WARNING: Este fic es AU y con mucho OOC (bueno, por si alguien no se dio por enterado en los anteriores 30 capítulos XD ), con los personajes del universo Bleach del gran Kubo Tite, y obviamente las situaciones vertidas aquí son 99.99999% improbables e irreales (hey, el manga terminó hace mucho) pero que más da, a leer
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Un señor bastante mayor, de cabello gris y mirada severa acababa de salir de la casa. Se colocó un sombrero para caminar unos cuantos metros y luego esperó a que el chofer le abriera la puerta del lujoso coche, antes de subir, como presintiendo algo, desvió su mirada hacia la casa que lucía tan anticuada pero esplendorosa como siempre, por un segundo le pareció ver la silueta de una mujer, afiló la mirada, se quitó el sombrero, hizo una venia y abordó el coche que se marchó raudamente, se le hacía tarde para llegar al evento.
Tras recorrer algunos kilómetros el chofer se apresuró a estacionar el coche y abrirle la puerta, el sol brillaba bastante, como anunciando que pronto llegaría el verano. Mientras pensaba en que haría en las vacaciones caminó atravesando unos jardines que le parecieron interesantes por su diseño y las especies de flores, luego un largo corredor con varias puertas hacia los lados para finalmente llegar a un pequeño patio frente a un gran edificio, todo esto, ayudado por el chofer pues aunque había sobrevivido a un infarto su salud era de cuidado. Procuró entrar con discreción pues en la entrada le informaron que el evento ya había comenzado, afortunadamente tenía un sitio separado en uno de los extremos y con el lugar a media luz logró pasar desapercibido hasta que llegó a su asiento y oyó claramente a alguien carraspeando, algo apenado tomó asiento, la melodía de piano se detuvo y el público aplaudió.
Un adolescente de doce años, elegantemente vestido, agradeció nerviosamente antes de abandonar el escenario, en la parte delantera un grupo de personas deliberaba, una presentación bastante buena pero con algunas desafinaciones y cayó en fuerza interpretativa casi al final, el público aplaudió para animar al muchacho. Un minuto después, un niño de unos 10 años aparecía en el escenario:
– Representando a la primaria Shinketsu, interpretando el "Vals del minuto" Op. 64 N°1 Nocturno Op. 9 N°2 de Chopin, en un piano de cola, Kuchiki Ginrei – Anunció el presentador. El público aplaudió mientras murmuraban, pocos niños se atrevían a tocar en el piano de cola, luego el lugar quedó en silencio mientras el niño tomaba su lugar frente al piano, cabello oscuro y corto y unos incomparables ojos grises que parecían desafiantes, inhaló hondo y tras unos segundos, empezó a tocar.
Las primeras notas hicieron que el ahora bisabuelo Kuchiki esbozara una sonrisa, había dejado de ser el líder de la familia hace mucho, así que ahora podía disponer de su tiempo a su antojo y un recital de piano de uno de sus nietos era algo que no se perdería por nada del mundo.
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BRISA DE VERANO
EPILOGO
By Maryeli
Con cariño para Paulina, Haibara20, Any–chan15, Anime Love, BrendNara, Hell Laufey
Bienvenida ElizabethCarpio
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– A las 11:30am es la reunión con los miembros de la junta de la textilera, a la 1:00pm tiene la prueba del vestido para el evento del viernes, a las 2:00pm el almuerzo con los representantes de Baikal, por cierto, no parecían muy contentos con las propuestas de la última reunión, a las 4:00pm hay que continuar la selección de proveedores, a las 5:00pm está la…
– Ojalá pudiera saltarme directamente al coktail en la casa de Shunsui – Yoruichi suspiró. Su joven asistente palideció – Tranquila Kiyone, solo estaba bromeando – Yoruichi lanzó una fuerte carcajada.
– Señora Yoruichi, no debe bromear con esas cosas – Kiyone empezó a reír, nerviosamente. Cuando tomó el trabajo nadie le advirtió lo difícil y complicado que podría llegar a ser, que su jefa sería de las que le piden reprogramar todo porque se le antojó irse de paseo a la playa con su esposo o tener que cuidar las mascotas del hijo de su jefa (la iguana era tan grande que daba miedo), pero no pensaba darse por vencida fácilmente.
– ¿Y sabes si Yuushiro terminó sus pendientes de la mañana? – Yoruichi se puso de pie, dudó en recoger el saco que había en el respaldar de su silla, afuera parecía haber un sol radiante.
– El señor Yuushiro reprogramó algunas actividades, dijo que tenía un evento importante al que acudir, algo regional… – Kiyone recordó haber visto a su compañero y rival, Sentarou, en apuros más temprano, en la mañana. El hermano de su jefa era tan o más espantoso al momento de sugerir ajustes en su agenda, pero al menos solo tenía un gato como mascota.
– ¡Rayos! – Yoruichi miró fijamente el calendario con algo de pánico – El recital era hoy… Shaolin va a enfadarse conmigo.
– ¿Recital?... ¿Se refiere a la señora Kuchiki? – Kiyone no estaba segura si preocuparse o no.
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Entró con paso rápido al restaurante. Tras la tediosa reunión con unos accionistas coreanos perdió la noción del tiempo y para cuando se dio cuenta era hora del almuerzo. Dejó a su pobre asistente con unos pendientes en la oficina, sintió algo de remordimiento pero según como transcurriese el resto de la semana podría darle un día libre, tal vez. Cuando llegó a la mesa guiado por un mozo, Urahara Kisuke y Tsukishima Shukuro y sus respectivos asistentes se encontraban en pleno almuerzo.
– Llegas tarde, Shinji – Le regañó la rubia asistente de Urahara, Shinji agradeció mentalmente el hecho que su adoraba esposa, Hiyori, no le haya llamado con algún denigrante apodo o pronunciara alguna grosería.
– Siento la demora, tuve algunos inconvenientes esta mañana – Dijo a modo de disculpa antes de tomar asiento.
– No te preocupes Shinji – Urahara, tan comprensivo como siempre – Supimos que algo salió mal cuando no llegaste al recital.
– ¿Era hoy? – Ahora Shinji lucía desanimado. Les habían invitado con dos meses de anticipación.
– Tranquilo, tu esposa supo dar un razonable excusa – Dijo Urahara mientras trataba de contener la risa. Shinji se estremeció, viniendo de Hiyori, nada bueno pudo ser.
– No te sientas culpable – Tsukishima le dio una palmada en un hombro – Yoruichi tampoco llegó y a Kisuke no se le ocurrió decir nada para excusarla.
– Que alivio – Que él faltara era hasta cierto punto justificable pero que la mejor amiga de la madre del participante faltara, eso sí era cosa seria – ¿Y cómo le fue al pequeño Gin?
– Pasó a los nacionales, era de esperarse teniendo un maestro de piano como yo – Alardeó Tsukishima.
– En realidad heredó el talento de Shaolin – Comentó con cierto orgullo el asistente de Tsukishima, Ggio Vega, quien pasó parte de la velada enviando mensajes y videos de la presentación de Kuchiki Ginrei (nieto) a los familiares de China y Francia.
– Eso es algo que no puedo negar, Shaolin es una pianista talentosa – Tsukishima llamó a un mozo – Pidamos algo para brindar, yo invito.
El almuerzo dejó de ser negocios y terminaron hablando de sus hijos y como habían cambiado en los últimos años, Hirako Shinji volvió a asumir el liderazgo de su familia cuando descubrieron que el asistente de su abuelo, un tal Aizen Sousuke estaba intentando desfalcar las arcas de los Hirako; Shukuro Tsukishima era el actual líder de su grupo familiar, padre de unos gemelos y tras mucho buscar encontró en Ggio Vega al asistente que necesitaba; después de muchas idas y venidas, Urahara Kisuke se casó con Yoruichi, obviamente ella perdió el liderazgo de los Shihôn, pero su hermano Yuushiro la tenía como su mano derecha, así que Yoruichi aún era algo responsable del futuro de los Shihôn.
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El cielo estaba nublado y la lluvia parecía no tener cuando acabar. Suspiró, mientras el clima no cambie no podría abordar el vuelo para volver a Japón. Desvió la mirada del gran ventanal del aeropuerto y notó que a unos metros, su pelirrojo asistente conversaba por teléfono.
– Vaya, que sorpresa encontrarte por aquí, Byakuya – Una mujer bellamente ataviada entró en la sala VIP del aeropuerto acompañada de dos asistentes – Supongo que no soy la única que espera volver a Japón hoy.
– Buenas tardes Shutara – Respondió Byakuya – Supongo que nos perderemos el coktail en la residencia de Shunsui – Comentó algo decepcionado.
– Habrán otros, en el ambiente en que nos movemos eventos como esos sobran – Shutara tomó asiento y dio algunas recomendaciones a sus asistentes – Supe lo de tu hijo, ganó los regionales, felicitaciones.
– Aún quedan los nacionales, pero Gin lo logrará si en verdad se lo propone – Byakuya esbozó una sonrisa, su hijo mayor era muy inteligente y además resultó un gran pianista, como su madre.
– Se nota el orgullo en tu mirada, Shukuro anda insoportable, quiere enseñarle piano a nuestros hijos, pero aún son muy pequeños – Una de las asistentes volvió con unas tazas de café y la otra traía una bandeja con diferentes postres – Come algo, no dejará de llover si te quedas parado.
– Gracias – Byakuya decidió aceptar la invitación, después de todo Shutara era ahora esposa de Shukuru Tsukishima. Su pelirrojo asistente se acercó al rato.
– Buenas tardes señora Tsukishima – Saludó con una reverencia. Shutara lo fulminó con la mirada, después de todo, había perdido a una de sus mejores asistentes por su culpa, claro que ahora era esposa de Renji y trabajaba para los Kuchiki, pero ese no era el caso.
– Me temo que tendremos una larga velada por delante – Comentó Byakuya, con cierto sarcasmo.
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Cada lugar del gran salón estaba bien decorado. La música también era bastante buena, suave y melodiosa, le daba un ambiente agradable al lugar. Recorría lentamente el salón, observando a las personas charlando, algunas brindando, algunas parejas estaban bailando, y en medio de todo aquello estaba ella, había dejado crecer su cabello nuevamente y en eventos como ese lucía más elegante y femenina, la contempló unos segundos hasta que sus ojos grises notaron su presencia y sus labios esbozaron una sonrisa:
– Ggio, ¿Piensas quedarte toda la noche allí parado? – Dijo a modo de broma.
– Dudaba si esperar que terminaras de hablar con la señora Yoruichi o invitarte a bailar, Shaolin – Respondió, consciente de lo mucho que Yoruichi odiaba que le recordaran que era "señora".
– Mejor vayan a bailar antes que cometa homicidio – Comentó Yoruichi, con un tono de voz que era difícil de determinar si era en serio o en broma.
– Bailemos también, querida – Urahara Kisuke salvó la situación. Ahora más parejas se animaron a deslizarse por el salón al ritmo de un vals.
– Cuando quise enviar las grabaciones de la presentación de Gin me informaron que ya las habías enviado – Esquivando hábilmente a otra pareja que al parecer no era muy hábil con los pasos del vals vienés – Supongo que debo agradecerte, Ggio.
– Supuse que estarías más preocupada por enviar la transmisión a tu esposo así que decidí hacer el resto del trabajo – Haciendo que Shaolin diera un par de vueltas – Gin es realmente muy talentoso, mi jefe alardea de ser su maestro de piano y ambos sabemos que no es tan cierto.
– Si Tsukishima quiere llevarse todo el crédito que lo haga, no veo nada malo en ello – Shaolin sonrío, había cosas por las que simplemente no valía pena complicarse – Por cierto, tu padre estuvo quejándose con mi tío, teme morir sin tener nietos.
– He estado muy ocupado, el señor Tsukishima está prácticamente dirigiendo dos grupos familiares – Se excusó Ggio.
– Shutara siempre se ha caracterizado por tener muchas asistentes, incluso Abarai consiguió esposa así que dudo que sea tan difícil para ti – Shaolin consideraba a Ggio como parte de su familia, así que imaginarlo en un futuro solo, le preocupaba.
– No hagas drama, tenemos la misma edad, no soy tan viejo – Puso un tono de burla y sarcasmo en su respuesta. Sabía que Shaolin se preocupaba, pero él necesitaba tiempo. Descubrir que se había convertido en la señora Kuchiki fue un golpe muy duro para él, intentó alejarse pero finalmente se dio cuenta que poner distancia no funcionaría y terminó aceptando el cargo de asistente de Tsukishima Shukuro (algo que Shaolin le había sugerido varias veces) y ahora sentía cierta paz cuando la veía con sus hijos y su esposo, viviendo tranquila y con momentos de felicidad que él no pudo darle, tal vez era un poco masoquista.
Como era de esperarse, cerca a medianoche los invitados empezaron a retirarse, era día de semana además simplemente se habían reunido por el gusto de hacerlo pues necesitaban un momento para charlar y relajarse. Dejó a su jefe en su casa y cuando se encontraba conduciendo hacia su departamento un coche apareció de la nada y aunque intentó esquivarlo terminaron golpeándose en un lado y descarrilados a unos metros de la pista. Tras la sorpresa inicial y con un molesto dolor de cabeza por el golpe, bajó del coche para ver la magnitud de los daños. El otro coche estaba más dañado que el suyo, se acercó al notar que no descendía nadie y encontró a una joven mascullando mientras luchaba inútilmente por quitarse el cinturón de seguridad y el airbag se encima, con ayuda de sus llaves y algo de esfuerzo la ayudó a salir.
– ¿Se encuentra bien? – Preguntó al notar que había un poco de sangre en un lado de la cabeza de la joven.
– ¿Es una broma? – La joven le miró afiladamente, con sus ojos de un peculiar tono púrpura – Acabo de tener un accidente de coche y por poco me asfixia el airbag – Empezó a buscar a tientas en el asiento del copiloto de su coche hasta dar con su bolso.
– Ujum – Ggio se aclaró la garganta, ciertamente su comentario fue malinterpretado – Sé lo que ocurrió, mi coche también resultó afectado.
– Si quiere que le arreglen el coche tendrá que conversar con mi aseguradora pero mientras no realicen una investigación no le desembolsarán nada – La joven empezó a llamar por el móvil. Ggio enarcó una ceja, al parecer el accidente había alterado su percepción de las cosas, le daba la impresión de que la culpable no tenía intención de agradecerle por su ayuda. Los daños de su coche no parecían tan graves y la otra parte no estaba en riesgo de muerte inminente así que tal vez solo debería marcharse, o al menos eso intentó hasta que subió a su coche y no logró encenderlo, "Rayos" , se había quedado atorado con la joven rara que ahora hablaba a gritos por su móvil. Algo fastidiado buscó su móvil solo para descubrir que no tenía cobertura. Resignado bajó de su coche y se acercó a la joven que no parecía tener intención de dejar de hablar por el móvil – Espere un momento – Notando que el tipo de hace rato seguía ahí observándola – ¿Qué quieres?
– Ehmmm – Algo apenado – Mi coche no enciende y no tengo cobertura en el móvil, necesito pedir una grúa y…
– Ya veo – La joven retomó la conversación en el móvil, por cerca de cinco minutos más, hasta que finalmente cortó no sin antes indicar que necesitaban dos grúas "pues el otro chofer imprudente tampoco podía encender su coche". A Ggio le dio un tic en el ojo – Listo, los imbéciles tardarán unos 40 minutos, me dijeron que mi seguro solo cubriría la mitad de los gastos ¿Puedes creerlo?
– La cobertura depende del tipo de seguro que se contrata y…
– ¿Les estás dando la razón? – La joven giró bruscamente la cabeza para confrontarlo cuando sintió dolor y se llevó la mano a la zona de la herida emitiendo un "auch".
– Ten, usa esto – Ggio se apresuró a alcanzarlo un pañuelo – Tengo un botiquín en mi coche, vuelvo enseguida.
– G–gracias –Susurró la joven, a los pocos segundos Ggio volvió y empezó a aplicar desinfectante en la herida – Ayyy… ten más cuidado, eso duele – Protestó.
– Solo será un momento… ya está, ahora presiona suavemente con el pañuelo hasta que lleguen para auxiliarnos – Indicó, más aliviado, la herida no era muy profunda.
– Lamento lo que le pasó a tu coche, al mío se le estropearon los frenos – Reconoció finalmente la joven, Ggio asintió con la cabeza como aceptando la disculpa – Me llamo Nozomi Kujô.
– Ggio Vega, es un gusto.
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Entró sigilosamente a su habitación. Abordó el primer vuelo disponible después de la tormenta y terminó llegando de madrugada. Grande fue su sorpresa al encontrar la cama vacía. Suspiró mientras caminaba hacia el pasillo de la derecha, entreabrió la primera puerta para encontrar a su hijo mayor plácidamente dormido, le habían llamado "Ginrei" como agradecimiento a la persona que contribuyó – y mucho – a su matrimonio. Cerró la puerta y caminó hasta la siguiente, allí estaba su segundo hijo, Takuya, de 8 años, balbuceando sobre "ir de pesca" o algo parecido, era tan travieso que incluso en sueños seguía planeando travesuras, sonrió mientras cerraba la puerta y se trasladaba a la tercera habitación, fue allí donde la encontró, dormida abrazando a su tercer hijo. Se quedó un rato apoyado en el dintel de la puerta, observando, hasta que la sutil fragancia de cerezos llegó hasta él, se acercó lentamente y cuando estaba a punto de depositar un beso en la frente de su esposa, ella abrió los ojos:
– Byakuya – Susurró – Volviste – Una sonrisa se dibujó en su labios y Byakuya no se resistió y la besó.
– Quería sorprenderte y el sorprendido soy yo, encontrándote en la habitación de otro hombre – Bromeó en voz baja mientras se sentaba en la cama.
– Viajas demasiado – Se excusó Shaolin, acostumbrada a esa faceta de Byakuya que pocos conocían. Intentó sentarse también pero su pequeño despertó.
– No te vayas mami – Aferrándose a una de las mangas del pijama de Shaolin mientras notaba la otra presencia masculina – ¡Papi! – Sus ojos se abrieron de par en par y un destello de alegría se vislumbró en esos ojos color caramelo.
– Hola Hao – Saludó Byakuya, mientras abrazaba al menor de sus hijos. No tardó en percibir la angustia en el pequeño, intercambió miradas con su esposa.
– Unos niños del pre–escolar estuvieron molestando a Hao – Shaolin acarició los oscuros cabellos de su hijo.
– ¿Qué fue esta vez? – Preguntó Byakuya, imaginándose cuál sería la respuesta.
– Dicen que tú no… no eres mi papi – Hao empezó a sollozar, en un torpe intento de contener las lágrimas.
– Qué atrevidos – La mirada de Byakuya se hizo tan profunda que Shaolin tuvo que darle unas palmadas en el hombro, de lo contrario terminaría asustando más a su hijo – Hao, debes ignorar a esos niños, solo dicen tonterías.
– P–pero… Gin y Taku tiene ojos como tú y mamá, y yo no… – Sollozando con más fuerza.
– Hao, todos en la familia de tu madre tienen ese hermoso color de ojos, no hay nada de malo en ellos – Byakuya confortó a su hijo menor.
– Y elegimos "Hao" como tu nombre en honor a tu bisabuelo que nació en China y era un hombre muy valiente y tenía los ojos del mismo color que tú – Añadió Shaolin.
– ¡Papá! ¡Papá! – Se oyeron pasos en el corredor, pronto los otros dos niños entraron en la habitación para abrazar a su padre, Kuchiki Byakuya, quien sonreía de felicidad, pues finalmente tenía la gran familia que siempre soñó.
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¡GRACIAS A TODA/OS!… Aunque escribir el fic fue como una montaña rusa, con altibajos y vueltas suicidas, me divertí mucho con su compañía estos más de dos años, estimadas lectoras, espero de todo corazón que el mundo del fanfic les dé más lectura innecesaria pero placentera :3 gracias por todo ;)
Un fuerte abrazo de oso pandita para todas ustedes, kisses
Milly–chan / Maryeli
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