La verdadera historia de Candy White
(Capitulo 26)
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', Enero 1917.
Candy ya tenía una semana de haber regresado de sus vacaciones de la 'mansión de los Leagans', pero en vez de reintegrarse al trabajo se la pasaba pensando en 2 personas al mismo tiempo: Albert,y elmisterioso hombre enmascarado.
'Sera posible que me haya enamorado de 2 hombres a la vez?'
La imagen de Terry pasa inadvertidamente por su mente, y al acordarse del joven de cabellos oscuros largos le vienen remordimientos de consciencia: su corto romance con él le había traído más tristezas que alegrías, y todavía se sentía culpable por la manera en que había usado a Albert; El hecho de haber estado involucrada con 2 hombres a la misma vez había provocado la partida de su tierno amigo y la revelación de sus sentimientos hacia él, y ahora que no lo tenía a su lado estaba más infeliz que nunca y suspiraba día y noche por él.
Una noche en que está estudiando en la habitación que compartía con Flanny, la rubia pecosa se levanta de la silla para dirigirse hacia la ventana, y la abre levemente para despejar sus pensamientos mientras respira el aire invernal.
"Que es lo que te pasa amiga?" Le pregunta la joven de anteojos oscuros, observándola con curiosidad.
Suspirando, Candy le contesta tristemente: "no sé cómo explicártelo, pero me parece que me he enamorado de 2 hombres a la vez."
"Otra vez con lo de Albert y Terry? Esto no es novedad para mí."
"No me refería a Terry, sino a otro."
"Otro? De que me estás hablando Candy que no entiendo nada!" Exclama Flanny abriendo en grande los ojos.
Aclarándose la garganta, la rubia pecosa empieza con su relato: "recuerdas la famosa 'fiesta de disfraz' que la tía abuela organizo? Pues ahí conocí a un hombre enmascarado que iba disfrazado de Veneciano, y aunque no le haya visto la cara en toda la noche me sentí inmediatamente atraída por su dulce voz y la manera tan segura en la que bailaba… Por un momento era como si reviviera mí pasado junto a Anthony cuando los compartíamos nuestro 'vals' favorito; También hube de notar que era un hombre bastante culto, y por la manera en la que se expresaba que se trataba de un adulto y no un adolescente."
"Acaso crees que sea mayor?" Le pregunta Flanny frunciendo el ceño.
"No lo creo. Por su voz diría más bien que es bastante joven y que no llega ni a los 30ta, pero es difícil juzgar ya que no le llegue a ver el rostro."
"Pues a mí esto sí que me parece sospechoso y lo probable es que sea más bien feo, e incluso repulsivo si se esconde de esta manera: un hombre atractivo nunca haría algo así."
"Yo no lo creo. Le llegue a ver su espeso cabellos rojizos largos y estoy segura de que es muy atractivo en verdad." Le contesta la rubia pecosa sonrojando levemente.
"Y que paso con Albert?" Le pregunta Flanny, arqueando las cejas.
"Pues ahí está el problema: amo a Albert con todas mis fuerzas, y sin embargo me siento muy confundida desde que conocí al hombre enmascarado.
"Me imagino que tampoco sabes cómo se llama?"
"No sé ni de donde es. Al principio incluso creí que era un extranjero por lo mucho que sabía sobre Italia, pero él se rio y me aseguro que también es Norteamericano."
"De todas maneras deberías tener mucho cuidado en no jugar con el fuego: con Terry era más fácil pues se trataba de tan solo un adolescente, pero con un hombre hecho y derecho no se puede jugar."
"Porque dices eso Flanny?"
"Albert te abandono por indecisa y Terry se decidió por Susana, pero a lo mejor aquel misterioso hombre enmascaradono sea tan paciente como lo fueron tus 2 amigos."
"Tienes razón. De todas maneras no creo que lo vuelva a ver más nunca ya que él se marchó sin dejarme saber quién era, y yo ni siquiera vivo en Michigan…" Le contesta Candy tristemente.
"Pues mejor así, pues a saber en qué lio te habrías metido con tus enamoramientos indecisos amiga, y porque no me lo contaste antes?"
"Pues porque pensé que se trataba tan solo de una infatuación, y que muy pronto me olvidaría de mi encuentro con el hombre enmascarado pero no logro sacarlo de mi mente, y como si fuera poco a Albert tampoco y por esto me siento muy confundida con lo que me está pasando…" Le contesta Candy desesperada.
"Pues debes decidirte por uno de los 2, pero se me acaba de ocurrir una idea: acaso has pensado en poner un anuncio en el periódico para ver si lo localizas?"
"A quien a Albert? Dios mío pero como no se me había ocurrido antes! Es una excelente idea Flanny y de verdad que eres un genio!" Exclama la rubia pecosa con un brillo en los ojos, pero al cabo de un minuto su expresión cambia y balbucea: "pero no tengo ni una foto suya."
"Eso no importa: eres buena dibujando?"
Al ver a la rubia pecosa menear la cabeza negativamente, Flanny le dice con una sonrisa misteriosa: "pues no importa puesto que soy bastante ágil con el lápiz. Yo dibujare a tu amigo lo mejor que pueda y cuando esté listo lo publicaremos en el periódico, te parece?"
"Eres la mejor amiga del mundo y no sé ni que haría sin ti!" Exclama Candy con lágrimas en los ojos. Si todo salía bien volvería a ver a Albert antes de lo que pensaba, y cuando lo tuviese delante de ella lo abrazaría y no lo soltaría hasta hacerle entender que sin él su vida no tenía sentido, que lo que los unía iba mucho más lejos de la amistad, y que él era indudablemente su alma gemela. Su breve encuentro con el misterioso hombre enmascarado quedaría entonces bien atrás, como un dulce recuerdo de una noche mágica navideña….
Esta misma noche Candy vuelve a tener otro sueño raro, en el que es otra vez aquella chiquilla de 6 años llorando amargamente en la colina de Pony después de haber leído una carta de despedida de su mejor amiga Annie, quien acababa de ser adoptada por una familia rica. De repente oye la dulce voz familiar tan querida y conocida de siempre:
"Eres mucho más linda cuando te ríes que cuando lloras…"
La niñita pecosa levanta el rostro del suelo rápidamente, y se estruja los ojos para poder observar mejor a su príncipe de la colina; Sin embargo a quien ve parado delante de ella es a un hombre enmascarado de cabellos rojizos largos, y confusa le pregunta:
"Quien eres, y donde está mi príncipe de la colina?"
"Tu príncipe de la colina y yo somos la misma persona, pequeña pecosa…"
Candy se despierta sobresaltando después de aquel sueño perturbador, y casi se cae de la cama. Mirando a su alrededor ve a Flanny profundamente dormida y adivina que todavía es de noche, y que está en su habitación de Chicago.
'Que es lo que significa este sueño tan repetitivo que suelo tener?'
Gotas de sudor le resbalan por la cara y se pone a temblar incontrolablemente, consciente de que le frio que siente no tiene nada que ver con el clima invernal de enero, sino con aquel sueño raro que solía tener a través de los anos y que la perseguía incansablemente: sabía que tarde o temprano tendría que enfrentar de una vez por todos los demonios de su pasado, y averiguar quién era realmente el príncipe de la colina,y donde se encontraba.
Michigan, 'Mansión de los Leagans', Febrero 1917.
Es una mañana gris y helada de mediados de febrero, y sentada en el sofá del salón principal, la señora Elroy lleva en sus manos un periódico mientras espera con ansiedad una visita importante. El sonido del timbre la saca de su ensueño, y dirigiéndose hacia la puerta a pasos rápidos la abre, dejando entrar a Albert.
"Porque mando llamarme con tanta urgencia tía abuela?" Le pregunta el hombre rubio de cabellos largos, intrigado.
"Baja la voz que todavía todos duermen. Si te hice venir es para que veas esto."
Y entregándole el periódico, la anciana espera ansiosa.
Albert abre los ojos en grande al ver su retrato en la página principal del periódico, y leyendo el parágrafo ve escrito: 'se busca a un hombre rubio de cabellos largos desaparecido hace casi medio año sin haber dejado ni huellas… Favor de comunicarse con el 'hospital Santa Bárbara' cuanto antes si lo llegan a encontrar, y se le entregara una recompensa generosa.
"Que significa esto tía abuela?!"
"Pues lo obvio: que Candy esta desesperadamente enamorada de ti y por esto te busca." Le contesta la anciana exasperada.
"Por favor déjese de bromas que no estoy de humor!" Exclama Albert exasperado.
"Y tú, déjate de ser tan testarudo! Se de lo que te hablo y me parece increíble que no te hayas dado cuenta todavía que aquella muchacha te ama profundamente."
"Pues a mí me parece que Candy está jugando conmigo y piensa que todavía soy un adolescente como ella y su amiguito Terry pero no es el caso: soy un hombre hecho y derecho llegando casi a los 30ta y no soy el títere de nadie." Declara Albert en voz firme.
"Ya veo que nunca le darás una oportunidad a Candy de demostrarte que el peor error que ella cometió contigo es irse a los brazos del actor Inglés, cuando aún ella solo estaba indecisa y experimentaba como lo suele hacer la mayoría de los jóvenes. La decisión es la tuya Albert: o abres tu corazón nuevamente, o la perderás para siempre."
El hombre rubio de cabellos largos se queda pensativo durante un largo rato y por un momento tiene sus dudas: será posible que la rubia pecosa lo ame de verdad? Sin embargo aún le atormentaba la escena de Candy en brazos de Terry, y cada vez que la recordaba se moría de celos.
"Lo siento tía abuela, pero no puedo perdonarla."
"Sin embargo no te costó nada seducirla con tu disfraz de misterioso hombre enmascaradomientras bailabas con ella en aquella fiesta de disfraz que di en la mansión, verdad?"
"Esto era diferente. Usted sabe que era la única forma de verla."
"Pues a mí me parece una forma muy cobarde de esconderse." Insiste la anciana enojada.
"Llámelo como quiera, pero no puedo olvidar lo que vi."
"Pues en este caso concentrémonos mejor en lo que dice el artículo del periódico, pues no podemos ignorarlo."
La señora Elroy entendía profundamente a su sobrino y sabía lo orgulloso que era: presentía que la rubia pecosa tendría que pasar por diferentes pruebas antes de reconquistarlo, y que solo el tiempo diría si los 2 estaban realmente hechos el uno para el otro.
"Me parece una idea estupenda." Aprueba Albert aliviado.
"Para empezar, tendrás que recortarte el cabello y cambiar tu apariencia por completo." Continúa la anciana con firmeza.
"Recortarme el cabello?!" Exclama Albert alarmado. Si Candy llegara a darse cuenta de que él era en verdad su príncipe de la colina,esto traería consecuencias desastrosas.
"Y que tiene de malo? Ya has estado demasiados años con los cabellos largos, y para serte franca te ves mucho más varonil con el pelo corto."
"Y qué pasa si Candy llegara a confundirme con Anthony? Usted sabe lo mucho que ella lo quiso."
"Por favor deja ya de decir bobadas Albert! Anthony murió hace anos y los muertos no resucitan!"
"De todas maneras prefiero que me recorten solo las puntas, y le prometo vestirme adecuadamente de ahora en adelante, le parece?"
"Eres un testarudo pero acepto. Sin embargo te advierto que se terminó tu vestimenta de vagabundo, y que a partir de hoy mismo te pondrás trajes te plazca o no. Es la única forma de proteger tu imagen y evitar un escándalo, pues todavía debes guardar tu secreto como patriarca de la familia."
"Acepto." Le contesta Albert estrechándole las manos.
"Muy bien, pues manos a la obra y será mejor que te marches antes de que se despierten los Leagans. Ya son las 6 de la mañana y ellos bajaran las escaleras en cualquier momento." Declara la señora Elroy mirando su reloj de mano.
"Pues ahora me marcho y le deseo un lindo día, tía abuela."
Y abrazando a la anciana tiernamente, el hombre rubio de cabellos largos se dirige a la puerta principal, y sale de ella tan pronto como entro.
Unos instantes más tardes baja de las escaleras Ruth Leagan, y al ver a su nuera, a la señora Elroy se le ponen los pelos de punta: de todas las personas de esta casa, aquella mujer malvada con la que su único hijo se había casado era la menos apreciada, y a pesar de los anos acumulados todavía no lograba contener su disgusto. Sin embargo era cortes de naturaleza.
"Buenos días Ruth. Que tal dormiste?"
"Como si esto a usted le importara. Mejor déjese de ironías y dígame más bien que hace despierta a estas horas un domingo?" Le pregunta su nuera, arqueando las cejas.
"Me levante temprano pues no podía concebir el sueño."
"Yo tampoco pues su hijo se la pasa roncando, y dormir a su lado se ha vuelto insoportable." Protesta Ruth Leagan con despecho.
"Si lo odias tanto porque no te marchas de una vez por todas de esta casa y nos dejas a todos en paz?"
"Pues fíjese que no pienso darle esta satisfacción. Sé que usted nunca me acepto y que se la paso menospreciándome durante años, y solo porque mis padres fueron víctimas de una corrupción y que me toco casarme con su hijo, quien para su desgracia me ama ciegamente."
"Pero que cosas dices Ruth?!"
"Solo la verdad aunque a usted le duela escucharla: Robert Leagan siempre me ha querido más que a usted, y no hay nada peor para una madre que saber que su propio hijo prefiere a su esposa que a la persona de su misma sangre." Le contesta Ruth con triunfo.
"Esto que me dices es una barbaridad y no tengo porque escucharte!" Exclama la señora Elroy tapándose los oídos.
"Pues no pienso callarme la boca! Usted no es más que una vieja amargada que se la pasa controlando la vida de todo el mundo y yo no voy a permitir que me separe de mi esposo, tal como ya lo ha logrado con mis propios hijos me oyó?! Esta será mi última venganza: me quedare al lado de Robert y no permitiré que me saque a la calle como un animal!" Grita Ruth Leagan, roja de la ira.
"Por favor baja la voz que todos te oirán!"
"Pues no la bajare, y poco me importa que todos nos escuchen!"
"Tía abuela, mama! Que pasa que gritan tanto?" Exclama Eliza bajando las escaleras a toda prisa: las súbitas voces altas de las 2 mujeres la habían despertado y alarmado.
"Porque mejor no se lo preguntas a tu abuela?"
Y sin esperar la respuesta de su hija y suegra, Ruth Leagan se encamina hacia la puerta principal, y sale de ella estrellándola: necesitaba alejarse de su suegra por unos minutos, y respirar aire fresco antes de regresar; Le resultaba cada día más difícil aguantar la presencia de la anciana en aquel hogar, en el que a pesar de todos los anos acumulados todavía no lograba sentirse a gusto, y llamarlo casa. Sin embargo el viento helado de febrero la toma completamente de sorpresa, y poniéndose los brazos alrededor de ella para protegerse del frio se pone a temblar de rabia.
'Debí haberme traído algo más caliente conmigo… maldita vieja amargada!'
Alejándose a pasos rápidos de la mansión, Ruth Leagan se dirige al 'jardín de las rosas' sin darse cuenta, y abriendo el portal se pone a reflexionar sobre su vida: había fracasado como madre y nunca supo amar a su esposo. Lagrimas inesperadas resbalan por sus mejillas y se pone a llorar amargamente; Se había pasado toda su juventud tratando de impresionar a la gente de la alta sociedad, sin importarle siquiera a quien lastimaba y todo por ambición. Ahora a los 40ta anos de edad, no era más que una amargada mujer de mediana edad sin amigos y que solo contaba con el amor de su fiel esposo. Suspirando se pregunta qué clase de futuro la esperaba en una sociedad en el que todos la odiaban, y esta tan ensimismada consigo misma que ni percibe la presencia de su hija que la está observando curiosamente.
"Sabía que te encontraría acá mama! Es increíble lo mágico que es el 'jardín de las rosas!'" Exclama la joven de cabellos castaños claros haciéndola sobresaltar.
"Eliza! Que haces acá?" Le pregunta Ruth secándose las lágrimas con la remanga de su bata larga.
"Acaso has estado llorando mama?" Le pregunta Eliza estupefacta, pues era la 1era vez que veía a aquella mujer tan dura derramar una lágrima.
"No. Es solo una alergia del aire." Le miente Ruth pues aborrecía la debilidad.
"Por favor mama por lo menos se franca conmigo que soy tu hija, y aunque no me quieras me aflige verte así."
Ruth Leagan siente remordimientos de conciencia al oír su hija hablar así, y acercándose a ella le dice: "por favor no digas esto Eliza que no es verdad. Se perfectamente que no supe ser una madre ejemplar para ti y para Neil y que me pase todo el tiempo ocupada conmigo misma sin importarme lo que pasaba a mi alrededor; Mi ambición era demasiado fuerte y me transformo en la mujer dura a quien todos odian impidiéndome amar realmente, y con los anos me convertí en un ser malvado y lleno de prejuicios."
Eliza se queda muda del asombro mientras observa como a su madre se le cae la máscara que llevaba escondida durante años: delante de ella se encontraba ahora una mujer humilde de mediana edad, cansada de fingir y deseando a toda costa cambiar antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo le guardaba cierto rencor por su negligencia de no haber sido lo suficientemente madre para ella durante toda su infancia, y con lágrimas en los ojos le reprocha:
"Porque has esperado tanto tiempo mama?! Porque no supiste ser mi amiga antes? No te imaginas todas las veces que he soñado en escucharte pronunciar aquellas palabras! Fueron tantos años de soledad para mi irrecuperables!"
Abrazando a la joven de cabellos castaños claros tentativamente, Ruth continua: "perdóname hija y sé que esto no es una excusa que valga, pero nunca tuve amigas y mucho menos a un ángel guardián como lo fue la hermana Gray para ti. Cuando yo tenía tu edad mis padres quedaron en la ruina y me toco casarme a la fuerza; Al poco tiempo quede embarazada de Neil, luego naciste tú, y desgraciadamente en vez de dedicarme a mi familia mi ambición me llevo por el mal camino, y el resto es historia."
"Quiero que me contestes con toda franqueza mama: acaso quisiste alguna vez a papa?"
"Me enamore del en el 1er instante que lo vi y pienso que el sintió lo mismo por mí."
"Entonces como es posible que siempre lo trates tan mal en vez de demostrarle tu amor?"
"Porque nunca supe querer a nadie." Declara Ruth bajando la cabeza.
"Me imagino que tus padres nunca te dieron amor, verdad?" Intuye Eliza, que hasta el día de hoy no conocía a sus abuelos maternos."
Riéndose amargamente, Ruth Leagan continua: "mi madre favorecía a mis hermanos menores, y mi padre siempre me trato como a una empleada más de la casa; De todas maneras ya no importa y ahora es demasiado tarde para remediarlo."
"Te equivocas mama: papa te ama profundamente y ya es tiempo de que pongas un poco de tu parte. Lo que me apena es lo mal que te llevas con la tía abuela."
"Esa víspera me odia y está convencida de que me case con su hijo por su fortuna! Qué ironía de la vida, pues el dinero nunca me ha hecho feliz ni cuando mi familia lo tenía!" Exclama Ruth con amargura.
"Y esta es tu oportunidad para demostrárselo y cambiar tu actitud hacia ella como lo estás haciendo conmigo." Insiste Eliza.
"No sé si pueda pues yo también la odio."
"Hazlo por papa. Si de verdad lo amas no te costara. No te digo que la quieras, pero por lo menos muéstrate amable con ella. Tía abuela no es tan mala como crees, y sé que te dará una oportunidad para redimirte."
"Es increíble lo mucho que has madurado en tan poco tiempo, y me siento muy orgullosa de tener una hija como tú."
"Tú también puedes contar conmigo para lo que sea mama, y quiero que sepas que me siento muy feliz de conocer por fin tu lado humano." Le dice Eliza tomando sus manos en las de ella.
"Intentare ser amable con la señora Elroy, pero la verdad es que siento mucha vergüenza de como se ha desarrollado mi vida y quisiera nacer otra vez."
"No te des por vencida mama que nunca es demasiado tarde para cambiar. Porque mejor no regresamos a casa que hace mucho frio y vienes muy poco abrigada?"
Y colocando su brazo alrededor del hombro de su madre, Eliza se la lleva de regreso a la mansión.
Al ver madre e hija entrar por la puerta de entrada principal de la mansión, la señora Elroy exclama en voz alta: "Vaya! Ya te cansaste de congelarte afuera Ruth?! Estoy harta de tus espectáculos y si mi nieta se llega a enfermar por tu culpa lo tendrás en tu conciencia, aunque pensándolo bien no creo que la tengas!"
Ruth Leagan que habitualmente tendría una respuesta venenosa para su suegra trata de contenerse, y al notar el silencio de su nuera la señora Elroy arquea las cejas; Sin embargo en este mismo instante se oye una exclamación, y levantando la vista hacia las escaleras, las 3 mujeres ven a Robert Leagan correr hacia abajo alarmado:
"Por dios querida donde has estado que estas temblando del frio?! Note tu ausencia tan pronto me desperté, y cuando escuche las voces altas de ustedes baje corriendo!"
Y arropando a su esposa tiernamente con la bata que llevaba puesta, Robert le lanza a su madre una mirada de interrogación antes de continuar: "que fue lo que paso ahora madre, y cuándo es que ustedes 2 van a dejar de estar en guerra?"
"A que te refieres hijo?"
"No soy ningún tonto madre y sé muy bien que finges amabilidad con Ruth cuando yo estoy presente, y me parece increíble que después de tantos años no hayan podido conocerse mejor y llevarse bien. Sé que mi esposa tiene un carácter difícil, pero esto no te da derecho a tratarla tan mal!" Exclama Robert Leagan con furor.
La señora Elroy se siente herida al oír a su único hijo defender a su esposa con tanta vehemencia, el que normalmente siempre había sido dulce y atento con ella, y aprovechando del silencio de su madre, Robert se encamina con su mujer hacia la escalera.
"Espera hijo! Entiéndeme que las cosas tampoco son así!" Le implora su madre desesperada.
"Aquí no hay nada que entender madre. Tú nunca aceptaste a Ruth como mi esposa a pesar de saber cuánto la amo, y es que acaso te importa tan poco mi felicidad? Ya ni vale la pena de seguir discutiendo, y si me permites quiero irme a mi habitación a descansar que hoy no tengo compromisos y todavía es bien temprano."
Y sin esperar la respuesta de la anciana, marido y mujer se encaminan de regreso a su respectiva habitación.
Eliza que ha estado observando la escena silenciosamente se acerca a su abuela, y poniendo su brazo alrededor de ella le dice suavemente: "siento muchísimo lo que acaba de pasar tía abuela, y si te sirve de algún consuelo te entiendo perfectamente y estoy contigo para lo que sea."
"Gracias Eliza, pero si pierdo el amor de mi único hijo no me quedara más nada…" Murmura la anciana con tristeza, y con rencor continua: "lo siento mucho por ser tu madre, pero esa mujer es una víspera!"
"Ella no es tan mala como parece. Por favor dele una oportunidad como me la dio a mí, tía abuela."
"Cada vez me asombra lo mucho que has cambiado Eliza, y por esto estoy convencida de que todos merecemos una segunda oportunidad. Está bien, dejare en paz a Ruth y no la provocare más. Después de todo no quiero perder a mi hijo, y si la ama tanto algo bueno ha de tener."
"Gracias tía abuela. Y que le parece si desayunamos ya, que me muero de hambre."
"Me parece una excelente idea Eliza, y que los demás bajen cuando estén listos."
Solos en la habitación, marido y mujer se quedan parado durante un largo rato sin saber que decirse. Ruth Leagan se sentía avergonzada de la manera tan indiferente en cómo había tratado a su esposo durante todos estos años, y hoy por 1era vez lo veía con otros ojos: Robert Leagan la había defendido con vehemencia delante de su propia madre y aquel acto de valor la llenaba de orgullo y admiración; Por otro lado, Robert Leagan se sentía agotado y usado por las 2 mujeres a las que más amaba en este mundo, y que para su desdicha se odiaban la una a la otra. Finalmente, él es el que corta el silencio incomodo que hay entre ellos:
"Me iré a recostar un rato en la cama que me siento repentinamente cansado después de tantos incidentes."
"Yo también me recostare que tengo mucho sueños." Declara Ruth, bostezando.
"Me iré a acostar en el sofá entonces." Le contesta Robert con sequedad.
"Por favor quédate conmigo que tengo frio."
Mirando a su esposa con cierta curiosidad, Robert asiente y los 2 se acuestan nuevamente en la cama.
Ruth aprovecha esta oportunidad al tenerlo tan cerca de ella, y ante la sorpresa de su marido acerca sus labios a los del, y lo besa con ardor. Tomando aquello como una invitación, Robert profundiza el beso, sus cuerpos se entrelazan y antes de que se den cuenta de lo que está pasando los 2 hacen el amor como no lo habían hecho durante años, y finalmente consumidos por aquella pasión inesperada se quedan dormidos.
Robert Leagan se despierta primero, y al ver a su esposa serenamente dormida se levanta lentamente para dirigirse hacia una de las gavetas dónde guardaba sus cigarrillos; Fumaba muy raramente, pero esta había sido una mañana bastante peculiar y todavía no salía de su asombro sobre Ruth: habitualmente era una mujer dura y frívola, pero al tenerla nuevamente en sus brazos después de años de no hacerle el amor había sentido todo el fuego y la pasión escondido dentro de ella y aquello lo desconcertaba. Sentándose en un sofá para observarla mejor, enciende un cigarrillo mientras piensa en lo mucho que amaba a su esposa a pesar de su personalidad mezquina y egoísta, sin embargo dormida parecía un angelito, y con el cabello suelto se veía mucha más joven de lo habitual.
'Me recuerda a la jovencita inocente y tímida de la que me enamore años atrás…'
Los sollozos inesperados de su esposa lo sacan de su ensueño, y levantándose del sofá para acudirla, Robert le pregunta con ternura: "que tienes querida?
La dulce voz de su esposo la llenan de remordimientos, y llorando descontroladamente, Ruth Leagan gime: "tengo miedo de morirme e irme al infierno…"
"Morirte? Es que acaso estas enferma cariño?!" Exclama Robert consternado, mientras pone sus manos en la frente para ver si tiene fiebre.
"Mi salud está bien, sin embargo es mi alma la que necesita cura…" Le dice Ruth bajando la cabeza avergonzada.
"En este caso esto se puede curar."
Y alzándole la barbilla con ternura, Robert le deposita un beso suave en los labios.
"Porque eres tan bueno conmigo si yo no he hecho más que humillarte y maltratarte?"
"Sera porque soy un masoquista irremediablemente enamorado de ti, y porque sé que muy en el fondo de tu ser se esconde una alma tierna y necesitada de amor."
"Oh Robert! He sido tan ciega y estúpida en no darme cuenta que tengo al mejor esposo del mundo y no he hecho más que usarte para mi imagen! Te pido perdón por todas las veces que te he menospreciado, y si quieres sacarme de tu vida me marchare y te dejare el camino libre."
Y llorando amargamente, Ruth Leagan siente como si se le fuera a destrozar el alma.
"Nada de eso mi amor. Yo nunca te dejare pues te llevo impregnada dentro de mi corazón desde el día en que te vi por 1era vez."
Y tomándola en sus brazos otra vez, Robert la besa con todo el amor que llevaba por dentro dejándola casi sin respiración.
"Yo también te amo aunque nunca supe demostrártelo." Murmura Ruth, abrazándolo fuertemente.
"Pues que te parece si empiezas ahora?" Le sugiere Robert sensualmente, mientras le acaricia los cabellos.
"Y que pasara con mi imagen de 'mujer de hierro'?"
"Puedes seguir fingiendo delante de la gente, pero sé muy bien que dentro de ti se esconde una mujer llena de fuego y pasión."
"Entonces este será nuestro pequeño, te parece?"
"Como quieras cariño."
Y sin poder contener el nuevo fuego de pasión que los 2 llevaban escondidos durante años, se besan como si se les fuera a derrumbar el mundo sin ni siquiera importarles la hora que es, y cuando finalmente deciden salir de la habitación para hacer frente al resto de la familia leen el reloj que anuncia las 12 del mediodía; El salón estaba completamente vacío, y sin la presencia majestuosa de la señora Elroy, Ruth se sentía más a gusto en su hogar: era increíble la influencia que ejercitaba la anciana sobre su familia, y a pesar de su despecho hacia ella también la admiraba profundamente aunque le resultara difícil reconocerlo, pues gracias a su carácter fuerte y ambicioso aquella mujer había logrado mantener el apellido tan prestigioso de los Leagans intacto, además de administrar la fortuna heredada ágilmente.
"Mama debe haber salido a algún compromiso." Declara Robert, sacándola de su ensueño.
"Y Eliza seguramente estará estudiando en su habitación."
"Pues que te parece si salimos los 2 a comer a un restaurante? Hace mucho que no hemos estado solos de verdad." Le sugiere Robert guiñándole el ojo.
"Esto me recuerda mucho a nuestra 'luna de miel': en aquel entonces salíamos bastante…" Le dice Ruth con nostalgia.
"Pues entonces hagamos de esto parte de nuestra rutina diaria."
"Me parece una idea estupenda!"
Y riéndose como una pareja de adolescentes, marido y mujer agarran cada uno su abrigo, y salen afuera dispuestos a enfrentar el frio invernal de febrero.
Pasan las semanas y la señora Elroy nota el cambio radical entre su hijo e nuera: Ruth Leagan había rejuvenecido considerablemente, y en su rostro habitualmente amargado se reflejaba ahora felicidad absoluta; Robert también resplandecía de felicidad, y su nuevo enlace amoroso con su esposa había fortalecido su carácter.
Eliza también había notado la felicidad recién descubierta entre sus padres, y a pesar de alegrarse por ellos resentía una tristeza profunda: su relación con Philip Morgan era todo lo contrario de la de ellos, y se había enamorado como una tonta del. Tomando una respiración profunda, decide consultar a su madre para tener una conversación de mujer a mujer con ella. Ya era tiempo de aclarar las cosas sobre su futuro, y necesitaba desahogarse.
Como si leyera su pensamiento, Ruth Leagan sale en este mismo instante de su habitación, y al ver la expresión sombría en la cara de su hija se acerca preocupada:
"Que te pasa Eliza?"
Aclarándose la garganta, la joven de cabellos castaños claros le dice tentativamente: "te mentí cuando te dije que odiaba a Philip Morgan mama. Estoy perdidamente enamorada del, y no sé qué hacer con este amor que me consume cada día."
"Lo sabía. Presiento que te enamoraste del aquel día en que bailaron juntos por 1era vez, además que tus ojos brillan cada vez que hablas del con rabia y rencor, y como dice el refrán: "del odio al amor hay un paso'."
"Es terrible mama pues él me odia y juro vengarse de mi por todas las maldades que Neil y yo le hicimos cuando éramos niños, y solo por esta razón eligió casarse conmigo: para hacerme pagar nada más, y por esto te ruego que me permitas cancelar esta boda ridícula que no llevara a nada y dejes que me dedique únicamente a los estudios, para luego marcharme de una vez por todas a Inglaterra. No exijo que me entiendas, pero necesito mi libertad a toda costa!" Exclama Eliza desesperada.
"Cálmate Eliza que tampoco las cosas son así. He visto la manera en que aquel joven te mira cada vez que sus ojos se posan en ti, y es evidente que el también siente lo mismo por ti. Tal vez al inicio él tenía un propósito de venganza pero las cosas cambian: cuando tu padre y yo nos casamos a penas nos conocíamos, y el amor fue creciendo poco a poco. Confía en mí que soy tu madre y tengo más experiencia en la vida que tú."
"Ojala fuese verdad lo que me dices mama, pero tengo mucho miedo de sufrir y presiento que al lado de Philip solo me espera desdicha."
"En la vida hay muchos altos y bajos pero eso es justamente lo que nos hace crecer. Lo bonito de todo esto es que nunca sabes lo que te espera y por esto tienes que verlo como un aprendizaje, una aventura que nunca termina y debes recorrer tu camino sin miedo. Ya encontraras la felicidad, sea con Philip u otro pero por favor nunca dejes de creer en ti y solo mira para delante y cuenta conmigo para lo que sea, que siempre estaré a tu lado."
"Gracias mama. Necesitaba oír tus palabras reconfortantes, y me alegra ver lo mucho que has cambiado en estas últimas semanas: he anhelado toda mi vida que me guiaras en tu rol de madre y me dieras un poco del amor que siempre reservaste para Neil, y por esto me conformo ahora con tener un poco de tu apoyo y amistad."
Y sin poder contener todas las emociones acumuladas por tanto tiempo, Eliza estalla en llantos.
Llena de remordimientos al escuchar las palabras tan verídicas de su hija, Ruth Leagan la toma en sus brazos y le murmura: "perdóname cariño pues sé que te cause un daño irreparable durante muchos años, y en gran parte soy culpable de todas tus desdichas, pues de haberles educado a tu hermano y a ti tal como se debe se habrían convertido en jóvenes noble y generosos; Sin embargo fue exactamente lo opuesto y tu cambio radical se lo debo únicamente a una monja Inglesa del internado más prestigioso de Londres."
"Entonces que me aconsejas debo hacer respeto a Philip?"
"Que aprendas a conocerlo un poco más antes de precipitarte a cualquier compromiso. Sé que originalmente te forcé a casarte con él, pero ahora las cosas son distintas y la felicidad de mis hijos es mucho más importante que una boda por interés."
"No sabes lo feliz que me siento al saber que estas de mi lado mama! Estoy muy orgullosa de ti, y me doy cuenta cada día que nunca es demasiado tarde para cambiar, y solo espero que la tía abuela y tu puedan llegar a ser amigas."
"Lo dudo mucho. La señora Elroy me ha odiado desde siempre y nunca me ha dado la oportunidad de redimirme." Le contesta Ruth tristemente.
"Dale tiempo mama, que tarde o temprano ella cambiara su actitud hacia ti, ya lo veras."
"Que dios te oiga."
"De que están charlando mis 2 mujeres favoritas?" Pregunta una voz masculina, y acercándose a ellas, Robert Leagan coloca su brazo alrededor del hombro de cada una riéndose a carcajadas.
"Son conversaciones entre madre e hija." Le contesta Ruth, guiñándole el ojo a Eliza.
Eliza le guiña el ojo de vuelta sintiéndose repentinamente feliz: finalmente sus padres la trataban como a una hija y no el objeto que fue durante casi 19 años; Presentía que su vida cambiaria para mejor, y que con un poco de suerte tal vez lograría conquistar a Philip Morgan y casarse con él por amor en vez de venganza.
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', marzo 1917.
Ya habían pasado 2 meses desde que Candy y Flanny optaron por poner un anuncio en el periódico buscando a Albert, pero era como si la tierra se lo hubiera tragado: su amigo aún no había dado señales de vida y la rubia pecosa sentía como se le derrumbaba el mundo. Cada día se levantaba con menos ganas de vivir, y la depresión era tan fuerte que ya ni podía concentrarse en sus estudios. Una mañana en que caminaba por el pasillo de camino a sus clases, se cruza con la directora del hospital:
"Te estaba buscando justamente Candy, así que ven conmigo a mi despacho que tenemos que hablar."
"Pasa algo señora Stevenson?" Le pregunta la rubia pecosa alarmada.
"Quiero que hablemos a solas y no en el pasillo, así que sígueme!" Exclama la directora con autoridad.
Caminando al lado de la directora con la mirada al suelo, Candy tiene un mal presentimiento: la señora Stevenson raramente llamada la atención a menos que no fuese por mala conducta.
'Que habré hecho ahora?'
Abriendo la puerta de su oficina, la directora le hace seña a la rubia pecosa para que tome un asiento:
"Te he llamado porque hube de notar lo distraída que has estado últimamente y me temo de que tus notas han bajado considerablemente. Este es un hospital muy importante y no podemos perder el tiempo con estudiantes que sufren de mal de amor, así que o te tomas en serio tu puesto de enfermera, o sales por la misma puerta principal por la que llegaste el 1er día que empezaste."
"Pero señora Stevenson…."
"No hay pero que valga Candy: los pacientes de este hospital dependen de nuestro cuidado y dedicación puesto que esto no es una profesión cualquiera, sino un trabajo serio en el que salvar la vida de personas hace parte de nuestra rutina diaria, me entendiste?"
"Si señora Stevenson, y le prometo que no volverá a ocurrir." Le contesta la rubia pecosa sonrojando levemente.
"En este caso doy por terminada esta conversación, y más te vale mejorar tus malas notas o no duraras mucho tiempo en el 'Hospital Santa Bárbara'". Declara la directora con frialdad.
Candy sale de la oficina de la señora Stevenson con la cara roja de la vergüenza y llena de remordimientos: con su anhelo hacia Albert había logrado casi que la expulsaran del hospital, y todo por un mal de amor!
Flanny que la está esperando del otro lado del pasillo se acerca rápidamente a ella al verla caminar con la cabeza agachada:
"Que te pasa amiga, y que fue lo que te dijo la señora Stevenson que traes esta cara?"
Suspirando tristemente, la rubia pecosa le contesta: "fue un poco dura conmigo pero solo dijo la verdad."
"Cual verdad?"
"Que mis notas han bajado considerablemente desde hace un tiempo, y que si no me curo del mal de amor que tengo me expulsara."
"Vaya! Es dura de verdad pero no es por nada que tiene un puesto tan alto! No hace falta que te pregunte de quien se trata, aunque pensándolo bien podría muy bien tratarse del 'misterioso hombre enmascarado', o me equivoco?"
"El 'misterioso hombre enmascarado' no es el que me importa ahora sino Albert: lo extraño tanto que hasta despierta lo veo y no pasa un día en que deje de pensar en él. Mi amor por él es tan fuerte que me siento completamente desamparada y ya ni tengo ganas de vivir! Quisiera sentirlo y poder abrazarlo pero no sé ni dónde buscarlo, y decir que lo tuve tan cerca de mí sin saber que lo amaba durante 2 años! Si tan solo le hubiera dicho antes de que se marchara lo que siento realmente por él, todavía lo tendría a mi lado! Sin embargo mi corazón indeciso lo hecho todo a perder y ahora es demasiado tarde!" Exclama Candy completamente desamparada.
"Cálmate amiga que con alarmarte no conseguirás nada. Ya diste el 1er paso poniendo el anuncio con el dibujo que hice, y tarde o temprano él se manifestara. Debes tener fe y paciencia, y recordarte que la señorita Marchen y yo estamos de tu lado para lo que sea."
"Lo se Flanny y te agradezco tanto por estar conmigo en este momento tan difícil de mi vida. Lo que pasa es que Albert me hace muchísima falta y lo tengo completamente impregnado en mi corazón."
"Entiendo tu dolor Candy, pero quiero verte sonreír nuevamente y traerles a todos tus pacientes la felicidad diaria que solías darles: tienes el talento para curar cualquier alma herida y un don tremendo para amar. Por favor no nos decepciones a los que creemos en ti y anímate, me lo prometes?"
"Te lo prometo Flanny y gracias por tus palabras tan alentadoras. Ya es tiempo que vuelva a ser la misma de antes y no dejarme tumbar por nada, ni por nadie."
Y son aquellas palabras pronunciadas, la rubia pecosa le regala una sonrisa de agradecimiento a su amiga, y las 2 se encaminan hacia sus 1eras clases del día.
Nueva York, 'teatro de Stratford', abril 1917.
Terry estaba ensayando con Susana Marlowe una mañana de primavera, sin embargo últimamente su mente estaba en otra parte y sentía una nostalgia familiar:
'Como estará Candy, y acaso será feliz?'
Todavía sentía remordimientos de conciencia cada vez que se recordaba de la expresión de dolor en la cara de la rubia pecosa, aquel día catastrófico en que lo vio aparecer en brazos de Susana Marlowe hacía casi un año y medio, y a pesar del tiempo que había pasado no se atrevía a reanudar el contacto con ella. Sin embargo la extrañaba tanto y añoraba sus anos escolares de Londres: aquella época de su adolescencia había sido la mejor, y ahora que acababa de cumplir los 21 años anhelaba volver hacia atrás; Su relación con Susana Marlowe seguía estable, pero el fuego de pasión que una vez había existido entre los 2 había desvanecido, dando lugar a la rutina diaria. Tomando una respiración profunda decide armarse de valor e ir a ver a Candy una última vez: necesitaba saber una vez por todas que era lo que el realmente sentía por ella, y dejar atrás los fantasmas de su pasado…
Susana Marlowe que ha estado observando a Terry nota lo distraído que esta el últimamente y siente como si recibiera una puñalada en el corazón; Presentía que su destino estaba por cambiar radicalmente y tenía miedo de saber la respuesta tan evidente: tarde o temprano, Terry Grand chéster, su amor de toda la vida regresaría a los brazos de Candy White, y ella quedaría atrás, como un recuerdo muy lejano…
'Dios mío, como es posible que lo pierda tan pronto y que hare yo sin él?!'
Y sin poder contener las lágrimas que están a punto de resbalar por sus mejillas, la joven tímida de cabellos castaños claros se echa a correr a toda prisa:
"Espera Susana, no te vayas así!" Grita Terry confuso.
"Que es lo que tienen los 2 otra vez?!" Exclama el director de teatro exasperado. Odiaba toda pelea romántica, y lo único que le importaba era su profesión y que los actores cumplieran con su trabajo.
"Nada pasa señor. Mi novia no se siente bien esto es todo." Le asegura Terry frunciendo el ceño: intuía que Susana sospechaba que todavía tenía sentimientos hacia Candy, y que no soportaba la idea de perderlo.
'Sera mejor que vaya a hablar con ella y le diga la verdad. Si me quiere de verdad, entenderá que no puedo pasar mi vida atado a alguien por piedad…'
"Porque no hablas con ella mejor, y averiguas que le pasa?" Le sugiere el director, sacándolo de su ensueño.
"Lo hare señor, y le prometo regresar con ella enseguida."
Y alejándose a toda prisa, Terry sube las escaleras en dirección hacia la habitación de Susana con determinación.
Susana que tiene la cara roja de tanto llorar, lanza un grito agudo al ver a Terry entrar en su habitación: "lárgate ya, y no te atrevas ni a dirigirme la palabra!"
"Susana, me podrías explicar que es lo que te pasa conmigo?"
"Como si no lo supieras! Te has dado cuenta que todavía sigues enamorado Candy y quieres regresar con ella, o acaso me lo vas a negar?"
Terry se queda paralizado al escuchar la convicción en su voz:
'Dios mío, como se habrá dado cuenta?'
Y como si leyera su pensamiento, la joven tímida de cabellos castaños claros continua en voz entrecortada: "te conozco como la palma de mi mano y siempre supe que mi felicidad a tu lado seria corta y que te perdería algún día, pero nunca pensé que sería tan pronto. Tienes mi permiso para irte a buscar a Candy, pero cuando estés a su lado quiero que recuerdes una cosa: tú a mí no me tendrás nunca más Terry pues tengo demasiada dignidad para pasar a segundo lugar, así que piénsalo bien antes de tomar una decisión, o ella o yo. Y por favor ahora sal de mi habitación que quiero estar a solas. Necesito reflexionar sobre mi futuro donde tú ya muy pronto no harás parte, así que adiós y mucha suerte."
Y dándole la espalda al joven de cabellos oscuros largos, Susana se encamina hacia la ventana ignorándolo por completo.
Por un lado Terry se siente aliviado de finalmente ser un hombre libre, pero por el otro tiene sus dudas: que pasaría si estuviese por cometer el error más grave de su vida lanzándose hacia una aventura, cuando en realidad ya tenía la seguridad junto a Susana? Sin embargo necesitaba convencerse de una vez por todas cuales eran sus sentimientos hacia Candy antes de continuar con su vida. Iría a verla próximamente, y cualquiera sea la decisión tomada por el, esperaba que la joven tímida de cabellos castaños claros pudiese perdonarlo algún día.
"Lo siento Susana… Y por favor perdóname que no era mi intención hacerte daño pero necesito verla antes de cerrar definitivamente mi capitulo con ella, entiéndeme."
"Aquí no hay nada que entender Terry. Sé que si la vuelves a ver cederás y nuestra historia de amor se terminara, así que mejor vete ya, y por favor dile a nuestro director de teatro que estoy cansada y no me siento bien."
"Como quieras Susana, y…. nos vemos."
Y sin ni siquiera mirar hacia atrás, el joven de cabellos oscuros largos sale de la habitación cerrando la puerta levemente.
'Adiós mi único amor, y hasta nunca más….'
Susana estalla en llantos tan pronto lo ve desaparecer. 2 sentimientos opuestos se cruzaban en este mismo instante: el de una joven fielmente enamorada del amor de su vida, y el de un joven completamente confuso de sus sentimientos, y en busca de su felicidad.
Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', mayo 1917.
Hoy Candy celebra otro cumpleaños, y para sus 19 años, Flanny y la señorita Marchen habían organizado una pequeña fiesta en su honor: las 3 estaban instaladas en el jardín haciendo una barbacoa y era un día bien soleado.
'Tal como lo fueron las 2 veces que celebre mi cumpleaños junto a Albert…'
Todavía la rubia pecosa no lograba sacar a Albert de su corazón: anhelaba cada momento de su de convivencia con él, y sentía una nostalgia profunda por el ayer que sin duda había quedado en el pasado. Lo que la tenía confusa sin embargo, era aquel sueño tan raro y absurdo que había tenido unos meses atrás, y cada vez que cerraba los ojos tenía la imagen clara y nítida del misterioso hombre enmascarado de cabellos rojizos parado en la 'colina de Pony': quien era el, y cual era su vínculo con su príncipe de la colina?
Suspirando, decide olvidarse de sus problemas personales por el momento, y fingiendo una sonrisa exclama: "que alegría la mía que ustedes 2 se tomaran el tiempo para organizarme una fiesta de cumpleaños!"
"Era lo menos que podía hacer como la tutora tuya y de Flanny." Le contesta la señorita Marchen guiñándole el ojo, y mirándola atentamente continúa:
"Sin embargo no eres feliz, e intuyo que aún no has podido olvidarte de tu amigo verdad?"
"Lo tengo impregnado en mi corazón y no logro sacarlo de mis pensamientos."
"Entiendo tu dolor Candy, pero debes ser fuerte y seguir tu camino adelante sin importante nada más que tu meta: cuando decidiste ser enfermera te entregaste en cuerpo y alma a tu profesión, y no es verdad que después de 3 años de preparación vas a dejar caer todo al agua por un mal de amor. Recapacita muchacha, que ya es hora que bajes de las nubes y empieces a comportarte como una adulta joven, y no una chiquilla." Declara la señorita Marchen, con su habitual voz severa.
"Marchen tiene razón amiga. Si Albert de verdad te quiere él te buscara cuando sea el momento adecuado, pero debes ser paciente y saber esperar cueste lo que te cueste."
Candy agacha la cabeza sintiéndose repentinamente avergonzada: sabía que sus 2 amigas decían la verdad, pero a veces el corazón es más fuerte que la razón.
Como si leyera su pensamiento, la señorita Marchen continua: "no era mi intención lastimarte, y mi único deseo es que encuentres tu camino y tu felicidad, tal como lo hizo Flanny. Tienes un don especial para alegrar toda alma destrozada y por esto confió en tu capacidad como enfermera. Recuerdo la 1era vez en que te vi cruzar la calle aquel día que llegabas del 'hogar de Pony': yo fingí ser incapacitada para ver tu reacción, y cuando vi lo atenta y generosa que fuiste conmigo decidí darte el puesto como estudiante de enfermería; Al principio me pareciste torpe e inadecuada, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que era solo parte de tu personalidad y que realmente estabas hecha para la profesión, pues lo que define una buena enfermera es paciencia y solidaridad, 2 cosas que tu posees y la verdad es que me partería el alma verte desperdiciar tu futuro de esta manera, pues en cierta forma tú y Flanny se han convertido en hijas para mí, y como tutora de ustedes duele ver talento desperdiciado."
Al escuchar las palabras emotivas de la señorita Marchen, la rubia pecosa se queda reflexionando durante un largo rato: era la 1era vez que su tutora se expresaba tan abiertamente, y sabía que su palabra era tan sabia como las de la biblia.
"Tiene usted toda la razón como siempre señorita Marchen. La verdad es que necesitaba un buen sermón pues últimamente he estado completamente ausente, pero usted me abrió los ojos: realmente he nacido para curar los seres humanos, y su fe en mí me ha dado nuevas fuerzas para lanzarme de nuevo en mi carrera como enfermera, así que le agradezco muchísimo por ello, y seguiré su consejo."
"No sabes cómo me alegra oírte decir esto Candy, y quiero que sepas que Flanny y yo siempre estaremos a tu lado para lo que sea, tenlo por asegurado."
"Lo sé y por esto me siento muy afortunada de haberlas conocido a las 2 en una ciudad que no es la mía, y de tenerlas en mi vida."
"Somos nosotras las que nos sentimos dichosas de tenerte en nuestra vida amiga!" Les interrumpe Flanny acercándose a ellas, y abrazando a la rubia pecosa le murmura en el oído: "fue gracias a ti que la señorita Marchen y yo nos volvimos cercanas, y tu amistad me ayudo a no sentirme más nunca sola en el 'hospital Santa Bárbara'."
"Flanny, señorita Marchen, yo les debo tanto a las 2, y les prometo de ahora en adelante concentrarme en mis estudios y dejar de sonar: después de todo hoy cumplo 19 años de edad y ya es hora de que empiece a comportarme como una adulta y deje mi niñez atrás."
"Me parece una idea estupenda!" Exclama una voz familiar tan conocida, y al darse cuenta de quién se trata, a Candy se le congela el corazón…
"TERRY!" Es lo único que puede gritar, e incapaz de pronunciar otra palabra más, se queda paralizada de asombro, sin notar que a unos metros de ella, la señorita Marchen y Flanny murmuran a voz baja:
"Lo que nos faltaba….."
"Hace mucho tiempo que no nos vemos, tarsana con pecas!" Exclama Terry, lanzándole una mirada profunda.
Candy sigue parada sin moverse, y todo el color se le ha ido de la cara:
'Dios mío no puede ser! Otra vez Terry?!"
El susto es demasiado fuerte para le rubia pecosa, y pierde el conocimiento desmayándose instantáneamente en los brazos del joven apuesto de cabellos oscuros largos quien la sujeta fuertemente, mientras le acaricia los cabellos tiernamente y le murmura en el oído: "por fin te tengo a mi lado, tarsana con pecas y juro que esta vez no te dejare ir…"
Finalmente otro capítulo terminado y les agradezco a todos ustedes su fidelidad por siempre seguir leyendo y dejar comentarios cada vez que los publico online; Esta vez las cosas están aún más complicadas entre nuestros protagonistas principales: ALBERT se niega en dar cara a CANDY quien sufre un mal de amor tremendo por culpa del, al igual que ELIZA por PHILIP MORGAN y que me dicen de la transformación absoluta de RUTH LEAGAN? El rompecabezas está lejos de resolverse, y justo cuando todo parece indicar paz, vuelve a aparecer ni más ni menos que TERRY GRAND CHESTER otra vez en la vida de CANDY!
A ti como siempre te mando un agradecimiento especial querida Josie (Guest), y espero volver a leer otro de tus 'reviews' tan profundos que siempre me dejas: justamente ayer leí un 2do que me mandaste para el capítulo anterior (nadie me deja 2 como tu lol), así que muchísimas gracias que eres indudablemente mi favorita en este site aunque ni te conozca, y siempre me animas para que sigua publicando mi historia! El capítulo 26 te resultara más corto que el anterior, pero espero que igual te guste y te tenga intrigada… Ojala te abras una cuenta para seguir charlando y disculpa el retraso, pero he estado tan ocupada este verano que ni te imaginas!
Adiós a todos mis lectores, y espero que disfruten del capítulo 26!
PS: este capítulo es un poco más corto que los demás, pero también más complejo.
