La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 22)
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', junio 1916.
Candy abre los ojos lentamente y por un momento no sabe dónde se encuentra, ni porque esta acostada en una cama. Su mirada cae repentinamente sobre el cuerpo inerte de su amigo, y alarmada corre hacia él, gritando: "Albert!"
El hombre rubio de cabellos largos sigue inconsciente, y sin perder tiempo la rubia pecosa le toma el pulso para ver si todavía respira, pero al mismo tiempo está demasiado agitada al verlo en este estado, y sacudiéndolo fuertemente grita: "Albert despierta por favor! Albert abre los ojos ya por dios!"
Finalmente es la voz alarmada de Candy que lo saca del profundo sueno, y abriendo los ojos lentamente, Albert mira fijamente a la rubia pecosa sentada delante de él y exclama: "Candy eres tú, y estas despierta! Pero porque soy yo el que está en el suelo si la que se desmayó fuiste tú?"
"Y me lo preguntas a mí? No te imaginas el susto que pase al verte inconsciente, y por un momento no sabía si estabas vivo o muerto…" exclama la rubia pecosa con voz entrecortada, y al ver las lágrimas brotar de sus ojos Albert la toma en sus brazos, y le murmura suavemente en el oído:
"No te preocupes por mi pequeña, que soy más fuerte de lo que parezco."
"Si a ti te llegara a pasar algo yo me muero…" Murmura Candy temblando en los brazos de su amigo, y súbitamente le vienen los recuerdos dolorosos: ANTHONY estaba muerto, y ahora STEAR…
Al oír los sollozos de la rubia pecosa, Albert le levanta la barbilla y le pregunta con ternura: "Recordaste lo que paso esta mañana y ahora lloras la muerte de tu amigo, verdad?"
Los sollozos de Candy se vuelven cada vez más intensos y exclama adolorida: "Stear era una persona muy especial para mí y un gran amigo! Él siempre estuvo enamorado de mí, pero se mantuvo a distancia pues sabía que yo amaba a otro. Así era el, un ser noble y respetuoso pero un tanto solitario, y por esto me alegre tanto cuando finalmente descubrió el amor junto a Patty."
'Pobre Patty y que será de ella ahora que su único amor le fue arrebatado?'
Respirando profundamente, la rubia pecosa continua: "porque te desmayaste Albert? Acaso recordaste algo?"
Sacudiendo la cabeza, el hombre rubio de cabellos largos le responde: "desgraciadamente no; Lo que si recuerdo es el tremendo dolor de cabeza que sentí, y por un momento hasta se me olvido quien era yo…"
"Pues menos mal que recobre el conocimiento antes que tú, ya que la enfermera soy yo!" exclama Candy angustiada, y pensando en Stear otra vez, estalla en llantos.
"Llora todo lo que quieres amiga que necesitas desahogarte y entiendo tu dolor, pues no hay pena más grande en el mundo que la de perder a un ser querido."
La voz reconfortante de Albert la anima un poco, y recostando su cabeza sobre el hombro de su amigo Candy cierra los ojos durante unos instantes, pensando lo vacía que será su vida el día que el recupere la memoria.
"Gracias por tu apoyo Albert, pero la que me preocupa ahora es Patty, pues ella era la novia de Stear y debe estar destrozada…"
"Porque no vas a verla y hablarle? Los amigos son los seres que uno más necesita en estos momentos trágicos, y tu compañía le hará bien." Le aconseja Albert.
"Iré mañana. De todas maneras debo de informarme cuando es el funeral y asistir. Lo único que me preocupa es tener que dejarte solo, pues si te desmayas otra vez, quien cuidara de ti? Porque no te vienes conmigo mejor?" Le pregunta la rubia pecosa desconcertada.
"Por esta vez debes ir sola. No te preocupes por mí, que si me siento mal puedo siempre acudir al hospital donde tu trabajas, o pedirle ayuda a uno de nuestros vecinos." Le contesta el hombre rubio de cabellos largos guiñándole el ojo.
"Me lo prometes?"
"Te lo prometo."
A Candy se le vuelven a llenar los ojos de lágrimas al recordar cada momento feliz que paso con su tierno amigo: todos sus encuentros habían sido alegres, y siempre terminaban riéndose gracias a todos los inventos locos que a Stear se le ocurrían; Sin embargo el último había sido más bien triste, pues el joven tímido de anteojos oscuros ya no tenía la sonrisa pícara que solía iluminar sus ojos aquella mañana de mayo del año pasado, cuando vino a verla al hospital para despedirse de ella sin saber que no se verían nunca más.
'Stear… si supieras el vacío que has dejado en la vida de todos los que tuvieron la oportunidad de conocerte y apreciarte… Siempre te preferí a ti sobre Archie y me arrepiento no habértelo dicho antes.'
"Sabes una cosa Albert?" Dice Candy de repente. Stear era muy parecido a ti por su noble carácter, y es una pena que no hayan llegado a conocerse más profundamente pues estoy segura que ustedes 2 se habrían convertido en grandes amigos."
El hombre rubio de cabellos largos la mira largamente antes de contestar: "lo quisiste mucho, verdad?"
"Mucho y él era mi preferido de los 2 hermanos: Archie siempre fue elegante y coqueto, mientras que Stear era más bien tímido y divertido, pero fue su calor humano y su fidelidad que me cautivaron. Sin embargo mi corazón ya pertenecía a otro chico, Anthony 1ero y luego Terry…"
Candy baja la mirada al mencionar el último nombre y Albert adivina su incomodidad: después de todo, aquel joven de cabellos oscuro largos había sido la razón por la cual los 2 habían terminado la corta relación amorosa que tenían, y optaran por seguir siendo buenos amigos.
"Que te parece si comemos algo, que los 2 hemos pasado por muchas emociones esta mañana." Le sugiere Albert, interrumpiendo el silencio que se había formado entre ellos.
"No tengo hambre."
"Deberías comer algo o si no te enfermaras." Insiste el.
Y caminando hasta la puerta continua: "te esperare abajo."
Candy se dirige al baño para enjuagarse la cara, sin antes mirar su reloj y constatar que ya eran las 3 de la tarde:
'Dios mío, pero será posible que haya estado desmayada durante más de 5 horas?!'
Mientras tanto en la cocina Albert está calentando el agua para él te y no puede sacarse de la mente a Candy, pues a pesar de todo seguía amándola con todas sus fuerzas, y le comían los celos de saber que el corazón de la rubia pecosa todavía latía por Terry.
'Maldita sea la hora en que aquel chico reapareció en la vida de Candy y me la arrebato! Note la expresión de su rostro cuando declaro su amor por Anthony y por él, y daría todo por sacarla de mi alma pero no puedo! La amo tanto y nunca habrá otra mujer para mí! Solo dios es testigo del sacrificio que he tenido que hacer para no tomarla en mis brazos y besarla cada vez que pone su cabeza sobre mi hombro, y sus ojos verdosos hipnotizan a cualquier hombre… Sin embargo debo mantenerme firme y fingir amistad absoluta pues no me queda otra, y es mejor para los 2.
"Albert ya tienes hambre?"
La dulce voz de Candy lo saca de su ensueño, y sonriéndole dulcemente, el hombre rubio de cabellos largos le contesta: "justamente de esto me estaba encargando yo, así que siéntate que ya casi todo esta listo."
"Si no dejas de mimarme tanto, terminare por ser una inútil, así que por lo menos pondré la mesa." Le dice la rubia pecosa guiñándole el ojo.
'Ha sufrido tanto con la muerte de su amigo, y sin embargo no ha perdido su buen humor. Candy es única y tiene una fuerza interna bien grande…'
Candy ruboriza al notar la mirada profunda que le dirige su amigo, y abriendo las gavetas saca los platos y cubiertos tratando de ignorar los fuertes latidos de su corazón.
'somos solos amigos, así que no tengo porque ponerme nerviosa cada vez que me mira.
Los platos le resbalan de las manos y caen al suelo rompiéndose en miles de pedazos, y sintiéndose una completa inútil la rubia pecosa se echa a llorar amargamente.
"No llores pequeña…" Le murmura Albert tomándola en sus brazos, y sin poder controlarse más le acaricia el pelo y la abraza fuertemente.
Al sentirlo tan cerca y respirar su olor familiar a Candy le recorren unas sensaciones extrañas por todo el cuerpo y solo desea una cosa: quedarse abrazada a él y no soltarlo más. Pasan una eternidad sin moverse, hasta que finalmente es Albert quien se aparta abruptamente de ella.
"Porque mejor no te sientas al comedor a esperarme? Yo traeré la comida, pues debes estar agotada de tanto llorar y debes descansar para estar fresca cuando visites a tu amiga."
"Lo siento por ser tan torpe Albert, y gracias por estar siempre conmigo en las buenas y en las malas." Le dice la rubia pecosa con una vocecita.
"Para esto están los amigos Candy: para unirse el uno al otro en los momentos más difíciles."
Palabras tan verídicas y sabias, sin embargo la rubia pecosa se siente repentinamente sola y desdichada al darse cuenta de que en realidad ya Stear no existía, y que había perdido a la persona más grata en su corazón después de Albert…
Michigan, 2 días más tarde.
Ya habían pasado 5 días desde la muerte de Stear, y aun su cuerpo no había llegado de Francia. Patty estaba desesperada por volver a ver a su querido amado, aunque solo fuese inerte, y la falta de sueño y comida la habían convertido en una joven casi anoréxica, y tremendamente pálida. Abriendo la puerta principal de la casa que alquilaba, decide salir al jardín a tomar aire fuerte.
'Stear mi amor, que será de mi vida sin ti? Es increíble lo poco que valoramos la felicidad cuando la tenemos delante de los ojos: la 1era vez que te vi me gustaste, y sin embargo mi orgullo me obligo a ocultarme bajo los libros para esconder mí rubor de que te pudieras fijar en un 'ratoncito' como yo, pero lo hiciste, y a partir de este día me sentí la chica más afortunada de este planeta. Londres… ahí es donde nos conocimos, y yo más nunca podría volver a aquel país, pues está lleno de recuerdos tan gratos para mí.
"Patty!"
Al oír una voz familiar tan querida, la joven de anteojos gruesos voltea la cabeza y ve la rubia pecosa caminar hacia ella:
"Candy eres tú!"
Patty se echa a correr hacia ella, y abrazándose efusivamente las 2 amigas se echan a llorar, pues una había perdido el amor de su vida, y la otra a un gran amigo.
"Candy que hare yo sin Stear? Mi vida ya no tiene sentido sin él, y yo ya no puedo seguir adelante…" Gime la joven de anteojos gruesos.
"Debes de ser fuerte Patty que a Stear no le gustaría verte así. Él era un ser tan alegre y lleno de vida…" Y no pudiendo aguantar más el dolor, la rubia pecosa se arroja al suelo a llorar.
"Tú lo querías tanto como yo a él, verdad?"
La rubia pecosa se queda paralizada al oír a su amiga hablarle de esta forma, y frotándose los ojos se levanta rápidamente.
"Es verdad que yo lo quise mucho Patty, pero la que lo amo y lo lleno de felicidad fuiste tú. Al conocerte para él se abrió una puerta en su corazón y esto le dio fuerzas para continuar con sus metas: Stear era tu alma gemela, y no todos tenemos la suerte de encontrarla."
"Él también te quiso a ti. Nunca me lo dijo, pero supe desde siempre que ocupabas un lugar especial en su corazón." Le dice Patty con convicción.
Candy se queda atónita ante aquella confesión y no sabe que contestar. Pasa una repentina imagen de Stear por su mente y recuerda la caja de música que él le había entregado antes de irse, y de sus últimas palabras:
'para que te acuerdes de mi de vez en cuando…'
Sera posible que su amigo tímido de anteojos gruesos la haya amado en silencio durante todos estos años?
'Sé que yo le gustaba, pero pensé que solo era un enamoramiento pasajero y que solo con Patty había llegado a conocer el verdadero amor.'
"Sospecho también, que de los 2 hermanos Stear era tu favorito, verdad?" Continúa Patty.
"Así es. Siempre tuve más afinidad con Stear que con Archie y por esto me duele tanto su muerte. Cuando perdí a Anthony sentí que el mundo se me derrumbaba, y por esto entiendo por lo que estás pasando."
"Gracias por venir amiga."
"Y cuando es el funeral Patty?"
Respirando profundamente, la joven de anteojos gruesos le contesta tristemente: "todavía no han traído su cuerpo, así que no lo sé."
"Como es posible si ya pasaron 5 días!" Exclama Candy asombrada.
"Lo que pasa es que esta en Europa y me imagino que toma su tiempo; De todas maneras estoy segura de que los Leagans ya me avisaran cuando sea el entierro."
"Has vuelto a ver a Annie desde la muerte de Stear?" Le pregunta la rubia pecosa.
"Los vi a Archie y a ella el día que el mensajero me trajo las malas noticias…" La joven de anteojos gruesos estalla en llantos antes de terminar su frase.
'Para Patty es mucho más doloroso que para mí, y daría cualquier cosa porque Stear reapareciera y que terminara una vez por todas esta pesadilla…'
Candy toma a su amiga en sus brazos, mientras recuerda con nostalgia los tiempos felices del internado de Londres.
El súbito sonido de un auto las hace sobresaltar, y al voltear la cabeza en dirección de la calle ven bajar de el a Archie y Annie.
"Candy!" Grita la pareja en unisón al verla y se echan a correr hacia ellas.
"Annie! Archie!"
La rubia pecosa los abraza efusivamente y los 3 se echan a llorar silenciosamente. Observándolos atentamente, nota lo descuidado que se ve Archie: el, que normalmente le daba una importancia particular al vestimento ahora tenía el cabello despeinado y la camisa desplanchada; Annie por otro lado parecía tener control de la situación, y este momento era probablemente la roca en la que él se podía apoyar.
'Como han cambiado las cosas: Annie siempre fue la más vulnerable, pero se ha fortalecido por amor a Archie…'
"Ya llego el cuerpo de Stear. Mañana lo entierran." Les dice Annie con una vocecita.
Patty se pone pálida y se queda inmóvil: la verdad le resultaba demasiada dolorosa y ya no cabía duda de que Stear estaba muerto; Mientras el cuerpo seguía ausente todavía existía la esperanza de que estuviese vivo, sin embargo ya no.
"Pensé que nunca vendrías Candy." Murmura Archie de repente.
"Stear era muy especial para mí y ha dejado un vacío muy grande en mi vida…" Le contesta la rubia pecosa con tristeza.
'Mi hermano siempre fue el preferido de Candy…' Piensa Archie con recelo, mientras la observa.
"Porque no te quedas esta noche conmigo Candy? Debes asistir al entierro de Stear y vives muy lejos de aquí." Le sugiere Patty.
"Gracias Patty, justamente esperaba tu invitación. El viaje en tren ha sido bastante largo y además quiero cuidarte un poco." Le contesta la rubia pecosa agradecida.
"Esto me recuerda muchísimo los viejos tiempos en el internado de Londres!" Exclama la joven de anteojos gruesos recuperando su alegría por unos minutos.
"En este caso nosotros ya nos vamos. Archie y yo solo vinimos a darte la noticia del entierro personalmente, y a decirte que siempre podrás contar con nosotros Patty." Les interrumpe Annie dulcemente.
"Gracias amigos, y menos mal que los tengo a ustedes 3…" Murmura la joven de anteojos gruesos, pensando en lo afortunada que era de haber conocido a Candy, Annie, Archie en Londres.
'Antes de que ellos aparecieran en mi vida solo tenía mis libros y los estudios, y cuando me enamore de Stear se abrió un nuevo mundo para mí...'
"No se preocupen por ella que yo la cuidare bien." Les dice la rubia pecosa al despedirse de ellos.
"Adiós Candy. Cuídate Patty y hasta mañana." Se despide Archie tristemente, tomando la mano de Annie.
Después de verlos marcharse en el auto, Candy le pone el brazo en el hombro de su amiga y le dice: "porque no me ensenas tu casa Patty, que todavía no la he visto?"
"Gracias por estar conmigo en este momento tan doloroso de mi vida Candy. Nunca lo olvidare, y te has convertido en una gran amiga para mí."
"Tú también para mi Patty."
"Porque no me cuentas como le va a Albert, mientras te enseno mi casa?" Le pregunta Patty cambiando de tema.
La rubia pecosa ruboriza al oír su nombre, y observándola con curiosidad Patty exclama: "te has puesto roja como un tomate Candy! Acaso te gusta Albert?"
"Pero que cosas dices Patty! Albert es como un hermano para mí, y tu bien sabes que al que amo es a Terry!" Exclama la rubia pecosa nerviosa.
"Esto pensé siempre. Sin embargo las cosas pueden cambiar: has estado viviendo con Albert bajo el mismo techo durante un año y medio y él es un hombre muy atractivo." Continúa Patty, sin quitarle la mirada de encima.
"Mejor entremos a tu casa, y mientras preparo un té y algo de comer para las 2 te cuento todo con lujo de detalles." Le dice la rubia pecosa, ignorando la mirada de su amiga.
"Y no piensas avisarle a tu amigo que te quedas esta noche conmigo?"
"Albert fue el que me sugirió que te fuera a ver y me quedara contigo hasta que te recuperes." Le contesta Candy, y entrando en más detalles le cuenta sobre el desmayo de su amigo, evitando mencionarle el suyo para no afligirla.
Las 2 amigas pasan el resto de la noche recordando los viejos tiempos de Londres, y llorando inevitablemente cada vez que hablaban de Stear:
"Como lo ame, y daría cualquier cosa por tenerlo en mis brazos en estos momentos…" Gime la joven de anteojos gruesos con voz entrecortada.
"Stear también te amo profundamente Patty: el me confeso un día que tú eras su alma gemela." Le dice la rubia pecosa dulcemente.
"Eso te dijo el?" Le pregunta Patty incrédula.
"Claro que sí amiga: Stear tenía una fijación conmigo porque fui la primera chica que se interesó en él, y que le ofreció su amistad. Él siempre fue un ser tímido, pero con un gran sentido del humor y alegraba la vida de todos los que lo conocían; Sin embargo tú fuiste la única chica a quien amo, y solo contigo vivió la felicidad completa."
"Gracias por aquellas palabras amiga. Las necesitaba tanto, y ahora solo me quedan los recuerdos." Le contesta Patty con voz entrecortada.
"Y justamente a estos recuerdos debes aferrarte, y pensar en lo dichosa que eres de haber conocido y compartido parte de tu vida con un ser tan bello de alma." Le dice Candy con voz emotiva.
"Él me dijo antes de irme que se casaría conmigo cuando regresara de la guerra…." Murmura la joven de anteojos gruesos al borde de las lágrimas, pues todavía guardaba las esperanzas de que su único amor estuviera vivo, y de que todo lo ocurrido había sido una equivocación.
Michigan, una triste mañana de junio.
El día esta gris y lluvioso para el entierro de Stear, y reunidos en el cementerio están los Leagans, los Browns, los Cornwells, los Brightons y una multitud de gente que Candy no conoce. Patty va agarrada de su mano, y observándola atenidamente se da cuenta de lo pálida que esta su amiga, y de lo mucho que ha perdido de peso ella, que en tiempo normal era más bien fuerte de constitución. Su mirada cae repentinamente en la de la señora Elroy, y nota lo envejecida que se ha puesto desde la última vez que se vieron; Elisa y Neil también se ven tristes, sin embargo el que refleja el dolor más grande es Archie: su aspecto normalmente impecable y elegante se veía reemplazado por un aire de derrota, e iba apoyado de Annie para poder mantenerse de pie. El súbito ruido de una campana los hace sobresaltar a todos, y volteando la cabeza ven llegar al cura con el testamento en la mano, y unos hombres cargando el ataúd donde traían a Stear.
Para Archie esto es como una revelación, y despegándose de Annie corre hacia ellos, gritando con desesperación: "Por favor no entierren a mi hermano! Stear era un ser alegre y lleno de vida y no merece la muerte! No permitiré que lo tengan bajo tierra! Despierta ya Stear y levántate que sé que aun estas vivo!"
"Regresa Archie por favor!" Exclama Annie al borde de las lágrimas, viendo lo destrozado que estaba su novio.
Para Patty el dolor es demasiado grande, y soltándole la mano a Candy corre hacia el ataúd de su amado, y se arroja en él, llorando: "No te vayas Stear! No me dejes! Prometiste regresar y quedarte siempre a mi lado!"
"Patty!" Exclama la rubia pecosa corriendo hacia ella, justo antes de que su amiga se desmaye en sus brazos.
Se oyen exclamaciones de sorpresas, y de entre la multitud de invitados ven salir al mayordomo de los Leagans, que se encamina hacia los jóvenes a pasos grandes.
"George!" Exclama la rubia pecosa asombrada.
El mayordomo se acerca primero a Archie y lo ayuda a levantarse del suelo, pero este solo se aferra a él.
"Siento muchísimo la pérdida de su hermano, pero debe usted ser fuerte y seguir adelante." Le dice George, entregándolo en los brazos de su novia quien lo abraza con ternura.
George se acerca entonces a la rubia pecosa, y tomándole de los brazos a Patty que sigue inconsciente le dice: "permítame que me ocupe yo de la señorita O'Brien, señorita White Andry."
"Gracias George." Le contesta Candy, todavía sorprendida de su súbita aparición. Su mirada cae en la de Archie y siente un dolor inmenso, al ver lo abatido y perdido que se ve su amigo en los brazos de Annie, el que era un ser carismático y que siempre tuvo confianza en sí mismo.
"Donde vive la señorita O'Brien?" Le pregunta George, sacándola de su ensueño.
"Yo le indicare si quiere. Vine a pasarme unos días con ella, y me preocupa muchísimo en el estado que se encuentra: esta tan pálida y ha perdido mucho peso, no cree?" Le pregunta la rubia pecosa desconcertada.
"Es verdad que está bien pálida." Le responde el mayordomo, observando a la joven que llevaba en sus brazos.
"Sin embargo hay otra persona que la necesita más: la señora Elroy está completamente desamparada pues es el 2do nieto que pierde, y yo pienso que usted debería acompañarla, en estos momentos tan difíciles de su vida." Continúa George, dirigiéndole una mirada suplicante.
"Y Patty?"
"No se preocupe que yo me ocupare de ella por el momento, sin embargo la señora Elroy es una persona mayor y la necesita más que su amiga."
"Porque insiste tanto en ocuparse de Patty?" Le pregunta la rubia pecosa, mirándolo con curiosidad.
"Ella fue la prometida del joven Stear Cornwell, y esto la convierte en un miembro de la familia." Insiste el mayordomo.
Candy lo mira detenidamente durante un largo rato antes de contestar: "de acuerdo. Me doy cuenta de que su fidelidad por esta familia sobrepasa su deber, y que debe de tenerle mucho aprecio a todos."
"Así es: He estado trabajando para ellos desde que era un muchacho, y a pesar de haber cumplido ya los 38 años de edad, todavía recuerdo como si hubiera sido ayer y ya han pasado 20 años desde entonces…" le confesa el mayordomo.
Candy no sale de su asombro, pues era la primera vez que lo veía abrirse de esta manera, el que habitualmente era más bien un ser tranquilo y reservado.
"La recepción en honor al joven Stear Cornwell está ya por empezar." Le recuerda George, sacándola de su ensueño.
Respirando profundamente, la rubia pecosa observa a la multitud de invitados que está presente y siente remordimientos de consciencia al pensar en la tía abuela, con la cual había perdido el contacto desde que Albert había reaparecido en su vida: la anciana debía de sentirse más sola que nunca, y seguramente necesitaba de una amiga en la cual apoyarse.
"Tiene usted toda la razón George, y gracias por recordarme que no debemos olvidarnos de los buenos amigos."
"Entonces ira usted a hablar con la señora Elroy?"
"Si, y confió que usted se ocupara de regresar a Patty a su casa?"
"No se preocupe más por la señorita O'Brien, que está en buenas manos." Le asegura el mayordomo con sinceridad.
Después de explicarle como llegar a la casa de Patty y de entregarle las llaves, Candy se dirige hacia el cementerio en donde están enterrando a Stear, y mientras oye al cura dar un discurso sobre la vida y la personalidad de su querido amigo se le llenan los ojos de lágrimas, pues se da cuenta de que este era el momento final: muy pronto bajarían el ataúd en la tierra, y ya más nunca vería la cara sonriente del joven tímido de anteojos oscuros. Como si sintiera la presencia de la rubia pecosa, la señora Elroy voltea la cabeza, sus miradas se cruzan y la anciana estremece.
"Sentimos mucho tener que despedirnos de una persona tan noble y leal como lo era STEAR CORNWELL… Su bondad era infinita y tenía el don de hacernos reír con su buen humor… Su mera presencia era sol para todos los que lo llegaron a conocer, y es con gran tristeza que vemos por última vez a aquel hombre tan valiente y especial, que se unió a la guerra para tratar de cambiar el mundo con la esperanza de lograr a hacer algo para la humanidad."
Para la rubia pecosa el dolor es demasiado grande al oír las palabras pronunciadas por el cura, y se aleja a pasos apresurados del cementerio para irse a llorar en privado. El mundo podía ser tan cruel a veces, para llevarse a personas tan jóvenes, como lo habían sido Anthony y Stear…
"Sabía que no soportarías lo del entierro de Stear: ustedes 2 eran muy unidos, y tú siempre fuiste una amiga especial para él."
Al oír la voz familiar a Candy se le congela el corazón, y estremeciéndose exclama: "Eliza!"
La joven de cabellos castaños claros le sonríe con tristeza y continua: "no era mi intención asustarte. Vine aquí para pedirte que por favor vayas a ver a la tía abuela, que ella está muy frágil y necesita de tu apoyo."
"Lo hare Eliza, y perdona por estremecerme así cuando te vi: es por costumbre, pues todavía no puedo creer lo mucho que has cambiado."
"A veces las circunstancias de la vida nos hace madurar."
"Como has estado Eliza? Hace mucho que no nos veíamos, y me preguntaba si eras feliz." Le pregunta la rubia pecosa dulcemente.
"He tenido mejores etapas en mi vida pero estoy bien: por lo menos estoy sana, y sigo estudiando mucho para progresar y poder algún día ensenar en escuelas." Le responde la joven de cabellos castaños claros con emoción.
"No sabía que querías ser maestra. Te sienta bien y me gusta el cambio." Le dice Candy con sinceridad.
"Sera difícil, pero con mucho esfuerzo y un poco de suerte, pienso que lo lograre."
"Y has vuelto a saber de la hermana Gray?"
"No, pero como las malas noticias siempre llegan rápido, confió en que está viva." Le contesta Eliza temblando un poco, pues a pesar de todo tenía dudas.
"Me llevas a ver a la tía abuela, entonces?" Le pregunta la rubia pecosa tentativamente.
"Claro que sí, y por esto vine a buscarte."
"Espera Eliza, y que dirán tus padres y Neil cuando me vean? Acaso no me impedirán que entre a la iglesia?"
"Déjalo por mi cuenta." Le contesta Eliza tomándole de la mano, y las 2 chicas se encaminan hacia la iglesia.
Al entrar en el edificio gris todas las miradas caen sobre ellas, y al ver a su hija con la rubia pecosa, Ruth Leagan no puede esconder su disgusto y se dirige hacia ellas con la cara roja de la ira: "como te atreves a venir aquí Candy, y quien te invito!"
Saliendo en su defensa, Eliza le dice exasperada: "Candy era una de las mejores amigas de Stear, y por si se te olvidaba también es una Andry."
"Ella no es más que una huérfana que solo vino a complicarnos la vida al cruzarse en nuestros caminos!" Grita Ruth Leagan, temblando de rabia.
"Silencio que esto es un sitio sagrado!" Exclama el cura, dirigiéndoles una mirada de advertencia.
Lanzándole una mirada venenosa a su hija, Ruth Leagan continua con frialdad: "mientras más pronto te cases mejor, pues así terminas de una vez por todas de comportarte como la virgen María, y nos dejas a todos en paz."
'Que habrá querido decir con esto?' Se pregunta la rubia pecosa, al notar lo pálida que se ha puesto Eliza.
Neil, que ha estado observando la escena desde su asiento se encoge de los hombros pues ya nada le importaba, ni su vida daba sentido; En otros tiempos el no habría perdido una oportunidad para humillar a Candy, y sin embargo en este momento se sentía el hombre más desdichado del planeta: no había podido despegar los ojos de Annie, de la cual estaba perdidamente enamorado, y verla en brazos de Archie, su rival, le causaba un sabor amargo en la boca.
Aclarándose la garganta, la rubia pecosa le dice a Ruth Leagan: "solo he venido a hablar con la tía abuela y a ofrecerle mi consuelo. Stear era uno de mis mejores amigos y yo lo quise mucho."
"La señora Leagan no tiene tiempo para huérfanas como tú, así que lárgate ya…" Exclama Ruth Leagan, tratando de contenerse para no subir la voz demasiado.
"Porque me odia tanto, señora Leagan?"
"Te aborrezco desde el 1er día que te vi; Supe desde siempre que nos traerías problemas con tus malos modales, y maldigo el momento en que mis sobrinos se fijaron en ti. Afortunadamente mis hijos no se dejaron engañar con tus aires de inocentona, y el odio de ellos era más grande que el mío: sobre todo el de Eliza, que logro hacerte la vida imposible."
A la joven de cabellos castaños claros se le va todo el color de la cara al oír a su madre pintarla de tal manera y no sabe dónde esconderse. Se encontraba en una situación muy desafortunada y sentía las miradas de todos caer sobre ella; Afortunadamente, la persona más inesperada viene a su defensa, y se queda atónita al escuchar a su primo:
"Porque no deja ya de meterse en lo que no le incube? Mi hermano está muerto y merece que se respete su memoria, así que si no se calma me veré obligado a pedirle que se salga de la iglesia."
"Archie! Como te atreves a dirigirme la palabra de esta manera!" Exclama Ruth Leagan incrédula.
"Me tomo la libertad de decirle lo que realmente pienso de usted. No es más que una manipuladora que no ha hecho más que envenenar el alma de sus hijos: mire como se ha puesto Neil, se la pasa bebiendo cada vez que tiene la ocasión, y no hace nada progresivo en su vida. En cuanto a Eliza…"
"Como te atreves a hablarle de esta manera a mi madre?!" Exclama Neil, apareciendo súbitamente.
"Porque mejor no te vuelves a sentar y te metes en tus propios asuntos, que nadie te llamo." Le responde Archie con ironía.
"Maldito sea, me las vas a pagar!" Ruge Neil dispuesto a golpearlo, pero la voz majestuosa de la señora Elroy los detiene:
"Ya basta de tanto escándalo que esto es una iglesia, y no permitiré que se le falte el respeto a mi nieto querido Stear, que en paz descanse."
"Tía abuela!" Exclaman los 2 primos a la vez bajando la cabeza apenados, pues a pesar de su edad avanzada, la anciana todavía tenía un carácter de hierro, y podía intimidar a el que se atreviera desobedecerla.
"Tía abuela…" Murmura Candy, acercándose a ella.
"Que tal has estado querida?" Le pregunta la anciana, tomándola en sus brazos.
"Siento muchísimo la perdida de Stear, y sé que su dolor es más grande que el mío, siendo del mismo lazo de sangre."
"Gracias por venir Candy, y veo cuanto has crecido." Continúa la señora Elroy, acariciándole la cara.
"La he echado tanto de menos tía abuela."
"Y yo a ti Cariño. Porque no te pasas la noche conmigo en la mansión? Me hará bien tu compañía, y hace mucho tiempo que no platicamos de verdad."
"Me encantaría, pero es que me preocupa mucho Patty, pues está muy frágil desde la muerte de Stear y no me atrevo a dejarla sola."
"Te observe cuando conversabas con George y vi cuando Patty se desmayó, así sé que se él se la llevo a su casa y que se ocupara bien de ella." Le responde la anciana guiñándole el ojo.
"Así que usted me estaba observando todo este tiempo?" Le pregunta la rubia pecosa, atónita.
"Así es. Te vienes entonces conmigo?" Insiste la señora Elroy.
"Me encanta la idea, pero no quisiera ser una molestia para los Leagans: sé que ellos me odian y no me pueden ver ni en pintura."
"Ruth Leagan es la única que te odia; Neil solo te tiene envidia y Eliza y mi hijo están de tu lado así que no te preocupes por nada, que esta es mi casa y la que mandara siempre aquí soy yo, mientras la fuerza y la salud me lo permitan."
"Muchísimas gracias tía abuela, pero antes quiero irme a recoger mis cosas de casa de Patty, y a ver si está bien."
"Nos iremos con el chofer, pues yo también quiero verla."
Ruth y Neil Leagan, que han estado callados durante todo este tiempo están lívidos y les dirigen una mirada llena de odio a la rubia pecosa cuando la ven salir de la iglesia, agarrada del brazo de la señora Elroy; Eliza sin embargo se siente más sola que nunca, y añora con toda su alma tener una confidente y una multitud de amigos, como lo tenía Candy.
'Donde estas hermana Gray, cuando más te necesito?'
Londres, en un pequeño monasterio, junio 1916.
La hermana Gray y la hermana María habían estado viviendo casi 2 años en un monasterio: aquella terrible noche de finales de septiembre, las 2 monjas se habían fugado del internado de monjas después de ser casi victimas de bombardeos, refugiándose en un convento por un par de días para protegerse de la guerra que acababa de estallar. Mientras tanto corría la voz, que el famoso internado de monjas tan prestigioso en donde habían pasado mayor parte de sus vidas acababa de ser cerrado por razones de seguridad, y que el resto de las monjas ya habían sido trasladada a diferentes monasterios de Londres; Los alumnos por otro lado se habían marchado a su respectivo hogar bien antes de que empezaran con los bombardeos, y pensando en Eliza, la hermana gray suspira:
"menos mal que por lo menos ella se fue mucho antes de que esta terrible guerra estallara."
"Se refiere a Eliza Leagan por supuesto." Declara la hermana María, sonriéndole dulcemente.
"Así es, y daría todo por saber cómo esta ella, pero se nos ha prohibido comunicarnos con todo el mundo desde que entramos en guerra, y yo ya no aguanto más pues hacen ya exactamente 2 años desde que los Leagans se marcharon, y todavía recuerdo lo afligida que estaba Eliza al separarse de mi para irse de regreso a América."
"Seguramente es casi una dama, y a lo mejor incluso esta por casarse, como normalmente lo hacen todas las señoritas de su clase?" Le sugiere la hermana María.
"Eliza ya tiene 18 años de edad y efectivamente esta en edad de casarse, pero con quién, y acaso será feliz?" Se pregunta la hermana Gray, frunciendo el ceño.
"Me imagino que sí, y que el joven debe ser un caballero bien apuesto y que la ama de verdad." Le responde la hermana María con voz sonadora.
"Ojala tenga usted razón hermana, pero tengo mis dudas conociéndola: Eliza tiene un carácter muy fuerte, y no es cualquier caballero que la puede conquistar…" Insiste la hermana Gray pensativa.
Michigan en la noche, después del entierro de Stear, junio 1916.
Candy y la señora Elroy están de regreso a la mansión Leagan, después de una breve visita a Patty, a quien habían encontrado recostada en el sofá del salón, atendida por George que no la dejaba ni un minuto sola. Pensándolo bien, a la rubia pecosa hasta le parecía enternecedor lo fiel que era el mayordomo con toda la familia, y lo bien que se ocupaba el, de su amiga:
'es como un padre ideal para Patty, y me alegro de haberla dejado en buenas manos, pues otro como George no hay…'
De repente pasa por su mente la imagen de Albert: era increíble la falta que le hacia su amigo, después de solo un par de días y se preguntaba si no se sentía demasiado solo con su ausencia.
Chicago, esta misma noche de junio, 1916.
Albert acaba de terminar su cena, y mientras esta fregando los platos de la cocina, la cabeza empieza a darle vueltas y siente aquel dolor familiar tan inaguantable de siempre: de repente ve imágenes borrosas pasar delante de él y pierde el conocimiento.
Es una mañana soleada de primavera y un niño rubio de 6 años de edad está corriendo por la orilla de un lago azul-verdoso, ignorando los gritos angustiados de una joven, igualmente rubia:
"Albert regresa ya, que si te caes en el agua te ahogaras y me enojare de verdad!"
"No te preocupes hermana, que yo ya soy un niño grande y se nadar!" Le responde el niño de vuelta, guiñándole el ojo.
"Si no me obedeces te daré una paliza tan fuerte que no podrás sentarte en todo una semana!" Le advierte la joven, frunciendo el ceño para marcar su autoridad.
"Está bien, ya vengo!" Le contesta el niño suspirando, pues desde que su hermana mayor había dado a luz a un bebe, unos meses atrás, se comportaba como si fuese su madre y esto a él lo desconcertaba.
"Porque te portas tan mal últimamente hermanito? Mejor harías de ocuparte de tu sobrinito Anthony, que es tu doble con sus ojos azules y su cabello tan rubio."
"Perdóname hermana, pero yo solo quería divertirme como lo hacen todos los niños del barrio."
"Pero tú no eres cualquier niño Albert: algún día tú serás la cabeza de la familia, y para cuando esto llegue yo a lo mejor dejare de existir y…"
"Pero de que hablas hermana, si tú eres bien joven y vivirás muchos años!" Exclama el niño, abrazándola fuertemente.
"Por supuesto que viviré muchos anos amor, si yo solo tengo 19 años y todavía me espera toda una vida por delante…" Le contesta Doris, llenando de besos a su hermanito.
Es otra mañana soleada de primavera, y un adolescente rubio de 14 años está paseando por una colina verde, tocando música con su gaita nueva y de repente oye los chillidos de una chiquilla:
"Cómo pudiste abandonarme Annie, y porque te has convertido en una niña tan odiosa de un día al otro?" Grita una pequeña niña de unos 6 años de edad.
El adolescente se acerca a la criatura intrigado, y al notar la presencia de aquel chico tan atractivo, la niña se estruja los ojos, y observándolo atentamente exclama:
"Porque te vistes como una mujer siendo chico, y que clase de instrumento es esto que llevas en los dedos?"
"Esto es una gaita, instrumento Escoces." Le contesta el joven, guiñándole el ojo.
Como por milagro, la pequeña se ríe a carcajadas y el chico nota lo bonita que se ve ella, a pesar de su cara llena de pecas, y le dice sin poder contenerse:
"Eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras…."
Es una noche fría de otoño, y un joven rubio de cabellos largos ha decidido irse a dar un paseo para tomar aire puro. De repente le llegan a sus oídos los gritos histéricos de una niña:
"Auxilio! Ayúdenme que me ahogo! Anthony!"
Sin pensarlo 2 veces, el hombre rubio de cabellos largos corre hacia el lago, y sacando la cuerda que tiene en el bolsillo (para casos de emergencias) la amarra en un árbol primero, luego se amarra el, y acto seguido se tira al agua, nadando en dirección a la persona que esta desmayada en un pequeño barco:
"Pero si es Candy!" Exclama el, espantado.
Albert abre los ojos lentamente y siente como si acabara de despertarse de un largo sueño:
'donde estoy, y que hago acostado en el suelo?'
La imagen repentina de una rubia pecosa pasa por delante de sus ojos, y abriéndolos en grande, exclama horrorizado: "dios mío! Pero si he estado viviendo en casa de Candy durante todo este tiempo y hasta hemos tenido una relación amorosa! Que he hecho yo, siendo su protector y me jure cuidar de ella después de la muerte de mi hermana!
Respirando hondo, el hombre rubio de cabellos largos cierra los ojos otra vez para sacarse la imagen prohibida que se está formando en su mente pero es inútil: su corazón aun latía por la rubia pecosa desde siempre, y esto nunca cambiaria.
'Mi pequeña Candy…Te he amado desde nuestro encuentro mágico en la colina, tu hermosa cara llena de pecas siempre se ilumina cuando te ríes…. No quiero que pierdas nunca tu sonrisa alegre, ni tú espirito rebelde que es lo que te hace única. Dios mío, que hare cuando regrese ella, y como le digo que recobre la memoria?
ALBERT finalmente recobro su memoria, pero que pasara con los demás? ELIZA está completamente sola, NEIL vive un amor no correspondido, ARCHIE está destrozado, PATTY depende de CANDY y que pasara con GEORGE: que es un personaje bastante misterioso del que no se sabe mucho. Un agradecimiento especial a JOSIE (Guest) y todos los demás, y perdónenme por el retraso, pero espero que les guste este capítulo que les reserve a todos ustedes para el comienzo del 2016! Que lo disfruten, e intentare no hacerles esperar tanto para la continuación de este animé tan intenso…
