TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN EXCLUSIVAMENTE A MICHAEL DANTE DIMARTINO, BRYAN KONIETZKO Y NICKELODEON.


"Hilos rojos"


Prompt: 13. Llenarle de halagos cuando lo necesite.

Pairing: Zuko/Toph

Universo Alterno.


CAPÍTULO III. PERFECTA

Llevaba media hora buscándola, y la preocupación comenzaba a menguarle. Rápidamente dirigió un vistazo al cielo y frunció el ceño al ver varias nubes negras acumulándose en lo alto. Debía encontrarla pronto o la lluvia los alcanzaría, y él odiaba la lluvia, tanto como odiaba saber que Toph estaba sufriendo. ¿Y todo por qué?, por un idiota que no sabía apreciarla.

Por un momento se estremeció al sentir una brisa fría atravesando su chaqueta, así que apresuró el paso, dirigiéndose ahora hacia el punto sur de la universidad, justo detrás de uno de los gimnasios del campus. Ahí por fin pudo respirar aliviado, pues a lo lejos, divisó con claridad una pequeña figura femenina vestida de verde, sentada en el césped, recargada debajo de uno de los árboles más altos de todo el lugar. Una parte de él presentía que ella estaría allí, a Toph le encantaba el aire libre, sin ese ajetreo de las personas yendo y viniendo de un lado para otro, y únicamente sintiendo la tierra bajo sus pies.

Sin pensarlo más, Zuko se aproximó, sintiendo una desagradable pesadez en su espíritu al verla tensarse ante su cercanía.

─Toph, oye… ─comenzó él, inclinándose para sentarse a su lado.

─Estoy bien ─Toph habló con sequedad, adelantándose a lo que seguramente él le preguntaría, luego ladeó la cabeza hacia el lado contario y encogió sus piernas hacia su pecho.

Zuko frunció el ceño al verla así. Esa no era la chica ruda que conocía desde la secundaria, aquella cuya sonrisa sarcástica y voluntad inquebrantable, lo habían cautivado desde el primer instante. No. Esa Toph que estaba junto a él en esos momentos en cambio, emitía un aura de tristeza evidente a pesar de que su rostro no mostrara evidencia alguna de llanto.

─Te he estado buscado por todas partes ─dijo Zuko, colocando suavemente su mano sobre el hombro de ella ─Anda, ven conmigo, te llevaré a casa.

─¡Ya te dije que estoy bien, Zuko! ─gritó ella, zafándose bruscamente del agarre y mirándolo fijamente a los ojos.

Él la observó de regreso. Los ojos de Toph era de un color extraño, un verde pálido muy poco común, mismo que le daba la apariencia de una falsa ceguera que de vez en cuando ella utilizaba para sacar provecho y conseguir ciertos beneficios y cosas gratis. Ésta vez fue distinto, pues los orbes verdosos estaban más opacos que de costumbre, nublados con frustración pura.

─Claro, se nota que estás muy bien.

─¡Déjame en paz de una maldita vez, lárgate, quiero estar sola!

─¡Pues lo siento, pero no te voy a dejar así! ─exclamó, molesto por tanta obstinación. Definitivamente no iba a dejarla, jamás iba a dejarla, ni siquiera si ella nunca llegaba a entender todo lo que significaba para él. Zuko respiró profundo, reuniendo toda esa paciencia que no tenía para volver a hablar, después de todo, si había algo que pudiera hacer para remediar aquella situación, lo haría ─Toph, sé que es difícil para ti, pero a veces es mejor hablar, sacar todo lo que nos hace daño…

─Y lo dice la persona más abierta, sociable y comprensiva del mundo ─Toph sonrió de medio lado con amargura, recalcando que él no era ninguna autoridad moral para sermonearla.

─¡Yo sólo quiero ayudarte!

─¡No necesito tu ayuda, esto ya no tiene remedio, lo que va a pasar, pasará y punto! ─gritó con una incierta mezcla de enojo y tristeza, después de puso de pie de golpe y lo miró desde su pequeña altura ─¿O qué quieres que haga?, ¿que me ponga a llorar por los rincones como una niñita despechada?, ¡Eso no va a pasar! ─por un momento se quedó callada, pues sintió que su voz se quebraría en cualquier instante, así que mejor le dio la espalda, respiró muy hondo y se encogió de hombros ─Sokka ya tomó una decisión, no hay nada más que hacer.

Zuko se levantó también, observándola desde atrás. Toph había cruzado los brazos y mantenía la cabeza gacha, sabía que estaba conteniéndose con todas sus fuerzas para no llorar y sacar a relucir sus sentimientos, pero ya era tarde, él la conocía a la perfección.

─Toph… ─dijo, sintiendo él mismo un agudo pinchazo en el corazón al pronunciar cada palabra ─Tú lo quieres, ¿verdad?... siempre lo has querido.

No tenía caso seguir pretendiendo que aquello no era una verdad, por más daño que a Zuko le causara. Años llevaba ya de saberlo, lo supo incluso antes que la misma Toph, porque a ella todavía, a esas alturas, le seguía costando un mundo admitir que estaba enamorada de uno de sus mejores amigos de la infancia. Zuko tragó fuerte. Era doloroso saber que ese amigo no era él.

─Qué más da ─respondió ella, totalmente ajena a los pensamientos de su acompañante ─Él prefiere a otra persona ─levantó la cabeza y volteó nuevamente. Zuko la miraba serio ─Y eso está bien, es decir, ella es perfecta para él, Suki es inteligente, simpática, bonita… lo hará feliz, más de lo que yo podría.

─¿De qué rayos estás hablando?, tú podrías hacer feliz a cualquiera, Toph ─dijo sin poder contenerse, harto de la actitud tan mala que ella estaba tomando. Se le acercó un paso y la sujetó por los hombros con ambas manos. Ella alzó una ceja y trató de soltarse, pero Zuko no se lo permitió, y aunque dudó en un inicio, él quería dejar salir, aunque fuera un poco, los sentimientos que por tanto tiempo había guardado. ─Tu eres…eres lista, decidida, auténtica, independiente… y sí, podrás tener un carácter de los mil demonios, pero sabes defender lo que piensas, tienes una seguridad brutal en ti misma, y aunque te empeñes en esconderlo, los que te conocemos bien, sabemos que eres bondadosa y muy noble, y además… ─subió las manos hacia el rostro de Toph y sin pudor alguno, le acarició las mejillas ─…eres hermosa.

─Cállate, Zuko ─musitó ella, y aunque frunció el ceño y bajó la mirada, no se apartó de la tibieza que las manos del muchacho desprendían.

─Aún no he terminado… ─se acercó un paso más, acortando demasiado la distancia entre los dos cuerpos ─Toph, tu eres…maravillosa… tú sí eres perfecta.

Zuko hubiera vendido su alma con tal de besarla en ese momento, porque sí, en efecto ella era la chica perfecta para él, siempre lo había sabido. Él la amaba, y ella no quería darse cuenta.

─¿Por qué me dices todo esto? ─una lágrima gruesa y solitaria finalmente brotó de los ojos verdes, incapaces de seguir soportando tantas emociones juntas. Juntó las cejas en un gesto de cansancio y fastidio, sujetó las manos de Zuko y las apartó definitivamente de su rostro, luego retrocedió y lo miró con recriminación. ─¿Crees que me harás sentir mejor con tantos "halagos" tontos?, no quiero tu lástima, ni que me digas lo aparentemente fantástica que soy sin que suene a mentira.

─¡Pero no es una mentira! ─gritó el muchacho con el mismo genio que su interlocutora. ¿Tan difícil le resultaba a Toph considerar que alguien que no fuera Sokka la halagara? ─Si te lo digo, es porque realmente lo pienso, y no me interesa si lo crees o no, yo sé que es verdad… tú eres perfecta.

─Perfecta o no, eso no cambia nada. ─resopló, limpiándose la cara con brusquedad.

─No cambia porque tú no quieres que cambie.

─¿Qué?

─Sufres porque quieres, apuesto a que Sokka ni siquiera sabe lo que sientes por él, y si lo sabe, entonces es un cobarde por no saber luchar por ti, porque él también te quiere, estoy seguro. ─Zuko la enfrentó, diciéndole a la cara sus verdades.

Toph lo fulminó con la mirada por décima vez, más aún porque tenía razón, ella no era de las que andaba gritando sus sentimientos a los cuatro vientos, al contrario, nunca se atrevió a decir en voz alta lo que Sokka le provocaba, por lo que no había forma de que él se enterara, o eso creía ella, de hecho, no tenía idea de cómo era que Zuko se había dado cuenta. Él era el único que lo sabía, era su secreto desde hacía mucho tiempo.

Y por eso, cuando se enteró de que el moreno se había hecho novio de Suki de manera formal y que además incluso le insinuó que tenía planes de comprometerse con ella al terminar la universidad, fue algo que le terminó de romper el corazón a la joven de ojos verdes. Zuko estaba ahí cuando aquello ocurrió, y mientras Aang y Katara, aunque un tanto desconcertados, felicitaban a la pareja recién formada, Toph salió de aquel salón, siendo seguida por el joven de cabello oscuro.

Zuko estaba furioso entonces, no entendía cómo Sokka podía ser tan estúpido teniendo tanta suerte. Era obvio que él también quería a Toph, se le notaba, era algo más que evidente. Ambos habían sido mejores amigos durante años, y tal vez por eso ninguno de los dos se atrevía a confesarse al otro, por miedo a arruinar una amistad tan sólida. Aún así, y por la razón que fuera, Zuko consideraba a Sokka un idiota por no saber aprovechar una oportunidad que a él tanto le hubiera gustado tener. Y más idiota era todavía por lastimar a Toph restregándole en la cara a esa otra chica con quien no había salido por más de unos tres meses. ¿Qué pretendía con eso?, era un imbécil.

─En el último de los casos… ─volvió a hablar, decidido a no dejar pasar más tiempo. Él no cometería el error de Sokka. Tal vez ya era el momento de comenzar a expresar sus sentimientos, de hacer el intento y luchar por esa chica que tanto valía la pena, de cualquier forma, no había nada que perder, ¿o si? ─…él no es el único hombre sobre la tierra, ¿sabes?…Toph, escucha, yo…

─Tu no entiendes nada, chispita ─lo interrumpió sin ganas, llamándolo por aquel sobrenombre con el que lo había bautizado desde el día en que lo conoció, cuando ambos trabajaron juntos en el laboratorio de química de la secundaria y él había incendiado por accidente una parte del experimento. La joven se agachó para recoger su mochila del suelo, se la colocó al hombro, y con un aire de languidez, comenzó a alejarse a paso lento, no sin antes voltear a verlo y dedicarle una diminuta sonrisa triste.─Aún así, gracias por intentarlo.

Zuko se quedó quieto por un momento, viéndola marchar, sintiendo en su espíritu, la frustración de su intento fallido; y sólo reaccionó cuando escuchó el estruendo de un rayo en el cielo, anunciando que no faltaba mucho para que la lluvia comenzara.

─¡Espera! ─corrió hasta alcanzarla y la sujetó del brazo. Toph se detuvo y giró su cuerpo para estar frente a frente una vez más. ─¿A dónde crees que vas?, ¿estarás bien?, ¿quieres que te acompañe?

─Cálmate, necesito estar sola ¿de acuerdo?, necesito pensar, necesito tranquilizarme, necesito…

Un abrazo, eso necesitaba. No tuvo la necesidad de mencionarlo, pues Zuko no tardó ni diez segundos en atraerla hacia su pecho y envolverla en sus brazos. Al principio, Toph se mostró reacia a corresponderle, su pequeño cuerpo se tensó y sólo se limitó a quedarse inmóvil. Pero entonces, cuando alcanzó a escuchar los pronunciados latidos del corazón del muchacho, no pudo evitar que el suyo también se acelerara, tanto, que un poco de esa conmoción se le escapó en forma de lágrimas.

Al sentir las gotas de agua mojando parte de su camisa, Zuko apretó el abrazo, y más sonrió cuando poco a poco, Toph comenzó a rodearle el torso con sus delgados brazos. En ese momento, otro relámpago apareció, apaciguando el sonido de los sollozos que la joven emitía mientras por fin se desahogaba. Fue entonces que una lluvia suave también se hizo presente, pero ellos se quedaron ahí, ninguno quiso moverse, importándoles muy poco que pronto estarían empapados. En ese instante sólo importaban ellos, y Zuko se sintió feliz, feliz de poder consolarla, de ser un soporte para ella, de confortarla y protegerla como siempre lo había deseado. Fue feliz de que Toph le permitiera amarla, aunque fuera por unos segundos.

─¿Por qué tienes que ser tan testaruda? ─le dijo al oído con ternura, mientras ella recargaba el rostro sobre su hombro. ─Aquí estaré, por si necesitas gritarle a alguien… aquí estaré, siempre.

Se quedaron así durante unos minutos más, sintiendo cómo el tenue pero frío aguacero los cubría de pies a cabeza. Sólo cuando Toph se tranquilizó y decidió que era suficiente el drama que estaba haciendo, rompió lentamente el abrazo y lo miró a los ojos. Fue ahí cuando notó algo distinto en la mirada dorada de Zuko. Él la veía con profundidad, con una extraordinaria calidez de la que antes no se había percatado. El contacto entre ellos la estremeció, más aún cuando él intentó nuevamente acariciarle las mejillas para limpiarle los restos de lágrimas.

─Mejor me voy ─dijo bajando la mirada, incapaz de seguir viéndolo a los ojos sin sentir que perdía el control de su respiración. Se reacomodó la mochila y sacudió un poco su flequillo mojado que se le pegaba a la frente.

─¿Segura? ─la detuvo de nuevo, sólo con la intención de pasar un poco más de tiempo con ella.

Toph retrocedió un paso, lo golpeó en el hombro como era su costumbre y le sonrió de medio lado, tal y como si su corazón no estuviese roto y volviera a ser la misma de siempre, como si los halagos recibidos hubieran hecho efecto y ella se sintiera mejor. Zuko se desanimó ante aquella máscara de rudeza, pero de cualquier forma se sintió más tranquilo, al menos ahora sabía que ella le permitiría estar cerca, y eso precisamente haría. Y entonces, cuando las heridas sanasen, tal vez…

─Vamos, estaré bien, soy la mujer maravilla, ¿o no? ─nuevamente Toph interrumpió sus pensamientos, hablándole con su típico tono sarcástico, haciendo alusión a que él le había dicho que era "maravillosa". Luego se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia el lado contrario. ─Te veré pronto, Zuzu.

Zuko gruñó al escuchar aquel otro apodo, pero aun así sonrió. Ésta vez no la siguió, a pesar de lo mucho que lo hubiera deseado. Comprendió que ella necesitaba su tiempo, y no era conveniente presionarla, al contrario, con esa chica había que armarse de paciencia, pero lo valía.

Sin más, él también dio media vuelta y siguió su propio camino, no sin antes dirigirle un último vistazo; más adelante, Toph caminaba lento, pero con la cabeza erguida, disfrutando de ser envuelta por la llovizna, como si con eso fuera liberada. Aquella visión le resultaba... tan perfecta.

Zuko suspiró hondamente, llenando sus pulmones de aire húmedo. Definitivamente tenía esperanza, una oportunidad que no iba a dejar pasar. Todo era cuestión de tiempo.

FIN DEL CAPÍTULO 3


No me convenció mucho el final, pero juzguen ustedes. Aquí está otro Oneshot cortito de otra pareja que me gusta mucho y que creo que tiene mucho potencial, más aún cuando se insinúa un pequeño triángulo amoroso con el buen Sokka. ¿Algo OoC?, en fin, en los UA puede ocurrir de todo un poco.

Déjenme saber qué piensan al respecto.

Que hoy sea un gran día. Saludos.