Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Elsa no era el tipo de chica que visitaba una tienda de artículos sexuales, pero si quería volver a seducir a su novio, debía perder el miedo a probar. Afortunadamente hay alguien en el local que está más que dispuesto a ayudarla a recuperar la pasión en su vida.

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Día 7

Prompt: Sex Shop

Género: Romance

Palabras: 1000

Rating: M

Propuesta de: Miss Karo


Una situación embarazosa


"Esto tiene que ser una maldita broma", fue lo primero que pensó Elsa en entrar en el pequeño pero elegante local que se hallaba al costado del centro comercial. Un sitio discreto y con un único letrero exterior, que no dejaba dilucidar la clase de negocio que era. Pero al mirar la amplia variedad de juguetes sexuales y lencería que se exponía en los anaqueles, a la muchacha no le cupo ninguna duda.

Ruborizada, la rubia cogió un vibrador del estante de enfrente y lo miró con el ceño arrugado. Cuando Anna le había recomendado acudir a aquel lugar, había imaginado algo un tanto diferente.

No había sido fácil admitir ante su mejor amiga que la relación con su novio no estaba pasando por el mejor momento. De un tiempo a acá, Tadashi siempre estaba ocupado en su garaje. Sabía lo importantes que eran sus proyectos para él, pero ya nunca la miraba, ni la tocaba. Toda su atención estaba puesta en ese estúpido robot enfermero que ni funcionaba bien.

Necesitaba desesperadamente una manera de llamar su atención. Por eso no había dudado al escuchar que la colorada mencionaba aquel lugar, insistiendo que debía descubrirlo por sí misma.

"¿Será una tienda nueva de tecnología?", se había preguntado ingenuamente, creyendo que podría comprar un regalo para Tadashi. Sí como no.

—¿Puedo ayudarte con algo? —sobresaltada, Elsa dejó caer el dildo y miró al sujeto que se le había acercado.

Uno ochenta y cinco de estatura, tal vez más, músculos tonificados, cabello pelirrojo y ojos de un verde intenso. ¿Era su imaginación o los vaqueros ajustados le marcaban demasiado la entrepierna? Maldita sea… la sequía la estaba afectando más de lo que se imaginaba.

—Ah… yo… eh… um… —la albina se aclaró la garganta, nerviosa— Venía… venía a buscar algo para mi novio.

—Claro, tenemos disfraces, juguetes, películas... ¿qué le gusta?

—Más bien pensaba en algo para seducirlo… ahm, últimamente está algo ocupado como para… tener intimidad y eso.

—¿En serio? —las pupilas de jade del desconocido la escanearon de arriba abajo con obvia apreciación, deteniéndose en sus pechos y sus caderas.

No era que estuviera acostumbrado a atender únicamente a pervertidos, pero si una joven como ella necesitaba acudir buscando ayuda para recuperar la atención de su pareja, definitivamente algo andaba mal con el mundo. ¿Qué clase de loco dejaría de acostarse con una chica así de sexy?

—¿Tu novio es asexual o algo así?

—Ah… no, no creo.

—Wow. Bien, por aquí —le indicó que lo siguiera—, veamos que podemos hacer al respecto. Soy Hans, por cierto.

La blonda sintió que las mejillas le ardían aún más al encontrarse frente a varios maniquíes que vestían sugerentes conjuntos de ropa interior, todos hechos de encaje, látex, cuero… aquel debía ser el paraíso de los depravados.

—Este —Hans tomó un sostén a juego con su tanguita y su liguero, más un par de medias y una gargantilla. Las prendas eran oscuras y estaban primorosamente decoradas con puntilla. Provocativo pero no tan escandaloso—, este te va a quedar bien. El negro se verá mejor con tu piel blanca. Estoy seguro que son de tu talla.

—Ok —Elsa tomó la ropa, no muy segura de lo que hacía. Vio que le señalaba un vestidor y parpadeó, confundida—, debo… ¿debo probármelo?

—Claro, debemos asegurarnos de que tu novio quede satisfecho. Descuida, tengo experiencia en esto —le aseguró él, guiñándole el ojo.

Azorada, ingresó en el probador y se desvistió con manos temblorosas. Nunca había usado lencería de aquel estilo. Pero debía admitir que el resultado era bastante favorecedor. La ropa interior resaltaba su esbelta cintura y sus curvas de una manera estupenda. Se sentía tan sexy con aquellas cosas puestas… y tan deseosa.

La muchacha se mordió el labio inferior al sentir la humedad que se formaba en las braguitas. Ahora definitivamente tendría que comprarlas.

—¿Terminaste? —los ojos de Hans la contemplaron extasiados en cuanto abrió la puerta del vestidor.

El conjunto le quedaba excelente, haciéndola lucir como modelo de Victoria's Secret o una de esas actrices de los filmes perversos que vendían en la sección trasera. De pronto sentía incomodidad en sus pantalones.

—¿Qué piensas? —preguntó ella tímidamente.

—¿Qué pienso? Si a tu novio no se le para después de verte así, tendrás que romper con él. Y luego tendrás que ayudarlo a salir del armario —Elsa dejó escapar una risa por lo bajo. Era bueno sentirse atractiva después de tanto tiempo—. Veamos… esto tiene que ajustarse un poco más —Hans se acercó a su espalda y tomó suavemente un tirante del sostén con sus dedos, recorriéndolo para que abrazara mejor sus senos. Sus pezones se erizaron y tragó saliva—. Perfecto —murmuró, haciéndola estremecer—. Dios… sí que eres hermosa.

Elsa se dio la vuelta entonces, llevada por el impulso. Lo empujó contra la pared y lo estrelló sus labios contra los suyos, siendo recibida de buena gana por el cobrizo. Ella jamás hacía esas cosas, pero demonios… de pronto se sentía tan excitada y él estaba tan cerca.

Hans la arrinconó en una esquina y metió una mano en el tanguita, acariciándola y arrancándole un gemido de placer. Escuchó el sonido de su cremallera y sintió una punzada de emoción. La besó sin pudor, recorriendo su cuerpo con sus manos ardientes, jugando con sus pechos, humedeciéndola con la lengua…

No hizo por detenerlo cuando expuso su impresionante virilidad y las bragas le fueron retiradas para entrar en ella de golpe, embistiéndola una y otra vez contra la pared, mientras sus largas piernas envolvían las caderas masculinas y ambos aullaban de placer.

Al salir de allí, con una juguetona sonrisa en los labios y su nuevo conjunto de ropa interior en una elegante bolsa, Elsa solo podía pensar en dos cosas.

La primera, que iba a terminar su relación con Tadashi de inmediato. La segunda, que iba a volver a esa sex shop para renovar por completo su cajón de lencería. Y para eso necesitaría ayuda de un experto.


Nota de autor:

Lunes de suculencia con la tía Frozen. 7u7

Ay Karito, tú como siempre poniéndome en aprietos chiquilla. Sí, al principio estaba como "¡¿Qué carajos voy a escribir para este prompt?! ¡¿Cómo resumir la suculencia, la picardía y el humor del ship en solo 1000 palabras, hasta obtener algo debidamente helsoso?!" (Helsoso es mi nueva palabra, la tía Ydna me la enseñó :3). Bueno, espero que esto haya resultado en un digno desarrollo del prompt. Pobre Elsa, siempre la mandamos a lugares indebidos o la ponemos en situaciones que son un desafío para su encantadora inocencia. xD

Guest: Only Elsa is able to put our beloved prince in his place. :3 Of course he was not going to stay with his arms crossed, after seeing how flirtatious his future wife is, he will have to try harder than ever to conquer her heart. The magic of Helsa.

¡Que tengan una semana genial y llena de sorpresas! :D