La verdadera historia de Candy White

(capitulo 15)

Chicago, mayo 1913.

Candy baja finalmente del tren después de un largo viaje, y sin perder tiempo se pone a explorar la cuidad: 'qué bonito es esto por acá y me pregunto dónde quedara el 'Hospital Santa Juana'?'

Sacando el papel de su bolsillo, la rubia pecosa se pone a leer la dirección exacta que le indico la señorita Pony y tropieza con alguien: "Disculpe, no miraba por donde caminaba."

Y levantando la mirada, se encuentra frente a frente a una anciana delgada, de aspecto severo que no le quita la vista de encima pero simplemente le responde: "pues deberías abrir tus ojos torpe, o sino la próxima vez tropezaras con un carruaje de caballos, o peor, un automóvil!"

Observando a la anciana Candy se da cuenta que ni tan mayor es, tendría como mucho finales de los sesenta o incluso menos, sin embargo a pesar de su flacura y constitución delicada, se le notaba que era fuerte de carácter, y que si tuviese hijos los haría temblar de miedo, con solo mirarlos…

"Que te pasa que te has quedado muda muchacha, o es que el gato te trago la lengua?" Le pregunta la señora.

Aclarándose la garganta, la rubia pecosa le contesta: "disculpe, pero es que estoy en las nubes a menudo pues siempre estoy pensando en algo."

"Que muchacha tan rara eres, y si quieres seguir mi consejo: abre bien tus ojos que en este mundo hay que estar siempre muy alerta, me entiendes?"

"Gracias abuela por sus buenos consejos!" Exclama Candy guiñándole del ojo.

"No me llames abuela que no soy tan vieja, pero me doy cuenta que no eres de por aquí. A dónde vas que a lo mejor yo pueda servirte de guía?" Le pregunta la anciana con curiosidad.

"Voy al 'Hospital Santa Juana' pero no conozco la cuidad: sabe usted dónde queda?"

Abriendo los ojos grandes del asombro, la anciana exclama: "y para que quiere una muchacha tan sana como tú, ir a un hospital?"

Riéndose a carcajadas, la rubia pecosa le contesta: "no estoy enferma, sino que vengo para ejercer la profesión de enfermera, vengo con carta de recomendación de una amiga de la señorita Pony y…"

"Como enfermera tú?! Exclama la anciana atónita.

"Y porque no?" Responde Candy a la defensiva.

Aclarándose la garganta, la señora continua: "bueno, es que por ahí oí decir que para ser enfermera se necesita ser muy despierto y disciplinado de carácter, además de talentoso, y que para ser uno admitido se requiere pasar un examen dificilísimo, al cual solo los más calificados aprueban."

'No me gustan los exámenes y menos si son rígidos...' Piensa la rubia pecosa mirando al suelo incomoda.

"Te has quedado callada muchacha, que te pasa?" Le pregunta la anciana mirándola con curiosidad.

"Lo que pasa es que no soy nada buena en los exámenes, y aunque la señorita Pony me haya advertido que habría uno, pensé que a lo mejor no sería necesario."

"Pues deberías estar preparada cuanto antes, pues para convertirse en una buena enfermera se requiere mucho trabajo y esfuerzo."

"Y cómo es que sabe tanto señora?" Le pregunta Candy con sospecha.

"Bueno, lo que pasa es que una vez estuve enferma e internada en un hospital, y vi lo duro que trabajaban las enfermeras para darles la comodidad máxima a sus pacientes, eso es todo."

"Todo esta charla me ha dado mucha hambre! Compartimos un sándwich?" Le pregunta Candy de repente.

"Yo no comparto nada con desconocidos por más simpáticos que sean." Le contesta la anciana fríamente.

"Pero si ya nos conocemos, y además usted luego me explicara cómo llegar al 'hospital Santa Juana' verdad?"

"Es justo al cruzar la calle, y más vale que llegues puntualmente si no quieres perder tu único chance de ejercer la profesión como enfermera." Le responde la anciana, mirándole directamente a los ojos.

'Dios mío que mirada tan severa….' Piensa Candy con falta de aliento.

De repente ven a un mendigo dirigirse hacia ellas, y sin pensarlo 2 veces la rubia pecosa le regala su sándwich.

"Gracias señorita y que dios la bendiga!" Exclama el mendigo agradecido.

"Te has vuelto loca o que muchacha?!" Le reprocha la anciana.

"Pero si se le veía que tenía hambre, y en el 'Hogar de Pony' nos ensenaron a compartir con los más desafortunados." Le contesta Candy mirando al suelo.

"De todas maneras no deberías haberle regalado tu único almuerzo! La comida es cara, y solo los que se lo merecen comen bien!"

'Que mujer tan fría por dios, además de inaguantable!' Piensa la rubia pecosa, lanzándole una mirada de rencor, lo que a la anciana no se le escapa:

"Harías bien de esconder tus sentimientos pues las enfermeras no se pueden permitir de demostrar enojo o impaciencia, y deben conservar la calma todo el tiempo."

'Hay que ser de hierro para aguantar tal mujer!'

Esta vez Candy trata de esconder sus pensamientos negativos, y fingiendo una sonrisa le dice: "tiene usted toda la razón, perdóneme."

"Eres transparente como un espejo así que será mejor que quites esta sonrisita forcada de tu cara, y te marches ahora mismo hacia el 'Hospital Santa Juana'." Le ordena la anciana severamente.

"Está bien lo hare, adiós y hasta pronto!" Le dice la rubia pecosa obedientemente.

'Además de inaguantable le gusta mandar!'

Y acto seguido, Candy cruza la calle hacia la otra cera y se dirige a pasos lentos a la entrada del 'Hospital Santa Juana'.

En la recepción, ve a una joven de su misma edad que le recuerda mucho a su amiga Patty, pues al igual que ella, también llevaba anteojos, era quizás más alta y delgada, pero tenía el mismo color de cabellos marrón oscuro y los llevaba recogidos. Sin embargo parecía más confidente, y su mirada era bastante fría.

'Ojala no todas las enfermeras sean así….'

"Puedo ayudarla en algo, señorita?" Le pregunta la recepcionista con impaciencia.

"Mi nombre es Candy White y vengo a registrarme como enfermera."

"Llegas tarde y esto no le gustara para nada a la señorita Marchen." Le contesta la recepcionista con frialdad.

"Pero si a mí nadie me dijo nada, y además yo vengo desde Michigan!" Exclama la rubia pecosa alarmada.

"No hay escusa valida. Espera aquí que le avisare."

Candy observa la recepcionista y cambia su opinión sobre ella: 'pensándolo bien, no tiene absolutamente nada de Patty y aunque sea bastante atractiva, es capaz de congelarle al corazón a cualquier ser…..'

"La señorita Marchen la espera, y antes aprovecho la ocasión para presentarme: mi nombre es Flanny y llevo 4 meses aquí." Le dice la recepcionista, apareciendo de súbito.

"Eres también una estudiante verdad?" Le pregunta Candy, sorprendida del cambio de humor de aquella chica.

"Todas acá somos estudiantes y nos turnamos una vez a la semana trabajando en la recepción. Si doblas a la izquierda y caminas hasta la última puerta del pasillo encontraras a la señorita Marchen esperándote, así que mucha suerte con la entrevista!"

"Gracias Flanny y encantada de conocerte!" Exclama la rubia pecosa guiñándole del ojo, y acto seguido se encamina hacia la última puerta del pasillo.

Candy toma aliento antes de tocar la puerta:

"Adelante!" Grita una voz familiar, y abriendo la puerta, la rubia pecosa prepara una frase rápida para evitar el sermón que de seguro le toca:

"mi nombre es Candy White y vengo en recomendación de la señorita Pony, y perdone el retraso, pero es que vengo desde Michigan y….."

A Candy se le abren los ojos en grande al descubrir a la anciana del parque, sentada en el escritorio mirándola severamente, y por un momento le faltan las palabras:

"Abuela!" Finalmente exclama.

"Te dije que no me llamaras así torpe!" Ruge la anciana, y levantándose continúa:

"Soy la señorita Merchen: directora y profesora de biología de este hospital,y si me llaman señorita es porque nunca me case!"

"Pero yo no entiendo más nada…" Murmura la rubia pecosa confundida.

"Es muy fácil: yo me hice pasar por un cliente para conocerte mejor, y ver si realmente estas capacitada para convertirte en enfermera y me has impresionado bastante muchacha, a pesar de lo torpe que eres!"

"Que es lo que me quiere decir?" Le pregunta Candy temblando de anticipación.

"Has pasado el examen de admisión, así que puedes estar tranquila ahora y prepararte para tu nueva vida."

"Y que paso con el examen escrito?"

"Este era el examen principal y aprobaste." Declara la señorita Merchen sonriéndole por primera vez.

El ruido de alguien tocando a la puerta las interrumpe.

"Adelante!" Grita la señorita Merchen con su voz aguda.

Flanny entra, y cerrando la puerta despacio dice: "perdone la interrupción señorita Merchen, pero es que quería saber quién estará encargada de la recepción la semana próxima."

"Llegaste a buena hora Flanny pues justamente quería presentarte a tu nueva compañera de habitación: su nombre es Candy White y viene desde Michigan."

"Ya nos conocemos." Le responde Flanny con frialdad, y Candy no puede evitar de pensar en lo que le espera con aquella chica de hielo si tienen que convivir juntas, y compartir una habitación.

"Pues entonces puedes llevarla a su nueva habitación para que se instale cuanto antes, y luego le darás el recorrido del hospital, de acuerdo?"

"Como usted ordene señorita Merchen."

Y lanzándole una mirada de irritación a la rubia pecosa continua: "ven conmigo Candy, que tenemos muchas clases y pacientes que atender hoy."

Las 2 alumnas caminan hacia el otro final del pasillo, y para romper el hielo que hay entre ellas, la rubia pecosa se pone a charlar sin parar: "la señorita Merchen no se parece en nada a la señorita Pony a pesar de ser buenas amigas y…."

Lanzándole una mirada de odio, la chica de anteojos transparente, tez pálida y cabello marrón oscuro le contesta: "quiero que me escuches muy bien Candy pues esta es la única vez que te lo digo. No me gustan las charlatanas en absoluto y tu mera presencia me molesta, y si te acepte como compañera de habitación, es por la señorita Merchen, pues ella es una mujer excepcional y yo daría todo por tener una madre como ella. Mi consejo es que estudies mucho, y te cruces lo menos posible en mi camino."

'Es la primera vez que me hablan así, y ni siquiera Eliza me ha dicho palabras tan venenosas, y esto que ella es mi peor enemiga…..'

"Como tú digas Flanny , y mi intención no era fastidiarte." Le Contesta Candy dolida.

Por todo repuesta, la chica de anteojos transparente abre la puerta de la habitación que compartirían juntas, y le contesta: "ocuparas la cama que da a la ventana y tienes un armario entero para ti."

Y escrudiñando a la rubia pecosa continua: "en el armario también encontraras un uniforme blanco de enfermera, así que cámbiate cuanto antes que la próxima clase ya comienza pronto." Y sin esperar la respuesta de Candy, Flanny sale de la habitación a toda prisa.

'Que carácter el de aquella chica, pero pensándolo mejor, creo que nos llevaremos bien, pues estoy segura que en el fondo de su alma se oculta un corazón tierno….'

Después de ponerse su traje de enfermera y su gorro blanco, Candy se mira en el espejo satisfecha con su propia imagen, y sin poder contener su felicidad sale de su habitación corriendo por los pasillos, pero para su desgracia tropieza nuevamente con la señorita Merchen:

"torpe!" Le grita esta con severidad.

"Lo siento." Responde la rubia pecosa bajando la cabeza.

"Veo que te queda muy bien el traje chica traviesa, pero la clase ya empezó. Ven conmigo que te quiero presentar a los demás alumnos."

"Si señorita Merchen, gracias." Contesta Candy siguiéndola, hasta llegar en el medio del pasillo interminable.

Antes de abrir la puerta, la señorita Merchen le pregunta súbitamente: "te ha mostrado ya Flanny el hospital?"

"Todavía no, pues se recordó que teníamos muchas clases hoy." Le contesta la rubia pecosa, no queriendo confesarle a la señorita Merchen la última conversación fría, que había tenido con su nueva compañera de habitación.

"Bueno ya habrá otra ocasión, pero por ahora quiero que empieces a familiarizarte con tus compañeras de estudio, y los profesores." Y tocando la puerta brevemente, la anciana espera a que la maestra grite: "adelante!" antes de proceder.

"Muy buenas tardes a todas! Tenemos una nueva alumna de Michigan y su nombre es Candy White. Ella será la nueva compañera de Flanny, y espero que le ensenen todo lo que han aprendido hasta ahora. Esto es todo por ahora, y que tengan un buen día."

La señorita Merchen se va, y Candy siente todas las miradas posarse sobre ella: todas las chicas tienen su pareja de amiga, menos Flanny que tiene un asiento vacío al lado suyo.

"Puedes sentarte al lado de Flanny Candy, pues no está ocupado." Le dice la profesora.

"Gracias y buenas tardes." Le contesta la rubia pecosa caminando hacia su compañera de habitación.

"Muy bien, pues continuemos con las clases de química." Declara la profesora en tono autoritario.

Una hora más tarde se termina la clase y las alumnas se levantan rápidamente, cada una con sus libros en los brazos. Un grupito de 3 amigas avanza hacia la rubia pecosa y se presentan:

"Somos Paola, Ingrid y Margarita!" Exclaman al mismo tiempo.

"Yo soy Candy, y estoy encantada de conocerlas!" Exclama la rubia pecosa, aliviada de ver que no todas las chicas eran como la joven de anteojos transparentes.

"Eres la compañera de habitación de Flanny, verdad?" Le pregunta una de ellas.

"La nueva sí." Le contesta Candy amablemente.

"La única." Le dice la más alta de las 3.

"Que quieres decir?" Le pregunta la rubia pecosa atónita.

"Pues que desde los 4 meses que lleva Flanny aquí nadie ha querido compartir la habitación con ella, por su mal carácter." Le contesta la más gordita.

"Esto que me cuentan es muy lamentable, pues no hay nada peor que ser impopular….." Les contesta Candy con tristeza.

"Ella se lo gano por ser tan engreída, sin embargo es la mejor alumna que tenemos y su dedicación a los estudios es absoluta!" Exclama la más bonita de las 3.

"Entiendo, pero podrían repetirme sus nombres uno a uno, porque las tengo confundidas."

"Yo soy Paola." Dice la más alta.

"Yo soy Ingrid." Dice La más gordita.

"Y yo soy Margarita!" Le contesta finalmente la más bonita.

"Gracias, y ahora díganme cual es nuestra próxima clase?" Le pregunta Candy.

"Pues ahora tenemos que ir a chequear la temperatura de los pacientes, ven con nosotras." Le dice Margarita guiñándole del ojo.

"Siento interrumpir su conversación tan estimulante, pero mejor harían de darse prisa!" Oyen a Flanny rugir.

"Flanny! Es que acaso has escuchado toda nuestra conversación?!" Exclama Ingrid alarmada, pues a pesar de lo mal que le caía ella, también le tenía temor.

"Por supuesto que no. Yo solo regrese a buscarlas después que me di cuenta de lo mucho que se tardaban: somos un equipo, y no deben olvidarse de que la señorita Merchen nos asignó para ocuparnos de los pacientes juntas. Deberían darle mejor ejemplo a Candy que es una novata, o si no ella también se volverá tan inútil como ustedes." Les contesta Flanny con crueldad.

'Que perversa es y cómo la odio!' Piensa Paola tratando de contener su rabia para no golpearla.

"Guíanos entonces querida Flanny, ya que somos tan inútiles." Le contesta Margarita con una dulzura fingida.

Ignorándolas, la chica de anteojos transparentes se encamina rápidamente hasta llegar delante de una puerta amarilla, y las espera pacientemente, temblando de rabia de por dentro: 'cada día que pasa las aguanto menos, pero tengo que pensar en mi futuro y en convertirme en la mejor enfermera del país… Lástima que este hospital tan prestigioso acepte muchachas tan frívolas y vacías y que pierden su tiempo, cuando no tienen ni el más mínimo talento o el interés en la medicina, pero como dice el refrán, "el que ríe de último, ríe mejor" y la que saldrá al tope de las clases al finalizar los estudios, seré yo!'

Cuando las 5 estudiantes abren la puerta amarilla, lo primero que hacen los pacientes es gritar: "hay una nueva chica y que bonita es!"

"Mi nombre es Candy White." Dice la rubia pecosa sonrojando levemente, pues no estaba acostumbrada a ser el centro de atención.

"Vinimos aquí a tomarles a cada uno de ustedes la temperatura y no a charlar!" Exclama Flanny con brusquedad.

"Tú también eres bonita, pero tienes un corazón de hielo!" Exclama un hombre riéndose a carcajadas.

"Basta ya de tonterías, y si se sienten tan bien los mandare inmediatamente a casa!" Ruge la señorita Marchen, apareciendo súbitamente en la habitación.

"Si señorita Merchen!" Grita el grupo de pacientes escondiéndose debajo de las sabanas.

'La señorita Merchen y Flanny son tal para cual, pues las 2 tienen el mismo carácter fuerte….' Piensa Candy mirándolas de reojo.

"Que tal tu primer día de clases Candy, y sabes cómo tomar la temperatura?" Le pregunta la directora escudriñándola.

"Por supuesto que sí!" Le dice la rubia pecosa guiñándole del ojo y saca un termómetro de la bandeja donde están todos los utensilios, sin embargo su distracción es tan fuerte que termina metiéndoselo en la nariz, en vez de la boca, lo que provoca el estornudo del paciente.

"torpe!" Grita la señorita Merchen y todo el mundo estalla a carcajadas, todos menos Flanny que simplemente mueve la cabeza irritada.

"Lo siento mucho…." Contesta Candy bajando la cabeza.

"Flanny, te exijo que te pases el día con tu compañera de habitación y le ensenes todo acerca de cómo cuidar un paciente, entendido?" Le ordena la directora, mirándola directamente en los ojos.

"Como usted ordene señora."

Y lanzándole una mirada fría a la rubia pecosa le dice: "observa todo lo que hago Candy, y si tienes preguntas hazlas, me oyes?"

"Si Flanny, gracias." Le contesta la rubia pecosa sumisa.

Las 3 amigas menean la cabeza con compasión, y cada una se ocupa de su paciente.

Pasan el resto de la tarde cuidando a los pacientes, y Candy observa con admiración lo dedicada y eficaz que es Flanny con todos, y se da cuenta que no es de sorprenderse de que la señorita Merchen le tuviera tanta confianza en sus capacidades: 'es una estudiante excelente y sabe exactamente lo que cada uno de ellos necesita, y además es muy rápida. Es una lástima que no tenga capacidades sociales, pues con su carácter tan seco y frio no hay quien la aguante…..'

Esta misma noche, Candy y Flanny están acostadas, cada una en su cama y cada cual con una actividad: la rubia pecosa está escribiendo una carta para el 'Hogar de Pony', mientras que la chica de anteojos transparente estudia un libro, completamente absorbida.

"Que es lo que estudias con tanto ardor Flanny si ya terminamos las tareas del día, y ahora podemos relajarnos."

Quitándose los anteojos brevemente, su compañera de habitación le contesta: "como se ve que vives en tu propio mundo Candy, o si no tú también te prepararías para estudiar 'cirugía plástica', o es que acaso no sabes que en cualquier momento puede estallar una guerra?"

Abriendo los ojos en grande, la rubia pecosa exclama: "dijiste guerra? Acaso en los Estados Unidos?"

Aclarándose la garganta, Flanny continua: "se habla de una guerra mundial, lo que quiere decir que muchos países podrían ser afectados pero Europa corre el mayor riesgo, y por eso nosotras las enfermeras debemos estar preparadas, y saber cómo operar."

"Dios mío, pero si Annie, Patty, Stear y Archie están en Londres, ellos corren más peligro que nosotras!" Grita Candy asustada.

"No te alarmes, que para esto todavía falta mucho: una guerra no estalla de un día para otro, pero para cuando llegue el momento debemos estar preparadas, ya que cabe la posibilidad de que manden a algunas de nosotras en campos de batallas…" Contesta Flanny con seriedad.

"Pero si solo somos estudiantes…." Murmura Candy angustiada.

"No importa, pues si de verdad llegara a estallar una guerra, nosotras debemos estar dispuesta a cooperar, porque los médicos necesitaran todas las enfermeras posibles para ayudarles a operar, y por esta misma razón, la 'cirugía plástica' es primordial."

"Entiendo, pero dime una cosa Flanny: acaso siempre sonaste con ser enfermera, o aspiraste alguna vez a ser médico, porque con lo excelente que eres en los estudios, estoy segura que triunfarías!" Exclama la rubia pecosa guiñándole del ojo.

"Haces demasiadas preguntas Candy, y ya te dije que aborrezco las charlatanas, así que apaga ya tu lámpara, y a dormir!"

'Sería una candidata ideal para un campo militar, y tendría a todos los soldados en línea recta…..' Piensa la rubia pecosa rodando los ojos, y acto seguido apaga su lámpara.

"Buenas noches Flanny!"

"Silencio y duérmete ya Candy, que mañana tenemos un día largo!"

Londres, Junio 1913.

"Stear y Archie, no se lo van a creer pero Candy nos mandó una carta así que sentémonos todos a leerla!" Exclaman Annie y Patty mostrándoles el pedazo de papel que llevaban en sus manos.

"Que bien y por fin!" Exclaman los 2 hermanos al mismo tiempo.

Los 4 amigos se sientan en la hierba, y abriendo la carta leen:

Queridos amigos,

Antes todo quiero que sepan que estoy bien, y que me perdonen por haberme marchado sin despedirme de todos ustedes, aquel terrible mes de octubre del año pasado, pero como ustedes comprenderán, las circunstancias me llevaron a regresarme a mi patria América…

Pase los primeros meses en el 'Hogar de Pony', meditando sobre mi futuro, y finalmente opte por ingresar a una 'escuela de enfermería' en Chicago; A lo mejor les parezca extraño a ustedes aquella profesión, pero el haber crecido con la señorita Pony y la hermana María me indujo a esto, y también mi experiencia en barco de regreso a América: durante el viaje, hubo una enorme tormenta y muchos heridos, y a mí me toco atenderlos, y precisamente esto fue mi revelación, y lo que me inspiro a dedicarme a la medicina.

Ahora llevo exactamente un mes en el 'Hospital Santa Juana', y aunque nuestra directora + profesora de medicina: la señorita Merchen sea estricta, es también muy dulce y he aprendido mucho en sus clases; Las estudiantes son todas bien simpáticas, con excepción de mi compañera de habitación Flanny, que a pesar de ser bella tiene el corazón de hielo y no hay forma de que se le derrita.

Y ustedes, me imagino que deben seguir igual que siempre no? Mándenles mis saludos a la hermana Gray y la hermana María y espero verles cuando regresen a los Estados Unidos, después que terminen con la escuela.

Les mando a los 4 un fuerte abrazo y los quiero siempre!

Candy White.

"Que es esto que leen con tanta dedicación?"

Al oír la voz detestable de Eliza, los 4 amigos sobresaltan del susto, y esta aprovecha del momento para arrebatarles la carta de las manos.

"Aja! Lo sabía! Una carta de Candy! A ver lo que dice….." Después de leer el contenido de la carta, la chica mezquina los mira a todos con desprecio.

"Devuélvenos esta carta Eliza, pues por si no lo sabias, es de muy mala educación espiar a los demás, y en vez de meter tus narices a donde no te llaman deberías concentrarte mejor en tus estudios, pues últimamente te estas quedando atrás en las clases." Le dice Archie con crueldad.

"Cállate maldito, que a ti esto no te encumbre!" Le grita la chica mezquina temblando de rabia.

"Deja de atormentarla hermanito, o es que no te das cuenta de que ella se siente muy sola desde que su amiguita Luisa se tuvo que marchar del internado." Dice Stear, tratando como siempre de amoldar la situación.

"Y a ustedes 2 acaso se les trago el gato la lengua, o es que son mudas de naturaleza?" Les pregunta Eliza apuntando del dedo a Annie y Patty.

"Déjalas en paz Eliza, o si no me olvidare de que soy un caballero y te lastimare." Le advierte Archie avanzando hacia ella amenazante.

"Por favor no le hagas caso que ella no vale la pena." Le dice Annie deteniéndolo.

"Annie tiene razón primito, porque si me pones las manos encima, el que se verá perjudicado eres tú, y hasta te podrían expulsar!" Exclama Eliza con triunfo, y acto seguido se echa a correr.

"Menos mal que se fue, porque si no hubiese ocurrido una tragedia!" Exclama Archie con rencor.

"Debes aprender a controlar este temperamento tuyo hermanito, porque si no esto te puede traer problemas en el futuro." Le dice Stear, tratando de suavizarlo.

"Stear tiene razón Archie, y deberías tomar ejemplo del." Le dice Patty mirando a su novio con adoracion.

"Si no la odiara tanto sería más fácil!" Exclama el chico elegante con pasión.

"Trata de hacerlo por mi Archie que yo te amo tanto, y me dolería verte metido en problemas por culpa de aquella chica tan malvada: ella no vale la pena y tú lo sabes bien." Le dice Annie, tratando de apaciguarlo.

Tomándola en sus brazos, el chico elegante le deposita un beso en la frente y se da cuenta de lo mucho que la quiere, pues a pesar de haber estado enamorado de Candy el año pasado, lo que siente por aquella chica tímida y hermosa es mucho más fuerte, y definitivamente amor….

Eliza los observa desde una cierta distancia con celos, pues desde que su mejor amiga Luisa tuvo que marcharse del internado por culpa de la quiebra en su familia, ella se habia quedado sola, y desde aquel escándalo que provoco con la partida de Candy y Terry, su popularidad se había disminuido y ya nadie quería juntarse con ella, y su título de liderazgo había pasado a otra chica más atractiva y prestigiosa: una tal Miriam, que incluso le hacía lindos ojos a sus 2 primos.

'A lo mejor debería hacerme amiga de ella?' Piensa la chica mezquina acercándose a la hermosa chica pelirroja que estaba rodeada de chicos y chicas, e incluso Neil la mirada babeando.

"Que tal te parece el internado Miriam, y ya veo que te has adaptado muy bien!" Le dice Eliza guiñándole del ojo.

Lanzándole una mirada de odio a la chica mezquina, la pelirroja le contesta: "ya llevo 3 meses aquí, y en el poco tiempo he hecho una notable cantidad de amistades, sin embargo tú ya llevas un año y medio y no tienes ni una, qué pena!"

La humillación que siente Eliza en este momento es tan grande, y no pudiendo aguantar ni un minuto más, la chica mezquina se aleja del grupito temblando de rabia, al oír las fuertes carcajadas de todos resonar en sus oídos: 'lo juro de que esto no se quedara así, pues nadie se burla de mi sin salir perjudicado!'

Chicago, 'Hospital Santa Juana', Julio 1913.

Es un día hermoso en pleno verano y Candy está leyéndoles un cuento de hadas a unos niños del hospital, que a pesar de reírse y verse sanos, padecían de leucemia, y por esta misma razón, la rubia pecosa hacia todo por darles alegría en la vida.

"Buenos días Candy, ya te has preparado para el gran examen final?" Le pregunta Margarita apareciendo súbitamente acompañada de Ingrid y Paola.

"Bueno ya empecé a leer un poco…." Les contesta la rubia pecosa mirando al suelo.

"Pues deberías tomarte más en serio los estudios, o es que acaso quieres que Flanny se te adelante y quedes atrás?" Le reprimenda Ingrid meneando la cabeza.

"Sabemos que eres excelente con los niños, y de cierta manera la mejor pedagoga que tenemos entre los alumnos, pero hemos notado que tienes problemas en biología, y por esto hemos venido a ofrecerte nuestra ayuda, y que estudies con nosotras para el examen final. Que te parece la idea?" Le pregunta Margarita guiñándole del ojo.

'Margarita es realmente la líder de las 3, y la que decide lo que se va a hacer…' Piensa la rubia pecosa sonriendo mentalmente.

"Que buenas son ustedes conmigo chicas, y les agradezco un montón, pues a la verdad es que la biología siempre me resulto complicadísima, y si quiero ejercerme en 'cirugía plástica' en un futuro cercano, será mejor que me ponga las pilas cuanto antes!" Exclama Candy guiñándoles el ojo de vuelta.

"Pues desde ahora seremos tus tutoras, y harás todas las asignaciones que te demos!" Exclaman las 3 amigas, al ver la cara de mortificación que pone la rubia pecosa.

Chicago, 'Hospital Santa Juana', agosto 1913.

Finalmente ha llegado el gran día y todas las alumnas están temblando de anticipación, pues a pesar de haberse preparado bien para el examen final, este decidiría si realmente eran destinadas a convertirse en enfermeras o no. El examen duraría 3 horas y luego la escuela cerraría durante 2 meses, en lo cual cada uno regresaría a su hogar, hasta principios de octubre. Candy está pensando en el 'Hogar de Pony' y ya suena con bañarse en el lago, junto a los niños y tomar un poco de sol….

"Baja de las nubes ya Candy, que la señorita Merchen acaba de entrar y te está mirando." Le murmura Luisa en el oído.

"Atención chicas! Acá tengo los papeles del examen final en mis manos, y les advierto que solo tienen 3 horas para completarlo: son 6 hojas en total, y la nota más baja y aceptable, es de un 50%, y el que califique menos quedara suspendido de esta escuela, y deberá regresar a su hogar, me entienden?" Exclama la señorita Merchen mirando directamente a la rubia pecosa con énfasis, pues sabía lo despistada que podía ser Candy la mayoría del tiempo.

"Si señorita Merchen!" Exclaman todos al mismo tiempo.

Después de distribuir las hojas a cada una de las alumnas, la directora se sienta en el escritorio y se pone a hojear un libro: tenía 3 horas para ella y quería continuar con su lectura.

'Dios mío esto es dificilísimo!' Piensa la rubia pecosa temblando de miedo.

"Cuidado con perder tu tiempo Candy, que si no apruebas el examen final, te iras derechito al 'Hogar de Pony'!" Ruge la señorita Merchen apuntándole del dedo.

"Lo siento!" Exclama la rubia pecosa, y leyendo las preguntas de nuevo decide contestar las fáciles, y dejar las más difíciles para el final.

Pasan las 3 horas, y la señorita Merchen se para de su asiento para recoger los papeles de exámenes, uno por uno, y acercándose a la rubia pecosa le pregunta: "has terminado todas las preguntas Candy?"

Asintiendo, la rubia pecosa se da cuenta, de que afortunadamente ha contestado a todas las preguntas, y que aquel examen final era más fácil de lo que ella se había imaginado: lo único malo es que ahora debería esperar 2 meses, para saber si había aprobado o no.

Al salir de las clases, Ingrid, Paola y Margarita se dirigen hacia Candy, y ansiosa les preguntan: "que tal te fue amiga?"

Mirándolas con ternura, la rubia pecosa se da cuenta de que efectivamente eran sus únicas amigas en Chicago, y que a pesar de ser las 3 tan unidas, ella también ya hacia parte del grupito.

"Pues pienso que bien, pues conteste a todas las preguntas!" Les dice Candy guiñándoles del ojo.

"Esto no significa nada amiga, pues nosotras también hemos contestado a todas las preguntas, y sin embargo será un milagro si llegamos a aprobar." Le contesta Ingrid preocupada.

"No como otras, que a pesar de tener tan mal carácter han sido premiadas con un cerebro de genio!" Exclama Paola apuntando del dedo a Flanny.

"Desgraciadamente tienes toda la razón, y de seguro Flanny aprueba con los 100%!" Exclama Margarita frunciendo el ceño.

"Pues ya con los 50 % estaría más que feliz!" Exclama la rubia pecosa riéndose a carcajadas.

"Deberías ser más ambiciosa y querer alcanzar los 80 % Candy, o nunca llegaras lejos en la vida." Le reprimenda Ingrid con seriedad.

"Lo siento, pero es que yo no doy para exámenes, y si siempre aprobé en la escuela, es porque participo más en las clases: soy mejor verbalmente que escribiendo." Les contesta la rubia pecosa bajando la cabeza.

"Bueno pero ahora nos tienes a nosotras, y con un poco de ayuda pienso que de ahora en adelante, en vez de los 50 % puedes llegar a 70 % no crees?" Le dice Margarita guiñándole del ojo.

"Es verdad, y si seguimos estudiando las 4 juntas, a lo mejor una de nosotras llegue a obtener los 80 %!" Exclama Paola entusiasmada.

"Y qué planes tienen ustedes chicas, para estos 2 meses?" Les pregunta la rubia pecosa cambiando de tema.

"Ingrid y yo somos de Chicago, así que aquí nos quedamos; Sin embargo Margarita se ira a California a juntarse con su familia, pues ellos tienen una casa cerca de la playa." Contesta Paola con envidia.

"Que suerte la tuya Margarita, pues yo siempre soné con ir a California y llevarme a todos los niños del 'Hogar de Pony' al mar! Tenemos un lago pero no es lo mismo, y algún día mi sueño se realizara! " Exclama Candy con convicción.

"Y porque no te vienes conmigo ahora Candy?" Le pregunta Margarita súbitamente.

"Gracias por tu oferta amiga, pero a pesar de todo, la señorita Pony y la hermana María me hacen falta y los niños también."

"Pues te vendrás el verano próximo, me lo prometes?"

"Lo hare, gracias Margarita!" Le contesta la rubia pecosa agradecida.

Candy ve de reojo a su compañera de habitación acercarse a ellas, y le pregunta cordialmente: "y tú que harás estos 2 meses Flanny?"

Colocándose los anteojos más confortablemente, la chica de aspecto severo le contesta con ironía: "esto a ti no te importa y yo solo vine a despedirme de ustedes 4, y a desearles un bonito verano. Adiós, y no desperdicien demasiado el tiempo!" Y sin esperar la respuesta de las amigas, se aleja rápidamente.

"Que chica tan grosera y como la odio!" Exclama Paola sacando sus puños.

"No te alteres tanto, o es que no ves cómo nos tiene envidia?" Le dice Margarita encogiéndose de los hombros.

"De todas maneras, siempre le envidiare su cerebro de genio, y también la relación tan estrecha que tiene con la señorita Merchen." Declara Ingrid gravemente.

"A qué relación estrecha te refieres Ingrid?" Le pregunta Candy intrigada, pues a pesar de notar lo mucho que la señorita Merchen confiaba en las capacidades de Flanny, esto no significaba que fuesen cercanas.

"La señorita Merchen adora a Flanny, y estoy segura de que la ve como a una hija: ella nunca tuvo hijos y siempre ha sido soltera, así que tu compañerita de habitación es algo como una 'substituta'." Declara Margarita sonriendo con suficiencia.

Al oír aquellas palabras y sin saber porque, la rubia pecosa siente unos celos repentinos, pues para ella, la directora del hospital se había convertido en su ídolo y la admiraba en todos los sentidos: 'que suerte la de Flanny de tener el amor de aquella mujer, y lo que daría yo, por tener un poco….'

"Que te pasa amiga que te has quedado muda?" Le pregunta Margarita preocupada.

"Nada, es que estaba en las nubes, como siempre!" Exclama Candy fingiendo una sonrisa.

El ruido repentino de las campanas interrumpe la conversación de las 4 amigas, y abrazándose rápidamente, todas gritan al mismo tiempo: "buen viaje a todas y nos vemos dentro de 2 meses!"

Nueva York, 'Escuela de teatro Stratford', septiembre 1913.

'Hace casi un año que me fui de Inglaterra para empezar una nueva vida en América… Hace un ano que Candy y yo nos besamos por primera vez, aquel final del verano en Escocia y como olvidarlo?' Piensa Terry Graham Grandchester fumándose un cigarrillo en sus 20 minutos de pausa.

Terry se sentía muy exhausto, pues hoy había sido un día bastante largo y difícil, y se había pasado la mayor parte del tiempo tratando de memorizarse las líneas para la pieza de teatro de mañana, 'Romeo y Julia', y a pesar de que la protagonista principal, Susana Marlowe fuese una excelente actriz, la química entre ellos solo la había en el escenario, pues en la vida privada el no aguantaba aquella chica tan dominante y prepotente, por más hermosa que fuera.

'En que estará pensando Terry, y si supiera el, cuanto lo amo, a pesar de su frialdad hacia mi….' Piensa la chica hermosa de cabellos rubios oscuros, y ojos azules claros, acercándose al chico lentamente.

"Susana me acabas de pegar un susto!" Exclama Terry sobresaltando.

"Sabes que no me gusta verte fumar, y además es prohibido!" Le reprime Susana meneando la cabeza.

"Lo que yo haga, y deje de hacer no es asunto tuyo, así que vete y deja de molestarme ya!" Le grita Terry con agresividad.

"Porque eres siempre tan cruel conmigo Terry?!" Exclama Susana al borde de las lágrimas.

"Hazme el favor de quitarme estas lágrimas de cocodrilo que no te luce nada: eres, y siempre serás el ser más dominante y detestable que se ha cruzado en mi camino!" Exclama Terry, pensando en lo mucho que le recordaba Susana a Eliza.

"Basta ya Terry!" Grita Susana saliendo de la sala de descanso a toda prisa, pues a pesar de las apariencias tenía un corazón tierno y delicado.

"Espera Susana que no quise ofenderte!" Exclama Terry dándose cuenta de lo cruel que había sido con aquella chica, que por más irritante que fuese, tampoco se merecía aquel maltrato verbal: 'ella no tiene la culpa de que mi corazón todavía pertenezca a Candy…..'

Chicago, 'Hospital Santa Juana', octubre 1913.

Ya habían terminado los meses del verano, y con el otoño presente también re empezaba la vida diaria de todos los días, los estudios y el trabajo duro, pero sin embargo Candy regresaba completamente descansada del 'Hogar de Pony', e incluso bronceada.

"Veo que has tomado sol pues tus pecas están más pronunciadas!"

Candy sobresalta al oír la voz seca de Flanny.

"Que susto me diste pues no te vi llegar!"

"Por supuesto que no si tú siempre estás en tu pequeño mundo!" Le responde la chica de anteojos transparente, con crueldad.

"Bueno y que tal fueron tus vacaciones?" Le pregunta la rubia pecosa ignorando su sarcasmo.

"Para ti habrán sido vacaciones, pues para mi fueron 2 meses más de estudios!" Exclama Flanny con frialdad.

"No me digas que también estudias en casa de tus padres?!" Le pregunta Candy atónita.

"Y quien te dice a ti que fui a mi casa?" Le contesta Flanny con sarcasmo, y sin esperar la respuesta de la rubia pecosa, se encamina rápidamente hacia el hospital.

'Que habrá querido decir Flanny con esto?'

"Candy que alegría verte!" Gritan Ingrid, Paola y Margarita apareciendo súbitamente.

"Chicas la que se siente feliz de verlas soy yo!" Exclama la rubia pecosa abrazándolas fuertemente.

"Candy pero si estas bronceada y que bien te queda!" Exclama Margarita estudiándola.

"Me pase la mayoría del tiempo en el lago con los niños, y comí mucho!" Les contesta la rubia pecosa guiñándoles del ojo.

"Veo que las vacaciones te han sentado muy bien, mi chica torpe!" Exclama una voz familiar, y al ver a la directora parada detrás de ellas, la rubia pecosa se pone a sonrojar levemente y exclama:

"Señorita Merchen!"

"La misma, y parecería que has visto un fantasma!" Exclama la directora riéndose a carcajadas.

'Es la primera vez que la veo reírse, y además me llamo su chica torpe: eso quiere decir que no le soy indiferente! Qué bien!'

"Lo que pasa es que yo también la extrañe!" Le contesta Candy guiñándole del ojo.

"Me imagino que ya tendrá los resultados de los exámenes final, verdad?" Pregunta Ingrid interrumpiéndolas, y al oírla la rubia pecosa se pone a temblar de aprehensión.

"Efectivamente, y por esto vine a buscarlas. Vengan todas conmigo, que ya las demás alumnas las están esperando dentro del edificio." Les ordena la directora cambiando al tono formal.

"Dios mío que pasara si una de nosotras no aprueba?!" Exclama Ingrid temblando.

"Ya déjate de tanto pesimismo, que por tu culpa Candy se ha puesto pálida como un fantasma!" La reprimenda Paola.

Las 4 amigas entran al edificio a pasos lentos, y al ver al grupo entero de chicas reunidas, contienen la respiración….

"Les leeré a voz alta, a cada una de ustedes sus notas…." Y aclarándose la garganta, la señorita Merchen continua:

"Flanny ha sobresaltado con un 100 %; Margarita con un 80 %; Ingrid y Paola con un 70 % y Candy con un 60%, y quiero expresarles a todas ustedes mi orgullo de que hayan todas aprobado! En cuanto a las demás chicas…." Y la directora sigue con su lista de nombres pero ya Candy no la escucha, y brincando de alegría abraza a sus 3 amigas gritando:

"Lo logramos chicas!"

"Silencio que esto no es un circo!" Grita la señorita Merchen con autoridad.

"Disculpe!" Exclama la rubia pecosa sonrojando y toda la clase se echa a reír: todos, con la excepción de Flanny, como siempre.

'El día que la vea reírse es cuando se acabe el mundo….' Piensa Candy meneando la cabeza.

Todas esperan pacientemente a que la directora termine de hablar, y al finalizar la charla las 4 amigas salen del edificio excitadas:

"Hemos aprobados todas y podemos por fin respirar aliviadas!" Exclama Ingrid satisfecha.

"Y ahora que pasara?" Les pregunta la pecosa intrigada.

"Pues que seguiremos estudiando en la escuela de enfermería las 4, ya que muy pronto nos especializaremos en 'cirugía plastica'." Le contesta Margarita tranquilamente.

"Las 5, o acaso te has olvidado de nuestra amiguita Flanny quien aprobó con los 100 %, como ha de haberse esperado." Añade Paola con rencor.

"Flanny no hace parte de nuestro grupo amical y nunca lo hará." Le contesta Margarita con arrogancia.

Candy ve de reojo a su compañera de habitación caminar sola por el parque, y a pesar de su antipatía por aquella chica fría, su corazón se entristece por ella: 'que pasado tan dramático habrá tenido Flanny, para convertirse en un ser tan cínico y seco?'

Sintiendo la mirada de la rubia pecosa posarse en ella, la chica de anteojos transparente roda los ojos y se aleja aún más de ellas.

El resto del día pasa sin ningún evento especial, y al caer la noche Candy regresa a su habitación, agotada de todas las clases.

"que cansada me siento, y me parece que hoy me acostare temprano!" Y bostezando, la rubia pecosa continua: "buenas noches Flanny!"

"Buenas noches Candy." Le contesta la chica de anteojos transparente con sequedad.

Flanny espera hasta estar segura que Candy este dormida, y después de titubear se levanta de la cama para ponerse su abrigo, y sale de la habitación con precaución, cerrando la puerta detrás de ella.

Es una noche fresca del comienzo del otoño y la chica de anteojos transparentes mira la luna llena suspirando: se sentía tan sola y siempre había añorado con tener una amiga, una confidente en quien confiarse pero las chicas de la enfermería la odiaban, y esto nunca cambiaria.

'No sé cómo ser una amiga...' Piensa amargamente, y caminando lentamente hacia el parque, se apoya al primer árbol que se, y se echa a llorar silenciosamente.

"Porque lloras muchacha, si deberías más bien sentirte orgullosa por haber logrado obtener 100 %!" Exclama una voz familiar, y al voltearse, la chica de anteojos transparente descubre a la directora observándola con interés.

"Señorita Merchen! Qué hace usted aquí sí debería ya estar durmiendo?" Exclama Flanny atónita.

"Yo siempre me acuesto tarde: me acostumbre a ello durante mis largos años de aprendizaje como enfermera. Sin embargo tuve el presentimiento de que te encontraría paseando en el parque, que te pasa que te entristece tanto?" Le pregunta la directora suavemente.

"Nada, solo que me siento sola eso es todo." Le contesta la chica de anteojos transparentes mirando al suelo.

"Mírame a los ojos y ya deja de fingir quieres? Te conozco demasiado bien y me recuerdas tanto a mi cuando era joven: yo también fui fría y presumida durante muchos años, al igual que brillante y disciplinada como tú, y a lo mejor por eso nunca me case pues que hombre se enamoraría de un hielo como nosotras?" Le dice la señorita Merchen con tristeza.

Secándose las lágrimas que están brotando por sus mejillas, Flanny le pregunta con una vocecita: "y que puedo hacer yo, si nadie me da un chance para que les ensene yo, la verdadera Flanny que quiere ser querida y respetada?"

Mirándole directamente a los ojos, la directora continua: "debes aprender a ser humilde y dejar tu arrogancia atrás, o si no siempre estarás sola, y no creerás que no me he dado cuenta de lo mal que has tratado a Candy desde su llegada! No has hecho más que hacerla quedar en ridículo en vez de ayudarla con sus estudios! Ella es una buena chica a pesar de ser tan torpe, y es la persona más humanitaria que he conocido, y la prueba está en lo mucho que la quieren todos los pacientes de este hospital, además ella se ha ganado 3 amigas y tú? ninguna!"

Al oír aquellas palabras tan verídicas, a Flanny se le cae la cara de vergüenza y desea con toda su alma que la tierra se la trague, pero la directora continua sin piedad: "eres la chica más impopular y cruel de este hospital, y si te vuelvo a pillar hablándole con dureza a los pacientes, yo me encargare de castigarte como te lo mereces, y a partir de mañana, tú te encargaras de leerle lecturas a todos los niños y entretenerlos, harás tareas extras y no saldrás de este edificio en toda la semana, me entendiste?"

"Si señorita Merchen." Le contesta Flanny sintiéndose de repente pequeña ante aquella figura autoritaria y a quien ella admiraba más que a nadie en este mundo, y que sin embargo la trataba duramente en estos mismos momentos.

"Muy bien, pues regrésate a tu habitación a dormir, que mañana te espera un día largo." Le ordena la directora con autoridad.

Flanny se encamina rápidamente hacia el edificio con la cara roja de vergüenza, y se acuesta con la seguridad de que pasara una noche agitada…

La señorita Merchen sigue en el parque de pie, pensando en las palabras duras que le acaba de decir a su chica favorita, pues a pesar de la apariencia fría y distante de Flanny, ella sabía que bien dentro de su corazón se escondía un alma tierna y que deseaba ser amada profundamente; También sabía la relación distante que la chica de anteojos transparente tenía con su familia, y que por esto enterraba la cabeza en sus estudios: 'no puedo permitir de que desperdicie su juventud como yo, por testaruda…..' Y tomando una respiración profunda, camina de regreso hacia el hospital.

Nueva York, 'Escuela de teatro Stratford', noviembre 1913.

Terry Graham Grandchester y Susana Marlow se han convertido en los artistas juveniles más destacados de este país, y hoy se anuncia otra actuación en vivo de 'Romeo y Julieta':

"damas y caballeros, les presento a la nueva generación del teatro de 'Broadway', y espero que disfruten de la pieza de teatro más famosa de William Shakespeare!"

De pronto se abre la cortina y empieza la actuación:

"Oh Romeo! que tortura el no poder besarte y de que nuestra familia se oponga!" Exclama la hermosa rubia de ojos claros azules acercándose a su novio.

"Oh Julieta! Que tortura tan grande la mía el no poder tenerte en mis brazos!" Exclama el buenmozo joven de cabellos largos oscuros y mirada intensa.

La pareja se abraza con fuerza, y al sentir los labios de Terry en los de ella, Susana lo besa con toda la pasión que lleva por dentro.

Terry intenta despegar sus labios de los de Susana pero esta no lo suelta, y al oír los fuertes aplausos la pareja sobresalta, y caminando hacia el centro del escenario, se inclinan con gracia y esperan a que se reúnan los demás actores, para inclinarse nuevamente con ellos.

Se cierra la cortina, y agarrando a Susana del brazo, Terry les dice a los demás actores: "discúlpennos, pero Julieta y yo tenemos cosas que hablar!" Y se la lleva a una de las habitaciones vacías.

"Suéltame Terry que me haces daño!" Exclama la hermosa rubia de ojos azules claros.

"Quiero que me expliques que fue lo que paso durante la actuación!" Le grita Terry arrojándola en una de las camas.

"Te refieres al beso que te di?" Le pregunta Susana fingiendo inocencia.

"Exactamente! Yo debí besarte y no al revés, y por esto te exijo que hables ya o si no, no sé lo que soy capaz de hacerte!" Ruge el chico de cabellos largos oscuros y mirada intensa, acercándose a la cama.

Al sentir los dedos de Terry en su piel, Susana se pone a temblar de anticipación y se prepara a ser abofeteada de un momento a otro, pero en vez de esto, el chico rebelde la toma en sus brazos, y mirándola con ternura le dice dulcemente: "que es lo que me pasa contigo Susana, que de un momento a otro te amo y te odio al mismo tiempo?"

"Oh Terry si solo supieras cuanto te amo yo, a pesar de tu desprecio por mí, y aunque sea un amor imposible y no correspondido, te amare hasta mi muerte…."

"Basta ya de hablar tantas tonterías Julieta, y deja que te bese con pasión…"

Terry besa a Susana como si fuese el último beso de su vida, y se da cuenta de lo suave que son sus labios: 'perdóname Candy pero tú ya te has marchado de mi vida, y yo me siento muy solo….'

Chicago, 'Hospital Santa Juana', diciembre 1913.

Candy ha notado el ligero cambio de Flanny hacia ella: aquella chica ordinariamente fría e indiferente se ha ofrecido para estudiar juntas y prepararse para el examen final de año, y únicamente gracias a ella es que la rubia pecosa había logrado obtener 100 %, y ella sabía que a partir de Enero las cosas se volverían seguramente más difíciles con el 1914 acercándose, y con ello la posibilidad de ser mandada a un hospital más prestigioso y grande, que el de 'Santa Juana'.

La señorita Merchen se sentía orgullosísima de Flanny, y a pesar de que aún seguía sin tener amigas, por lo menos en Candy veía una aliada real, y a lo mejor con el tiempo las 2 se volverían inseparables?

Margarita, Ingrid y Paola se sienten algo resentida, ya que últimamente Candy está pasando más tiempo con Flanny que con ellas, sin embargo las tareas diarias las tienen tan ocupadas que muy pronto se olvidan del asunto y se concentran en obtener la nota más alta posible.

Flanny se siente muy feliz últimamente, y sabe que se lo debe a Candy, quien a pesar de seguir siendo charlatana, también es muy entretenida y la relación entre las 2 es como ha de esperarse entre hermanos: odio y amor pues no pasaba un día en que no discutieran, para enseguida hacer las paces…

Chicago, 'Hospital Santa Juana', nochebuena 1913.

Todos están reunidos en la sala de actividades, y para la ocasión, la señorita Merchen ha preparado un 'Buffet' especial pues tiene algo muy importante en anunciarles.

"Atención a todas ustedes, pues después de reflexionar durante estos últimos meses, he elegido a 10 chicas diferentes para mandarlas al hospital más grande y prestigioso de Chicago, y sus nombres son los siguientes: Jennifer, Lise, Muriel, Ann, Mary, Margarita, Ingrid, Paola, Flanny y Candy!" Exclama la directora con emoción, pues a pesar de todo iba a extrañar a sus chicas, sobre todo a la rubia pecosa y la chica de anteojos transparente.

Al oír sus nombres mencionados, Candy, Flanny, Margarita, Ingrid y Paola se quedan mudas de sorpresa y aprovechando el momento, la directora se acerca a ellas y les dice:

"No se imaginan lo orgullosa y triste que me siento al verlas partir, pues para mi ustedes se han convertido en las hijas que nunca tuve, y es como si una madre perdiera sus niñas..."

"Y cuándo es que nos marchamos?" Pregunta Ingrid, a quien siempre le gustaba interrumpir cuando la situación se volvía demasiado emotiva para ella.

"En Enero, así que les sugiero que aprovechen de estas últimas semanas que les quedan para explorar los alrededores, pues el 'Hospital Santa Bárbara' queda a una hora de acá."

"Dios mío, yo nunca pensé que seriamos elegidas!" Exclama Paola incrédula.

"Pues yo sí, y deberías tener más fe en ti amiga!" Le contesta Margarita guiñándole del ojo.

"Ven conmigo Candy, que necesito hablar contigo." Declara la directora, interrumpiéndoles súbitamente.

"Por supuesto señorita Merchen." Le dice la rubia pecosa sorprendida.

Flanny ve a su compañera de habitación alejarse con su ídolo y siente unos repentinos celos, pero decide guardárselos y conservar su calma.

Candy y la señorita Merchen caminan hacia la oficina general, y al entrar esta cierra la puerta, y mirando gravemente a la rubia pecosa le dice con voz emotiva: "quiero que me prometas de siempre cuidar de Flanny, ella es como una hija para mí y la quiero mucho."

"Lo sé." Le contesta Candy mirando al suelo incomoda.

"En verdad las quiero a las 2 y es por esto que las puse en la misma habitación, pues desde aquel día en que te vi por 1era vez al tropezarnos, y pude constatar con mis propios ojos, lo generosa que fuiste al regalarle tu almuerzo a aquel mendigo y la atención que tuviste conmigo, supe que eras una joven extraordinaria y con una capacidad humana inmensa. Es por esto que quiero que le transmitas a Flanny algo de tus habilidades sociales, pues a pesar de tener una mente brillante, ella aún no ha aprendido a ser humilde y generosa como tú." Termina la directora con lágrimas en los ojos.

"No se preocupe señorita Merchen que yo le cuidare a Flanny, y estoy segura que lograre de que ella me transmita algo de su mente brillante, y yo de mis habilidades sociales, se lo prometo." Le contesta la rubia pecosa con emoción.

"Gracias Candy, y por favor ahora búscame a Flanny que quiero hablarle también."

La rubia pecosa se encamina hacia el salón de actividades, y agarrando a su compañera de habitación del brazo le dice: "la señorita Merchen quiere verte."

Asintiendo, la chica de anteojos transparente camina hasta llegar delante de la oficina de su ídolo, y tocando la puerta suavemente, espera a oír la inconfundible voz autoritaria:

"Adelante!"

Flanny entra, y al encontrarse frente a frente a la directora se pone a temblar de aprehensión, pues todavía no había olvidado aquellas palabras duras dirigidas a ella, 2 meses atrás.

Al ver a su chica favorita delante de ella, la directora se siente emociona y trata de contenerse para no abrazarla, y aclarándose la garganta le dice suavemente: "este es nuestro último encuentro a solas Flanny, y por esto quiero decirte antes de que te marches a tu nuevo destino lo orgullosa que me siento de ti, pues has cambiado considerablemente y dejaste de ser aquella niña arrogante y presumida, has madurado bastante en estos 2 meses y me alegra saber lo bien que te llevas con Candy por fin, y espero que no me defraudas y siguas progresando, me lo prometes?"

Secándose las lágrimas que están resbalando en sus mejillas, Flanny se quita los anteojos unos momentos, y mirando a su ídolo con ternura le dice: "se lo prometo, y yo también quiero agradecerle por todo lo que me ha ensenado en este ano que he estado con usted, en el 'Hospital Santa Juana', y lo mucho que la aprecio."

"Yo también te quiero mucho Flanny y solo deseo verte feliz, y nunca te lo dije antes, pero para mí eres la hija que nunca tuve, y siempre lo serás."

"Gracias por sus palabras señorita Merchen, y prometo nunca defraudarla."

El ruido repentino de la música navideña de fondo las interrumpe, y las 2 se regresan a la sala de actividad, cada una con el corazón ligero de tantas confesiones.

Chicago, 'Hospital Santa Juana', enero 1914.

Hoy empieza una nueva etapa en la vida de Candy, Flanny, Margarita, Ingrid, Paola, Jennifer, Lise, Muriel, Ann y Mary, y las 10 alumnas están paradas delante del carruaje que las llevaría al 'Hospital Santa Bárbara'.

La señorita Merchen se acerca a ellas, abrazándolas una por una, y al llegar el turno de Candy le murmura en el oído suavemente: "prométeme seguir siendo siempre alegre y risueña, y quiero verte reír en las buenas y en las malas, de acuerdo?"

"Se lo prometo!" Le contesta la rubia pecosa guiñándole del ojo.

La directora reserva a Flanny de ultima, y abrazándola fuertemente le dice con voz emotiva: "prométeme ser feliz y nunca perder esta fuerza e independencia que llevas por dentro, y si alguna vez necesitas de mis consejos, ya sabes donde puedes encontrarme, adiós mi chica brillante!"

Esta vez, Flanny deja brotar por sus mejillas las lágrimas que no dejan de resbalar, y con voz emotiva le dice a su ídolo: "cuídese usted también, y espero que le sigua ensenando tan bien, como lo hizo conmigo a las generaciones siguientes de estudiantes de enfermería. Adiós y hasta pronto!"

Candy, Margarita, Ingrid, Paola y todas las demás alumnas se quedan mirando a aquella chica normalmente fría y seca, y todas piensan lo mismo: 'Flanny está llorando?!'

Una vez subidas en el carruaje, las 10 chicas miran desde la ventana a la señorita Merchen una última vez y todas tienen un nudo en la garganta, pues para todas ellas, aquella mujer de temperamento fuerte y bondadoso se había convertido en una madre y ahora al marcharse, dejarían en cierto modo su niñez atrás, para comenzar una nueva etapa, como adultas.

Gracias a todos ustedes por leer mis capítulos: Josie (guest), Iris (guest), Candy Bert y todos los demás!

He cambiado ciertos aspectos de la saga, pero espero que lo hayan disfrutado y como siempre, cada capítulo es distinto y muy pronto estallara una guerra…