Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
.
Tras ser contratada como maquillista para la producción de una película con gran presupuesto, Elsa se ve trabajando frente a frente con uno de los mejores actores del país, ¿pero tendrá ese pelirrojo algo bueno que ofrecer tras su fachada impenetrable? ¿O será tan malo como todos los villanos a los que interpreta?
.
Día 11
Prompt: Fan y celebridad
Género: Humor
Palabras: 1000
Rating: K
Propuesta de: Lollipop87
Detrás de cámara
—¡Corten! Buen trabajo. ¡Alisten el maquillaje y vestuario para la siguiente escena!
Al escuchar la orden del director, Elsa se dirigió a toda prisa hacia uno de los laterales del set. Era la primera vez que trabajaba como maquillista en una producción tan grande; un salto importante tras años de deambular por salones de belleza comunes y tutoriales en YouTube. Tras ser contratado por los estudios cinematográficos para encargarse de algunos aspectos técnicos, su buen amigo Tadashi Hamada no había tardado en recomendarla al saber que buscaban personal.
Era una oportunidad única. No solo tendría el privilegio de ver una filmación real, sino que podría convivir con algunos de los mejores actores del mundo. O algo así. En realidad no le permitían hablar con ninguno de ellos, pero la habían asignado como la maquillista personal del villano del filme.
Siempre había querido conocer a su actor favorito.
—¡Maldita sea! —sentado en una silla plegable con su nombre en el respaldo, un apuesto pelirrojo arrojó su vaso de café al suelo, después de haber bebido un sorbo— ¡Te dije que sin azúcar, Phillip! ¡¿Cuántas veces tengo que repetirlo?! ¡El azúcar afecta mi concentración!
—Lo siento, señor Westergaard.
—Ve a traerme un té chai y más te vale que no tenga una pizca de azúcar. O te despido, inútil. ¡Y dile a esa holgazana de tu novia que se despierte y vaya a buscar a mi perro! ¡Esto no es un maldito hotel!
La rubia se quedó paralizada al mirarlo.
—Estoy rodeado de inútiles.
Hans Westergaard era uno de los actores más famosos del país y en su opinión, el mejor intérprete de todos los tiempos desde Johnny Depp.
No importaba que papel eligiera, sabía camuflarse a la perfección con la piel del personaje. Usualmente le daban papeles antagónicos, a pesar de su porte de príncipe y su rostro de gentil caballero. Había algo en sus ojos verdes que lo volvía sumamente enigmático ante las cámaras.
Elsa pensó que iba a desmayarse. Estaba a tan solo un metro de él y ya sentía que la emoción se la comía viva. Pero ante todo, debía ser una profesional.
—¿Señor Westergaard? Vengo a retocar su rostro.
—Hum.
El aludido ni siquiera la miró. Elsa suspiró y sacó su maletín con brochas, polvos y demás elementos de caracterización.
Lo había maquillado por primera vez en la mañana y durante aquellos sesenta minutos, el pelirrojo había permanecido en silencio, apenas contestando cuando le dio los buenos días. Seguramente odiaba a las fanáticas dementes que perdían el control. Se lo veía tan serio y arrogante, casi como los malos a los que daba vida.
Lo menos que deseaba era parecer una idiota delante de él. Sin embargo, vio como él la miraba de reojo con atención y algo parecía cambiar en su escueta mirada.
—Elsa, ¿cierto? Nos conocimos esta mañana.
"Oh por Dios, ¡se acuerda de mi nombre!"
—S-sí —contestó, colocando una brocha circular sobre una polvera y aplicando polvos traslúcidos sobre el cutis del bermejo.
En aquella cinta interpretaba a un malvado comandante del espacio estelar, por lo cual su maquillaje era algo elaborado. Un agresivo delineado se encargaba de destacar sus orbes esmeraldas, mientras los ángulos de su rostro se pronunciaban por medio de un juego de luces y sombras. Y había que mantener todo aquello intacto a lo largo del día.
—Espero no haber parecido un maleducado esta mañana. Me gusta repasar mentalmente mis diálogos antes de entrar a escena, es una rutina.
—No hay problema, lo entiendo —aseguró ella—. Soy una gran admiradora de su trabajo, señor Westergaard —añadió, odiando el tono agudo que se le escapó como consecuencia de la emoción que sentía.
Era tan patética, por todos los cielos.
—¿En serio? Me siento halagado —sonrió él, galantemente—, es un placer que una joven tan hermosa pueda apreciar mi trabajo.
Elsa soltó una risita tonta y se ruborizó, antes de aclararse la garganta y mantener la compostura. Seguramente le decía lo mismo a muchas fans.
—¡Sitron! —una muchacha de largo cabello dorado apareció corriendo en el set tras un hiperactivo labrador— ¡Lo siento mucho, señor Westergaard! ¡Estaba a punto de traerlo cuando escapó del remolque!
—Te pago por cuidar a mi perro, no por descansar y poner excusas.
—Bueno, no estaba descansando. Usted sabe que padezco un trastorno del sueño. Verá, la Narcolepsia es algo muy grave y…
—No te pregunté la historia de tu vida, Aurora —le espetó el colorado, mientras permitía que el perro se subiera a su regazo— Fuera de mi vista.
La muchacha huyó de ahí, avergonzada. Elsa parpadeó con incredulidad y luego observó como el labrador lamía el rostro de su amo, batiendo la cola como si nada.
—¿Y qué tienes que hacer esta noche? ¿Estás libre para cenar?
—¡E-el maquillaje!
—Seh, seh.
—¡Oiga, ese perro no puede estar aquí! —la blonda colocó los brazos en su cintura, indignada— ¡Pasé horas completando su aspecto!
—¿Acabas de levantarme la voz? —Hans arqueó una ceja— ¿Debo recordarte con quien estás hablando? Soy un gran actor, chiquilla.
—¡Y yo una gran maquillista! ¡Desubicado!
—Pues si no te gusta este trabajo, no sé a que viniste. Te hubieras quedado en tu casita de Barbie grabando tutoriales para Internet —Hans tomó el vaso que su asistente le había llevado de vuelta y bebió otro sorbo con arrogancia—. Al fin haces algo bien, Phillip. Voy a tomarme la tarde libre. Avisen al director y nos vemos mañana, inútiles.
Elsa permaneció en su lugar boquiabierta, mirando como el pelirrojo se ponía de pie y salía del set con su perro, orgullosamente. Pateó su maletín de cosméticos y se cruzó de brazos. Hans Westergaard no solo era el mejor actor de todos los tiempos; era un patán insensible, engreído y muy consentido que no valoraba el esfuerzo de los demás.
Toda su vida había admirado a un farsante. Y al parecer se había ganado su enemistad.
Lo que había comenzado como un trabajo de ensueño, acababa de convertirse en su peor pesadilla.
Nota de autor:
Hoy a nuestro pelirrojito le tocó interpretar a un actor especial, demasiado especial diría yo. xD Como me encanta mostrar el lado malvado y arrogante de Hans, ¡es algo que me fascina, chiquillas! ò.ó Yo sé que muchas autoras prefieren redimirlo, mostrar su lado amable y caballeroso y demás, (yo también lo he hecho), pero bueno, yo me enamoré de él cuando se reveló como el chico malo y por eso lo aceptó tal y como es, y celebro su maravillosa maldad. *o* Estoy enferma, lo sé.
En fin, ¿qué les pareció esta nueva viñeta? ¿Esperaban algo así el prompt número 11? ¿Y qué piensan de nuestros invitados especiales de Disney? xD
Guest: I know, Hans is so perfect that it seems impossible that he can have some insecurity, but inside he is just a shy boy. I mean, it could be possible after all the abuse he probably suffered from his brothers. D: It like to think that the prince could have his own debilities as all of us.
¡Hasta mañana, calabacitas!
