Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Tras la muerte de la princesa y el recrudecimiento del invierno en Arendelle, Elsa no había tenido más remedio que casarse con el príncipe sureño, por el bien de sus súbditos. Pero ahora, con un heredero en camino, la reina se siente al límite de su estabilidad emocional.

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Día 16

Prompt: Embarazo

Género: Drama

Palabras: 1000

Rating: T

Propuesta de: Ydna. Westergard


Un sueño cumplido


Sentada frente al fuego, Elsa contempló las llamas sin emoción alguna y luego posó una mano sobre su abultado vientre, pensativa. Su esposo la miró desde el umbral de su habitación, preguntándose desesperadamente que clase de cosas estarían pasando por su mente. Por fuera, lucía radiante con su embarazo, su etérea belleza parecía haberse multiplicado con la bendición de la maternidad. Pero a Hans le bastaba con mirar la expresión ausente en sus ojos para darse cuenta de que era miserable.

Todos los días se la veía apagada y meditabunda, deambulando por el castillo como un alma errante. Ni siquiera los parlanchines comentarios de ese abominable muñeco de nieve que andaba por ahí, lograban animarla.

Y eso lo molestaba, contra todos sus deseos.

Creía que iba a ser más fácil una vez asegurado su matrimonio. Con Anna muerta y la reina de las nieves en su poder, nada podía impedirle obtener todo lo que quisiera. Todavía recordaba el semblante devastado de la rubia al ver la silueta inmóvil de su hermana en el fiordo, perdida para siempre.

Por suerte había bajado su espada a tiempo, reflexionando en que habría sido un lamentable desperdicio deshacerse de tan magnífica criatura. ¿Por qué conformarse con un trono cuando podía conseguir a la mujer que deseaba de verdad y asegurar su descendencia?

Elsa no había estado contenta con la idea. Se había resistido al tomarla en brazos y llevarla de vuelta a palacio, y también cuando sus concejales le habían ordenado desposarse con él, por el bien de su pueblo. Un callado resentimiento se había hecho patente en ella hacia el príncipe al darse cuenta de la terrible verdad: nunca había amado realmente a su hermana. Sin embargo, haría lo necesario para proteger a Arendelle, desesperada como estaba por arreglar las cosas.

Era igual que una niña pequeña y asustada, y él estaba dispuesto a brindarle su protección… siempre y cuando pusiera un poco de su parte.

Besar a la soberana en el altar y reclamarla durante la noche de bodas, le habían demostrado a Hans que lo más difícil apenas comenzaba. Elsa era una jovencita bastante escurridiza y obstinada, pero aun poseía ciertos puntos débiles de los que se podía aprovechar para afianzar su dominio.

La avergonzaba admitir que contra todo, había disfrutado enormemente las expertas caricias prodigadas a su silueta virgen y la lengua cálida del pelirrojo sobre su piel. Lo odiaba, pero su cuerpo no comprendía ese mensaje.

Los frutos de aquella noche y las siguientes ahora se hacían evidentes en su vientre. Y Elsa estaba más asustada que nunca.

¿Qué pasaría si el bebé que venía en camino era un monstruo como ella? Arendelle aún sufría de un crudo invierno y estaban al borde de la destrucción. ¿Y si empeoraba las cosas? ¿Y si Elsa le hacía daño al sostenerlo entre sus brazos? Ya había matado a su hermana. No soportaría perder a otro ser querido, mejor sería no encariñarse con él, mejor podría ser ponerle punto final, desaparecer para siempre…

—No te preocupes, cariño —Hans posó una de sus manos sobre la barriga de la rubia y la acarició con suavidad—, estoy seguro de que será un varoncito muy saludable.

Elsa lo miró con incredulidad.

—¿Eso es lo único que te importa? ¡¿Qué más da si es un varón cuando su madre es un monstruo?! —afirmó, histérica— ¡Nunca debí permitir que esto ocurriera!

—Deberías tomar una siesta, mi reina. Deja que te lleve a la cama.

—¡No me toques, maldito! —la blonda se apartó de él violentamente— ¡Tú me hiciste esto!

—Curioso, no escuché que te quejaras ni una sola noche —apuntó Hans venenosamente, esbozando una sonrisa torcida—, por el contrario, ¿quieres que te recuerde como gemías entre mis brazos? Las cosas que murmurabas… tu depravación no tiene límites, querida mía —le tomó una mano, llevándosela hasta los labios—. En el fondo, somos más parecidos de lo que crees.

Elsa se ruborizó, llena de vergüenza y enfado.

—¡Te odio! —la muchacha le lanzó una mirada llena de desprecio y trató de golpearlo en el pecho, solo logrando que Hans sujetara sus muñecas con ambas manos.

Elsa dejó escapar un alarido y se dobló sobre sí misma, sujetándose el vientre con dolor ante una repentina contracción. Su marido se quedó paralizado, reprochándose por haberla alterado, nunca se perdonaría si le pasaba algo a ella o al bebé.

Rápidamente la alzó en volandas y la llevó hasta la cama, mientras llamaba a gritos a Gerda y a la comadrona.

La reina había entrado en labor de parto.

Las horas se volvieron un infierno. Hans se negó a salir del dormitorio, a pesar de las protestas de las mujeres. Apretó la pequeña mano de su esposa en tanto ella lloraba y gritaba de dolor, preguntándose si sería capaz de afrontar el alumbramiento. Era tan joven y se veía tan frágil…

—Majestad, ha sido una niña —Gerda anunció el nacimiento de la princesita con orgullo y colocó el diminuto cuerpecito envuelto en mantas en los brazos de su madre, quien la tomó con cierta reticencia.

¿Una niña? Hans contempló a su hija intentando encubrir la decepción en sus ojos. Esperaba poder iniciar su legado por medio de un varón… sin embargo…

Sin embargo, al mirar con atención a la bebé algo que creía perdido se removió en su interior. La chiquilla se parecía a su madre, tenía una piel blanca de porcelana y un poco de cabello pálido en su cabecita. Aunque sus ojos eran verdes, como los de él.

Elsa acarició la mejilla de su hija con un dedo y sintió que sus ojos se anegaban en lágrimas. ¿Cómo ignorar a esa criaturita tan linda e indefensa? Había tratado de mantenerse distante, pero ya sentía que la adoraba. Después de largos meses, finalmente recuperaba una razón para vivir.

—Todo estará bien —Hans besó su frente con una inusitada ternura y luego contempló a su hija con embeleso.

Un milagro ocurría en el exterior: el deshielo había comenzado en Arendelle.


Nota de autor:

¡Por fin se le hizo a Hansito su sueño de ser rey y tener su propio legado! Consiguiendo de paso la preciada manita de copo de nieve, pillín. 7u7 ¡Corre, pelirrojo bello! Deja que todos tus anhelos se hagan realidad, este es tu momento. T-T

Otra idea original de la cabecita de la tía Ydna., ya ven que le encanta el drama y así, hace todo por torturarnos esa mujer. Pero más a Elsa; las dos compartimos ese gusto por hacerle un poquito difícil la vida a la rubia. xD Pero este canon es apenas el comienzo de una nueva vida para ella; como ven, el nacimiento de su bebé le permitió por fin descongelar Arendelle y no tardará mucho en acostumbrarse a la presencia de su sensual marido. :3 Y no, no me arrepiento de haber matado a Anna. Sé que ustedes tampoco.

Guest: I know, apparently the cartoon of yesterday became the favorite of some of you. xD

Guest 2: Is that our dear Elsa can be a demon inside, but a one fun and great. ;) No doubt it must have surprised our evil redhead in both stories.

¡Llegamos a los 100 reviews! Mil gracias por este logro criaturas del Helsa, mis fieles vasallas de la sabrosidad. *w* ¡Nos vemos mañana con algo suculento!