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TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN EXCLUSIVAMENTE A MICHAEL DANTE DIMARTINO, BRYAN KONIETZKO Y NICKELODEON.
"Hilos rojos"
Prompt: 21. Sonreír al verle sonreír, reír o siendo feliz.
Pairing: Aang/Katara
CAPÍTULO II. SONRISA
Había tres cosas en el mundo que resultaban irresistibles para Katara.
La primera era por supuesto, el agua. El ruido del mar, rompiendo sus olas en las costas, le parecía el sonido más relajante que pudiera existir. Escuchar aquello parecía fungir como un bálsamo mágico en su cuerpo, pues la liberaba de todo estrés y preocupaciones por más abrumadoras que pareciesen, al igual que el olor a sal que las mareas desprendían al anochecer, todo mientras el agua se movía en un vaivén rítmico, fluido e hipnotizante. Así de fuerte era su conexión con su elemento.
Lo segundo que desde siempre había menguado en su corazón, eran los niños, los pequeños sobretodo. No podía ser de otra forma, su instinto maternal estaba, según Sokka, "demasiado" desarrollado. Y es que no podía evitar sentir una creciente ternura al estar ante una carita infantil demandante de atención. Desde la muerte de su madre, había nacido en ella esa permanente necesidad de brindar protección, sumada además, a las innumerables veces en que asistió a "Gran Gran" en los partos de las mujeres de la Tribu.
Pero la tercera y última cosa con lo que Katara no era, ni sería capaz de luchar jamás, algo que la desarmaba por completo y la hacía sentir una maravillosa calidez en su interior, era nada menos que la sonrisa de Aang. Eso, definitivamente era algo insuperable.
Y justo en esos momentos, él se encontraba haciéndolo, sonriendo ampliamente mientras felicitaba a Zuko y a Mai por su matrimonio. Katara lo observaba desde su asiento; el Avatar, el Señor del Fuego y su ahora nueva esposa, charlaban animadamente con varios funcionarios de la nación entre abrazos, apretones de manos y uno que otro brindis.
Se veía tan apuesto, tan formal al portar su típico atuendo de Maestro Aire que tan bien le sentaba al desplazarse grácilmente entre las demás mesas de aquel enorme salón de fiestas, con su recién crecida barba delineando su rostro en un porte varonil, maduro y atractivo, pero que al mismo tiempo, no borraba del todo ese brillo infantil y pícaro que tenía en su mirada gris, gesto que se intensificaba con la hermosa sonrisa enorme y sincera que lucía en todo momento, misma que reflejaba de forma sencilla su naturaleza gentil.
La maestra agua rió también irremediablemente, contagiada por el aura armoniosa que desprendía su ya prometido; y más suspiró al conectar la mirada con la de Aang. Él al verla, alzó los hombros y torció un poco la boca en una mueca simpática que denotaba que preferiría estar a su lado, disfrutando de la fiesta, en lugar de hablar con esos hombres aburridos sólo para cumplir con el protocolo que demandaba ser el Avatar. Ella respondió asintiendo con la cabeza, comprendiendo, dándole a entender que lo esperaría todo lo que fuera necesario. Tal y como siempre lo haría.
Y entonces él le volvió a sonreír, ocasionado que el corazón de Katara latiera más rápido. Ella bufó con algo de resignación, pues Aang ni cuenta parecía darse de lo encantadores que podían llegar a ser sus gestos.
Así, la joven suspiró de nuevo con paciencia, se reacomodó el peinado y desvió la mirada hacia la pista. La música suave comenzó a sonar, y en medio del aplauso, Zuko y Mai pasaron al frente para abrir el baile; pudo entonces ver a su hermano acercándose para bailar con Suki, así como a Ty Lee siendo asediada por unos cinco muchachos que se arremolinaron a su alrededor, incluso Toph se había animado a bailar un poco acompañada de Satoru.
Katara se reacomodó en su silla. Qué rápido habían pasado esos últimos nueve años, parecía que había sido sólo el día anterior cuando todos juntos habían ayudado a que la guerra terminara, cuando eran todavía unos niños inexpertos, y ahora en cambio…
─¿Le gustaría bailar conmigo, SiFu? ─la voz masculina la sacó de sus melancólicos pensamientos y la hizo levantar la mirada. Aang estaba de pie frente a ella, sonriéndole para variar, y extendiéndole una de sus manos en una invitación galante.
Katara se levantó y aceptó sin dudarlo, recordando con nostalgia y cariño la primera vez que él la había invitado a bailar en aquella cueva oscura de la Nación del Fuego.
Sin más, ambos se acercaron al centro del salón y ella colocó ambas manos alrededor del cuello del joven, él puso las propias en la cintura femenina mientras la acercaba hacia sí para comenzar moverse al compás de la canción.
La maestra agua volvió a suspirar. Los ojos grisáceos de Aang la observaban con adoración, mientras que sus manos la sujetaban con una extraña combinación de firmeza y delicadeza, que no hacía más que hacerla sentir una espléndida descarga eléctrica recorriéndole el cuerpo.
─Adoro cuando sonríes ─dijo él de repente, compartiendo los mismos pensamientos de ella, y hablando con curiosas notas de dulzura en su voz grave. Katara se sonrojó. Increíble que le siguiera sucediendo eso a pesar de ya llevar tanto tiempo juntos, incluso ahora, que estaban próximos a convertirse en marido y mujer.
─Tú me haces sonreír ─respondió Katara, diciendo la más genuina de las verdades. Luego subió su mano hasta apoyarla en una de las mejillas de Aang, él giró un poco el rostro y le besó la palma.
No lo resistió más y se acercó para besarlo en los labios con amor. Realmente a veces llegaba a pensar que no era merecedora de un hombre tan maravilloso como Aang, pero una cosa sí haría; a partir de aquel momento y para siempre, Katara se prometió a sí misma hacer todo cuanto estuviera en sus manos para hacer feliz al joven que estaba a su lado y conservar, hasta el último segundo, aquella sonrisa preciosa que había logrado cautivarla.
FIN DEL CAPÍTULO 2
Episodio dos, listo. ¿Demasiado cursi?, no lo sé, me sorprendió, de repente las palabras comenzaron a salir y así quedó. Pero es que…no puedo evitar amar con todo mi corazón a Aang, ese niño-adolescente-hombre-Avatar es más bueno que el pan, y es verdad, su sonrisita es adorable ¿o no?, a veces yo también pienso que Katara no se lo merece del todo, quien sabe…aún así me gustan mucho juntos.
En fin, ¡mil gracias por leer y por sus comentarios!, me hacen muy feliz, por favor no se vayan sin dejarme aunque sea una opinión pequeñita, realmente es muy importante para mí.
Me voy, nos leemos en el tercer capítulo.
Saludos, besos y abrazos.
