Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
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Todos los años Hans acudía al campamento de verano obligado por su familia. Pero en aquella ocasión no sospechaba que aquella sería una temporada repleta de emociones. Sobre todo por la atractiva y socarrona rubia con la que tendría que competir.
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Día 14
Prompt: Campamento de verano
Género: Humor/Romance
Palabras: 999
Rating: T
Propuesta de: Wildest Stories
Un verano para recordar
La había visto por primera vez en el lago, después de llevar a los niños a nadar en el muelle. Ella estaba emergiendo del agua como una magnífica sirena, con el pelo rubio y lleno de reflejos plateados y aquel pequeñísimo bikini negro que exhibía su torneada silueta en todo su esplendor. Naturalmente tenía que saber de quien se trataba.
—Es Elsa Sorensen, la monitora de las niñas que están al otro lado de la laguna —le contestó Eugene Fitzherbert, su compañero que estaba a cargo de los chiquillos de la cabaña vecina. O al menos podría estarlo, sino se la pasara todo el tiempo fumando cannabis—. Está muy buena, ¿verdad? No, no te molestes en ir —le advirtió, adivinando sus intenciones—, no te va a dar ni la hora. A mí me mandó a volar a los dos segundos y eso que le hice el smolder y todo. Creo que es lesbiana. Sí, eso debe ser.
A pesar de todo, Hans se sonrió con prepotencia y fue al encuentro de la muchacha, que tomaba un muy necesario baño de sol mientras vigilaba a las pequeñas que nadaban en el agua, no muy lejos de sus propios chicos.
Odiaba el campamento de verano, pero en su familia era una especie de tradición que todos pasaran sus vacaciones en ese miserable lugar. Desde niño, sus hermanos se habían encargado de hacerle la vida imposible, ya fuera colocando bichos en su bolsa de dormir o arrojándolo al río desde su canoa cuando salían a navegar.
Ahora era distinto. Ninguno de esos inútiles estaba ya en edad para acampar y siendo su último año, lo habían nombrado cuidador de ese hato de mocosos insoportables. Al menos ahora estaba a cargo y por lo visto, había algo por lo que valía la pena quedarse.
El verano sería muy interesante.
—¿Hans Westergaard? —la blonda, quien ni siquiera había volteado a mirarlo desde que fue a hablarle, se volvió hacia él con asombro apenas escuchó su nombre, con repentino interés— ¿De los hermanos Westergaard? ¡Tu familia es una leyenda en este lugar!
El pelirrojo levantó una de las comisuras de su boca, arrogantemente. Su fama lo precedía.
—Vaya, es todo un placer estar frente a ti —Elsa le sonrió y le estrechó una mano—, me moría de ganas por conocer al decimotercer hermano. Quiero que sepas que vine a destruirte.
—¿Disculpa? —el pelirrojo parpadeó, confundido.
—Sé que cada uno de tus hermanos ha ganado el trofeo del campamento por doce años consecutivos —la expresión de Elsa se volvió amenazante—, pues bien, eso no va a pasar este año. Y no va a pasar porque ese trofeo será mío, así que tendrás que regresar a casa con las manos vacías. Yo y mis niñas vamos a vencer a tu tropa de pequeños perdedores. ¿Entendiste, perra?
Esa maldita bruja no podía hablarle de ese modo.
A partir de entonces, Hans hizo a un lado sus intentos de seducción para enfocarse en una sola cosa: vencer a Elsa Sorensen.
No obstante todo intento fue infructuoso. El equipo de los Zorros Rojos quedó en un despreciable segundo lugar durante cada uno de los eventos que formaron parte de la competición, desde la carrera de relevos hasta la búsqueda de rastros en el bosque. Y la infame rubia no perdía oportunidad de restregárselo en la cara.
"Estúpida y sensual Elsa", pensaba con frustración, mientras la observaba sonreírle con engreimiento luego de cada derrota.
—Muy bien, mocosos, ¡se acabó el juego! Más les vale ganar en esa estúpida carrera en canoa, sino quieren terminar corriendo en ropa interior junto al lago a medianoche —una serie de protestas e insultos infantiles se escuchó en la cabaña de Hans—, ¡nada de quejas, malditos niños! ¡Vamos a demostrar que esta tropa es la mejor del campamento les gusté o no, gusanos!
—Ah, ¿señor monitor? —un chiquillo rechoncho y de ojos rasgados alzó la mano tímidamente— No creo que sea buena idea correr en ropa interior. Una vez lo hice con el señor Fredericksen y las cosas no salieron muy bien.
—Cállate, Russell —le espetó Hans—. Es hora de ir al río a pisotear a ese montón de zorras. Y mejor que lo hagan bien, idiotas.
Aquella tarde, la vertiente del río había subido más de lo que habían estimado. Eufórico, el pelirrojo acababa de rebasar a su rival cuando se vio cuenta de que algo no andaba bien. Una de las pequeñas a cargo de Elsa había caído al agua y ahora, ella se sumergía en la corriente para salvarla.
—¡ANNA! —la escuchó gritar, palideciendo al ver como se esforzaba en alcanzar a la chiquilla, quien chillaba asustada.
Sin pensarlo mucho, Hans se arrojó al río y empleó todas sus fuerzas en nadar contra la corriente, dirigiéndose al punto en el que estaban las hermanas. Elsa luchaba por mantenerse a flote, aferrando a la pequeña colorada de coletas entre sus brazos.
El joven tomó a la blonda por la cintura y la arrastró con él hasta una rama que colgaba cerca de la orilla, de la cual finalmente pudieron sujetarse mientras los otros asistentes se apresuraban a llegar.
Media hora después se hallaban en la enfermería, tras haber cancelado la competencia.
Sentada con una taza de chocolate caliente en las manos y una manta sobre sus hombros, Elsa observaba como su hermanita era atendida por una de las enfermeras, suspirando de alivio.
—¿Todo bien? —la muchacha levantó la vista hacia Hans y se ruborizó.
—Lamento haberme comportado como una idiota, por mi culpa Anna casi se ahoga —admitió avergonzada—, y tú también.
—Al menos te preocupas por ella. Hubiera querido que mis hermanos hiciesen lo mismo por mí —él se sentó a su lado y bebió de su propio chocolate—, ¿qué son los campamentos sin emociones?
—No sé como agradecerte lo que hiciste, Hans.
—¿Te bastaría con acompañarme a la fogata de esta noche? Estoy cansado de competir contigo.
Ambos se sonrieron.
Nota de autor:
Jajajaja, me encanta cuando Elsa es una perra del mal, ella no se deja pisotear por nadie, criaturas. Quien jode con copo de nieve se atiene a las consecuencias. Ò.Ó
Wildy me dio un prompt la mar de divertido para explotar el lado competitivo entre nuestros pajaritos. Pero a veces dejarnos llevar por la obsesión de ganar nos puede jugar en contra, así que Elsa ha recibido una gran lección, panecillas. Lo bueno es que al parecer, Hans tendrá su oportunidad con nuestra amada reina, ¿será ese el principio de una amorosa relación? *o*
Guest: I know, it's nice to see that from time to time Elsa can also take the initiative to seduce the redhead. She is a funny and sexy girl behind that cold queen facade. :3
Nos leeremos mañana con una intrigante viñeta, queridas mías. e.e
