WARNING: Este fic es AU y con mucho OOC, pero con los personajes del universo Bleach del gran Kubo Tite, y obviamente las situaciones vertidas aquí son 99% improbables e irreales, a veces algo fumadas, pero me divierto escribiéndolas jojojojojoXD

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Estaba muy concentrada en la pieza de piano, quería tenerla lista para el siguiente cumpleaños de su abuelo para así impresionarlo, pero varias cosas parecían conspirar en su contra: aun cuando había memorizado todas las notas fallaba una y otra vez en la parte del medio, en el clímax, lo más emotivo de la pieza, era como si sus dedos perdieron velocidad… emitió un sonoro bufido mientras dejaba de tocar, había fallado de nuevo.

– Mifeng, deberías al menos terminar la canción – Comentó un niño de ojos miel y oscuros cabellos que estaba sentado a su lado, en la otra mitad de la banca del piano.

– Si está mal mejor empezar de nuevo – Dijo claramente decepcionada la niña de ojos grises mientras apoyaba la frente en las teclas del piano que emitieron un extraño sonido – Y no te atrevas a llamarme "Mifeng" – Añadió en tono amenazante.

– Pero creo que Mifeng es un buen apodo para ti – El niño sonrió con picardía – Después de todo eres pequeña y te la pasas rondando a tu "abeja reina"… auch – Su parloteo fue abruptamente interrumpido, la niña acababa de empujarlo haciéndole caer de la banca.

– Ggio si no quieres que te retire la palabra no vuelvas a llamarme así – La niña de cruzó de brazos, evidentemente molesta.

– Shaolin, cuando hablas así te pareces a la antipática nueva esposa del señor Barragan – El niño se puso de pie y empezó a caminar de puntillas, contoneando exageradamente las caderas y con la nariz muy levantada, Shaolin no pudo evitar sonreír – Nosotros somos personas simples, un día cuidaremos a los hijos de los señores como lo hacen ahora nuestros padres y hermanos mayores – Ggio sonrió y notó que su amiga se había quedado pensativa.

– Ggio… ¿Ya te han dicho a quién protegerás? – Shaolin estaba pensativa y algo cabizbaja.

– Aún no, mi padre quiere que me dejen cuidar al hijo menor del señor Barragan, pero me han contado que es muy antipático, por eso lo dejan aquí cada primavera, pues le hace la vida imposible a su madrastra – Ggio desvió la mirada hacia la gran ventana, el sol estaba por ocultarse y la vista desde esa torre del castillo Châteauneuf–en–Auxois era bellísima.

– Ya veo – La mirada de la niña se tornó triste, bajo el sol del atardecer sus ojos tomaron una tonalidad peculiar y Ggio se quedó boquiabierto, observándola – ¡Oye, que te pasa! – Le regañó Shaolin al notar la forma rara en que la estaba mirando.

–N–nada – Ggio rascó con algo de nerviosismo la parte posterior de su cabeza, "imaginaciones mías" se decía mentalmente – Vamos a la villa, seguro mi abuela ha preparado Ba–bao–fan.

– ¡Vamos! El ba–bao–fan de la abuela es el mejor – Shaolin se puso de pie y junto a Ggio empezaron una carrera por los corredores del silencioso castillo, pronto llegarían a la salida, cruzarían el jardín y caminarían hasta la villa Feng. Una severa voz retumbó por el corredor y los dejó paralizados, ambos conocían esa voz, era el señor Barragan, se giraron lentamente solo para recobrar el aliento, aliviados, él no estaba en aquel corredor, pero seguramente estaba de muy mal humor, tal vez movidos por la curiosidad de sus escasos 10 años, tal vez por saber a quién le dirigía palabras tan enfurecidas, ambos niños caminaron en silencio hasta llegar a una puerta entreabierta y observaron, los abuelos de Shaolin estaba allí, de rodillas frente al jefe de los Louisenbarn, el padre de Ggio se encontraba muy serio, de pie al lado de su amo.

– ¡Inconcebible! – Volvió a protestar Barragán – ¡Cómo se atreven a rechazar mi proposición, ni que su nieta fuera tan importante!

– Le pido mil disculpas, señor Barragan – Feng Hao, líder del clan Feng tomó la palabra – Pero alguien más hizo una proposición hace unos años y nosotros la aceptamos, no sea honorable retractarnos ahora.

– ¿Te atreves a rechazar al representante de tus anteriores amos? Si no fuera por los Louisenbarn los Feng ni siquiera habrían salido de China, si tienen nueve generaciones aquí es gracias a nosotros, y se atreven a negar a la menor de sus nietos a mi hijo Cang Du, ¡Infames!

– Como bien ha dicho, desde hace nueve generaciones dedicamos nuestros servicios a los Shihôn… – Empezó a argumentar el patriarca de los Feng, pero fue abruptamente interrumpido por Barragán:

–Y tienes otros nietos designados a los herederos Shihôn, ¿Por qué ofrecer a la menor a unos extraños cuando puede dedicar sus servicios al futuro heredero de los Louisenbarn? – La ira era visible no solo en la mirada de desprecio de Barragan, también se percibía en sus palabras – Cang Du rara vez me pide algo, si lo ha hecho, como futuro líder de los Louisenbarn debe tenerlo.

– Shaolin no va a "servir" a nadie – Intervino Sui, pero de inmediato su esposo, Hao, le hizo un ademán con la cabeza pidiéndole que no dijera nada más.

– Entonces que va a hacer ¿Tocar el piano? – Dijo Barragan, en tono de burla – Tu nieta, señora Sui, terminará siendo sirviente de alguien más, ya lo verás, y vas a terminar tragándote tu absurdo orgullo, y a arrepentirte por rechazar mi oferta – Mirando a su asistente, el padre de Ggio – Nos vamos, dejemos a este par de necios.

Apenas Barragan se puso de pie los niños echaron a correr y no pararon hasta llegar a la casa de Feng Hao. Aun cuando el ba–bao–fan estuvo delicioso Shaolin no pudo evitar sentirse inquieta. Cuando las luces se apagaron y todos se echaron a dormir salió de su habitación y se quedó contemplando el jardín, la brisa nocturna era agradable, y mientras pensaba empezó a mover las manos, como si tocara un piano imaginario.

– ¿Estás sonámbula? – La dulce voz de su abuela la interrumpió.

– No – Respondió, fingiendo una sonrisa, su abuela se sentó a su lado y la abrazó, entonces notó que tenía los ojos algo hinchados y enrojecidos.

– Abuela ¿Has estado llorando? ¿Te duele algo? – La niña se sintió inquieta de nuevo.

–No es nada, mi niña – Aflojando un poco el abrazo – Sé que te parecerá raro, pero ahora que lo pienso no te he preguntado que te gustaría hacer cuando seas mayor.

– Pues… me gustaría ser la asistente de Yoruichi–nushi – Shaolin lo dijo tan animada que su abuela se quedó sorprendida.

– Comprendo, y si te dijera que hay otra opción, ¿Qué harías?

– No quiero ser asistente de Cang Du, yo misma se lo dije a él pero parece que no entiende – Respondió Shaolin, muy resuelta.

– ¡Estuviste espiando, Feng Shaolin! – Dijo a modo de regaño su abuela. Shaolin agachó la cabeza – Por mi está bien, si ser asistente de la señorita Yoruichi te hace feliz podrías intentar serlo algún día – La abuela Sui se puso de pie – Vamos es tarde, ya deberías estar durmiendo.

–Abuela… lo que dijo mi abuelo, sobre otra proposición…

– Shaolin, tú puedes decidir tu propio destino, a diferencia de tus hermanos, y en unos años habrá alguien a quien tendrás que conocer, pero recuerda siempre esto: Tú no le perteneces a nadie, así que no dejes que nadie decida por ti.

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BRISA DE VERANO

By Maryeli

Con cariño para Paulina, Hell Laufey, Alrak990, Haibara20, Frany Fanny Tsuki, Anime Love y Black Angel N

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Hiyori entraba en la cabaña refunfuñando porque su esposo se atrevió a meterle nieve dentro de la ropa (claro que ella lo dejó noqueado bajo una gran capa de nieve junto a la entrada) cuando oyó un ruido y vio a Tsukishima caer sentado al final de las escaleras. Parpadeó desconcertada y se apresuró a acercarse:

– ¿Se encuentra bien? – Notando que Tsukishima intentaba ponerse de pie, claramente adolorido.

– Creo que me despisté, no soy bueno con el alcohol – Tsukishima intentó minimizar el asunto. Hiyori levantó la mirada pero no encontró a nadie en la escalera – ¿A dónde fue Sui?

– Subió hace un rato, dijo que se sentía cansada, justo estaba llevándolo sus cosas – Solo entonces Hiyori notó el pequeño maletín que había quedado tirado a unos pasos.

– Descanse, yo le subo el maletín a Sui, de paso busco algo para el dolor y unas mantas, creo que será mejor que descanse aquí para no forzar su pierna – Hiyori tomó el maletín y se apresuró a subir. Le sorprendió encontrar todo en oscuridad, tuvo que abrir un par de puertas hasta dar con la habitación que había elegido Sui, la encontró pensativa, mirando por la ventana como Kisuke y Yoruichi rescataban a Shinji de debajo de la nieve – Tu novio se cayó por las escaleras – Dejando le maletín sobre la cama.

– Tsukishima no es mi novio – Respondió fríamente Sui, abrió uno de los bolsillos de su maletín y empezó a buscar hasta que sacó unos analgésicos, le ofreció unos cuantos a Hiyori – Iré a ver como se encuentra Tsukishima, llévale estos a Hirako–san, al parecer se lastimó también.

– N–no te preocupes, Shinji es más resistente de lo que parece, ya verás cómo en un rato va a estar fastidiando de nuevo – Hiyori sonrió de medio lado y alos pocos minutos estaba bajando las escaleras con Sui, llevando las mantas para Tsukishima. Shinji estaba desparramado frente a la chimenea.

– Vaya que lío – Comentó Yoruichi – Tenemos dos bajas, Shinji que se cayó en la entrada y Tsukishima que se cayó por las escaleras, parece que van a tener que abnegarse cuidándolos, chicas – Yoruichi les guiñó un ojo a las dos antes de subir las escaleras de la mano con Kisuke.

– Hiyoriiiii… estoy herido – Chilló Shinji, de inmediato Hiyori le tiró una manta en la cara.

– Entonces quédate a dormir allí, nos vemos mañana – Ni corta ni perezosa la rubia subió a pasos rápidos las escaleras, su esposo se puso de pie con mucha dificultad y tambaleándose la siguió, Sui y Tsukishima observaron con algo de pánico como iba subiendo lentamente cada peldaño, y recobraron la calma cuando lo vieron llegar a la parte más alta y perderse por el oscuro pasillo. El lugar quedó en silencio, se pudo oír el crujido de la madera quemándose en la chimenea.

– Traeré un poco de agua – Sui dejó las pastillas a un lado y se dirigió a la cocina. Tal vez no fue una reacción apropiada, pero cuando notó las intenciones de Tsukishima sus manos actuaron por instinto y al intentar alejarlo terminó lanzándolo en una aparatosa caída por las escaleras. Volvió a la sala con el vaso con agua.

– Gracias – Tsukishima se apresuró a tomar los analgésicos. El lugar volvió a quedar en silencio – Sui, tú me gustas – Tsukishima decidió dejarse de rodeos y ser directo.

– ¿Perdón? – Sui tuvo un repentino escalofrío, era la segunda vez que oía esas palabras.

– No intenté besarte solo por el juego de hace un rato, lo hice porque en verdad me gustas – Tsukishima decidió aclarar ese punto, Sui venía de un clan bastante conservador y pudo interpretar mal sus silencio inundó el lugar nuevamente.

– Lo lamento, Tsukishima–san – Sui finalmente habló – No era mi intención que se lastimara al caer por las escaleras, y no era mi intención que malinterpretara mis sentimientos, si hice algo que le hiciera creer que sentía por Ud. algo más que una amistad, me disculpo por ello, en verdad lo lamento.

– ¿Acaso hay alguien más? – Tsukishima aprisionó la mano derecha de Sui, en la penumbra, cerca de la chimenea, con la tenue luz del fuego, los ojos de Sui resplandecieron y Tsukishima aflojó un poco el agarre por la sorpresa, Sui de inmediato apartó la mano y puso distancia alejándose unos pasos.

– Soy la asistente de Yoruichi–sama –Sui hizo una reverencia y le dio la espalda para subir las escaleras.

– Estás evadiendo mi pregunta, Sui – Tsukishima insistió pero no obtuvo más repuesta, se había quedado solo.

A la mañana siguiente desayunaron algo tarde, las chicas salieron de paseo escoltadas por Kisuke pues Tsukishima y Shinji aún no estaban del todo repuestos, y tras un breve almuerzo decidieron volver a la ciudad y solo entonces notaron que el coche de Kisuke tenía los neumáticos bajos. Después de una breve discusión, Shinji quería llevar a Kisuke y Yoruichi pero Sui y Hiyori se opusieron pues Sui argumentó que la seguridad de Yoruichi era su responsabilidad y Hiyori no quería que Shinji se expusiera innecesariamente pues estaba algo lesionado, decidieron que Sui llevaría a Yoruichi y Kisuke y Shinji y Hiyori se encargarían de Tsukishima. Sui iba tan concentrada al volante que pasó por alto lo "melosos" que estaban Yoruichi y Kisuke, mientras manejaba se repetía una y otra vez que lo mejor era poner distancia con Tsukishima. Tras dejarlos en la mansión Shihôn rechazó la oferta de quedarse a cenar con ellos y manejó hasta su departamento. Necesitaba la calma y tranquilidad de su propio preparó algo ligero para cenar, tomó una larga ducha y empezó a secar su larga cabellera. "¿Acaso hay alguien más?" la pregunta de Tsukishima daba vueltas en su cabeza. La melodía de un piano interrumpió sus cavilaciones, no reconoció el número, dudó un momento antes de contestar:

– Buenas noches – Dijo con tono neutral.

– Hola Sui – Apenas oyó la voz de Byakuya sintió su corazón dar un brinco.

– B–byakuya… – Sus mejillas ardieron de vergüenza, le costaba un poco llamarlo por su nombre.

– ¿Cómo va todo por allá? – Preguntó Byakuya.

– Continuamos resolviendo problemas por la venta de las acciones de la textilera de Osaka y con los sindicatos, algunas cosas han causado revuelo – Se apresuró a responder Sui.

– No me refería a eso – Byakuya hizo una breve pausa, tratándose de Sui, lo mejor era ser directo – Quería saber cómo estás, que hiciste el fin de semana.

– Estuve saturada de trabajo, como siempre – Sui lamentó no tener nada emocionante que contar – Acompañé a Yoruichi–sama y unos amigos a pasar el fin de semana en la cabaña de Urahara–san.

– Cuando vuelva podemos ir a una de las casas de campo de los Kuchiki, tal vez Rukia y Kurosaki podrían acompañarnos – La idea de pasar un fin de semana con Sui apartados del resto del mundo le animó mucho.

– Podríamos conversarlo, cuando regreses – Sui tuvo sentimientos encontrados, últimamente perdía el enfoque con facilidad cuando se trataba de Byakuya y empezaba a preocuparse.

– Precisamente por eso te llamaba, las cosas con los franceses no van muy bien – Byakuya hizo una nueva pausa, Sui no tenía que ser adivina para saber lo que venía – Voy a tener que quedarme unos días más por aquí.

– Comprendo –Sui ya lo intuía, había hablado con Abarai dos días atrás – ¿Cómo se ha estado sintiendo, mejoró la fiebre? – Recordando que Renji le había comentado que Byakuya había continuado con fiebre.

– Ya estoy recuperado – Byakuya sonrió, saber que Sui se preocupaba por él le hacía sentirse feliz – Lamento no poder volver en el tiempo prometido.

– No se preocupe, Kuc… Byakuya, tiene asuntos que resolver, tómese el tiempo necesario.

– Gracias Sui, supongo que por allá está entrada la noche, así que descansa.

– Descanse y buena suerte – Sui colgó y emitió un suspiro mientras de dejaba caer de espaldas sobre la cama.

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Emitió un sonoro bufido y estacionó su auto en la puerta del dojo. Ya iban cuatro días intentando acercarse a Sui sin éxito. Era como si tras su confesión en la cabaña de Urahara hubiera contraído algún tipo raro de enfermedad y Sui lo evitara completamente. Tenía que admitir que se sentía frustrado. Y tanto la ira como la frustración nublan el buen juicio y si quería ganar aquella "partida" tenía que ser más astuto que su presa o se echaría a correr nuevamente. Respiró hondo, apagó el motor del auto y bajó. El kendo y los deportes japoneses no eran de su gusto, disfrutaba más de un buen encuentro de esgrima, pero necesitaba despejar la mente y hacer algunas averiguaciones y ese era el lugar indicado para hacerlo. Luego de entrar y ponerse ropa más cómoda se dirigió a uno de los salones comunes. Como era de esperarse, el clima y la nieve habían disminuido notablemente el número de personas pero aún quedaban algunos amantes del kendo observando un enfrentamiento de dos jóvenes novatos.

– Vaya, vaya, que sorpresa – Kyoraku Shunsui se acercó hacia él – Han pasado muchos años, Tsukishima–san.

– Es un honor verlo, Shunsui–san – Tsukishima devolvió el apretón de manos y sonrió de medio lado – Y no creo que sean tantos años, quizás dos o tres.

– Yo creo que son más de tres, pero es bueno ver que tienes buen semblante – El enfrentamiento de kendo terminó y los pocos presentes aplaudieron antes de volver a lo suyo – ¿Tienes algún plan? De no ser así me gustaría que me acompañaras, otro viejo amigo se encuentra aquí y estoy seguro que estará contento de saludarte.

– Me encantaría – Tsukishima siguió a Shunsui por un par de corredores hasta que llegaron a lo que parecía un salón privado, Ukitake Jushirou y su asistente Shiba Kaien sostenían un breve encuentro pero se detuvieron apenas vieron al recién llegado.

– ¿Acaso me engañan mis ojos? – Ukitake se acercó a saludar – No has cambiado nada, Shukuru.

– Lo mismo digo, Ukitake–san – Respondió Tsukishima mientras hacia una venia para saludar a Kaien.

– Tenía la esperanza de verte el mes pasado cuando viajé a Estados Unidos por negocios pero tu asistente me dijo que andabas de viaje – Ukitake le entregó la boken a Kaien e hizo un gesto para invitarlos a sentarse.

– Estuve unos días por Canadá y luego vine a Japón, por el aniversario de la muerte de Hisana – Tsukishima se sorprendió un poco, antes hablar de Hisana le causaba un malestar en el pecho, pero ahora se sentía como más "ligero".

– Oh, es cierto – Shunsui tomó la palabra – Ya son tres años, el tiempo sí que pasa rápido, pero es bueno verte gozando de buena salud.

– Gracias – Tsukishima tenía ansias de abordar cierto tema, y la conversación iba en la dirección correcta – Estuve el otro día conversando con Kuchiki Soujun y me dijo algo que me dejó impresionado.

– Seguro lo de las acciones de la textilera de Osaka – Ukitake envió a Kaien por algo de té – Los Kuchiki se salvaron por un pelo de perder millones, incluso hasta ahora varios especialistas del tema analizan las circunstancias que llevaron a los Kuchiki a desistir de comprar aquellas acciones a último momento, el hijo de Soujun resultó ser un auténtico genio.

– Bueno, también me habló de eso – Oír que hablaban tan bien de Byakuya le incomodó un poco – Pero además comentó que su hijo estaba comprometido.

– Es curioso, no lo sabía – Shunsui comentó, pensativo – He oído rumores sobre una posible relación con la heredera de los Senjumaru.

– ¿Shutara? Definitivamente no – Ukitake se tomó unos segundos para meditar, si Kuchiki Soujun le comentó el secreto a Tsukishima es porque seguramente la noticia se daría a conocer pronto – Tengo entendido que la joven en cuestión es una extranjera, pero no es Shutara, al patriarca de los Kuchiki le disgustaría mucho, sobre todo por los rumores que hubo en el pasado.

– Pero son solo rumores – Shunsui miró un rato a Ukitake – Había oído algunas cosas pero no eran más que chismes de socialités, no creí que confiaras en ese tipo de información, Jushirou.

– Bueno, hay que saber discernir entre lo que parece cierto y lo que no lo es, me parece que la joven estuvo en la fiesta de cumpleaños del menor de los Shihôn, pero se mantuvo con perfil bajo – Ukitake se animó al ver llegar a Kaien con el té.

– ¡No me digas que era la mujer misteriosa que vi ese día! – Shunsui recordó haber visto a una hermosa joven pero los demás negaron verla.

– ¿Misteriosa mujer? – Tsukishima se sintió intrigado, pero el hecho de que la supuesta prometida de Byakuya estuviera en la fiesta de unos de los Shihôn inclinaba la balanza a que se trataba de Sui.

– Si, era una joven de tez clara, largo cabello negro y aunque algo delgada era de proporciones armónicas – Shunsui recibió el té que le ofrecía Kaien.

– Para haberla visto solo un momento y a considerable distancia pareces recordarla bastante bien – Comentó Ukitake, sarcásticamente.

– Simplemente soy un observador de la belleza femenina – Shunsui levantó los hombros antes de ponerse a beber el té – Pero si en verdad se trata de la prometida de Byakuya debo decir que es un tipo afortunado, una belleza como aquella joven es una auténtica rareza.

– ¿Por qué lo dice, Shunsui–san? – Tsukishima empezó a ordenar sus ideas.

– Aunque la vi de lejos, casi puedo asegurar que tiene ascendencia asiática, China para ser más precisos – Ukitake soltó una breve carcajada restándole importancia a las palabras de su amigo, Tsukishima al contrario, sintió que tenía que actuar, todo indicaba que la prometida de Byakuya era Sui.

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Sintió los pies muy ligeros y empezó a caminar por aquel bello sendero rodeado de cerezos. El sol brillaba y la suave brisa empezaba a llevar los rosados pétalos en un espectáculo impresionante: ohanami. Su momento de admiración del paisaje fue interrumpido, oyó risas y movida por la curiosidad decidió acercarse al lugar donde provenían, encontró a dos muchachas y un joven posando sonrientes bajo uno de los bellos cerezos para una fotografía. Se veían tan felices, que no pudo evitar sentir dolor. Eran las adolescente Rukia y Hisana con Byakuya, posando para la foto que vio alguna vez en la mesa de noche de Byakuya y en la habitación de Rukia, se giró para alejarse de aquel espectáculo pero vio con pánico que ahora estaba cara a cara con Hisana: "¿Por qué vas tras aquello que es mío? Devuélmelo" le oyó decir claramente.

Abrió los ojos y notó que estaba en su habitación, en su departamento. Aquello había sido un horrible sueño, casi una pesadilla. Se levantó sintiéndose un poco mareada y fue a la cocina por algo de agua. "Solo fue un sueño" se repetía mentalmente pero por alguna razón no dejaba de sentirse incómoda. No pudo volver a conciliar el sueño aunque lo intentó. Agradeció tener tanto trabajo pues así logró distraer la mente de pensamientos innecesarios y centrarse en lo que realmente importaba. Su móvil timbró y tras ver quien llamaba no dudó en colgar.

– Era Tsukishima, ¿Verdad? – Su perspicaz jefa no había pasado por alto la ausencia de Tsukishima los últimos días.

– Tenemos muchos pendientes, le devolveré la llamada después – Respondió Sui, con indiferencia.

– ¿Ocurrió algo en la cabaña? – Yoruichi tenía un presentimiento–Desde que volvimos te he notado distante con Tsukishima, cuando vino hace dos días apenas y le respondiste el saludo.

– Yoruichi–sama, tenemos una videoconferencia con los rusos en unos minutos – Sui intentó eludir el tema.

– Acaso… ¿Se te declaró? – Sui no respondió – Sui, agradezco todo lo que haces no solo como mi asistente, eres una bella persona aunque te disguste que te lo digan, Tsukishima es el futuro líder de su grupo familiar y parece un buen hombre y si está interesado en ti al extremo de hacerte una declaración a pesar de los problemas que podría tener con el resto de su familia deberías al menos considerarlo y…

– Le dije que no – Sui estaba hastiada del tema, de pronto su vida personal quedaba sobre el tapete y odiaba eso.

– ¿Podrías al menos escuchar lo que él tiene que decirte? ¿Lo harías por mí? –Yoruichi intuía el rechazo de Sui, por eso decidió adelantarse, si ella se lo pedía al menos Sui lo meditaría.

– Yoruichi–sama, voy adelantándome a la sala de juntas para tener todo listo para la videoconferencia – Sui se puso de pie y abandonó la oficina. "Es como si temieras ser feliz" Pensó Yoruichi, antes de ponerse de pie y seguir a su esquiva asistente. Tras terminar la videoconferencia Sui se encerró en su oficina, incluso pareció aliviada cuando Urahara se apareció de sorpresa para recoger a Yoruichi y se retiró entrada la noche. Cuando estaba estacionando el coche que tomó de las empresas Shihôn su móvil timbró – Buenas noches, Rukia–san.

– Hola Sui, ¿Estás ocupada? – Rukia notó la seriedad en la voz de Sui.

– No, solo estoy algo cansada, supongo – Suavizando un poco el tono de voz.

– Ni–sama me comentó que trabajas mucho – Rukia no perdía el tono enérgico y animado en su voz – Por eso decidimos invitarte a cenar mañana ¿Qué dices?

– Me encantaría – Respondió Sui, al menos podría pasar unas horas lejos de lío en que se estaba convirtiendo su vida.

– Genial, te esperamos, puedes venir en cualquier momento de la tarde, mi pequeña Senna ya aprendió a sentarse.

– Iré saliendo de la oficina, gracias.

– Nos vemos mañana – Se despidió Rukia antes de colgar. Sui bajó del coche cuando su móvil volvió a timbrar. Colgó en cuanto vio quien llamaba, y cansada de tanta insistencia, decidió ponerlo en lista negra.

La mañana siguiente transcurrió con algo de tensión, aunque intentara eludir el tema, Yoruichi había terminado pidiéndole nuevamente que reconsiderara la propuesta de Tsukishima. En un intento de evadir el tema Sui pidió la tarde libre y como era algo poco común (prácticamente raro) Yoruichi no tuvo más opción que concedérsela. Antes de dejar las oficinas de los Shihôn hizo las coordinaciones respectivas para que Yoruichi llegara a su residencia en forma segura. Empezaba a nevar por lo que decidió tomar un taxi. Era curioso como la nieve parecía caer con más fuerza cuando se acercaba el final de la estación invernal. Aprovechó el tiempo de viaje para revisar algunos pendientes que vendrían en el transcurso de la siguiente semana… si tan solo su jefa dejara el tema de Tsukishima de lado, de pronto parecía como si aquello las estuviera distanciando y definitivamente no quería eso. Antes de llegar a la casa de los Kurosaki hizo una parada en una pastelería para comprar algunos dulces. Si no hubiera estado tan distraída tal vez habría comprado algo mejor en algún local del centro de la ciudad. Al llegar encontró a Ichigo limpiando el frontis de la casa.

– Buenas tardes, Kurosaki–san – Saludó tras descender del coche.

– Hola Sui – Respondió Ichigo, terminando de quitar la nieve – Creímos que vendrías en coche, por eso Rukia me pidió que hiciera algo de espacio para que lo guardaras.

– Prefiero evitar conducir cuando hay nieve – Ichigo la invitó a pasar – Traje esto, podríamos comerlos con algo de té o café – Entregándole la caja con los dulces que compró en la panadería.

– ¡Sui, bienvenida! – Rukia bajó las escaleras con Senna en brazos, a Sui le dio un escalofrío, por un momento su mente le hizo una jugada y en lugar de Rukia creyó ver a Hisana – ¿Sui? – Preguntó una preocupada Rukia – Te ves algo pálida, Ichigo cierra la puerta y prepara algo caliente para beber – Le pidió a su esposo – Vamos a la sala, Sui – Sui parpadeó desconcertada, había visto a Rukia muchas veces pero aquello de confundirla con Hisana nunca antes había pasado – Toma asiento, y disculpa el desorden – Dando un vistazo general, excepto por alguna que otra prenda de bebé y los juguetes el lugar estaba bastante ordenado – Ichigo prepara un té muy bueno, en cuanto lo pruebes entrarás en calor.

– No te preocupes, solo he estado trabajando un poco más de lo habitual, eso es todo – Sui intentó minimizar las cosas, después de todo conversaba con Rukia, no con Hisana. Senna extendió uno de sus bracitos intentado capturar una de las largas trenzas de Sui, ambas mujeres sonrieron. Tal como Rukia había anunciado, su esposo preparaba un té bastante bueno y pasaron la tarde conversando de lo rápido que estaba creciendo su pequeña hija.

– Sui, ¿Podrías tocar algo para Senna? – Pidió Rukia, cuando parecían haber entrado en confianza. Sui titubeó un momento, ya había visto en un rincón el piano con el que ensayaron algunos días antes del cumpleaños del líder de los Kuchiki.

– Si no puedes no te preocupes – Intervino Ichigo, de inmediato recibió la mirada desaprobadora de su esposa, pero decidió pasarlo por alto – Entendemos que es algo repentino y tal vez lleves un buen tiempo sin tocar así que no pasa nada.

– Lo haré – Dijo Sui, aunque no sonaba muy convencida, casi de inmediato Rukia dejó a Senna en brazos de Ichigo y acompañó a Sui hasta el piano, retiró la funda que lo cubría y levantó la cubierta mostrando las teclas que llevaban meses sin ser presionadas. Rukia volvió al lado de su esposo e hija, emocionada, ajena a la lucha interna que libraba Sui en esos momentos. Si era una pieza corta estaría bien, cumpliría con la petición de Rukia y saldría de aquel incómodo momento. Respiró hondo antes de empezar a tocar Claro de Luna, de Beethoven. Estaba tan concentrada en su interpretación que pasó por alto el sonido del timbre, Ichigo se apresuró a abrir y pronto en la sala hubo un invitado más. Cuando Sui terminó de tocar se oyeron aplausos, Sui se puso de pie para volver a su lugar en la sala cuando notó al otro invitado, sus ojos se abrieron de par en par, ¿Qué hacía él allí?

– Sui, como habrás notado tenemos otro invitado – Rukia se acercó hasta ella seguida por el inesperado recién llegado.

– ¿A qué te refieres con "como habrás notado"? – Bromeó el otro invitado.

– Pero es la verdad, eres tan alto que es imposible que no notaran tu presencia – Rukia le siguió el juego – Sui, este llamativo caballero es Shukuru Tsukishima, fue el esposo de mi querida hermana Hisana… Shukuru, te presento a Feng Sui, la prometida de mi primo Byakuya.

De inmediato Tsukishima se inclinó para depositar un beso en la mano de una confundida Sui. Una vez más el destino se encargaba de reunir a los personajes, o tal vez no solo el destino, tal vez detrás también está la mano de alguien más.

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Abarai terminó de subir las maletas al coche, revisó el equipaje para asegurarse que estaba completo así como la documentación para no tener problemas en el aeropuerto. Ya no le sorprendió que fuera su jefe quien condujera, conocía bastante bien Francia y parecía bastante animado con la idea de volver a Japón. Después de dejar las maletas en el counter pasaron los controles del aeropuerto sin ningún problema y estuvieron varios minutos en la sala de espera. Un par de inversionistas portugueses se acercaron a saludarlos, al parecer iban a hacer negocios con Matsumoto Rangiku, pero también estaban interesados en fletar los servicios de las navieras Kuchiki para sus importaciones. Byakuya les contactó con el asistente de Ginrei para que delegara a algún miembro del grupo familiar para que se hiciera cargo del asunto y luego abordaron el avión. Byakuya ansiaba volver y sorprender a Sui, sin sospechar que tal vez el sorprendido sería él.

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Pasaron algunas cosas y perdí la inspiración… pero bueno, finalmente logré completar el capitulo (si hay cosas flojas por aquí y alla me disculpo por ello, cuando la inspiración fuga vuelve de a poquitos y lentamente… sighhhh) una vez mas infinitas gracias a: Paulina, Hell Laufey, Alrak990, Haibara20, Frany Fanny Tsuki, Anime Love y Black Angel N, lo positivo: a este ritmo en los siguientes capítulos se viene los ansiados capítulos del pasado awwww lo no tan positivo: ni idea de cuanto tarde ni garantizo que les vaya a gustar pero ahí trataremos de darle.

Gracias por sus reviews a quienes desearon que me mejorara (ya estoy bastante mejor física y espiritualmente) muchos ositos de chocolate para ustedes muackkk

¿habré logrado trolearlas mucho en este capítulo? Haibara20 y Paulina, jijiji no se si las troleé pero ¿Qué creen que pase en el siguiente capitulo? buhahahaha

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Kisses

Milly–chan / Maryeli

Avance subido temporalmente el 10 de Mayo 2017 y completado el 14 de Mayo ¡FELIZ DIA DE LAS MADRES!, noches frías en la ciudad, viendo mucho anime y bebiendo mucho café

Por cierto, la conversación de Sui con Ggio y su abuela en la primera parte es en chino (por eso el termino "nushi")

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Natsume… porqueeeee porqueeee tiene que traicionarlo su mejor amigo snif snif Nyanko-sensei, has algo!

Nos leemos pronto

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