La verdadera historia de Candy White
(capitulo 16)
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', enero 1914.
Las 10 alumnas del 'Hospital Santa Juana' se bajan rápidamente del carruaje de caballos, y se quedan mirando con asombro, aquel majestuoso edificio: el 'Hospital Santa Bárbara' era el más prestigioso de Chicago, y solo las enfermeras más talentosas eran admitidas ahí, y además de importante, tenía los mejores médicos del país.
"Que suerte la de nosotras, de haber sido las elegidas entre tantas otras alumnas, y les prometo seguir estudiando con dedicación!" Exclama Candy guiñándoles del ojo a las chicas.
"Pues mejor entremos, o nos retaran por habernos atrasado!" Le dice Ingrid preocupada.
"Relájate amiga que acabamos de llegar, y todavía es muy temprano." Le contesta Margarita poniéndole el brazo detrás del hombro para asegurarla.
Flanny observa la escena tierna entre aquellas 2 amigas, y siente envidia. Candy lo nota, y agarrándole las manos le dice: "porque no entramos ya, y vemos que tal se ve de adentro?"
"Buena idea, y a lo mejor luego nos dejan dar una vuelta por la cuidad!" Exclama Paola alegremente, y entrando en el edificio majestuoso, las 10 alumnas se dirigen hacia la recepción pero la encuentran vacía.
"Donde estará el personal?" Pregunta Candy a voz alta.
El repentino llanto infantil la alarma, y mirando hacia la sala de espera, descubre a un niño de unos 8 años de edad llorando fuertemente, y sin perder tiempo, la rubia pecosa se acerca a él, y le pregunta con su voz más dulce: "porque lloras, y donde está tu mama pequeño?"
"Me duele mucho el brazo y nadie me atiende: llevo más de 3 horas esperando, pero las enfermeras y los médicos me ignoran, y mama tuvo que irse al trabajo más temprano que de costumbre, y tan solo le dio el tiempo suficiente para traerme acá, pero yo ya no aguanto más aquel terrible dolor!" Grita el niño con desesperación.
Sin perder ni un minuto, Candy le ordena a las chicas: "quiero que abran el maletín de 1era ayuda y le limpien la herida a aquel niño, y que le pongan una tirita cuanto antes!"
Obedeciendo las ordenes de la rubia pecosa, las 9 chicas limpian la herida con tanto cuidado, que al cabo de 20 minutos el niño se está riendo, y se pone a charlar con ellas, y a coquetear al mismo tiempo: "mi nombre es Peter y ya cumplí los 9 años de edad, y aunque ya sea un chico grande, debo de admitir que tenía una herida demasiado profunda para ser valiente." Y acto seguido les guiña a todos del ojo.
"Haces igual a mí!" Exclama Candy guiñándole del ojo de vuelta.
"Que es lo que está pasando acá, y quienes son ustedes?" Pregunta una señora gruesa de aspecto severo, apareciendo repentinamente.
"Todas nosotras hemos sido mandada del 'Hospital Santa Juana', y venimos de parte de la señorita Merchen!" Le contesta la rubia pecosa presentándose.
"En mi vida había visto personas tan ruidosas como ustedes, y si la directora del 'Hospital Santa Juana' es tan inconsiderada y torpe…"
"Le prohíbo que hable así de la señorita Merchen, que ella es una persona extraordinaria y valiente, y usted ni la conoce!" Exclama la chica de anteojos transparentes, interrumpiéndola.
"Cálmate Flanny o sino nos echaran de aquí, y si eso ocurre la señorita Merchen te retara." Le murmura Candy tratando de apaciguarla.
Ignorando la ira de la chica de anteojos transparente, la señora gruesa se acerca al niño, y observando la herida atentamente exclama sorprendida: "retiro lo que dije antes, pues para ustedes ser novatas, debo admitir que han hecho un trabajo excelente, y lo han sanado como lo hubiera hecho un médico." Y aclarándose la garganta, continua:
"Las felicito, y debo de reconocer que la directora del 'Hospital Santa Juana' las ha entrenado muy bien! Y aprovechando la ocasión, quiero presentarme. Soy la directora de este hospital y mi nombre es Joanne Stevenson. Y para que vean que no soy tan severa como parezco, les doy permiso para que exploren la cuidad por el día de hoy, y mañana empezaran con sus nuevas clases, pero síganme antes que las llevo a su nueva habitación, y les asignare la compañera que tendrán."
Las alumnas caminan detrás de la nueva directora, y Candy le murmura a Flanny en el oído: "debiste tener más cuidado con tus ataques de cólera, que si la señorita Merchen se entera de cómo le hablaste a la señora Joanne Stevenson se enojara contigo."
"Yo no podía permitir que alguien me insultara a mi ídolo, y no me importan las consecuencias." Le responde la chica de anteojos transparentes, con firmeza.
Al llegar a un pasillo alejado, la señora Stevenson saca un papel de su bolsillo, y les anuncia a todos en voz alta: "Lisa, Ann y Jennifer compartirán una habitación; Mary y Muriel compartirán otra; Margarita, Ingrid y Paola seguirán juntas, al igual que Candy y Flanny que compartirán otra."
Contentas con la elección, las 10 alumnas se dirigen a sus respectivas habitaciones, y después de depositar sus maletas, se juntan de nuevo para salir a explorar la cuidad.
Margarita, Ingrid y Paola se acercan tentativamente a Candy, y le dicen: "porque no te unes a nosotras amiga? Hace mucho que no hacemos nada contigo, y hemos extrañado aquellos momentos en que estábamos las 4 siempre juntas."
Flanny siente que es una directa hacia ella y se aleja automáticamente, pues sabe que nunca la aceptaran. Sin embargo, al oír la voz cálida de Candy, se le enternece el corazón:
"Me vendré con ustedes, solo si aceptan a Flanny."
Después de un largo momento de silencio, Margarita le contesta: "lo sentimos mucho, pero nunca aceptaremos a Flanny, puesto que no es de nuestro agrado, y siempre nos cayó mal, pero eres bienvenida a nuestra habitación, tu sola cuando quieras, hasta luego!" Y sin mirar siquiera a la chica de anteojos transparentes, las 3 amigas se alejan, caminando en otra dirección.
"No le hagas caso amiga, pues estoy segura de que tarde o temprano, te aceptaran." Le dice la rubia pecosa pasándole el brazo en el hombro.
"No lo creo, pero gracias por todo lo que has hecho por mi Candy, pues es la 1era vez que me gano una amiga como tú, y vales mucho más de lo que te imaginas." Le dice la chica de anteojos transparente con voz emotiva.
Mirándola enternecida, la rubia pecosa exclama: "gracias a ti Flanny, pues te has convertido en un ser muy especial para mí en tan poco tiempo, y estoy orgullosísima de ti, tal como lo estaría la señorita Merchen, y ahora, vámonos a explorar la cuidad que solo tenemos un día entero!"
Riéndose a carcajadas, las 2 amigas caminan brazo a brazo, felices de empezar una nueva vida juntas, y tenerse la una a la otra.
Londres, internado de monjas, febrero 1914.
Eliza y Miriam están tiradas en el suelo peleándose, y alrededor de ellas se encuentra una multitud de alumnos que no dejan de gritar: "Miriam! Miriam! Miriam!"
"Dios mío, que es lo que está pasando?!" Exclama la hermana María, acercándose hacia ellos, al oír tanto tumulto.
"Pasa que Eliza y Miriam se están cayendo a golpes otra vez!" Le contesta uno de los alumnos.
"Buscare a la hermana Gray!" Declara la monja caminando apresuradamente hacia la oficina de la directora principal, y tomando una respiración profunda, toca la puerta.
"Adelante!" Ruge la hermana Gray con autoridad.
La hermana María entra enseguida, y exclama: "siento molestarla, pero es que Eliza y Miriam están en plena pelea, y yo simplemente no sé qué hacer con ellas 2, pues cada día que pasa, la situación entre ellas se empeora, y es que no se pueden ver ni en pintura!"
"Déjelo por mi cuenta que yo si sabré como apartarlas." Le responde la directora principal con calma, y levantándose de su asiento, sale de la oficina, con la hermana María caminando detrás de ella.
Lo primero que ve la hermana Gray al acercarse al grupo de alumnos en círculos, es a Eliza encima de Miriam dándole golpes, y actuando con rapidez, aparta la chica mezquina de su víctima levantándola a la fuerza, y le dice con severidad: "estoy cansada de tus malcriadeces jovencita, así que te iras ahora mismo a la 'celda de castigo', y te quedaras encerrada hasta que te arrepientas de tu mal comportamiento!"
Al oír aquellas palabras dirigidas a ella, Eliza grita alarmada: "a la 'celda de castigo' no, por favor! No es justo que yo vaya si Miriam es la que empezó!" Y desesperada, se pone a patalearle a la hermana Gray, pero esta la tiene sujetada fuertemente, y obligándola a caminar, la arrastra por el pasillo entero, y por más que la chica mezquina patalee, los brazos de aquella monja son como hierro al lado de ella, y la sigue arrastrando sin piedad, ante las miradas consternadas de los alumnos que se han quedado parados, contemplando la escena.
Stear, Archie, Annie y Patty también se han quedado atónitos:
"Es una vergüenza tan grande para nosotros, de tener semejante persona en nuestra familia!" Exclama Stear meneando la cabeza.
"Pues ojala la hermana Gray la mantenga encerrada de por vida en la 'celda de castigo'!" Declara Archie satisfecho.
"Yo siento mucha pena por Eliza, porque a pesar de su maldad no tiene a nadie que la quiera." Responde Annie tristemente.
"Eres demasiado buena para este mundo amiga." Le dice Patty meneando la cabeza.
"De todas maneras se lo tiene merecido, y ahora por lo menos no nos molestara más!" Termina Archie con triunfo.
La hermana Gray sigue arrastrando a Eliza a pesar de sus protestas, y al llegar delante de la 'celda de castigo', abre la puerta y la arroja al suelo con rudeza.
La hermana María que ha estado caminando detrás de ellas todo este tiempo exclama: "fue acaso necesario arrojarla como a un saco de patatas?"
"Es la única manera en que se puede razonar con una muchacha tan malcriad como aquella, y te juro que si Eliza fuese hija mía, hace mucho tiempo que la hubiera sentado en mis piernas y le hubiera administrado unos buenos latigazos."
Y suspirando, la hermana Gray continua: "en mi vida había conocido una chica tan malvada, y aunque se merecería la expulsión absoluta, sé que si se regresa a su hogar empeorara aún más, ya que sus padres no han sabido darle la educación correcta, así que se quedara, y yo la tendré vigilada y me encargare de educarla lo mejor que pueda, aunque ya a los 15 años y medios de edad sea un poco tarde."
"Nunca es tarde, y además usted es una mujer muy capaz, y he visto los milagros que ha logrado con algunos de los alumnos más difíciles en el pasado, y si hay alguien que puede cambiarla, es usted." Declara la hermana María con convicción.
"Es verdad, no sé porque, pero siempre tuve una debilidad por los casos perdidos." Declara la hermana Gray con suavidad.
"Lo que pasa es que usted no es tan dura como parece, y en verdad tiene un corazón tierno y bondadoso." Le responde la hermana María dulcemente.
Respirando profundamente, la directora principal continua: "lo que hay que ver ahora, es el castigo que se le administrara para convertirla en una joven trabajadora y responsable, y lo único que se me ocurre ahora, es de contratarla como ayudante de cocina, pues te aseguro que cuando se vea en un ambiente tan humilde, no le quedara ni un rasgo de arrogancia. De lo único que estoy segura sin embargo, es que aquel odio injustificado que siente por chicas como Candy y Miriam nunca desaparecerán, pues indudablemente Eliza le tiene un rencor y una tremenda envidia a todo ser que es más brillante que ella, y hasta ahora ha tenido el alma envenenada, y por eso quiero ayudarla a recuperarse, y que pueda encontrar la felicidad algún día.
Mientras tanto en la 'celda de castigo'….
Eliza sigue tirada en el suelo llorando amargamente, y al levantar la cabeza repentinamente, se frota los ojos y observa su alrededor, y se da cuenta de lo oscuro y siniestro que es aquel lugar, y sintiendo un miedo inexplicable, la chica mezquina se levanta apresuradamente, y camina hacia la puerta, golpeándola con todas sus fuerzas gritando:
"Sáquenme de aquí que me da miedo la oscuridad! Auxilio que no veo nada!"
Al oír los llantos de Eliza, la hermana Gray suspira: "en el fondo, no es más que una niña asustada."
"Siento mucha lastima por aquella chica tan sola, y sin nadie que la quiera." Continua la hermana María con tristeza.
"Pues ahora nos tendrá a nosotras 2, y también cuento con su ayuda para guiarla en el buen camino, pues ella tiene que aprender lo correcto de lo incorrecto." Le responde la directora general con firmeza.
Las 2 monjas se alejan de la 'celda de castigo', caminando hacia la oficina principal, para seguir con la conversación.
Neil, quien ha estado espiándolas desde hace un buen rato se acerca de repente a ellas, y fingiendo una sonrisa les dice: "disculpen la intrusión, pero me parece que han cometido un error muy grande al encerrar mi hermana en la 'celda de castigo', como si ella fuese una delincuente, pues solo la gente de clase baja merece permanecer en tal sitio; Después de todo, nosotros venimos de una familia prestigiosa, y se dañaría nuestra imagen si alguien llegara a enterarse de lo sucedido, no creen?"
Lanzándole una mirada de advertencia, la hermana Gray le responde: "mejor harías en guardarte tus comentarios, si no quieres que te encierre junto con tu hermana."
Poniéndose pálido como el papel, el chico mezquino le contesta con sumisión: "olvide todo lo que dije y buenas tardes!" Y acto seguido se marcha, tan rápidamente como llego.
Meneando la cabeza, la directora principal declara: "es un cobarde además de falso, y muy débil de carácter, sin embargo su hermana, a pesar de ser mezquina y envidiosa, tiene una personalidad más fuerte, y si últimamente está buscando peleas con Miriam, es porque anhela atención y hasta que no lo consiga, seguirá comportándose como una niña malcriada."
"Lo que dice usted da mucho sentido, pero cuanto tiempo piensa mantenerla encerrada?" Le pregunta la hermana María inquieta.
"La buscare mañana temprano. Quiero que pase la noche reflexionando sobre su mala conducta, y así darle el tiempo suficiente para que se arrepienta."
"Me parece una buena idea, y ahora será mejor que vayamos a la capilla a rezar, para luego continuar con las clases, no cree?"
La hermana Gray, y la hermana María salen a los jardines a tomar un poco de aire fresco, antes de pasar a las actividades serias.
En la 'Celda de castigo'…
Después de haber derramado todas las lágrimas que le quedaban, Eliza se ha quedado dormida en un rincón de la celda pero tiene el sueño atormentado, y no deja de moverse de un lado al otro, en aquel cemento duro y frio de esta celda tan oscura. Finalmente, no pudiendo aguantar más los olores rancios de las paredes húmedas, abre los ojos y se pone a analizar su situación: ella estaba metida en aquella terrible celda por su propia culpa, y si era franca con ella misma, tenía que reconocer que en cierto modo se lo merecía. 'Porque hare tantas maldades todo el tiempo, y porque me siento tan infeliz con mi vida?'
Secándose las lágrimas que siguen resbalando por sus mejillas, la chica mezquina se pone a pensar en la hermana Gray y debe de admitir que la ha juzgado mal durante todo este tiempo, y que la monja, a pesar de su edad avanzada {tendría 55 o 56 años lo que la categorizaba de mujer madura} para los ojos de una quinceañera, era más fuerte de lo que parecía, ya que se la había llevado hasta acá arrastrándola sin dificultad, y como si la viera con nuevos ojos, Eliza siente repentinamente cierta admiración y respeto por aquella mujer, y al mismo tiempo una inmensa vergüenza hacia ella misma, lo que para ella es nuevo, y bastante incómodo:
'Dios mío, no he hecho otra cosa que comportarme como una niña malcriada todo este tiempo, y no es de extrañarse de que la hermana Gray me trate como una cinco añera, en vez de una quinceañera…..'
Del corazón de aquella chica mezquina y malvada, nace de repente culpabilidad y arrepentimiento, y acordándose con horror de todas las ocasiones en que había abusado del personal en su casa materna, y de las veces que había pataleado para que sus padres le consintieran cualquier capricho, Eliza siente la cara enrojecerle de vergüenza y solo desea una cosa: que la tierra se la trague lo antes posible para así desaparecer, y olvidarse de todo. Finalmente agotada de aquel día tan intenso, se duerme profundamente.
La hermana Gray esta acostada en la cama con un libro en la mano pero no puede leer: todavía tiene en su mente la imagen de Eliza pataleando y chillando como una salvaje, cuando se la estaba llevando a la fuerza a la 'celda de castigo'…
'Tal vez fui brusca con ella pero lo hice por su bien, y porque quise darle una lección.'
Suspirando, la monja apaga la luz de su lámpara, y decide dormirse y olvidarse del asunto por un par de horas: mañana sería otro día y tendía muchas cosas para hacer.
A la mañana siguiente en la 'celda de castigo'.
La hermana Gray abre la puerta de hierro de la 'celda de castigo', y cerrándola suavemente detrás de ella se acerca a Eliza, y la encuentra durmiendo en un rincón. Observándola con interés, nota su aire apacible: 'Parece un angelito cuando está dormida, pero en realidad es una diabla…'
Sintiendo una repentina presencia, Eliza abre los ojos lentamente, y al levantar la cabeza se encuentra frente a frente a la directora general, que esta parada a unos metros de ella, observándola.
Frotándose los ojos, la chica mezquina exclama: "que susto me ha pegado hermana Gray!" Y sentándose rápidamente continua: "acaso viene a buscarme para sacarme de aquí y ponerme finalmente en libertad?"
Fulminándola con la mirada, la monja le contesta con autoridad: "saldrás de aquí, sin embargo a partir de hoy tienes un nuevo cargo y más vale que hagas bien tu trabajo y no te busques problemas, o si no me veré obligada a encerrarte de nuevo en la 'celda de castigo'."
Esquivando la mirada severa de la hermana Gray, Eliza le pregunta con una vocecita: "a que nuevo cargo se refiere usted?"
"A partir de hoy trabajaras en la cocina en tu tiempo libre, ayudaras a preparar la comida y se las servirás a todo el personal de este internado hasta que yo lo decida: este será tu castigo por todo el mal que la has causado a todos los que se han cruzado en tu camino, así que no quiero oír más quejas de nadie sobre tu comportamiento o si no te las veras conmigo jovencita!" Declara la hermana Gray con autoridad.
"Pero si nunca he trabajado en mi vida y ni se cocinar!" Exclama Eliza en llantos.
"Pues ya es tiempo de que aprendas: vas a cumplir 16 años el mes próximo y todavía te comportas como si tuvieses 6, así que más vale que me obedezcas si no quieres estar atenta a la consecuencias, me entendiste?" continua la monja con severidad.
"Como usted ordene, hermana Gray." Le contesta Eliza temblando de rabia, pues en aquel instante sentía un odio inmenso por aquella mujer, que era la única persona que se había atrevido a ponerla en su lugar, cuando ni sus propios padres lo habían hecho jamás.
"Ahora quiero que te vayas a tu habitación y te bañes, y cuando estés lista te estaré esperando en mi oficina para llevarte a la cocina, y presentarte a tus nuevos colegas de trabajo." Y acto seguido, se encamina hacia la puerta de hierro para abrirla.
La chica mezquina camina tentativamente hacia la puerta de hierro que sigue abierta, y cuando por fin sale de la 'celda de castigo', la hermana Gray la vuelve a cerrar con candado, y las 2 caminan, lado a lado, en absoluto silencio.
Finalmente sola en su habitación, Eliza se desviste, y mientras se baña, tiene tiempo de pensar en lo desviada que estaba su vida en aquel momento, y en la vergüenza y humillación que los estudiantes le harían pasar, cuando se enteraran de que había caído tan bajo, y que estaba contratada de sirvienta.
Unas hora más tarde la hermana Gray entra en la cocina acompañada de Eliza, y caminando hacia donde está el personal reunido, les anuncia: "atención a todos, quiero presentarles a su nueva ayudante; Eliza trabajara con ustedes como practicante por un par de meses, y me gustaría que le ensenaran todo lo que ella necesita aprender, para convertirse en un ser útil."
'Me presento como 'practicante', y evito mencionar de que en realidad estoy aquí como castigo.' Piensa la chica mezquina, lanzándole una mirada de agradecimiento a la monja.
"Encantados de conocerla señorita!" Exclama todo el personal a la vez, y al sentir la mirada penetrante de la hermana Gray clavada en ella, Eliza les contesta cordialmente: "encantada de conocerles yo también, y espero que tengan paciencia conmigo, pues no se hacer absolutamente nada."
"Pues para empezar, deberás cambiarte de ropa, y ponerte el uniforme general que consiste de un delantal, y un gorro azul claro." Le dice una de las trabajadoras, pasándole el brazo por encima, y acto seguido se la lleva a la sala del personal, para ayudarla a cambiarse.
La sorpresa que se llevan los alumnos al ver a Eliza vestida de sirvienta, y parada al lado del resto del personal es inmensa: todos murmuran y apuntan el dedo hacia ella, y para su mayor desgracia, ve aparecer en este mismo instante a su 'archienemiga' Miriam, rodeada de su grupito de siempre, y quien al verla se queda muda del asombro durante unos instantes.
Sin embargo reponiéndose enseguida, la pelirroja se ríe a carcajadas, y apuntando del dedo a la chica mezquina exclama: "si no lo veo con mis propios ojos no lo creo! Eliza trabajando de sirvienta, y sirviéndonos la comida como si fuera una esclava! Esto es lo más divertido que me ha pasado desde que llegue a este internado chicas!"
Y añadiendo más fuego a la leña, Miriam continua sin piedad: "veo que la hermana Gray te tiene bien castigada Eliza, y que humillada debe sentirse una ricachona presumida como tú, limpiando para los demás, no es acaso así?"
Lo que siente Eliza en aquel momento es un inmenso odio hacia Miriam, y a pesar de morirse de ganas de pegarle, hace un esfuerzo inhumano por permanecer cordial, y le contesta con ironía: "pues te equivocas en lo que se refiere a mi nuevo trabajo, pues me siento muy feliz de poder formar parte del equipo en la cocina, ya que yo si quiero aprender a valerme de por mí mismo en la vida, y no permanecer siendo tan inútil como tú."
"Como te atreves a hablarme así!" Le grita la pelirroja avanzando amenazada mente hacia ella para pegarle, pero la voz autoritaria de la hermana Gray la detiene en el acto:
"Si le pones una mano encima a Eliza, te iras derechito a la 'celda de castigo'!"
Ruborizándose por haber hecho el ridículo, Miriam se sienta a la mesa del desayuno sin decir una palabra más, y acto seguido, el resto de los alumnos se reúne con ella, al igual que las monjas que se sientan en una mesa separada.
Mientras tanto, Stear, Archie, Annie y Patty se han quedado boca abierta ante aquel espectáculo tan sorprendente, y aun no pueden creer que su prima mimada de toda la vida, tenga ahora un cargo de sirvienta:
"Podrías hacerme el favor de pellizcarme hermano, a ver si estoy sonando?" le pregunta Stear a Archie, guiñándole del ojo.
"No se rían, que seguramente es un castigo infligido por la hermana Gray." Les reprimenda Patty.
"Pues bien merecido que se lo tiene por malcriada y presumida!" Exclama Archie con triunfo.
"A lo mejor con el tiempo se vuelve humilde y más humana." AñadeAnnie, pues a pesar de la antipatía que le tenía, sentía también compasión por ella.
Observando a sus colegas de trabajo, Eliza los imita tratando de evitar las miradas burlonas y curiosas de los alumnos, y al pasar por la mesa donde están las monjas sentadas, mira de reojo a la hermana Gray y la ve en plena conversación con la hermana María.
"Porque no te sientas a comer ahora muchacha, si ya le serviste el desayuno a todo el mundo?" Le pregunta uno de los sirvientes sonriéndole.
"Gracias, pero prefiero comer con ustedes en la cocina si no les importa: todos me odian acá, y no aguantaría la piedad de nadie." Le contesta Eliza con tristeza.
"Pues bienvenida a nuestro equipo, y será mejor que desayunes ya, o llegaras tarde a tus clases." Le contesta el sirviente guiñándole del ojo.
"Bueno la verdad es que me muero de hambre, pues no he comido nada desde anoche." Le murmura la chica de cabellos castaños claros en el oído, y sin perder más tiempo se va a la cocina a desayunar.
Después de terminar con el desayuno, Eliza regresa al comedor para ayudarles a recoger la mesa, y cambiándose de ropa rápidamente, se dirige hacia sus clases que ya están por comenzar.
La hermana Gray la ve del otro lado del pasillo, y avanzando hacia ella le dice: "ven a mi oficina Eliza, que quiero que hablemos."
"Si hermana Gray." Le contesta la chica de cabellos castaños claros, bajando la cabeza.
Eliza se pone a temblar de aprehensión al entrar a la oficina de la directora general, y espera su sentencia con sumisión, pensando: 'que habré hecho ahora, y que castigo me administrara?'
La hermana Gray ha estado observándola, y se da cuenta de lo nerviosa que se ha puesto la muchacha, y aclarándose la garganta le dice finalmente: "no he venido a retarte Eliza, si no a elogiarte."
Abriendo los ojos en grandes, la chica de cabellos castaños claros le pregunta atónita: "elogiarme?!"
"Has sabido poner en su lugar a Miriam sin tener que caerle a golpes, y también te has esforzado bastante en tu primer día de trabajo: demostraste tener carácter y clase, y esto son calidades que admiro, y por esto quiero decirte que me siento muy orgullosa de tus progresos, y ojala siguas así."
Sonrojando levemente, Eliza le pregunta con timidez: "porque insiste tanto en ayudarme, en vez de odiarme como lo hacen todos los demás?"
Respirando profundamente, la monja le contesta: "porque pienso que todos necesitamos una segunda oportunidad para redimir, quizá también porque siempre he tenido una debilidad para los casos perdidos."
"Entiendo, y quiero pedirle perdón por haberle causado tantos disgustos, pero le prometo comportarme bien de ahora en adelante y trabajar mucho." Le dice Eliza con firmeza.
Suspirando, la hermana Gray le dice: "me gustaría que tuvieses amigas, y yo solo deseo verte feliz."
"Porque le intereso tanto?" Le pregunta Eliza con curiosidad.
Clavando su mirada en la de ella, la hermana Gray continua: "tal vez, porque me recuerdas a alguien que conocí, muchos años atrás."
"A quién?" Se atreve a preguntarle Eliza.
"A mi madre. Ella era una mujer hermosa y frívola que coqueteaba con todos los hombres que se le cruzaban en el camino, y siempre quería ser el centro de atención; Sin embargo también era envidiosa, y resentía al que tuviera más que ella, y cuando mi padre la abandono por adulterio, ella se suicidó, dejándonos huérfanos a mis hermanitos y a mí, y esto nunca se lo perdone, pero tampoco deje de quererla, y aunque parezca mentira, la primera vez que te vi, supe que eras su clon, pues además te le pareces físicamente con tus ojos marrones oscuros y tus cabellos castaños claros."
"Y es por esto que decidió convertirse en monja, para parecérsele lo menos posible a ella, y olvidarla, verdad?" Adivina Eliza.
"Así es, pero nunca pude olvidarla, y todavía la quiero." Le contesta la monja, al borde de las lágrimas.
Aclarándose la garganta, Eliza le confiesa: "yo siempre soné con tener padres que se interesaran por mí como persona, y no solo por mi bienestar; Sin embargo, ellos estaban más preocupados por mantener el apellido de la familia intacto, y por hacer viajecitos cuando se les antojaban, dejándonos a mi hermano y a mí en la casa con la servidumbre, y esto me convirtió en una niña resentida. Para castigarlos por su negligencia, Neil y yo empezamos a hacerles la vida imposible a los trabajadores de la mansión, pero como ellos eran tan humildes y tímidos, nuestros padres nunca se enteraron. Pasaron los años y nos volvimos más malcriados, y como nadie hacía nada para impedírnoslo, continuamos haciéndole maldades a todo el que nos cayera mal, y cuando Candy llego a nuestras vidas esto no cambio si no que empeoro, pues comencé a notar como los chicos la miraban, y entonces yo pase automáticamente a segundo lugar, y fue a partir de este momento que mi corazón se endureció, y me convertí en un ser abominable y destructor; Inventaba cuentos y decía mentiras todo el tiempo, y tenía a mí hermano Neil como cómplice la mayoría del tiempo. Llevaba un odio tan grande en mi corazón que solo era feliz cuando hacía daño, y dios es testigo de lo mal que hubiera terminado mi vida si usted no me hubiese detenido a tiempo, y por esto le debo tanto, y le agradezco con toda mi alma del interés, y el esfuerzo que puso en mí, pues es la única persona que vio a través de mí."
Después de un momento de silencio, la hermana Gray le dice sonriéndole: "es verdad, vi a través de ti, y supe desde aquel momento en que entraste en mi vida, que me crearías problemas, y que solo yo podría detenerte y obligarte a caminar por el buen camino, y creo que lo estoy logrando."
"Ojala mi madre fuera como usted, y no se imagina como la respeto y la admiro, hermana Gray." Le dice Eliza con voz emotiva, y sin esperar la respuesta de la monja, sale de la oficina para dirigirse a sus clases, con el corazón latiéndole a la fuerza de tantas emociones.
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', marzo 1914.
Candy está trabajando de recepcionista una noche que le toca hacer turno, y bostezando del cansancio decide prepararse un café rápidamente, pero al levantarse de la silla, su mirada cae sobre un periódico que alguien dejo tirado en la mesa, y agarrándolo con curiosidad, abre la boca del asombro al ver en la página principal la foto de Terry vestido con traje medieval, y con los brazos detrás de una hermosa chica de cabellos rubio oscuro y ojos claros, y lo que siente en este mismo instante es una mezcla de alegría y dolor, y escrito en letras grandes lee:
Han nacido dos nuevas estrellas del teatro contemporáneo, y sus nombres son TERRY GRAHAM GRANDCHESTER y SUSANA MARLOWE, y como su más grande éxito ha sido la famosa obra de William Shakespeare "Romeo y Julieta", la escuela de teatro de 'Stratford' ha decidido presentar su obra, mañana a las 8 de la noche en la ciudad de Chicago.
'Dios mío, Terry estará en Chicago y finalmente volveré a verlo, después de un ano!'
La rubia pecosa se pone a bailar de alegría, pero al recordarse de que tiene su último turno de recepcionista nocturna, justamente mañana por la noche, se le llenan los ojos de lágrimas: 'pero yo no puedo desperdiciar esta única oportunidad… Que hare, y con quien cambiare mi turno si Flanny, Margarita, Ingrid y Paola ya tienen planes? Tengo que conseguir a alguien sea como sea, o si no siempre me arrepentiré…'
Son las 4 de la mañana cuando por fin Candy se acuesta, y cerrando los ojos, se duerme inmediatamente, sonando con volver a ver a su amado Terry después de tanto tiempo. 4 horas más tarde, Flanny la sacude:
"Despierta Candy, que ya son las 8 de la mañana, y si llegamos tarde a las clases nos retaran!"
"No es justo que me levante ahora pues anoche me acosté tardísimo…" Le dice la rubia pecosa bostezando.
"Tienes toda la tarde para dormir, como les toca a las recepcionistas nocturnas, así que lávate la cara con agua fría, y camina ya." Insiste su amiga.
Candy se frota los ojos, y se acuerda repentinamente de que hoy llega Terry a Chicago, y que su felicidad está en manos de la alumna con quien ella consiga cambiar su turno.
"Que te pasa que traes una cara tan rara?" Le pregunta Flanny observandola.
Aclarándose la garganta, la rubia pecosa le dice: "nunca te hable de aquel chico del cual me enamore en el internado de Londres, su nombre es Terry Graham Grandchester, y justo anoche me entere que hace parte de un grupo teatral, y de que va a venir a Chicago para actuar en el rol principal de 'Romeo y Julieta'; Lo único malo, es que si no consigo cambiar mi turno de recepcionista nocturna con alguien, no podré ir a verlo, y tengo un ano sin saber nada del….."
Abriendo los ojos en grande, la chica de anteojos transparente exclama: "dios mío, qué mala suerte la tuya amiga, y si pudiera cambiar mi turno con el tuyo lo haría, pero justamente esta noche tengo que quedarme cuidando a los niños del hospital, pues ellos están enfermos y necesitan a alguien con ellos las 24 horas."
"No te preocupes que ya encontrare a alguien." Le contesta la rubia pecosa guiñándole del ojo.
"Eso espero amiga, o si no me sentiré mal de haberte fallado." Le dice Flanny con seriedad, y sin perder más tiempo las 2 se visten rápidamente para irse a clases.
En el transcurso del día, Candy le ha preguntado a toda la clase, si alguien puede intercambiar su turno nocturno con ella, desgraciadamente no consigue a nadie, y desesperada, se encamina hacia la oficina de la directora principal, a rogarle que tome su lugar.
Tocando la puerta, espera hasta escuchar: "adelante!" y sin perder tiempo, entra.
La señora Stevenson abre los ojos en grande al ver la rubia pecosa parada en su oficina, y le pregunta: "que te trae por aquí Candy?"
Aclarándose la garganta, la rubia pecosa le dice: "vine a pedirle un gran favor pues tengo una cita muy importante esta noche a la que no puedo fallar, y justamente hoy tengo mi última noche como recepcionista nocturna, y necesito que alguien tome mi turno, sea como sea."
Fulminándola con la mirada, la directora principal le contesta firmemente: "el trabajo como enfermera no es ningún juego Candy, y los planes se hicieron de acuerdo a cada individual, y cambiarlo sería como romper las reglas, así que olvídalo."
Arrodillándose ante la señora Stevenson, la rubia pecosa le suplica: "le juro que este es el único favor que le pido, y que trabajare horas extras para compensar, pero le ruego que no me prohíba salir esta noche, o si no me arrepentiré toda mi vida…"
"Déjate ya de dramas Candy que no es para tanto, y si ya no tienes nada más que decirme, te agradecería que salieras de mi oficina que tengo mucho para hacer hoy!" Le corta Joanne Stevenson con sequedad.
'La señorita Merchen nunca me hubiera hablado así…..' Piensa la rubia pecosa, saliendo de la oficina desanimada.
Al ver a su amiga salir de la oficina de la directora, Flanny la agarra del brazo y se la lleva rápidamente a la habitación, para impedir que alguien escuche la conversación, y cuando están a solas exclama excitada: "yo tomare tu turno esta noche, así que no te preocupes más por ello!"
Abriendo los ojos en grande, la rubia pecosa le pregunta: "acaso encontraste a alguien que cuide de los niños o qué?"
"Tengo algo mucho mejor: yo hare las 2 cosas a la vez, y como sabes lo eficaz y rápida que soy, nadie se dará cuenta." Le contesta la chica de anteojos transparentes, guiñándole del ojo.
Candy se queda muda del asombro durante unos momentos, y finalmente exclama: "te has vuelto loca o qué?!"
"Pensé que te agradaría la idea." Le dice Flanny dolida.
"Estoy mucho más preocupada de que la directora te pille y lo reporte a la señorita Merchen, porque si esto llegara a pasar, te meterías en tremendo lio, y a lo mejor resultaría la expulsión!" Declara la rubia pecosa con seriedad.
"Seré extremadamente cuidadosa, y además la señorita Merchen nunca dejaría que me expulsaran." Le contesta la chica de los anteojos transparentes sonriéndole.
"No lo dudo, pero ella no es más que una directora de un hospital, y su cargo no es tan alto como para tomar esta decisión." Insiste Candy.
"Déjalo por mi cuenta que nada pasara, y si así fuese, yo me hare responsable, y por lo menos tu habrás quedado con tu chico." Continúa Flanny guiñándole del ojo.
"Está bien, pero ten mucho cuidado." Le dice la rubia pecosa, abrazando a su amiga tiernamente.
"Que ropa te pondrás, y crees que podrás conseguir un ticket para la actuación?" Le pregunta Flanny de repente.
"Por supuesto que si, pues me iré temprano y me pondré mi vestido más lindo! Quiero que sea una noche inolvidable!" Exclama Candy brincando de alegría.
Finalmente cae la tarde, y sintiéndose fresca después de haber dormido unas cuantas horas, Candy se arregla lo mejor que puede, y el resultado final es bastante satisfactorio, pues el reflejo que le transmite el espejo, es el de una hermosa quinceañera vestida de un traje azul marino, unos pendientes rojos, y lleva su pelo recogido con un lazo del mismo color que su vestido.
Abriendo la puerta con cautela, la rubia pecosa decide salir por la puerta de atrás, y cruzando la calle rápidamente, se dirige al primer carruaje que ve: "hacia el teatro de la compañía 'Stratford' por favor!"
Candy llega justo antes de que comience la cola para las entradas, y caminando hacia el vendedor de tickets le dice: "quiero comprarle una entrada señor."
"Tiene una reservación?" Le pregunta el hombre, mirándola a penas.
"No, pero pensé que si llegaba temprano no sería necesario." Le contesta la rubia pecosa alarmada.
"No lo es, pero le saldrá el doble de caro, eso es todo."
"El dinero no importa, pero deme ya mi ticket señor!" Exclama Candy, impaciente por entrar.
"10 dólares por favor." Le pide el hombre mirándola con curiosidad, y al verla caminar apresuradamente hacia la sala del teatro piensa: 'vaya chica tan peculiar…'
Candy entra en aquel majestuoso teatro grande de Chicago, y después de encontrar su asiento, decide irse a pasear un poco hasta que empiece la obra de teatro, va caminando por los pasillos del edificio, y al ver una puerta entreabierta escucha voces: "Terry es un afortunado, tiene talento, y además sale con la protagonista!" Exclama una voz varonil.
"En cambio nosotros 2 somos los desafortunados, pues no tenemos ni talento, ni belleza!" Le contesta una voz femenina; Luego se oyen risas, pero Candy ha escuchado lo suficiente y se le congela el corazón:
'Terry con otra chica? Sera acaso con la hermosa rubia de ojos claros que vi en la foto del periódico? Hare bien en quedarme, o mejor me voy?'
La rubia pecosa no se puede decidir pero la campana del teatro la regresa a la realidad, y dándose cuenta de que la pieza de teatro está por comenzar, se encamina rápidamente para tomar su asiento. Cuando suena la 2da campana ya casi todos los asientos están ocupados, y finalmente se abre la cortina y, ahí lo ve: Terry Graham Grandchester vestido elegantemente, y muy varonil!
"Oh Julieta, que tortura la mía de no poder tenerte en mis brazos, pero nuestras familias se odian, y están en contra de nuestro amor!" Exclama Terry con pasión.
"Oh Romeo, si solo pudiera sentir tus labios en los míos, aunque solo por unos momentos!" Exclama Susana, acercándose a él.
Esta vez el beso es todavía más prolongado, y los 2 hierven de pasión, el uno por el otro. Susana está en el séptimo cielo y Terry siente una ternura inmensa por aquella chica tan dulce y hermosa {de por fuera y por dentro} y se da cuenta, de que poco a poco se está enamorando, y sin embargo todavía lo atormenta la imagen de Candy: 'si tan solo pudiera olvidarla…'
Candy se ha quedado paralizada en su asiento al presenciar aquel beso intercambiado entre 'Romeo y Julieta', y siente su corazón latirle con fuerza: 'dios mío, entonces era verdad lo que escuche y Terry ya me olvido? Se le ve muy feliz, y se ha puesto todavía aún más buenmozo de cómo lo recuerdo antes, y que bien actúa, el, que justamente siempre sonaba en convertirse algún día en una estrella, lo logro!'
Secándose las lágrimas que están brotando por sus mejillas, la rubia pecosa se concentra en la actuación, y decide de olvidarse por un momento, de que Terry fue alguien muy especial para ella, solo un año atrás….
Se cierra la cortina, y al abrirse de nuevo, los actores se agarran la mano y caminan hacia el escenario para inclinarse, y esperar los aplausos. Candy decide levantarse para evitar verse atrapada entre la multitud de gentes, y saliendo rápidamente, camina por los pasillos del edificio buscando la salida, pero como hay tantos pisos se pierde. Finalmente descubre una puerta entreabierta, y al acercarse a ella, ve a Terry, besándose apasionadamente con Susana, y siente otro gran dolor clavado en su corazón.
Por alguna razón inexplicable, Terry siente una presencia quemarle la espalda, y despegando sus labios de los de Susana por unos segundos, se voltea justo a tiempo para ver a la hermosa rubia pecosa observándolo con lágrimas en los ojos, sus miradas se cruzan por unos instantes, y antes de que él pueda reaccionar, ella se echa a correr.
'Es Candy!'
Respirando con dificultad, el chico de cabellos oscuros largos y mirada penetrante corre detrás de ella gritando: "espera Candy! No te vayas!"
Terry corre como si el mundo se le fuera a derrumbar, gritando en voz alta: "deja que te explique Candy! Regresa por favor que no es lo que tú te imaginas!" Pero ya es demasiado tarde, y cuando el sale a la calle, ella ya no está…
Susana ha presenciado toda la escena y quiere morirse: "Terry me ha estado usando todo este tiempo, y finalmente vi con mis propios ojos, aquel secreto tan misterioso que él me ha estado ocultando todo el ano!"
Terry sigue parado en medio de la cera, y está en pleno choque por lo que acaba de suceder: Candy había regresado de Londres, y ni siquiera se lo había informado! 'Se le veía tan hermosa y toda una señorita! tarsana con pecas está en América, así que ahora me será bien fácil encontrarla…'
Al darse la vuelta para regresar, Terry descubre a Susana observándolo con lágrimas en los ojos, y se da cuenta de que ella lo ha visto todo: 'dios mío, en que lio me he metido?'
"Susana espera!" Grita el, pero la hermosa rubia de ojos claros ya se ido, dejándolo con sentimientos contradictorios: a cuál de las 2 rubias amaba el, en verdad?
Candy salta del carruaje que la acaba de dejar justo en frente del 'Hospital Santa Bárbara,' y corriendo hasta la recepción, se tira en el cuello de su amiga para llorar amargamente.
"Que es lo que paso Candy?" Le pregunta Flanny tomándola en sus brazos.
"Terry se ha olvidado de mí ahora que se ha convertido en una gran estrella de teatro, y ya es tiempo de que yo haga lo mismo y empiece a vivir mi vida, así que adiós mi pasado, y bienvenido el presente!" Y al decir aquellas palabras tan verídicas, la rubia pecosa se da cuenta de que es verdad: aquel amor solo le había traído sufrimientos, y presentía que muy pronto encontraría un amor fresco y puro, un amor sin problemas y lleno de dulzura….
Londres, 'Internado de monjas', abril 1914.
Una mañana que Eliza ha terminado con sus quehaceres laborales y está caminando agotada de regreso a su habitación, Neil le bloquea el camino:
"Que susto me has pegado!"
"El que ha vivido con los pelos de punta durante estos 2 meses soy yo! Cuando vas a terminar con este show hermanita, y dejar estos aires de virgen santa, cuando tú y yo sabemos muy bien qué clase de persona eres!" Le grita Neil con rabia.
"Pues no sé a qué te refieres, y si no tienes nada más que decirme te agradecería que me dejaras entrar en mi habitación, que quiero descansar un poco antes de que empiecen las próximas clases." Le contesta Eliza irritada.
Agarrándola con fuerza, el chico mezquino ruge: "tu no iras a ninguna parte hasta que me aclares lo que significa aquel papel de inocentona con elque te has disfrazado todo este tiempo hermanita, o es que acaso se te olvido todo el daño que le has hecho a Candy, y sobre todo que provocaste la fuga de ella, y la de Terry?"
A Eliza se le va todo el color de la cara al recordar aquella terrible trampa de la cual Candy y Terry fueron víctimas, y de las tantas otras maldades que había cometido, y suplicándole le dice: "Basta ya Neil, que esto quedo en el pasado y no te imaginas como me arrepiento de todas las bajezas cometidas por nosotros dos, y todo el daño innecesario causado por pura envidia, pero ya soy otra persona y quiero dejar la otra Eliza atrás."
Sacudiéndola violentamente, Neil le grita: "tú nunca cambiaras Eliza, pues la maldad corre por tus venas!" Y sonriéndole con crueldad continua: "ya me estoy aburriendo contigo hermanita, así que, o recapacitas, o yo te obligare!"
"Suéltame ya Neil, que me haces daño!" Le ruega Eliza tratando de alejarse, pero el solo se ríe.
"Suéltala ya, o si no te quedaras permanentemente en la 'celda de castigo'!" Grita la hermana Gray saliendo de su escondite, y al verla, Eliza siente su corazón latir de felicidad y alivio: su ídolo la acababa de salvar de las garras de su malvado hermano, pero también temblaba de anticipación.
Neil se ha puesto rojo como un tomate y busca desesperadamente una escapatoria que lo aleje lo más posible, de aquel tirano de directora que tienen, sin antes notar la mirada de adoración de su hermana dirigida a la hermana Gray, y rodando los ojos piensa: 'que persona podría querer a semejante dictador?'
"Harías bien en regresar a tu habitación Neil, o acaso quieres que te asigne tareas extras?" Le pregunta la directora con irritación.
"No es necesario, que ya me voy a mi habitación!" Exclama el chico mezquino, alejándose rápidamente.
Durante un largo rato, Eliza y la hermana Gray se miran profundamente a los ojos, y sonriéndole con timidez, la chica de cabellos castaños claros le dice a su ídolo:
"Gracias por salvarme de las garras de mi hermano." De repente se pone pálida, y le pregunta: "eso quiere decir que usted ha escuchado toda la conversación, verdad?"
"Así es. En realidad fue pura casualidad, pues justo cuando estaba saliendo de mi oficina, vi como tu hermano se te atravesó y preferí no interrumpirles, pero escuche todo lo que hablaban."
Mirando al suelo, Eliza continua: "entonces sabe que fui yo la causante de la fuga de Candy y Terry, y de todas las maldades que hemos estado cometiendo Neil y yo, durante 16 años."
Levantándole la barbilla, la hermana Gray le dice dulcemente: "lo sospeche durante mucho tiempo, pero no tenía pruebas."
"Y porque no me echa entonces, si ahora las tiene?" Le pregunta Eliza temblando de miedo.
"Porque mis castigos son muchos más efectivos que la expulsión: la prueba la tengo delante de mis ojos, pues has madurado muchísimo en estos 2 meses, y justamente había decidido ir a verte papa retirarte el castigo, y decirte que eres libre de hacer de hacer todo lo que te plazca, mientras no descuides los estudios." Le contesta la directora mirándole a los ojos.
"Y ahora que sabe toda la verdad, que pasara conmigo?"
"Nada pasara contigo Eliza, y me haría muy feliz que tuvieras un grupo de amigas."
"Usted sabe que esto es imposible, pues todo el mundo me odia, y mi familia apenas me tolera." Le contesta Eliza con una vocecita.
Poniéndole las manos en los hombros, la hermana Gray insiste: "es porque nadie conoce la Eliza cambiada, pero estoy segura que si te abres a ellos, te darán un chance, no crees?"
"A pesar de que no tengamos la misma sangre, usted es la única persona que se ha interesado en mí, y esto es algo que nunca olvidare, y para mi usted es una gran mujer." Le dice Eliza, al borde de las lágrimas.
"Tú también te has convertido en alguien muy especial para mi Eliza, y te quiero como si fueras mi propia hija." Le contesta la hermana Gray con voz emotiva.
Esta noche, la chica de cabellos castaños claros duerme como nunca, pues es la primera vez que se siente querida en los 16 años de su vida, y piensa con tristeza en el día que se tenga que regresar a su patria, y dejar atrás, a la única persona que le es sagrada en este mundo.
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara, mayo 1914.
Candy acaba de cumplir 16 años de edad, y una linda mañana soleada, decide pasearse sola por el parque: hoy tenía el día libre, y para ella no había nada más hermoso que observar la naturaleza, respirar el aire fresco y subirse en los arboles piensa ella, acercándose a uno.
"Sabía que te encontraría cerca de algún árbol, tarsana con pecas….."
Al oír aquella voz familiar tan querida, la rubia pecosa se queda paralizada durante unos momentos, y volteándose lentamente, se encuentra frente a frente a Terry, que está ahora más alto, y es casi un hombre; Sin embargo tiene la misma arrogancia de antes, y por un momento ella se olvida de que no está en el internado de Londres, si no en Chicago, y le grita enojada:
"Que haces aquí y como me encontraste?"
"Te estuve buscando como un loco durante un mes entero, hasta que me entere que estas estudiando para enfermería, y me imagino que el traje debe quedarte muy bien, aunque algo me dice que hoy tienes libre, y que llegue a tiempo para escoltarte." Le contesta el chico de cabellos largos, cogiéndole del brazo.
"Pues yo no te quiero ver y prefiero estar sola, así que desaparece de mi vida Terry, que ya no me interesas!" Le grita la rubia pecosa rechazándolo.
"No te creo en absoluto, y sé que te mueres de celos desde aquella terrible noche, en que me viste besándome con Susana." Le dice Terry mirándola con intensidad.
"Ella es tu novia ahora, y deberías estar con ella en vez de engañarla conmigo, así que adiós y hasta nunca." Le dice Candy alejándose.
"Tú no vas para ninguna parte hasta que yo compruebe si es verdad todo lo que me has dicho." Le dice Terry deteniéndola, y antes de que la rubia pecosa pueda reaccionar, la toma en sus brazos besándola a la fuerza.
Candy flaquea enseguida, y se da cuenta de que sus besos aun la vuelven loca de amor, pero al mismo tiempo se pregunta si habrá algún otro hombre en el mundo que bese tan bien, pues a pesar de haber amado a Anthony, sus besos habían sido para ella, como escuchar el ruido de un pajarito cantando, mientras que los de Terry, eran puro fuego y pasión.
Finalmente cuando ya les falta aire a los 2, Terry la suelta, y sonriéndole con satisfacción le dice: "tal como me imagine, todavía mis besos te vuelven loca!"
Ruborizando, Candy le grita: "porque no me dejas ya en paz?!"
"Porque ha pasado un año desde la última vez en que nos vimos, y quiero que pasemos la tarde juntos, y que me cuentes todo lo que has hecho." Le dice Terry tranquilamente.
"Tienes razón, debemos hablar y por cierto, no deberías acaso estar en Nueva York con tu grupo de teatro?" Le pregunta la rubia pecosa con curiosidad.
"Me tome un par de horas libres, y es por esto que tarde tanto en encontrarte, pues cuando trabajas en el teatro es muy difícil que te den vacaciones, pero mientras caminamos te cuento." Le dice el, tomándole la mano.
Mientras caminan, Candy le cuenta como llego a ser enfermera, y al oír a Terry hablar del teatro con tanta pasión, se siente muy orgullosa del: "cuando te vi actuando el mes pasado, me di cuenta de lo talentoso que eras, al igual que la que hace el papel de 'Julieta'."
"Se llama Susana, y nos conocimos el año pasado mientras nos hacían la prueba para actuación; Recuerdo que no me quitaba los ojos de encima, y me estuvo persiguiendo todo este tiempo, pero yo solo pensaba en ti, hasta que finalmente…"
"Hasta que finalmente te enamoraste de ella." Termina Candy.
"Tengo sentimientos contradictorios respecto a ustedes 2: me gusta muchísimo Susana, pero a ti te quiero de verdad pues tenemos un pasado juntos, y para mí, el ano que pase en Londres fue inolvidable." Le dice Terry con emoción.
"Lo dijiste, tenemos un pasado juntos, y ahora hay que mirar para adelante, y descubrir otros amores; Tú ya encontraste a Susana, y yo sé que tarde o temprano, alguien se cruzara en mi camino." Le contesta Candy con una sonrisa.
"Acaso Albert?" Le pregunta el chico de cabellos largos oscuro, sintiendo unos repentinos celos.
Al oír su nombre, la rubia pecosa se pone roja como un tomate, y temblando le dice: "de que me hablas?"
"No creas que no he notado la manera en que lo mirabas cuando estabas a solas con el: recuerda que desde un árbol se ve mejor que abajo, así que admite de que sentías atracción por él, que yo ya te confesé lo que tuve con Susana" Insiste Terry clavándole la mirada.
"No te diré nada, así que déjame ya en paz!" Exclama Candy ruborizándose.
"Te has puesto roja y esto quiere decir que acerté, y que tienes sentimientos para aquel hombre! No te parece que es un poco mayor para una lolita como tú?"
Candy lo abofetea fuertemente gritándole: "eres un grosero, y no te atrevas más nunca a llamarme así! Por supuesto que tengo sentimientos para él, pero lo veo como a un hermano, y él es uno de mis mejores amigos."
"Eres una mentirosa, y ni tú te crees lo que acabas de decir: Stear y Archie son tus amigos, pero Albert es tu fantasía sexual." Le responde Terry con pasión.
"Sera mejor que te vayas si no quieres que te abofetee otra vez!" Le grita la rubia pecosa con rabia.
"Que temperamento el tuyo, y me pregunto si Albert sabe lo que le espera cuando sus caminos se crucen, porque tarde o temprano se volverán a ver, de esto estoy seguro." Insiste el chico de cabellos oscuros largos, con certitud.
Pensando en aquel hombre de cabellos rubio largos y ojos claros, Candy siente una sensación extraña en su corazón, y se pregunta si lo que tiene ella en este momento, son tal vez sentimientos contradictorios al igual que Terry.
"Me voy, que ya se hace tarde, y quiero coger el próximo tren." La interrumpe de repente el chico de cabellos oscuros e mirada intensa.
Mirándolo con tristeza, la rubia pecosa le pregunta: "cuando nos volveremos a ver?"
"Muy pronto, y mientras tanto, quiero que me prometas nunca perder aquel temperamento alegre que tienes, y de siempre reír, tarsana con pecas." Y tomándole la cara, le deposita un beso suave en la boca, marchándose enseguida.
Candy lo ve partir con el corazón pesado y se siente muy confundida por sus sentimientos: que es lo que ahora sentía ella por Terry, y quien era Albert para ella?
Londres, 'internado de monjas', junio 1914.
La hermana Gray acaba de leer una carta de la familia 'Leagan' dirigida a ella, y se siente confundida: hablan de una 'Guerra mundial', y de querer sacar a sus hijos del internado, para llevárselos de regreso a los Estados Unidos, lo antes posible.
'Dios mío, que pasara con Eliza ahora?'
El ruido repentino de alguien tocando la puerta la interrumpe, y al ver a la hermana María entrar, la directora le dice: "justamente quería hablar con usted, y ensenarle la carta que acabo de recibir de los 'Leagan', léala por favor."
Agarrando el pedazo de papel que le tiende la hermana Gray, la monja lo lee rápidamente, y levantando la mirada hacia ella le pregunta: " ya lo sabe Eliza?"
"Todavía no, y por esto estoy muy preocupada, pues no sé qué pasara cuando ella se entere, y como reaccionara." Le contesta la monja pensativa.
"Pues yo si se lo que pasara: se le partirá el corazón si tiene que separarse de usted, pues Eliza la adora, y en su casa no recibirá todos los cuidados que usted le ha dado, ni tampoco el cariño." Le responde la hermana María con tristeza.
"Lo sé, y por esto a mí también me duele, pues la quiero como a una hija, y no quisiera perderla después de ver lo mucho que ha progresado. Yo pensé que la tendría conmigo por los menos 2 años más, el tiempo de verla graduarse como lo haría una madre orgullosa." Le dice la directora al borde de las lágrimas.
"Si supiera como me pone triste oírla hablar así, pues supe desde un principio que usted tenía una debilidad para ella, aun cuando era mezquina, y por esto no me extraño el interés, y el empeño que tenía usted en educarla." Termina la monja joven, con suavidad.
"Es verdad, desde aquel día en que la vi llegar al internado con aquella arrogancia, y de alborotadora, supe que trataba con un caso difícil, pero quise esperar, para ver si con el tiempo mejoraba, y cuando no fue el caso, decidí encargarme de ella."
"Y ya vio los resultados sorprendentes!" Exclama la hermana María sonriéndole.
"Pero de que me sirve todo esto, si el destino decidió separarnos, y vuelvo a perder otra persona querida." Le contesta la hermana Gray, pensando en su difunta madre.
Eliza está caminando por los pasillos en dirección a la biblioteca, pero esta tan distraída, que al ver llegar hacia ella, a sus 2 primos junto con sus novias, es demasiado tarde para escaparse, y se queda paralizada del terror: sus miradas se cruzan, y nadie habla. Últimamente, ella había hecho todo lo posible para evitarlos, pues sabia lo mucho que la odiaban por todo el daño que le había causado a Candy, y ahora que los tenía enfrente, no podía articular ni una palabra.
Archie, Stear, Annie Y Patty notan lo nerviosa que se ha puesto Eliza, pero también descubren un aire de culpabilidad, algo nuevo para aquella chica tan mezquina, que normalmente disfrutaba haciéndole maldades, a todo el que se le cruzara en el camino.
Finalmente Eliza es la primera en hablar: "Stear, Archie, Annie y Patty, ahora que los tengo delante, quiero pedirles perdón por todo el daño que les hice en el pasado, y aunque nunca seamos amigos, espero que no me guarden rencor."
Al escuchar aquellas palabras salir de la boca de su prima, Stear y Archie se quedan estupefactos, pero Annie reacciona enseguida: "claro que te perdonamos Eliza, pues todos cometemos errores, verdad Patty?"
Observándola con asombro, la chica de los anteojos gruesos exclama: "es increíble como la hermana Gray ha hecho maravillas contigo Eliza, y yo nunca creí que fuera posible que cambiaras!"
"Estoy de acuerdo con Patty, y por esto yo tampoco te guardo rencor." Le dice Stear suavemente.
Sin embargo Archie no ha dejado de mirarla con sospecha, y frunciendo el ceño le dice: "y que piensa tu hermanito de aquella transformación tuya?"
'Archie nunca me tendrá confianza, y no lo culpo.' Piensa Eliza, y aclarándose la garganta, le contesta:
"A Neil, yo ya deje de importarle desde que me negué a continuar con sus jueguitos, y además estoy siempre tan ocupada estudiando, que ni me ha dado tiempo de pensar en cómo el pasa sus días."
'Dios mío, hasta se expresa diferentemente ahora? Qué fue lo que hizo la hermana Gray para transformarla así?' Piensa el chico elegante, sin despegar la mirada de su prima.
"Que bien que los encuentro a todos reunidos aquí, con la excepción de Neil, pero justamente quería pedirles que se reúnan todos a la oficina de la directora, que ella tiene algo muy importante que decirles." Les interrumpe la hermana María, apareciendo súbitamente.
'Que será lo que nos querrá decir?' Piensa Eliza, sintiendo un miedo repentino.
"Acaso rompimos alguna regla nueva?" Pregunta Archie irritado.
"No es lo que ustedes piensan, pero esperen aquí hasta que traiga a Neil." Les dice la monja, caminando hacia su habitación.
Se hace un silencio inaguantable, pero finalmente la hermana María regresa con Neil, y los hace pasar a todos, a la oficina de la directora principal.
Al verlos todos reunidos por última vez, a la hermana Gray se le hace un nudo en la garganta, pues recuerda el día en que habían llegado desde América, un año y medio atrás, y ahora se marcharían de Inglaterra….
Eliza siente la mirada triste de la hermana Gray dirigida a ella, y su corazón se le congela.
"Los reuní a todos aquí, para darles una noticia lamentable: seguramente ustedes ya están enterados, de que de un momento a otro, puede estallar una guerra, verdad? Pues justamente hoy, me llego una carta de los 'Leagans', en la cual ellos me comunicaban que quieren que ustedes regresen a los Estados Unidos lo antes posible, pues temen por su seguridad en Europa, que es donde se rumora la posibilidad de una 'Guerra mundial'.
Se hace un silencio mortal y todas las miradas van dirigidas a Eliza, para ver cuál es su reacción: la chica de cabellos castaños claros se ha quedado paralizada y siente que el mundo se le derrumbe… Finalmente, incapaz de tragar aquella terrible noticia, sale de la oficina corriendo.
"Hablare a solas con ella cuando termine con ustedes." Les dice la directora, prosiguiendo con el discurso.
Eliza está llorando en su cama desconsolada y solo desea morirse: 'dios mío, porque me quito la única felicidad que tenía en mi vida? Porque?'
La puerta de la habitación se abre, y al ver a la hermana Gray parada, la chica de cabellos castaños claros corre hacia ella, abrazándola fuertemente: "no quiero irme nunca de aquí!"
Acariciándole los cabellos, la monja le murmura dulcemente: "yo tampoco quiero que te vayas cariño."
Las 2 se quedan abrazadas durante un largo rato, y Eliza se da cuenta de lo reconfortante que son los brazos de aquella monja a la que tanto quiere. Finalmente levantándole la barbilla, la hermana Gray le dice: "te estaré esperando, para cuando todo esto termine."
Mirándole a los ojos profundamente, Eliza le pregunta con una vocecita: "lo promete?"
"Te lo prometo." Le dice la monja acariciándole la cara, y sintiendo las lágrimas que están a punto de brotar por sus mejillas, la hermana Gray sale corriendo de la habitación, para que su chica adorada no la vea llorar.
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara, 28 de julio 1914.
"Atención a todos! Acaba de estallar una guerra mundial en Europa, y los Estados Unidos también podrían llegar a estar afectados!"
Candy oye gritar a un vendedor de periódicos, y agarrando uno, para leer lo que dice, se queda paralizada: 'una guerra en Europa?! Annie, Patty, Stear y Archie! Que pasara con ustedes, y que puedo hacer yo?'
África, Congo, 28 de Julio 1914.
""Atención a todos! Acaba de estallar una guerra mundial en Europa y los Estados Unidos también podrían llegar a estar afectados!"
A Albert se le va el color de la cara cuando lee lo que dice la página principal de un periódico Británico, y sin perder tiempo, se va a su habitación para empaquetar su maleta rápidamente, y agarrando un pedazo de papel, les deja una nota rápida a los dueños de la casa donde él estuvo viviendo durante un año y medio:
Estimados amigos,
Acaba de estallar una guerra en Europa y a lo mejor muy pronto los Estados Unidos se verán afectados. Espero que entiendan mi partida inmediata, pero la vida de una persona muy querida corre riesgo, y yo necesito llegar hasta allá, antes de que sea demasiado tarde.
Afectuosamente,
Albert.
Una hora más tarde, el hombre de cabellos largos rubio y ojos claros está en camino al puerto, para agarrar el barco que lo llevaría a América; Sería un viaje bastante largo, y por eso él tenía que llegar lo antes posible:
'Espérame Candy, que muy pronto me tendrás a tu lado….'
Aquí se termina otro capítulo largo y muy diferente al anterior. Sé que nadie es un 'fan' de ELIZA, sin embargo quise darle un lado humano y en la HERMANA GRAY vi una posible 'madre postiza' para ella; Tal como lo es LA HERMANA MARIA para CANDY, y LA SENORITA MERCHEN para FLANNY.
En lo que se refiere a la guerra: que pasara con CANDY y sus amigos, y a que rumbo los llevara?
Encontraran la respuesta en el siguiente capítulo, y espero que lo siguán disfrutando, y les doy miles de gracias a todos los lectores, especialmente a: Josie (guest), Iris Ariana (guest), Candy Bert y etc….
