La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 18)
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', febrero 1915.
Candy y Albert ya tenían un mes viviendo juntos y a pesar de la buena química entre ellos, la rubia pecosa no podía olvidarse de aquel sueño tan raro que tuvo aquella noche en que encontró a su amigo en el suelo agarrándose la cabeza: era la primera semana de enero, unos días después de la mudanza y sus gritos agudos la habían despertado y conducido hasta su habitación, sus miradas se cruzaron y antes de que ella pudiera darse cuenta de lo que pasaba el hombre rubio de cabellos largos la atrajo hacia él, exigiéndole que se quedara a dormir junto a él porque tenía miedo y no quería quedarse solo. Obedeciéndole, la rubia pecosa se recuesta a su lado, y cerrando los ojos estremece de placer al sentir las caricias de aquel hombre que eran tan suaves y llenas de dulzura, la sensación era nueva para ella pero estaba tan agotada de su día largo en el trabajo que se duerme instantáneamente, y suena con él.
Los 2 están bailando el 'vals' romántico favorito de ella en el 'Hogar de Pony' (el que solía bailar con Anthony y Terry) y Albert va vestido con un elegante traje Escoces: es un hermoso día soleado y ninguno de los 2 puede quitarse la mirada de encima. De repente Albert acerca su cabeza a la de ella y la besa con toda la fuerza de su ser, y como nunca lo había hecho nadie antes.
'Todavía siento sus labios en los míos y me persigue su mirada profunda por todas partes…..' Recuerda Candy suspirando.
Los días pasan y a Candy le resulta muy difícil mirar a Albert directamente a los ojos desde aquel sueño romántico tan absurdo, y el menor contacto con su piel la hacía estremecer; Se pasaba las noches en su cama mirando el techo de su habitación inquieta sin saber porque, e incapaz de dormirse.
Albert también ha notado el cambio de la rubia pecosa hacia el en las últimas semanas, y a pesar de seguir mostrándose dulce y amable con él, Candy evitaba el contacto visual, y parecía nerviosa en su presencia.
'todo comenzó aquella noche en que le suplique que se quedara conmigo, aquella vez que tuve aquel terrible dolor de cabeza...Sin embargo parecía feliz de complacerme y nada paso entre nosotros, entonces que le pasara que actúa tan distante conmigo últimamente?'
Como si leyera su pensamiento, justo en este mismo instante se abre la puerta principal y entra Candy temblando de frio:
"Hola Albert! Hoy llegue más temprano que de costumbre del hospital así que si quieres podemos hacer la cena juntos y que sea algo bien caliente porque afuera está muy helado!" Exclama ella quitándose la chaqueta, la bufanda y los guantes.
Acercándose a ella, el hombre rubio de cabellos largos le pone las manos en los hombros y le dice firmemente: "nada de eso pequeña pues el que cocina hoy soy yo. Quiero que descanses un poco en el sofá hasta que la cena este lista que debes de estar agotada después de un día tan largo."
'Me llamo pequeña, y me acaricio la cara…'
Candy ruboriza al levantar la mirada hacia él, y le contesta tímidamente: "no seas tonto Albert que yo no estoy cansada, y además me gusta cocinar."
"Insisto en que descanses y me dejes ocuparme de ti hoy." Y antes la sorpresa de la rubia pecosa, Albert la carga en sus brazos sin esfuerzos, y la deposita suavemente en el sofá del salón.
"Gracias amigo, creo que cerrare los ojos unos minutos pues me siento un poco cansada." Le dice Candy dulcemente.
Albert regresa a la cocina para empezar con los preparativos, y Candy se le queda mirando con ternura: 'es tan dulce conmigo y nunca me había dado cuenta de lo atractivo que es con su larga cabellera y estos ojos azules tan profundos que tiene…' Su corazón le da un vuelco y siente como se le calienta la cara.
Albert se pone a cocinar alegremente y piensa en lo feliz que es de vivir con Candy a pesar de que su amor por ella no le sea correspondido: 'aunque juraría de que últimamente me mira con ojos diferentes…Se sentirá acaso atraída por mí de repente?'
Candy cierra los ojos durante unos instantes y revive aquel sueño que se había convertido en el más importante de todos hasta ahora: aquel beso tan intenso de Albert en el 'Hogar de Pony' todavía la hacía temblar y se pone a suspirar. Su corazón pertenecía a Terry indudablemente y sin embargo se sentía fuertemente atraída hacia aquel hombre rubio de cabellos largos y ojos claros; Suponía que se debía al hecho de estar viviendo por vez primera con un hombre adulto y que sus hormonas de adolescente se despertaban. El repentino aroma de comida la saca de su dormidera, y abriendo los ojos lentamente descubre la mesa puesta para 2, y a su amigo parado delante de ella.
"La cena ya está lista señorita White."
"Albert no me hagas sonrojar!" Exclama Candy al oírlo llamarla así.
Sonriéndole dulcemente, el hombre rubio de cabellos largos le sirve el plato a ella primero: "espaguetis con albóndiga en salsa de tomate y mucha ensalada verde".
"Que rico huele y que hambre tengo!" Grita la rubia pecosa alegremente.
"Sentemos no pues, y espero que aproveches de la cena, querida amiga." Le dice Albert mirándola fijamente a los ojos.
"Muchas gracias a ti amigo, y buen provecho." Le dice Candy agradecida.
Comen con apetito charlando constantemente, y cuando finalmente llega el momento de quitar la mesa los 2 se van a la cocina, y mientras Albert lava la loza Candy la va secando, y del nada se pone a contarle de sus amores pasados:
"mi primer amor lo tuve a los 6 años de edad en el 'Hogar de Pony' pero solo lo vi una sola vez…Mi príncipe de la colina en aquel entonces era un adolescente y lo único que recuerdo de él, es que andaba vestido con un traje Escoces y que era idéntico a mi segundo amor Anthony, pues era un chico rubio de ojos azules brillantes y muy alto."
"Que joven empezaste Candy pues con 6 años se juega más bien con las muñecas!" Exclama Albert asombrado.
"Era un día soleado y el cartero me había traído la segunda carta de Annie, mi mejor amiga de infancia que acababa de ser adoptada por una familia rica, pero al leerla me di cuenta de que se estaba alejando de mí, y de repente del nada el cielo se puso gris y empezó a gotear lentamente…Me sentí tan sola y desamparada que me puse a llorar desconsoladamente, y fue en este momento que apareció mi príncipe de la colina…" Murmura la rubia pecosa, cerrando los ojos.
"Porque lo llamas así, o es que acaso no tiene nombre?" La interrumpe Albert con curiosidad.
Abriendo los ojos lentamente Candy continua: "solo intercambiamos unos minutos de conversación, pero cuando voltee la cabeza para recuperar la carta que se me había caído al piso el ya no estaba… Por un momento pensé que se trataba de mi imaginación, pero al ver un objeto dorado brillar en la hierba me di cuenta de que mi príncipe de la colina si existía, y de que algún día lo volvería a ver, aunque hayan pasado casi 11 años desde entonces."
"Parecería como un cuento de hadas lo que me estas contando, y no será que lo habrás sonado? Después de todo, solo tenías 6 años de edad." Le dice Albert, escéptico.
"Acaso no escuchaste lo que te dije? Si no me crees ahora mismo te ensenare el broche dorado que me dejo mi príncipe de la colina." Le contesta la rubia pecosa quitándose el collar que llevaba puesto en el cuello; Normalmente lo tenía guardado en su caja de recuerdos pero algunas veces le daba por usar el broche como collar, pues para ella aquel tesoro era el recuerdo más sagrado que guardaba de su infancia.
Albert abre los ojos grandes del asombro al observar aquel objeto tan familiar: 'he visto este broche en alguna parte, pero dónde?' De repente la cabeza le da vueltas y se siente mareado.
"Albert que es lo que tienes? Acaso te has acordado de algo?" Le pregunta la rubia pecosa intrigada.
"Me duele muchísimo la cabeza y creo que mejor será que lo dejemos por esta noche y nos acostemos. Buenas noches Candy!" Y sin esperar su respuesta, el hombre rubio de cabellos largos se va de la cocina para dirigirse a su habitación.
La rubia pecosa lo ve entrar en su habitación sintiéndose repentinamente sola: 'no te acuestes todavía Albert que me siento tan bien a tu lado…..'
Sintiendo las lágrimas recorrerle por las mejillas Candy decide irse a su habitación y acostarse también; Sin embargo a penas se recuesta en la cama le es imposible conciliar el sueño y se mueve constantemente. Finalmente después de un tiempo infinito decide levantarse a buscarse un vaso de leche y poniéndose unas chancletas y su bata se encamina lentamente a la cocina, pero al pasar frente a la habitación de su amigo cambia de parecer y se detiene, y sin dudarlo más, abre la puerta y entra.
Albert está parado delante de la ventana admirando la luna llena y no la ha visto entrar, y aprovechando la ocasión, la rubia pecosa se acerca tentativamente hacia el hombre rubio de cabellos largos y le pone la mano en el hombro suavemente.
"Candy que haces aquí?" Sobresalta Albert, pero al notar la mirada llena de ardor de su amiga su expresión cambia, y tomándola por los hombros la acerca hacia el lentamente hipnotizándola con su mirada profunda, y lo que la rubia pecosa lee en estos ojos brillantes en este instante es pasión y amor, y antes de que ella pueda reaccionar, sus labios se ven envueltos en los labios hambrientos de aquel hombre rubio tan apuesto y siente otra vez la sensación familiar recorrerle por las venas, y cierra los ojos. El beso se vuelve más exigente y Candy se siente en éctasis: era la primera vez que la besaban con tanta fuerza, y se da cuenta de que los besos de Terry al lado de los de Albert eran apagados e inexperto, besos de adolescentes mientras que delante de ella se encontraba un hombre de 25 años de edad, adulto en todos los sentidos y que sabía cómo excitar a una mujer, pues a pesar de que muy pronto cumpliría los 17 años de edad, ya se sentía hecha y derecha en los brazos de aquel hombre rubio tan viril y apasionado.
'Dios mío, que he hecho si Albert es mi mejor amigo y lo estoy besando como si fuera mi amante!' Se ruboriza la rubia pecosa apartándose del abruptamente.
"Que tienes Candy y porque me rechazas tan repentinamente?" Le pregunta Albert sorprendido por su cambio de actitud.
Sin darle una respuesta Candy sale corriendo de la habitación con el alma confundida y el corazón latiéndole violentamente en el pecho: se había dejado besar por Albert y en este momento sentía como si traicionaba a Terry a pesar de haber dejado la relación entre ellos abierta, y sin embargo no podía evitar de temblar al recordar aquellos besos tan ardientes de aquel hombre, tan parecidos a los de su sueño; Lo único que lo diferenciaba era que ellos no estaban en el 'Hogar de Pony' ni eran una pareja, sino amigos y nada más.
'Y porque me entristece tanto de que mi sueño no sea mi realidad si al que amo es a Terry?'
Candy suspira y se acuesta pero no puede dormirse, y por más que lo intente lo único que pasa por su mente al cerrar sus ojos es la imagen de Albert besándola con fuerza, y el placer que evoco en ella sentir sus labios hambrientos apoderarse de los suyos posesivamente, exigiendo que ella le corresponda como lo haría un hombre con una mujer, sin importarle nada ni nadie pero hacerle suya.
'Me beso exactamente como el Albert de mi sueño: con ternura, amor y pasión y es la primera vez que me sentí en éctasis, y a pesar de amar a Terry, sus besos nunca despertaron en mi aquella sensación de ser la única mujer en su vida, ni tampoco me hacían flotar…. Dios mío que pasara mañana cuando nos despertemos? Volverá nuestra relación a ser la misma de antes?'
Albert tampoco puede concebir el sueño y revive en su mente aquel beso que le había robado a Candy: 'la tome por sorpresa, y a pesar de ser una inexperta sentí que le gustaba mi manera de besar pues me correspondió con ardor, y sin embargo al final se escapó a su habitación…Acaso su corazón le pertenecerá todavía a su príncipe de la colina a pesar de los anos acumulados? Quien soy yo en realidad y tendré alguna novia esperándome? Todavía no logro acordarme de ti Candy, pero lo que si se es que te amo con toda mi alma y como lo haría un hombre por una mujer, a pesar de que seas tan solo una adolescente y yo un adulto.
Es una noche interminable para los 2, pero antes de dormirse Candy toma la decisión de aclarar las cosas con su amigo: 'mañana hablare con Albert y le diré que lo del beso entre nosotros fue una equivocación, y que solo podemos ser amigos y nada más…..'
Satisfecha con su decisión, la rubia pecosa cierra los ojos y trata de dormirse, pero por más que lo intente no logra sacar de su mente la imagen de Albert besándola con pasión, y aun siente sus labios suaves en los de ella.
Temprano en la mañana del día siguiente Candy se levanta, y duchándose rápidamente se dirige hacia su armario para buscar su traje de enfermera pero se da cuenta de que hoy es sábado y de que tiene libre: 'con lo de anoche se me olvido de que ya es fin de semana…..' Duda unos minutos y finalmente se decide por un vestido largo de invierno y un pullover grueso, pues a pesar de que la nieve ya se había derretido todavía hacia un frio invernal.
Abriendo la puerta de su habitación se dirige al comedor y ve a su amigo parado en la cocina preparando el desayuno del sábado y siente una ligera tristeza al verlo tan dedicado, pues lo último que deseaba era lastimar sus sentimientos, ya que en cierto modo ella era culpable de lo sucedido anoche, pues de no ser por haber entrado a su habitación, él nunca la habría besado y ahora mismo no se vería con la penosa tarea de aclarar las cosas con él.
Albert tiene la espalda hacia ella pero siente su inmediata presencia, y volteándose la ve avanzar hacia el tentativamente: "muy buenos días Candy!" Exclama el sonriéndole con dulzura.
"Albert tenemos que hablar. Lo que paso entre nosotros anoche fue una equivocación y lo del beso fue un acto de locura, así que te pido perdón por haber dejado que las cosas llegaran a esto pues tu para mí siempre fuiste mi tierno amigo y te quiero mucho, pero no te amo: mi corazón pertenece a otro….." Le dice la rubia pecosa bajando la cabeza.
Para Albert aquella confesión es como si le hubieran apuñalado el corazón y siente unos repentinos celos por su competencia: "acaso todavía sigues enamorada de tu príncipede la colina?" Le pregunta el resentido.
Respirando profundamente la rubia pecosa continua: "se trata de otra persona y mejor será que termine de contarte lo que empecé anoche. A mi príncipe de la colina no lo volví a ver más, pero pasaron otros 6 años hasta que conocí a Anthony, mi segundo amor en la 'mansión de los Leagans' donde estuve trabajando de mucama; Desgraciadamente mi felicidad con el duro poco tiempo pues el sufrió un accidente repentino y murió instantáneamente. Estuve llorando casi medio año por su muerte hasta finalmente decidieron mandarme a Inglaterra (casi a la fuerza) para educarme y convertirme en una señorita de la alta sociedad, y ahí es que finalmente conocí a Terry, mi amor de adolescencia y el más fuerte hasta ahora, pero las circunstancias nos obligaron a separarnos. Afortunadamente volvimos a encontrarnos y él ya me ha visitado desde que soy enfermera, tú también lo conoces Albert y los 2 se llevaban muy bien, y es una pena de que no te acuerdes de él."
Al hombre rubio de cabellos largos poco le importaba esto, pues en este momento lo único que siente es una inmensa rabia por aquel individuo que había llegado a la vida y al corazón de la rubia pecosa antes que él; Sin embargo él tenía su orgullo y fingiendo indiferencia le contesta: "no te preocupes que entiendo perfectamente, pues al igual que tú pienso que lo de anoche fue una locura nada más, y te prometo que no volverá a pasar."
Candy lo mira atónita y algo resentida, pues a pesar de todo no podía creer lo poco que significaba aquel beso para Albert, cuando para ella había sido grandioso. Encogiéndose de los hombros finge también indiferencia y le responde: "menos mal pues así podemos volver a nuestra amistad de antes y olvidarnos de lo pasado, no crees?"
"Pues así será, y para empezar porque no te sientas a desayunar conmigo que hoy es sábado y tienes libre." Le dice Albert amablemente.
"Que rico huele lo que preparaste y la verdad es que me muero de hambre!" Le contesta Candy guiñándole el ojo y aliviada de que todo volvería a la normalidad.
Los 2 amigos se sientan y comen con apetito: 'huevos fritos rellenos de jamón y tomates con pan fresco' bebiendo varias tazas de café con leche cremosa y charlando alegremente.
'Es increíble lo natural y especial que es nuestra relación, y que daría yo para que con Terry fuese así…' Piensa la rubia pecosa observando al hombre rubio de cabellos largos delante de ella, y sorprendiéndose aun de lo buenmozo que era en realidad: 'cómo es posible que no me haya dado cuenta antes de lo atractivo que es? Me imagino que será porque todavía era una niña cuando lo conocí y el me parecía tan mayor en aquel entonces….'
"Que te parece si luego hacemos un paseo por la cuidad que hoy el día esta soleado, aunque todavía muy frio ya que estamos en pleno invierno." Le pregunta Albert interrumpiendo sus pensamientos.
"Es una estupenda idea pues estoy harta de estar encerrada en el hospital todo el tiempo y necesito un poco de aire fresco!" Exclama Candy alegremente.
Una hora más tarde los 2 amigos salen de la casa, e instintivamente Albert le coge del brazo a Candy, quien al sentir su mano en la de ella se pone a temblar ligeramente.
"Que pasa que estas temblando amiga?" Le pregunta Albert perplejo.
"Nada, solo tengo un poco de frio." Le contesta la rubia pecosa ruborizándose.
"Pues te calentare." Le dice Albert poniendo sus brazos alrededor de la espalda de la rubia pecosa y acercándola más a él.
Candy siente su corazón latirle con una fuerza increíble al sentirlo tan cerca y huele el perfume varonil de su amigo (una mezcla de almizcle con menta) e instintivamente se acurruca para poner la cabeza sobre su hombro. Albert respira profundamente y se pone a masajearle la espalda para calentarla, pero sus manos inevitablemente aterrizan hacia los bucles de la rubia pecosa y se pone a acariciarla suavemente durante unos momentos, tratando de contenerse para no besarla pues seguía loco de amor por ella; Sin embargo le había dado su palabra de honor a su amiga y dejaría las cosas tal como eran ahora: una amistad libre de compromisos, y quién sabe si a lo mejor el también terminaría enamorándose de una mujer que le correspondiera y se olvidaba una vez por todas de Candy.
Nueva York, 'Teatro de Stratford', marzo 1915.
Terry estaba harto de todo el mundo en general y sobre todo de Susana Marlowe, pues desde que se habíadecidido por ella su vida era un pleno infierno: aquella chica ricachona no era más que una manipuladora que se la pasaba persiguiéndolo y exigiéndole cosas que a él ni le interesaban, y cada día extrañaba más a la rubia pecosa.
'Como daría todo por tener a tarsana con pecas a mi lado, y como me arrepiento de mi elección tan mala: Candy es tan pura y Susana es completamente falsa! Dios mío ayúdeme a salirme de esto que yo ya no aguanto más esta vida!'
Susana ha estado observando el comportamiento de Terry en los últimos meses y presiente que su felicidad con el terminaría muy pronto: 'he intentado hacer todo lo posible para que se enamore de mí pero el sigue pensando en la famosa chica de su pasado que se apareció para la obra de teatro de Romeo y Julieta, y aún no he conseguido que se olvide de ella a pesar de todo el amor y atención que le he dado…. Que hacer dios mío, y por favor ayúdeme que yo sin el no puedo vivir!'
"Terry porque estas tan triste hoy, y que puedo hacer yo por ti?" Le pregunta la chica tímida de cabellos castaños claros intentando romper el hielo que se había creado entre ellos estos últimos meses.
"Vete y déjame en paz Susana que necesito un poco de privacidad!" Exclama el chico rebelde de cabellos oscuros largos y ojos azules intensos irritado.
"Lo hare si así lo deseas Terry, pero estaré cerca de ti siempre que me necesites….." Le contesta Susana con lágrimas en los ojos.
Terry la observa y siente unos repentinos sentimientos de culpabilidad: 'porque no logro enamorarme de ella y olvidar a Candy una vez por todas? Susana es dulce en el fondo y solo aspira a que la quieran, sin embargo le falta aquel espirito rebelde que me alóquese de tarsana con pecas, y por esta misma razón creo que es necesario que vaya a verla lo antes posible y aclararle mis sentimientos hacia ella!'
Y con aquel pensamiento presente, el chico rebelde de cabellos oscuros se calma y espera pacientemente el día que pueda finalmente tomarse unas vacaciones, e irse rumbo a Chicago…
Michigan, 'Mansión de los Leagans', abril 1915.
Stear ha estado bastante distraído últimamente y aún no ha podido confesarle a sus 3 amigos su ambición más grande: la de irse a Europa como soldado voluntario para participar en aquella guerra que lo tenía perturbado y que no terminaba; Él sabía que cuando ellos se enteraran estarían en contra y sobre todo Patty, aquella novia dulce e introvertida que el tenia sufriría tremendamente si a él le llegara a pasar algo, y ni decir de su hermano y Annie que encontrarían la idea completamente absurda acusándolo de irresponsable, y sin embargo ya nada lo podía detener pues mientras más pronto se marchara mejor…. Este ano cumpliría los 20 años y esto lo hacía oficialmente mayor de edad para decidir sobre su futuro.
Archie conocía a su hermano mejor que a nadie y a pesar de ser polos opuestos, él siempre había admirado su mente brillante y su determinación en triunfar en todo lo que se proponía; Desafortunadamente en estos últimos tiempos el presentía que Stear se estaba alejando de él y le ocultaba algo bien importante y se preguntaba que seria, y como era posible de que no compartiera su secreto con él si hasta ahora habían siempre sido los mejores amigos.
Annie también ha notado lo preocupado que ha estado su novio por su hermano, y lo mucho que se había alejado de ella por aquella razón: 'como quisiera que compartieras tu dolor conmigo Archie pero tú y yo aún no hemos logrado acercarnos plenamente como lo haría cualquiera pareja normal y siento que tu corazón todavía está indeciso en lo que se refiere al amor, y sin embargo presiento de que ya tu enamoramiento por Candy se esfumo, aunque se lo mucho que tú y Stear siempre la quisieron…'
Patty es la más afligida de los 3 y se siente completamente perdida: su único amor se estaba alejando de ella cada día más y no sabía qué hacer para recuperarlo; Ella presentía de que no eran tan cercanos como lo debían de ser la mayoría de las parejas y le dolía imaginarse de que el pudiera enamorarse de otra mujer, y si esto ocurriera seria su perdición…. 'Dios mío si esto me llegara a pasar yo me muero!'
Finalmente una mañana, los 3 amigos deciden confrontarlo: "queremos hablar contigo, hermanito!" Exclama Archie al verlo salir de su habitación distraído.
Levantando la mirada hacia el chico elegante, el joven tímido de anteojos gruesos les dice tranquilamente: "yo también quería hablar con ustedes 3 y confesarles el secreto que he estado guardando todo este tiempo. He decidido marcharme a Europa como soldado voluntario para la guerra y luchar por mi patria!"
Archie, Annie y Patty abren los ojos en grande y exclaman a la vez: "estás loco o qué?!"
"Porque habría de estarlo si lo único que quiero es terminar con esta terrible guerra una vez por todas!" Les grita Stear con exasperación.
"Pero porque tiene que ser tú si eres tan joven y apenas comienza tu vida!" Exclama Patty al borde de las lágrimas.
"Porque ya soy un adulto y quiero decidir sobre mi futuro; Ustedes todavía son unos adolescentes y no me entienden, pero les aseguro que se de lo que hablo y ya tome mi decisión es final: me iré a Europa en la primera oportunidad que se me presente y nada ni nadie me lo impedirá!" Exclama el chico de anteojos gruesos firmemente.
"Reacciona por dios hermano! O es que quieres que te maten a ti también en esta horrible guerra que nunca termina?!" Exclama Archie tratando de razonar con él.
Stear lo mira con una infinita tristeza y le contesta simplemente: "tú nunca me entendiste hermano, y estoy seguro de que Anthony si hubiera aprobado de mi decisión."
"Te equivocas Stear: nunca te lo dije antes pero siempre admire tu espirito independiente y tu mente brillante y por esta misma razón te ruego de que no cometas el error grave de marcharte, porque no quiero perderte y si a ti te llegara a pasar algo yo no me lo perdonaría jamás!" Exclama el chico elegante de cabellos castaños con vehemencia.
"Acaso quieres que sigua desperdiciando mi tiempo con inventos inútiles, mientras que matan soldados cada día que pasa?! Pues no lo aceptare, porque bien en el fondo de mi ser sé que yo nací para luchar por mi patria, y además no le tengo miedo a la muerte!" Exclama Stear con pasión.
Y mirándolos a cada uno atentamente, el joven tímido de anteojos gruesos continua: "les pido que me entiendan que lo que siento en este momento es una necesidad inmensa en ayudar al país, y aunque no tenga experiencia militar soy un hombre joven de buena salud, y dispuesto a luchar."
"Aunque así lo fuera, tienes que aplicar para presentarte como soldado voluntario y esperar que te acepten o?" Le dice Archie casualmente.
Los 3 amigos lo ven sacar un pedazo de papel de su bolsillo, y aclarándose la garganta Stear les contesta con satisfacción: "esta mañana recibí una oferta de trabajo como soldado voluntario y acepte; Partiré la semana próxima con el barco rumbo a Inglaterra para entrenarme, y de ahí viajare por otros países de Europa en diferentes avionetas."
Patty simplemente estalla en llantos mientras que Annie y Archie lo miran incrédulos.
"No quiero que te vayas Stear que yo sin ti no puedo vivir!" Grita la chica tímida de anteojos gruesos arrojándose en su cuello.
"Ten fe y confía en mi amor que todo saldrá bien y estaré de regreso antes de que te des cuenta." Le dice el joven de anteojos gruesos acariciándola tiernamente, y los 2 se quedan abrazados durante un largo momento.
"Lo prometes?" Le pregunta Patty con una vocecita.
"Te lo juro pues yo a ti te quiero mucho jovencita, y deseo que nos casemos cuando termine todo esto y me des todos los hijos que puedas." Le dice Stear guiñándole del ojo.
"Está bien, te esperare." Le murmura Patty secándose las lágrimas.
Stear se acerca entonces a Archie y Los 2 hermanos se miran largamente: "eres más testarudo de lo que pensaba, sin embargo te respeto y confió en que todo saldrá bien, y para cuando esta terrible guerra termine, yo seré el primero en recibirte con los brazos abiertos."
"Gracias hermano, que tu aprobación es muy importante para mí." Le contesta Stear con voz emotiva.
"Yo también tengo fe en ti a pesar de tu timidez Stear, y pase lo que pase sé que saldrás adelante en todo lo que te propongas." Añade Annie dulcemente.
"Gracias Annie, y por favor cuida bien de Patty hasta que regrese."
"Lo hare, y por favor escríbenos."
Una semana más tarde, llega la hora de despedirse y Patty simplemente se arroja al cuello de su novio llorando amargamente; Stear le levanta la barbilla reprimiéndola suavemente: "prometiste ser fuerte mi amor, y además tienes a Annie de compañía durante mi ausencia."
"Lo siento mucho Stear pero yo a ti te amo demasiado para dejarte irte así sin derrumbar ni una sola lagrima…." Le dice la chica tímida de anteojos gruesos.
"Adiós querida Annie, y por favor cuida bien de mi novia." Le suplica Stear a la mejor amiga de Patty.
"Lo hare."
Acercándose a Archie de último, Stear tiene un nudo en la garganta pues han sido mucho los anos que había pasado junto a su único hermano, y a pesar de sus diferencias lo iba a extrañar muchísimo: "adiós hermanito, y por favor no dejes de escribirme."
"Lo hare hermano, y solo te ruego que tengas mucho cuidado y regreses a casa sano y salvo." Le contesta el Archie abrazándolo fuertemente.
"Adiós a todos ustedes y hasta pronto si dios quiere!" Exclama el joven tímido de anteojos gruesos saliendo apresuradamente de la casa sin mirar atrás: 'adiós mis años de inocencia pura…..'
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', mayo 1915.
Candy está caminando por el hospital distraída una mañana soleada y decide salir al jardín a coger aire fresco un momento: 'cumpliré 17 años la semana próxima y Albert me dijo que me tenía una sorpresa reservada…..' Al sentir alguien tocarle la espalda, la rubia pecosa se da la vuelta sorprendida y descubre a su amigo tímido de anteojos gruesos parado delante de ella.
"Stear!"
"Vine a despedirme de ti Candy pues voy a hacer un viaje muy largo y no sé cuándo volveremos a vernos."
Candy observa atentamente a Stear y se da cuenta de que habla en serio, el que normalmente era tan jovial: "a dónde vas y porque viniste especialmente a verme a mí cuando deberías más bien estar al lado de Patty?"
El joven tímido de anteojos gruesos le entrega un pequeño paquete a Candy y le dice simplemente: "para que te acuerdes de mi de vez en cuando. Adiós amiga y no me olvides."
Candy lo ve marcharse tan rápidamente como llego y se queda perpleja durante un largo momento… Finalmente abre el pequeño paquete que le entrego Stear, y al descubrir una caja de música siente lágrimas recorrerle por las mejillas: 'es lo más hermoso que me han regalado en mi vida y sin embargo se le veía tan triste a Stear... Porque será que tengo el presentimiento de que esta es una despedida y de que no nos volveremos a ver?'
Caminando de regreso hacia el edificio pensativa, la rubia pecosa se seca las lágrimas y se propone de ir a visitar 'la mansión Leagan' próximamente para hablar con Annie y Patty sobre aquel viaje tan misterioso de Stear. Ahora lo que más le ilusionaba era saber que Albert la estaría esperando con la cena hecha como de costumbre esta noche y su corazón ya latía con anticipación: 'es increíble lo mucho que me he acostumbrado a él y no podría imaginarme más nunca una vida sin el…..'
Chicago, finales de mayo 1915.
Finalmente ha llegado el cumpleaños de Candy y para la ocasión Albert ha decidido hacer una barbacoa en el jardín del edificio: eran las 3 de la tarde y el día estaba bastante soleado y ya se sentía la primera brisa cálida del verano, los arboles estaban completamente verdes y las flores ya habían terminado de brotar. La mesa estaba puesta para 2 y para darle un poco de ambiente romántico, Albert había puesto unas velas rojas y unas rosas blancas sobre la mesa y de comida había preparado un plato enorme de ensalada mixta, todo tipo de vegetal y mucha carne.
'Ojala le guste a Candy la propuesta que tengo que hacerle…..' Piensa el excitado.
Mientras tanto, sola en su habitación y después de ducharse y elegir un vestido rojo oscuro con un conjunto de pendientes y ponerse los tacos más altos que tenía, la rubia pecosa decide hacerse una cola de caballo y de maquillarse un poco pues ya casi era una mujer: 'le gustara a Albert mi cambio de apariencia, y cuál será la sorpresa que me tiene?'
Candy sale de la habitación excitada y camina hacia el jardín curiosa, y su sorpresa es inmensa al ver a su amigo vestido con traje y corbata: con sus largos cabellos rubios brillante bajo el sol y con su estatura alta Albert parecía un Adonis, y era la primera vez que la rubia pecosa lo veía tan elegantemente vestido, y se queda boca abierta durante unos instantes.
Albert esta de espalda pero siente su presencia inmediata, y volteándose le sonríe dulcemente.
"Te ves muy hermosa hoy amiga y pareces una diosa Griega." Le dice el con voz sensual al verla llegar.
"Gracias Albert pero tú te ves aún mejor." Le contesta Candy tímidamente.
Al oír aquel elogio el hombre rubio de cabellos largos sonríe, y acercándose a ella toma sus manos en las suyas sin quitarle la mirada de encima y le dice: "ya llego la hora de entregarte tu regalo de cumpleaños amiga, y luego de darte la sorpresa que te tenía guardada."
La rubia pecosa lo mira con curiosidad, y al notar la pequeña caja envuelta que Albert tiene en sus manos la toma delicadamente y la abre: dentro de ella descubre un anillo plateado con una piedra verde enmarcada en él y se estremece.
"Esto es un anillo de compromiso…..no entiendo nada….." Balbucea Candy poniéndose pálida.
"Justamente esa era la sorpresa que te tenía reservada: estos 6 meses que he pasado contigo han sido los más hermosos de mi existencia, y a pesar de haberte prometido olvidarme del beso no he podido pues yo te amo como a nadie Candy! Me he enamorado de ti sin quererlo…. Tus ojos verdes y tu sonrisa dulce me hechizaron además de tu hermosura y esa personalidad tuya tan particular…. y por eso vengo a pedirte tu mano y que te cases conmigo el año próximo cuando cumplas la mayoría de edad!" Exclama Albert con pasión.
Candy se queda paralizada de aquella declaración de amor y todo el color se le va de la cara: su mejor amigo había terminado enamorándose de ella y le dolía muchísimo no poder corresponderle; Sin embargo tenía que aclarar las cosas con él una vez por todas pues aquel hombre amnésico era bien diferente al Albert de antaño, y sabía que cuando recobrara la memoria, también perdería la infatuación por ella.
"Aquel anillo lo elegí por tus hermosos ojos verdes…." Continúa Albert distraído pero Candy lo interrumpe impaciente:
"Quiero que me escuches atentamente Albert. Lo que tú sientes por mí es solo una infatuación que desaparecerá cuando recuperes la memoria, pues yo siempre fui como una hermanita para ti y tú nunca te fijaste en mí ni en lo mínimo; Se lo que te digo pues en realidad eres el ser más independiente que conozco, rodeado de animales y no aquel hombre romántico que está parado delante de mi declarándoseme."
"Y tu que sabes lo que pasaba por mi cabeza? Crees conocerme tan bien, pero incluso los hombres tenemos secretos guardados en el fondo de nuestro corazón y todos estamos destinados a reunirnos con nuestra alma gemela tarde o temprano, y tú eres la mía Candy."
"Basta ya de tonterías Albert que yo a ti no te amo!" Grita Candy con pasión.
"Pues no te creo y he notado como tiemblas bajo mis brazos cada vez que te toco." Y agarrando a la rubia pecosa de los hombros, Albert acerca su cabeza a la de ella y la besa con toda la pasión y el dolor que lleva por dentro de verse rechazado así; Candy se siente en éxtasis y ya no puede ignorar las sensaciones que los besos de aquel hombre le producían: Albert besaba como si ella fuera suya y su lengua al tocar la de ella la dominaba de tal manera que le era imposible no caer rendida en sus brazos.
Se oye de repente un 'Vals' surgir del fonógrafo de la vivienda, y Al escuchar la melodía tan familiar, a la rubia pecosa le vuelven los recuerdos gratos de su niñez y adolescencia: 'aquel 'Valse' lo baile por primera vez con Anthony, y luego con Terry….'
Albert le levanta la barbilla a Candy, y tomándola de la cintura le dice: "me dedicas este baile diosa Griega?"
La rubia pecosa sonroje fuertemente al sentir sus fuertes brazos agarrarla posesivamente y le murmura dulcemente: "te ves muy atractivo hoy con el traje azul marino, y pareces un adonis."
La música se vuelve cada vez más romántica y los 2 amigos bailan lentamente sin poder despegar la mirada el uno del otro: 'Como te amo Candy, y aunque aún no te recuerde se muy dentro de mi ser que tú eres la única mujer predestinada para mí y que no podría nunca querer a otra, y cuando recupere la memoria esto no cambiara nada.'
'Dios mío, como es posible amar a otro y sin embargo sentirme tan bien en los brazos de Albert? Es tan varonil y es como si mi sueño de la otra noche se hubiera hecho realidad pues estoy bailando con el hombre más apuesto que he conocido!'
"Gracias por organizarme un cumpleaños tan especial Albert y quisiera que el día no terminara nunca pues me siento tan feliz contigo." Le dice Candy mesmerizada por la mirada tan dulce y profunda de su amigo.
"Yo también me siento muy feliz de tenerte a mi lado pequeña." Le contesta el hombre rubio de cabellos largos sin quitarle la mirada de encima.
"Y como supiste que este es mi 'valse' favorito si nunca te lo había dicho?" Le pregunta la rubia pecosa perpleja.
"Es lo que está de moda ahora mismo y a mí también me gusta mucho". Le contesta Albert con voz emotiva.
"Que coincidencia tan grande pues este 'valse' lo baile por primera vez con Anthony y luego con Terry!" Exclama Candy soprendida.
"Pues ahora lo estás bailando conmigo y quiero ser el único hombre para ti de ahora en adelante Candy." Le dice Albert con determinación.
La magia se rompe repentinamente al parar la música y los 2 amigos se quedan paralizados del susto al oír unos aplausos inesperados:
"Que sorprendente es la vida a veces, y si no lo veo con mis propios ojos no me lo creería! Candy y Albert juntos tal como imagine que los vería algún día! Hasta pena me da de haber interrumpido la escenita romántica pues me imagino que estaban a punto de besarse, o es que me equivoco? Eres mejor actriz de lo que pensé tarsana con pecas y es una lástima de que no te hayas dedicado al teatro pues te vendría muy bien: supiste fingir tu enamoramiento hacia mí muy bien y me imagino que estás haciendo lo mismo con Albert o es que acaso es tu gran amor?"
A Candy se le congela el corazón al oír aquella voz familiar tan querida, y poniéndose pálida como el papel exclama: "Terry!"
El joven de cabellos largos oscuros y ojos azules brillantes se les queda mirando con indignación y desea que la tierra se lo trague: tarsana con pecas y Albert era lo último que él hubiese imaginado a pesar de siempre sospechar de que los 2 terminarían juntos! La traición es tan grande que durante unos momentos se queda inmóvil esperando una explicación.
Albert se queda perplejo ante aquel joven que se aparece justo el día del cumpleaños de la rubia pecosa y siente unos repentinos celos: 'este joven galante es muy atractivo y siento que él puede quitarme el amor de Candy de un momento a otro, qué hacer?' Y observando a la rubia pecosa atentamente se da cuenta de que se le ha ido todo el color de la cara y que está temblando levemente.
Candy tiene los sentimientos confundidos en este mismo instante y no sabe por cual decidirse: Albert o Terry? Dirigiendo su mirada hacia los 2 lee dolor en la cara del joven de cabellos oscuros y confusión en la del hombre rubio.
'Dios mío en que lio tan grande me he metido y por favor ayúdeme a salirme de esta!'
Acá se termina otro capítulo romántico en donde CANDY tendrá que descubrir a quien ama: ALBERT o TERRY… Solo el destino lo sabrá y espero que siguán disfrutando todos de esta historia y gracias a todos los lectores que la leen, y otra vez un agradecimiento especial a JOSIE (guest) y CANDY BERT que son mis 2 candidatos más fieles! Disculpen por mi tardanza pero he estado trabajando mucho y el tiempo me ha faltado, aunque nunca las ganas y por esto le he dedicado mis noches y energía a esta novela. Hasta la próxima y gracias por los reviews de siempre!
