Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Tras comprometerse con la princesa heredera al trono de Arendelle, Hans se siente triunfal al verse en camino de cumplir con su sueño de ser rey. Lo que no esperaba, era el obstáculo que supondría la indiferencia de su futura esposa. En especial al descubrir la insólita fascinación que provocará en el resto de los herederos sureños.

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Día 12

Prompt: Hermanos enamorados

Género: Romance

Palabras: 1000

Rating: T

Propuesta de: Belén Rivera


Acorralado


De pie frente al espejo, Hans terminó de anudarse la corbata y esbozó una sonrisa ladina, satisfecho con lo que veía. Estaba tan impecable como siempre. Las insignias navales de su breve carrera como Almirante relucían sobre las solapas de su traje azul medianoche.

Con su atractivo considerable y su porte de príncipe, el joven anticipaba ya las coquetas sonrisas que recibiría de las mujeres de la corte, así como las miradas ardientes y tal vez alguna que otra insinuación; cosa que en circunstancias normales no le habría importado atender, siendo un hombre con necesidades como cualquier otro.

Esa noche sin embargo, su atención estaría enfocada en una sola mujer.

Su compromiso oficial con la primogénita del reino de Arendelle sería anunciado en el baile que estaba por celebrarse, y aunque aún no conocía a la muchacha (prometida a él prácticamente desde su concepción), no pensaba arruinar la magnífica oportunidad que el destino le daba.

La posibilidad de ser rey y demostrar lo que verdaderamente valía ante su insoportable familia.

Ya habría tiempo después para las aventuras, si es que su esposa no le satisfacía. Nadie había visto a la princesa Elsa desde hacía años, debido al celo con que la guardaban sus padres. A duras penas Sus Majestades habían permitido que viajara hasta el territorio sureño, con el fin de conocer a su futuro marido. Se rumoraba que estaba aquejada por una misteriosa enfermedad, que había ocasionado su reclusión desde niña. Lo más probable es que fuera una criatura enfermiza y débil.

A Hans le convenía tal situación, pues una chiquilla así siempre sería más fácil de manipular. En unos minutos, el misterio sería desvelado por completo.

El pelirrojo todavía cavilaba en sus oscuros pensamientos cuando se perdió entre el mar de nobles que inundaban el salón de baile, cuando una voz se hizo escuchar por encima del gentío, presentando a su enigmática prometida.

—Su Alteza, la princesa Elsa de Arendelle.

Una exclamación de asombro general inundó la estancia, al ver como una figura alta y grácil aparecía en lo alto de una escalinata. Sus pupilas esmeraldas se fijaron en ella y luego recorrieron cada centímetro de su cuerpo extasiadas, mientras la veía bajar elegantemente.

Ante él no había ninguna niña enferma, ni tímida; sino una mujer fría y arrogante, que se sabía segura de su belleza, con aquellos ojos como zafiros y el pelo de luna, trenzado cuidadosamente sobre uno de sus hombros. Estaba enfundada en un vestido de seda azul cobalto, más atrevido de lo que dictaba la moda habitual, el cual resaltaba su piel de alabastro y sus curvas deseables.

Impresionado, Hans se dio prisa en acercarse para recibirla.

—Alteza, es un placer tenerla por fin entre nosotros —el rey Caleb, primogénito de los trece hermanos sureños, se le adelantó y tomó la mano de la blonda, besándola con más lentitud de la que era necesaria y dedicándole una ardiente mirada—. Había escuchado un sinfín de rumores acerca de la extraordinaria belleza que poseía la heredera al trono de Arendelle, pero viéndola frente a mí me doy cuenta de que no le hacían justicia. Realmente es usted exquisita, princesa. Mi hermano es afortunado.

Elsa no respondió nada. Sus rojos labios se curvaron en una sonrisa engreída, al tiempo que hacía una sutil reverencia y miraba como el resto de los príncipes la contemplaban con callada admiración.

—Alteza —Hans se interpuso entre ella y su hermano, inclinándose galantemente y componiendo su más ferviente expresión—, es un honor conocerla por fin, toda mi vida he esperado este momento. Espero poder brindarle la dicha que se merece con esta unión. Prometí a su padre que la cuidaría con mi vida y es una promesa que no pienso quebrantar.

Alzó su mirada y vio que ella lo observaba con frialdad. Eso lo desconcertó.

—Confío en que no acapares a Su Alteza toda la noche, hermano —comentó otro de los príncipes, observando a Elsa con anhelo—. Permite que baile una pieza con nosotros. Después de todo, tú la tendrás por el resto de tu vida.

A regañadientes, el pelirrojo tuvo que ceder, celoso de la fascinación que sus congéneres sentían por su prometida. Esa noche todos parecían haber caído ante el encanto de la princesa de manera instantánea.

No los culpaba, Elsa era preciosa. Pero cada vez que uno de ellos la hacía reír, tocaba su cintura con propiedad o se acercaba demasiado, sentía la sangre hervirle de rabia.

Ella era su futura esposa y no permitiría que nadie tuviera lo que era de él.

—Veo con satisfacción que la está pasando estupendamente, Alteza —Hans no pudo evitar el tono de amargura que escapó de sus labios, al lograr interceptarla en medio de un vals y atraparla entre sus brazos para acoplarse a la danza—. Debo admitir que no esperaba tal falta de consideración de su parte, al verme ignorado de esta manera. Quizá haya olvidado el motivo de esta celebración: nuestro compromiso.

Elsa arqueó una de sus delicadas cejas.

—Compromiso en el cual mi opinión no se tuvo en cuenta —habló ella, con su voz melodiosa—, no veo porque habría de tener consideración con un desconocido.

—Su futuro esposo y soberano —señaló él cortantemente.

—Me habría gustado tener el privilegio de elegir. Al fin y al cabo —Elsa miró por encima de su nombro y le dirigió una seductora mirada al rey, que no le quitaba los ojos de encima—, veo que hay más de un buen partido en las Islas del Sur.

Hans se sintió a punto de estallar de celos.

De pronto, el ser rey había dejado de importar, todo lo que quería era borrarle a esa princesita su despectiva sonrisa del rostro. ¿Por qué de pronto su corazón latía con tanta violencia? ¿Por qué de pronto le importara lo que opinara una muchacha? ¿Y por qué, maldita sea, esta tenía que ser tan bella y deseable?

Entonces tomo una decisión. Tarde o temprano la conquistaría, aunque fuera lo último que hiciera.


Nota de autor:

¡Hola chiquillas! Hoy se me hizo algo tarde, disculpen la demora. xD La verdad es que este capítulo ya lo tenía listo y todo, pero debo confesar que no terminaba de satisfacerme. Así que hoy, en un arranque de inspiración, decidí cambiarlo a último momento.

Originalmente Elsa iba a ser recibida por un Hans más amable y tierno, que no dudaba en protegerla del acoso de sus hermanos en el dichoso baile... peeeeeeero, como ya sabemos que yo soy muy fan de su faceta de malo, mejor decidí mantenerlo con su personalidad original, haciendo que a pesar de todo se enamorara a primera vista de copo de nieve y rabiara a más no poder al ver el descaro de su familia. De ahí el título, "Acorralado", ya que se infiere que al final de todo, él caerá de cualquier manera en las redes de la princesa y tendrá que admitir que por primera vez le importa una mujer. Awww, el amor Helsa. *w*

Y como siempre quise ver a Elsa en una actitud más badass, pues aquí la tienen, toda coquetona. xD Sería muy interesante verla jugar con todos los príncipes, jajajaja.

Guest: I think it was a disappointment for her, but what is she going to do? We love Hans as a bad and rude guy! *w* Anyway, our beloved queen is never going to be trampled by him, you can bet that their relationship would be full of funny fights and sexual tension, before Hans should admit that he has fallen in love with Elsa, hahaha.

En fin, pues buen inicio de semana a todas y espero que este reto les esté devolviendo la inspiración para dedicarse a sus propias historias Helsa. :3