Tweek amaba trabajar en equipo con su amigo Clyde, no podía negarlo. Pero culposamente amaba mucho más hacer guardía solo. Podía disfrutar el paisaje nocturno junto con el silencio que había cuando todavía no empieza el movimiento.

El estaba a las afueras del pueblo, cerca de los bosques vigilando el área, su compañero estaba en la otra punta. Todavía no les tocaba ir a atacar, así que tendría un rato largo allí solo.

De cierta forma esa área le recordaba a la arboleda que había más allá del complejo en donde se había criado y estudiado desde pequeño. The black House era el nombre con el que se le conocía al lugar donde todos los Blood Hunters crecen y se entrenan desde niños, el lugar donde el se educó y tuvo los mejores recuerdos de su vida.

Recordó aquella noche, aquella dulce noche donde se atrevió a hacer su primer acto de rebeldía junto a su chico de ojos y chullo azul.

¡Craig! ¡Alto! Nos van a castigar si nos ven haciendo esto... ¡Gah! —hablaba muy nervioso, tratando de safarse del agarre de su amigo.

Oh, vamos Tweekers. Disfrutarás de esto, te lo aseguro.

En ese momento estaba dudoso sobre si estaba bien o no, y para su sorpresa, el chico del chullo azul tenía razón.

Esa noche se metieron por el bosque hasta encontrar un pequeño claro y allí quedaron viendo las estrellas hasta el amanecer. El pequeño Craig le contaba a Tweek el nombre de las constelaciones y las de algunas estrellas, también datos curiosos del universo y las galaxias.

El pequeño rubio solo lo escuchó atentamente, amaba oírlo hablar tan feliz, amaba escucharlo con tanta emoción; Amaba la manera en la que sus ojos se iluminaban cuando miraban los suyos. Aunque nunca supo si era por el o por el espacio.

Caminaba de un lugar a otro, estaba muy atento a cualquier movimiento o anormalidad. Trató de dejar de lados sus pensamientos nostálgicos para concentrarse en su trabajo. Miró atentamente la profundidad del bosque, daba algo de escalofríos pensar que algo podría salir de allí en cualquier momento. Uno de esos monstruos.

Y parecíera que lo estaba profetizando, cerca de él había alguien rondando a su alrededor, esa persona traía una capa grisácea que le tapada el cuerpo hasta por debajo de la rodilla y no dejaba ver su rostro, solo sus labios y mentón.

Aquel intruso lo espiaba de lejos, tenía sus ojos clavados al cien por ciento en él. Sus pensamientos eran confusos, pero ese fue el motivo, por estar tan distraído en verlo es que sin quererlo pisó una rama, haciendo que crujiera, alertando así al rubio de guardía.

El chico tomó sus dagas con una velocidad sorprendente. Siguió el sonido con cautela, buscando con la mirada a cualquier cosa que esté cerca y tenga que matar. Se puso nervioso, no lo podía negar, pero estaba preparado para hacer todo lo que tenga que hacer.

El intruso por su lado, aún tenía sus dudas sobre si salir corriendo o solo quedarse ahí a recibirlo. Necesitaba verse con esa persona, pero no sabía si estaba bien quedarse de todas formas, aún le quedaba tiempo para arrepentirse.

—Alto ahí, bestia. —Antes de que pudiera decidirse, su enemigo ya estaba frente a él.

El chico de la capa no dijo nada, se sintió sorprendido y con su boca algo abierta, pero igual no hizo nada, solo levantó las manos y quedó mirando al chico frente a él con ojos como platos. No quería sacar conclusiones apresuradas, pero se le hacía familiar de alguna forma.

Tweek solo quedó analizando a la persona frente a él, se notaba a simple vista que no era humano. Su color de piel, el estilo de la ropa que cargaba y el simple hecho que nadie pasa por esos bosques a esas horas le eran suficientes. Estaba observandolo fijamente, preparado para atacar en cualquier momento pero dejándole la ventaja a él.

Sabía el punto perfecto para aniquilarlo a la primera.

—No voy hacer nada. —Fue todo lo que salió de su oponente.

El jóven rubio sonrió incrédulo, sentía que trataba de tomarle el pelo de una manera muy patética.

—¿Crees que con eso bajaré la guardia? Estás muerto. —Se acercó más, dejando la punta de su daga derecha a unos metros de la cara de la persona en capa.

—No haré nada de todas formas.

El chico misterioso ignoró su amenaza y se acercó a un árbol, bajo la vista del rubio quien se ponía en guardía una vez más. Pero contrario a lo que esperaba, el chico solo se recostó por el tronco y se cruzó de brazos.

—Es patético que no des batalla, morirás de forma tan simple y cobarde. —hablaba tratando de incitarlo a reaccionar, a que notará en la situación en la que estaba.

—¿Y por qué me matarías? ¿Qué hice para que quieras matarme? —respondió poniendo los ojos en blanco, aunque claro que su contrario no lo vió.

—Existir.

Aquel jóven empezaba a fastidiarse, la actitud del rubio frente a él le era por demás ofensiva e idiota.

—¿Osea que es mi culpa haber nacido? Pues, entonces me disculpo. Veo que fue mi culpa que mi padre se cogiera a mi madre y me fecundara, lo siento por ser el espermatozoide más rápido. —El sarcasmo era muy notorio en su tono de voz

Tweek apretaba los dientes, reteniendo las ganas de apuñalarlo.

—¿Estás jugando conmigo? Sabes que igual te mataré, ¿Verdad?

—Es estúpido que lo hagas, siendo que ni siquiera estoy adentro de territorio humano por lo cual no estoy rompiendo ninguna ley, ¿No conoces las leyes que tú propia gente hizo, Hunter?

El rubio se sentía cada vez más molesto, la persona frente a él tenía razón pero aún así le resultaba tan irritante y odioso. Aprovecharía cualquier oportunidad para matarlo y terminar con esto, no entendía porque no lo hacía desde el principio en realidad ¿No era esa su tarea? Pero en vez de eso estaba hablando con ese imbécil.

—Bueno, entonces ¿Qué carajos haces por esta área? —Bajó solo un poco las dagas en sus manos.

—La verdad solo venía a ver como eran las cosas por aquí. Nunca había estado cerca de un Blood Hunter y debía buscar información.

Sonaron neutras sus palabras, tan pocas de sentimiento alguno, como si realmente no fuera importante para él lo que estaba pasando.

—¿Información para qué? —La curiosidad había florado en el rubio sin quererlo.

—No es de tu incumbencia.

El chico bajo la capa fijó su mirada en Tweek, esta vez era él quien lo analizaba. Se veía alguien no muy racional, incluso podría jurar que tenía problemas de nervios o alguna mierda parecía, si por el fuera lo mataría pero debía hablar con aquel Hunter primero. El rubio por otra parte estaba al limite, jamás había estado tanto tiempo cerca de una de esas bestias sin atacar, su odio hacia esa raza hacía que se muriera de ganas de exterminar al insoportable tipo frente a él. Ni siquiera tenía un carisma que lo salvará de no matarlo, la curiosidad era lo único que le estaba dando más tiempo de vida.

Respiró hondo, trato de verlo de otra forma y calmarse; Tal vez podría sacar información de todo esto. Está experiencia tendría que valer la pena de alguna forma.

—Dices que estas aquí solo por información, que no harás nada, ¿Pero, por qué? —Está vez bajó una de sus manos para tratar de entrar en confianza de alguna forma.

—¿Porque, qué?

—¿Por qué estás aquí en vez de estar con tu gente atacando pueblos? ¿Es alguna estrategia para conseguir información y emboscarnos, no? ¿Están planeando algo? ¡Habla ahora mismo!

Esta bien, no podía hacerlo. No tenía la paciencia suficiente para tratar con alguien así.

Contrario a lo que pidió, solo recibió silencio de su parte. Un insoportable silencio que solo le daban más ganas de dejar clavadas sus dagas en él tipo misterioso. Si había algo que odiaba es que le hagan esperar para dar respuestas.

—Esa no es "mi gente". —Fue todo lo que salió de él, mientras desviaba la mirada del rubio y la perdía en el bosque.

—¿Qué? Me estás jodiendo, ¿Verdad? —Otra vez sonrió sin creerlo.

—No.

—¿Crees que tengo cara de estúpido? Sé como se manejan los tuyos, no puedes engañarme...

—Tú acabas de confirmar que eres un idiota, además de ignorante. —Lo interrumpió con tono neutro, cruzándose de brazos y observándolo de reojo.

—¡No te pases! ¡Recuerda que aún eres un monstruo y puedo matarte en cualquier momento! —dijo amenazante, mostrando una de sus dagas apuntando a él.

A Tweek ya le había sacado de las casillas, el chico bajo la capa sonrió de lado sin quererlo. No lo sabía, pero disfrutaba ver las reacciones del contrario. Disfrutaba hacer irritar a las personas, a veces al punto de hacerlos llorar de frustración.

—Como digas, pero es verdad. Realmente, ¿Tú crees que puede haber una sociedad que acepte sin quejas ser mandados por la misma persona? ¿Qué no habrán personas que piensen distinto y estén en contra?

Tweek se extrañó por sus palabras, en cierta forma tenía razón, pero lo que más le sorprendió fue el simple hecho de que muy pocas veces se había topado con personas que hagan razonar a otros así. Bajó un poco su única arma aún en el aire, al no dejar de pensar en lo dicho por el chico de capa.

En verdad era algo lógico lo que le planteaba.

—Pero para ustedes que se les podría considerar algo mucho más bajo que una minoría no les sería muy conveniente.

—Pues mira que sí, es verdad. Pero hay personas que no lo reconocen, ya sea porque no aceptan los acuerdos que habían firmado el Clan Tucker con los Blood Hunters en el nombre de todos, o simplemente porque no confían en el gobernante. Son solo imbéciles para ya.

El nombre de esa familia retumbó en la cabeza de Tweek, oír a una de esas bestias llamarlos "Clan" en vez de "Líderes" era raro. Era consciente que usar ese nombre al referirse a la cabecera que los gobierna, denotaba que no los veía como tal. Incluso era una falta de respeto a ellos.

—Tú... ¿De qué lado estás? —preguntó aún más confundido.

Una vez más, nadie habló, no se escuchó palabra alguna de él. Se estaba dando cuenta que así sería hablar con ese tipo, en serio que cada momento lo odiaba más.

—¿A qué te refieres? —Fué todo lo que salió del jóven en capa.

—¿Apoyas a los Tucker o estás en contra?

No hubo respuesta, esta vez se sentía diferente que las otras, un ambiente más personal. Adornado, claro, con solo el sonido del viento en los árboles y los insectos nocturnos con sus típicos cantos.

—No puedo decirte... Tal vez más adelante.

¿En serio pensó tanto solo para darle esa respuesta? No entendía que tenía ese tipo en la cabeza.

—Bueno, entonces ¿Podrías responderme aunque sea quienes son los que nos atacan...?

—Tampoco puedo darte esa información ahora, no es el momento. —Lo interrumpió antes de que terminara de hablar.

Tweek lo miró por unos minutos con indignación, jamás en la vida alguien le había tratado así (Bueno, tal vez solo una persona la primera vez que lo conoció, pero él era una excepción). Ya no veía más motivos para seguir con esto, se odiaba a sí mismo por lo que iba a hacer pero ya estaba harto.

—Vete.

La mirada de el chico en capa al escuchar eso era un poema, lastima que el otro lo pudiera verla.

— Vete y no vuelvas, es la única oportunidad que te daré. —La tonalidad que usaba el rubio era firme, se notaba que no bromeaba o algo así.

Por última vez en la noche, no tuvo respuesta ni reacción. Solo silencio, ya no tan incómodo como antes.

—Volveré mañana, me gustaría hablar más contigo y de ser posible que notes no todos somos esos monstruos que has idealizado toda tu vida. —Además de eso estaba el motivo de que necesitaba recopilar más información, pero eso no se lo diría en voz alta.

—Si vuelves te mataré.

—Entonces mañana estaré muerto.

Su respuesta sonó desafiante, el chico en capa no pudo evitar dar una sonrisa de lado de manera engreída. Eso sólo hacía que Tweek se enojará cada vez más.

El rubio solo hizo una seña de que avanzará, como ultimátum para que se largara de una vez antes que lo destruyera con sus propias manos. Lo cual la persona en capa parecía que obedeció y camino en la dirección que apuntaba, pero se detuvo en un momento sin darse la vuelta a verlo.

—Antes de irme, ¿Podrías decirme cuál es tu nombre?

—Tweek Tweak. Y eso es todo lo que puedes saber... —Dudo mucho en lo que diría, pero es que era ahora o nunca.— ¿Y el tuyo?

El chico una vez más quedó callado, no porque quisiera claro. Tenía la palabra atorada en la garganta y quería decirla. Abrió la boca para hablar, pero terminó por cerrarla y seguir caminando.

—Algún otro día te lo diré.

El chico emprendió corrida por el bosque, dejando con ganas de responder al rubio. El viento en su cara lo reconfortaba, ¿Pero es que había estado nervioso en algún momento? La verdad es que sí, pero ni él mismo lo había notado. Inconscientemente había temido por su vida, por instinto tal vez.

Era hora de volver a casa y pensar en todo lo ocurrido.

Paralelo a todo lo ocurrido en el bosque, volviendo al pueblo que se encontraba bajo ataque cada noche. Se hayaban dos personas en una situación muy particular en la terraza de un edificio abandonado.

—Así que... ¿Qué eran esas cosas? Las que me atacaron ayer y... Hoy.

Aquel jóven de cabellos rojizos se había sentado en el piso hace rato. Esperaba respuestas pero no recibía nada. Su salvador era más callado de lo que esperaba, ¿O era solo con él? ¿Lo odiaba por haberse metido en problemas? Tenía muchas dudas pero nada las calmaba, solo recibía a cambio una incómoda e insoportable afonía.

—Vampiros. —habló al fin el azabache.— Esos eran Vampiros.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kyle, jamás en su vida hubiera tan siquiera imaginado que alguien usaría esa palabra para referirse a algo que intentó matarlo.

—¿V-vampiros? Pero eso es imposible, ellos no existen. —Él era muy racional, no podía caer en una fantasía así.

—Pues, ayer y hoy casi fuiste asesinado por unos, yo que tú creería.

Tenía razón, no podía negarlo. Pero eso no quitaba que sonara como una puta locura.

—Pero... No encuentro el sentido, ¿Qué son los vampiros? Digo, no caigo como existen monstruos de aparecia humana y... Estoy muy confundido.

Stan lo miró por unos minutos, dudaba mucho si debía explicarle a un civil común lo que estaba pasando, pero sentía que en cierta forma el jóven se merecía una explicación justa.

—Los vampiros son el resultado de que los demonios le dieran más poder del razonable a mortales comunes. Ellos son 90% demonio, 8% animales salvajes y 2% humano, para redondear claro.

El pelirrojo quedó perplejo. Le daba tanta curiosidad lo que estaba viviendo que no podía aguantar sus preguntas. Le estaba hablando de demonios y humanos fucionados en la vida real, eso era tan raro.

—¿Cómo es que habitan sin que los vean?

—Tienes sus ciudades subterráneas, están resguardadas por grandes e innecesarios muros por todo el terreno que las componen. Pero nadie sabe donde están más que su misma raza. También hay ciertos acuerdos que nos prohíben acercarnos allí, y realmente muy pocas personas saben con seguridad como son; Y yo no soy uno.

El pelirrojo solo asintió, había una duda más que se la había hecho desde que inició la charla, pero no sabía cuándo hacerla.

—¿Y por qué se alimentan de humanos?

Su contrario se estaba dando cuenta que era como un niño chismoso. Le daba algo de gracia y tendría que ver las cosas por su lado bueno.

—Sus organismo no aceptan nada más que eso, carne cruda y sangre de procedencia humana. Cualquier otro tipo de comida, incluso carne animal, no sería suficiente. Terminarían comiendo sin parar sin saciar su hambre, pues su estómago no lo recibiría y tarde o temprano expulsarían todo.

Por primera vez en toda la noche, Kyle sintió verdadero miedo. Algo en esa explicación le quedaba dando vueltas en su mente, de cierta forma no entendía porque pero algo en su subconsciente le gritaba "Alerta roja" con insistencia.

—U-un humano... ¿Puede volverse uno de ellos? —Trató de disimular sus nervios, pero el contrario lo notó al primer momento.

Por un minuto Stan sintió la necesidad de preguntar si le pasaba algo, pero prefirió ahorrarselo y responderle solo lo que le preguntaba.

—Sí, claro que puede. Tendría que tener contacto con su sangre para eso, ingerirla o inyectarsela directamente, solo una gota es suficiente, aunque tardaría más eso sí. Pero claro que puede pasar.

En ese momento el corazón de Kyle casi se para, una asquerosa sensación en el estómago lo invadió pero trato de disimularlo y seguir. Tenía una última pregunta que hacerle a su salvador y no perdería la oportunidad.

—¿Quién eres? Si se puede saber claro.

El azabache lo miró con seriedad, una vez más dudo en lo que diría pero tal vez valdría la pena.

—Soy un Blood Hunter. Hace siglos con la llegada de esos monstruos, una persona osó a enfrentarlos y pidió a un ser superior que le diera habilidades especiales para derrotar a el mal. Vengo de una larga línea de Blood Hunters, he heredado al igual que mis compañeros habilidades más desarrolladas que los mortales comunes, más agilidad, rapidez, fuerza e inteligencia.

Stan lo miró con una media sonrisa, estaba orgulloso de lo que era, no lo podía negar.

—Wow, que increíble tu historia, aunque... Yo me refería a cual era tu nombre. —admitió con algo de pena el pelirrojo.

En ese momento el chico frente a él se avergonzó, no pudo disimular su vergüenza y sin quererlo se sonrojó un poco por ello.

—Ah, eso... Soy Stan Marsh, líder del Equipo Marsh, está área no era mi territorio antes pero por algunos problemitas fuí re-ubicado. Ahora soy el encargado de proteger esta área junto a otro equipo, a protegerte a ti y a tu pueblo.

El jóven pelirrojo se conmovió un pco con sus palabras, sí que sonaban dignas de una persona que le salvó la vida; Dignas de un héroe.

Tenía miles de dudas más, quería disfrutar todo el tiempo que tuviera para conversar con él, pero no pudo seguir hablando al sentir un revoltijo en el estómago. Trato de ocultarse para terminar expulsando todo lo que había comido en el día en una esquina, sintiendo aún más vacío su estómago luego de eso.

—¿Estás bien?

Kyle dudo mucho en contestar a la primera, no podía dejar de pensar en el dato antes dicho y eso lo asustaba. Guardó silencio y analizó sus posibilidades, pensó en una respuesta creíble.

—Sí, solo me mareé un poco después de todo el viaje, nada más. —Sonrió con su típica sonrisa, tratando de no preocupar a Stan.

Todo hubiera salido bien, todo hubiera terminado como si nada, pero pararse, pudo sentir todo su mundo dar vueltas, su cuerpo se volvió muy pesado y terminó cayendo al piso, aún con la sonrisa falsa en su rostro.

Después de eso ya no vió nada, todo se volvió negro.