Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D
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Convertirse en un súper humano no había resultado tan increíble como Hans imaginaba en un principio. Sediento de venganza, recorre las calles como vengador anónimo, siempre dispuesto a enfrentarse con sus enemigos. Algo que sería más sencillo si no se encontrara siempre con cierta rubia y socarrona superheroína.
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Día 10
Prompt: Superhéroes
Género: Adventure
Palabras: 1000
Rating: T
Propuesta de: Dark J. Marshmallow
Antihéroe
Sigiloso, Hans se deslizó tras un muro hacia el interior del banco custodiado por la policía. Un grupo de terroristas había invadido el lugar, amenazando con matar a los rehenes si las autoridades no cumplían con sus demandas. Aquello era mucho más que un simple asalto: esa gente estaba hambrienta de poder y él conocía muy bien a la persona que se encontraba detrás de todo. El mismo sujeto que le había arruinado la vida.
La negra huella de Caleb Westergaard podía verse a leguas en aquella situación.
Ubicó a un tipo armado que se hallaba de espaldas a él, vigilando la entrada principal del establecimiento. Lo golpeó en la cabeza, desarmándolo al instante y quitándole la máscara, mientras las personas en el suelo dejaban escapar gemidos de horror.
—¡¿Dónde demonios se está ocultando tu jefe?! —le preguntó sin rodeos.
El delincuente rió de manera enferma y miró a través del antifaz que ocultaba su mirada de jade, a juego con su traje en tonos negros y rojizos.
—Una vez más llega el Caballero Rojo a salvar la situación —comentó con ironía—. Es demasiado tarde, muchacho. Sabes que él no sería tan estúpido para confiarnos esa clase de información, nosotros solo le prestamos un servicio. Y aunque lo supiera, no te lo diría en absoluto.
Hans volvió a golpearlo hasta dejarlo inconsciente y luego lanzó una llamarada de fuego en dirección a las puertas de la bóveda, donde el resto de la banda se estaba encargando de saquear el dinero.
Su hermano debía estar realmente desesperado por seguir financiando el desquiciado proyecto de Isles Corp., ese mismo que lo había convertido a él en el monstruo que era.
De inmediato, los enmascarados se volvieron hacia él disparando sus armas. La gente volvió a gritar. Antes de que el pelirrojo pudiera crear una barrera de llamas que derritiera sus municiones, vio como un escudo de hielo aparecía de la nada ante sí, frenando el impacto de las balas.
—¿Empezando la diversión sin mí? Eso no hace mucho honor a tu nombre, Red Knight —dijo una voz femenina con un dejo de sarcasmo.
Una silueta brillante descendió desde el techo, efectuando una elegante pirueta. Frostbite, la defensora oficial de la ciudad de Arendelle, apareció ante él en todo su esplendor. Su traje de hielo resplandecía como cristal ante sus exasperados ojos.
—¡¿Te importa?! ¡Estoy en medio de algo!
—Y yo estoy tratando de salvar a esta gente —la superheroína alzó un brazo y provocó una ventisca en torno a los asaltantes, que se preparaban para disparar de nuevo.
Hans lanzó un suspiro impaciente. Esa chiquilla, siempre metiéndose donde no la llamaban.
Una segunda tanda de malhechores ingresó en el salón, gritando que se detuvieran. Dos hombres apuntaron hacia los rehenes agazapados contra una pared y dispararon sus metralletas sin compasión. Veloz como una gacela, Frostbite corrió en paralelo a las balas, dejando una estela de hielo tras de sí.
El frío creo un segundo escudo de protección ante los gritos aterrorizados de la gente, frustrando la matanza.
Hans volvió a lanzar otra llamarada, acorralando a los terroristas en la bóveda. El fuego fue disipado por una intensa nevada, antes de que el lugar entero pereciera consumido por las llamas. Todavía no sabía como controlar del todo su nuevo elemento y eso lo frustraba tanto.
Cuando los malhechores terminaron enclaustrados bajo una sólida cúpula de hielo y la policía entró para liberar a los civiles, supo que todo había terminado.
—Nada mal para un aficionado —comentó Frostbite, mirándolo con una sonrisa socarrona—. Si te tomaras esto realmente en serio, podrías ser un buen superhéroe.
—No me hagas reír —masculló Hans, apretando los puños.
Una vez más tendría que irse con las manos vacías, ese bastardo de Caleb no iba a dejarse atrapar con las manos vacías.
—Lo digo en serio, Flamitas. Es duro ver como estás desperdiciando todo tu potencial y obviamente, aun no sabes manejar completamente tus poderes —le dijo la rubia—. ¿Al menos has considerado mi proposición?
—Primero, no vuelvas a llamarme así —Hans se plantó a pocos centímetros de ella, de manera intimidante—. Segundo, no sé cuantas malditas veces tendré que repetirte esto: no soy un héroe. Me importa una mierda si esta ciudad se va al infierno o si la gente que vive aquí se muere el día de mañana. Yo lo único que quiero, es atrapar al demente que me hizo esto —miró sus manos, con furia contenida y sintió que la sangre le hervía de nuevo.
Cada día era más difícil convivir con el fuego que brotaba de su interior, quemándolo por dentro y provocándole terribles fiebres y dolores, que lo dejaban inconsciente por horas. Su propio hermano no había tenido compasión al experimentar con él. Creía que iba a convertirlo en un súper humano. En lugar de ello, había desatado el infierno.
—No puedes revertir el pasado, Red Knight. Pero puedes mejorar tu futuro —le dijo Frostbite conciliadoramente—. Podemos enseñarte a manejar tus poderes y usarlos para el bien. No eres el primero que pasa por esto. Además, ganarías mucho más que enfocándote en la venganza.
—No voy a unirme a tu grupo de fenómenos.
—Podríamos ayudarte a rastrear a Westergaard. No sé que clase de asunto pendiente tengas con él, pero está claro que Arendelle no descansará hasta que se encuentre tras las rejas.
—Trabajo solo, niña. Y mi asunto pendiente es algo que solo nos concierne a él y a mí.
La heroína suspiró.
—No vuelvas a importunarme, mi paciencia tiene un límite.
Frostbite vio como el joven se marchaba, no sin antes empujar a un policía que trataba de hacerle preguntas e incendiar el bonsái que se encontraba en la recepción. Frunció la boca y se cruzó de brazos, sin terminar de convencerse de su mala actitud.
Podía ser un orgulloso de primera, pero no se daría por vencida. Eventualmente terminaría convenciéndolo y entonces Arendelle ganaría un nuevo defensor.
Después de todo, él también tenía madera de héroe.
Nota de autor:
Al igual que Elsa, yo sé que en el fondo mi pelirrojo podría ser un auténtico héroe, solo le hace falta un poco de amors. :3
Aunque hay que admitir que el papel de antihéroe le va mucho mejor. 7w7 Para esta viñeta se me ocurrió poner a Hans como una especie de Deadpool, hábil, irónico, con sed de venganza pero un gran potencial por descubrir. Luego de un experimento que salió mal en los laboratorios de su familia, él quedaría convertido en algo así como un hombre de fuego, que ahora busca deshacerse de su hermano por provocarle tanto sufrimiento. Claro que no contaba con que en el camino se encontraría con cierto copo de nieve que trataría de arrastrarlo al lado del bien. Seguramente acabará saliéndose con la suya, ¡nadie puede resistirse a Elsa! :D
Guest: The hot stories are the best of Helsa, a sensual couple deserves only the hottest scenes. 7u7
¿Qué nuevas aventuras Helsa nos aguardarán en el futuro? Yo, al igual que ustedes, estoy ansiosa por descubrirlo.
