La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 19)
Chicago, finales de mayo 1915.
Candy sigue paralizada por aquel encuentro tan inesperado e inoportuno de Terry y siente que su cara esta roja de la vergüenza, y solo desea una cosa: que se la trague la tierra cuanto antes y olvidarse del mundo entero pero para su desgracia, el joven de cabellos oscuros largos no tenía la intención de irse, y clavándole una mirada penetrante y llena de odio le dice: "exijo una explicación ahora mismo Candy o armare un escándalo, así que tú decides."
Albert que ha estado observando la escena con interés y curiosidad les interrumpe: "que significa esto Candy, y quien es este joven?"
Terry se queda mirando a Albert estupefacto durante unos minutos, pero su rabia es tan grande que explota: "Como que quien soy yo?! No te hagas el tonto conmigo que no tengo tiempo para tonterías Albert, y por si no lo sabias yo sé muy bien que hace mucho que andas persiguiendo a Candy, así que no juegues el papel de inocente conmigo que no funcionara!"
Al oír a aquel individuo tan insolente hablarle de esta manera, el hombre rubio de cabellos largos avanza amenazada mente hacia el joven de cabellos oscuros largos dispuesto a golpearle, y justo en este momento la rubia pecosa recupera su voz: "basta ya de peleas que ustedes son en realidad muy buenos amigos!"
Y acercándose a los 2, Candy continua:
"Terry, sé que no estas enterado de nada sobre los acontecimientos de estos últimos 6 meses y por esto te debo una explicación; Albert fue traído a este hospital herido, y lo peor de todo es que el sufre de amnesia y ha perdido la memoria por completo. El no recuerda nada de su pasado ni de nosotros, y por esto te suplico que seas paciente con él y le ayudes a recuperarse, como lo he estado haciendo yo durante todo este tiempo."
Terry se queda petrificado ante aquel relato y se siente mortificado durante unos instantes. Aquel hombre bondadoso y alegre de Londres había sido como un hermano mayor para él y algo como un ídolo pues siempre lo aconsejaba, además admiraba su espíritu independiente; Desgraciadamente los celos eran más fuerte que la amistad y en este momento estaba loco de amor por Candy: "aun si así fuera esto no explica el hecho de que los 2 estén juntos y casi abrazados!" Exclama él con rencor.
"Porque viniste Terry, o es que acaso Susana ya no es suficiente para ti?" Le pregunta la rubia pecosa hirviendo de rabia, pues la aparición inesperada de aquel joven de cabellos oscuros largos le había amargado su fiesta, y todavía se sentía muy confusa sobre sus propios sentimientos hacia él."
"Quería sorprenderte para tu cumpleaños y declararte mi amor por ti y decirte que por fin me había decidido por ti, pero ya veo que has estado bastante ocupada y mejor será que me marche." Le contesta Terry mirando a Albert con furia, y acto seguido se da la vuelta dispuesto a marcharse pero Candy lo para a tiempo:
"espera Terry, no te vayas así por favor que tú y yo tenemos mucho que hablar!"
"Un momento que yo también tengo algo que decir!" Exclama Albert recuperando su voz, pero la rubia pecosa le interrumpe abruptamente: "ahora mismo quiero estar a solas con Terry, que él es el amor de mi vida y necesitamos privacidad." Y sin esperar la respuesta de su amigo, Candy agarra al joven de cabellos oscuros por el brazo y los 2 se alejan.
Al oírla hablar de esta manera, el hombre rubio de cabellos largos tiene el corazón ensangrentado del dolor y se da cuenta lo cruel que era la vida a veces; Él amaba a la rubia pecosa con todas sus fuerzas e incluso le había declarado su amor, obsequiándole un anillo de compromiso y lo único que él había conseguido de ella es que le partiera el alma en pedazos al rechazarlo, para irse a primera oportunidad con el famoso Terry pero esto no iba a quedarse así, pues por más amnésico que fuese, él también tenía su orgullo, y de ahora en adelante su actitud hacia ella se volvería fría y distante: una relación amical sin compromiso ninguno, el continuaría a ser su paciente de siempre, y ella simplemente la enfermera.
Mientras tanto Candy y Terry están a solas en el salón del apartamento, y a pesar de estar tan cerca el uno del otro los 2 permanecen en silencio total durante un largo rato y nadie se atreve a articular una palabra. Finalmente es el mismo Terry que rompe el hielo con uno de sus comentarios irónicos:
"veo lo bien acotejada que estas Candy y me imagino que tú y Albert habrán pasado noches inolvidables haciendo el amor en aquellas camas tan lujosas, y a saber qué otras cosas más…"
Candy lo abofetea fuertemente y le grita enfurecida: "no te atrevas más nunca a referirte a Albert de esta manera que es mi mejor amigo y mucho más caballeroso y noble que tú, y el sí sabe cómo tratar a las mujeres!"
"Es obvio lo mucho que lo amas si lo defiendes tanto! Corre a sus brazos y olvídate de mí una vez por todas que yo solo estoy perdiendo mi tiempo aquí contigo, cuando más bien debería estar con Susana que es la única persona que ha sido fiel y sincera conmigo mientras tú te divertías con Albert!"
"Esto no es verdad Terry y te juro que tú eres, y siempre serás el único amor de mi vida!" Exclama la rubia pecosa acercándose hacia el tentativamente, y al oler el fresco perfume de su amada, el joven de cabellos oscuros largo le agarra la cabeza y la besa con todo el furor y la rabia que siente por dentro, dejándola casi sin aliento.
Para la rubia pecosa aquel beso es casi brutal, y a pesar de todo el amor que siente por Terry añora los labios suaves de Albert que la hacían flotar, mientras que los besos de Terry estaban llenos de amargura y venganza.
Albert los ha visto besarse y no puede dar crédito a sus ojos: Candy en brazos de otro, y a pesar de su dolor la traición es más fuerte y está más determinado que nunca en olvidar a la rubia pecosa y empezar a vivir una nueva vida sin ella una vez por todas: ya era tiempo de pensar más en él y buscar su felicidad en otra parte!
Candy también lo ha visto parado a unos metros de ellos, y al leer toda la amargura escrita en la cara de su amigo el corazón le da un vuelco, y apartándose de Terry exclama: "por favor deja que te explique lo que está pasando Albert que las cosas son más complicadas de lo que te imaginas!"
"Cómo pudiste hacerme esto después del momento tan especial que acabamos de compartir Candy, yo que te entregue el obsequio más grato que un hombre le puede hacer a una mujer y te declare mi amor y fidelidad? Como es posible que te olvidaras tan pronto de nuestra bonita relación para correr en los brazos del primero que se cruce por tu camino?" Exclama Albert incrédulo.
"El que no tiene nada que buscar aquí eres tu, puesto que yo soy el novio de Candy y tú siempre fuiste como un hermano mayor para ella, y si en tu estado de amnesia te enamoraste de ella has tenido mala suerte, pues Tarsana con pecas solo tiene ojos para mí y esto nunca cambiara." Le contesta el joven apuesto de cabellos oscuros largos y mirada penetrante poniendo su brazo en la espalda de la rubia pecosa posesivamente.
Ignorándolo por completo, el hombre rubio de cabellos largos dirige su mirada hacia la rubia pecosa insistiendo: "quiero que seas franca conmigo Candy y me digas por quien te decides, el o yo?"
Bajando la cabeza, la rubia pecosa se siente en apuro y reflexiona durante unos momentos pues por un lado se sentía tremendamente atraída hacia Albert, pero por el otro lado, al volver a encontrarse frente a Terry todos los sentimientos escondidos en el fondo de su alma habían sumergidos y ya no podía negarlos más: amaba a Terry con todas sus fuerzas y se daba cuenta que su relación con Albert había sido solo una infatuación, un enamoramiento de chica adolescente hacia un hombre adulto y nada más; Lo único malo en toda esta situación era que Albert si se había enamorado de ella, y suponía lo duro que era un amor no correspondido.
Suspirando, Candy finalmente le contesta:
"Lo siento muchísimo Albert pero al que yo realmente amo es a Terry y me duele muchísimo verte así. Perdóname por favor y espero que esto no arruine nuestra relación y podamos continuar a ser buenos amigos."
Para el hombre rubio de cabellos largos es el golpe más fuerte que haya recibido, pero el orgullo es más fuerte y le contesta con frialdad: "amigos seremos si así lo deseas. Que pasen una linda tarde los 2 y disculpen por haberles interrumpido."
Candy se siente confundida y decepcionada por el cambio de actitud y la frialdad de su amigo y no sabe cómo reaccionar; Sin embargo Terry brilla de felicidad y vuelve a poner sus brazos alrededor de la espalda de la rubia pecosa posesivamente: detalle que no le escapa al hombre rubio de cabellos largos que se da la vuelta para irse y dejarlos solos.
"A dónde vas Albert?" Le pregunta la rubia pecosa al verlo marcharse.
"Voy a dar una vuelta ya que es una preciosa tarde cálida y necesito pensar. Regresare tarde en la noche así que no me esperes y mejor pásate el resto de tu cumpleaños con la persona a quien amas. Adiós y hasta luego." Y acto seguido, el hombre rubio de cabellos largos sale de la casa para coger aire fresco e irse lo más lejos posible de Candy: 'debo olvidarla y rehacer mi vida sin ella….'
Al verlo marcharse tan repentinamente, la rubia pecosa se siente entristecida y con remordimiento, pues después de todo él era quien había organizado su cumpleaños, y el momento compartido juntos había sido único y muy especial; Sin embargo Terry estaba aquí a su lado y las cosas entre ellos se resolverían finalmente. Se amaban y a pesar de todos los obstáculos que habían tenido que atravesar, el destino los juntaba dándoles una segunda oportunidad: la única sombra en todo esto era Susana Marlowe, y mientras más pronto aclarara las cosas mejor.
"Que va a pasar ahora con Susana Marlowe?" Le pregunta Candy repentinamente.
Por un momento Terry se queda mudo y no sabe que contestar. Era una pregunta bastante arriesgada, y a decir verdad él no había pensado en aquello en lo absoluto pues durante todos estos meses, lo único que importaba era buscar a la rubia pecosa en el primer momento oportuno y declararle su amor.
"No te preocupes por ella que no nos estorbara y le aclarare las cosas esta misma noche cuando regrese; Lo único que importa ahora es nuestro amor y poder vivirlo finalmente." Y tomando a la rubia pecosa en sus brazos, el joven de cabellos oscuros largos le levanta la barbilla y le deposita un beso suave en los labios. Candy cierra los ojos para disfrutarlo y se siente más feliz que una alondra: 'dios mío, es a Terry que tengo delante de mí y ahora nada ni nadie nos impedirá ser felices!'
Albert está caminando por las calles completamente distraído sin saber por dónde va, y sin darse cuenta llega justo delante del mismo zoológico donde justo el año pasado Candy lo había encontrado e implorado que se quedara con él, que ella lo necesitaba y le daría todos los cuidados posibles para ayudarlo a recuperarse: 'que rara es la vida a veces, pues en aquel entonces yo todavía no me había enamorado de Candy y solo me conmovía lo mucho que se preocupaba por mi bienestar… Y decir que durante todo este tiempo me llene con la esperanza de que algún día se convirtiera en mi esposa, y ahora llega otro y me la arrebata… Dios mío ilumíneme por favor que no sé qué hacer y daría todo por finalmente recuperar la memoria!
A penas pronuncia estas palabras mentalmente, le entra un tremendo dolor de cabeza y al cerrar sus ojos ve la imagen de un chico rubio vestido con traje Escoces tocando un instrumento: 'Quien será aquel muchacho?'
La imagen se vuelve borrosa y al sentir un tremendo dolor de cabeza, Albert se sienta y esta vez cruza por su mente la imagen de una mujer rubia vestida como antaño agarrando la mano de un pequeño niño rubio.
"Me duele muchísimo la cabeza!" Exclama Albert finalmente, pero las memorias no lo sueltan, y esta vez ve a dos mujeres subidas en una colina verde reganando a 2 niñas pequeñas: una es rubia y la otra morena: 'acaso serán todos parientes míos o qué?'
"Se siente usted bien señor?" Pregunta una pareja al pasar, y levantándose rápidamente Albert simplemente les contesta: "si gracias, lo que pasa es que tuve recuerdos dolorosos esto es todo."
Asintiendo la pareja sigue caminando, y en este mismo instante, el hombre rubio de cabellos largos toma una decisión: amnésico o no, él era un hombre joven y atractivo, y de ahora en adelante el abriría sus ojos y corazón a un nuevo amor…
A las 7 de la noche Candy sigue aún abrazada a Terry, pero al no ver a Albert su preocupación es inmensa: "ya debería estar de regreso y con su estado amnésico no es prudente que ande solo por ahí!"
"Albert es un hombre hecho y derecho y no necesita los cuidados de una adolescente como tú, así que olvídate de él mientras estás conmigo que todavía es bien temprano, y además el que se marchara muy pronto soy yo pues mañana me espera un día bien largo en el teatro." Le dice Terry besándola con fuerza.
"Lo sé, sin embargo nunca dejare de preocuparme por el pues es como un hermano para mí y está a mis cuidados hasta que finalmente recupere su memoria." Le contesta la rubia pecosa al borde de las lágrimas.
"Ojala pudiera creerte, pues a pesar de todo hablas siempre con tanta pasión de él que los celos me matan y no quisiera nunca perderte por ningún hombre, y mucho menos por Albert, pues a pesar de todo es mi amigo y lo estimo pero yo a ti te amo como a nadie Candy, y esto no cambiara!" Exclama el, agarrándola posesivamente.
"Y yo a ti te amo más que a nadie, así que no te preocupes que tú eres el único hombre para mí." Le dice Candy tratando de tranquilizarlo.
"Y como me explicas el hecho de que los encontré a los 2 bailando y a punto de besarse?" Le exige Terry.
"Bueno… Lo que pasa es que era mi cumpleaños y me emocione… Esto es todo." Le contesta ella mirando al suelo para esconder su cara roja.
"Tengo que marcharme ya, pero nos veremos muy pronto, tarsana con pecas!" Exclama Terry guiñándole el ojo a Candy, y acariciándole la cara le deposita otro beso en sus labios.
"Disculpen la interrupción, pero decidí regresar!" Exclama Albert apareciendo súbitamente, y lanzándole una mirada feroz a la rubia pecosa se encamina rápidamente en dirección a su habitación.
"Albert no te vi llegar, y que alivio verte por fin pues ya me estaba preocupando." Le contesta Candy nerviosamente.
"Pues aquí estoy, y ahora mismo me voy a mi habitación que estoy muy cansado." Le dice Albert fríamente.
"Espera que todavía no hemos cenado y seguramente tienes hambre?" Le pregunta la rubia pecosa tentativamente.
"Gracias pero ya comí algo así que buenas noches a los dos!" Y sin esperar la respuesta de la rubia pecosa, el hombre rubio de cabellos largos se aleja de ellos.
"Albert espera por favor!" Exclama Candy pero Terry la interrumpe súbitamente:
"déjalo ya o pensare que de verdad estas enamorada del pues actúas como una mujer casada."
"No digas tonterías que este ha sido un largo día para mí y estoy cansadísima." Le dice Candy depositándole un beso rápido en sus labios.
"Así me gusta, y aunque no me agrade la idea de que los 2 vivan en el mismo techo, seré paciente y me acostumbrare… Adiós tarsana con pecas y hasta muy pronto!"
"Adiós Terry y buen viaje!"
Albert los ve abrazados desde su ventana y siente unos celos repentinos: 'dios mío que dolor y cuánto tiempo durara?'
Candy y Terry finalmente se separan, y al verlo irse a la rubia pecosa se le llena el corazón de nostalgia: 'aquellos momentos en el internado de Londres nunca volverán, y lo que daría yo por tener 14 años otra vez…'
Nueva York, 'teatro de Stratford', finales de mayo 1915 esta misma la noche.
Susana Marlowe ha pasado el peor día de su vida agonizando por el único chico que ha amado jamás, y al ver a Terry Grand chéster llegar, corre hacia el abrazándolo fuertemente:
"Te he extrañado muchísimo hoy, y pensé que no volverías nunca más!"
"Déjate de escenas ya Susana que no estamos ensayando!" Exclama Terry molesto.
"Has ido a verla verdad?" Le pregunta la chica tímida de cabellos castaños claros.
"No tengo porque darte ninguna explicación ya que no somos una pareja y nunca lo seremos!" Le grita Terry exasperado.
"Porque me tratas tan mal y que es lo que tiene aquella chica que no tenga yo? Es bastante fea y además tiene la cara llena de pecas!" Exclama Susana desesperada.
"Cállate ya o sino me veré obligado a besarte a la fuerza, pues de ser hombre hace mucho tiempo te habría partido la cara!" Ruge Terry agarrándola por el cuello.
"Bésame ya que es lo que deseo con todo el fervor… Te amo con todas mis fuerzas y esto nunca cambiara!" Le responde Susana temblando.
Sin hacerse rogar, Terry le levanta la barbilla con aspereza y le planta un beso brutal pero para aquella chica tímida que nunca ha experimentado el amor, al sentir los labios de su chico adorado se pone a temblar de placer, y a pesar de faltarle el aliento se siente como en el quinto sueño: Terry Grand chéster era suya en este mismo instante y nada ni nadie se lo quitaría jamás, y menos la rubia pecosa! Y por primera vez en mucho tiempo sonríe satisfecha pues ya se le estaba formando un plan….
Terry se queda mirando a Susana y siente de repente cierta ternura hacia aquella chica tímida, que a pesar de siempre haber sido rechazada por el seguía amándolo fielmente, y se da cuenta de que él también se estaba enamorando lentamente de ella: 'es tan vulnerable cada vez que está en mis brazos que no quisiera soltarla nunca… Sin embargo le di mi palabra a Candy de que rompería con Susana, y aunque la ame como a nadie, cada vez que estoy con mi dulce Susana pierdo la razón y solo deseo besarla hasta quedarme sin respiración… Dios mío que me está pasando que amo a dos a la vez!'
Susana Marlowe le planta otro beso apasionado a su chico rebelde de cabellos oscuros largos y le murmura en el oído: "te amare hasta la muerte Terry, y para mí no habrá jamás otro hombre…"
Para toda respuesta, el joven de cabellos oscuros largos presiona sus labios sobre los de ella acariciándole los cabellos tiernamente: 'me gustas muchísimo Susana y aprecio tanto tu fidelidad…'
La chica tímida de cabellos castaños claros sonríe con victoria: 'tarde o temprano terminaras enamorándote de mí Terry, y la mejor táctica para ello es darte celos lo antes posible, y para cuando esto pase caerás rendido a mis pies…'
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', junio 1915.
Solo había pasado un par de semanas desde aquel desafortunado incidente entre Candy, Terry y Albert el día de su cumpleaños, y sin embargo la rubia pecosa notaba el cambio de actitud del hombre rubio de cabellos largos hacia ella: Albert se comportaba de manera fría y reservada cada vez que estaban solos, salía constantemente y regresaba cada día más tarde a la casa y no pudiendo aguantar más la indiferencia de su amigo Candy decide esperarlo para confrontarlo, y a pesar de ser una noche cálida se pone a temblar de anticipación.
Mirando el reloj de pared lee escrito las 10pm: 'donde se habrá metido Albert que aún no regresa?!'
Candy se pone a caminar por la casa para matar el tiempo, y finalmente al oír el ruido de una llave en la puerta su corazón se pone a latir fuertemente, y al ver al hombre rubio de cabellos largos entrar se tira en su cuello abrazándolo efusivamente:
"Por fin regresaste Albert! Me tenías muy preocupada pues ya es tarde en la noche y no deberías andar solo así por las calles!"
"Soy un hombre hecho y derecho y lo que hago no es problema tuyo: eres tan solo una jovencita y yo ya soy un adulto." Declara Albert fríamente, y al oírlo hablar así a Candy se le congela el corazón.
"Porque te has vuelto tan cruel conmigo Albert cuando yo solo me preocupo por ti y solo deseo tu bien." Le pregunta la rubia pecosa al borde de las lágrimas.
Al oírla hablar así, el hombre rubio de cabellos largos siente un tremendo remordimiento y camina hacia la ventana incomodo: "tú ya encontraste tu felicidad y te decidiste por Terry; Porque no dejas también que yo encuentre la mía? Como dijiste un día, soy un hombre independiente y la naturaleza me alivia muchísimo… Caminar por las calles y visitar el zoológico me alegra y no tengo por qué darte una explicación ya que tú todavía eres menor de edad, y el adulto aquí soy yo."
Candy ruboriza fuertemente al oír aquellas palabras y mira al suelo para esconder su incomodidad, y acercándose hacia ella lentamente, Albert le levanta la barbilla para obligarla a mirarlo y le dice dulcemente: "mi intención no era lastimarte amiga, pero yo pensé que habíamos acordado tener una relación libre y fuera de compromisos, entiendes?"
Sonrojando fuertemente al sentir los dedos de Albert en su cara, la rubia pecosa le contesta temblando: "entiendo perfectamente, y yo lo único que deseo es que las cosas vuelvan a ser como antes Albert pues yo a ti te quiero como el hermano que nunca tuve, y eres una de las personas más importantes en mi vida."
'Para ella no soy más que un amigo, y a pesar de haberle declarado mi eterno amor por ella me rechazo, y esto no lo soporto!'
Albert la suelta con repentina brutalidad y la rubia pecosa lo mira confundida: "acaso te molesto lo que te dije Albert? Sin embargo es la verdad, y eres demasiado importante para mí y no quisiera perder nunca tu amistad…"
"Ya no aguanto fingir lo que siento por ti Candy, y a pesar de haber prometido dejarte en paz me es difícil, o es que acaso se te olvido tan pronto lo mucho que te amo y como me traicionaste al correr en los brazos de aquel adolescente de tu pasado?!" Ruge el hombre rubio de cabellos largos herido.
Esta vez a Candy se le va todo el color de la cara y siente un gran remordimiento, pues por su culpa aquel hombre dulce y bondadoso estaba sufriendo por un amor no correspondido, y a pesar de haberle desalentado era obvio que el todavía seguía perdidamente enamorado de ella: 'dios mío que puedo hacer yo para hacer que se olvide de mí y abra los ojos y se dé una oportunidad para conocer a otra mujer?'
Sintiéndose avergonzado por aquella rabieta Albert se rectifica y le dice con firmeza: "disculpa la escena que no volverá a pasar. Tú también juegas un papel importante en mi vida a pesar de no recordarte, pero de ahora en adelante te prometo comportarme contigo amistosamente y buscar mi felicidad por otra parte, tal como lo hiciste tú con Terry."
Respirando aliviada la rubia pecosa le contesta: "así me gusta Albert y de verdad deseo con toda mi alma que encuentres la felicidad con otra mujer."
El hombre de cabellos rubios largos la mira largamente sin contestar, y a pesar del dolor que siente al oír aquellas palabras pronunciadas por su querida, finge una sonrisa: "pues que no se hable más del asunto y de ahora en adelante volveremos a ser los mismos amigos de siempre."
"Que felicidad me da oírte hablar de esta manera Albert!" Exclama Candy abrazándolo fuertemente, y al sentirla tan cerca de él, el hombre rubio de cabellos largos tiene que contenerse para no besarla.
Finalmente después de una eternidad, la rubia pecosa se despega de Albert bruscamente, y guiñándole del ojo se aleja lentamente.
'Para ella todo lo que paso entre nosotros no tiene ninguna importancia o muy poca…' Piensa Albert sufriendo internamente, y suspirando decide no darle más vuelta al asunto: Candy siempre lo vería como a un simple amigo, mientras que su corazón sangraba de amor por ella.
Michigan, Mansión de los Leagans, julio 1915.
Ruth Leagan ya no aguantaba más ver aquel cambio tan brusco de su hija y su misión era hacer que volviera a ser la misma de antes.
'Si no hago algo ya, la gente seguirá hablando de nosotros y nuestra reputación se arruinara…'
De repente del nada se le ocurre una idea, y sonriendo satisfecha se da cuenta de que tiene la solución: casaría a Eliza lo antes posible con un buen partido, y estaba segura de que la vida matrimonial la tendría tan ocupada que muy pronto se olvidaría de aquellas ideas absurdas de querer estudiar para convertirse en profesora. Temblando de repulsión, Ruth no puede entender como alguien quiera trabajar sin tener la necesidad de ganar dinero como la mayoría de la gente común y corriente. Los Leagans eran una de las familias más prestigiosas del país, y el simple hecho de que su hija sea la primera en romper las reglas le causaba un disgusto inmenso!
'Dios mío que vergüenza si esto llegara a ocurrir! Nos volveríamos la burla del pueblo entero y ya tenemos suficiente con el hecho de que Stear se haya marchado a la guerra! Lo que debo pensar es en el candidato ideal para mi hija, y por supuesto debe ser alguien de la alta sociedad! A ver…'
Ruth se queda pensativa durante un largo momento pero ya se le acaba de formar un pretendiente en la cabeza, y sin dudarlo más se pone manos a la obra: organizaría una fiesta lo antes posible, y antes de que terminara el ano vería a su hija finalmente casada, y lejos de la habladuría del pueblo!
Nueva York, 'teatro de Stratford', agosto 1915.
Ya habían pasado 3 meses desde aquel famoso encuentro con Candy, y a pesar de estar lejos de ella, Terry sentía una tremenda culpabilidad hacia ella, pues tarde o temprano tendría que revelarle su relación estrecha con Susana; Aquella chica tímida y dulce lo había captivado como nunca nadie jamás y finalmente no podía negarlo más: estaba perdidamente enamorado de ella y la idea de que alguien se la pudiera arrebatar le hervía la sangre de celos y sabía que sería capaz de matar por ella!
'Cuando empecé yo a tener sentimientos hacia Susana si hasta ahora pensé que la odiaba y su mera presencia me irritaba?'
Suspirando, el joven de cabellos largos oscuro tiene la revelación ante sus ojos: su amor por Candy había sido tan solo un enamoramiento de adolescentes, mientras que ahora que tenía la mayoría de edad lo que sentía por Susana era el amor de un hombre hacia una mujer, y a pesar de solo tener 19 años y ella 17, los 2 eran casi mente adultos en todos los sentidos, y el simple hecho de que su corazón latía fuertemente cada vez que la veía coqueteando con alguien del teatro lo confirmaba; Le mataban los celos al imaginarla en brazos de otros y por más que haya querido a Candy, verla junto a Albert solo le había producido un disgusto mayor y simple traición por el hecho de que siempre creyó de que tarsana con pecas sería la única chica en su vida y que equivocado estaba… Susana Marlowe se había cruzado por su camino y después de perseguirlo durante casi 3 años el que finalmente caía rendido a sus pies era el!
'La amo con una fuerza salvaje y cada vez que la tengo entre mis brazos solo deseo hacerle el amor…'
Pensando otra vez en Candy se da cuenta de lo tonto que fue en querer romper aquella dulce relación entre ella y Albert, pues era obvio lo mucho que se querían a pesar de ella negarlo cada vez que la cuestionaba; Los ojos de la rubia pecosa brillaban al hablar de aquel hombre rubio de cabellos largos, y muy dentro de su corazón Terry siempre sospecho la verdad: tarsana con pecas solo tenía ojos para Albert y solo la manera en que se conocieron lo confirmaba.
'Dios mío que tonto fui, y más vale que vaya a verla lo antes posible y así poder arreglar la bella relación entre ella y Albert y quiera dios que no sea demasiado tarde…'
Susana Marlowe interrumpe los pensamientos de Terry al entrar en su habitación repentinamente, y al verla, el joven de cabellos oscuros largos la agarra y la sacude violentamente:
"donde diablos has estado y porque demonios te la pasas coqueteando con mis rivales?!"
"Suéltame que me haces daño Terry!" Exclama la chica tímida de cabellos castaños claros tratando de apaciguarlo.
"Si no me contestas ya, me veré obligado a besarte a la fuerza así que deja déjate de jueguitos Susana!" Ruge Terry peligrosamente.
"Es que acaso no te has dado cuenta que es justamente esto lo que deseo Terry?! Que me beses como a nadie y con pasión!" Y sin esperar más, la chica tímida de cabellos castaños claros toma la iniciativa y lo besa con todas las fuerzas, pues aquel joven apuesto y talentoso de cabellos oscuros largos era su tesoro más grande y finalmente había logrado enamorarlo!
"No sé qué es lo que me pasa contigo Susana, pero es como si me hubieras embrujado: pienso en ti día y noche y la idea de que me traiciones con otro me vuelve loco!" Exclama el joven de cabellos oscuros largos con pasión.
"No sabes cuánto tiempo he esperado para oír aquellas palabras tan deseadas salir de tu boca Terry y que feliz me haces, sin embargo Candy sigue siendo una sombra en nuestra relación y esto no puedo tolerarlo más pues estoy segura de que lo que siento por ti es mucho más grandioso de lo que esta chica es capaz!" Exclama la chica tímida de cabellos claros con voz teatral como si estuviera en un escenario.
Terry se queda mirando a Susana fascinado y tiene la respuesta delante de sus ojos: los 2 compartían la misma pasión por el teatro, eran ambiciosos e hijos únicos.
Susana Marlowe había crecido rodeada de comodidades pero con falta de amor y cariño, ya que sus padres se la pasaban viajando, sea por asuntos de negocios o hobby y solo cuando estaban en casa llevaban a su hija con ellos, y esto eran los momentos que marcaron la vida de ella para siempre: El teatro, pues desde muy temprana edad era el único pasatiempo que aquella niña tímida de cabellos castaños claros conocía, y se memorizaba cada pieza de teatro que veía. Pasaron los años y la niña fue creciendo en un mundo imaginario en donde lo único que existía era los personajes del escenario y ella, tanto así que se preparó, estudio todas las obras posibles y finalmente convenció a sus padres para que la dejaran presentarse en una de las escuelas más prestigiosas del país, y fue precisamente ahí mismo que vio por primera vez al joven apuesto de cabellos largos oscuros que se convertiría en el amor de su vida.
A partir de este momento Susana se juró conquistar a Terry cueste lo que cueste y no descansaría hasta conseguirlo; No le fue difícil conseguir el puesto el primer día pues al poner los ojos en aquella chica vulnerable, los directores del teatro quedaron fascinados por ella y le ofrecieron todos los papeles principales que habían, al igual que aquel joven buenmozo de aspecto melancólico lo que resulto ser muy efectivo, pues desde un principio aquella antipatía e irritación que Terry sentía por Susana era tan fuerte como la adoración y devoción que Susana le tenía a pesar de su frialdad: en el escenario el odio y el amor se unían y esto es precisamente lo que los había convertido a ellos 2, en las estrellas más destacadas del teatro.
"Que pasara ahora con Candy Terry? y que piensas hacer?" Insiste Susana después de un largo momento de silencio.
Aclarándose la garganta, el joven de cabellos oscuros largos le contesta finalmente: "tengo que hablar con ella lo antes posible y coger el tren en la primera ocasión que se me presente."
"Vas a ir a verla solo?" Le pregunta la chica tímida de cabellos castaños claros con una vocecita.
"Tu vendrás conmigo y así al vernos juntos Candy quedara convencida de mi amor por ti y tendrá el camino libre para quedarse con Albert." Le dice Terry acariciándole la cara tiernamente.
"Hablas en serio?!" Exclama Susana abriendo los ojos grandes del asombro.
"Claro que sí. Te amo con todas mis fuerzas y nunca he tenido sentimientos así por nadie." Le asegura Terry con voz emotiva.
"Gracias Terry… No sabes lo mucho que significa esto para mí y me has convertido en la mujer más feliz del mundo." Le contesta Susana al borde de las lágrimas.
"El que se siente ser el hombre más feliz del mundo soy yo, así que seca estas lagrimas ya." Le murmura Terry dulcemente en el oído, y levantándole la barbilla le deposita un beso largo y ardiente.
'Como reaccionara Candy ante aquel cambio después de haber aparecido en su vida tan repentinamente, justo cuando ella se estaba enamorando de Albert…'
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', septiembre 1915.
Albert llevaba casi un año bajo los cuidados de Candy, y sin embargo aún no recordaba nada de su pasado; Lo único que tenía de vez en cuando eran algunas imágenes repentinas que cruzaban por su mente pero nada concreto. Por otro lado su relación con la rubia pecosa seguía igual de amigable con la excepción de que ya no iban más agarrados de las manos como solían hacer cada vez que caminaban por la calle, ni tampoco le pasaba los brazos alrededor de la espalda. De hecho nunca se acercaba por completo a ella, y a su manera de juzgar esto parecía mejorar la situación entre ellos.
Para la rubia pecosa sin embargo, el contacto físico con Albert se había vuelto una necesidad y anhelaba sentir su mano en la de ella, y buscaba cualquier excusa para acercarse a él; De hecho todo esto la tenía un poco perturbada y aunque conocía la razón por la distancia que mantenía su amigo hacia ella, extrañaba aquellos tiempos en que los 2 fingían ser una pareja de casados.
Por otro lado no había vuelto a saber más de Terry desde aquel día en que se apareció tan importunadamente:
'Albert me estaba besando y declarando su amor por mí y yo lo rechace…'
Candy sabía que tenía que alegrarse por el hecho de que su amigo había cumplido con su palabra y que ya no tocaba más el tema, y sin embargo en vez de sentirse satisfecha se sentía defraudada y un tanto inquieta: 'debería más bien estar pensando en Terry que es mi novio o? Debe ser que como soy ya casi una mujer tengo necesidades, después de todo Albert es un hombre muy apuesto y yo estoy sola…'
Una noche que Candy está intentando dormirse y no puede se encamina hacia la habitación de su amigo, tal como lo había hecho más de 8 meses atrás y abre la puerta suavemente…
Albert esta de espalda mirando por la ventana y no ve a la rubia pecosa, sin embargo siente su presencia y volteándose lentamente le pregunta asombrado: "te pasa algo Candy?"
Para toda respuesta la rubia pecosa se acerca tentativamente a él, y abrazándolo efusivamente le dice: "quiero poder sentir la piel de tu contacto en la mía y caminar agarrados de la mano, tal como solíamos hacer siempre pero últimamente te has distanciado de mí y te extraño…'
"Basta ya de tonterías Candy y regresa a tu habitación que no quiero servir de consuelo para ti! Si te sientes tan sola busca a Terry y exígele que se comporte ya como un hombre enamorado en vez de esconderse!" Exclama el hombre rubio de cabellos largos apartándola del bruscamente.
"Porque me hablas así Albert?" Le pregunta la rubia pecosa dolida.
"Porque me niego a pasar de segundo lugar, y créeme que se perfectamente cómo te sientes: añoras a Terry con todo tu ser y viniste a consolarte conmigo pero esto no funcionara Candy, porque yo ya me canse de tus jueguitos y ahora lo que yo busco es rehacer mi vida con una mujer adulta, así que vete ya a tu habitación jovencita y déjame en paz que quiero irme a dormir." Le contesta Albert exasperado.
"Pero yo…" Balbucea Candy sorprendida.
"Vete a dormir Candy y déjame en paz que mañana es un día largo, y mejor harías de regresar a tu cama en vez de coquetear conmigo como una lolita!" Continúa Albert sin piedad.
Sonrojando fuertemente, la rubia pecosa sale de la habitación avergonzada y regresa a la suya con el corazón latiéndole fuertemente: era la primera vez que Albert le hablaba tan duramente, y se da cuenta que es una parte de él que no conocía: 'que carácter!'
Albert se ha quedado perplejo ante el comportamiento de la rubia pecosa y se pregunta si la soledad la tendrá perturbada, ya que Terry no se había manifestado más desde mayo: 'A lo mejor está un poco confundida de lo que realmente siente por los 2, y sin embargo sus ojos brillaban al abrasarme esta noche…'
El hombre rubio de cabellos largos sacude su cabeza exasperado y decide olvidarse del asunto: Candy solo había tenido un momento de debilidad y debía de sentirse avergonzada.
'Hare como si no pasó nada entre nosotros cuando la vea mañana…' Y con estos últimos pensamientos, Albert se acuesta y cierra los ojos.
Candy no puede conciliar el sueño y se la pasa girando en la cama toda la noche, pensando en Albert y asombrada por su cambio de actitud hacia ella, ya que hasta ahora solo le había declarado su amor y ahora la rechazaba. Todo esto la tenía angustiada sin saber porque, pues aquel hombre rubio de cabellos largos era y siempre fue tan solo su tierno amigo, su hermano de alma y nada más, sin embargo en vez de alegrarse por el haber aceptado dejarla en paz se sentía frustrada. Finalmente cansada de otro largo día de trabajo cierra los ojos y comienza a sonar…
Es primavera en el 'Hogar de Pony' y una pequeña niña rubia está llorando en la colina Pony.
"Porque lloras niñita pecosa… Eres mucho más linda cuando te ríes…"
Al oír aquella voz tan dulce, la niña levanta la cabeza y ve parada delante de ella al adolescente más hermoso que ha visto en su vida.
"Quien eres y porque llevas falda puesta si eres chico?" Le pregunta ella mirándolo curiosamente, y al ver el instrumento que lleva en las manos continua: "esto que llevas agarrado parece caracoles!"
El adolescente se ríe divertido y la niña lo imita, sintiéndose repentinamente feliz ante aquella aparición.
De repente sopla un viento fuerte y el papel que ella lleva agarrado en la mano se le cae, e impulsivamente se arrodilla para recogerlo a tiempo pero cuando levanta la cabeza el ya no está…
' A donde se habrá metido? Habrá sido un sueño? Parecía como un príncipe de los cuentos de hadas…
La rubia pecosa se encamina hacia un árbol cercano para ver si está escondido y descubre un objeto brillante en el suelo, e impulsivamente lo recoge; Sin embargo al levantar la mirada se lleva la mayor sorpresa al encontrar un hombre rubio de cabellos largos y vestido con el mismo traje que llevaba el adolescente.
"ha visto usted a un chico rubio vestido exactamente igual a usted por los alrededores señor? Estuvimos charlando un par de minutos pero cuando voltee la cabeza para recoger mi carta él ya se había marchado… Es como si el viento se lo hubiera llevado…"
Al ver a la niña pecosa al borde de las lágrimas, el hombre se acerca a ella y le levanta la barbilla dulcemente y le dice: "te importa mucho aquel chico pequeña?"
"Muchísimo y tengo miedo de no volver a verlo…" Le contesta la niña llorando amargamente.
"Debes tener fe pues las cosas no siempre son fáciles y algo me dice que se volverán a ver muy pronto." Le dice el hombre afablemente.
La niña pecosa lo observa con curiosidad y se da cuenta de lo parecido que es aquel hombre con el adolescente, y de repente exclama con esperanza: "ya entiendo! Usted debe ser su tío si me habla con tanta seguridad verdad?"
Albert la mira sin decir palabra, y después de un largo momento de silencio se aleja apresuradamente…
"No se vaya también que quiero que me ayude a encontrar a mi príncipe de la colina! Regrese por favor señor!"
Pero la niña pecosa grita en vano: el hombre rubio de cabellos largos ya se ha marchado.
Candy despierta sobresaltada a las primeras horas de la mañana y se sienta en su cama agitada: 'porque apareció Albert en el mismo sueño de mi príncipe de la colina? Me soné algo similar hace unos años atrás y sin embargo no logro entender el vínculo del uno con el otro, acaso serán parientes? Tendré que esperar a que recupere la memoria antes de saber.'
Levantándose de la cama abruptamente se encamina hacia el baño para tomarse una ducha fría, y al abrir la llave del grifo cruza la imagen de Albert por su cabeza y se siente avergonzada: 'dios mío seré capaz de mirarle en los ojos después de la escena de anoche?'
Saliendo de la bañera tentativamente y secándose, Candy decide que lo mejor es confrontarlo y pedirle disculpas cuanto antes y regresar a su vida normal: lo de anoche simplemente había sido un momento de debilidad por su parte y era de esperarse, ya que Terry a quien ella amaba con toda su alma no se había vuelto a manifestar.
'soy una chica enamorada y con la ausencia de Terry, el único hombre cerca de mi es Albert…'
Respirando profundamente, la rubia pecosa decide comportarse como una mujer adulta y confrontarlo ya, y saliendo de su habitación a pasos lentos se dirige al salón con el corazón latiéndole violentamente….
Albert está preparando la mesa del comedor como si nada, y al verlo tan relajado la rubia pecosa no sabe cómo reaccionar, y se queda inmóvil.
"Buenos días amiga como dormiste?" Le pregunta el hombre rubio de cabellos largos mirándola de reojo pero a Candy le faltan las palabras y sigue parada sin poder moverse. Albert alza la vista hacia ella al no oír respuesta inmediata, y al cruzarse sus miradas a la rubia pecosa le falta la respiración y tiene la garganta seca.
Se produce un largo silencio y finalmente es Albert quien da el primer paso, y acercándose a ella le pone las manos en los hombros cariñosamente y le dice: "por lo de anoche no te preocupes que sé que solo fue un momento de nostalgia que sentiste al no tener a tu querido Terry delante de ti, lo entiendo perfectamente pues somos humanos y todos tenemos debilidades."
"Gracias Albert…" Murmura Candy recuperando su voz, y bajando la cabeza mira al suelo para esconder su incomodidad, pero al sentir la mano firme de su amigo levantarle la barbilla se pone a temblar.
Albert se da cuenta de ello pero prefiere ignorarlo y le dice suavemente: "mírame a los ojos Candy que no tienes por qué avergonzarte; Somos buenos amigos y de ahora en adelante quiero que me tengas plenamente confianza y no me ocultes lo que hay en tu alma se trate de Terry o no, y puedes contar conmigo para lo que sea y verme como al hermano mayor que nunca tuviste, me lo prometes?"
Al oírlo hablar así a la rubia pecosa le da un vuelco el corazón, y al ver el dulce rostro de su amigo lo abraza impulsivamente exclamando aliviada: "eres el hombre más bueno de este planeta Albert y me siento tan feliz de tenerte a mi lado!"
"No exageres amiga que no es para tanto! Mejor sentémonos a la mesa que ya tengo el desayuno listo." Le dice el hombre rubio de cabellos guiñándole el ojo.
'Me siento tan dichosa de ser parte de tu vida Albert, y estoy segura de que harás muy feliz a la futura mujer que se cruce por tu camino…'
Pasan las semanas y la relación entre Albert y Candy esta mejor que nunca: los 2 tienen una química excelente y han vuelto a caminar por las calles agarrados de las manos como de costumbre; Sin embargo la rubia pecosa estaba preocupada pues su amigo aun no recordaba ni lo mínimo de su pasado, y a pesar de estar en plena salud todavía tenía un hueco en su mente.
Albert también se sentía exasperado de no saber quién era, y a pesar de los cuidados de la rubia pecosa no lograba progresar ni en lo más mínimo.
'Me siento tan indefenso al no recordar nada, y si tan siquiera pudiera saber cómo llegue hasta acá…
Una noche en que Albert está dormido se pone a sonar:
Un adolescente rubio está caminando en una colina verde y como vestimento lleva una falda y está tocando música con un instrumento que parece una bolsa en la que uno sopla para hacer ruido.
'Que hermoso lugar y como desearía yo vivir ahí!'
De repente oye a alguien llorando, y caminando lentamente hacia los chillidos, el adolescente rubio de ojos azules descubre a una pequeña niña arrastrada en el suelo llorando amargamente, y decide tocarle una melodía para devolverle la alegría.
Al oír música, la niña se estruje los ojos y cuando levanta la mirada descubre al chico más hermoso que ha visto hasta ahora:
"Quien eres y porque llevas falda si eres un chico, y tu instrumento parece de caracoles!"
Al adolecente, la inocencia de aquella pequeña le parece tan genial que se ríe a carcajadas, y sintiéndose feliz de aquel encuentro, la niña se ríe también y le pregunta tímidamente: "podrías tocarme una vez más una melodía con tu instrumento de caracoles?"
Una súbita brisa los interrumpe, y al ver aquella criatura correr hacia un pedazo de papel que se le cayó, el adolescente decide esconderse detrás de un árbol para observar mejor.
La niña pecosa se queda parada desconcertada durante un largo momento, y de repente se agacha para recoger algo del piso y murmura en voz alta:
"sabía que no podías ser imaginación mía, pero donde te has metido príncipe de la colina y porque no sales de tu escondite?"
Albert se despierta sobresaltado de aquel sueño tan raro, y al tocarse la frente se da cuenta de que esta sudando: 'acaso será real aquel chico, y cómo es posible que la niña sea idéntica a Candy?'
Michigan, 'Mansión de los Leagans', octubre 1915.
Ruth Leagan se siente muy satisfecha, ya que finalmente había conseguido reunir un par de pretendientes para su hija y esta misma semana organizaría una fiesta, invitando a los jóvenes más prestigiosos del país. Como si leyera su pensamiento, justo en este mismo instante entra Eliza en el salón, y al ver a su madre sonreírle sarcásticamente se pone alerta:
"Hola mama, que sorpresa verte sola a estas horas, y que te trae por acá?"
Acercándose a la joven de cabellos castaños claros, Ruth Leagan le toma de la mano y le dice dulcemente: "te tengo una sorpresa hija! Me tome la libertad de organizar una fiesta en tu honor para ver si finalmente conoces a alguien y haces un buen partido; Cumplirás 18 años en un par de meses y pronto serás mayor de edad, así que ya es hora de que vayas pensando en contraer matrimonio si no quieres quedarte solterona."
Respirando profundamente Eliza le pregunta a su madre tentativamente: "acaso tienes algún candidato particular para mí?"
Sonriendo con victoria, Ruth Leagan exclama alegremente: Philip Morgan es un joven muy apuesto y de buena familia, él tiene solo un año más que tú, y pienso que los 2 harían muy buen partido!"
Al oír su nombre a Eliza se le va el color de la cara. Philip Morgan había sido el objeto de burla entre Neil y ella en todos estos años y todavía recordaba la última mala jugada que le habían hecho pasar 10 años atrás: ella y su hermano le habían obligado a desvestirse a la fuerza para luego arrojarlo al lago lo que resulto un resfrió fatal en aquel niño flacucho, y desde entonces no lo habían vuelto a ver. Ahora casi adultos le resultaba difícil imaginarse como se veía, pero algo le decía que le guardaba rencor y de ninguna manera podía confrontarlo.
Tratando de resonar con su madre, le contesta: "Seguro que él no es el mejor candidato madre, pues si recuerdo bien es flacucho y bien feo."
"Pues si lo vieras ahora te desmayarías de lo atractivo que se ha puesto en los últimos años: parece un adonis y tiene a todas las mujeres locas por el!" Exclama su madre guiñándole el ojo.
"Olvídate de el mama que estoy segura de que es el último hombre en el planeta que se interesaría por mí." Le dice Eliza bajando la cabeza.
"Y porque lo dices?" Le pregunta Ruth Leagan intrigada.
Aclarándose la garganta, la joven de cabellos castaños claros continúa: cuando Neil y yo éramos pequeños lo empujamos al lago y el casi se ahoga por nuestra culpa. "
"Pero si solo eran niños Eliza! Déjate ya de tonterías que no te luce nada hacer el papel de la virgen María!" Exclama Ruth exasperada.
"Y cómo te sentirías tu si alguien te humillara de esta manera mama?! Philip Morgan seguramente nos odia con toda su alma y me rehusó a tener a alguien así como pretendiente!" Exclama Eliza desesperada.
"No seas tan dramática hija si eran solo unos niños! Estoy segura de que Philip ya se olvidó del asunto después de tantos años, así que relájate y déjate de dramas que no pareces hija mía con estos aires de virgen Santa que tienes! Daré la fiesta en una semana, y que no se hable más del asunto." Declara Ruth Leagan con determinación.
"Está bien mama, pero ojala no te arrepientas de tu decisión." Le contesta Eliza con seriedad.
"Yo solo deseo tu felicidad hijita." Declara Ruth satisfecha, y dado por terminada la conversación sube a su habitación para reunirse con su marido, dejando a su hija sola con sus pensamientos.
'Mansión de los Leagans', una semana más tarde.
Finalmente ha llegado el gran día y todos están reunidos en el gran salón: Archie, Annie y Patty están parados en un rincón sintiéndose fuera de lugar, y al verlos tan desamparados Eliza se acerca a ellos:
"Han tenido noticias de Stear, chicos?"
Sonriéndole dulcemente Patty le contesta: "gracias por preguntar Eliza. Stear me escribe semanalmente y me siento muy orgullosa del!"
"Que suerte la tuya de tener a alguien que te quiera Patty! Stear es un buen chico y se merece toda la felicidad del mundo." Le dice la joven de cabellos castaños claros con voz emotiva.
"Gracias por tus lindas palabras Eliza, y espero que tú también encuentres la felicidad."
"Espero que te diviertas y aproveches la noche a pesar de la ausencia de mi primo." Le contesta Eliza amablemente, y guiñándole del ojo se encamina hacia el buffet para ver lo que hay, pero de repente tropieza con alguien…
"Disculpe señorita que fue culpa mía!" Exclama una voz masculina desconocida, y al levantar los ojos Eliza se encuentra frente a frente al joven más atractivo que ha visto en su vida: un adonis de ojos azul oscuro y cabellos oscuros rizos la mira insolentemente con interés.
"Quien es usted, y como es que no nos hemos visto antes?" Le pregunta ella completamente fascinada.
Antes de que el joven pueda contestar oyen la voz chillona de Ruth Leagan anunciar alegremente: "qué bien! Veo que tú y Philip ya se entienden!"
Eliza se queda paralizada al oír aquel nombre, y el joven apuesto de cabellos rizos aprovecha la ocasión para tomarle la mano, y llevándola a la pista de baile le murmura en el oído:
"Así que tú eres la famosa Eliza Leagan? Hace muchísimo tiempo que no nos vemos y mirándote de cerca he de notar que no has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos lo recuerdas? En aquella ocasión tu hermanito y tú trataron de ahogarme… Pues yo no lo olvide y aquí me tienes."
Eliza se ha puesto blanca como el papel y balbucea: "Te pido perdón por todo el daño que mi hermano y yo te causamos y mi única escusa es que éramos niños en aquel entonces."
"Niños malcriados y sin sentimientos… Declara Philip tomándola en sus brazos.
"Si me odias tanto porque insistes en bailar conmigo?" Le pregunta Eliza temblando.
"La venganza es dulce y tú y yo tenemos mucho de qué hablar, Eliza Leagan." Le murmura Philip en el oído con crueldad.
"Suéltame por favor que yo no estoy interesada en ti ni en nadie más!" Exclama Eliza tratando de apartarse de él.
"Sé que estuviste enamorada de Anthony cuando todavía eran niños; Sin embargo él no tenía ningún interés en ti y te dejo plantada!" Continúa Philip añadiendo más fuego a la leña.
Al oír el nombre de su primer amor a Eliza se le congela el corazón pues todavía se sentía culpable por su muerte: 'perdóname Anthony por haberles causado tanto daño a ti y a Candy…"
El repentino 'Vals romántico' le interrumpe sus pensamientos, y al sentir los bazos fuertes de Philip en los de ella lo mira tímidamente, y cuando ve la expresión llena de odio en su cara el corazón le da un vuelco y trata de apartarse: "suéltame ya Philip y olvídate de mí que yo no valgo la pena y quiero estar sola!" Exclama ella temblando de aprehensión, pues presentía que su visita no era nada placentera.
"Te dejare en paz cuando estemos a pates que ahora tu y yo tenemos un asunto bien pendiente que data de anos… Ven conmigo ya y relájate…" Y agarrándola del brazo rudamente se la lleva fuera del alcance de todo el mundo.
Una vez afuera Eliza trata de escaparse pero Philip la tiene sujetada con todas sus fuerzas, y arrastrándola hacia el jardín le murmura peligrosamente en el oído: "esta noche la que se va a ir al agua eres tu cariño… Ojo por ojo, y diente por diente…"
Al oírlo hablar así Eliza patalea para tratar de escaparse pero todo es en vano pues los brazos que la tienen sujetadas son de acero, y cargándola sin piedad, Philip camina hacia el lago que está en vista y la arroja con todas sus fuerzas, sin antes oírla gritar desesperadamente:
"No sé nadar! Por favor no me sueltes que me ahogo!"
Philip la ve flotar durante unos minutos, y al verla hundirse se tira apresuradamente para sacarla del agua…
Eliza siente que se le va la vida al verse dentro del lago, pero unos brazos fuertes la sacan apresuradamente, y al ver la expresión en la cara de Philip exclama con alivio: "quisiste matarme pero me salvaste la vida!"
"Te odio con todas mis fuerzas Eliza pero no quiero tenerte en mi consciencia…" Y antes de que ella pueda responderle se ve apoderada de sus labios, y al sentir el beso profundo de Philip se pone a temblar son todo su ser: era la primera vez que la besaban y Eliza se siente en el quinto sueno a pesar de las circunstancias, y cuando finalmente la suelta se queda abobada.
"Finalmente estamos en pacto: me humillaste de niño y yo te bese a la fuerza!" Y sin esperar la respuesta de ella, Philip se aleja rápidamente dejándola desalentada….
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', noviembre 1915.
Es un mañana frío de comienzo de otoño y Candy camina por las calles agarrada de la mano de Albert. Han pasado 6 meses desde la última vez en que había tenido noticias de Terry, y a pesar de no extrañarlo considerablemente la tenía preocupada su silencio y tenía un mal presentimiento; Por otro lado su relación con Albert era más cercana que nunca y compartían todo: hacían picnics frecuentes, charlaban sobre todo y cada vez que tenía una duda sobre algo, las palabras sabias de su amigo la alentaban y a medida que pasaba el tiempo, Candy se daba cuenta de que pensaba cada vez menos en Terry y más en Albert.
Sin embargo al ver a Terry llegar con Susana Marlowe repentinamente a la rubia pecosa le falta la respiración…
Terry y Susana Marlowe caminan apresuradamente hasta llegar hacia el hombre rubio de cabellos largos y la joven pecosa, y aclarándose la garganta, Terry le pregunta tentativamente: "que tal estas Candy?"
Observándolos atentadamente, la rubia pecosa se da cuenta de que hacen una linda pareja, y sin embargo le duele el corazón al notar lo feliz que se ven los 2 juntos, y después de un largo momento de silencio les contesta finalmente: "estoy bien Terry gracias. Te he extrañado durante casi medio año pero he estado tan ocupada que ni tiempo me ha dado para ir a visitarte."
Aclarándose la garganta, el joven de cabellos oscuros largo le dice: "te pido perdón por mi silencio pero es que han pasado tantas cosas, y a la verdad es que no sé cómo decírtelo, pero Susana y yo…"
"Son una pareja lo adivine." Le interrumpe la rubia pecosa tristemente, y tendiéndole la mano a la chica de cabellos castaños claros continua: "espero que seas tan feliz con Terry como lo fui yo."
"Gracias Candy pues sé que te costó mucho pronunciar estas palabras, y te prometo darle todo el amor que se merece." Le contesta Susana con voz emotiva.
Albert observa toda la escena con recelo y se siente completamente fuera de lugar: porque aparecía Terry otra vez en la vida de Candy después de medio año de silencio y que quería?
La rubia pecosa se acuerda repentinamente de su amigo, y a aclarándose la garganta los introduce nuevamente: "este es Albert y tú ya lo conoces Terry, aunque el todavía no se acuerde de ti. Sin embargo a Susana nunca la has visto y es la actriz más famosa del país."
Sonrojando ligeramente, la chica tímida de cabellos castaños claros le dice tendiéndole la mano: "Encantada señor."
Pasa otro momento de silencio, pero para la rubia pecosa el mundo se le acaba de derrumbar: Terry ya no la amaba y le partía el alma verlo en brazos de otra!
'Realmente están hechos el uno para el otro y hacen la pareja ideal!'
"Susana y yo debemos tomar el próximo tren y solo queríamos verte después de tanto tiempo, adiós tarsana con pecas y que seas muy feliz con Albert…" Exclama Terry interrumpiendo sus pensamientos.
"Gracias Terry y yo también te deseo toda la felicidad al lado de Susana!" Exclama Candy al borde de las lágrimas, pues en este mismo instante veía como se le escapaba su amor de adolescencia.
"Adiós Candy y se feliz."
La rubia pecosa siente que el mundo se le derrumbe al ver al joven de cabellos oscuros largos alejarse en brazos de Susana Marlowe, pero al mismo tiempo se siente reconfortada antes la presencia de Albert, y mirándolo cariñosamente le dice: "menos mal que todavía te tengo a ti querido amigo o sino estaría completamente sola."
Para toda respuesta, el hombre rubio de cabellos largos le contesta fríamente: "pues más vale que vayas acostumbrándote a la soledad Candy pues el que ha perdido el interés en ti ahora soy yo y ya me canse de tus caprichos. Siento tener que decírtelo ahora, pero ahora el que no quiere saber nada de ti soy yo."
Al oír aquellas palabras a la rubia pecosa se le congela el corazón y exclama sorprendida: "pero yo pensé que me amarías toda la vida…"
"Calcule mal, y ahora lo único que siento por ti es un cariño de hermano y nada más."
Temblando de rabia la rubia pecosa exclama: "exijo que me digas como han podido cambiar tus sentimientos hacia mí, si hasta ahora estabas loco de amor por mí!"
Pues lamento decirte que el amor no siempre es eterno, y lo que una vez sentí por ti ahora se convirtió en una simple amistad: nada es eterno y más vale que vayas acostumbrándote a la idea de que ya no me interesas ni en lo más mínimo como mujer."
Candy se siente más desamparada que nunca pues acaba de perder a los 2 hombres más importantes de su vida: Terry y Albert!
Que pasara ahora con nuestra protagonista sin el amor de TERRY y ALBERT? Justamente cuando se estaba acomodando a ellos, la rubia pecosa los acaba de perder a los 2 y ahora tendrá que decidirse a quien realmente ama… Espero que siguán disfrutando de mi telenovela y perdonen por mi gran retraso: un saludo especial a JOSIE (Guest) y a CANDY BERT que son los más fieles de todos y si supieran cuanto aprecio sus 'reviews'! Gracias a todos los otros lectores y seguiré escribiendo, pues esta historia está lejos de terminarse aun!
