Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
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Como artista, Elsa se preciaba de no tener ningún prejuicio a la hora de retratar el cuerpo humano. Claro estaba que las cosas podían cambiar si este era el cuerpo de la única persona que conseguía hacerla rabiar y suspirar al mismo tiempo.
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Día 3
Prompt: Artista
Género: Romance/Humor
Palabras: 1000
Rating: M
Propuesta de: MissKaro
Por amor al arte
—¿Cuál es el problema? —Rapunzel miró con incredulidad a la rubia platinada que despedía chispas por los ojos y se ruborizaba al sostener la mirada del pelirrojo que la acompañaba, sonriendo socarronamente— Creí que querías a un modelo para este óleo, así que eso te traje.
—¡Pero no a Hans! ¡Cielos Punzie, ¿en qué demonios estabas pensando?! ¡No voy a pintar desnudo a este desgraciado!
—¿Por qué no? ¿Es por sus pecas? Sé que puede ser un poco cansado retratarlas todas, especialmente en la zona del trasero.
—Sí Elsa, ¿por qué no quieres pintarme desnudo? ¿Temes que pueda seducirte?
—¡Yo nunca me dejaría seducir por alguien como tú! ¡Soy una profesional! —Elsa arrugó su pequeña nariz de una manera adorable— Y si de algo estoy segura, es de que entre tú y yo nunca pasará nada. Por más que quieras, urgido.
—Bueno, pues no con esa actitud —repuso Rapunzel.
La albina fulminó a Hans con la mirada y él disfrutó de la forma en que sus mejillas de porcelana se coloreaban aún más.
—Hans siempre va a nuestras clases de pintura para posar desnudo, es igual que una prostituta. Una prostituta del arte —Rapunzel miró a su amiga con seriedad—, la mejor prostituta del arte que puedas encontrar. Eficiente, barata y siempre disponible. Y Elsa, no puedes ser tan malcriada si quieres convertirte en una artista de verdad, porque dudo que conozcas a alguien mejor que esta mujerzuela.
—¿No tenías que ir a alimentar a tu lagartija o algo? —le espetó el bermejo.
—¡Ay, por Dios! ¡Pascal! ¡Es verdad! —la chica miró su reloj con repentina urgencia y corrió a la puerta— Nos veremos mañana para verificar los avances. ¡Diviértanse creando arte, chicos!
Elsa bufó y volvió a mirar al joven con aversión. Como deseaba poder quitarle esa estúpida y arrogante sonrisa de su estúpido y sensual rostro.
—Míralo como un simple negocio, copo de nieve. Tú haces tu bendito cuadro para el examen de arte y yo obtengo el dinero que necesito. Confío en que sabrás controlar tus impulsos.
—Iré a colocar el lienzo —dijo ella con frialdad y luego apuntó hacia una puerta a su lado—. Puedes prepararte en el baño.
—¿Cuál es el punto? Vas a verme sin ropa de todas maneras, así que —Hans comenzó a desabotonar su camisa— no hay que perder el tiempo.
Turbada, la muchacha tragó saliva al ver el comienzo de su abdomen torneado y rápidamente se dio la vuelta para alistar sus herramientas. Ese maldito presumido.
Puso el cabestrillo en su lugar con un lienzo en blanco y preparó sus lápices, pinceles y pinturas para comenzar, ignorando en todo momento a su modelo. Sin embargo, cuando Elsa no tuvo más remedio que enfrentarse a la maravillosa visión de su cuerpo, se quedó sin habla.
Como artista, debía admitir que las proporciones de la silueta de Hans eran bastante atractivas y equilibradas, desde su rostro apuesto hasta sus poderosas piernas, pasando por los anchos hombros y su nada modesta masculinidad, que hacía pensar en el mismísimo David de Miguel Ángel. Como mujer, debía aceptar que el simple hecho de tenerlo frente a ella como Dios lo había traído al mundo le hacía experimentar cierto cosquilleo bajo su vientre que esperaba poder disimular.
Maldiciendo una vez más su sonrisa pomposa, comenzó a dibujar los contornos de su figura masculina, mordiendo inconscientemente su labio inferior y aumentando el rubor en sus pómulos a medida que avanzaba, demorándose sin querer un poco más al dibujar su hombría.
Ante ella, el pelirrojo la observaba sin perderse un solo detalle de su reacción.
Elsa no tenía idea de lo hermosa que se veía avergonzada, justo como en ese momento. Ni loco iba a desaprovechar la oportunidad de eliminar toda esa tensión sexual que reinaba entre ellos desde hace meses.
—¿Nerviosa por este trabajo final, copito?
—Un poco —aceptó ella, mezclando pinturas en su paleta.
—Estoy seguro de que quedará perfecto. Después de todo, trabajas con material de primera calidad —aseguró él guiñándole.
La blonda rodó los ojos y comenzó a pintar. La piel de Hans tenía unos matices muy interesantes que iban desde el crema hasta el durazno, especialmente en las partes más bronceadas como sus brazos o los músculos, en los que la iluminación formaba un insinuante juego de sombras. Y su miembro, tan grande y apetitoso…
Sin poder evitarlo, Elsa suspiró por lo bajo a la vez que movía el pincel. Los pechos le cosquilleaban y una incipiente humedad comenzaba a formarse dentro de sus braguitas.
Le indicó al joven que descansara y se volvió para tomar un trago de su botella de agua, esperando refrescarse un poco. De pronto hacía demasiado calor ahí. A su lado, sintió como Hans se acercaba para examinar el lienzo.
—Interesante —la rubia casi saltó cuando sintió sus dedos rozar la piel blanca de su brazo—, tienes una manera peculiar de retratar el cuerpo masculino, pequeña.
—No me llames así —Elsa desvío sus ojos sin querer hasta su virilidad que comenzaba a endurecerse y reprimió un gemido.
—Tienes razón, después de todo —susurró él en su oído y la chica se estremeció—, ya estás bastante mayor para saber ciertas cosas, ¿no es así?
No fue capaz de frenarlo. Hans la tomó por la cintura y la atrajo posesivamente hacia él, y ella lo recibió abriendo los labios ante la invasión de su lengua, alborotando su cabello y arqueándose contra su duro abdomen. Sintió como la oprimía contra una pared y sus manos abriéndose paso bajo su blusa ligera, apretando sus senos y sintiendo sus erguidos pezones al tiempo que colaba una mano bajo su falda.
Elsa gimió dentro de su boca y él se despegó con una oscura mirada.
—No tienes idea de lo mucho que deseaba tenerte así… —confesó, observándola hambrientamente y haciendo a un lado su ropa interior para acariciarla con descaro— Vas a ser mía, copito.
Aquella tarde, el óleo no quedó terminado. Pero eso no significó que hubieran perdido el tiempo.
Nota de autor:
La primera viñeta suculenta del mes. 7u7 Mil gracias a Miss Karo por esta idea tan sensual, Elsa como siempre no sabe la suerte que tiene al poder disponer de tan intrigante hombre en todo su esplendor. Su ingenuidad es adorable. ¿Qué dices, Karito? ¿Te gustó o esperabas algo más picante? Ainsss, es que para hacer lemmons como se debe necesito más palabras, pero ojalá que esta probadita de suculencia no haya estado tan mal. n.n
¡Es hora de contestar sus sensuales reviews!
Aliniss: ¡Viniste! Ay Ali, que emoción. :3 Ya sé, Elsa puede ser una excelente bravucona, amo que muestre más sus emociones. xD ¡Pero no puede ser lo de tu cuenta! ¿Ya intentaste reestablecer la contraseña con tu correo electrónico? Inténtalo, ya me pasó una vez lo mismo y sí funcionó. No puedes perderla, sino tendrás que abrir otra. D: Pero Fanfiction no puede quedarse sin uno de sus talentos, oye no. Sé que encontrarás una solución, amiguita. Solo por favor, no te vayas. T-T
Guest: I know, nobody can resist to Elsa, she's so fabulous. 7u7r And I love to adapt all types of original characters to Modern AU's, specially that snow monster. I usually put Marshmallow as a cat in my modern stories, so a lion had sense to me, you know. :3
Disfruten el fin de semana, chiquillas. Nos leemos mañana. ;D
