Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
.
Ante la perspectiva de una pronta propuesta de matrimonio y la administración de la herencia que le habían dejado sus padres, Lady Elsa se encuentra más confundida que nunca con respecto a su futuro. Empero, había una cosa de la que siempre podía estar totalmente segura: en todo momento contaría con su leal mayordomo para cuidar de ella.
.
Día 27
Prompt: Condesa y mayordomo
Género: Friendship/Drama
Palabras: 1000
Rating: T
Propuesta de: Pazhita714
Su fiel servidor
El estridente sonido de la porcelana haciéndose trizas inundó la cocina de la mansión. Era una pacífica tarde de 1847 y el cielo límpido que se cernía sobre la propiedad de Arendelle Cottage, indicaba que no habría sobresaltos durante el resto de la jornada. Sin embargo, Hans Westergaard bufó y se volvió hacia la menuda sirvienta de cabello pelirrojo que se apresuraba a recoger el plato.
—¡Por todos los cielos, Annabelle! ¿Cuándo llegará el día en el que entres a esta habitación sin romper algo?
—¡Lo siento! —se disculpó ella, apenada.
—Arregla este desorden y ve a recoger de inmediato el vestido de satén de milady. Lo necesitará para la cena del viernes —ordenó él escuetamente, antes de tomar el servicio de té que había estado preparando con esmero y subir las escaleras.
Mientras se encaminaba hacia el saloncito predilecto de la condesa, no pudo evitar pensar que tal vez su hermana sería menos patosa si pasara más tiempo ocupándose de sus obligaciones, en lugar de retozar con el jardinero tras las habitaciones de la servidumbre. Ese Kristoff Bjorgman era una pésima influencia para Anna. Y el hecho de que su ama fuera infinitamente comprensiva con ella no contribuía a mejorar el asunto; la joven heredera nunca le había puesto límites ni reprimendas, sino más bien todo lo contrario, pues se podía decir que la consideraba como una amiga.
Ah, Lady Elsa, ella era tan bondadosa con todos, tan pura y generosa.
La miró, sentada a un lado de la ventana, con un libro entre sus manos y aquel vestido azul que era su preferido, y se ceñía de manera exquisita a su esbelta figura. El sol arrancaba reflejos plateados de su espesa melena rubia, arreglada en un moño bajo con cintas de seda como dictaba la moda de la época.
Parecía un ángel.
—Buenas tardes, Hans —la muchacha le sonrío con amabilidad mientras él le ofrecía una reverencia y se disponía a servirle su té.
—Milady.
Elsa tomó la taza que le ofrecía, aspirando el delicioso aroma de la lavanda.
—¿Es mi imaginación o escuché algo de estrépito en la cocina?
—Me temo que Anna acaba de romper otro plato. Me disculpo por eso, esa chiquilla es una torpe.
—No seas tan duro con ella, es una buena chica.
—Usted es demasiado buena con ambos, señorita —y era verdad. Desde la desafortunada muerte de los Condes de Essex, lady Elsa se había encargado de procurar en todo a la servidumbre, incluyendo a los dos hijos del mayordomo anterior, fallecido también tiempo atrás.
Elsa y él prácticamente se habían criado juntos, lo que facilitaba que como su nuevo asistente personal, depositara en él toda su confianza. Y eso era algo que atesoraba enormemente.
—Lord Alistair Krei planea pedir mi mano en matrimonio —soltó la condesa, haciendo que Hans se quedara paralizado—. Es un rumor que se ha extendido desde hace un par de días. Te confieso que no sé como sentirme al respecto; especialmente porque debo reunirme con él en un par de horas.
—Un rumor halagador diría yo. No sabía que el matrimonio fuera un aspecto importante para usted —espetó.
—¿Te molestaría que me casara con él? —Elsa lo miró inquisitivamente
—Lo que yo opine no tiene la menor importancia, señorita.
—La tiene para mí. Y quiero que respondas mi pregunta.
—Lord Krei es un gran partido para cualquier jovencita con clase, y su atractivo moderado y fortuna compensarían con creces la diferencia de edad —admitió, con un amargo sentimiento—. Si bien creo que son incompatibles en carácter, debo aceptar que no sería la primera vez que un matrimonio ignorara dicho inconveniente para asegurar su futuro. El sueño de su padre era verla bien casada, señorita.
El mayordomo se sobresaltó al sentir como la delicada mano de su ama se posaba sobre la suya, debidamente enguantada.
—Muchas gracias, Hans. Realmente apreció tenerte a mi lado, sabes que eres como un hermano para mí —le dijo sinceramente.
Fue entonces cuando un repentino mareo se apoderó de ella, nublando su vista momentáneamente y haciendo que perdiera el equilibrio.
—¡Milady! —Hans se apresuró a sostenerla, antes de que se desvaneciera hasta el suelo— ¿Se encuentra bien?
—No… yo… —Elsa se llevó una mano a la frente, tratando de mantenerse consciente—, no sé lo que me pasa. Últimamente me he sentido tan débil…
—Ha estado demasiado ocupada, con todos esos compromisos y paseos al aire libre. Sabe que su salud es más delicada que la de las otras señoritas. Necesita descansar, milady.
—Sí… tal vez —de pronto se sentía tan cansada.
No protestó cuando el pelirrojo la tomó con sumo cuidado entre sus brazos y se dirigió hasta su alcoba. Elsa recargó la cabeza sobre su hombro y dejó que el sueño se apoderara de ella, apenas sintiendo como era depositada sobre el colchón y despojada de su calzado. Una manta la cubrió suavemente y una mano le acarició el pelo.
—Duerma, señorita. Yo me ocuparé de usted.
Hans observó como la condesa caía en un sueño profundo y salió de la habitación sin hacer ningún ruido. El efecto de las hierbas somníferas duraría lo suficiente como para mantenerla en cama hasta bien entrada la noche.
Y Lord Krei tendría que buscarse a otra joven incauta para cazar.
Desde el primer instante en que le había visto había desconfiado de sus intenciones. Solo era otro de esos nobles ambiciosos y llenos de lujuria que iban tras la fortuna y belleza de la heredera del conde de Essex, y como había hecho con los otros, tendría que ocuparse de ahuyentarlo.
Con desprecio, había tenido que resignarse a ocultar la intensa pasión que sentía por su ama, consciente de que las diferencias sociales entre ambos imposibilitarían cualquier tipo de relación amorosa. Pero si Elsa no era suya, entonces tampoco sería de nadie más. Después de todo, le había prometido a su antiguo amo que cuidaría de su hija hasta el último de sus días en la mansión.
Y él cumplía sus promesas.
Nota de autor:
A estas alturas ya deben haber notado lo mucho que adoro las historias de época victorianas o similares, es un ambiente ideal para este ship, incluso si Hans es solo un mayordomo. Pero uno muy sensual y calculador. 7u7 Ya sé que no es justo lo que hace con Elsa, ¿pero quién la culpa? Él solo quiere cuidar de su señorita. D:
Se nota que me gustó la idea de Ydna de usar a Alistair como el tercero en discordia, ¡es que en serio no sé como no lo pensé antes! Me gusta mucho ese personaje como competencia para el pelirrojo, creo que está más a su nivel; ambos son adinerados, apuestos y tienen dotes para la manipulación. Además de que la edad y experiencia del empresario son un interesante obstáculo para que Hans se esfuerce un poquito más en conquistar a la rubia, si no quiere verla patrocinada por su Sugar Daddy, ¡cielos Ydna creaste un monstruo! xD
Guest: Yep, it would be great if Frozen had been an adult movie, only then that sexual tension existing in the dungeon scene could have been solved in a satisfactory way. xD Ahhh, the perfect Helsa, you just described precisely the formula for a torrid and sexy romance story, with all those mixed feelings. That's definitely why they are my favorite couple.
Pequeñas, poco a poco nos vamos acercando al final de este mágico reto. D: Espero que disfruten al máximo los días que nos quedan y se animen a subir/actualizar sus propias historias. Compartamos la magia del Helsa por lo que resta del año. n.n
