Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Una excursión en las afueras puede ser una aventura inolvidable, siempre y cuando no termines extraviándote con tu peor enemigo. La mejor manera de salir adelante, es haciendo las diferencias a un lado para sobrevivir al lado del otro.

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Día 24

Prompt: Perdidos

Género: Humor/Friendship

Palabras: 1000

Rating: T

Propuesta de: Wildest Stories


Excursión fallida


Frustrado, Hans se sentó en una roca y miró por enésima vez su teléfono sin señal. Ni siquiera sabía porque se molestaba en seguir revisándolo, era obvio que en medio de la montaña, no le serviría de nada intentar llamar a nadie. Suspiró y miró a su acompañante, quien a pesar de lucir tan cansada como él se empeñaba en dar vueltas, devorada por los nervios.

La pobre muchacha era peor que él manejando la tensión.

—Insisto en que este sería un momento grandioso para mirar un mapa. Si nos demoramos más, tendremos que pasar la noche aquí.

—Ya te lo dije, no traje ningún mapa. Creí que todo estaba señalizado.

—Tiene que ser una puñetera broma —masculló el pelirrojo, asesinándola con la mirada.

—¿Te digo qué es una buena broma? Estoy tranquila en mi casa un viernes por la tarde, viendo una película en Netflix y pintando las uñas de mi gato, cuando Anna entra de repente y me dice que empaque para ir a pasar un fin de semana en la montaña. "¡Será divertido!" dice ella, porque va a ir todo el mundo. ¡Pero en vez de ser divertido, termino perdida en este estúpido lugar con un sujeto aún más estúpido! —Elsa se detuvo en su neurótico discurso y lo miró con seriedad— Eso sí que es una puñetera broma de mal gusto.

—Eres una idiota.

Hans resopló y se mesó el cabello, aguantándose las ganas de estrangular a la rubia. De todos los inútiles que se habían apuntado a esa torpe excursión, tenía que perderse justo con ella. Todo era culpa de la maldita Moana y su idea de separarse en parejas. La morena se había posicionado de inmediato junto a Mérida, mirándola de manera insinuante (como si no supieran ya a esas alturas que habían salido del armario, por todos los cielos), en tanto Eugene y Kristoff emprendían la marcha con sus respectivas novias.

Los odiaba a todos. A todos y cada uno de ellos.

—Lo peor de todo es que tengo hambre y sed, ¡odio la naturaleza! —Elsa hizo un pequeño puchero— ¿Qué tal si nos encontramos con un animal salvaje? ¡El papá de Mérida una vez se topó con un oso en el bosque!

—El padre de Mérida es un alcohólico fantasioso —el bermejo puso los ojos en blanco y se descolgó su mochila para sacar una cantimplora—. Toma.

La blonda parpadeó sorprendida ante su repentina muestra de generosidad, pero no dudó en tomar la botella para beber un par de sorbos, con alivio. Tendrían que racionar el agua que les quedaba hasta que alguien los encontrara.

—No podemos estar muy lejos de las cabañas —razonó Hans—, esta montaña se veía desde el campamento. Cuando se den cuenta de que tardamos en volver, vendrán a buscarnos.

—¿Crees que tarden mucho?

—Demonios, no tengo idea. Será mejor encender una fogata y no movernos de aquí mientras tanto.

Miró el semblante preocupado de la joven y no pudo evitar sentir algo de compasión. Realmente estaba asustada.

—Descuida, estaremos bien. Solía acampar con mis hermanos cuando era niño.

—Sí, Kristoff dijo que todos solían hacer que mojaras tu saco de dormir y burlarse de ti.

—Ve a juntar algo de leña, ¿quieres? —le espetó Hans de mal talante. ¿En serio tenía que sacar a relucir sus estúpidos comentarios en un momento como aquel?

Sorprendentemente, Elsa no replicó, sino que fue a recoger algunas ramas secas mientras él se concentraba en frotar otras dos para producir una chispa. Le tomó casi media hora hasta que finalmente consiguieron un fuego decente, frente al cual se sentaron. La chica abrazó sus rodillas y se encogió para protegerse del frío.

—¿Sabes? De todas las personas con las que hubiera imaginado estar perdida algún día, eres la última en quien habría pensado. Pero ahora que estamos aquí, supongo que es mejor a estar sola. Osea, ni siquiera sé como encender una fogata.

—Tienes más suerte de la que crees, reinita. Si no tuviera tanta paciencia, te habría dejado a medio camino.

El pelirrojo volvió a rebuscar en su mochila y sacó un paquete de galletas que le ofreció a Elsa. Ella alzó una de las comisuras de su boca y la abrió para que ambos comenzaran a comer.

—¿Qué pasará si nadie nos encuentra?

—Lo harán. Aunque no creo que pase esta noche. Por eso es bueno que tengamos el fuego.

—Lamento ser tan quejica —se disculpó ella de improviso—, no soy buena en la intemperie a menos que haya nieve de por medio. Anna es la aventurera de la familia, probablemente sería de más ayuda si hubiera ido con ella a todos esos campamentos de chicas exploradoras y no a esos nefastos concursos de belleza en los que me inscribía mi loca madre.

—Bueno, cada uno tiene su propia habilidad. La tuya al parecer es ser una muñequita de aparador.

Elsa lo golpeó en el hombro y él liberó un quejido, seguido por una risa socarrona.

—No me había fijado en lo bien que pueden apreciarse las estrellas desde aquí. El cielo parece aún más oscuro.

—Más les vale a esos idiotas que hayan empezado a buscarnos.

A su lado, la jovencita se estremeció volviendo a llamar su atención.

—¿Tienes frío? Puedo avivar un poco el fuego.

—Tengo una manta en la mochila.

Elsa sacó el cobertor cuidadosamente doblado y le ofreció un extremo a Hans, quien dudó antes de envolverse con él. Inevitablemente, su némesis se cubrió con la otra parte, pegando su silueta a la suya y absteniéndose de mirarlo, con las mejillas arreboladas. Ahora podía sentir el calor que desprendía su pequeño cuerpo.

Era una sensación agradable.

—¿Te das cuenta de lo vergonzoso que sería que los demás nos descubrieran así?

—Pues no veo porque deban enterarse. Mañana todo volverá a la normalidad.

Media hora más tarde, Elsa dormitaba con su cabeza rubia apoyada sobre su hombro. Hans deslizó una mano por su cintura, discretamente. No hizo ni el menor intento por despertarla.


Nota de autor:

Mis niños como siempre discutiendo, porque si hay algo que nos encante a Wildy y a mí, es verlos sostener sus peleas inmaduras de niños de preescolar, siempre compitiendo para ver quien molesta más al otro. xD ¿Ustedes quién creen que ganó en esta ocasión? ¿Hans o Elsa? Yo digo que ella, fue muy quejica y mala con nuestro pelirrojo, jajaja.

Admito que un ship que hace tiempo me ronda por la cabeza es el Meriana (MéridaxMoana), ¿y es que no sería genial que estas dos tuvieran algo? Piénsenlo, ambas son chicas fuertes, alocadas e independientes, que no necesitan de ningún hombre, pero a las que tal vez les guste divertirse un poquillo. 7u7 Jajaja, bueno no me hagan mucho caso, fue solo una idea loca que se me ocurrió.

Guest: Not even the years could separate our beloved Helsa. It is sad to think that they could not love themselves in their youth, but at least they found each other again. That's why I like comic and romantic stories more, with both arguing and being young and sensual. xD

Criaturas, disfruten mucho del fin de semana y no olviden portarse mal. ;D ¡Nos vemos por aquí mañana para proseguir con la Helsosidad!