Cada quien fue por su parte luego del desayuno en el café, y acordaron seguir así por el resto del día. Tenían distintos planes para pasar el día y los cumplirían.
Realmente no tenían mucho que hacer en plena luz del día, ese pueblo no era como otros lugares donde habían estado; Bosques lejanos donde los rayos lumínicos no llegan, pueblos fantasmas con días nublados o simples lugares de temperaturas muy altas que casi no conocían el sol. Para ellos era un gran alivio poder disfrutar de un día como personas normales.
Por otro lado, el jóven Kyle trataba con todas sus fuerzas de trabajar como cualquier otro momento, pero desde que se había despertado no dejaba de tener una rara sensación en él que lo torturaba. Sentía el estómago vacío al punto de doler de hambre, pero por más que comiera y comiera no se sentia lleno, terminaba solo pasando por náuseas terribles.
Nada lo estaba saciando, se estaba desesperando por eso, pero no lo demostraría. Tenía trabajo que hacer, no podía dejar a sus compañeros de trabajo solos y lo último que quería lograr era incomodar a los clientes, así que solo sacaba su mejor sonrisa para seguir como cualquier otro día.
Él era un muy buen actor no certificado. El mejor de todos se podría decir.
—No morí ayer, pero moriré hoy de hambre... —Se repetía en voz baja para sí mismo.
Sentía una rara ansiedad cada vez que se acercaba a las mesas. Lo disimulaba bien con una sonrisa y un "¿Qué desean?". Se enfocó en su trabajo, ignorando todo su mal estar para seguir como siempre, así el tiempo pasó volando para él.
Su turno terminó antes de lo esperado, empezó a despedir a todos los clientes, a guardar sillas y mesas que estaban afuera junto a los otros empleados. A él le tocaba cerrar así que saludó a sus compañeros, quedando solo y guardando las últimas cosas.
Desde adentro del local, observaba la caída del sol, era tan tranquilo para él como el pueblo se iba quedando cada vez más solitario para la noche. En un momento, se encontró consigo mismo buscando la mirada de alguien en especial.
Pero no había señales de él.
Se hicieron las 20:30, debía apurarse en salir, ya había oscurecido de más otra vez, no era tan tarde como ayer y para su suerte ya había terminado todo. Quedó afuera del local con su bolso en mano, observando desde la puerta por si esa persona venía. Así se la pasó esperando por varios minutos.
Algo dentro le dolió mucho, pero ese chico que había sido su salvador la noche anterior, aquel cliente por el cual se había vuelto valiente y escribió una tonta nota incumpliendo una política de su local, no se presentaría con él.
Kyle bajó la mirada con gran decepción, la frustración vino de colada con esta; En verdad tenía demasiadas preguntas que hacerle. Estaba ansioso por verlo por ese mismo motivo, además de que ese chico había despertado atracción en él.
¿Es que acaso era gay? No, en realidad no. Se podría decir que a él no le importaba el género, sino el tipo de persona. Tenía sentido haber caído rendido por aquel que le había salvado la vida cuando no tenía la más mínima esperanza de sobrevivir.
Emprendió camino a su casa, pisando fuerte pero lento. Olvidando un poco la situación nocturna de su pueblo por todo su lío mental/amoroso.
Por otra parte, Stan estaba en el techo de una casa, viendo al pelirrojo avanzar y golpeándose mentalmente por lo cobarde que fue al dejarlo ir. Pero es que no sabía que le diría, nunca nadie de su mismo sexo había despertado interés por él, agregando de plus que el chico era increíblemente lindo y bueno. No sabía como rechazarlo sin parecer un insensible y peor aún, ¿Qué haría si le pregunta por algo de ayer? No tenía permitido hablar sobre el mundo bajo con los civiles, era parte de su protocolo como Blood Hunter. Estaba en un gran lío mental.
No pudo evitar seguir al chico desde arriba, incumpliendo en parte su trabajo asignado para la noche, pero no podía quitar sus ojos de encima. Odiaba estar al pendiente de un chiquillo, pero no podía dejarlo solo, no quería. Sentía que se había vuelto su responsabilidad al momento de salvarle la vida y limpiar su cara por la sangre.
De un momento a otro sintió que alguien iba por él, miró para todos los lados y logró visualizar a un vampiro corriendo en dirección al pelirrojo desde la distancia, este ni cuenta se daba. Stan reaccionó por instinto, sin medir sus movimientos salto a por el chico, debía tenerlo antes que esas bestias.
—¿¡Pero que mierda...!? —Kyle apenas pudo reaccionar ante la acción.
—¡Cállate!
Stan lo agarró fuerte, acostandolo sobre él, tomándolo de sus piernas y sosteniendo su espalda, pasando su mano por debajo de sus brazos, en la clásica pose con las que se llevaban a las "princesas". Salió a correr como nunca en su vida, y nunca mejor dicho; Jamás había escapado de esas cosas, siempre quedaba a batallar frente a frente.
—T-tu... —El pelirrojo no dejaba de observarlo, todo era tan raro.
—No hables y sostente fuerte, esto se pondrá feo.
El chico quedó un rato sin poder creer lo que estaba pasando, pero luego cayó en cuenta de sus palabras y lo obedeció. No perdió la oportunidad, abrazánse muy fuerte él, ocultándo gustoso su rostro en su pecho.
Kyle se olvidó de la situación en la que estaba, aspirando la dulce fragancia de su salvador nocturno, quien otra vez, había salido a su rescate sin este llamarlo está vez. ¿Estaba velando por su bien? Se sentía tan único y afortunado.
Por su parte, Stan sólo pensaba en como salvar la vida de ese chiquillo, era su deber y obligación hacerlo. Saltó de vuelta al techo de una casa y desde allí empezó su carrera por los tejados. Ese vampiro lo perseguía, no sabía si por el o por el chico, pero el punto seguía en que tenía que escapar por su vida, no podía arriesgarse a detenerse y tratar de sacar su arma, podría hacer que le dé el tiempo de agarrar al chico y no quería esa opción.
No sabía cuanto podría aguantar así, más era fuerte y hábil pero no dejaba de ser un mortal después de todo. Tomó la decisión más difícil, deteniéndose al llegar a un edificio y saltar a su terraza.
El jóven Kyle miró al azabache, tratando de entender que estaba pasando. Stan no lo soltó en ningún momento, solo le pidió que se sostuviera más fuerte. Tuvo que acomodarlo para sostenerlo mejor en un solo brazo, mientras que con el otro alcanzaba su arma más pequeña y fácil de llevar.
—No veas, esto se pondrá feo.
Aquél chico no entendía a que se refería, hasta que vió a Stan apuntar a las bestias frente a el. Al instante cerró los ojos, solo escuchado el sonido de las balas y el gatillo sonando en compás. Se daba una idea de la situación, estaba fallando a muchos tiros pero al momento de oír chillidos, se dió cuenta que logró dar en su blanco, levantando la mirada y encontrándose con ese monstruo agonizando para finalizar cayendo muerto ante él.
Pasó unos minutos para que ambos se calmaran tras la adrenalina del momento, veían el cadáver tendido frente a ellos, desangrándose aún con su asqueroso rostro tan deforme cómo estaba al morir. Ninguno lo admitiría, pero ambos estuvieron muy asustados por eso.
—Disculpa, ¿Podrías...? —habló al fin el de cabellos rojizos.
Ese le hizo una seña con los ojos a su salvador, haciéndole notar que aún lo tenía en sus brazos.
—Oh, cierto. Lo siento.
Stan bajó al chico algo apenado, teniendo cuidado de no ser muy bruto en eso. Se veía así mismo capaz de tirarlo y fracturarle algo.
Los dos quedaron en silencio, mirándose mutuamente (uno más que otro). No sabían cómo iniciar una conversación. Stan lo veía y sabía que cosas le preguntaría, era muy consciente que estaba más que jodido.
