "Siempre has sido buena conmigo y en cierto modo eres la hermana que nunca tuve, a pesar de haber crecido con la que debería haberlo sido." Contesta Candy pensando en Annie quien la había abandonado cuando más la necesitaba.
"Es que acaso tuviste una verdadera hermana Candy? Tú me dijiste que habías crecido con varios niños pero que todos venían de diferentes lugares?" Le pregunta Elena asombrada.
"Erase una vez un bebe que fue abandonado el mismo día que yo, y al encontrarnos nos criaron juntas y nos volvimos inseparables desde entonces, hasta que un buen día ella se marchó en busca de un mejor futuro y yo me quede sola y desamparada. Yo lloraba y lloraba y justamente fue este mismo día, que vi por primera vez al príncipe de la colina, y en aquel momento fue mi vida la que cambio a mejor, esto pensé yo en todo caso pero ahora tengo mis dudas…."
"Debes de pensar en tu futuro y dejar el pasado atrás Candy, que tienes toda una vida por delante y eres tan pequeña aun, y dios nunca abandona a los desamparados así que por favor prométeme reír siempre o sino no me quedo tranquila."
"Lo hare amiga, pero tú debes hacerme un favor también."
"Cual Candy?" Le pregunta la mucama intrigada.
"Debes prometerme de cuidar a la tía abuela, pues a pesar de tener a sus 3 nietos cariñosos ella necesita una compañía femenina y con Eliza no se puede contar: Los Leagan tienen el alma de piedra y son incapacitados para amar a quien sea, y solo les interesa el dinero, sin embargo yo siempre la querré aunque ella ahora me odie.
"La señora Elroy no te odia Candy, ella esta enojadísima y se siente dolida pero te aseguro de que debe estar pasándolo tan mal como tú, sola y sin tener con quien hablar." Le contesta Elena tratando de consolar a su amiga.
Efectivamente la señora Elroy sigue de pie en el salón pensando en lo sucedido, e ignorando a Eliza y Neil, que hacen todo por contener la sonrisa de victoria que sienten de haber ganado finalmente la batalla.
No pudiendo aguantar más el dolor, la anciana se encamina repentinamente hacia el armario en donde se guardan los licores, y abriendo una botella de whiskey se llena el vaso acercándolo a su boca y está a punto de beberse un trago, pero al abrirse repentinamente la puerta de la entrada principal y ver entrar a los señores Leagan entrar, ella se queda congelada en el acto sin saber bien cómo reaccionar.
Afortunadamente Eliza y Neil corren hacia sus padres y empiezan con el interrogatorio: "Que tal les fue con la cena hoy?"
"Bueno ustedes ya saben cuánto me agobian estas actividades caritativas, pero su padre siempre insiste en ayudar a los más desafortunados!" Exclama Ruth Leagan quitándose el abrigo pero su mirada cae sobre el vaso de licor que lleva su suegra en las manos, y acercándose hacia ella le dice asombrada:
"Porque está tomando si no hay nada que celebrar, señora Elroy?"
Robert también ha observado la rara escena, y acercándose a la anciana le dice suavemente: "Que te pasa madre? Nunca te había visto tan agitada y es obvio que algo te tormenta."
"No es nada, olvídenlo y déjenme a solas que estoy muy cansada." Le contesta la anciana incomoda.
Sin perder el tiempo, Eliza les relata todo: "Lo que pasa es que hoy la tía abuela finalmente descubrió lo falsa que es Candy, y por ladrona y mentirosa ha sido expulsada de la mansión y mañana temprano se ira a Méjico en vez de la nuestra mucama Elena!"
"Imagínense que todo este tiempo teníamos a una persona deshonrada viviendo con nosotros, pero como todo se paga en esta vida a ella le toco su turno y por fin nos la desquitamos de encima!" Exclama Neil añadiendo más fuego en la leña.
Robert, quien ha estado callando todo este tiempo finalmente comenta: "Pues yo no creo a Candy capaz de todas estas calamidades de la que la acusan, ella es una buena chica y de muy buenos modales."
"Que ingenuo eres querido, y por más que intentemos abrirte los ojos tu siempre defenderás a los pobres aunque no se lo merezcan." Replica la señora Leagan molesta.
Ignorando a su esposa Robert se dirige a la anciana suplicándole: "Madre por favor dime que esto es mentira y que Candy sigue con nosotras."
"Lamento muchísimo defraudarte hijo, pero pude comprobar por mí misma que aquella niña no es más que una estafadora y nos manipulo a todos haciéndonos creer ser alguien que no es, cuando en realidad estaba planeando como entrar en nuestra familia y probablemente incluso tenía la intención de montar un mercado, como lo hacen los 'gitanos', y vender toda nuestras cosas valorables: después de todo ella creció en un orfanato, y supongo que la vida allá es muy dura, así que de algo tiene que vivir."
"No puedo creer lo que me cuentas, yo nunca me equivoco con mi sentido común y note desde la primera vez en que la conocí, que era una niña honesta e inteligente." Le contesta Robert incrédulo.
"Pues ya ves cómo te fallo tu sentido común querido: Acéptalo y entérate de una vez por todas que no todos los pobres son unos desdichados." Termina su mujer con satisfacción, pues por fin había logrado deshacerse de la rubia pecosa que siempre le había caído mal.
Bebiéndose el trago de whiskey de un golpe, la señora Elroy anuncia: "Me voy a la cama que estoy cansada, pero mañana temprano hare venir a George, para que él se encargue de llevar a Candy al pueblo cercano donde se encuentra el granjero Mejicano que tenía que haberse llevado a Elena normalmente. Buenas noches y que descansen todos."
Todos esperan a que la anciana se retire, y respirando profundamente Ruth Leagan declara: "Bueno querido será mejor renuncies en el futuro en traernos a una compañera para Eliza pues ya vistes lo que paso, acostemos ya que mañana nos espera otro largo día."
"Si querida." Le contesta su esposo sumiso porque se sentía incapacitado en ayudar a Candy sin el permiso de su madre que era la que mandaba en cierto modo.
Eliza y Neil se encaminan a sus habitaciones, satisfechos de que el plan les haya salido mejor de lo que anticipaban.
Mientras tanto en la habitación más lejana de arriba, Candy sigue desconsolada, pero finalmente termina de empaquetar todo con la ayuda de la mucama, quien después de tener todo listo exclama:
"Me retiro ya pero mañana bien temprano vendré a despertarte, así que acuéstate ya amiga que debes estar fresca para el largo viaje que te espera."
"Gracias Elena y muy buenas noches!"
Mansión de los Leagan, a la mañana siguiente muy temprano.
La señora Elroy no ha dormido en toda la noche y decide levantarse antes de que salga el sol. Lavándose rápidamente sale de su habitación, y bajando las escaleras se dirige hacia la cocina para pedirle a uno de los empleados que busque al mayordomo de confianza lo más pronto posible: "Vaya a casa de George y dígale que lo necesito cuanto antes que es un asunto muy urgente!"
"Si señora!" Contesta el chofer saliendo a toda prisa.
A las 6 en punto, el mayordomo y la señora Elroy están finalmente reunidos en el salón, y después de unos momentos de silencio, la anciana le dice: "Le agradezco mucho de haber venido tan pronto George y perdone que lo haya mandado a despertar a tan tempranas horas."
"No se preocupe por esto señora Elroy que soy madrugador, pero dígame que es lo que pasa que me hizo venir tan urgentemente?"
"Seré breve George: quiero que te lleves a Candy lo antes posible hasta le pueblo cercano donde la estará esperando el granjero Mejicano, pues ella se ira fuera del país en vez de la mucama nuestra."
Abriendo los ojos grandes del asombro el mayordomo exclama: "No entiendo más nada señora, podría usted ponerme al día?"
"No quiero entrar mucho en detalle pero solo le diré que la señorita White ha sido sorprendida robando, y nos ha manipulado a todos nosotros, y por esto ha sido expulsada." Le contesta la anciana con dureza.
Después de unos momentos de silencio, el mayordomo le pregunta: " Esta el señor William enterado de sus planes, señora Elroy?"
"Hablare con Albert mañana a primera hora pues quiero estar segura de que Candy este bien lejos antes de enfrentarme a él: Es capaz de hacerme un escándalo y no quiero más problemas."
"Pues los tendrá cuando el joven se entere, ya que ni se imagina usted como quiere a esta chiquilla!" Exclama George preocupado.
"Lo sé, todos los hombres de la mansión, con la excepción de mi nieto Neil, adoran a Candy y no hay nada que pueda hacerles cambiar de opinión." Le contesta la anciana frunciendo el ceño.
"Y cuando quiere que me lleve a la señorita White?"
Al ver la mucama salir de la cocina, la señora Elroy la llama abruptamente: "Elena, quiero que despierte a Candy ya, pues el señor la está esperando para llevársela, pero antes prepárele comida para el viaje que va ser muy duradero y no quisiera que pasara hambre, esto es todo."
"Si señora, con permiso."
Observando la escena con interés, George se da cuenta, de que a pesar de tener el alma de hierro la anciana tiene sentimientos para la señorita White.
"Porque no se toma usted él te conmigo mientras espera, George?"
"Con muchísimo gusto, señora Elroy, gracias!"
Después de llenar la cesta de comida, Elena sube las escaleras apresuradamente hasta llegar a la habitación de Candy, y tocándole la puerta suavemente entra despacio y le dice:
"Despierta amiga que ya son más de las 6 de la mañana y ya te vinieron a buscar."
Frotándose los ojos del cansancio la rubia pecosa le dice sobresaltando: "Ya tan pronto?"
"El mayordomo de la casa es quien te llevara a tu destino, pero antes quiero que te laves bien por última vez pues será un largo viaje; También te prepare comida para que no pases hambre: tienes 2 empanadas de jamón y queso, un pedazo de tarta de manzana, 2 manzanas y una botella de leche grande." Le dice la mucama guiñándole del ojo.
"Tanta comida para mi sola?!" Exclama Candy sorprendida.
"Es un viaje muy largo y nunca se sabe cuándo te darán de comer."
Acercándose a Elena, la rubia pecosa le toma las 2 manos y le dice con emoción: "Siempre fuiste buena conmigo Elena, y esto nunca lo olvidare."
Abrazándola tiernamente la mucama le murmura en el oído: "En realidad fue idea de la señora Elroy y me parece que ella te quiere a pesar de todo Candy."
Al sentir las lágrimas recorrer sus mejillas, la pequeña pecosa baja la cabeza avergonzada.
"Vamos Candy prepárate ya que te están esperando!"
El desayuno terminado, la señora Elroy se levanta de su asiento con prisa, y dirigiéndose hacia las escaleras le dice al mayordomo: "Me voy a mi habitación pues no quiero estar en el salón cuando Candy baje, buen viaje George y comuníquese conmigo cuando regrese."
"Que pase una buena mañana señora y gracias por él te."
20 minutos más tarde, Candy baja las escaleras de la mansión Leagan por última vez, y acercándose al mayordomo le dice: "Buenos días George y gracias por venir a recogerme."
"Donde está su equipaje señorita White?"
"Elena me está ayudando con las maletas no se preocupe."
Al ver a la mucama caminar con dificultad, el mayordomo se acerca deprisa y le dice a Elena con cortesía: "Permítame que cargue esto jovencita que esto es un trabajo para hombres."
Y sin esperar su repuesta George toma las 2 maletas pesadas y las lleva hasta la entrada principal, y abriendo la puerta las deposita en el coche donde está el chofer sentado, esperándoles.
Candy sale apresuradamente, y abrazando a Elena por última vez le murmura en el oído: "Adiós amiga y por favor cuida bien de la tía abuela." Y acto seguido se sube en el carruaje que la debe conducir a su destino…
La señora Elroy está observando la partida desde su ventana, y al recordar la última escena en que Candy se arrodillaba ante ella para suplicarle y pedirle perdón, le vienen dudas: "Sera realmente inocente? La habré juzgado mal?"
Desgraciadamente la razón es más fuerte que el corazón, y endureciéndose otra vez descarta la idea. Sin embargo siente un gran vacío en el alma pero la vida debe continuar, y después de suspirar decide escribir un telegrama citando a Albert para mañana temprano en la mansión.
El trayecto en coche dura una hora, y al llegar George se baja primero para ayudar a Candy con las maletas, y entregándoselas le dice suavemente: "Le deseo mucha suerte en todo, señorita White y ojala sea muy feliz."
"Gracias George y le agradezco toda su gentileza."
"La granja del señor García es la última y por favor dile que vienes de parte de los Leagan." Le dice el mayordomo antes de subirse de vuelta en el carruaje, y acto seguido se marcha.
Respirando el aire fresco de la mañana, Candy se encamina hacia la granja lentamente, y al llegar, ve a un hombre gordo de cabellos negros, bigotes y con sobrero Mejicano: "Este debe ser el señor García pues tiene pinta de extranjero…"
Mirando a su alrededor la rubia pecosa ve unas veinte personas paradas en fila, esperando las órdenes del jefe, y acercándose con las maletas, se para bien al final.
"Quién diablos es usted chiquilla y que hace aquí?" Exclama el jefe al descubrir a la rubia pecosa en la fila.
"Muy buenas días señor! Vengo desde la mansión de los Leagan y ellos me encargaron para ir a trabajar en su granja de Méjico!" Le contesta la rubia pecosa alegremente.
Observando la pequeña pecosa el mejicano exclama: "Pero si eres tan solo una niña y yo les pedí que me trajeran a una joven fuerte, y tú me pareces de constitución más bien frágil! Nunca aguantaras el trabajo duro, así que mejor te regresas a la mansión y les dices a tus patrones que me manden a una persona más grande y menos delicada."
Y dándole la espalda continua dando órdenes pero Candy lo interrumpe de nuevo:
"Voy a cumplir 13 años a finales de mes y soy más fuerte de lo que parezco, deme una oportunidad por favor, que no lo defraudare!"
Mirándola con interés, el hombre finalmente le contesta: "Eres muy terca y no te das fácilmente por vencida, 2 cualidades que admiro así que te pondré a prueba. Como dijiste que te llamabas pequeña?"
"Mi nombre es Candy White y estoy acostumbrada al trabajo duro."
"Esto ya lo veremos. Yo soy el señor García y tu patrón de ahora en adelante, así que te conviene obedecerme si no quieres tener problemas."
"Sí señor."
"Escuchen todos, tenemos 5 carruajes de caballos así que nos repartiremos en grupos: Candy viajara conmigo y una familia, y los demás estarán en compañía de mis otros choferes que les llevara rumbo a Méjico; Luego ahí nos encontraremos y les ensenare a cada uno de ustedes sus viviendas y las tareas laborales, entendido?" Les anuncia el mejicano con voz áspera.
"Si señor García!"
Y acto seguido se suben todos a sus respectivos carruajes: Candy observa a la familia que está sentada frente a ella y su corazón se enternece: "Una madre con sus 2 niños, su bebe y su esposo….. Como desearía yo poder vivir algo así…"
El viaje dura varias horas, y finalmente al caer la tarde el señor García decide parquear el carruaje por hoy: "Pasaremos la noche aquí para que descansen todos, pero mañana temprano seguimos así que bájense todos."
Al bajar del carruaje, los gritos espantosos del bebe ponen los pelos de punta del jefe quien grita en voz áspera: "Callen a la criatura o los abandono en el desierto!"
"Lo siento, perdónenos por favor que no sé qué le pasa a mi bebe." Le dice la madre llorando silenciosamente.
"Me permite mirar a su bebe señora? Tengo experiencia cuidando niños pequeños y a lo mejor la pueda ayudar?"
Sin esperar, Candy se acerca al bebe, y tomándolo en sus brazos se da cuenta de que tiene fiebre, y dirigiéndose a la señora exclama preocupada: "Debemos llevar a su bebe inmediatamente a que lo vea un médico, tiene fiebre muy alta y no sobrevivirá la noche si no nos apuramos!"
"Dios mío nunca pensé que sería tan grave!"
Y dirigiéndose al jefe, la señora le implora en llantos: "Por favor tenga la amabilidad de llevarnos al pueblo más cercano que si no se nos muere mi bebe!"
"Y yo que tengo que ver en todo esto? Este no es un viaje placentero y recuerden que yo los mantengo y que les saque de la miseria, y así es que me agradecen?!" Les dice el señor García con crueldad.
"Que corazón de piedra!" Piensa Candy, y sin poder aguantar aquella injusticia se acerca al jefe gritándole: "Es que acaso a usted no le importa tener un muerto en su consciencia o qué?! Entienda que si no nos llevamos al bebe inmediatamente a ver a un médico morirá!"
"Tú no te metas en esto o si no te la veras conmigo y el que me desobedece termina siempre recibiendo golpes de mi parte!" Exclama el señor García caminando hacia la pecosa con amenaza.
Candy lo desafía con la mirada y la pareja decide intervenir: "No te metas en problemas por nosotros pequeña, piensa más bien en ti que nosotros estaremos bien."
"Que puedo hacer yo para ayudarlos? No puedo quedarme de brazos cruzados cuando él bebe se les está muriendo…" Piensa la rubia pecosa sintiéndose completamente indefensa.
Como si fuera poco, Candy ve al jefe sacar una botella de ron y bebérsela de un solo trago, y bostezando se acomoda en el suelo murmurando: "Voy a hacer una siesta así que aprovechen también para descansar." Y unos momentos más tarde lo oyen roncar.
Sin perder el tiempo La rubia pecosa les dice a voz baja: "Suban al carruaje que yo los dejare al pueblo más cercano."
"Tendrás problemas con el jefe si nos escapamos, Candy." Exclama la pareja preocupada.
"A mí no me asusta el señor García, sin embargo la condición del bebe si, así que apurémonos ya, antes de que se despierte."
Acto seguido la familia sube en el carruaje, y tomando las riendas la pequeña pecosa les grita a los caballos para que se pongan a correr a toda velocidad, pero justo en este momento oyen la voz áspera del señor García gritarles enfurecido: "He, vuelvan acá que yo no les di permiso para que se escaparan! Devuélvanme mi carruaje que no me puedo ir caminando a Méjico!"
Una hora más tarde ven el primer pueblo, y después de encontrar al médico local todos se quedan en la sala de espera, impacientes por saber si él bebe se salvara.
Finalmente sale la enfermera y caminado hacia ellos les dice sonriente:
"Quiero felicitarles por haber traído la criatura a tiempo pues no hubiera sobrevivido otra noche, gracias a dios está fuera de peligro ahora y dentro de unos minutos el doctor saldrá a recibirlos."
Al abrirse la puerta de la sala de operación ven al doctor salir, y dirigirse hacia ellos con el ceño fruncido les dice: "Como es que han esperado tanto tiempo para traer al bebe? Acaso son tan irresponsables para no darse cuenta de que por poco se les muere o qué?!"
"Lo sentimos mucho doctor, perdónenos." Estalla la pobre madre al borde de las lágrimas.
"En realidad ellos no tienen la culpa doctor: fuimos impedidos, y es un milagro de que estemos aquí así que acúseme si lo desea." Le dice la pequeña pecosa defendiéndoles.
Observándola curiosamente el médico le pregunta: "Eres hija de ellos también, pequeña?"
Meneando la cabeza la rubia le contesta: "Mi nombre es Candy White y estábamos viajando juntos en un carruaje que iba rumbo Méjico, desgraciadamente él bebe se enfermó repentinamente y por esto estamos aquí."
"Entiendo, en todo caso es muy arriesgado viajar con un bebe y les recomiendo renunciar por la salud de la criatura." Les dice el medico con firmeza.
"Pero que pasara con nuestro futuro si dependemos de nuestro patrón?" Exclama la pareja angustiada.
"Esto déjenlo por mi cuenta que yo me encargare del señor García." Les dice Candy guiñándoles del ojo.
Con la voz llena de emoción, la pareja le responde a la rubia pecosa: "Has hecho tanto por nosotros Candy, y si necesitas algo sabes que siempre podrás contar con nosotros."
"Gracias, pero lo único que deseo para ustedes es que se queden en su país y que sean felices con sus hijos: la familia siempre debe estar unidad, sea cual sea la circunstancia, y efectivamente viajar con niños tan chiquitos es arriesgado, y no se preocupen que ya encontraran trabajo en el pueblo, adiós!"
Y guiñándoles del ojo la pequeña pecosa sale del hospital con el corazón alegre de haber podido salvarlos.
"Adiós Candy y mucha suerte!" Les grita la pareja, y al rato viene la enfermera con él bebe en los brazos + los otros 2 niños que han permanecido junto a la criatura todo este tiempo, preocupados por el bienestar de su hermanito de 6 meses.
Candy, que ha estado observando la escena con lágrimas en los ojos, se encamina lentamente hacia el carruaje parqueado, y montándose en él les grita a los caballos para que arranquen.
Una hora más tarde la pequeña pecosa llega finalmente hasta el lugar en donde abandono al señor García, quien al verla se encamina hacia ella con la cara roja del furor, y esperando a que baje del carruaje le golpea violentamente hasta tumbarla al suelo, y levantándola a la fuerza le grita:
"Chiquilla estúpida! Es que acaso no sabes lo peligroso que es para una niña encontrarse solas en estos alrededores: Hay secuestradores que andan rodando por las zonas en busca de jovencitas para venderlas a buen precio en Europa, y déjame decirte que una vez que estas en otro continente es muy difícil volver aquí! En cierta forma te salve y deberías darme las gracias!"
Abriendo los ojos grande, la rubia pecosa exclama: "En serio que secuestran chicas para venderlas en Europa?! No lo puedo creer, y perdóneme por preocuparlo pero es que si no llevaba a la familia a un hospital él bebe se moría."
Al ver las lágrimas brotar por las mejillas de Candy, el señor García se enternece y le dice suavemente: "No llores por favor pequeña, y si te golpee es porque estuve muy preocupado y tú no aparecías."
Secándose las lágrimas, la rubia pecosa le dice guiñándole del ojo: "En verdad no estoy acostumbrada al juego brusco pero creo que en el fondo usted es bueno, a pesar de su apariencia agresiva."
Guiñándole el ojo de vuelta, el patrón le contesta: "Eres una chica muy valiente y me gusta tu honestidad, pero recuerda que soy tu patrón y el que da las ordenes aquí, así que la próxima vez ten más cuidado porque hablo en serio cuando te digo que a las jovencitas la secuestran para llevárselas a Europa."
"Le prometo ser más cuidadosa en el futuro, señor García."
Mirando el cielo oscurecer, el mejicano suspira: "Ya es de noche y todavía no hemos comido, encima con todo el ajetreo que tuvimos se me olvido comprar alimentos y con el hambre que tengo!"
Sacando los alimentos de su bolsa, la pequeña pecosa exclama alegremente: "No se preocupe que traigo suficiente comida para compartir!"
Y acercándose al señor García le regala uno de sus empanadas de jamón con queso + una manzana, y continua: "Si me da un vaso, le serviré leche y luego podemos terminar con la mitad del pastel de manzana."
Mirándola con asombro, el patrón le dice finalmente: "Eres una chica bien rara de verdad y es la primera vez que me encuentro con alguien tan generoso como tu…. Sabes, yo nunca he hecho nada por nadie y me avergüenza depender de una chiquilla para no morirme de hambre."
"En el 'Hogar de Pony' nos ensenaron compartir con los más desafortunados y usted también ha demostrado ser bueno, a pesar de ser tan brusco." Le contesta Candy suavemente.
"Que es esto del 'Hogar de Pony'"?
"'El hogar de Pony' es un orfanato para niños sin padres y en el que pase la infancia más feliz de mi vida, gracias a los cuidados de 2 mujeres bondadosas, que nos criaron siempre con amor incondicional y nos ensenaron los valores de la vida….." Le contesta Candy con emoción, pues cada vez que se recordaba de su hogar le entraban nostalgias.
Masticando su bocadillo con gusto, el señor García le comenta asombrado: "Así que eres una huérfana tú también? Nunca lo diría con tu postura tan elegante y tu físico delicado."
"Que quiere decir con esto de también y ya le dije que no soy delicada!" Exclama Candy indignada.
Aclarándose la garganta, el patrón continua: "Yo también soy huérfano, pero a diferencia tuya, el orfanato de mi pueblo de Méjico en el que crecí era horrible, y los encargados de educarnos golpeaban a los niños por cualquier cosa y nos castigaban regularmente; Ni hablar de la comida que era bien escasa, y por esto no había gordos entre nosotros. Finalmente a los 12 años decidí fugarme para ganarme la vida como sea, viaje mucho, conocí todo tipo de gente, trabaje en muchas granjas hasta convertirme en el patrón más respetado del país. Me costó mucho trabajo salir por delante y ahora tengo poder! Lo que nunca imagine sin embargo es que me convertiría en un tirano, tal como lo eran los tutores del orfanato en el que fui tan miserable…."
Comiendo lentamente, Candy le dice dulcemente: "Usted no es un tirano, solo que está acostumbrado al juego brusco como le dije."
"Sera mejor que nos acostemos ya: debemos madrugar si queremos llegar a Méjico lo antes posible. Buenas noches Candy y gracias por compartir tu cena conmigo!"
"Cuanto tiempo nos falta para llegar?"
"Con un poco de suerte unos 2 días."
Y arropándose el cuerpo con una sábana gruesa continua: "Si tienes frio hay más sabanas en el carruaje, hasta mañana."
"Buenas noches señor García y que duerma bien!" Y acto seguido los 2 caen profundamente dormidos.
A la mañana siguiente muy temprano se encaminan hasta llegar al primer pueblo que ven, y bajando del carruaje, el patrón le guiña del ojo a la pecosa y le dice: "Hoy me toca a mí comprar los alimentos pero con la condición de que tu prepares la cena!"
"Con mucho gusto y además soy muy buena cocinera!" Exclama Candy guiñándole el ojo de vuelta.
Al poco rato regresa el señor García con las manos llenas de comestible y entregándole a Candy una mini baguette con una botella de leche le dice alegremente: "Esto es para que aguantes hasta la noche!"
"Que rico huele el pan y todo fresquito del horno! Gracias y buen provecho!"
"Buen provecho Candy!" Le contesta el patrón mordiendo su mini baguette, y después de beberse un trago de leche continúa a conducir el carruaje.
Mansión de los Leagan, temprano en la mañana.
Son las 8 de la mañana y la señora Elroy está en su habitación reunida con Albert, que acaba de llegar después de recibir un telegrama de invitación a la mansión de los Leagan, y aclarándose la garganta el joven finalmente le pregunta curiosamente:
"Que es lo que tiene que decirme que es tan urgente, señora Elroy?"
Respirando profundo, la anciana le contesta con delicadeza, "Sé que te va a doler lo que te voy a decir pero no me quedo otro remedio: he echado a Candy de la mansión por ladrona y mentirosa, y ahora mismo debe de estar en camino hacia Méjico; Originalmente le tocaba ir a nuestra mucama, pero hubo cambio de planes por su mala conducta y yo no puedo tener a alguien así viviendo bajo el mismo techo que yo."
"Que es lo que me está tratando de decir?! Que simplemente hecho a la señorita White sin mi acontecimiento y sin pruebas de su culpabilidad?!" Explota Albert enfurecido.
"Cálmate que no es para tanto: Ni que hubiera advertido a las autoridades por dios! Simplemente la expulse de la mansión y la mande lo más lejos posible de mí, esto es todo."
"Se da cuenta de lo que ha hecho, señora Elroy?! Candy es tan solo una chiquilla y en Méjico no tendrá nadie quien la cuide, además de que no la creo culpable de los crimen que se le acusan y estoy seguro de que le tendieron una trampa!"
"A ti lo que te pasa es que estás enamorado de Candy, y en vez de perder tu tiempo con chiquillas deberías más bien buscarte una mujer de tu misma edad: vas a cumplir 21 y oficialmente eres ya adulto, así que compórtate como tal y deja de perseguir a las niñitas!" Exclama la señora Elroy exasperada.
Ignorando el sarcasmo de la anciana, Albert continua: "Yo no vine aquí para hablarle de mi vida sentimental, sino para exigirle una explicación sobre su cambio de actitud hacia Candy. Que paso con todo el cariño que le tenía, o es que solo era un juego? Qué clase de monstruo es usted, señora Elroy?"
"Te exijo que no me faltes el respeto Albert, pues a pesar de que eres el abuelo Williams fui yo la que te crie después de la muerte de tus padres y hermana, y aunque no te lo haya dicho nunca: eres como un hijo para mí y no quisiera perder tu cariño."
Observando a la anciana con curiosidad, el joven rubio de cabellos largos y anteojos oscuros se da cuenta de lo frágil que es en realidad, y ablandándose le contesta: "Disculpe por haberla insultado y si esto es todo lo que tenía que informarme me voy, adiós por ahora."
"Espera un momento Albert, espero que no hagas nada impulsivamente y que no te arrepientas demasiado tarde de tus actos: tienes la reputación de ser bien excéntrico cuando te lo propones, y esto me preocupa mucho, pero ya te puedes retirar y adiós por hoy."
"Adiós señora Elroy y hasta pronto!"
Y acto seguido, el joven rubio de cabellos largos y anteojos oscuros sale de la habitación y se encamina hacia su pequeño castillo.
Sin perder el tiempo Albert escribe un telegrama anónimo dirigido a Anthony, Stear y Archie y subiendo las escaleras hasta llegar en una de las habitaciones de su castillo, en donde se alojaba George desde siempre, le golpea la puerta fuertemente.
"Que pasa Albert y como es que me necesita a estas horas de la mañana?" Le pregunta el mayordomo un tanto sorprendido.
"Quiero que mande este telegrama a los hermanos Cornwell y Anthony lo más pronto posible que es urgente!"
"Me imagino que tiene mucho que ver con la señorita White, o me equivoco?"
"Tiene todo que ver así que no perdamos más tiempo que se me está ocurriendo un plan de como rescatarla!" Termina Albert guiñándole del ojo a George.
"Pues ojala sea un buen plan porque si la señora Elroy llega a enterarse de sus quehaceres me despide en el acto!"
"No se preocupe George, que yo nunca permitiré de que lo echen: todos estos años usted se ha convertido en un tío para mí y se ha ganado mi plena confianza." Le dice Albert con afecto.
"Gracias joven, como usted sabe estoy para servirle y le prometí a su difunta hermana que siempre estaría a su lado."
"Muy bien pues en este caso pongámonos manos a la obra!" Exclama Albert guiñándole del ojo al mayordomo.
Michigan, rodeo de caballos a la 1 de la tarde.
Anthony, Stear y Archie están sentados en el comedor terminando de comer, cuando de repente llega el portero entregándoles un telegrama urgente, y abriéndolo de prisa los 3 chicos leen:
"Estimados señoritos Andry y Cornwell,
Les envió esta carta 'anónima', para informarles de que la señorita Candy White fue enviada a Méjico a la fuerza, después de haber sido acusada injustamente de un robo cometido en la 'mansión de los Leagans'; Conociéndola bien, siento que ella es inocente pero desgraciadamente no tengo prueba suficiente, y por esto cuento con el apoyo de ustedes para desenmascarar a los culpables.
PS: Por favor actúen antes de que sea demasiado tarde para ella.
"Candy esta en Méjico?!" Gritan los 3 a la vez incrédulos.
"Esto es seguramente obra de Eliza y Neil y les juro de que estos 2 me las pagaran!" Exclama Anthony enfurecido.
"Ojala no sea una mala broma esto de la carta….." Murmura Stear dudoso.
"No lo creo pues un telegrama nunca miente." Le responde Archie serio.
"Sea lo que sea, debemos de actuar ya, y buscarla antes de que salga del país, así que cojamos cada uno un caballo y a cabalgar sin perder tiempo!" Grita Anthony dándoles órdenes.
10 minutos más tarde los 3 chicos se han marchado, cada uno con un caballo, y sin avisar a nadie cabalgan en dirección hacia la frontera que les lleva a Méjico…
Ya casi mente ha caído la noche, y después de otro largo viaje, Candy y el señor García parquean el carruaje antes de que oscurezca, y bajando de él sacan los alimentos comprados para ir preparando la cena.
"Que es lo que trajo para yo cocinar?" Pregunta Candy alegremente.
Guiñándole del ojo, el señor García le responde: "Pues tengo todo tipo de verduras, frutas y un poco de carne así que tú ya sabrás que prepararnos!"
"Es este caso le sugiero un "Irish Stew" y espero que me salga bien!"
"Esto es un plato Irlandés, verdad?"
"Así es pero en los Estados Unidos es muy popular también: yo lo comía muy a menudo en el 'Hogar de Pony'." Le dice la rubia pecosa comenzando con los preparativos, mientras el patrón prende una fogata para cocinar todo en una cacerola grande.
Una hora más tarde están comiendo con gusto, y satisfecho el señor García le complementa:
"Eres verdaderamente talentosa Candy, y cada vez que te voy conociendo más me doy cuenta de que sería realmente un gran desperdicio darte un simple empleo, y que te quedaría mucho mejor convertirte en mi 'asistente general' pues ganarías el triple de un salario mínimo y comerías con los jefes, vivirías más cómodamente, en breve tendrías una vida de lujo!"
"En serio?! Guao pues pensándolo mejor, no es tan mala la idea de irme a Méjico, aunque sigo extrañando a Anthony…" Le contesta la rubia pecosa bajando la cabeza.
"Es Anthony tu novio, acaso?" Le pregunta el señor García con curiosidad.
"Lo es, pero esto no es todo, en realidad yo fui enviada a la fuerza a Méjico en vez de otra mucama, por una sucia trampa que me tendieron los señoritos de la 'mansión de los Leagans': Fui acusada de un robo que nunca cometí, pero como fui incapaz de probar mi inocencia me expulsaron sin piedad y aquí estoy."
"Dios mío, esto que me cuentas es horrible y ahora con más razón pienso nombrarte mi asistente general, así que no te preocupes, que de ahora en adelante yo me encargare de que te vaya bien!" Termina el señor García guiñándole del ojo.
"Me alegra muchísimo oírle hablar así, y me estoy animando cada vez más por mi nueva aventura en un país distinto con otro idioma, tengo tantas ganas de vivir nuevas experiencias y aprender todo lo que la vida me brinda!" Exclama Candy entusiasmada.
"Pues trato hecho, y ojala que mañana por la noche a más tardar, comiences tu nueva vida, así que buenas noches Candy y que duermas bien!"
Unos momentos más tardes están los 2 profundamente dormidos.
Candy se despierta unas horas más tarde, sobresaltando de unos ruidos que la sacaron de un sueño pacífico, y mirando la luna llena se da cuenta de que todavía es de noche…..
"Qué hora será?" Mirando a su alrededor observa al señor García dormir sin preocupación y decide acostarse de nuevo, pero al ver una sombra repentina se pone de pie acto seguido:
"Quien anda por ahí y que quiere?"
Los brazos fuertes que sujetan a la pequeña pecosa la arrastran sin piedad hacia un auto esperándoles, y finalmente pataleando Candy grita:
"Ayúdeme señor García que me están secuestrando! Auxilio!"
Al oír la voz chillona de la chiquilla el patrón se levanta de un salto, y encaminándose hacia el ruido corre hasta llegar justo a tiempo en que el auto arranca, y gritando con todas sus fuerzas: "Candy!" Se da cuenta de que ya es muy tarde para rescatarla, pero no obstante sigue rugiendo: "Candy!"
"No deje que me lleven a Europa por favor señor García que usted prometió cuidarme y convertirme en su asistente general! Auxilio!"
De repente el patrón Mejicano ve saltar del auto al hombre que secuestro a Candy, e intenta alcanzarlo pero es demasiado tarde y este ya desapareció.
Albert se ha escondido detrás de unos árboles, y quitándose el disfraz que llevaba puesto para que Candy no lo reconociera: una peluca negra, capa oscura y barba larga, se encamina hacia otro carro esperándole, y finalmente saliendo de su escondite le dice a su chofer:
"Por favor lléveme a casa, Brian y que nadie se entere de nada!"
"Muy bien señor!"
Mientras tanto, Candy sigue sollozando desconsoladamente dentro del auto, pero al oír una repentina voz familiar, sobresalta y mirando a su interlocutor abre los ojos grandes de asombro:
"Pero si es usted George, y porque diablos me secuestro?!"
Candy ve al mayordomo sacar un papel de su bolsillo, y entregándoselo este le dice: "Lea usted esta carta y comprenderá."
Perpleja, Candy toma el pedazo de papel y se pone a leer la misteriosa carta dirigida a ella:
"Estimada señorita White,
Mi nombre es Williams Andry, pero todos me conocen como el 'abuelo Williams'. Soy la cabeza de la familia y el que se encarga de todo referido a ella; En realidad nadie me ha visto nunca, con la excepción de la señora Elroy y nuestro mayordomo de confianza George, pues viajo mucho y vivo en el extranjero, pero la razón por la cual le escribo, es para decirle que he oído muchas cosas buenas sobre usted, y justo ayer recibí un telegrama en el que me comunicaban su expulsión de la 'mansión de los Leagans' y como resultado su partida hacia Méjico, y por esto vengo a proponerle una propuesta y espero que acepte.
Soy un poco mayor y siempre he creído en darle una oportunidad a la juventud, así que sería de mi grato placer adoptarla, lo que la convertiría en Candy White Andry y usted se mudaría en la 'mansión de los Andry' junto al señorito AnthonyAndry y muy cerca de sus 2 primos, Alistair y Archibald Cornwell.
PS: no se preocupe por los Leagans que también les envié una carta explicándoles mi decisión.
Afectuosamente
Williams Andry.
Al terminar de leer la carta, Candy levanta la mirada hacia George y le pregunta: "Usted sabía algo sobre lo que está escrito en este papel, verdad?"
"Así es señorita White, y le sugiero que acepte la propuesta del señor Williams: él se preocupa mucho por su bienestar, y viviendo en la 'mansión de los Andry' será mucho más feliz."
"Dígame algo George, este señor es bastante mayor, me imagino no?"
Aclarándose la garganta, el mayordomo le contesta: "Eh, bueno se ve muy bien para su edad." Pensando en lo joven que en realidad era Albert.
Cerrando los ojos, la rubia pecosa murmura felizmente: "Imagínese que feliz seré yo viviendo en la misma casa que Anthony…."
Mirándola divertido, el mayordomo contesta: "El señorito Andry también se pondrá muy feliz ya que ustedes 2 se llevan tan bien."
Frunciendo le ceno, Candy continua: "La que me preocupa es la tía abuela ya que ella me cree una ladrona, y no creo que le agrade nada la idea."
"No se preocupe por la señora Elroy que ya cambiara de opinión cuando lea la carta que le llevo, y los señores Leagans no tienen el poder para entrometerse, todo saldrá bien, ya lo vera." Le dice el mayordomo suavemente.
Mirando por la ventana, Candy ve el cielo aclarar lentamente y se da cuenta de que ya está amaneciendo:
"Falta mucho para llegar a la 'mansión', George?"
"En un par de horas estaremos allá, así que detengámonos antes a tomar un café y comer algo."
Y acto seguido los 2 se bajan del auto dirigiéndose hacia un pequeño café de carretera.
Anthony, Stear y Archie han pasado la noche en un bosque inhabitado, después de cabalgar durante horas, y despiertan finalmente al sentir la primera luz del sol salir.
"He chicos levántense ya que es de día!" Exclama Anthony poniéndose de pie.
Frotándose los ojos, sus 2 primos se levantan lentamente y encaminándose hacia los caballos se preparan a cabalgar otra vez, pero el chico rubio se queda inmóvil pensativo.
"Que pasa que te quedaste parado Anthony?" Le pregunta Archie inquieto.
"Me parece que será mejor que regresemos a la 'mansión de los Leagans' y confrontemos a la tía abuela, para que nos explique exactamente a donde mando Candy, pues a estas alturas nunca la encontraremos: Méjico es un país demasiado amplio y ya hemos cabalgado casi toda la noche sin suerte."
"Pensándolo bien, me parece que Anthony tiene toda la razón!" Exclama Stear sonriéndole.
"Bueno pues en este caso, vámonos antes de que sea demasiado tarde para Candy!" Termina Archie, y acto seguido los 3 chicos se suben rápidamente, cada uno en su caballo y cabalgan esta vez rumbo hacia Michigan.
Mansión de los Leagans, sobre las 10 de la mañana.
La señora Elroy está tomando el desayuno en la terraza y ve repentinamente un auto estacionarse delante de la 'mansión', y salir de él, a su mayordomo de confianza acompañado de Candy, y su sorpresa es inmensa al verlos dirigirse hacia ella:
"Que significa esto George, y como se atrevió a traerme esta delincuente en mi mansión, cuando en este momento debería ya estar llegando a Méjico!"
La voz aguda de la anciana ha llamado la atención del resto de la familia, y al ver a Eliza, Neil, Ruth y Robert correr hacia ellos, Candy se pone pálida de terror.
Afortunadamente en este momento llegan Anthony, stear y Archie, cansados de tanto cabalgar, y bajándose rápidamente de los caballos se encaminan de prisa hacia la conmoción familiar:
"Que es lo que está pasando aquí y es que acaso Candy no estaba en Méjico?!" Gritan los 3 chicos a la vez.
Olvidándose de la rubia pecosa por un momento, la señora Elroy los reta severamente: "Y se puede saber que hacen ustedes aquí si deberían estar en el 'rodeo de caballos' preparándose para la famosa 'caza de Septiembre'?!"
George aprovecha este momento para entregarle la carta a la anciana: "Lea usted esto, señora Elroy y comprenderá todo."
Colocándose los anteojos de lectura que siempre guarda en algún bolsillo de sus vestidos, la anciana abre la carta y empieza a leer a voz alta para que todos la oigan:
Estimada señora Elroy,
Después de tomar en consideración el telegrama que me mando sobre la conducta de la señorita Candy White, he decidido darle otro chance y adoptarla, convirtiéndola automáticamente en la señorita Candy White Andry.
Espero que respete mi decisión aunque no la apruebe, y con todo lo que paso me parece mucho más conveniente para ella mudarse en la 'mansión de los Andry' permanentemente, para así poder educarse en tranquilidad y convertirse algún día en una gran dama de la alta sociedad.
Afectuosamente
Andrew Williams
Suspirando la señora Elroy exclama: "El capricho del 'abuelo Williams'! Su decisión es sagrada, así que debo aceptar."
Y lanzándole una mirada feroz a la rubia pecosa continua: "Candy White Andry, a partir de hoy eres la hija adoptiva del señor Williams así que espero que te portes bien y sepas aprovechar de esta oportunidad."
Bajando la cabeza, la pequeña pecosa le dice tímidamente: "Si señora Elroy."
Anthony, Stear y Archie que han visto a sus otros primos presentes, caminan hacia ellos amenazantes, y bloqueándoles el camino les dice irónicamente: "Eliza y Neil, que sorpresa tan grata verlos, y para aprovechar de que tenemos a toda la familia reunida quiero que confiesen y se arrodillen ante Candy, ya que me imagino que les pesaría la conciencia dejar que una inocente sigua pagando los crímenes cometidos por 2 serpientes como ustedes!"
"Que es lo que están tramando ustedes y que tenemos que ver Neil y yo con crímenes cometido por esta delincuente!" Les grita Eliza apuntando el dedo hacia Candy.
Torciéndole el brazo, Anthony continua: "Les advierto que Stear lleva con él una maquina 'detector de mentiras' y si las luces de este aparato se enciende se sabrá toda la verdad!"
Guiñándole el ojo, el chico tímido de cabellos oscuros le sigue la corriente: "Justamente acá traigo mi nuevo invento y les aseguro que no fracasara, así que les recomiendo confesarse."
"Está bien somos culpables!" Les grita el chico cobarde de cabellos castaños oscuro, no pudiendo aguantar más el secreto.
"Cállate Neil que lo vas a estropear todo!" Exclama Eliza furiosa.
"Lo siento muchísimo hermanita, pero yo ya no puedo callar más!"
Y bajando la cabeza avergonzado, Neil continua: "Eliza y yo fuimos quienes le robaron la joya de la tía abuela y le tendimos la trampa a Candy para hacerla quedar mal, lo sentimos mucho y no volverá a ocurrir."
Meneando la cabeza horrorizada, la señora Elroy exclama: "Dios mío y yo que la acuse tan injustamente, cuando en realidad era inocente y la mande a Méjico sin piedad….."
Y apuntando del dedo hacia Ruth y Robert leagan, les grita con furor: "Ven que clase de monstruos han educado y mimado en todos estos años! Me da vergüenza tener esta clase de gentes en mi familia y ustedes 2 tienen gran parte de la culpa por no haberles ensenado los valores importantes de la vida!"
Aclarándose la garganta, Ruth Leagan le dice tentativamente: "No se imagina lo apenada que me siento con la conducta de mis hijos y le prometo que serán severamente castigados. Robert y yo nos encargaremos de esto, verdad querido?"
Sin dejarle el tiempo a su hijo de contestar, la anciana finaliza: "No será necesario!"
Y lanzándole una mirada feroz a los 2 hermanos continua: "Eliza y Neil Leagan, vayan a su habitación a empaquetar sus maletas que mañana mismo los mandare a una 'escuela de verano' por 2 meses, y cuando regresen en Septiembre los vigilare constantemente y les asignare tareas extras para que no tengan tiempo de aburrirse, ni tenderle más trampa a nadie, está claro?!"
"Si tía abuela!" Contestan los 2 hermanos con la cara roja de vergüenza, y sin esperar ni un minuto más, se van corriendo hacia la casa, con los padres detrás de ellos.
"Finalmente nuestros primitos recibieron su merecido!" Exclaman Anthony, Stear y Archie riéndose a carcajadas.
La señora Elroy se acerca tentativamente a Candy y le dice al borde de llanto: "Espero que me puedas perdonar algún día y que podamos volver a ser amigas, y aprovecho este momento para decirte lo mucho que te quiero, y lo feliz que me siento de volver a tenerte en la 'mansión' con nosotros…"
Con el corazón lleno de emoción, la rubia pecosa abraza a la anciana amorosamente, y le murmura en el oído: "Yo también la quiero tanto y ni se imagina como la extrañe, y lo dolorida que me sentí al usted expulsarme, tía abuela."
"Pues que no se hable más del asunto y bienvenida a tu nuevo hogar Candy White Andry!"
"Siento interrumpirles pero yo también quisiera abrazar a mi novia!" Les dice Anthony guiñándoles del ojo.
Apartándose de la señora Elroy, la pequeña pecosa corre hacia los brazos de su príncipe y los 2 se abrazan tiernamente.
"Que parejita tan romántica!" Exclaman los 2 hermanos riéndose a carcajadas y acto seguido todos se encaminan hacia la 'mansión' y un nuevo porvenir para Candy White Andry…..
Mansión de los Andry, a finales de Mayo.
Hoy Candy cumple los 13 años de edad y para la ocasión, la señora Elroy ha decidido organizar una cena íntima, únicamente entre ellos, y reunidos en el salón están los Cornwell y Anthony; Los Leagans se han ido de viaje, avergonzados después del escándalo de sus hijos, y la rubia pecosa sigue en su habitación preparándose para la fiesta.
Subiendo las escaleras súbitamente, el adolescente rubio de ojos azules intensos se encamina hacia la habitación de la rubia pecosa, y golpeando la puerta levemente le dice:
"Señorita Candy White Andry, seria usted tan amable de abrirme la puerta que le tengo ya su regalo y quisiera verla!"
La puerta se abre, y al ver a la bella dama vestida de princesa delante de él, el adolescente rubio silba: "Guao que hermosa es mi novia!"
"Anthony no me hagas sonrojar!" Exclama Candy tímidamente.
"No lo puedo evitar pues este vestido verde brilloso acentúa tus preciosos ojos verdes y me parece que has crecido un poco en los últimos días." Le contesta Anthony guiñándole del ojo.
"Es que llevo tacos puesto tonto, y también me recogí el cabello para verme más elegante."
Entregándole una caja envuelta, el chico rubio le dice: "Abre mi regalo por favor que quiero ver tu reacción."
Tomando la caja envuelta, la rubia pecosa rompe el papel y abriéndolo descubre una pintura de Anthony, echa a mano:
"Es bellísimo y por fin tengo un retrato tuyo Anthony!"
"Fue pintado poco antes de tu llegada: el año pasado al yo cumplir los 14 años y espero que te guste."
"Es una buenísima idea pero la verdad es que prefiero tenerte en vivo!" Le dice Candy guiñándole del ojo.
"Porque no lo cuelgas cerca de tu cama, así podrás observarme las 24 horas!" Le contesta el chico rubio guiñándole el ojo de vuelta.
Tomándole del brazo, la rubia pecosa le dice galantemente: "Porque no me escolta usted señorito Andry?"
Y riéndose a carcajadas los 2 novios se encaminan hacia las escaleras, y bajando lentamente se dirigen hasta la fiesta en donde los esperan Stear, Archie y la señora Elroy.
"Feliz cumpleaños mi querida Candy y ojala te guste mi regalo!" Le dice la anciana acercándose hacia ellos con una cajita dorada.
"Muchísimas gracias por organizar esta fiesta de cumpleaños tía abuela, y me siento muy feliz de ser parte de la familia." Le contesta la rubia pecosa emocionada, y abriendo la caja descubre el collar favorito de la anciana.
"Era de mi madre y ahora es tuyo." Le dice la señora Elroy suavemente.
"Esto es demasiado para mí, y no sé si pueda aceptar un regalo tan valioso para usted tía abuela." Exclama Candy con lágrimas en los ojos.
Abrazándola tiernamente, la anciana le murmura al oído: "Ahora es tuyo ya que para mí te has convertido en la nieta que siempre desee tener…"
"Que felicidad y ojala sea eterna…."Piensa la rubia pecosa enternecida de tanta atención.
"Nosotros también tenemos algo para usted, señorita White Andry!" Exclaman Stear y Archie interrumpiéndoles.
"Gracias chicos y disculpen que no les olvidaba!" Y tomando las 2 diferentes cajas, la rubia pecosa abre la 1era: una ardilla eléctrica que camina y canta al apretar el botón; la 2da es un perfume fino que huele a flores y untándose un poco detrás de las orejas les agradece guiñándoles del ojo:
"Muchas gracias por la ardilla eléctrica Stear y tú por el perfume Archie!"
"Y acaso a nosotros no nos vas a abrazar Candy?" Les dicen los 2 hermanos guiñándole el ojo de vuelta a la rubia pecosa.
"Que chicos tan traviesos son ustedes 2, pero los quiero igual y para mí siempre serán mis galanes y Anthony mi príncipe!"
Y avanzando hacia el adolescente rubio de ojos azules, Candy baila su 'Vals romántico' favorito, recordando que tan solo un año atrás lo había conocido en el 'jardín de las rosas'….
Pasan los meses, y una noche de Agosto Candy está tomando el aire fresco en el 'jardín de las rosas', pensando en que pronto se terminara el verano, y que desgraciadamente Eliza y Neil regresaran a la 'mansión': "Pase el mejor verano de mi vida pero ahora comienza la época dura de mucho estudiar y aguantarme a los Leagans….."
"En que piensa mi princesita a estas horas de la noche y no quisiera usted que yo le haga compañía?" Interrumpe el chico de sus sueños, y al ver a Anthony la rubia pecosa se acerca a él, abrazándolo con todas sus fuerzas:
"Justamente pensaba en lo feliz que estoy, teniéndote a mi lado todos los días, y que le debo tanto al abuelo Williams por haberme adoptado y permitir que me eduque junto a todos ustedes… Te amo Anthony ahora y siempre!"
Levantándole la barbilla tiernamente, el adolescente rubio le besa apasionadamente como nunca, y murmurándole al oído le cuenta de sus ambiciones futuras:
"Sabes algo Candy, he decidido ganar para la 'caza de Septiembre' cueste lo que cueste, y quiero que tú cabalgues conmigo, ya que aprendiste mucho a montar a caballo en estos 2 meses y ya casi eres una profesional! También deseo irme contigo a una 'feria del pueblo' en los próximos días, antes de que termine el verano pues luego no tendremos tiempo."
Y con los ojos brillantes de la emoción, el chico rubio de ojos azules continúa: "Quiero empezar a independizarme, ya que hasta ahora siempre he vivido como un 'pájaro en una jaula', cumpliendo órdenes, pero ahora que estas tu a mi lado tengo el coraje para enfrentar el mundo contigo mi amor!"
"Que emoción Anthony, pero crees que la tía abuela nos deje ir solos a una 'feria del pueblo'? Por más bondadosa que sea, es mayor y a lo mejor no entenderá que la juventud necesita aventurarse de vez en cuando, no crees?"
"Hablare con ella mañana a primera hora, y tengo el presentimiento de que si aceptara, mi princesa, asíque prepárate a pasarte otro día fuera de los reglamentos!" Termina Anthony guiñándole del ojo, y tomando el brazo de Candy se encamina lentamente hacia la casa.
Al voltearse para echarle una última vista al 'jardín de las rosas', Candy siente el viento soplar, anunciando la llegada del otoño, y observando las flores las ve repentinamente volar, marchitándose en el acto, y temblando ligeramente piensa: "porque me siento de repente tan triste de ver las rosas flotar en el aire?"
Unos días más tarde Candy y Anthony se marchan rumba a la 'feria del pueblo', y agarrando a la pecosa de la mano, el adolescente se echa a correr con ella a toda prisa hasta llegar a una colina verde que la chica nunca ha visto:
"Este es mi sitio favorito Candy y es donde me oculte toda mi infancia cuando me retaban."
"Es increíble pero se parece tanto a la 'colina de Pony'!" Exclama la rubia pecosa asombrada.
"Quiero que me prometas llevarme muy pronto al 'Hogar de Pony' Candy: he anhelado tanto conocer a tu gente y nada me haría más feliz que poder compartir tu pasado conmigo!" Le dice Anthony con los ojos brillantes de emoción.
"Te lo prometo, y estoy segura de que la señorita Pony y la hermana María estarán encantadas contigo, mi príncipe!"
"Pues trato hecho y ahora vámonos al pueblo a comer algo que me muero de hambre!"
Dos horas más tarde, Candy y Anthony están caminando, después de haber probado todo tipo de delicias, y acercándose a un letrero leen escrito en negro: 'Las cartas de la suerte'.
"Porque no entramos?" Pregunta el chico rubio alegremente.
"Pero tú no crees en estas cosas, Anthony." Le responde Candy séptica.
"Pues para todo hay una primera vez!" Le contesta el chico rubio guiñándole del ojo, y sin pensarlo 2 veces agarra la mano de Candy y se la lleva adentro.
Sentada en una mesa larga, ven a una mujer de aspecto gitano leyendo las cartas, y esta al verlos parado les dice bruscamente: "Siéntense ya que me ponen nerviosa, y si quieren que les lea la suerte les costara £1!"
"Podría empezar conmigo por favor, señora?" Le pregunta Candy tentativamente.
"Muy bien, elije una carta cualquiera y dámela sin que la vea yo."
La pequeña pecosa obedece, y al coger la carta, la mujer le dice alegremente: "Sufrirá mucho en su primera juventud pero luego encontrara la felicidad eterna."
"Gracias, y ahora te toca a ti Anthony!" Le dice Candy guiñándole del ojo.
Acto seguido, el chico rubio le entrega la carta elegida, pero al verla, la gitana lanza un grito repentino de exclamación y murmura: "Intentare de nuevo así que por favor elija otra carta, señorito."
Anthony le entrega otra carta, pero la mujer vuelve a leer 'la carta de la muerte', y levantándose repentinamente les grita: "Sera mejor que se marchen sin saber, y que dios los proteja!"
"Dígame antes lo que dice la carta de Anthony y luego nos marchamos." Insiste la pequeña pecosa.
"No les diré nada ni les cobrare pero lárguense antes de que sea demasiado tarde!"
Viendo lo insistente que es la gitana, Anthony agarra a Candy de la mano y llevándosela, le contesta:
"Gracias por su asistencia pero aun no le hemos pagado."
"No pienso cobrarles pero márchense ya, por favor!"
La gitana observa desde su ventana a la pareja joven de adolescentes caminar, y piensa con tremor: "La chica es muy afortunada pero el joven no tiene futuro….. Es una lástima pero las cartas nunca se equivocan…"
Candy y Anthony han llegado otra vez hasta la 'segunda colina de Pony', y deteniéndose un momento la rubia pecosa le dice preocupada: "Tengo un muy mal presentimiento sobre lo que nos dijo la gitana y mucho miedo de que algo malo te pase."
"Ya no soy un niño Candy, y si algo malo tiene que pasar pues combatiré y ganare la guerra, ya lo veras! Y por favor quita ya está cara de tragedia que quiero que guardemos un buen recuerdo de nuestro primer verano en una 'feria del pueblo'…
Abrazándolo fuertemente la rubia pecosa cierra los ojos, oyendo los latidos de su corazón, y deseando que nunca termine este día, que se convertiría en un recuerdo amargo en su futuro cercano…
Michigan, Septiembre del gran 'día de la caza'.
Finalmente ha llegado el gran día de la caza y Anthony, Candy, Stear y Archie están reunidos para la gran competición, esperando oír el primer silbido para empezar a cabalgar.
"Porque no nos vamos por nuestra cuenta Candy?" Le murmura el adolescente rubio de ojos azules al oído.
"Pero nos retaran y yo pensé que tu querías ganar."
"Es solo un momento, esto durara probablemente media hora y yo quiero explorar otra colina contigo, mi princesita." Le dice el chico rubio guiñándole del ojo.
"Está bien, pero cómo hacemos?"
"Cabalguemos ya que nadie nos está mirando."
Y tomando a Candy de la mano, los 2 adolescentes se escapan rápidamente, ignorando los murmurios de asombro de los demás.
Al llegar hasta una colina verde los 2 adolescentes detienen los caballos, y bajándose unos minutos admiran el paisaje otoñal:
"Sabes una cosa Candy, últimamente he estado pensando mucho en tu príncipe de la colina y tengo una idea de quien podría ser."
Abriendo los ojos grandes, la pequeña pecosa le pregunta: "En serio? Y de quien se trata?"
"Cuando yo era un niño mi madre siempre estaba en compañía de un chico rubio de ojos igual a los míos, pero cuando murió ella el desapareció y….."
El ruido repentino del 2do silbido los vuelve a la realidad, y montándose de nuevo en los caballos, Anthony le grita a Candy: "Sigamos cabalgando que sino perderemos la competición!"
"Está bien, pero quiero antes que me digas quien es este chico que se te parece tanto."
"Ya entiendo todo y te lo diré…"
Estas son las últimas palabras pronunciadas por el adolescente rubio de ojos azules, porque al perder su caballo el equilibrio se ve arrojado violentamente al piso, y Candy que ha estado congelada del terror salta de su caballo gritando con todo su ser:
"ANTHONY! "
Temblando de convulsión, la pequeña pecosa se agacha hasta llegar hasta su amado príncipe, y tomándole la cara le sigue gritando:
"Despierta Anthony que prometiste nunca dejarme y yo sin ti no puedo vivir!" Pero sus palabras son llevadas por el viento pues al ver la mirada vacía del adolescente rubio de ojos azules, se da cuenta de que está muerto y de que lo perdió para siempre…..
"ANTHONY!" Grita Candy una última vez, y exhausta se desmaya junto a él, con el corazón destrozado del dolor…..
Siento haber tenido que matar a Anthony pero era inevitable, ya que esta es 'la verdadera historia de Candy', así que espero lo siguán disfrutando…
