El mediodía ya había llegado y el sol estaba en su punto máximo. Una reunión en medio del bosque se llevaría a cabo y los jóvenes que eran parte de ella no podían estar sufriendo más por el calor.

—Creí que habían dicho que este lugar era frío todo él año...

—¿Cuando vamos a empezar? ¡Estar con ropa negra bajo este sol es horrible! —Se quejaba Clyde mientras intentaba darse un poco de aire con la mano, interrumpiendo de paso las palabras de su compañero Token.

El problema en ese momento es que por norma debían llevar ropa oscura siempre, para camuflarse a la hora de trabajar en la oscuridad de la noche. Pero eso implicaba no tener otro tipo de ropa para el resto del día.

—¿Cómo planeas luchar contra esas bestias teniando esa actitud tan marica?

Pudieron escuchar una voz familiar con notorio tono de burla tras ellos.

El pequeño grupo de giró para encontrarse con ellos; El equipo Marsh, con los que se unirían por ahora para cuidar su zona. Al instante de verlos el trío de emocionaron, había pasado tiempo desde que no se veían cara a cara.

—Dios mío Stan, tú nunca cambias. —Clyde se acercó a él y se dieron un abrazo amistoso.

—Ustedes tampoco por lo que veo. —Este le devolvió el abrazo, para luego seguir y saludar a los otros dos que faltaban.

Siempre que les tocaba una misión juntos se animaban mucho, desde pequeños habían entrenado junto a Stan Marsh y tuvieron incluso los mismos mentores. Cuando se unían en equipo eran, sin dudas, letales e inparables.

—Token, Clyde, Tweek. Ellos son mi equipo: La chica es Nicole Daniels, ella controlaba otra zona por el sur con otro equipo pero fue trasladada hace unos meses conmigo.

La joven los miró con una tierna sonrisa e hizo un gesto con la mano en señal de saludo.

—Un placer conocerlos— fue todo lo que salió de ella.

—Que no les engañe su linda cara, esta chica es una fiera con las armas, ¡La mejor en su campo! —La elogiaba Stan, dándole unos goloesitos en la espalda en seña de ánimo.

Nicole no pudo evitar sonrojarse un poco, agradeciendo consigo las palabras de aliento de su líder. A los chicos les dió cierta ternura tal reacción.

—Y el chiquillo a mi lado es Leopold Stotch, pero pueden llamarlo Butters. Ha empezado hace unos días en pequeñas vigilancias, su primera verdadera misión fue hace unos días... Pero no hablemos de eso por ahora.

El chico se notaba que era muy tímido y de pocas palabras, apenas si hacía señas de manera cordial para saludarlos.

—Lo que sí, déjenme decirles que él es increíble para buscar información, decifrar coordenadas y cosas así, ¡Todo un nerd en todas las ramas!

Las presentaciones no tardaron mucho, claro que no estaban ahí para socializar pasar el rato. Si se encontraban juntos era porque las cosas se estaban poniendo cada vez más pesada.

—Normalmente los equipos no se juntan. —empezó a explicar Stan.— Para eso tenemos las Zonas Asignadas, que aunque podrían estar en el mismo lugar, los Hunters no pueden juntarse ni verse a menos que la situación lo amerite. Como en estos momentos.

—Nuestra mayor amenaza ahora mismo ha sido la de toda la vida... —Siguió hablando Tweek.

—Vampiros. —contestaron todos al mismo tiempo.

—Exacto. —afirmó el mismo. —Pero esta vez se han roto directamente mucho de los acuerdos firmados con la familia líder de esa raza.

—Lo cual se tomaría como una declaración de guerra. —finalizó Stan con seriedad.

Los oyentes se miraban entre ellos, la palabra guerra los aterraba, imaginarse a sí mismos batallando en una era algo difícil para todos.

—Por ahora seguiremos trabajando hasta ver que más pasa, si podemos evitar el final más catastrófico lo haremos. —Tweek habló con liderazgo, tratando de calmar a su nuevo equipo.— Estaremos más atentos y fuertes que nunca. Este pueblo, South Park, ha sido el epicentro de los peores ataques, no sabemos que demonios querran de este lugar...

El rubio hizo una pausa para meditar sus palabras y como continuaría con su discurso motivacional.

—Pero sea lo que sea, no lo conseguirán, ¡Nosotros no se los permitiremos! —Alzó triunfante su voz, recibiendo aplausos de todos sus compañeros.

¡Dum spiro spero! —gritaron todos los presentes, mientras podían una mano en su pecho, en el área del corazón para ser exactos.

Stan lo miraba a su amigo Tweek, admiraba lo buen líder que podía ser. Sin duda él se había vuelto más confiado a comparación de lo que era de niño.

「Si lo vieras, estoy seguro que estarías orgulloso de él.」 Pensó en su interior al recordar esos tiempo.

La tarde siguió con algunas charlas más para acordar como se organizarian en la noche o donde se alojarían juntos por ahora. En momentos así, debían estar más unidos y cerca que nunca.

Cada quien se retiró por su parte, aún faltaba para que oscurezca, querían reconocer mejor el área que tenían encargadas. El pueblo no era muy grande como para perderse o no saber a dónde ir, pero era mejor estar prevenidos y reconocer todo desde ese momento, de esa forma podrían hasta tener una ruta de escape por lo la ocasión lo ameritaba.

—Eh... —El nuevo chico se acercó a Tweek con algo de timidez.— ¿Señor Tweak, verdad?

El rubio mayor lo miró con curiosidad al contrario, nunca nadie lo había llamado de esa forma y se le hacía aún más raro viniendo de otro Hunter como él.

—Solo Tweek, Leo. Yo solo soy dos años mayor que tú, no necesitás la cortesía conmigo.

El mencionado se sintió mejor, se daba cuenta también lo tonto que había sido tal tener miedo de alguien como él, se notaba que era una buena persona.

—Esta bien, Tweek... Yo, he recopilado un poco de información de... —Butters tomó algo de aire para lo que iba a decir.— El primogénito de los Tucker.

Tweek quedó en shock al oír esas palabras, quedando en silencio por unos minutos sin poder creerlo y sin poder quitar su gesto de asombro. En verdad que el chiquillo era bueno para conseguir información, creía que nadie podría conseguir algún dato de esa persona. Pero ahí tenía frente a él a alguien que sí lo logró conseguir, sin duda estaba agradecido de tenerlo con él.

—Si tienes algo, lo que sea; Dímelo por favor.

El menor sonrió con emoción, se sentía importante de cierta forma con sus palabras.

Ambos se dirigieron a la casa que estaban rentando el Equipo Tweak para tener más privacidad al momento de hablar a petición de Butters, eso era algo que tenían que manejarlo con delicadeza si no querían que algunos se enterarán que los Blood Hunters tenían ese tipo de información.

—Veamos... El nombre del primogénito no se ha revelado aún, pero sí su historia familiar. —empezó comentando Butters, recibiendo total atención del mayor.— El primogénito es hijo legítimo de Thomas Tucker y Laura Tucker, líderes del antes conocido como Clan Tucker que con el tiempo pasó a ser la cabecera de toda su raza y líderes absolutos de los vampiros.

Butters fue mostrando algunas ilustraciones de aquella pareja por el tiempo, desde la edad moderna hasta la actualidad.

—Se especula que el a diferencia de sus padres tiene solo 19 años, un niño en el tiempo de su raza y ni hablar de su hermana Tricia Tucker de 16 años. —Tambien mostró una ilustración algo actual de la nombrada.— Al parecer el aún siendo tan joven, tendrá que tomar el mando de su familia.

Tweek no pudo evitar la sorpresa al oír algo así, eso explicaría muchas cosas, pero necesitaría más información para sacar más teorías, debía seguir escuchando a Leopold.

—Muchos rumores sobre la salud de su padre han corrido, al parecer, su "rey" está muy enfermo y no sé sabe cuánto le quede. Por ahora, el que toma la mayor de las decisiones es su primogénito... —Tomó un poco de aire y trato de recordar un poco más la información que había conseguido, sabía que algo le estaba faltando.— ¡Ah! ¡Por cierto! Se sabe también que... Aquel primogénito no estaba antes, apareció hace tiempo en su casa y luego fue presentado al mundo. Pero no hay información de cuando exactamente apareció en sus vidas.

Esa era toda la información que el jóven Leopold alías Butters pudo dar al nuevo líder mayor de su equipo. No se quería seguir interponiendo en su trabajo así que dejó a Tweek solo para que piense en la información que le había dado, de paso se iría preparando. El tiempo se les había ido volando y ya no faltaba mucho para el atardecer.

Tweek quedó pensativo en su lugar, ahora muchas cosas tenían sentido y ya tenía una teoría sólida para todo lo ocurrido, la cual era muy probable; Un jóven primogénito no reconocido recibió la aprobación de su padre, el niño no tenía ni idea de como era el mundo de los líderes y fue criado la mitad de su vida con todos los lujos de, lo que se podría llamar, "la realeza vampírica". Ahora que su padre cayó enfermo haría de su mundo lo que quisiera, al haber vivido tanto tiempo bajo los acuerdos de su familia con los Blood Hunters tuvo que abstenerse a muchas cosas, aprovecharía este momento para darse a sí mismo y a su gente libre albedrío, sin importarle si ocasionaba una guerra.

¡Claro! ¡Todo estaba claro para él! Ese primogénito era alguien inmaduro (hasta el mismo lo era teniendo la misma edad) que no sabe cómo manejar una raza entera y les estaba declarando la guerra para hacer del mundo entero, tanto mortales como criaturas oscuras, suyos. El primogénito quería hacer de su especie la gobernante, ahora todo tenía sentido.

—Si lo que querías era guerra, nuevo Tucker, pues la acabas de conseguir. —habló para sí mismo, viendo cómo caía llegaba atardecer por la ventana.

Luego de un rato el anochecer había llegado al pueblo, todos los habitantes de habían metido a sus casas con algo de miedo, nadie se atrevía ni a ver por la ventana y algunos hasta bloqueaban las entradas con tablones de madera. Ahora solo estaban ellos en las calles de aquel lugar.

El nuevo equipo, Marsh And Tweak estaban parados en la cornisa perteneciente al edificio más alto de todo South Park, vigilando y repasando por última vez como serían las cosas esa noche, estaban listos para enfrentar lo que sea que se les viniera. Cada quien saltó en distintos momentos y se dirigieron a sus áreas asignadas con gran velocidad.

Algunos prefieron hacer vigilancia desde los techos, saltando de uno a otro con agilidad digna de lo que eran. Otros prefirieron ir caminando por las calles para tener una vista más cercana a todo.

Por otro lado, el jóven Butters había pedido hacer su vigilancia solo, contradiciendo los múltiples pedidos de sus compañeros quienes querían acompañarlo por lo ocurrido la otra noche. Él sabía cuidarse solo y no necesitaba que estén controlando por él, ya no era un novato cualquiera y sabía que hacer para defenderse etsa vez; Eso fue lo que les dijo para que lo dejarán hacer vigilancia en solitario y no estén atentos a lo que hiciera.

Butters le tocó controlar algunos callejones aislados del pueblo, más que nada en un área pobre, tarea que no le molestó y aceptó.

Por un gran motivo para ser sinceros.

—Creí que está noche no vendrías.

Pudo escuchar una voz que le era familiar tras suyo, algo alejado de él.

—Cállate, sabes que es parte de nuestro trato. —Se dió la vuelta para ver a la persona que le hablaba.— Espero que la información que me has dado sea correcta.

Su contrario sonrió de lado y salió de las sombras para estar más cerca de él, así poder apreciarlo completamente.

—Mi pequeño y amado Butters, sabes que jamás te daría información errónea. A tí te soy absolutamente sincero y leal.

El rubio menor sonrió con satisfacción tras lo dicho por él. Se acercó a su contrario con lentitud para luego abrazarlo con mucho cariño, y algo de deseo.

—Ya lo sé, Kenny.

Dum spiro spero=Mientras respire tengo esperanza.