TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN EXCLUSIVAMENTE A MICHAEL DANTE DIMARTINO, BRYAN KONIETZKO Y NICKELODEON.
"Hilos rojos"
Prompt: 37. Formalizar su compromiso
Pairing: Aang/Katara
CAPITULO V. ORGULLO
Katara golpeteó la punta de su zapatilla contra el suelo una vez más. Casi diez minutos llevaba esperando a que Toph saliera del cuarto de baño, menos mal que la maestra tierra no era vanidosa, que si no…
Se encontraban en uno de los grandes, elegantes y recién inaugurados salones de fiesta de Ciudad República, y la celebración por el décimo aniversario desde la culminación de la Guerra de los Cien Años estaba en su apogeo. El eco de la música, proveniente de la pista principal, resonaba entre los pasillos circundantes. Katara tatareó un par de notas, y luego se cruzó de brazos, recargándose de la pared; quiso entrar de nueva cuenta al baño para saber por qué era que Toph se estaba demorando tanto, pero algunas voces femeninas, justo a la vuelta del corredor, la detuvieron.
─¿La vieron?, qué vestido tan ordinario y simple trae ─escuchó decir a una mujer.
─Y ni siquiera le queda bien, qué pésimo gusto tiene ─respondió otra en tono arrogante.
Katara frunció el ceño y asomó su cabeza discretamente por la esquina del muro, ahí pudo ver a cuatro jovencitas no mayores que ella, todas vestidas elegantemente con atuendos refinados típicos de la Nación del Fuego y el Reino Tierra, seguramente hijas o sobrinas de funcionarios y autoridades importantes de sus respectivos países, los usuales invitados de renombre que solían asistir a ese tipo de eventos. La joven rodó los ojos, harta de toparse cada vez más a menudo con ese tipo de personas que se creían con el derecho de ir por la vida criticando a los demás como si ellas mismas fueran perfectas. En otras circunstancias, no les hubiera dado la más mínima importancia, pero fue hasta que escuchó el último comentario que dijeron, cuando realmente comenzó a ponerles atención.
─Pues ni tan mal gusto querida, después de todo, el Avatar Aang es muy apuesto ─¿Aang?, o sea que estaban hablando de ella, sin duda.
─¡Ahí estás, princesita!, creí que te habías ido sin mí ─Toph apareció por fin, y tan pronto como como se acercó a ella, Katara la jaló del brazo hacia su escondite y la mandó callar sin siquiera dejarla terminar de hablar.
─Ssshh ─la maestra tierra gruñó molesta y desconcertada por verse silenciada tan abruptamente, pero luego, cuando comenzó a escuchar aquellas voces chillonas y presuntuosas a las que su amiga hacía alusión, comprendió de qué se trataba todo.
─No entiendo cómo alguien tan importante como él, puede conformarse con una simple campesina de la Tribu Agua del Sur
─Creí que esa chica era la hija del jefe de la tribu
─Eso no le quita la evidente falta de porte y refinamiento
Katara se tensó al oír aquello, su mirada se mantenía fija en el suelo, con las cejas fruncidas y los labios apretados.
─No las escuches, ese tipo de mujeres son así, no valen la pena ─susurró Toph, percatándose de inmediato que el ritmo cardiaco de su compañera se había acelerado. Trató de minimizar el problema colocándole una mano en el hombro para brindarle apoyo; Toph mejor que ella y por haber nacido en el seno de una familia adinerada, conocía de antemano cómo se manejaban ese tipo de situaciones en los círculos sociales altos, y sabía que con esos rumores patéticos, lo mejor era ignorarlos como si de un montón de basura se tratara. ─Vámonos Katara, hazme caso.
─Escuché que el Avatar quiso formalizar su relación con ella, incluso él mismo le hizo un collar tradicional de compromiso, ¿pueden creer que ella lo rechazó?, prefirió seguir usando el viejo y feo collar que siempre lleva consigo. ─Katara estuvo a punto de avanzar, siguiendo el consejo de Toph, pero esa frase la hizo detenerse de nuevo, e involuntariamente se llevó una mano al cuello, tocando cuidadosamente la gargantilla azul que perteneció a su madre.
Recordó el día en que Aang le había propuesto matrimonio, hacía apenas dos semanas atrás, y la alegría inmensa que sintió al responderle que sí, mientras los rayos del atardecer los iluminaban perfectamente desde lo alto de uno de los balcones del Templo Aire del Sur. En efecto él le había fabricado un collar con seda fina y bordes plateados, pero en ese momento, justo cuando ella estaba por abrocharlo alrededor de su cuello, fue él mismo quien le sugirió que lo mejor sería quedarse con el de su madre. El Avatar sabía mejor que nadie lo mucho que significaba ese objeto para Katara, y ella lo amó con toda su alma al ver lo mucho que la conocía y la comprendía. Por eso mismo, no podía entender cómo era que su maravillosa historia de amor, era distorsionada y opacada por habladurías malintencionadas y llenas de envidia.
─¡Pero qué desconsiderada!
─Estoy de acuerdo, seguramente esperaba algo más ostentoso… Tiene una cara de "no rompo un plato", pero apuesto a que por dentro es la codicia andante.
Toph no lo estaba resistiendo más, y de no ser por la maestra agua, quien insistía absurdamente en continuar escuchando tales estupideces y la detenía por los hombros manteniéndola callada y oculta, ya hubiese salido desde hacía mucho a darles su merecido a esas ridículas arrogantes que hablaban sin tener la mínima idea de lo que estaban diciendo.
─Pobre Avatar Aang ─dijo una con un meloso tonto dramático ─Su noble naturaleza de nómada aire quizá no le permita ver la realidad.
─¿Se imaginan si llegan a casarse y ella no es capaz de darle hijos maestros aire?, sería una decepción para el mundo, ¡un escándalo!
─De ser así, el Avatar tendría que buscarse una nueva mujer que le diera descendencia digna, una que sí esté a su altura.
─Claro, ¿una como tú, querida?, por favor, en todo caso, yo sería la mejor opción…
Todas rieron con cizaña ante ese comentario. A Katara, por el contrario, se le paró el corazón por un par de segundos y le ardieron los ojos.
Por un momento, dejaron de escuchar las odiosas y ridículas voces y se concentraron en ellas mismas. Toph estaba roja del coraje y podía jurar que le salía humo por las orejas, contrario a la joven morena, quien parecía haberse transportado a otra dimensión, su expresión seguía mortalmente seria y su mirada azul estaba clavada en el suelo.
─Déjame patearles el trasero a esas arpías, les haré tragarse sus palabras ─exclamó la maestra tierra en voz baja, ansiosa por dejar salir su rabia ─Déjame hacerlo Katara, será fácil, no me llevará más de dos minutos, además…
Ambas respingaron al sentir una mano en sus respectivos hombros. Giraron su perfil y se encontraron un par de ojos grises que las miraban con pasividad.
─Aang… ─Katara exhaló con ansiedad ante la idea de que también hubiese escuchado aquella bochornosa conservación, y más se preocupó cuando él, sin decirle palabra alguna, la besó con ternura en la frente antes de salir naturalmente al encuentro con esas mujeres, que hasta ese momento, no habían parado de burlarse ─Espera, ¿qué vas a hacer?
La maestra agua trató de avanzar, pero ahora fue Toph quien la detuvo, dándole a entender que "Pies Ligeros" tenía la necesidad de defenderla y que él podía encargarse de la situación perfectamente, además, le daba gusto, moría de ganas por verles las caras a esas brujas presumidas cuando el Avatar las pusiera en su lugar.
─Buenas noches ─la voz grave hizo eco en el pasillo y hasta pareció detener el tiempo, pues las cuatro jovencitas pegaron un brinco al ver de repente frente a ellas una figura alta y masculina envuelta en una grácil túnica roja.
─¡Avatar Aang!... ─exclamaron todas al unísono, rodeándolo sin tardar.
─Me siento encantada de estar aquí, es una fiesta maravillosa ─dijo una, sonriéndole de forma sugerente mientras agitaba su castaña cabellera.
─Es un honor poder conocerlo y felicitarlo en persona ─continuó otra, inclinándose en una sutil reverencia que dejaba ver a la perfección su cuidada figura que resaltaba en aquel vestido rojizo típico de la Nación del Fuego.
Aang, consciente de esas evidentes actitudes frívolas, se alejó un paso de inmediato, dedicándole a cada una de ellas una mirada fulminante y fría.
─Muchas gracias, es una pena que yo no pueda decir lo mismo de ustedes.
─¿C-como dice? ─aquella frase las descolocó por completo y todas lo miraron como si el tatuaje de flecha de su cabeza representara una seña obscena.
─Por desgracia, escuché la mayor parte de su conversación ─Aang no se inmutó y fue directo al grano ─Y no me mal entiendan, lo hice sin ninguna intención, fue mera casualidad.
En ese momento, la palidez inundó los rostros de todas y desearon con fervor que la tierra se abriera y se las tragara.
─Avatar, por favor, p-permítanos explicarle...
─No es lo que usted cree… tan sólo fue…
─Sé perfectamente lo que escuché, señoritas ─las silenció con voz tajante, sin quitar en ningún momento la pose rígida y severa que tanto contrastaba con su normalmente amable personalidad ─A no ser que mi nobleza como nómada aire no me haya permitido ver la realidad.
─Avatar Aang, esto es un malentendido, créanos…
─¡Malentendido, mis polainas! ─Toph gritó fuerte, mostrándose finalmente ante todos, sobresaltando todavía más a las jóvenes, pues a pesar de saber ciega a la jefa de policía, parecía que los ojos verdes las penetraban con genuino desprecio. ─Nosotras también lo escuchamos todo, ¿cierto, Katara?
─Así es, todo. ─detrás, envuelta en un largo vestido azul marino, apareció también una joven morena. Katara avanzó también dispuesta a enfrentarlas; tenía un nudo en la garganta pero no agachó en ningún momento la cabeza, por ningún motivo iba a darles el gusto de saber que las palabras escuchadas le habían afectado.
Las mujeres tragaron saliva al verla ahí, cayéndoseles la cara de vergüenza.
─Apuesto a que no tienen las agallas para repetirlo de frente ─Toph las desafió, intimidándolas acercándose un par de pasos más ─Mucho menos tendrían el valor para hacer la mitad de lo que Katara hizo y sigue haciendo para preservar la paz no sólo en su país, sino en el mundo entero, ustedes no tienen idea de absolutamente nada.
─Toph, no tiene caso…
─¡No, Katara!, ¡Eres una heroína de guerra, una de las mejores maestras agua del mundo, lo mínimo que te deben es respeto! ─levantó una ceja y se cruzó de brazos ─Y se dicen damas de sociedad, para mí no son más que mujeres vacías, entrometidas, chismosas, con vidas aburridas y patéticas.
─¡Jefa Beifong…! ─ exclamó la que parecía la mayor de las féminas, llevándose una mano al pecho en una exagerada pose de indignación.
─Discúlpenme, pero le doy la razón a Toph ─Aang enseguida retomó el control de la situación y no dudó en colocarse al lado de Katara, la tomó de la mano y la acercó hacia él en actitud protectora. Luego habló firme, con una determinación y firmeza que no dejaba espacio a objeciones ─No tendría por qué darles explicaciones, pero nadie tiene derecho a juzgar a los demás sin conocer por completo las circunstancias, y no voy a permitir que lo hagan conmigo, mucho menos con mi futura esposa, de quien, que les quede claro señoritas, estoy orgulloso y muy enamorado, nuestro compromiso es formal, estaré con ella para toda la vida y nada ni nadie va a cambiar eso ─apuntó sus ojos hacia Katara por un momento, le sonrió con tranquilidad y adoración; para después endurecer el gesto al regresar la mirada hacia las demás jóvenes ─Podría exigirles que le pidan una disculpa ahora mismo, pero de antemano sé que no serían sinceras al hacerlo.
─Avatar Aang, maestra Katara, nosotras…
─Realmente es lamentable, corazones tan jóvenes y con tantos sentimientos negativos en su interior, una lástima ─ya era tarde para redimirse. Aang suspiró, fastidiado de todo aquello, no quería darle mayor importancia, así que simplemente avanzó guiando a Katara de la cintura. ─Lo mejor es que se mantengan al margen, no quiero verme en la penosa necesidad de pedirles que se retiren de la fiesta.
Se fueron sin mirar atrás, no tenían nada más que hacer ahí, no sin que antes Toph les dedicara una última mueca.
─Katara, ¿estás bien? ─le preguntó el Avatar una vez que los tres estuvieron de vuelta en el salón principal. La maestra tierra entendió la indirecta y sin disimularlo, se alejó, dejando a la pareja a solas para hablar.
Aang la llevó entonces hacia uno de los jardines del recinto, lejos del bullicio y las miradas indiscretas. La brisa soplaba fresca y el cielo estaba lleno de estrellas, era una noche hermosa, tanto como Katara lucía en aquella velada. Él la observó. Su rostro estaba serio, mirando hacia la nada, su cabello suelto se movía delicadamente al compás del viento y sus ojos azules mostraban una tristeza y frustración que hacía mucho tiempo no reconocía en ella.
─Katara ─la llamó, sujetándola suavemente de la barbilla, invitándola a que lo viera los ojos. Ella volteó, y no pudo resistirse cuando Aang la envolvió en sus brazos. Se aferró a él en un abrazo intenso, ocultando su rostro entre su pecho y sintiendo cómo él acariciaba su cabello con ligereza ─Por favor no permitas que esto te afecte, no creerás que esas mujeres tienen razón, ¿o sí?
─No es la primera vez que escucho comentarios como esos ─admitió sin romper el contacto, susurrando las palabras con voz quebrada ─Aang, ¿por qué no nos pueden dejar en paz?
El Avatar sintió una presión grande en el pecho al escucharla, y más aún porque él mismo también ya había sido testigo en más de una ocasión, de varias de las habladurías malintencionadas de personas huecas.
─Mi Katara, no llores por favor ─dijo al separarla un poco de sí y ver que un par de lágrimas rodaban por sus mejillas ─Escucha, es cierto lo que dije, no debes dudarlo jamás, yo te amo, me siento el hombre más feliz del mundo cuando estoy a tu lado, por eso quiero que seas mi esposa, que formemos una familia y que nos enfrentemos juntos al mundo entero si es necesario, tal y como siempre lo hemos hecho, ¿quieres?
Katara sonrió ante aquellas frases llenas de amor, se limpió la cara y volvió a hundirla entre el hueco del cuello masculino, aspirando el aroma fresco del maestro aire, y luego le habló al oído, repitiendo la misma respuesta que le había dado antes ya y que jamás dudaría.
─Sí… sí quiero.
FIN DEL CAPÍTULO
Me había tardado pero he vuelto a actualizar. No puedo evitar ser algo cursi cuando se trata de poner a Aang y a Katara juntos, espero les guste.
El próximo capítulo será un Toko, así que prepárense, ya casi lo tengo listo.
Saludos amigos, los quierooooo!
