Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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En medio de su viaje por los bosques encantados, Hans se encuentra con una joven sumamente particular, que cree más en las leyendas de lo que debería. Lo que no sabe es que para él, la aventura no ha hecho más que empezar…

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Día 19

Prompt: AU Medieval

Género: Fantasy/Romance

Palabras: 998

Rating: T

Propuesta de: C. G. G. T.


Caminos entrelazados


En su infancia, Hans Westergaard había escuchado muchas historias acerca de las extraordinarias criaturas que habitaban más allá de los muros de su pueblo. Duendes, hadas, trolls y hechiceros, uno incluso podía encontrar dragones si se adentraba lo suficiente en los parajes más inhóspitos de las Islas del Sur.

A pesar de ello, si alguien le hubiera dicho que iba a ser acorralado por uno de aquellos seres, el joven cazador se había echado a reír. Iba rumbo a la ciudad más próxima para emplearse como aprendiz en alguna de las tabernas.

No llevaba consigo más que un morral con sus ropas y algunos víveres, y sus fieles arco y carcaj.

Un equipo bastante precario cuando uno se topaba con un ogro en medio del camino.

—¡Mierda! —el pelirrojo sacó su arco, pero no fue lo bastante rápido.

Ya la criatura lo tenía sujetado por una pierna y lo balanceaba en el aire.

Entonces, una flecha atravesó el corazón del ogro y matándolo al instante.

Hans cayó al suelo.

Aun recordaba como sus ojos se habían abierto de admiración al ver aparecer la blanca silueta de una muchacha al otro lado del claro. Tenía la piel tan pálida que parecía casi traslúcida y el cabello de un rubio plateado, trenzado hábilmente sobre el hombro izquierdo. Su etérea belleza, la elegancia de sus movimientos y las orejas que terminaban en punta, la delataban como una de esas apariciones de las que solían hablar los viajeros que llegaban hasta su pueblo.

Era una elfa. La más hermosa que había visto nunca.

Cuando sus ojos, tan fríos como el hielo, se posaron en él, Hans enmudeció. Y eso no era algo que ocurriera a menudo.

—Un simple gracias es suficiente —la escuchó decir con voz cristalina, mientras esbozaba una sonrisa burlona con sus labios rojos—. Aunque no eres el primer humano que se queda sin habla al verme.

—Y tú no eres la primera jovencita que trata de atraparme, chiquilla.

—¿Chiquilla? Te salvé la vida.

—Lo tenía bajo control.

—Ya.

Ese había sido el inicio de aquel viaje extraño y maravilloso. Aquella noche se detuvieron en el claro y él encendió una fogata.

Elsa despellejó la liebre que él acababa de cazar, con una destreza insólita para tratarse de una joven tan delicada como ella, y disfrutaron de una cena demasiado buena para dos personas que vagaban desde hace días en el bosque. Y aunque la blonda lo había encontrado demasiado arrogante y engreído, poca reticencia había puesto al revelarle quien era y hacia donde se dirigía.

—Mi padre me ha enviado a buscar a mi hermana —habló solemnemente—, cruzaré el mar para salir de las Islas hasta Arendelle, donde ella me espera. Hace un año que partió de nuestro hogar.

—¿Arendelle? Creí que ese lugar no era más que una leyenda infantil.

Elsa le dirigió una mirada severa, como si acabara de decir algo que la ofendiera profundamente.

—Tal vez lo sea para quienes no saben ver más allá de sus narices. Los humanos siempre son tan ingenuos.

—¿Acaso acabas de insultarme?

—Solo digo lo que he observado toda mi vida.

—No sabía que los elfos pudieran ser tan susceptibles. Debes ser el alma de las fiestas, muchacha.

—Solo deja de provocarme y estemos el resto de la noche en paz. Mañana por la mañana cada uno podrá seguir su propio rumbo y nunca más nos volveremos a ver.

Sin embargo eso no sucedió. Sin saber como o por qué, se encontraron prosiguiendo el viaje en compañía del otro durante los días consecuentes. Por alguna misteriosa razón, el destino había entrelazado sus caminos.

Hans descubrió que su compañera no solo era hábil con el arco y las flechas, sino también con la espada. Acabó en cuestión de minutos con los lobos que habían querido atacarlos a mitad de su recorrido, y también con los bandidos que habían intentado asaltarlos más allá. Elsa era una criatura demasiado letal, en comparación con la apariencia inocente que la destacaba.

La última hoguera que encendieron antes de llegar al destino del bermejo, fue especialmente cálida.

—¿Qué es lo primero que harás cuando llegues a la ciudad?

—¿Además de buscar un techo decente? No lo he pensado. Mis hermanos me aconsejaron no perder el tiempo.

—Va a ser extraño hacer el resto del camino yo sola. Empezaba a acostumbrarme a tu rostro engreído.

Hans se inclinó hacia ella, temerariamente y rozó sus labios con los suyos, antes de profundizar el beso. Allí, frente a las llamas que crepitaban alumbrando su improvisado refugio, sus cuerpos se fundieron y él descubrió por primera vez lo que era la magia.

La mañana los recibió con un sol deslumbrante.

—Ha llegado la hora de separarnos —anunció la elfa, tan pronto como divisaron la ciudad a poca distancia—. Espero que encuentres lo que estás buscando en este lugar, Hans. No ha sido tan malo viajar contigo.

De pronto, una súbita tristeza se había apoderado del cazador. La perspectiva de no volverla a ver era demasiado dolorosa.

—Podrías pasar la noche conmigo.

Elsa negó con la cabeza.

—Debo seguir y encontrar a mi hermana, Arendelle aún está muy lejos de aquí.

—¿En serio crees que encontrarás ese lugar tan fácilmente? Nadie lo ha hecho en años.

—Yo lo haré. Por ella —la chica le dedicó una melancólica sonrisa y besó su mejilla, inesperadamente—, hasta siempre, Hans.

La vio alejarse poco a poco, miró por encima de su hombro hacia la ciudad y de repente no le pareció tan prometedora como había imaginado. Cualquiera podía volverse aprendiz por aquellos días, ¿pero cuántas veces se tenía la oportunidad de buscar un reino perdido más allá de las Islas?

—¡Elsa!

La aludida se volvió sobresaltada y lo vio llegar hasta ella.

—Si realmente piensas encontrar ese sitio, no debería dejarte marchar así como así. Eso es algo que tengo que ver con mis propios ojos, ¿sabes?

Una amplia sonrisa se extendió sobre los labios de la rubia, iluminando su rostro.


Nota de autor:

Criaturas, desde que C.G.G.T. me sugirió este prompt, la idea de imaginar a mis pajarillos de fuego y hielo en un mundo medieval me fascinó, más si había magia de por medio. Y es aquí la parejita jugó unos papeles de lo más interesantes, en especial Elsa, me la imagino como una elfa estilo Legolas con su hermoso cabello rubio, y sus movimientos delicados pero letales al pelear. ¡Dándolo todo para proteger a su cazador! *o*

Guest: Hans is a fascinating character in all his facets and especially in the last two vignettes: both as a werewolf, dominant and possessive, and as a sympathetic and tender husband. Thank you very much for leaving your comment in each story, it really is something great for me. n.n

Nos leemos mañana para comenzar otra semana llena de Helsa, pero especialmente, llena de sus grandiosos y sensuales reviews. 7w7r