La verdadera historia de Candy White

(Capitulo 27)

Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', mayo 1917.

Candy sigue inerte en los brazos de Terry quien sigue acariciándola con ternura, mientras le murmura palabras de amor en el oído. Parpadeando los ojos lentamente, la rubia pecosa oye una voz lejana, y al sentir manos suaves tocarla se imagina estar en brazos de Albert:

'Por fin me encontraste amor….'

Sin embargo al abrir los ojos, a quien descubre es al joven de cabellos oscuros largos observándola, y decepcionada exclama:

"Terry!? Pensé que estaba sonando cuando te vi y por esto me desmaye! Que es lo que te trae por acá, y donde esta Susana?"

"Vine solo pues te extrañaba, pero no pareces muy entusiasmada de verme."

"Por supuesto que me alegra verte. Después de todo juegas un papel muy importante de mi pasado y guardo un lindo recuerdo de mi época en Londres."

'Para ella solo hago parte del pasado…'

Terry se siente dolido al darse cuenta de que el ya no juega un papel principal en el presente de la rubia pecosa, sin embargo continua sin darse por vencido: "porque hablas del pasado si estoy presente en tu vida? Es que acaso ya me olvidaste, tarsana con pecas?"

Sintiéndose repentinamente incomoda, Candy le responde: "no quiero herirte Terry pero amo a otro, y mi romance contigo ya quedo atrás."

Para el joven de cabellos oscuros largos es un golpe inesperado, pues a pesar de sospechar quien era el objeto de interés de la rubia pecosa, todavía había guardado las esperanzas dentro de su ser de que la llama de fuego que los 2 habían compartido en Londres se encendería al encontrarse de nuevo. Furioso y sintiéndose completamente traicionado por ella explota:

"Que fría te has puesto conmigo Candy, y como es que has podido olvidarte tan pronto de mí?!"

"Tú ya elegiste tu camino al decidirte por Susana. Y si bien lo recuerdo quedamos simplemente amigos, así que lo mejor que puedes hacer es volver a donde tu novia y dejar que yo sigua mi camino sin ti."

"Te has enamorado de Albert de verdad, no es así?" Le reprocha Terry herido.

"Lo amo con todas mis fuerzas y no creo que vuelva a sentir por nadie con aquella intensidad!" Exclama Candy con pasión.

"Entiendo y ya veo que mi error más grave fue dejarte con el cuándo lo hice, aunque pensándolo bien no hubiese cambiado nada pues siempre sospeche de que terminarían juntos: era obvio que los 2 sentían atracción mutual, ya que tus ojos brillaban cada vez que lo veías, e Incluso cuando tú y yo éramos tan solo una pareja de adolescentes sabía que él te gustaba."

Sonrojando levemente, la rubia pecosa baja la cabeza para esconder su remordimiento, y le confiesa con tristeza: "de todas maneras ya no importa pues él me abandono…"

"Como que te abandono, y porque?!"

"Albert se marchó, pensando que a quien yo amaba era a ti…."

Y sin poder contener las lágrimas que están resbalando por sus mejillas, Candy se pone a llorar amargamente.

"Por favor no llores que me duele verte tan afligida, tarsana con pecas…" Le dice Terry tomándola en sus brazos, y acariciándole los cabellos inhala el perfume florar que tanto le gustaba de ella.

'Dios mío, todavía la amo y haría cualquier cosa por hacerla feliz, y devolverle la sonrisa que tanto adoro en ella…'

Observándola mejor, Terry nota lo mucho que ha crecido aquella adolescente pecosa, que hace unos años atrás había capturado su corazón. Ahora se sentía completamente deslumbrado por su belleza natural, y sin embargo sabía que su amor ya pertenecía a otro y que el ya no era el objeto de su afecto; Lágrimas de rabia resbalan por sus mejillas, y maldiciendo mentalmente al hombre rubio de cabellos largos se le ocurre repentinamente una idea: si no podía tener el amor de Candy se convertiría en su íntimo amigo, su confidente, tal como lo había sido Albert con ella cuando era tan solo una niña. Era la única manera de volver a conquistarla, y lograr que volviera a enamorarse del.

'Y cuando haya logrado mi meta, juro que más nunca la dejare escapar…'

Satisfecho con su plan, Terry toma la cara en lagrimada de la rubia pecosa en sus manos, y le dice dulcemente: "déjame ser aunque sea tu amigo Candy, que yo a ti te quiero muchísimo y me duele verte llorar. Porque no apoyas tu cabeza en mi hombro y dejas que te consuele un poco?"

Secándose las lágrimas, la rubia pecosa lo mira asombrada y se da cuenta de que aquel joven de cabellos oscuros largos que tenía delante de ella había madurado bastante en estos últimos años: en otros tiempos Terry se hubiera puesto a patalear y a hacerle una escena de celos sobre su enamoramiento con Albert, y sin embargo ahora parecía más bien sereno y confidente.

Aclarándose la garganta, Candy le contesta tímidamente: "acepto tu amistad si realmente eres franco conmigo, pero quiero que tengas por claro que el único hombre en mi vida siempre será Albert a pesar de haberlo perdido para siempre."

A pesar del dolor que siente al oír a la rubia pecosa expresarse con tanto amor hacia Albert, Terry le sonríe aliviado: "prometo no defraudarte nunca, y estaré a tu lado cuando más me necesites."

'Tal como siempre lo estuvo Albert en mi pasado…'

Piensa Candy tratando de contenerse para no estallar otra vez en llantos.

"Por favor ya no llores más, tarsana con pecas…"

Y levantándole el mentón con ternura, Terry le deposita un beso rápido en la mejilla, sin importarle que a unos metros de ellos, una joven y una anciana los están observando fascinados: la señorita Marchen y Flanny no salían de su asombro ante la aparición de aquel joven apuesto de cabellos oscuros largos que había vuelto a entrar en la vida de la rubia pecosa; Presentían que a partir de hoy empezaría una nueva etapa para ella, para bien o para mal, sin embargo ya no les correspondían entrometerse: Candy ya era mayor de edad, y para ella ya había llegado el momento de tomar sus propias decisiones.

"Acaso no va a hacer nada, señorita Marchen? Le pregunta Flanny sin poder contenerse más.

"Candy ya es toda una mujer y debe aprender a tomar sus decisiones."

"Tendrá los 19 años cumplidos, pero es tan ingenua." Insiste la joven de anteojos oscuros, al notar como su amiga esta fascinada con el joven de cabellos oscuros largos.

"Pues aun con más razón para que se espabile y empiece ya a crecer." Le contesta la señorita Marchen con su habitual voz severa.

Flanny no dice nada pues sabe que su tutora tiene razón, sin embargo le preocupada de que su mejor amiga tomara la decisión equivocada:

'Solo espero de que a Albert no se le ocurra aparecerse en la vida de Candy justo ahora…'

Como si leyera su pensamiento, la rubia pecosa se aparta bruscamente de Terry: "gracias por tu visita, pero será mejor regreses con Susana."

"Porque no me dedicas mejor un baile ya que hoy es tu cumpleaños?"

"Acaso te acordaste Terry?"

"28 de Mayo…"

Tomándole la mano, Terry le agarra la cintura y la aprieta fuertemente a él, mientras se oye el 'Vals' romántico del fonógrafo. Candy apoya la cabeza en su hombro durante unos instantes y siente una repentina nostalgia al recordar su época de Londres. La música cambia repentinamente, y al escuchar el 'Vals' que había bailado tantas veces con Albert se pone a temblar.

"Que te pasa que te has puesto pálida Candy?"

"Este 'Vals' era el que yo acostumbraba bailar con Albert…" Le contesta la rubia pecosa en voz temblorosa.

'Candy y yo nunca hemos compartido una música…'

Piensa Terry con recelo. Sin embargo fingiendo una sonrisa continua: "no era mi intención traerte recuerdos melancólicos."

"Porque eres tan bueno conmigo Terry si no te puedo ni corresponder?"

"Tal vez por lo importante que eres para mí, tarsana con pecas."

La rubia pecosa le sonríe tristemente al oírlo llamarla por este apodo tan repetitivo. Su 1er encuentro con Terry había sido apasionado y tormentoso a la vez: un amor de adolescentes lleno de fuego y ardor y predestinado para toda la vida; Sin embargo ahora que lo tenía tan cerca se daba cuenta de que él era demasiado joven para ella a pesar de llevarle tan solo 2 años de edad, y que lo que realmente necesitaba era un hombre maduro y con más experiencia en la vida. Aquel hombre era inevitablemente Albert, y al pensar en él, Candy siente una tremenda melancolía y se da cuenta de que a través de los años sus gustos también habían madurado, y que le era imposible volver atrás: Terry Grand chéster se había convertido en un dulce recuerdo de su adolescencia en Londres y nada más.

"Porque no regresas con Susana, Terry? Ella es una chica tan dulce y los 2 se ven tan bien juntos."

"Hoy mismo me tomare el tren de regreso a Nueva York, pero antes de irme quiero entregarte tu regalo de cumpleaños."

Y ante la sorpresa de la rubia pecosa, Terry saca algo de su bolsillo, y se lo da.

A Candy se le forma un nudo en la garganta al descubrir una pequeña foto tomada en Londres: Terry y ella iban agarrados de la mano y luciendo el uniforme escolar del 'Colegio de monjas'.

"Es la única foto que conservo de nuestro tiempo en Londres, y la que me acompaño y me lleno de valor en los momentos más difíciles de mi vida. Ahora es tuya, y quiero que la guardes para que nunca te olvides de nuestro pasado, tarsana con pecas."

Y tomándole mentón, el joven de cabellos oscuros largos le deposita un beso suave en la frente, y le dice: "feliz cumpleaños querida Candy, y por favor no me olvides." Y sin esperar su respuesta, se aleja a pasos rápidos de ella.

"Espera Terry, no te vayas así por favor!" Exclama Candy corriendo atrás del, alarmada.

"Adiós tarsana con pecas,y no te preocupes que tú y yo nos volveremos a ver muy pronto."

Esta vez Terry se aleja sin mirar atrás y se dirige en camino hacia la estación de tren, sin siquiera sospechar que Candy lo ve marcharse con sentimientos contradictorios: su reencuentro con él le había traído gratos recuerdos de su adolescencia casi olvidada, y ahora que tenía la foto en sus manos solo tenía ganas de llorar; Sin embargo la señorita Marchen y Flanny la estaban esperando, seguramente ansiosas de escuchar todo sobre su visita inesperada y no podía dejarlas abandonadas por mucho tiempo. Tomando una respiración profunda, se encamina rápidamente de regreso al jardín.

"Ya era hora de que regresaras amiga, y porque no nos cuenta desde el principio que es lo que te traes con este joven tan apuesto de cabellos oscuros largos?" Exclama Flanny, bombardeándole de preguntas.

"Porque no dejas que Candy no los cuente cuando sea el momento apropiado Flanny? Seguramente ella tiene sus sentimientos confusos en este mismo instante y necesita despejarse un poco." Añade la señorita Marchen, lanzándole una mirada penetrante a la rubia pecosa.

"Bueno supongo de que ustedes adivinaron quien es Terry, verdad?" Les pregunta la rubia pecosa sonrojando levemente.

"Terry es el joven actor Ingles del que estuviste enamorada por mucho tiempo, no es así?" Le contesta la joven de anteojos oscuros guiñándole el ojo.

"Y luego llego tu amigo, herido y con amnesia del que terminaste enamorándote como era de esperarse, ya que los 2 vivían bajo el mismo techo." Concluye la anciana sabiamente.

"Así es, y sigo más enamorada que nunca de Albert."

"Entonces me imagino que ya no volverás a ver al actor Inglés?" Continua la señorita Marchen con curiosidad.

"Terry y yo decidimos quedar como amigos y nada más."

"Pues yo no lo creo: observe la manera en cómo él te miraba, y era la típica mirada de un hombre enamorado." Continúa Flanny sin darse por vencida.

"Son solo imaginaciones tuyas Flanny. Terry vino a verme para reanudar el contacto conmigo y nada más. De todas maneras él ya tiene novia: sale con una actriz llamada Susana Marlowe de la que se fue enamorando poco a poco y lo nuestro ya es historia del pasado."

"Pues ojala tengas razón amiga, pues como están las cosas ya estas metida en líos si Albert se entera que Terry vino a verte."

"Deja ya de fantasear Flanny que si Albert aún no se ha manifestado dudo mucho de que lo vaya a hacer ahora. El dejo bien claro en la carta que me dejaba el camino libre, y aunque mi mayor anhelo es tenerlo a mi lado no se ni dónde buscarlo…." Declara Candy tristemente.

"Pero ya llegara el momento en que te encuentres frente a frente a él amiga, y para cuando esto pase, no pienso que a él le agrade saber que tú y Terry son amiguitos."

"Porque no? Albert y Terry siempre se llevaron bien."

"Por dios no seas tan ingenua Candy! Cuando hay una mujer de por medio entre 2 hombres la amistad no cuenta para nada y la relación entre ellos se convierte en rivalidad!" Exclama Flanny exasperada.

"Lamentablemente Flanny tiene razón. Si Albert te ve con Terry sentirá celos pues así somos los humanos: cuando amamos a una persona nos resulta difícil compartirla." Añade la señorita Marchen.

La rubia pecosa baja la cabeza sintiéndose repentinamente incomoda: sabía que en el fondo sus 2 amigas tenían razón, y le resultaba difícil tomar una decisión; Por un lado no quería cortar su relación con Terry definitivamente, pero por el otro aun guardaba las esperanzas, de que el hombre rubio de cabellos largos volvería a aparecer en su vida.

"Que debo hacer entonces?" Les pregunta Candy con una vocecita.

"La decisión es tuya, pero el consejo que te damos Flanny y yo es que pienses bien antes de actuar: a veces el corazón es más fuerte que la razón, y por esto puede resultar difícil tomar el buen camino. Sigue tu instinto y ya verás que al final todo se solucionara."

"De acuerdo, lo pensare bien antes de actuar, pero que les parece si seguimos celebrando mi cumpleaños, que todavía no hemos ni empezado a comer el buffet tan exquisito que ustedes 2 me prepararon!" Exclama la rubia pecosa regalándoles una sonrisa a sus 2 amigas.

"Me parece una idea estupenda pues la verdad es que ya me está dando hambre!" Exclama Flanny acercándose a la mesa donde estaba la comida en abundancia: carnes de todo tipo, pasta, arroz, pan, ensaladas, dulces y un bizcocho de chocolate preparado por ella misma para su mejor amiga.

"Que rico se ve el bizcocho que hiciste Flanny, y la verdad es que el chocolate es lo que más me gusta!" Exclama la rubia pecosa con entusiasmo y las 2 se echan a reír sin ni siquiera sospechar, que a cierta distancia, un joven apuesto de cabellos oscuros largos las está observando con tristeza: Terry aun no lograba despegar sus ojos de Candy White Andry, un amor prohibido para él, un recuerdo agridulce de su adolescencia más nunca recuperable, y suspirando con melancolía, finalmente se aleja con reluctancia de su adorada tarsana con pecas,para regresar a su vida real: la del mundo del teatro en Nueva York, y su ambición en la actuación.

'No tuve el valor de contarle que había terminado con Susana… Tal vez sea mejor así, pues todavía no pierdo la esperanza de volver a reconquistarla…'

En una tarde soleada del comienzo de verano, un joven apuesto de cabellos oscuros largos se sube a un tren vía Nueva York: ciudad donde los sueños se hacían realidad, y donde siempre existía la posibilidad, de brillar…

Michigan, 'Mansión de los Leagans', junio 1917.

Annie, Archie, Patty, la señora Elroy y los Leagans estan reunidos en el salón para celebrar la llegada de Neil, quien acababa de regresar de la universidad de derecho de Nueva York, y como era su 1er ano fuera de su casa se había decidido organizar una pequeña reunión familiar. Mirando a su alrededor, el joven de cabellos castaños oscuros se siente repentinamente incómodo y al mismo tiempo nostálgico: había pasado 10 meses fuera de la mansión a parte las fiestas navideñas, y ahora que se encontraba delante de su familia notaba ciertos cambios; Sus padres parecían la pareja ideal y resplandecían de felicidad, su hermana se veía serena pero un tanto triste, su tía abuela lo miraba con orgullo, y sus primos seguían igual de unidos como siempre. Finalmente aclarándose la garganta declara:

"Les agradezco a todos ustedes por haberse tomado la molestia de organizarme una fiesta de bienvenida. No me lo esperaba y estoy muy conmovido de que estén todos reunidos acá."

Archie, Annie y Patty no pueden dar crédito a lo que acaban de oír: era aquel joven el mismo Neil que conocían?

"Era lo menos que podíamos hacer ya que has estado ausente durante tanto tiempo, y te hemos extrañado." Le contesta la señora Elroy conmovida.

"De veras me han extrañado?" Les pregunta Neil, dirigiendo su mirada hacia su primo quien se ha quedado estupefacto ante su comportamiento: en otros tiempos, el joven de cabellos castaños oscuros los hubiera ignorado a todos o habría hecho algún comentario sarcástico, y sin embargo ahora que estaba de regreso se había transformado por completo, dejando a Archie sin sabía cómo reaccionar.

Annie por otro lado no tenía ninguna dificultad, y acercándose a Neil le dice dulcemente: "bienvenido a ti y por supuesto que nosotros también nos alegramos de verte."

"Gracias Annie. Tú siempre fuiste gentil conmigo a pesar de haberme burlado de ti cuando eras pequeña." Le contesta Neil, sintiendo vergüenza consigo mismo.

"Eras tan solo un niño en aquel entonces y no te guardo rencor. Todos cometemos errores y has madurado bastante en menos de un ano. Mantente firme en lo que hagas, y ya verás que triunfaras en la vida."

La música del sonógrafo los interrumpe, y mirando a la joven tímida de cabellos negros, Neil le pregunta: "me dedicas un baile Annie?"

"Por supuesto que sí."

Y tomando la mano de Annie, Neil se la lleva a la pista de baile, sin siquiera sospechar que sentado en un rincón del salón, un joven de cabellos castaños claros los está observando con recelo: Archie era incapaz de despegar los ojos de la escena que desfilaba delante de sus ojos.

"No estés celoso que es solo un baile." Murmura Patty sacándolo de su ensueño.

"No soporto verlos juntos! Quien se cree que es?! Regresa de la universidad y todos lo tratan como si fuera un rey!" Explota Archie enfurecido.

"No te preocupes que cuando empiece la segunda pieza yo bailare con él, pero no te pongas así."

"No puedo evitarlo: Annie es para mí lo más sagrado que tengo."

"La quieres mucho, verdad?"

"Con toda mi alma. Y fue gracias a ella que pude superarme de la muerte de mi hermano."

"Acaso le has dicho alguna vez lo mucho que la quieres?" Le pregunta Patty, conmovida de la fuerza en la cual Archie amaba a su amiga.

"No con palabras, sino con acciones."

"A veces necesitamos oír las palabras."

La música para repentinamente, y Patty se encamina hacia la pista de baile a pasos rápidos:

"bailamos la siguiente pieza Neil?"

Observando a la joven tímida de anteojos gruesos, Neil asiente y le agarra de la mano para guiarla al ritmo de la música.

Eliza que ha estado sentada todo el tiempo se siente fuera de lugar sin pareja, y suspirando espera pacientemente a que termine la noche.

"Qué haces sola en vez de divertirte con los demás Eliza? Le pregunta la señora Elroy sentándose a su lado.

"Pues no tengo pareja…" Murmura la joven de cabellos castaños tristemente.

"Pues esto tiene que cambiar y…" El sonido insistente del timbre las interrumpe, y antes de que puedan continuar, oyen a Ruth Leagan exclamar:

"Me parece que ya llego mi último invitado!" Y lanzándole una mirada de victoria a su hija, Ruth se dirige hacia la puerta para dejar pasar a un joven apuesto de cabellos oscuros rizos.

"Philip!" Exclama Eliza y todo el color se le va de la cara.

"Que tal has estado querida?" Le pregunta Philip Morgan, acercándose rápidamente a ella.

"Que es lo que haces acá si esta es una fiesta familiar?!" Exclama la joven de cabellos castaños enojada.

"Pensé que estarías contenta de verme pero me equivoque. Tu madre fue la que me invito pues me dijo que me extrañabas."

"Esto te dijo ella?! Es una mentira pero ya que estas aquí, porque no te sirves él te y me cuentas que tal te va?"

"Porque mejor no bailamos?"

Y sin esperar la respuesta de Eliza, Philip se la lleva a la pista de baile.

Mientras tanto, George que ha estado parado en un rincón oscuro del salón no ha podido despegar los ojos de Patty, quien se veía muy feliz bailando con Neil: en sus ojos, los 2 jóvenes hacían la pareja ideal ya que eran de la misma edad y se movían ágilmente al ritmo de la música, y a pesar de la distancia que había tomado, su amor por ella ardía como nunca antes y sonaba día y noche con tenerla entre sus brazos; Sin embargo en su caso, la razón era más fuerte que el corazón, y la diferencia de edad entre ellos lo frenaba cada vez que le entraban ansiedades de acercarse a ella. Sabía que solo el tiempo decidiría si estaban destinados a reunirse cuando ella madurara más, pero tal como veía el mundo desarrollarse lo dudaba: eran tiempos modernos y ya el amor a larga distancia casi no existía. Suspirando, el mayordomo se dirige por la puerta trasera de la cocina, y la cierra detrás del.

"Porque estas tan callada Patty? Yo no muerdo sabes?" Bromea Neil mientras bailan.

"Es que tu cambio radical me tiene desconcertada." Le contesta la joven de anteojos gruesos tímidamente.

"Todos maduramos tarde o temprano, y en esto 10 meses fuera de mi casa he aprendido muchas cosas."

"Tienes nuevas amistades?"

"Lamentablemente no, pero soy el alumno más sobresaliente de mi clase."

"Debes de sentirte bien solo entonces?"

"La soledad no me asusta: mi propia familia nunca me tomo en serio y siempre estuve escondido detrás de las faldas de mi hermana a pesar de llevarle 2 años de edad; A través de los años me convertí en un ser amargado y envidioso de la felicidad de las demás, y con mi carácter débil y mezquino perdí el respeto de todos, y conseguí que la gente se alejara de mí. Tú también me odias, verdad?" Le pregunta Neil a Patty, mirándola fijamente.

"En verdad nunca me caíste bien, pero ahora que has madurado, estoy segura de que con el tiempo todos los que te conocen empezaran a estimarte."

"Sabes que siempre me gusto Annie?"

"En serio? Ella nunca me dijo nada!" Exclama Patty abriendo grande los ojos.

"Es porque ella no lo sabe, y desde que esta con Archie he perdido toda esperanza." Le confiesa el joven de cabellos castaños oscuros.

"Acaso todavía te gusta?"

"No lo sé, pero la verdad es que he estado demasiado concentrado en mis estudios para pensar en ella o en el romance. Y a ti, acaso te gusta alguien?"

"A mí?! Y quien me va a gustar si no conozco a nadie? Balbucea la joven de anteojos gruesos, poniéndose roja como un tomate.

"No lo sé, pero a lo mejor tienes un admirador secreto?" Le pregunta Neil guiñándole el ojo, pero al ver lo pálida que se ha puesto Patty continua: "lo siento, no era mi intención ponerte incomoda."

"No te preocupes. Lo que pasa es que soy tan tímida que siempre me pongo nerviosa de nada."

Sonriéndole divertido, Neil continua: "te importa mucho si voy a sentarme a descansar? La verdad es que a mí ya me duelen los pies de tanto bailar."

"Yo también me iré a sentar entonces. Gracias por el baile Neil, y ánimo."

"Gracias Patty. Eres una buena chica y me divertí mucho contigo hoy."

Y acto seguido, los 2 se dirigen a sus respectivos asientos.

"De que estaban hablando tú y Neil?" Le pregunta Annie a Patty al verla regresar.

"No lo van a creer, pero este Neil es muy diferente al que conocemos."

"Ya nos hemos dado cuenta de su cambio radical." Les contesta Archie frunciendo el ceño, pues a pesar de todo le guardaba rencor a su primo por todas sus maldades acumuladas a través de los años; Annie que era mucho más tolerante que él y que siempre estaba dispuesta a darle una segunda oportunidad a todo ser que necesitaba redimirse declara:

"yo también hube de notar su transformación, y me alegra mucho de que haya sido para mejor."

"No veo a Eliza por ninguna parte sin embargo. Se habrá ido a la cocina?" Se pregunta Patty perpleja.

"Seguramente se aburrió de ver a su hermanito bailar contigo." Le contesta Annie guiñándole el ojo.

"Pero que cosas dices amiga? Neil y yo solo estábamos hablando!" Exclama la joven de anteojos gruesos ruborizando.

"Pues mejor harías en no dirigirle más nunca la palabra! O es que acaso se te olvido todo el daño que él le hizo a Candy?!" Exclama Archie con furor.

A Annie se le va todo el color de la cara al oírlo expresarse de la rubia pecosa con tanto fervor, y tratando de contener sus lágrimas le pregunta en voz temblorosa: "acaso Candy es tan importante para ti?"

"Candy me importa porque es amiga tuya y de Patty esto es todo."

"Estas seguro de que es solo por esto Archie?"

Mirándola con curiosidad, Archie no sabe que contestarle, pero antes de que pueda proseguir, son interrumpidos por la música del sonógrafo, y tomándola de la mano, se la lleva donde están las otras parejas moviéndose para continuar con el baile; Lagrimas silenciosas resbalan por la mejilla de la joven tímida de cabellos negros, y apoyando su cabeza contra el hombro de su novio siente como se le va derrumbando el mundo poco a poco: que haría ella, si el único hombre al que ella haya amado todavía tenía sentimientos ocultos por su amiga? La idea le parecía tan terrible que prefería morirse a verse abandonada por su gran amor.

'Lo amo más que a nadie en este mundo… Que debo hacer para que se olvide de una vez por todas de Candy?...

La música se vuelve cada vez más romántica, y moviéndose al ritmo del 'Vals', Annie decide olvidarse por un momento de todos sus inquietudes y de solo pensar en el hombre con quien estaba bailando lentamente; Su mirada cae repentinamente en la de la joven pareja que se está besando apasionadamente, y sorprendida ve que se trata de Eliza y Philip Morgan:

'Por lo menos alguien está feliz hoy…' Piensa ella con recelo, y cerrando los ojos aprieta a Archie más fuertemente contra ella con la intención de no dejarlo irse más nunca de su lado.

El resto de la noche se desarrolla sin mayores eventos, y satisfecha con todos los preparativos para la pequeña ceremonia familiar, la señora Elroy contempla a todas las parejas que están bailando y piensa con melancolía en su juventud pasada, y lo que daría por volver atrás, y ser no más que una adolescente en busca de su 1er amor…

Tarde en la noche, mientras todos se han retirado a sus propias habitaciones, Annie esta acostada en la cama doble de invitados que compartía con Patty, pero por más que lo intentaba no lograba concebir el sueño: no podía sacar de su cabeza el ultimo comentario que Archie había hecho sobre Candy y los celos se la comían de por dentro.

"Acaso se te olvido todo el daño que él le hizo a Candy?"

Acaso Archie seguía enamorado de la rubia pecosa? Le entraban escalofríos de solo pensarlo, y cubriéndose mejor con la sabana que tenía, Annie se pone a temblar ligeramente.

"Que te pasa que te mueves tanto amiga? Acaso tu tampoco puedes dormirte?" Le pregunta Patty en voz dormida.

"No pensé que estarías despierta amiga, y disculpa que me mueve tanto pero es que estoy muy nerviosa por lo que tengo en el corazón y no sé qué hacer."

"Cuéntame que es lo que tienes." Continúa Patty, encendiendo la pequeña lámpara de cama.

"Me siento como una perdedora en comparación con Candy. Ella es tan brillante y siempre fue la preferida de todos, dejándome pasar a segundo lugar. Pensé que con los anos me sentiría más segura de mi misma pero no es así: todavía soy el ratoncito al que nadie nota, y la gente solo me ve como la chica tímida sin personalidad." Murmura Annie tristemente.

"Los que te conocemos sabemos que eres mucho más que eso Annie. Nunca te lo dije antes, pero a través de los anos te has ido convirtiendo en mi mejor amiga, y en gran parte me has ayudado a recuperarme sobre la muerte de Stear. En cuanto a Archie: él te ama profundamente y siempre permanecerá a tu lado, o es que acaso se te olvido como se conocieron y lo mucho que él te admira?"

"Archie? A mí? No lo creo pues nunca he hecho nada para ganar su admiración."

"Pues justamente hoy mientras bailabas con Neil, Archie no te quito la mirada de encima y dijo que no soportaba verlos juntos."

"Eso dijo el?!" Exclama Annie sonrojando de placer.

"Así es. Y acaso también se te olvido los tiempos del internado de monjas en Londres, cuando salvaste a Candy de Neil y lo valiente que demostraste ser en aquel entonces? Desde aquel día, Archie se fijó en ti y más nunca te soltó." Insiste Patty con vehemencia.

"Como olvidarme de mis tiempos en Londres: fue una época de plena felicidad para mí, pues solo a partir de este momento empecé a vivir de verdad." Murmura la joven tímida de cabellos negros, y observando a su amiga con curiosidad, continua: " por cierto, que te traes tú con Neil?"

"Nada de lo que piensas. El me da mucha pena pues no tiene a nadie con quien hablar, y no hay nada peor que la soledad."

"Es verdad y a mí también el me da mucha pena y no le guardo ningún rencor por el pasado, a diferencia de Archie que no sabe perdonar."

"Hube de notar que tu novio es bastante testarudo!" Exclama la joven de anteojos gruesos guiñándole el ojo.

"Gracias por tus palabras Patty: las necesitaba y me han llenado de valor. La verdad es que yo siempre pensé que Candy era tu mejor amiga y que yo pasaba a segundo lugar, como de costumbre."

"Pues ya es hora de que dejes de pensar de esta manera y empieces a ver lo valiosa que eres Annie. Claro que Candy también es amiga mía, pero tú y yo tenemos mucho más en común que nuestra chica traviesa: las 2 somos igual de tímidas y tranquilas, nos gusta la naturaleza y los hombres elegantes." Le dice Patty sonrojando levemente, al pensar en la transformación del mayordomo la última vez que lo vio con su nuevo peinado.

"Acaso te gusta alguien Patty?" Le pregunta Annie arqueando las cejas.

"Me gusta George." Balbucea Patty sin pensarlo.

"El mayordomo de los Leagans? Y desde cuándo?" Continúa Annie asombrada.

"Me enamore del mientras vivíamos en la 'casita del bosque'. Le confiesa Patty tentativamente.

"Me alegra mucho saber que has encontrado alguien con quien puedas compartir tu felicidad."

"Lo dices así como si nada? Pensé que me reprocharías de haberme olvidado tan pronto de la muerte de Stear."

"Yo no soy quien para juzgarte, y ya era tiempo de que rehicieras tu vida. Se perfectamente que quisiste mucho a Stear, pero eres muy joven y debes seguir tu camino."

"Y no te parece que George es un poco mayor para mí?" Le pregunta la joven de anteojos gruesos tímidamente.

"Pues para mi si lo seria pero es a ti quien te tiene que gustar, aunque pensándolo bien me asombra que te fijaras en alguien tan insignificante como el?"

"George no tiene nada de insignificante, y es mucho más apasionante de lo que la gente se imagina." Declara Patty con firmeza.

"En serio? Bueno en realidad no lo conozco lo suficientemente para juzgar, pero yo siempre lo vi como una persona más bien fría y reservada." Le contesta Annie tentativamente.

"Esta fue mi 1era impresión también pero las apariencias a veces engañan, pues dentro de George se esconde un corazón tierno y apasionado…" Murmura Patty suavemente.

"Veo que te has enamorado de verdad, y algo me dice que lo que sientes por el mayordomo de los Leagans es mucho más fuerte de lo que alguna vez sentiste por Stear, o me equivoco?"

"Es verdad aunque me duela reconocerlo. Nunca he amado a nadie como a George, y aunque parezca una locura: la diferencia de 20 te anos entre nosotros no me importa en absoluto!"

"Estoy totalmente de acuerdo contigo amiga y tienes mi apoyo para lo que sea, pero que piensas hacer ahora? Me imagino que el amor entre ustedes 2 es mutuo o?"

"Así es. Lo único malo es que George decidió alejarse de mí por la diferencia de edad entre los 2, y me ha dejado más desamparada que nunca…" Le contesta Patty tristemente.

"Entiendo tu pena, pero pienso que él lo hizo para protegerte de la sociedad que es muy influyente en la época de hoy en día sabes?"

"Y entonces que debo hacer para recuperarlo?"

"A mi parecer deberías esperar madurar un poco más antes de precipitarte en una relación que ahora solo te perjudicaría. Si George te ama de verdad hará lo mismo, y en un par de años podrán reunirse de nuevo."

"Pero y si el no espera?" Insiste la joven de anteojos gruesos inquieta.

"Entonces querrá decir que no están hecho el uno para el otro." Le contesta Annie con firmeza.

"Tengo mucho miedo de perderlo sabes? He sufrido tanto por la muerte de Stear, y ahora que encontré de nuevo la felicidad no quiero dejarlo escapar."

"Tienes que aprender a ser paciente amiga. Ya verás que todo saldrá bien al final, te lo prometo."

"Ojala tengas razón Annie." Suspira Patty tristemente.

"Confía en mí, que dios sabe porque hace las cosas."

"Gracias por tus palabras, y perdona que no te haya dicho nada antes, pero temía ser mal juzgada por ti, y por esto solo lo sabe Candy y ahora tú." Le confiesa Patty.

"Presentí que Candy ya lo sabía y es normal, ya que pasaron tanto tiempo juntas después del entierro de Stear."

"No estas celosa entonces?"

"Por supuesto que no. Candy también es amiga nuestra y es normal que cada una de nosotras comparta secretos con ella." Le contesta Annie dulcemente.

"Que alivio me da haberte confesado mi secreto Annie, y me siento mucho mejor!" Exclama Patty abrazando a su amiga.

"Pues que te parece si apagamos la lámpara ya y nos dormimos? Esta ha sido una larga noche y mañana será otro día…"

Y bostezando, la joven tímida de cabellos negros cierra los ojos sintiéndose plenamente feliz: su charla con Patty la había reconfortado más de lo que esperaba, y de ahora en adelante le demostraría a Archie lo mucho que el significaba para ella.

"Buenas noches amiga."

Y cerrando los ojos, la joven tímida de anteojos gruesos solo tiene una meta: seguir el consejo de Annie y esperar un poco antes de volver a reconquistar al mayordomo.

Del otro lado del pasillo, un joven de cabellos castaños oscuros está parado en su habitación sin poder concebir el sueño: había sido una noche muy tumultuosa para él, y se sentía incómodo con toda la atención innecesaria de la familia; En otros tiempos se hubiese sentido alagado, pero ahora que era una persona diferente le resultaba casi ridículo el hecho que le hubiesen preparado una ceremonia. Como si leyera su pensamiento, su hermana entra repentinamente sin tocar la puerta, y exclama:

"me imagino que tú tampoco puedes concebir el sueño hermanito, verdad?"

"Por favor deja de llamarme hermanito Eliza! Soy 2 años mayor que tú y estoy harto de que todos me traten como si fuese un niño!" Exclama Neil exasperado.

"Perdóname si te ofendí, no era mi intención y si lo hice fue por costumbre."

"Pues ya es hora de que empieces a tratarme como un hombre no crees? Tengo 21 años de edad y legalmente soy un adulto, aunque debo confesarte que me siento fuera de lugar desde que regrese a la mansión donde nací y me eduque. No sé cómo explicarlo, pero es como si abriera los ojos por 1era vez y empezara a apreciar lo dichoso que soy de tener una familia: he desperdiciado mi vida durante tanto tiempo, y es gracias a la tía abuela que estoy estudiando en la universidad más prestigiosa de Nueva York."

"Te entiendo perfectamente Neil, pues tu y yo somos cómplices de todas las maldades acumuladas en tantos años, y es por esto que ahora estamos pagando y bien caro." Murmura Eliza tristemente.

"Acaso estas sufriendo por Philip hermana?"

"Philip me beso con pasión esta noche, y sin embargo tengo la certitud de que se trata de un plan de venganza para conquistarme y casarse de una vez por todas conmigo."

"No necesariamente. Tengo el presentimiento que él te ama de verdad y que no se atreve a decírtelo."

"Ojala pudiera creer en tus palabras Neil. Sin embargo, cada vez que el me besa lo hace con fuerza y yo lo amo de verdad!" Exclama la joven de cabellos castaños claros desesperada.

"Es la 1era vez que te veo tan obsesionada por alguien Eliza: incluso cuando perseguías a Anthony no eras tan apasionada."

"Lo que pasa es que antes mis razones eran por puro capricho nada más, mientras que ahora es amor del verdadero, pero no correspondido." Le contesta Eliza al borde de las lágrimas.

"Me duele verte sufrir así hermana y ojala pudiera consolarte. Sin embargo yo también sufro…" Le confiesa Neil en voz baja.

"Todavía amas a Annie, verdad?"

"No lo sé pero no me refería a ella, sino a la soledad en la que estoy pasando por la falta de amistades."

"Te entiendo perfectamente pues yo también estoy pasando por lo mismo."

"Mi único consuelo es que soy el alumno más sobresaliente de la clase, pero me gustaría tener a alguien con quien compartir mis penas y alegrías." Continúa Neil pensativo.

"No me digas que en el ano que llevas en la universidad no has conocido a ninguna chica?" Le pregunta Eliza perpleja.

"La verdad es que he estado tan ocupado con los estudios que ni tiempo me ha dado."

"Pues ya es hora de que empieces Neil: abre tus ojos y tu alma, que estoy segura de que hay alguien esperándote."

"Pues ojala así sea hermana, pues la mayoría de la gente odia a los Leagans o les tiene envidia. En todo caso mi ambición es brillar y empezar una carrera como abogado: quiero ayudar a los desafortunados a crear justicia y a salir de la oscuridad en la que han estado metidos, tal como me he sentido yo en los últimos anos." Murmura el joven de cabellos castaños oscuros con tristeza.

"Nunca pensé que fueras tan profundo de sentimientos hermano. La verdad es que me asombra tu cambio radical, y veo que lo mejor que hizo la tía abuela fue enviarte a estudiar algo práctico. Animo, que estoy segura que lograras todo lo que te propones, y puedes contar conmigo para lo que sea."

"Gracias Eliza, pero no te preocupes por míy mejor concéntrate en tu vida personal, que ya muy pronto me marchare de regreso a la universidad de derecho."

"Me prometes cuidar de ti y mantener el contacto con la familia?"

"Así será, tenlo por cuidado."

Y acercándose a su hermana, el joven de cabellos castaños oscuros le deposita un beso en la mejilla y le murmura en el oído: "deseo que seas muy feliz con Philip. Buenas noches querida, y hasta mañana."

"Buenas noches Neil, y gracias por la charla: me ha hecho bien poder compartirla contigo, y espero poder hacerlo más a menudo en el futuro."

Y cerrando suavemente la puerta detrás de su hermano, Eliza se dirige a pasos lentos a su habitación: mañana seria otro día, y como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga…"

Michigan, en la 'casita del bosque', julio 1917.

Albert está parado delante del gran espejo de su habitación, observando su nueva apariencia con cierto orgullo: con sus cabellos rubios largos ligeramente recortados y su traje gris oscuro parecía otro hombre; Todavía le costaba adaptarse a su nueva vestimenta, pero su porte elegante le daba un aire más viril que nunca, y sabía que cuando se presentara en público como el patriarca de los Leagans las mujeres caerían a sus pies. El golpe repentino de la puerta lo saca de su ensueño, y al ver a la señora Elroy entrar, exclama sorprendido:

"Que le trae por aquí tía abuela, y porque tiene una cara tan seria?"

Mirándolo detenidamente antes de responderle, La señora Elroy exclama con admiración: "que buenmozo te has puesto! Es increíble como un corte de pelo cambia a la persona y te ves mucho más varonil que antes! No quiero ni imaginarse las miradas femeninas que recibirás de ahora en adelante, así que debes tener más cuidado cuando salgas afuera!"

"No es para tanto tía abuela."

"Te estoy diciendo la verdad muchacho, pero esta no es la razón por la cual vine."

"Ah no? Y entonces porque vino a verme?" Le pregunta el hombre rubio de cabellos largos, arqueando las cejas.

Acercándose a él, la anciana le entrega un periódico que lleva en sus manos, y espera pacientemente su reacción.

A Albert se le va todo el color de la cara al ver el retrato de Candy y Terry en la página principal del periódico, y ve escrito en letra mayúscula:

TERRY GRANDCHESTER, la estrella más destacada del 'teatro Stratford' ha roto su compromiso con SUSAN MARLOWE para reunirse con su amiga de infancia, CANDY WHITE ANDRY.

"Se puede saber qué significa esto tía abuela?!" Explota el hombre rubio de cabellos largos enfurecido.

"Pues lo que lees y la culpa es únicamente tuya, pues de haberme escuchado Candy estaría a tu lado ahora y no con el actor Inglés." Le contesta la anciana exasperada.

"Que rápido se consoló Candy, y ni tiempo perdió en irse a correr a los brazos de Terry!" Exclama Albert con amargura, y agarrando el periódico para seguir leyendo continua: "sabía que tarde o temprano esto pasaría. Era inevitable ya que los 2 fueron novios."

"Pues ahora hay que ver que se va a hacer con respeto a los 2." Declara la señora Elroy clavándole la mirada a su sobrino.

"Nada se va a hacer. Que sean felices para siempre y ahí se terminó la historia." Termina el hombre rubio de cabellos largos con resignación.

"No me digas que te vas a quedar con los brazos cruzados?! Abre los ojos Albert y compórtate de una vez por todas como un hombre en vez de un adolescente testarudo me oyes?!" le grita la anciana llena de ira. Le dolía ver a su adorado sobrino sufrir por la rubia pecosa en silencio sin ni siquiera intentar recuperarla; Desafortunadamente a pesar de su carácter fuerte le faltaba agresividad, pues de haber sido otro hombre se la habría rebatado de los brazos al joven actor Inglés y hubiese logrado reconquistarla sin el menor esfuerzo.

"Y que quiere que haga yo, tía abuela?"

"Que la busques de una vez por todas y no la dejes ir nunca más de tu lado. Quiero verlos finalmente felices y sin obstáculos."

"La vida está llena de obstáculos, y si Candy piensa que voy a quedarme llorando por ella y su amor Terry está muy equivocada. A partir de hoy comienza una nueva etapa para mí."

"Que quieres decir con esto Albert?" Le pregunta la anciana alarmada.

"Pues que a partir de hoy voy a mirar por otro lado y olvidarme de Candy White Andry, pues de mí no se burla nadie, y menos una adolescente. Ya es hora de que abra los ojos y me fije en otra mujer." Declara Albert con rencor.

"Veo que estas dolido por lo que leíste en el periódico y me temo de que cometas una locura. Tu corazón pertenece a Candy y por esto no creo que seas capaz de posar tus ojos en los de otra mujer. Te conozco muy bien y se lo orgulloso que eres, pero nunca serias capaz de hacer una cosa así."

"Eso ya lo veremos, tía abuela."

"Que es lo que estas tramando ahora?" Le pregunta la señora Elroy arqueando las cejas.

"Ya lo sabrá cuando llegue el momento. Y si no tiene nada más que decirme por favor le ruego que me deje solo pues tengo mucho para hacer."

Y dándole la espalda a la anciana, el hombre rubio de cabellos largos se dirige hacia la ventana pensativo.

"Está bien me iré. Pero solo te ruego de que pienses las cosas antes de actuar, y quiera dios que no estés por cometer el error más grave de tu vida."

Y sin esperar la respuesta de su sobrino, la señora Elroy sale de la habitación con un gran vacío dentro de ella.

Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', agosto 1917.

Candy se sentía mucho más feliz desde que había reanudado el contacto con Terry: el joven de cabellos oscuros largos se había vuelto más solidario y tierno de lo que recordaba, y sus visitas frecuentes le daban fuerzas para continuar avanzando en su profesión; Era obvio que los anos de aprendizaje en el 'teatro Stratford' lo habían hecho madurar, y del adolescente rebelde de 15 años no quedaba ni la huella…

Por otro lado para Terry, Candy se había vuelto más indispensable que nunca: el amor que sentía por ella iba creciendo cada día más, y observaba con delicia como su cuerpo iba tomando curvas, dejando atrás la adolescente traviesa que le había hecho perder la cabeza años atrás con su temperamento aventurero y dulce a la vez. Con Susana las cosas sin embargo iban de mal a peor: la joven tímida de cabellos castaños claros no había vuelto a dirigirle la palabra desde aquel desafortunado día en el que él se había marchado para reunirse con la rubia pecosa, y desde entonces la tensión entre los 2 actores se había vuelto casi inaguantable, tanto así que el director general del 'teatro Stratford' les había exigido tomarse unas vacaciones ya que la relación entre ellos había enfriado.

La señorita Marchen y Flanny también habían notado lo feliz que se encontraba la rubia pecosa desde que Terry había regresado a su vida: sus visitas se hacían cada vez más frecuentes a pesar de la agenda agitada que llevaba el con su trabajo en el 'teatro de Stratford', y sin embargo siempre se tomaba el tren para pasarse sus días libres con ella. Todo parecía indicar un nuevo lazo de romance entre los 2 jóvenes, y las 2 mujeres tenían que admitir que el hombre de cabellos oscuros largos era encantador y muy buenmozo.

"Es tan atento con Candy, que a mí ni me extrañaría si ella llegara a enamorarse del, a pesar de su devoción por Albert." Declara Flanny pensativa.

"Estoy de acuerdo contigo: este joven le ha devuelto la alegría y la sonrisa que hacia un tiempo había perdido, y me alivia saber que está en buenas manos." Añade la señorita Marchen con alivio, mientras observa la escena entre los 2 jóvenes.

"Como te encuentras hoy, tarsana con pecas?" Pregunta la voz familiar tan querida de Terry, haciendo sobresaltar a Candy.

"Hola Terry que tal estas? No esperaba verte tan pronto, ya que dijiste que no vendrías hasta el fin de semana!" Exclama la rubia pecosa sonrojando levemente.

"Te extrañe tanto que no pude esperar…" Le murmura Terry en el oído suavemente, consciente de que el menor contacto de su piel en la de ella la ponía nerviosa.

"Hubieras podido avisarme antes no crees?" Continua la rubia pecosa, apartándose del abruptamente.

"Porque no admites que te gusto, tarsana con pecas? Te he sentido más cerca de mí que nunca en estos últimos meses y yo ya no soy el mismo de antes: soy un hombre hecho y derecho, y necesito una mujer como tú a mi lado."

"Lo siento Terry, pero yo a ti nunca te podre corresponder ya te lo explique. Amo a otro y…"

"A Albert maldito sea lo sé! Pero el a ti te abandono, y si de verdad te amara como yo a ti nunca se hubiera alejado de tu lado!" Exclama Terry exasperado.

"Acaso no hiciste tú lo mismo al irte con Susana? Y como si fuera poco, tuviste el coraje de romper con ella pensando que tú y yo teníamos un futuro. Pues te equivocaste querido, pues yo a Albert lo amo desde que tengo 12 años de edad aunque en aquel entonces no lo sabía, pero la atracción siempre estuvo ahí además de la confianza, y no hay ningún otro hombre que me haga sentir lo que siento yo por él…. Lo amo con el más profundo de mí ser y nunca habrá otro para mí." Murmura Candy al borde de las lágrimas.

"Por favor no llores tarsana con pecas que me aflige verte así." Le dice Terry tomándola en sus brazos.

"Me siento tan sola y desdichada…"

"Esto se puede resolver." Y sin esperar la respuesta de la rubia pecosa, el joven de cabellos oscuros largos la besa tentativamente, tomándola completamente por sorpresa.

"Porque hiciste eso Terry!" Exclama Candy, mientras analiza aquel beso tan inesperado.

"Porque sé que tú también lo deseabas…"

"Estas fantaseando Terry, o es que acaso se te olvido a quien amo de verdad?!"

"A mi poco me importa Albert: es mi rival, y a partir de hoy se convierte en mi enemigo principal ya que es el causante de mi desdicha, pues de no haberse cruzado nunca en tu camino hoy serias mía!" Exclama el joven de cabellos oscuros largos con pasión.

"Mejor será que te regreses con Susana y que te olvides de mí una vez por todas…" Le dice Candy, tratando de apartarse del.

"Pues ve acostumbrándote a tenerme siempre a tu lado tarsana con pecas, pues yo de ti nunca más me apartare."

"Por favor no me llames así…" Murmura Candy cayendo rendida en los brazos de Terry, quien aprovecha la ocasión para llenarla de besos.

"Te amo tanto tarsana con pecas, y nunca desistiré de ti ni por Albert ni por nadie…."

Y sin poder contenerse más, el hombre de cabellos oscuros largos la besa con todo el fuego de pasión que llevaba escondido por dentro desde hace mucho tiempo, sin importarle las exclamaciones de sorpresas de la joven y la anciana, que los están observando desde cierta distancia: Flanny y la señora Marchen no salían de su asombro, además que en estos tiempos todavía estaba mal visto besarse en público!

Para Candy aquel beso es nuevo y muy diferente del que recordaba de Terry, y sintiéndose más sola que nunca decide olvidarse del mañana y aprovecharlo a lo máximo: Albert ya era parte de su pasado, y ahora lo único que contaba era lo especial que la hacía sentir este nuevo encuentro con su llama del pasado, Terry Grand chéster. Sin embargo, la voz de su consciencia no la dejaba en paz:

'No te estarás engañando a ti misma, Candy White Andry?'

Ignorando la voz de su consciencia, la rubia pecosa profundiza el beso tratando en vano de borrar de su mente la imagen del hombre rubio de cabellos largos, quien a pesar de todo todavía ocupada el lugar principal en su corazón.

Nueva York, 'Universidad de derecho', septiembre 1917.

Una mañana en que Neil está caminando por los pasillos de la universidad completamente distraído, tropieza con la persona más indeseable e inesperada: Jessica Burns en carne y huesos, el ser más odioso y quien tuvo el afronte de ponerlo en ridículo delante de todo el mundo!

"Vaya! Pero si no es ni más ni menos que el cobarde más grande que me haya cruzado en el planeta hasta ahora!" Exclama la joven de cabellos rojizos en voz burlona.

"Déjame en paz quieres? No estoy de humor para tus ironías y me desagrada profundamente tu presencia!" Le contesta el joven de cabellos castaños oscuros, lanzándole una mirada llena de odio.

"Es un sentimiento reciproco que compartimos, pero no es culpa mía que seas tan torpe y no mires por donde caminas."

"Te juro que si no fueras una mujer te partiría la cara ahora mismo!" Le grita Neil, alejándose a pasos rápidos de ella como si tuviese la peste.

"Cobarde!" Le grita Jessica encogiéndose de los hombros: en su vida había conocido un ser tan irritante como aquel joven ricachón!

'Le haría falta unos buenos golpes para bajarlo de la nube tan alta donde está metido…'

'Maldita perra! Debería darle una lección para que no me falte el respeto de esa manera!'

Y sin poder contener su rabia, Neil se dirige hacia su habitación y entra en ella golpeando fuertemente la puerta detrás del. En su vida había conocido a alguien tan arrogante y seguro de sí mismo como la joven de cabellos rojizos! Agarrando un libro para distraerse, intenta concentrarse en su lectura con una sola resolución: olvidarse de todo y estudiar, para convertirse en el abogado más brillante de los Estados Unidos; El destino sin embargo tiene formas inesperadas de jugar con nuestras vidas, y una semana después de su desafortunado encuentro con Jessica Burns, el joven de cabellos castaños oscuros oye unos gritos ahogados en el otro lado del pasillo y corre para ver lo que pasa. Al llegar sin embargo, descubre una banda de hombres tratando de besar a alguien a la fuerza.

"Que es lo que pasa aquí?!" Grita Neil, avanzando hacia los 3 estudiantes y su mirada cae repentinamente en la de Jessica Burns.

"Lárgate y no te metas en donde no te llaman!" Grita uno de los estudiantes, levantándole el mentón a la joven de cabellos rojizos para continuar con el beso.

"Si no la sueltas ahora mismo te la veras conmigo!" Ruge el joven de cabellos castaños oscuros, lanzándole una mirada amenazante.

"Que miedo te tenemos! Si piensas que nos vas a intimidar con todo tu dinero estas equivocado Neil Leagan!" Exclama otro de los hombres con ironía.

"Dime que quieren que haga para satisfacerles pero con ella no se mete nadie está claro? O es que acaso no saben que es cobardía hacerle daño a una mujer?"

"Quien le está haciendo daño a Jessica Burns? Ella es solo una coqueta y ya estoy harto de que me provoquen de esta manera! Conmigo no se juega y exijo que me page con un beso!" E ignorándolo por completo, el hombre en quesion agarra la cabeza de la joven de cabellos rojizos con brutalidad.

"Si la tocas deberás pasar sobre mi cadáver!" Ruge Neil, caminando hacia él dispuesto a intimidarlo, pero desafortunadamente el resto de la banda le bloquea su camino, y antes de que pueda defenderse se ve golpeado por los otros 2 hombres.

"Para que aprendas a no meterte en donde no te llaman!" Exclaman ellos, tumbándolo al suelo con un puñetazo.

Neil casi pierde el conocimiento, mientras trata de aguantar los puñetazos que recibe de cada lado y espera con paciencia a que todo termine. Afortunadamente en este mismo instante aparece uno de los profesores de la universidad, y corriendo hacia los estudiantes, grita en voz autoritaria: "que es lo que está pasando aquí y porque no están en sus respectivas clases?!"

"Lo que pasa es que Neil empezó a caernos a golpes y teníamos que defendernos no cree?!" Exclama uno de los estudiantes atemorizado.

"Esto es una mentira grande! Ellos intentaron besarme a la fuerza y por esto Neil me defendió!" Exclama Jessica con coraje.

Lanzándoles una mirada de advertencia a la banda, el profesor continua en voz autoritaria: "Quiero que ustedes 3 regresen a sus clases, y si me entero que vuelve a pasar algo así están suspendidos permanentemente, me escucharon?"

"Si señor…." Y evitando la mirada autoritaria del profesor, los 3 estudiantes se marchan a pasos rápidos sin mirar atrás.

"Estas bien?" Continúa el profesor: un cuarentón de aspecto bastante severo y estilo rígido, acercándose a Neil.

"No tengo nada gracias, y ahora si me disculpan creo que me retirare a mi habitación para limpiarme la cara antes de retornar a las clases."

"Espera Neil que yo te ayudare!" Exclama Jessica, acercándose al joven de cabellos castaños oscuros.

"Muy bien pues los dejo, pero tengan más cuidado la próxima vez, de acuerdo?" Declara el profesor, marchándose a pasos rápidos en dirección a las aulas para continuar con sus clases.

"Suéltame que soy capaz de caminar solo!" Exclama Neil, tratando de apartarse de la joven de cabellos rojizos.

"Estas demasiado lastimado, así que yo te conduciré a tu habitación te plazca o no."

Y tomando el brazo de Neil, Jessica ignora sus quejas y se lo lleva de regreso a su habitación.

"Se puede saber que te traes conmigo y porque me estas ayudando si tanto me odias?!" Exclama el joven de cabellos castaños oscuros apartándose de Jessica.

"Porque por mi culpa estos brutos casi te matan, y mejor siéntate en la cama mientras busco algo para limpiarte las heridas de la cara."

Y dirigiéndose al cuarto de baño, Jessica regresa unos instantes más tarde con una botella de antiséptico.

"Y a ti que te puede importar si me matan? Tal como anda mi vida mejor muerto que vivo…"

"Si no dejas de hablar bobadas la que te matara soy yo me oyes? Deja ya de comportarte como un niño y se un hombre una vez por todas!" Exclama la joven de cabellos rojizos exasperada mientras le limpia la cara con un paño mojado.

"Porque te causa tanto placer humillarme todo el tiempo? No has hecho más que amargarme la existencia desde el 1er día en que te conocí y por esto te odio tanto!" Exclama Neil con rencor.

"Si te humille delante de todos los estudiantes mi 1er día era para darte una lección: aborrezco a los niños mimados de familia de alta clase y tu comportamiento deja mucho que desear. Siempre te creí cobarde, aunque pensándolo bien ni tanto después de lo caballeroso que fuiste conmigo hoy."

"Lo hubiese hecho por cualquier otra dama."

"Me alegra saberlo, y demostraste una valentía que no me esperaba." Le dice Jessica con cierto orgullo.

"Esto no cambia el hecho de que nos caemos mal y que nos evitamos como si los 2 tuviésemos la peste." Continúa Neil con amargura.

"Pues esto puede cambiar. Porque no nos hacemos amigos a partir de hoy? Sé que te sientes solo y no tienes a nadie con quien hablar en esta universidad: puedes confiar en mi para lo que sea que no te defraudare."

"No necesito tu piedad, así que sal de mi habitación y déjame en paz de una vez por todas!" Exclama el joven de cabellos castaños oscuros sin poder contener su rabia.

"Sabes lo mal agradecido que eres?! Vengo a ofrecerte mi amistad y me la escupes en la cara como si yo fuese una basura! No eres más que un grosero, ingrato y presumido!" Exclama Jessica, dirigiéndose a la puerta con la cara roja de la ira.

"Espera no te vayas así. Tienes toda la razón y no soy más que una basura y a veces quisiera no haber nacido nunca."

"Sabes cuál es tu problema? Eres un ensimismado que se la pasa compadeciéndose todo el tiempo en vez de alzar la cabeza y seguir adelante. Ten coraje y enfrenta la vida, que ya eres mayor de edad y no el adolescente que dejaste atrás. Y ahora si me disculpas, me voy de regreso a mis clases que ya se hace tarde, pero ya sabes dónde encontrarme si me necesitas."

Y sin esperar la respuesta de Neil, la joven de cabellos rojizos sale de la habitación, cerrando la puerta suavemente detrás de ella.

"Gracias por tus atenciones Jessica y perdona mi mal carácter." Murmura Neil en voz baja, pero la joven de cabellos rojizos ya se ha ido y no lo puede oír. Sin embargo al quedarse repentinamente solo en su propia habitación, se pone a pensar largamente en ella con cierta admiración: la muchacha tenía carácter, y había logrado ponerlo una vez más en su lugar.

Nueva York, 'teatro de Stratford', octubre 1917.

Para Susana la vida se había vuelto un pleno infierno, y lo único que la mantenía alerta era su trabajo: el teatro siempre había sido su mayor pasión, y mientras actuaba podía olvidarse de sus problemas y del mundo que la rodeaba. Su gran dolor sin embargo la perseguía, y por más que lo intentara no lograba sacarse a Terry de su corazón; Al inicio había optado por la táctica de ignorarlo por completo para ver si volvía con ella, pero su plan había fracasado por completo: el joven de cabellos oscuros largos parecía más bien aliviado de no tener casi contacto con ella que no fuese laboral, y se le partía el alma ver como se habían distanciado. Una mañana de otoño, en que está reflexionando en su habitación, su suerte cambia: el repentino timbre de la puerta principal se pone a sonar varias veces, pero al notar que nadie contesta, la joven tímida de cabellos castaños claros baja las escaleras rápidamente para abrirla, y su sorpresa es inmensa al ver delante de ella al joven más atractivo en el que ha posado sus ojos hasta ahora…

"Buenas tardes señorita Susana Marlowe, y que suerte la mía tener el placer de verla en persona! He soñado durante tanto tiempo con este momento y he trabajado tanto para llegar tan lejos. Mi nombre es Marcos Robles y soy un principiante en el mundo del teatro. Sé que normalmente usted actúa de papel principal con Terry Grand chéster, pero el director general de teatro ha decido darme una oportunidad y me emparejo con usted, espero que no le moleste?" Insiste el joven lanzándole una mirada penetrante.

"Por supuesto que no, pero no me llame de usted que no soy tan vieja: cumplí los 19 recientemente y tengo toda una vida por delante."

"Que bien pues los 2 somos de la misma edad!" Declara el joven apuesto sin quitarle la mirada de encima.

'Se parece tanto a Terry….' Observa Susana, completamente fascinada con el joven apuesto que tenía delante de ella: tenía los mismos cabellos oscuros largos, era alto de estatura e incluso sus ojos eran de un azul puro.

Para la joven tímida de cabellos castaños claros es como una revelación: esta era su segunda oportunidad y esta vez no tenía la intención de dejarla escapar. Marcos Robles seria suyo sea como sea, y esta sería la mejor venganza para olvidarse de una vez por todas de Terry Grand Chester…

Chicago, 'Hospital Santa Bárbara', noviembre 1917.

Ya hacía más de un ano que Albert había desaparecido de la vida de Candy, y a pesar de tener a Terry de nuevo a su lado todavía no había logrado llenar el vacío grande que tenía dentro de su corazón; La relación entre los 2 se había fortalecido y hasta salían juntos, pero los besos del joven de cabellos oscuros largos eran tan apagados comparados a los del hombre rubio de cabellos largos, y cada vez que cerraba los ojos tenía su imagen nítida impregnada dentro de ella.

"Que te pasa que estas tan callada hoy, tarsana con pecas?" Le pregunta Terry una mañana fría de invierno mientras los 2 están paseando por el jardín del hospital.

"He decidido pasarme las navidades en el 'hogar de Pony' este ano: extraño tanto a la hermana María y a la señorita Pony, y quisiera que tú también me acompañaras."

"Hablas en serio?!" Exclama el joven de cabellos oscuros largos incrédulo.

"Claro que sí, además que ellas se pondrán muy contentas de verte!"

"Me encantaría, pero acaso no estarán esperando más bien a Albert? Él era seguramente lo que ellas tenían en mente para ti."

"Poco me importa lo que quieran los demás para mí, puesto que soy mayor de edad y puedo tomar mis propias decisiones: te pasaras las fiestas navideñas junto a mí, y si las 2 me quieren de verdad se alegraran de verme feliz!" Declara la rubia pecosa en voz firme.

"Nos sabes lo feliz que me hace tu oferta, y siento que este es el momento ideal para anunciar nuestro compromiso!" Exclama Terry con entusiasmo.

"A qué compromiso te refieres Terry?"

"Al tuyo y al mío por supuesto, o es que me vas a dejar esperando toda la vida Candy?"

"Claro que no, lo que pasa es que…."

"Nada pasa, y si Albert de verdad te quisiera ya habría regresado a tu lado no crees? El seguramente lee los periódicos y habrá visto todo lo que la prensa ha estado escribiendo sobre nosotros."

"Acaso se han publicado artículos sobre nosotros? Dios mío ni me imagino lo que habrá pensado Albert al leerlos!" Exclama la rubia pecosa desesperada.

"Pues yo te diré lo que habría hecho yo si fuese el: te hubiese arrebatado de los brazos del individuo con quien estuvieses, y te habría llevado de regreso conmigo a las fuerzas!" Exclama el joven de cabellos oscuros largos con pasión.

"De verdad que hubieras hecho tanto por mi Terry?"

"Esto y mucho más…" Y tomando la cabeza de Candy entre sus manos, Terry la besa con todo el fuego que lleva por dentro, dejándola casi sin respiración.

"Te amo tanto, tarsana con pecas y quiero oírte decir lo mismo me oyes?"

"Terry… Yo a ti te quiero muchísimo y has sido una gran ayuda para mí en el último tiempo… Pero yo a quien amo es…."

"No pronuncies su nombre que no lo soportaría, pero aun no me doy por vencido: te conquistare sea como sea, y para cuando llegue este día te prometo que caerás rendida a mis pies…."

Y tomando a la rubia pecosa nuevamente en sus brazos, Terry la vuelve a besar largamente.

'Volveré a enamorarme algún día otra vez? O es que acaso estoy condenada a amar a Albert silenciosamente por el resto de mi vida?'

Cerrando los ojos, Candy decide olvidarse de todo y gozar de la atención de Terry, pero por más que lo intente no logra deshacerse de la imagen abrumante de Albert…

Michigan, en 'la casita del bosque', diciembre 1917.

Albert llevaba entre sus manos el periódico del día, y mientras leía la página principal sentía como se le derrumbaba el mundo: estaban anunciado claramente la fiesta de compromiso entre Terry Grand Chester y Candy White Andry.

Después de haberse reencontrado con su 1er gran amor, TERRY GRANDCHESTER ha decido anunciar su boda de compromiso con CANDY WHITE ANDRY para las fiestas navideñas, que se celebrara en el hogar de infancia más sagrado de su querida: el 'Hogar de Pony' este mismo 24 de diciembre del año 1917.

Rompiendo el periódico que llevaba entre sus manos en miles de pedazos, el hombre rubio de cabellos largos lo tira a la basura gritando con rabia: "te juro que esto no se quedara así Candy White Andry, como me llame Albert William Andry! Si insistes en jugar yo también lo hare, y a partir de este momento habrá un cambio radical en mi vida y tú serás la 1era en enterarte de ello cuando llegue el momento adecuado!"

Y golpeando la puerta de su habitación, Albert baja las escaleras apresuradamente y sale de la casa una tarde helada de diciembre con el corazón partido, y el alma completamente destrozada…

Otro capítulo finalizado, y como ven, las cosas se van complicando cada vez más: CANDY vs TERRY; NEIL vs JESSICA; PATTY, ANNIE y ELIZA inquietas por el mañana, y que es lo que se trae ALBERT con su nueva venganza? Quien es aquel joven que ha capturado el interés de SUSANA MARLOWE y que les traerá el futuro a nuestros protagonistas? El rompecabezas aún continúa, pero les ruego que no se impacienten que el final se va acercando cada vez más….

JOSIE a ti te mando un fuerte abrazo y un saludo especial: me has hecho tan feliz con tus 2 reviews, y es verdad que debería haber clasificado la historia como CANDY, ALBERT + TERRY, pero como hace solo un par de años que estoy en el FANFICTION y escribo no se me ocurrió, así que ni modo! Pero me siento muy dichosa de tener un fan tan fiel como lo eres tú, y si no tuviese que trabajar y socializar, hace rato que ya hubiera terminado mi historia pues mi mayor pasión es escribir…

En cuanto a tu comentario d N: me reí un montón imaginándome a TERRY disfrazado, aunque si te fijas de mi 'profil': justamente todos los galantes de CANDY están disfrazados de vampiros lol!

Hasta pronto entonces, y ojala te suscribas a 'FANFICTION' ya!

Un agradecimiento especial también a sayuri1707, Nina, les, y todos los lectores que me han dejado reviews y han seguido mi historia con tanta fidelidad!

Adiós a todos, y hasta la próxima!