La verdadera historia de Candy White

(Capitulo 25)

Michigan, 'Mansión de los Leagans', 24 de Diciembre 1916.

Candy sigue parada afuera, perpleja y sin saber que hacer: el hombre enmascarado de cabellos rojizos largos había desaparecido como si se lo hubiese tragado la tierra, sin ni siquiera revelarse o decirle quien era, y esto la tenía un tanto perturbada.

'Porque se habrá ido tan pronto, y como encontrarlo?'

Tomando una respiración profunda, la rubia pecosa camina en dirección hacia el bosque como hipnotizada, y al sentir el viento soplar se pone a temblar ligeramente: tan solo llevaba puesto su vestido ligero de bella durmiente, y era una noche helada.

'Debería haberme llevado un abrigo…'

Caminando a pasos rápidos, grita en voz alta: "por favor salga ya de su escondite y déjeme verle la cara, que me gustaría saber con quién tuve el honor de bailar durante toda la noche!"

Escondido detrás de un árbol, el hombre enmascarado de cabellos rojizos la ve parada de espalda a unos metros del, y quitándose sus zapatos para no hacer ruido, sale de su escondite a pasos lentos, y se encamina en la dirección contraria.

Mientras tanto 'en la casita del bosque'.

George, que ha estado mirando por la ventana de su habitación frunce el ceño al ver la rubia pecosa parada cerca de la casita, pero su asombro es todavía más grande al ver un hombre enmascarado de cabellos rojizos entrar en su habitación, y sobresaltando grita:

"Quien es usted y que quiere?!"

"No te asustes que solo soy yo!" Se ríe Albert quitándose la peluca y la máscara que llevaba puesto, y guiñándole el ojo continua: "me parece que fue una idea genial la mía el haberme disfrazado de Veneciano,y poder así asistir a la fiesta de disfraces que organizo la tía abuela.

"No sabes el susto que me diste al abrir la puerta de mi habitación disfrazado de esta manera, y supongo que esto explica él porque la señorita White está afuera, a pesar del frio que hace verdad?" Le pregunta el mayordomo, dirigiéndole una mirada de reproche.

"Candy me persiguió hasta aquí. Hemos estado bailando toda la noche y la he tenido tan cerca de mí, sin poder decirle quien soy." Suspira Albert.

"Ahora entiendo porque está afuera. Sin embargo no debería estar tan expuesta con el frio que hace, o sino atrapara una pulmonía."

"No te preocupes, que muy pronto se cansara de buscarme."

"Así lo espero."

Y mirando el reloj que lleva puesto para ver la hora que es, George se pone a bostezar: "son las 9 de la noche, y me parece que ya me voy a acostar."

"Estas bromeando verdad?" Y caminando hacia el mayordomo, el hombre rubio de cabellos largos le entrega el disfraz que lleva en sus manos, y continua con seriedad: "ahora es tu turno de vestirte como Veneciano,y dedicarle un baile a la señorita O' Brien."

Al notar la mirada intensa que le dirige Albert, George obedece, y colocándose la máscara y la peluca rojiza se dirige al armario para sacar un abrigo negro, y cubrirse antes de salir en la noche fría.

Abandonando la búsqueda, Candy regresa a pasos lentos a la 'mansión de los Leagans', y levantando la mirada observa el cielo nublado: este sería sin duda un invierno crudo y probablemente nevaría en cualquier momento. Al llegar a la entrada principal oye el ruido de música de fondo, y abriendo la puerta ve las parejas bailar. Suspirando, la rubia pecosa decide ir en busca de una bebida para relajarse pero la voz autoritaria de la señora Elroy la detiene:

"Candy White Andry! Como se te ocurre salir en invierno sin abrigo?!"

"Siento haberme ido así tía abuela, pero es que quise encontrar el hombre enmascarado que bailo conmigo, pero no lo conseguí." Le dice Candy ruborizándose.

"Ya habrá otros con quien puedas bailar cariño: no quisiera que te resfriaras y atrapes una pulmonía con lo helado que está afuera."

"Le prometo ser más consiente la próxima vez."

"Está bien. Ve a divertirte con tus amigos, que seguramente tienen mucho de que hablar." Le dice la señora Elroy alejándose de ella para reunirse con los invitados.

Patty que ha estado sentada desde que la fiesta empezó se acerca al verla reaparecer y le pregunta curiosa: "a donde te habías metido amiga?"

"Estuve buscando al hombre enmascarado que bailo conmigo toda la noche pero no lo encontré…" Le contesta la rubia pecosa exasperada.

"Crees que sea un invitado de los Leagans?"

"No lo creo. Él era muy diferente a los demás: parecía más bien como si su visita fuese inesperada."

"En serio? Y piensas que los Leagans permitirían semejante cosa con lo estrictos que son?"

"Ellos no, pero la que manda acá es la señora Elroy."

"Que romántico suena todo esto: un joven enmascarado llega inadvertido y te saca a bailar!" Exclama la joven de anteojos gruesos emocionada.

"Lo que si no entiendo, es porque se marchó tan repentinamente." Murmura Candy pensativa.

Como por magia se abre la puerta de la entrada principal abruptamente, y de ella ven entrar al misterioso hombre enmascarado.

"Hablando del rey de Roma!" Exclama Patty guiñándole el ojo a su amiga.

Candy abre los ojos en grande del asombro y se ha quedado boca abierta mientras observa el hombre enmascarado de cabellos rojizos: era el sin duda, y sin embargo tenía el presentimiento de que se trataba de otra persona; Aquel individuo era más ancho de hombros, y a pesar de ser también alto de estatura tenía cierto aire de madurez que lo hacían mayor.

La señora Elroy también se ha quedado mirando fijamente al misterioso enmascarado que acaba de entrar, y al verlo caminar hacia Patty,frunce el ceño:

'Porque me resultara tan familiar?'

"Me dedica usted un baile, señorita O'Brien?"

La joven de anteojos gruesos se queda petrificada al oír aquella voz familiar tan querida, y abriendo los ojos grande exclama: "George! Pero que hace aquí?"

"Ssshhh! No hables demasiado alto que me pueden descubrir."

"Pero entonces, tú eres el misterioso hombre enmascarado que bailo con Candy?" Le pregunta Patty perpleja.

"No. En verdad es un amigo mío que me presto su disfraz pues le toco irse por una emergencia." Le miente el mayordomo.

"Un amigo? Qué clase de amigo?"

"Nadie que conozcan ustedes, pero ya que estoy aquí porque no bailamos?" Le pregunta George, dirigiéndole una mirada profunda.

"Y porque habría yo de bailar contigo, si la última vez que nos vimos decidiste alejarme de tu vida?" Le pregunta Patty desafiante.

"Te ves hermosa con tu traje de Blanca nieves." Le murmura el mayordomo en el oído, y al sentir sus dedos rozar su cara, se pone a temblar.

"Que es lo que quieres de mi George?"

"Hace mucho que no nos vemos. Te he extrañado, y no me gusto la manera en que nos separamos."

"Pues ya ves que me va bien, y no era necesario venirse disfrazado para conquistarme de nuevo, pues ya la última vez que nos vimos lograste amargarme la vida…" Continua Patty lanzándole una mirada llena de furor. "

"Porque no nos olvidamos de todo por ahora, y bailamos aunque sea para tenerte cerca de mi durante unos instantes." Insiste el mayordomo tomándola en sus brazos.

Patty flaquea al oír George expresarse con tanta ternura, y colocando su cabeza en el hombro del, se deja llevar por el ritmo de la música.

Candy que sigue parada ha estado observando con curiosidad el intercambio entre Blanca nieves y el misterioso hombre enmascarado, y frunciendo el ceño se acerca a ellos:

"Disculpen que los interrumpa, pero me podría aunque sea decir quién es usted, ya que se toma la libertad de bailar con quien le plazca?"

El hombre enmascarado se aparta abruptamente de Patty, y ante la sorpresa de todos, se echa a correr a toda velocidad hacia la puerta y desaparece tan pronto como llego.

La señora Elroy, que ha estado observando el intercambio entre Blanca Nieves y el hombre enmascarado menea la cabeza al verlo desaparecer otra vez:

'Esto no me gusta nada, y ya averiguare que es lo que está pasando…'

"Espere, no se escape otra vez!" Exclama la rubia pecosa dispuesta a perseguirle, pero la joven de anteojos gruesos la detiene:

"Porque te interesa tanto este individuo Candy?"

"No lo sé. Me intriga saber quién es, pues hay algo del que me atrae."

"Y que paso con tu infatuación por Albert?"

Al oír su nombre, la rubia pecosa se pone pálida y le dice en voz temblorosa: "Albert me abandono tan pronto recupero su memoria."

"Como es esto que te abandono y porque no me habías dicho nada antes?"

"No he tenido la ocasión de hacerlo. Justamente recibí tu carta cuando peor me encontraba, y me alivio mucho leerla aunque me sorprendió tu relación con George."

"Lo dices por la diferencia de edad entre los 2?"

"No solamente esto, sino que a mí él siempre me pareció un hombre serio y reservado."

"Pues es más divertido de lo que creen todos y las apariencias engañan". Le dice la joven de anteojos gruesos ruborizando ligeramente.

"Esto es verdad y en cierta manera les tengo envidia."

"Envidia?"

"Si, porque a pesar de la diferencia de edad entre ustedes por lo menos lo puedes ver. En cambio Albert se marchó sin saber que es a él a quien amo." Le contesta la rubia pecosa tristemente.

"Siempre supe que terminarías enamorándote del. Era inevitable ya que los 2 vivían bajo el mismo techo."

"Nunca imagine que fuera posible pues Albert siempre fue tan solo un amigo para mí."

"Ya ves cómo cambian las cosas. A mí me pasó algo parecido con George: yo tampoco pensé enamorarme del, ya que es mucho mayor que yo, y sin embargo ocurrió cuando menos me lo esperaba…" Le dice Patty con melancolía.

"Es verdad. Lamentablemente me di cuenta demasiado tarde que Terry para mí tan solo fue un tránsito en mi vida: un amor juvenil mientras que lo que siento por Albert es mucho más profundo de lo que he sentido por nadie hasta ahora."

"Y qué piensas hacer para reconquistarlo?"

"Por ahora nada. De ahora en adelante solo quiero dedicarme a mi carrera como enfermera y estudiar más, para convertirme en una buena 'cirujana plástica' como lo es Flanny." Le dice Candy con determinación.

"Acaso piensas irte al frente como lo hizo Stear?!" Exclama la joven de anteojos gruesos alarmada.

"Lo hare si me lo piden."

"Pero te mataran!" Grita Patty horrorizada.

"No necesariamente. Flanny estuvo viviendo 2 años en Francia, y regreso sana y salva a los Estados Unidos." Le responde la rubia pecosa con obstinación.

"Por favor no lo hagas Candy. Tú no tienes ni idea de lo peligroso que es irse como voluntario, o es que acaso se te olvido que Stear murió así?"

"Cálmate Patty que nada me pasara."

"Eso mismo dijo Stear antes de irse: el juro que nos casaríamos cuando todo terminara y nunca más regreso…" Declara Patty al borde de las lágrimas.

"Por favor no te pongas así amiga que me parte el corazón verte así pues yo también quise mucho a Stear…" Le dice la rubia pecosa sintiendo como se le formaba un nudo en la garganta.

"Que es lo que les pasa a Blanca Nieves y Bella durmiente que se ven tan tristes?" Les pregunta Archie, apareciendo súbitamente con Annie.

"Nada nos pasa, solo que estamos tan contentas de volver a vernos después de tanto tiempo." Les miente Candy, lanzándole a su amiga una mirada reconfortante.

"Y quien piensan podría ser el misterioso hombre enmascarado que aparece y desaparece cada vez que le plazca?" Continúa Archie arqueando las cejas.

"Pues lo mismo quisiera saber yo." Les contesta la rubia pecosa frunciendo el ceño.

"Que te pasa Patty, que te has vuelto roja como un tomate?" Le pregunta Annie mirándola con curiosidad.

"Debo haberme puesto roja por el calor." Le contesta la joven de anteojos gruesos con nerviosismo.

"Pues que les parece si bailo con cada una de ustedes?" Les pregunta Archie alegremente, y acercándose a Candy 1ero, le dice: "me haría el honor, Bella durmiente?"

"Encantada Romeo, pero que dirá Julieta?" Le dice la rubia pecosa guiñándole el ojo.

"Julieta debe entender que ella no es la única mujer en mi vida." Bromea Archie, guiñándole el ojo de vuelta.

La señora Elroy aprovecha del momento en que todos están ocupados bailando y tomando, y sale afuera a investigar por su propia cuenta, quien es aquel misterioso hombre enmascarado que se la pasaba apareciendo y desapareciendo cuando se le antojaba.

Era una noche helada, pero la curiosidad era demasiado fuerte para la anciana, y ajustándose el cárdigan que llevaba puesto, se encamina hacia el bosque a pasos rápidos para no perder de vista al individuo. Sin embargo su sorpresa es inmensa al verlo salir de detrás de un árbol, y caminar en dirección de la 'casita del bosque'.

'Que significa esto?'

Cada vez más intrigada, la señora Elroy decide perseguirlo para desenmascararlo, pero al ver el individuo en cuestión dirigirse directamente hasta la 'casita del bosque' y entrar en ella, se queda perpleja.

'Que es lo que está pasando aquí?'

Caminando de puntillas hacia una de las ventanas principales, la señora Elroy levanta la cabeza discretamente, para descubrir de una vez por toda la identidad del hombre enmascarado, pero su choque es evidente al ver George quitarse la máscara!

Que tal te fue con Patty?" Le pregunta Albert a George al verlo entrar.

Antes de que el mayordomo le pueda contestar, oyen un fuerte golpe en la puerta.

"Qué raro que toquen la puerta a esta hora? Quien será?"

Encogiéndose de los hombros, el hombre rubio de cabellos largos abre la puerta, y al descubrir a la señora Elroy parada majestuosamente delante de ella abre los ojos en grande:

"Tía abuela! Que sorpresa tan grata, y que es lo que la trae por acá?"

Escudriñándolos, la anciana cierra la puerta y exclama: "ahora quisiera que me expliquen qué clase de circo se traen los 2?"

"Circo?" Balbucea Albert sin entender.

Caminando hacia George, la señora Elroy continua: "vi cuando te quitabas la máscara, y por lo tanto sé que tú eres el hombre enmascarado que bailo con Candy, y luego con Patty.

"Se equivoca tía abuela. El hombre enmascarado soy yo." Le interrumpe Albert.

"No mientas para encubrirlo. Lo vi con mis propios ojos, así que será mejor que George me explique con qué fin decidió acudir a la fiesta de disfraz sin haber sido invitado." Exige la anciana, dirigiéndole una mirada penetrante al mayordomo.

El mayordomo se ha quedado mudo al verse desenmascarado de esta manera, afortunadamente Albert viene en su defensa:

"Deje que le explique tía abuela: 1ero me disfrace yo con el objetivo de bailar con Candy sin que ella me reconociera; Luego se me ocurrió la excelente idea de prestarle mi disfraz a George para que él pudiera acudir también a la fiesta y poder divertirse."

"Entiendo. De todas maneras este circo de ustedes 2 me parece un poco raro y fuera de lugar."

"No era mi intención causarle molestias señora Elroy." Añade George, recuperando su voz.

"No estoy molesta sino más bien asombrada: comprendo que mi sobrino desee bailar con Candy, pero lo que no entiendo, es que te traes tú con la joven Patricia O'Brien?" Le pregunta la anciana, escudriñándolo.

"Nada. Yo solo quise divertirme un rato eso es todo." Le contesta el mayordomo con firmeza.

"Eso espero. Porque la idea de que puedas llegar a interesarte en una muchacha tan joven como ella seria ridícula."

"No se preocupe señora Elroy que sé muy bien cuál es mi lugar en esta casa, y ya soy un hombre maduro para fantasear con el romanticismo."

Tomando una respiración profunda, la señora Elroy concluye: "esta ha sido una noche bastante larga, y tengo una huésped importante conmigo." Y lanzándole una mirada penetrante a Albert continua: "Candy se quedara en la mansión hasta el año nuevo, y quiero aprovechar el máximo tiempo con ella."

"Regrese tranquila a la fiesta tía abuela, que George y yo continuaremos la celebración aquí."

"Lo hare, pero en vez de esconderte de Candy detrás de un disfraz, deberías más bien afrontarla y decirle todo lo que sientes por ella, Albert."

"La afrontare cuando llegue el momento apropiado." Le contesta Albert con obstinación.

"Eres igual de terco que tu hermana Doris: los 2 nunca se dieron cuenta de que tenían la felicidad delante de sus ojos."

Y volteando la cabeza hacia el mayordomo, la señora Elroy continua: "siempre sospeche que estabas enamorado de ella."

Poniéndose pálido, George le pregunta: "como lo supo?"

"Era tan obvio: ustedes 2 pasaban la mayor parte del día juntos. Yo siempre supe que la amistad que tuviste con Doris era profunda a pesar de que ella ya estuviese comprometida con otro, y pienso que ella también te quiso."

George se queda callado durante un largo rato: había estado guardando aquel secreto durante 13 años, y a pesar de haber pasado tanto tiempo, todavía sentía un inmenso dolor de haber perdido a su 1er gran amor…

"Sera mejor que me marche ya, pues se está haciendo tarde y mis invitados deben de preguntarse dónde estoy. Les deseo una muy buenas noches a los 2, y nos vemos pronto."

Y acercándose a Albert, la señora Elroy lo abraza fuertemente mientras le murmura en el oído: "no tardes mucho en volver, que Candy te extraña."

"Permítame que la acompañe señora Elroy que no es conveniente que una dama como usted ande sola por el bosque en la noche." Los interrumpe George abriendo la puerta para escoltarla.

"Gracias George." Le contesta la anciana, agarrándose del brazo del mayordomo.

Albert cierra la puerta detrás de ellos, y caminando hacia el árbol de navidad que George y el habían decorado, se queda mirándolo fijamente. Añoraba con todo su ser tener a Candy junto a él, y recordaba con nostalgia la navidad pasada junto a ella: sus ojos habían brillado de emoción al abrir los regalos que él había cuidadosamente elegido para ella, y hubiese dado todo lo que fuera para volver a sentir sus labios en los suyos. Suspirando, piensa en el rico perfume que tenía ella puesto hoy, y en lo hermosa que se veía con el traje de Bella durmiente.

Aun le parecía un sueño su convivencia con la rubia pecosa durante casi 2 años, y en cierto modo hubiese casi preferido no haber recuperado nunca la memoria, y que todo siguiera igual que antes. Sin embargo no se podía volver atrás, y ya era hora de que asumiera su papel de patriarca de esta familia, pues sabía que tarde o temprano tendría que revelarles a todos su verdadera identidad, y que cuando llegara este día todo cambiaria. El repentino ruido de la puerta que se abre lo saca de su ensueño, y al ver al mayordomo entrar exclama:

"Que pronto regresaste!"

"La lleve en el carro por supuesto, pues con una noche tan helada como aquella era fuera de cuestión que camináramos."

"Muy bien, pues ahora que estas de nuevo acá, quiero entregarte el regalito de navidad que seleccione para ti." Le dice Albert levantando un pequeño paquete escondido detrás del árbol.

"No era necesario Albert."

"Era lo de menos que podía hacer para un amigo tan fiel como tú."

"Gracias Albert. No me lo esperaba, y antes de abrirlo yo también quiero entregarte el tuyo: es la pequeña cajita que está justo delante del árbol.

"Gracias George."

Y agachándose, Albert agarra una cajita envuelta con papel de regalo, y lo abre: "me parece que tendré que conquistar a Candy otra vez." Exclama el, inspeccionado la corbata roja que tenía entre sus manos, y dirigiéndose hacia el gran espejo del salón continua: "es un regalo bien elegante y te agradezco mucho George."

"Me alegra saber que te guste, y ahora quiero ver lo que contiene este paquetito tan curioso que me entregaste."

George abre el pequeño paquete con delicadeza, y al ver su contenido se le llenan los ojos de lágrimas: adentro había un retrato de Doris junto a él, y examinándolo de cerca se recuerda del día como si hubiese sido ayer; Había sido su 1er verano en la mansión de los Leagans, y aquella tarde calurosa de Agosto, los 2 habían decidido caminar hasta el lago para refrescarse un poco mientras platicaban. La joven de cabellos rubios y ojos verdosos se reía a carcajadas mientras le arrojaba agua encima al joven alto de cabellos negros y aire tímido.

Para el mayordomo, este era uno de los recuerdos más gratos de su vida, y a partir de este momento, Doris se volvió indispensable en su existencia.

"Debí darte este retrato hace mucho tiempo." Le dice Albert suavemente.

"No sabes lo feliz que me has hecho con este regalo amigo. No pensé que existiera una foto mía junto a Doris y me pregunto quién nos la tomo."

"Seguramente uno de los fotógrafos ambulantes que querían publicidad. En todo caso la encontré guardada en una vieja caja de fotos en el ático hace un par de años, y decidí conservarla."

"Gracias Albert. Es el regalo más hermoso que he recibido en mi vida y siempre lo mantendré en mi corazón, como parte de mi juventud pasada." Le dice George en voz emotiva.

"No tienes por qué agradecerme que es lo de menos que puedo hacer por ti con lo mucho que quisiste a mi hermana. Ahora que te parece si cenamos algo que me muero de hambre, y esta ha sido una noche larga."

"Pues a buena hora pues ya tengo todo preparado: el pavo de siempre, para ocasiones como estas con mucha legumbres, papas y de postre tarta de chocolate."

"Que rico suena todo esto George, y la verdad es que no he comido nada en la fiesta pues me fui antes de que sirvieran la cena."

"Me lo imagine y por esto prepare todo, pensando que tendrías hambre para cuando regresaras."

"Gracias George. La verdad es que piensas en todo, y aprovechando de este momento quiero desearte una feliz navidad."

"Feliz navidad a ti Albert, y gracias otra vez por tu hermoso regalo." Le contesta el mayordomo abrazándolo efusivamente. Y acto seguido, los 2 hombres se encaminan hacia la cocina para continuar con la celebración navideña.

Michigan, 'Mansión de los Leagans', a las 12 de la noche.

Después de despedirse de Annie, Archie y Patty, Candy se encuentra repentinamente sola, y caminando hacia el balcón decide tomar un poco de aire fresco mientras espera que la señora Elroy termine con los últimos invitados. Era una noche fría a pesar del poco de nieve que había caído hasta ahora, y seguramente que para el 31 de Diciembre caerían pulgadas, y todo quedaría blanco. Su mirada cae repentinamente en el bosque oscuro, y pensando en su misteriosa pareja de hoy se pregunta qué es lo que tenía aquel hombre enmascarado que la atraía tanto.

'Bailaba muy bien y parecía bastante culto cuando hablaba…Sin embargo es su aire de confidencia y madurez que me llamo la atención, y por un momento me recordaba a alguien…'

"Sabía que te encontraría aquí!" Exclama la señora Elroy apareciendo súbitamente, y acercándose a la rubia pecosa continua: "quiero que vengas conmigo a mi habitación, que todavía no te he entregado tu regalo de navidad."

A Candy se le llenan repentinamente los ojos de lágrimas, y tomándola en sus brazos, la anciana le pregunta alarmada: "que te pasa que estas llorando cariño?"

"Recordaba mi 1era navidad en la 'Mansión de los Leagans' cuando usted decidió educarme y convertirme en una señorita de la alta sociedad: a partir de este momento mi vida cambio por completo, y para mí fue una de las mejores etapas de mi vida."

"Para mí también lo fue, como para mis 3 nietos Anthony, Stear y Archie a quien supiste cautivar con tu personalidad única: nunca habrá otra como tú en el planeta, y por eso todos te quieren."

"Gracias por sus bellas palabras tía abuela, y quiero que sepa que me siento muy feliz y honorada de pasarme las navidades aquí, junto a usted."

"Pues vámonos ya a la habitación que se hace tarde, y si no entramos ya nos resfriaremos de verdad."

Al entrar de nuevo en el salón, la mirada de la rubia pecosa cae en la de los Leagans que están reunidos alrededor del gran árbol navideño, y observándolos bien, nota diferentes aspectos de ellos: Eliza tenía una expresión risueña en su cara, como la de alguien que acababa de vivir un momento especial; Neil sin embargo se veía más bien triste y melancólico, y es como si hubiera perdido su arrogancia habitual. Por otro lado, Robert Leagan seguía siendo el mismo hombre pasivo y gentil, mientras que su esposa Ruth reflejaba toda la frialdad y maldad que era su ser.

Subiendo la escalera en compañía de la señora Elroy a pasos rápidos, Candy esquive la mirada fría que la señora Leagan le dirige y respira con alivio al encontrarse a solas con la anciana.

"No te preocupes por Ruth, que ella solo está furiosa porque tu ocupas un lugar especial en esta casa en vez de sus hijos."

"Ella tiene toda la razón de enfadarse, pues Eliza y Neil están en 1er lugar y yo solo soy una invitada."

"Eres una Andry aunque a los Leagans les cueste aceptarlo." Insiste la señora Elroy con firmeza.

"Le debo tanto al abuelo Williams, y si algún día vuelve a aparecer yo seré la 1era en abrazarle efusivamente y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí!" Exclama Candy en voz emotiva.

"Estoy segura que él también se alegrara mucho de verte." Le contesta la anciana, riéndose por dentro al imaginarse lo mucho que se alegraría Albert de tenerla en sus brazos.

"Porque sonríe de esa manera, tía abuela?"

"Por nada."

Y dirigiéndose hacia su armario, saca una cajita dorada que le entrega a la rubia pecosa: "Feliz navidad cariño. Preferí entregarte tu regalo navideño hoy, ya que mañana los Leagans estarán en el salón todo el día y ya no habrá más ocasión."

"Gracias tía abuela, pero no era necesario darse tantas molestias pues ya el hecho de invitarme es el regalo más lindo que me pudo hacer."

"Abre lo que te entregue 1ero, y luego dame las gracias." Insiste la anciana.

Candy observa la cajita dorada con curiosidad durante un largo rato, y abriéndola lentamente descubre unos pendientes brillantes con diamante rojos, idénticos al collar brillante que le había entregado la hermana María un año atrás… Su sorpresa es tan grande que se queda muda sin saber que decir.

"Que pasa que te has quedado con la boca abierta?" Le pregunta la anciana preocupada.

"Estos pendientes que usted me regalo son muy parecidos al collar que me entrego la hermana María las navidades pasadas." Le contesta la rubia pecosa lentamente.

"Esto no es posible: estas joyas valen un tesoro, y en el 'Hogar de Pony' no puede haber nada tan valioso como lo que te acabo de entregar."

"Lo que dice es cierto, sin embargo la hermana María encontró la joya dentro de la canasta donde me abandonaron cuando tan solo era un bebe." Insiste Candy.

Abriendo grande los ojos, la señora Elroy exclama: "cómo es esto que te encontraron en una canasta?!"

"Annie y yo fuimos abandonadas cuando éramos bebes: nos encontraron a las 2 en una canasta una noche de verano, y hasta el día de hoy nunca se supo quiénes eran nuestros padres, ni dónde están. Sin embargo en la mía descubrieron una joya casi idéntica a los pendientes que me acaba de regalar, y por eso me asombre muchísimo."

"No tendrás por si acaso la joya aquí para ensenármela?"

Meneando la cabeza negativamente, la rubia pecosa continua: "esta en mi apartamento de Chicago."

"Lo que me dices me tiene muy intrigada, porque si de verdad posees un collar con las mismas perlas que los pendientes que te regale, esto significa que tus padres biológicos son de la alta sociedad…" Continúa la señora Elroy frunciendo el ceño.

"Esto mismo dijo la hermana María el día que me lo entrego, pero la verdad es que nunca conocí a mis padres biológicos ni tampoco me importo mucho, ya que siempre tuve el amor incondicional de 2 mujeres que hicieron todo por mí."

"Que historia tan peculiar, pero porque nunca me contaste que te abandonaron en una canasta?" Continúa la señora Elroy, perpleja.

"No pensé que fuese de mayor importancia."

"Acaso nunca sentiste curiosidad por saber cuáles son tus raíces Candy?"

Suspirando, la rubia pecosa le contesta: "Cuando todavía era una niña le pregunte un par de veces a la señorita Pony y a la hermana María quienes eran mis verdaderos padres, y ellas me respondieron que el que cuidaba y veía crecer a un ser lo era. Fue a partir de este momento entonces que comprendí que no necesitaba buscar a mis padres biológicos, mientras tuviera el amor de ellas."

"Te equivocas, pues por mas amor que uno reciba de una persona, siempre habrá una pequeña parte de nosotras que se preguntara lo que habría sido tener a su propia madre, y porque las circunstancias la alejaron de uno: lo sabré yo que nunca pude conocer a la mía." Le contesta la anciana tristemente.

"Lo siento tía abuela. No era mi intención traerle malos recuerdos, y todavía no le ha dado las gracias por el hermoso regalo navideño que me acaba de dar." Le dice Candy depositándole un beso en la mejilla.

Y sacando un pequeño sobre de su bolsillo, continua: "feliz navidad tía abuela, y acá le entrego también un regalito de mi parte."

"Gracias Candy."

Y abriendo el sobre con curiosidad, la señora Elroy descubre varias fotografías del 'Hogar de Pony' en varias etapas: en la 1era están la señorita Pony y la hermana María con Candy y Annie cuando todavía eran niñas; En la 2da se ve la casa del hogar rodeada de árboles y vegetación, y finalmente en la última Candy ya más grande, y tal como la recordaba cuando llego a la mansión, a los 12 años de edad.

"De donde sacaste esto Candy? Son fotografías hermosas!"

"Son las pocas fotografías que conservo del 'Hogar de Pony', y como usted es tan especial para mí decidí regalárselas, para que así tenga una idea de donde crecí."

"Es el regalo más hermoso que hayas podido hacerme cariño. Feliz navidad a ti también, y me siento muy dichosa de tenerte en mi vida." Murmura la anciana abrazándola efusivamente, y al oír el reloj de caja sonar, continua: "será mejor que nos acostemos, pues son ya la 1 de la mañana."

"Buenas noches tía abuela, y feliz navidad otra vez."

"Buenas noches cariño, y hasta mañana."

Saliendo de la habitación de la señora Elroy, a Candy le vienen repentinamente recuerdos gratos de sus 12 años, y ve desfilar en su mente a Anthony, Stear y Archie. Suspirando, piensa como en aquel entonces el mundo era tranquilo, y sin guerras:

'Stear… Todavía me duele tu perdida, y no pienso que esto cambie ni a través de los anos…'

Caminando hacia la habitación de huéspedes, la rubia pecosa siente una repentina nostalgia: añoraba tanto tener a Albert a su lado, y todavía le dolía su partida inesperada. Cansada del día largo se quita su traje de bella durmiente con reticencia, y poniéndose el pijama que había traído, se instala en la cama arropándose por completo. Al cerrar los ojos, ve la imagen del misterioso hombre enmascarado de cabellos rojizos largos, y se pregunta si lo volverá a ver. Esta había sido definitivamente una noche mágica para ella, y todavía sentía aquel beso suave y tentativo. Finalmente cae en un sueño profundo en el que ve Albert y el hombre enmascarado ser una misma persona, y se despierta temprano en la mañana confusa, y con el corazón latiéndole fuertemente…

Michigan, 'Mansión de los Leagans', 25 de Diciembre 1916.

Candy abre la puerta de su habitación lentamente, y todavía aturdida por aquel sueño extraño de anoche tropieza con Neil, que se le cruza en el camino justo en este momento:

"Deberías mirar por donde caminas no crees?!" Exclama este a verla, pero al notar su cara de asombro se rectifica: "perdona, la culpa es mía…" Y antes de que la rubia pecosa pueda reaccionar, se aleja repentinamente.

'Que chico tan raro! Y que le habrá dado ahora?'

Meneando la cabeza, Candy se dirige hacia la habitación de la señora Elroy y le toca la puerta.

"Adelante!" Ruge la anciana.

"Buenos días tía abuela! Vine a ver como estaba y…"

Candy se queda congelada al ver a Eliza parada junto a la señora Elroy, sus miradas se cruzan brevemente y ninguna de las 2 se atreve a dar el 1er paso.

Finalmente es la joven de cabellos castaños claro que se llena de valor, y acercándose a la rubia pecosa exclama alegremente:

"Hola Candy, que tal estas? Bienvenida a la mansión de nuevo, y por cierto te veías esplendida anoche como Bella Durmiente!"

"Gracias Eliza, tú también te veías muy linda disfrazada de Hada madrina, al igual que tu pareja."

Sonrojando levemente al oír a Candy mencionar a Philip como su pareja, Eliza desvía la conversación para esconder su incomodidad: "que planes tienes para tu semana en la mansión?"

"Quisiera hacer lindos paseos por los alrededores, pues guardo muy gratos recuerdos de la mansión, y por supuesto también pasar el máximo tiempo posible con la tía abuela."

"Muy bien, pues las dejo solas que tengo mucho que hacer. Feliz navidad Candy, y espero que disfrutes mucho de tus vacaciones."

Y sonriéndoles brevemente, Eliza se aleja discretamente de ellas.

"He de notar que todavía te sientes incomoda en compañía de Eliza." Comenta la señora Elroy mirando a Candy intensamente.

"Es verdad, lo siento pero es que fueron tantos años de abusos y maldades que no he podido olvidar."

"Te aseguro que Eliza ya no es la misma de antes y más nunca lo será. Deberías darle una oportunidad para conocerla más, pues ella necesita de una amiga como tú, y nada me alegraría más que verlas juntas."

Candy reflexiona brevemente sobre las palabras de la señora Elroy: era verdad que Eliza merecía una segunda oportunidad, y el hecho de tener a un hermano tan mezquino como Neil no la ayudaba, pero todo el mundo cometía errores.

"Lo intentare tía abuela, y por cierto: porque estaba Eliza con usted en la habitación?"

"Ella tiene problemas sentimentales y quería que la aconsejara para un asunto."

"Eliza está enamorada? Qué bien, pues nunca la he visto ilusionarse por alguien." Le responde Candy sorprendida.

"El problema es que el joven en cuestión solo se quiere casar con ella por dinero, y Eliza está completamente desamparada pues ella lo ama de verdad."

"Supongo que el joven en cuestión es el Robín Hood con quien bailo anoche, verdad?" Continúa Candy intrigada.

"Así es. Philip Morgan es un joven noble de la alta sociedad, y sabe que los Leagans tienen una inmensa fortuna y por esto se está aprovechando de la situación: el intuye que Eliza está enamorada del, y sabe que al casarse con ella se convertirá en el heredero de esta familia lo que naturalmente complica las cosas, pues si esto llegara a ocurrir, su sueño de convertirse en profesora e irse a Londres caerá en el vacío." Le contesta la anciana tristemente.

"Entiendo su preocupación tía abuela y me entristece mucho lo que me dice, pues es la 1era vez que noto a Eliza tan afligida, y ella también merece ser feliz."

"Y por esto mande a Neil a estudiar lo más lejos posible, pues la influencia de su madre solo lo perjudicara y quiero evitar a toda costa que ella le lave el cerebro; Sin embargo la que me preocupa ahora es Eliza: ella ha estudiado tanto en los 2 últimos años para convertirse en profesora y así poder ejercer la profesión en Londres, y yo no quisiera que su sueño le sea arrebatado por un mal de amor."

"Y no hay nada que usted pueda hacer para impedirlo?"

"Ya encontrare la manera, pero es una situación más bien delicada y necesitare la ayuda de alguien con poder." Le contesta la señora Elroy pensando en Albert: ya era tiempo de que él se diera a la luz del público y que revelara su identidad como patriarca de la familia.

"No se preocupe tía abuela, que dios sabe porque hace las cosas y estoy segura de que no la abandonara."

"Así lo espero Candy, así lo espero." Murmura la señora Elroy pensativa.

Los días pasan más rápido de lo que Candy desearía, y una mañana que está paseando por el lago siente una presencia penetrante. Volteando la cabeza mira hacia el bosque, pero lo único que ve son sus árboles secos, y a pesar del frio crudo todavía no había nevado ni una sola vez desde su llegada. Suspirando, piensa en su vida y cuál sería su nueva resolución para el año nuevo: todavía le faltaban 4 años para licenciarse como enfermera profesional, y con esta terrible guerra que nunca terminaba, no sabía muy bien lo que el futuro le tendría reservado.

'Por lo menos tengo a Flanny conmigo para no sentirme tan sola…'

Y pensando súbitamente en Albert, la rubia pecosa se pone a temblar ligeramente al acordarse de su sueño extraño de la otra noche: que habrá querido significar, y como era posible que el hombre enmascarado y Albert fuesen una misma persona?

El viento sopla fuertemente y siente otra vez aquella sensación extraña de ser observada. Encogiéndose de los hombros, Candy se encamina de regreso a la mansión, no sin antes voltear su cabeza por última vez y ver una silueta esconderse detrás de un árbol.

Retrocediendo su camino, la rubia pecosa se acerca a pasos rápidos de la persona en cuestión, pero al regresar al bosque no hay nadie:

'Habrá sido imaginación mía? Sin embargo estoy segura que era un hombre pues era bien alto de estatura… Y si es era el hombre enmascarado?'

Al pensar en el hombre misterioso de cabellos rojizos largos el corazón le da un vuelco y siente calenturas por todo el cuerpo. Tratando de ignorar aquellas sensaciones extrañas, Candy se encamina hacia la mansión a pasos rápidos, y casi tropieza con la señora Elroy:

"Que te pasa muchacha que te has puesto pálida como si hubieras visto un fantasma?"

"Pues la verdad es que me parece haber visto a uno en el bosque, pues desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra…" Balbucea la rubia pecosa.

Arqueando las cejas, la anciana adivina inmediatamente de quien se trata, y decide mentalmente irse a hablar con la persona en cuestión a la mañana siguiente.

"Entremos ya a la casa que has estado ya bastante tiempo afuera no crees?" Y poniendo su mano en el hombro de Candy, la señora Elroy se la lleva adentro.

Michigan, en la 'casita del bosque'.

Albert corre a pasos apresurados hacia la 'casita del bosque', y abriendo la puerta de la entrada sube las escaleras respirando con dificultad.

"Parecería que hubieses visto un fantasma!" Exclama George, parado en lo alto de la escalera.

"La que por poco me ve es Candy, y tuve que desviar mi camino para que no me descubriera." Le contesta Albert sin aliento.

"No sé porque insistes esconderte si es bien obvio que ella está enamorada de ti, o de lo contrario nunca hubiera aceptado bailar contigo."

"Candy bailo con el hombre enmascarado, no conmigo."

"Y los 2 son una misma persona. Deberías tener coraje y afrontarla una vez por todas, o es que acaso me vez escondiéndome de Patty?"

"Esto es diferente pues Patty no es de la que ama a 2 hombres a la vez." Le contesta el hombre rubio de cabellos largos con resentimiento.

"Y qué me dices del amor que ella tuvo por Stear?"

"Desgraciadamente el murió, y no le quedó más remedio que seguir con su camino."

"Ya veo que nunca perdonaras a Candy por haber elegido temporalmente a Terry, verdad?" Insiste el mayordomo.

Desviando la mirada, Albert solo se encoge de los hombros y se dirige hacia una de las ventanas grandes para mirar afuera: "tengo el presentimiento de que nevara para el año nuevo. Me pregunto si la tía abuela organizara otra fiesta."

"No tengo ni la menor duda, y me imagino que te disfrazaras de nuevo para conquistar a Candy."

"No creo que vuelva a organizar otra fiesta de disfraces, pero igual iré con mi traje y mascara de Veneciano.

Y lanzándole una mirada directa a su amigo, continua: "Tú también iras a la fiesta verdad?"

"Para sembrar más sospechas en la señora Elroy? La última vez casi descubre mis sentimientos hacia Patty, así que no quiero volver a hacer el ridículo."

"Tienes razón, es muy arriesgado pero Patty estará decepcionada."

"Ya habrá otra oportunidad, y además todo el que nos vea juntos pensara que soy su padre."

"Tampoco exageres que todavía te ves bien joven George, y no pareces llevarle más de 15 años."

"Sin embargo le llevo exactamente 20 años y nos separa toda una generación."

"Pues se me acaba de ocurrir una excelente idea para que los 2 estemos presentes en la fiesta del ano nuevo que sin duda la señora Elroy organizara!" Exclama Albert con un brillo en los ojos.

"Y ahora que travesura se te ha ocurrido?" Le pregunta George, arqueando las cejas.

"Ya lo veras. Pero si mi plan funciona cantaremos victoria." Declara Albert con una sonrisa misteriosa.

"Porque no te dejas de rodeos y me dices una vez por todas lo que te traes en mente?"

"Confía en mí, que ya verás que todo se solucionara al final."

Michigan, 'Mansión de los Leagans', 31 de Diciembre en la mañana.

Candy abre los ojos lentamente, y por un momento no sabe dónde está. Su mirada cae sobre la ventana de la habitación, y al notar el cielo blanco salta de un brinco de la cama:

"Dios mío, pero si está nevando!" Exclama ella caminando hacia la ventana para abrirla, y mirando hacia afuera ve caer copones de nieve.

Su excitación es tan grande al recordarse que hoy es el último día del ano, y dirigiéndose hacia el cuarto de baño decide ducharse cuanto antes: hoy la señora Elroy organizaría otra fiesta para despedirse del ano viejo, y vería otra vez a sus amigos. Mientras se viste piensa en lo feliz que se siente con su estadía en la mansión y lo importante que era para ella haber reanudado su relación con la señora Elroy.

Espontáneamente decide salir a dar una vuelta al 'jardín de las rosas' aquella mañana fría de Diciembre, y envuelta en su abrigo más caliente de invierno, la rubia pecosa baja las escaleras bien despacio para no despertar a los demás, y sale afuera. El viento crudo invernal le sopla en la cara tan pronto abre la puerta, y apretándose la bufanda que llevaba puesta, se encamina rumbo al lugar donde había conocido a Anthony.

'Ahí es donde te vi por 1era vez mi querido Anthony… Tu parecido era tan grande con el príncipe de la colina que me enamore de ti instantáneamente…'

Abriendo el portal de las rosas, Candy sobresalta al oír la voz familiar de Eliza:

"Tú tampoco has podido olvidarlo, verdad?"

"Eliza! Que haces acá a estas horas de la mañana?"

Lanzándole una mirada llena de tristeza, la joven de cabellos castaños claros le pregunta: "nunca vas a poder perdonarme por todo el daño que te cause, verdad?"

Y sin esperar la respuesta de la rubia pecosa continua: "yo tampoco he podido olvidarme de Anthony. Él era mi 1er amor a pesar de que él nunca me quiso, y cuando llegaste tú en la suya, supe que había perdido la batalla; Desde entonces mi vida cambio de mal a peor, y me convertí en aquella persona odiosa al que todos temían y evitaban (incluso mis padres). Pasaron los años, y en vez de mejorarme parecería que la mala suerte me sigue persiguiendo, pues el hombre que amo me odia y solo desea casarse conmigo por venganza. Mi mayor deseo seria que esta terrible pesadilla termine y que al abrir los ojos me encuentre lo más lejos posible de este infierno que estoy viviendo…"

Candy se siente sorprendida y desconcertada al oírla hablar de manera, y tratando de consolarla le dice: "tranquilízate Eliza, que estoy segura que aquel joven con el que bailaste la noche del 24 te quiere también. Se les veía tan bien junto, y hacen muy bonita pareja. Y por favor ya no te amargues más con el pasado, que yo ya te perdone hace mucho tiempo y quisiera que fuéramos amigas."

Eliza la mira sorprendida durante un largo rato sin saber que decir: era la 1era vez que alguien le ofrecía su amistad sin nada a cambio, y que justamente fuese la persona a la que había hecho tantas maldades en un pasado la llenaba de remordimientos. Candy no se merecía a alguien como ella, y cada vez que recordaba todos los sufrimientos que le había hecho pasar, sentía una vergüenza absoluta.

"Lo siento pero no soy digna de ti."

"Eliza…"

"Lo último que quiero de ti es tu piedad Candy: me basta ya con la de mis primos y sus novias, y si estoy destinada a quedarme sola por el resto de mi vida, pues así lo será. De todas maneras no pienso quedarme en los Estados Unidos por mucho tiempo, pues como sabrás me estoy preparando para ejercer la profesión de profesora de la enseñanza secundaria en Inglaterra, y mi mayor ilusión es poder reunirme algún día con la hermana Gray."

"Te entiendo perfectamente Eliza, pero todo el mundo necesita amigos y por esto te ofrezco la mía y no es por piedad: todos merecemos una segunda oportunidad, y me gustaría que confiaras en mí y compartieras también tus penas y alegrías conmigo." Insiste la rubia pecosa, mirándola fijamente.

"Gracias Candy. Eres lo más bueno y puro que conozco, y quiero que tú también cuentes con mi apoyo para lo que sea. Adiós por ahora, y nos vemos esta noche en la fiesta."

Y alejándose del portal de las rosas, la joven de cabellos castaños claros se encamina de regreso a la mansión.

Después de ver a Eliza marcharse, Candy se queda parada durante una eternidad delante el portal de las rosas, y abriendo la puerta tentativamente entra en el jardín: a pesar de la cantidad de nieve que había caído en toda la noche, todavía percibía el aroma familiar de las flores, y al cerrar los ojos le vienen inmediatamente los recuerdos de un pasado puro e inocente junto a Anthony, su dulce amor.

'nada ha cambiado ni con la muerte de Anthony, y sus rosas se ven todavía más hermosas que lo que recuerdo…'

El viento sopla fuertemente y Candy tiene otra vez la sensación extraña de ser observada. Sintiendo repentinamente frio y hambre, decide salir del 'portal de las rosas' para regresar a la mansión: aún no había desayunado y seguramente la señora Elroy la estaba esperando.

Caminando a pasos rápidos hacia el bosque, la rubia pecosa le pasa por de lado a Albert (que está escondido detrás de un árbol) sin darse cuenta, y se echa a correr antes de que empiece a caer la tormenta de nieve que habían anunciado.

El hombre rubio de cabellos largos espera verla desaparecer antes de salir de su escondite, y caminando en dirección hacia el 'portal de las rosas', recuerda su infancia feliz junto a su hermana y a su sobrino:

'Candy tampoco ha podido olvidarse de Anthony…'

Abriendo el 'portal de las rosas', Albert ve pasar delante de sus ojos imágenes de un tiempo muy lejano: Doris riéndose a carcajadas con su mejor amiga Ruth mientras las 2 charlaban sobre admiradores posibles, olvidándose por completo del pequeño niño rubio de 5 años que las miraba con curiosidad; Anthony jugando con él cuando los 2 eran todavía niños, y finalmente aquel día terrible en que él tuvo que presenciar la muerte de su única hermana.

Lagrimas resbalan por sus mejillas, e inhalando el perfume de las rosas, piensa en su único amor: Candy, y lo improbable que era para el poder remplazarla con otra mujer. La rubia pecosa estaba impregnada en su corazón desde siempre, y su devoción por ella duraría hasta el final. Suspirando, el hombre rubio de cabellos largos decide regresar a la 'casita del bosque' antes de que empiece la tormenta, y cerrando el 'portal de las rosas', se encamina a pasos rápidos hacia la 'casita del bosque'.

Michigan, 'Mansión de los Leagans', 31 de Diciembre por la noche.

Finalmente ha llegado el día tan esperado y Candy sale de su habitación para dirigirse hacia la de la señora Elroy: necesitaba charlar con su confidente antes de que empezara la fiesta, pues se sentía inquieta y un poco perturbada.

Tocando la puerta de la anciana, espera hasta escuchar su habitual voz severa: "adelante!"

"Tía abuela, necesito hablar con usted." Le dice la rubia pecosa, entrando en la habitación.

"Que hermosa te ves, y que bien te queda el nuevo vestido que te regale!"

"Gracias por sus elogios tía abuela, pero a pesar de lo bien que me siento, estoy un poco confusa."

"A que te refieres cariño?" Le pregunta la señora Elroy arqueando las cejas.

"Se trata de un tema un poco delicado y tengo remordimientos de conciencia, pues creo que me estoy enamorando de alguien que ni conozco."

"Ahora la que esta confusa soy yo, así que porque no empiezas a contarme todo desde el principio?"

Aclarándose la garganta, Candy empieza con su relato: "recuerda la fiesta de disfraz que organizo para noche buena? Aquella noche baile con un desconocido enmascarado al que nunca he visto antes, sin embargo desde el momento en que estuve en sus brazos me sentí instantáneamente atraída por él, y ya no logro sacarlo de mi mente."

"Te refieres al misterioso hombre enmascarado que apareció y desapareció como por magia verdad? Si lo recuerdo, y la verdad es que ustedes 2 hacían una bonita pareja." Responde la anciana sonriendo mientras pensaba cual sería la reacción de Albert si estuviese enterado de que el amor de su vida se estaba enamorando del.

"Así es, y estoy muy desconcertada pues en realidad ya amo a otro."

"Supongo que te refieres al joven actor?"

Suspirando, la rubia pecosa continua: "Terry ya hace parte de mi pasado. Es a otro al que amo, sin embargo él se marchó sin saberlo y no he tenido chance de decírselo."

"Y qué pasaría si lo tuvieras delante de ti?" Le pregunta la anciana, teniendo cierta idea del hombre en cuestión.

"Si lo tuviera delante de mí en este mismo instante seria la mujer más feliz del mundo y le diría lo mucho que lo amo, y que mi deseo más grande es pasar mi vida junto a él!" Exclama Candy con pasión.

La señora Elroy sonríe con delicia al oír las palabras de la rubia pecosa pues no quedaba duda alguna: Candy estaba enamorada de 2 hombres a la vez sin saber que se trataba de la misma persona, y el hombre en cuestión, no era ni más ni menos que su sobrino Albert.

"Porque sonríe de esta manera?" Pregunta Candy, observando a la señora Elroy con cierta curiosidad.

"Estoy simplemente feliz de celebrar el ano nuevo junto a ti cariño, eso es todo."

"Esta mañana me encontré a Eliza en el 'portal de las rosas' mientras paseaba, y finalmente ella confió en mí, y me conto lo mucho que ama al hombre que se quiere casar con ella por conveniencia." Le dice Candy repentinamente.

"Me alegra mucho que se hayan hecho por fin amigas. Eliza necesita de alguien como tú para desahogarse: ella se siente muy sola, y nunca ha tenido verdaderas relaciones con nadie."

"Me causo mucha tristeza verla sufrir tanto por aquel hombre, y por eso le dije que seguramente él también la ama."

"Quiera dios de que sea así, pues no hay nada peor para una mujer vivir un amor no correspondido."

"Yo pienso que el si la quiere: a su manera por supuesto. Se les veía muy bien bailando juntos y no se separaron en toda la noche."

"Justamente hablando de bailes: acaso ya tienes pareja para esta noche?" Le pregunta la señora Elroy con aire de misterio.

"No, pero no importa pues estoy feliz de poder asistir a la fiesta y pasar tiempo con mis amigos. Annie estará bailando con Archie toda la noche pero Patty está sola al igual que yo, así que nos haremos compañía la una a la otra."

"Esto está bien, pero me entristece que 2 muchachas jóvenes y lindas como ustedes se queden solas toda la noche."

"Ya estoy acostumbrada a la soledad, y lo único que importa ahora es poder pasar mi última noche en la mansión, disfrutando de la orquesta de música."

"Y qué pasaría si el misterioso hombre enmascarado volviera a aparecerse?"

Ruborizando en el acto, la rubia pecosa le contesta tímidamente: "yo no creo que vuelva por acá pues está ya no es una fiesta de disfraces, y si se presentara tendría que ser desenmascarado."

"Sin embargo nunca le viste la cara, así que puede muy bien estar entre los invitados sin que nos demos cuenta."

"Eso es verdad…" Le contesta Candy poniéndose roja como un tomate, pues solo la idea de volver a estar en sus brazos la atemorizaba y excitaba a la vez.

"Entonces que te parece si bajamos ya, y empezamos a asistir a la fiesta antes de que lleguen los invitados? Ya son casi las 7 de la noche, y todavía no he dado la instrucción para el buffet y la orquesta."

Y caminando mano a mano, las 2 mujeres bajan las escaleras.

Candy se queda deslumbrada al ver toda la decoración navideña del salón, pero su sonrisa desvanece al notar la mirada llena de odio que le dirige la señora Leagan quien estaba ya instalada en una de las mesas junta a su esposo y sus hijos. Su mirada cruza la de Eliza, y las 2 chicas se sonríen mutuamente. De repente se abre la puerta principal y entran los 1eros invitados: la fiesta ya había empezado, y la orquesta empezaba a tocar música clásica.

A las 8 de la noche precisa, llegan finalmente Archie, Annie y Patty, y al ver a sus amigos queridos, la rubia pecosa los abraza efusivamente: "hace solo una semana que los vi, y sin embargo los extrañe tanto!"

"Y nosotros a ti amiga!" Exclaman los 3 a la vez.

El ruido del timbre suena sin parar, y Candy esta tan ocupada con sus invitados que no percibe el murmuro, ni el silencio que se hace entre la multitud de gentes. Finalmente es la expresión de sorpresa que ve en la cara de Patty que la hace reaccionar, y volteando la cabeza descubre al misterioso hombre enmascarado parado a unos metros de ella, observándola. Su choque es evidente, y durante unos minutos se queda petrificada.

Aprovechando el silencio de la rubia pecosa, el hombre enmascarado camina hacia ella, y parándose justo delante le dice: "hola otra vez bella durmiente. Te ves bien deslumbrante esta noche. Como has estado?"

Candy se ha quedado paralizada, y balbucea finalmente: "bien gracias. Y usted como ha estado?"

"Contento de verte otra vez. Y nada me daría más placer que bailar contigo toda la noche. Aceptas mi invitación?"

Y tomándola en sus brazos como la vez anterior, el misterioso hombre enmascarado se la lleva a la pista de baile.

Para Candy es como un sueño volver a estar en los brazos del enmascarado hombre misterioso quien no le ha quitado la mirada de encima, y colocando su cabeza en el hombro del, siente una felicidad indefinible apoderarse de ella.

Albert hace un esfuerzo inhumano para no abrazarla, pues el mero contacto de su piel en la de él lo excitaba, y el hecho de que Candy llevara un perfume tan dulce y sensual tampoco ayudaba. Al escuchar la melodía romántica del 'Vals', la acerca aún más a él, y los 2 se mueven graciosamente al ritmo de la música lenta.

Se abre la puerta nuevamente, y en ella ven entrar a George elegantemente vestido de un traje azul marino, y con un nuevo peinado que le daba un aire más viril y juvenil que el habitual.

Patty que ha estado charlando con sus amigos se queda boca abierta al ver el mayordomo tan cambiado y siente su corazón palpitar de anticipación al imaginarse en sus brazos otra vez. Sin embargo, en vez de dirigirse hacia ella, George se reúne con la señora Elroy.

"No es este acaso el mayordomo de los Leagans?" Pregunta Annie, asombrada.

"Si lo es." Le contesta Patty desconcertada.

"Pues casi ni lo reconozco!" Exclama Archie sorprendido.

"Ni yo tampoco…" Murmura Patty frunciendo el ceño.

"Seguro que debe de estar hablando sobre negocios con la tía abuela. Porque mejor no bailamos y nos divertimos un poco?"

"Buenísima idea, pues la música se está volviendo cada vez más dinámica!" Exclama Annie, llevándose a su novio a la pista de baile.

La joven de anteojos gruesos ve a sus amigos alejarse y siente una gran envidia: no era justo de que los demás fueran felices mientras ella sufría por un hombre que insistía mantener su distancia con ella por el hecho de llevarle el doble de su edad. Observando a Candy, se da cuenta de que su amiga sigue completamente fascinada por el hombre enmascarado y no ha despegado su mirada de la del:

'Por lo menos alguien es feliz….'

Suspirando, Patty decide ir a servirse una bebida para despejar sus pensamientos, y al caminar hacia el bar tropieza con George, quien viene de la dirección opuesta:

"Buenas noches señorita O'Brien. Que tal ha estado?"

"Muy bien, gracias…" Balbucea la joven de anteojos gruesos, sintiendo los fuertes latidos de su corazón al verse delante del mayordomo, y armándose de valor, le pregunta: "esta acaso aquí por razones de trabajo o por diversión?"

"En realidad por las 2 razones: prometí ayudarle a la señora Elroy a atender los invitados con el buffet, y asegurarme de que no les falte nada."

"Quiere decir que no le quedara tiempo para dedicarme un baile?" Le pregunta Patty tímidamente.

"Ya lo veremos."

Y mirándola detenidamente añade: "le queda muy bien el rojo. Debería ponerse más a menudo ropa de este color."

"Espere George, no se vaya."

"Nos veremos más tarde, señorita O' Brien."

Patty siente el corazón darle un vuelco a verlo alejarse de ella, y desviando la mirada, ve sus 2 amigas bailar felizmente con su pareja:

'Por lo menos Candy reencontró a su pareja misteriosa, y Annie siempre tendrá a Archie…'

Suena el timbre nuevamente, y al ver al joven atractivo de cabellos rizos oscuros entrar, se acerca toda una multitud de mujeres a mirarlo fascinadas. Eliza que ha estado sentada junto a su familia desde que empezó la fiesta voltea la cara para ver cuál es la conmoción, y al encontrarse a unos metros de Philip Morgan, deja escapar un grito ahogado.

"Que tal has estado preciosa?" Le pregunta el, acercándose a ella.

"Estaba bien hasta que apareciste tú." Le contesta Eliza desafiándolo.

"Acaso estas celosa por las miradas que recibo de la multitud de mujeres? No te preocupes, que yo solo tengo ojos para ti."

"Celosa yo? Ni que fueras el único hombre en el planeta. Lo que pasa es que me desagrada tanto verte, y si estás aquí es porque mi madre te invito."

"No lo dudo que fue idea de ella, pero será mejor que te vayas acostumbrando a mi presencia pues pronto nos casaremos, amorcito."

"Eso ya lo veremos. Y si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer, así que con permiso."

En vez de detenerla como de costumbre, Philip se dirige automáticamente hacia un grupo de chicas jóvenes que están paradas charlando, y ante los ojos horrorizados de Eliza, saca a bailar a una de ellas: sus miradas se cruzan, y en la del puede leer triunfo y arrogancia. Esto es demasiado para la joven de cabellos castaños claros, y alejándose de ellos, decide ignorarlos, mientras se la comen los celos de por dentro.

Neil que ha estado sentado como de costumbre no ha perdido el intercambio entre su hermana y Philip Morgan, y levantándose de la silla se acerca a ella tentativamente: "estas preocupada por la atención que recibe Philip con todas las mujeres, verdad?"

"De que hablas?" Le pregunta Eliza, ruborizándose.

"Eres mi hermana y te conozco bien. Te has enamorado del, y por esto te duele verlo en brazos de otra: te entiendo pues lo mismo me paso durante años con Annie." Le contesta Neil con amargura.

"Todavía la sigues amando?"

"Ahora ya todo me da igual, y lo único que me interesan son los estudios."

"A mí también, y no veo ya la hora de marcharme para Inglaterra."

"Y que harás con tu boda planeada por nuestra madre?"

"Aún no lo sé. Pero ten por cuenta de que evitare a toda costa que se realice."

"No lo dudo hermanita: cuando te propones algo, siempre te sales con la tuya." Le dice Neil, guiñándole el ojo.

Mientras tanto en el otro rincón del salón, Patty se ha vuelto a sentar y no le ha quitado el ojo de encima a George. Todavía se sentía aturdida por el súbito cambio del, y estaba más enamorada que nunca: admiraba su agilidad en todo lo que hacía, y su fidelidad por los seres de esta familia (sobre todo con la señora Elroy); Sin embargo le desconcertaba su indiferencia repentina hacia ella, y añoraba su tiempo en la 'casita del bosque' junto a él.

Armándose de valor, la joven de anteojos gruesos se levanta de su asiento, y acercándose al mayordomo le pregunta: "quiere que le ayude con las bebidas George? No sé mucho del oficio pero soy bastante ágil".

Mirándola con curiosidad, George le dice: "no está bien visto para una joven de su sociedad mezclarse con el servicio. Gracias por querer ayudarme pero no necesito a nadie."

"Le queda bien su nuevo corte y casi ni lo reconozco." Continúa Patty sin darse por vencida.

"Muchas gracias por su elogio señorita O' Brien. Tengo un buen amigo estilista que se encargó de recortarme el pelo para empezar bien el ano. Y ahora si me permite necesito seguir atendiendo a los invitados."

"Insisto que me deje ayudarle. En verdad es solo una excusa para pasar un poco de tiempo con usted." Le admite Patty tímidamente.

"Mejor será que nos separemos ya, o sino la señora Elroy comenzara a sospechar que entre nosotros 2 hay algo: ya ella me reconoció en mi disfraz en la fiesta del 24 de Diciembre, así que no quiero echar más leña al fuego."

"Veo que la señora Elroy es muy perspicaz, pero dígame una cosa George: el hombre enmascarado que está bailando con Candy ahora mismo, es su misterioso al que nadie conoce, verdad?"

"Así es, pero ahora le dejo que debo ir a la cocina a buscar más bebidas."

"Prométame aunque sea dedicarme un baile antes de que termine la fiesta!" Exclama la joven de anteojos gruesos al verlo dirigirse hacia la cocina.

La señora Elroy que siempre ha sido la anfitriona de la mansión Leagan durante varias décadas tiene la ventaja de observar todo lo que ocurre a su alrededor, y no ha perdido ningún detalle del intercambio entre su mayordomo y Patricia O' Brien:

"Que es lo que se traen estos 2? Sera mi imaginación, o entre ellos hay algo? Lo averiguare con Albert, y esta vez exijo la verdad!"

Candy ha estado completamente ajena a lo que ocurre a su alrededor, y lo único que le importaba en este momento era seguir bailando con el misterioso hombre enmascarado de cabellos rojizos largos de quien se sentía inexplicablemente atraída: le agradaba su cercanía y sentía una familiaridad inexplicable hacia él. Ignoraba quien era y de donde venía, y sin embargo presentía que era una persona de sentimientos nobles, y humilde.

"En que estás pensando, Bella durmiente?" Le pregunta el misterioso hombre enmascarado sacándola de su ensueño.

"Pensaba en lo mucho que me gustaría saber quién es la persona que se esconde detrás de su máscara."

"Lo sabrás algún día, te lo prometo."

"Y porque no se deja de misterio ya? O es que acaso es algún agente secreto?" Insiste la rubia pecosa abriendo los ojos en grande.

Riéndose a carcajadas, el hombre enmascarado de cabellos rojizos largos le responde: "nada de esto. Tenga fe en mí, que se enterara más pronto de lo probable." Y ante la sorpresa inesperada de Candy, le levanta la barbilla tiernamente y le deposita un dulce y largo beso.

Al sentir sus labios otra vez en lo de ella, la rubia pecosa se pone a temblar levemente y cierra los ojos. De repente pasa por su mente la imagen de aquel sueño tan raro que había tenido anoche, en el que Albert y el hombre enmascarado son la misma persona, y apartándose abruptamente de su pareja, Candy lanza un pequeño chillido:

"No!"

El hombre enmascarado la mira petrificado, y exclama alarmado: "que le pasa señorita? Le pido disculpas si me apresure. Le prometo que mi intención no era abusar de usted, créame."

"No es esto. En verdad usted me gusta mucho, pero…"

"Pero qué?" Insiste el misterioso hombre enmascarado, mirándola curiosamente.

"Lo que pasa es que usted me recuerda mucho a una persona que amo y con la que no he podido estar, por razones bien complicadas." Le contesta la rubia pecosa tentativamente.

"Entiendo. Y al besarla yo, recordó todos sus momentos vividos con él, no es así?"

"Lo siento, pero no era mi intención compararlo con nadie."

"No se preocupe que la entiendo perfectamente: yo también amo a alguien muy parecido a usted."

"En este caso será mejor que nos olvidemos de todo, y recordemos estas fiestas navideñas como algo bonito y nada más…" Declara la rubia pecosa con lágrimas en los ojos, y antes de que el hombre enmascarado pueda reaccionar, se echa a correr hacia las escaleras y las sube rápidamente.

Albert se ha quedado paralizado ante la reacción de la niña de sus ojos, y sin vacilar camina hacia la puerta de entrada principal, y sale de ella tal como hizo una semana antes.

Echándose a correr como un loco por el bosque, Albert se detiene delante de la puerta de la 'casita del bosque', y abriéndola se quita la máscara y la peluca, tirándolos al suelo con furor: maldita sea el día en que Terry Grandchester había aparecido en la vida de Candy!

"Solo faltaba que me gritara a la cara su nombre, al hablar de un amor imposible entre el actor y ella!"

El súbito golpe de la puerta lo saca de su ensueño, y al abrirla y encontrarse frente a frente a la señora Elroy, Albert sobresalta: "tía abuela!"

"Se puede saber qué le dijiste a Candy para que se echara a correr como si hubiese visto el diablo?" Exige la anciana, cerrando la puerta tras ella.

"Porque mejor no se lo pregunta a ella?" Le contesta el hombre rubio de cabellos largos molesto.

"Albert, que paso entre ustedes 2?"

"Paso que cuando la bese tuvo el descaro de decirme que le recuerdo a alguien a quien ella ama pero no puede tener, y de quien crees que se trate? Nada más y nada menos que de Terry Grandchester!" Exclama Albert furioso.

"No necesariamente, o es que acaso ella te menciono al actor?"

"Pues poco le faltaba. Pero cuando le conteste que ella también me recordaba a alguien me sugirió que nos olvidáramos de todo, y se echó a correr."

"Interesante lo que me cuentas. Sin embargo nada nos asegura de que se trate del actor Inglés." Insiste la señora Elroy frunciendo el ceño.

"Y de quien más se trataría, pero él?! No se haga ilusiones, que para Candy solo existe Terry Grandchester." Declara Albert con amargura.

"Porque mejor no dejas que el destino decida las cosas? Eres más terco que una mula y cuando una idea se te mete en la cabeza no hay quien te la saque!" Exclama la anciana exasperada.

"A que vino realmente, tía abuela?" Le pregunta Albert, desviando el tema.

"Vine a preguntarte que es lo que se trae George con Patricia O' Brien? Los vi charlando en la fiesta, y no me pareció nada apropiado."

"Otra vez con lo mismo de la última vez? Acaso tiene algo de malo que el mayordomo de la casa charle con una invitada? Después de todo, él está encargado de las bebidas hoy, o me equivoco?"

"No te hagas el tonto conmigo Albert, que se muy bien que tú fuiste el que le recorto los cabellos para rejuvenecerle, y así conquistar a las jovencitas!" Exclama la señora Elroy con severidad.

"Cálmese por favor tía abuela que las cosas no son así. George es un hombre bien respetuoso y solo desea el bienestar de Patty. Y si le corte el cabello es para que se sienta más feliz consigo mismo y empiece bien el nuevo ano."

"Juras de que no me engañas?"

"Se lo juro por lo más sagrado que tengo, así que tranquilizese ya y regrese a la fiesta, que los invitados han de preguntarse dónde se escondió la anfitriona. La acompañare hasta la mansión y luego me regresare."

"Y que pasara con Candy?"

"Pues como dijo usted hace unos minutos, el destino decidirá."

Y poniéndole los brazos en el hombro de la anciana cariñosamente, Albert se encamina con ella en la noche fría y oscura.

Mientras tanto en la 'Mansión de los Leagans'.

Candy se ha echado a llorar en la cama de su habitación y tiene sentimientos contradictorios. Por un lado le gustaba el hombre enmascarado, pero al mismo tiempo su corazón latía por Albert. Sin embargo, el beso compartido entre los 2 hacia unos momentos había reafirmado su decisión: buscaría al hombre rubio de cabellos largos sea donde sea, y no descansaría hasta encontrarlo y decirle una vez por todas que lo amaba como a nadie en este mundo, y que su deseo más grande era unirse a él para siempre.

Secándose las lágrimas, la rubia pecosa siente como se le quita un peso de encima: mañana empezaba otro ano, y tenía la certeza de que 1917 le traería suerte. Respirando profundamente se mira en el espejo rápidamente, y conforme con su apariencia sale de la habitación para regresar a la fiesta.

La señora Elroy entra en el mismo instante en que la rubia pecosa baja las escaleras, y observándola, nota que busca de la mirada a alguien.

"Tía abuela, ha visto acaso al hombre enmascarado?" Le pregunta Candy acercándose a ella.

"Ya se ha ido. Porque?"

"Como se pudo ir si ni siquiera despedirse de mí?"

"Te importa mucho ese hombre Candy?" Le pregunta la anciana arqueando las cejas.

"Bueno, lo que pasa es que me recuerda mucho a alguien y me gustaba su compañía."

"Acaso se parecía al joven actor?" Continúa la señora Elroy sin quitarle la mirada de encima.

"A Terry? Para nada. Me refería a otra persona que usted no conoce."

"Ya veo. De todas maneras la noche es joven, y tus amigos todavía están aquí: porque mejor no te quedas con ellos hasta que termine la fiesta?"

"Tenía la intención de hacerlo. Por cierto cuanto falta para el toque de las 12 de la noche?"

"Pues unos 20 minutos, así que reúnete con tus amigos ya."

"Está bien, pero antes quiero agradecerle por la semana estupenda que pase aquí tía abuela, y decirle lo mucho que la quiero."

Y depositándole un beso rápido en la mejilla, la rubia pecosa se encamina en dirección a sus amigos.

"Que te paso que fuiste corriendo hacia arriba Candy? Acaso el hombre enmascarado te ofendió?" Le pregunta Archie frunciendo los ojos.

"Nada de esto. Lo que pasa es que me sentí un poco mareada, eso es todo." Les miente la rubia pecosa sonrojando levemente.

"Muy pronto serán las 12 de la noche! Que les parece si salimos todos a la terraza a pedir un deseo?" Exclama Annie entusiasmada.

"Estas loca o qué?! Con el frio que hace?"

"Pues a mí me parece una idea estupenda!" Declara Patty con aire sonador.

"A mí también. No te preocupes Archie que es solo por un ratito." Le dice la rubia pecosa guiñándole el ojo.

"Pues apuremos no ya!"

Y sin esperar más, los 4 amigos salen a la terraza a pasos apresurados.

Observando el cielo estrellado, cada uno de ellos hace un deseo: Archie, que el alma de su difunto hermano encuentre la paz; Annie, que sus 2 amigas encontrasen la felicidad; Patty, conquistar al mayordomo una vez por todas, y Candy poder volver encontrar Albert, y no dejarlo irse de su vida nunca más.

1, 2, 3…

El ruido del champagne les anuncia a todos la llegada del año nuevo, y abrazándolos a todos a la vez, la rubia pecosa exclama: "Feliz año nuevo amigos!"

"Feliz año nuevo a ti también!" Exclaman Annie, Archie y Patty a la vez.

"Feliz año nuevo a toda la juventud!" Exclama la voz inesperada de la señora Elroy.

"Tía abuela!" Exclaman los 4 a la vez.

"Sabía que los encontraría acá."

Caminando hacia la rubia pecosa, la anciana la abraza efusivamente, y le murmura en el oído: "feliz 1917 cariño, y deseo con toda mi alma que muy pronto encuentres la felicidad."

"Gracias tía abuela. Feliz 1917 a usted también, y mi deseo es que se mantenga saludable y que podamos compartir muchos momentos."

Observando el cielo nuevamente, ven copas de nieve caer del, y una de las estrellas, brillar más que las demás: Candy presentía que para 1917 empezaría una nueva etapa de su vida para bien o para mal, y que muy pronto debería tomar una importantísima decisión.

Les agradezco a todos mis lectores por tener la paciencia infinita de esperar a que actualizara aquel otro capítulo largo. Que sorpresas inesperadas le traerá a CANDY el año 1917? Que pasara con ALBERT que se la pasa ocultándose como EL HOMBRE ENMASCARADO, y que está convencido qué nuestra protagonista aun ama a TERRY? Encontrará PATTY la felicidad junto a GEORGE? Cada vez se va complicando más las relaciones de cada uno de ellos, y solo el tiempo decidirá qué final les espera…

Otro agradecimiento especial a JOSIE (guest), y de verdad que es una pena que no estés apuntada al 'Fanfiction site', pues de lo contrario podría escribirte a tu dirección privada y a la que no todo el mundo tiene acceso. De todas maneras hasta la próxima, y espero que disfrutes el capítulo 25!

También a CANDYBERT, SAYURI 1707 Y MAIIRAHUIIR se les agradece un montón!

Saludos a todos, y que pasen una linda semana!