Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Una alianza con el hijo menor de la poderosa dinastía Westergaard era la única opción que salvaría a la familia Dellaren de la ruina. Pero experimentando una atracción tan poderosa como el odio que le inspiraba su prometido, Elsa no podía dejar de preguntarse si aquel matrimonio sería su condena o tendría oportunidad de encontrar la felicidad.

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Día 4

Prompt: Matrimonio arreglado

Género: Romance

Palabras: 998

Rating: K+

Propuesta de: Wildest Stories


Contrato nupcial


El viejo carruaje atravesó las calles nebulosas de Londres hasta la mansión Westergaard. Mirando por la ventana, Elsa suspiró y miró sus delicadas manos enfundadas en guantes de raso, sobre la falda de su vestido abombado. El modelo, como lo dictaba la moda de la época, era sobrio, con una hilera de botones que se abrochaban hasta la parte más alta del cuello, aunque conveniente entallado para enmarcar las curvas de su silueta.

Debía lucir encantadora para su futuro esposo.

—Levanta la cabeza, Elsa —sentada frente a ella, su madre le llamó la atención de manera suave pero firme—. Pon de tu parte para tener buen semblante, querida, no querrás causar una mala impresión. Vamos camino de tu fiesta de compromiso.

La muchacha se irguió con serenidad, más no hubo ningún cambio en su fría expresión.

Idun Dellaren levantó la comisura de sus labios, orgullosa. Tras la muerte de su esposo y las deudas que le había dejado en herencia, la ruina de su familia habría sido una tragedia inminente. Sin embargo ella era una mujer inteligente y con dotes para la supervivencia, que sabía jugar bien sus cartas.

Era por eso que no había tenido escrúpulos al aprovecharse de la impresionante belleza de su primogénita, ofreciendo su mano en matrimonio a uno de los solteros más prominentes de la ciudad.

Poco importaban la arrogancia y falta de tacto que caracterizaban a Hans Westergaard. Lo único que contaba era la inmensa fortuna que poseían él y sus hermanos, y que le brindaría renombre y seguridad económica a su familia de por vida. Después de todo, aun debía buscarle un marido a su hija pequeña y Dios sabía lo difícil que sería tomando en cuenta el rebelde y escandaloso carácter de Anna, quien además no era tan agraciada como su hermana mayor.

Adgar jamás habría permitido tal unión; sintiéndose alarmado en vida por la oscura obsesión que el menor de los Westergaard había desarrollado hacia la rubia, desde que era un niño.

Sin embargo él ya no estaba ahí y una madre tenía que hacer lo necesario por los suyos. Con el tiempo, estaba segura de que Elsa aprendería a tolerar su marido.

El vehículo se detuvo frente a una hermosa propiedad rodeada de jardines y la muchacha no perdió el tiempo para desprenderse de su madre, quien seguramente pondría su sonrisa más falsa para guardar las apariencias. Tomando la falda de su vestido, se precipitó hacia el laberinto de rosas para escapar aunque fuera por un momento de aquella farsa.

Desde pequeña, el matrimonio le había parecido la institución más hipócrita y horrenda de la sociedad.

—Es un sitio demasiado insólito para pasar su cena de compromiso, mi lady. Cualquiera diría que intenta usted escapar de mí.

Elsa se envaró y volteó para mirar a su prometido, quien de pie frente a ella y enfundado en un elegante frac con sombrero de copa a juego, le sonreía enigmáticamente. Odio sentir como el corazón le daba un vuelco, reaccionando como de costumbre al apuesto perfil y elegantes maneras del pelirrojo.

Si tan solo su cuerpo se pusiera de acuerdo con su parte racional, sería más fácil detestarlo.

—No menos insólito que la boda que está por llevarse a cabo, cualquiera podría pensar que estamos enamorados. El nuestro es un mundo de apariencias, mi lord.

Hans no pudo evitar ensanchar su sonrisa ante el agudo ingenio de su prometida. Más que la hermosura de la jovencita, adoraba su afilada lengua y el descaro con el que no dudaba en enfrentarse a él. No sabía si la amaba puesto que nunca había sentido nada positivo hacia nadie que no fuese él mismo, no obstante estaba seguro de que no podía vivir sin ella.

La manera en la que se enfadaba y fruncía el ceño, sus palabras mordaces y su orgullosa manera de soportarlo; todo aquello le brindaba una malsana diversión en su aburrida vida. Por no mencionar el deseo que lo consumía cada que sus ojos deambulaban por la curva de sus caderas o sus pechos, primorosamente ocultos tras sus vestidos conservadores.

Elsa Dellaren iba a ser el mejor trofeo que ganara en la vida y estaba dispuesto a aprovecharlo al máximo.

—Su ironía no descansa un segundo, querida mía. Admito que será una de las muchas ventajas de convertirla en mi mujer —el bermejo fue hasta ella y acarició uno de los rizos platinados que escapaban de su moño—, siempre he encontrado estimulantes los desafíos.

Elsa retrocedió bruscamente.

—Se confunde usted señor, si piensa que le dejaré aprovecharse de mí con facilidad. Este no es más que un matrimonio de conveniencia y planeo esforzarme al mínimo por mantener las apariencias en casa. Ya bastante tengo haciéndome a la idea de convivir con usted —lo miró con desdén—. El hecho de que firme un papel no significa que vaya a ser de su propiedad.

Lejos de ofuscarse, Hans le dirigió una mirada ardiente.

—Tan desafiante como de costumbre —un brazo masculino se enredó posesivamente sobre su cintura—, siempre es un placer discutir con usted, mi lady. Pero tarde o temprano tendrá que asimilar la derrota.

Elsa no pudo resistirse ante la brutal pasión con la cual el pelirrojo la apretó contra él, presionando su boca sobre la suya y entrando sin ningún decoro para saborear su lengua y su paladar, logrando encenderle la sangre y acelerando su corazón con violencia. Hizo un esfuerzo por resistirse, únicamente logrando que Hans enterrara una mano entre sus cabellos. Y por un instante tuvo el irresistible deseo de abandonarse entre sus brazos, vencida por el placer.

—Nunca podrás escapar de mí, Elsa. He esperado este momento por demasiado tiempo, siempre quise poseerte —le confesó, separándose de ella con la respiración entrecortada y sosteniendo su quijada con una mano, sin hacerle daño— y te juré que algún día lo haría. Haré que me ames —le prometió, logrando que la consternación se apoderara de sus ojos azules.

Y aquello era apenas el comienzo.


Nota de autor:

Con lo que me gustan los romances de época. :3 Ay criaturas, ese Hans a veces es de lo peor pero así lo quiero y obvio no podía dejar pasar la oportunidad de volver a retomar sus dotes de manipulación, al escribir como atrapaba a copo de nieve en un matrimonio lleno de pasión y confrontaciones. Más porque estoy segura de que Elsa no le pondrá las cosas tan fáciles (porque nadie jode con copo de nieve), y al final el pelirrojo terminará enamorado de ella. Eso sí, desde el principio habría mucho lemmon sabrosón del que nos encanta para descargar sus diferencias. ¡Ayyyy! *w*

Hasta me dan ganas de escribir un fic más largo, por desgracia no tengo tiempo. :( Pero ahí queda la idea para quien la quiera tomar, con confianza. Aunque sea denle un oneshot a la tía Frozen, jajaja.

En fin, nos vemos mañana con un prompt por demás interesante. 7u7 ¡Manténganse geniales!