|Noche VII
Se estaba moviendo por toda el área, ya no se quedaba solo en el lugar donde se vieron por primera vez, ahora se iba de un lado a otro. Por ello mismo también le tocó tener que encontrarse con unos cuantos vampiros en el camino, claro que pudo con ellos por más que fueran muchos, su humor ayudó mucho a hacer sus ataques más feroces.
Aún así estaba en guardía a cada minuto, sabía que no debía dejarse llevar por sus emociones.
—Lo siento. —Escuchar su voz tras suyo se empezaba a volver costumbre, ya no era necesario girarse a verlo tan siquiera.
Tampoco quería verlo, ayer le quedó más que claro como estaban siendo las cosas con él. Más las cosas que el pequeño novato le había comentado, solo hicieron que su furia aumentará.
—Vete a la mierda si no quieres que te mate ahora mismo. —habló firmemente, dándole la espalda.
Sentía que si lo veía, en verdad lo mataría. Él mismo se conocía, sabía que ultimamente estaba mas emocional que de costumbre, por eso mismo era conciente que tal v ez no pueda contenerce esta vez.
—Solo escúchame, ¿Sí...?
—¡No! ¡Me has mentido! ¡Todo lo que me dijiste era mentira! —Se dió la vuelta incriminandolo, se notaba el enojo en sus gritos a legüas.
—¿Qué...?
Craig aceptaba que había mentido, pues era así. Pero casi todo lo otro era verdad, sabía que el trato lo desacreditaba, pero no podía acusarlo de que todo lo otro no era verdad. Claro que era verdad.
Los rebeldes, que él (el mismisimo primogenito) no estaba al favor de una guerra, que... Bueno, sí, había mentido un poco más.
—¡Me inventaste cosas! ¡No eres un sirviente! ¿Te cuento lo que me enteré? El primogénito ha estado saliendo todas las noches en secreto, ¿Sabes para qué? ¡Para encontrarse con los seudos "rebeldes" que decías! ¡ÉL ESTÁ DEL LADO DE LOS ATAQUES! ¡ME MENTISTE!
Craig no podía terminar de creer lo que oía, no solo el hecho de que alguien le dijo lo de sus escapes nocturnos para verlo, sino el que ese alguien haya dicho tales calumnias, como si realmente buscará dejarlo mal y provocar una guerra. Muchas personas pasaron por su mente, claro, pero no se detuvo a analizarlo mucho.
Ahora trataría de calmar al rubio, era más que conciente que cuando se ponía así de histérico (o nervioso, aún no decifraba lo que tenía en la cabeza ese sujeto) no le escucharía. O peor aún, lo mataría. Ese chico era muy inestable e inpredecible.
—Toda esta maldita semana fue solo una maldita perdida de tiempo, ¿¡Por qué accedí a esto en primer lugar!? ¿¡Por qué no te maté cuando pude!? —Otra vez lo estaba haciendo.
Estaba diciendo lo que sentía, pero no escuchaba nada ni se concentraba en nada. Solo se perdía en si mismo, en sus propias palabras. Ya lo había hecho antes, ahora empezaba a reconocerlo como un razgo propio de él.
—¡Calmate! ¿¡Sí!? —De manera desprevenida, y con la posibilidad de recibir una apuñalada, tomó de los hombros a Tweek e hizo que se quedara quieto.
Este quedó inmóvil, no entendía porque no reaccionó ni reaccionaba, solo quedó allí mirándolo aún con el ceño fruncido por el enojo. Craig no aflojó en nada su agarre, hasta sentir que él rubio se calmaba un poco, lo suficiente como para dejarlo habla.
—Bien, lo acepto. Te mentí, no soy un sirviente, ¡Pero lo que te han dicho no es verdad! El primogénito es el que más está en contra de los ataques, él es conciente de que eso ocasionaría una guerra. —Trataba de sonar suave y calmado, pero le era muy difícil.—Es más, el jamás estaría del lado de los rebeldes, pues su comandante es su rival directo...
—¡Ya cállate, no quiero oírte! —gritó interrumpiendolo, está vez con los ojos particularmente cristalinos— Estoy harto de tú maldita especie, ustedes solo mienten, mienten para conseguir información, mienten para salirse con la suya ¡Mienten para matar! ¡No quiero me sigan mintindo!
Pudo ver cómo Tweek posaba su mano por sobre la ropa, se notaba que estaba agarrando algo, un pequeño bulto resaltaba ahora que lo notaba. Pero aún así, fuera de eso, nunca en su vida creería estar tan cerca de un Hunter, no considerando lo que era ahora, pero mucho menos hubiera imaginado tener agarrado a uno, de los hombros y a punto de llorar ante él.
El rubio por su parte estaba dolido, pues había caido en algo que se había jurado, le había jurado, que no haría. Cayó en las mentiras de una de esas criaturas, eso mismo le había quitado a la persona que amó. El niño de ojos azules murió por confiar en uno de ellos.
Pero él no lo haría.
—Tweek, yo no te estoy mintiendo. Es en serio, confía en mí. —Trató de decir, dando una sonrisa cálida aún sabiendo que el chico apenas la vería.
—¿Cómo puedo confiar en ti? No te conozco en lo más mínimo, ¿¡Cómo sé que lo que me dices es la verdad!? —dijo reteniendo las ganas inmensas de llorar de rabia.
El chico azabache pensó por un momento que respondería, no sabía que poder decir en esa situación. No entendía porque al chico le afectaba tanto, era solo una exageración dramatica que le hubiera fastidiado. Pero esta vez, por algún motivo, solo quería lograr calmarlo.
—Solo confía en mí, solo eso. Por favor. —Se sintió estúpido suplicandole a alguien.
Aquel chico, Tweek, le había hecho algo mal a su cabeza sin duda. Lo que estaba sintiendo en ese momento no era normal en él y era más que patético a su parecer.
—¿¡Cómo puedo confiar en alguien a quien no conozco!? ¡Mierda! ¿¡Quién eres!? —Tweek también se sintió patético, esperando con todo su ser que esa persona le respondiera.
Estaba frustrado, enojado y más que nada, decepcionado con una de esas criaturas que tanto odiaba, en vez de solo estar con ese mismo odio que se asemejaba a la indiferencia a veces. Eso mismo era lo que más le molestaba tanto también.
Porque si ahora sentía frustración es porque antes tuvo satisfacción, si ahora estaba enojado es porque antes estuvo feliz, y si ahora tenía toda esa decepción, es porque antes estaba esperando algo especial en él.
—No puedo decirtelo, solo puedo darte mi más sincera palabra. —Fue todo lo que pudo decir, sintiendo la mirada decaída del rubio frente a él.
Ya no valía la pena seguir teniendolo, lo soltó, sabía que el chico también quería hacerlo, apenas estuvo libre de su toque se alejó caminando a paso lento sin decir nada más, volvio a darle la espalda como el primer momento.
Se lo guardó para el mismo, pero si había dejado todo hasta allí, si no siguio hablando e incluso le perdono la vida, era porque aunque su subconsciente le gritaba que no, que era un demente por hacerlo; Él decidió creer en las palabras de aquella persona. Creyendo ciegamente, en su enemigo.
¿Persona? ¿Desde cuando había empezado a tratar a esas cosas como personas? No, él era diferente. Sentía en su interior que, solo tal vez, no le mentía, algo en sus palabras le decía que está vez sí había dicho la verdad. Creería en él, un poco, pero lo haría después de todo.
Sintiendo la necesidad de hablar, ambos abrieron la boca pero luego desviaron la mirada, levantando la vista, se encontraron con el sol amenazando con salir en cualquier momento.
Todavía estaba el cielo nocturno, pero reconocian que era la hora en la que normalmente se separaban y despedían. Significaba que ambos tendrían que irse y...
—Se acabó. —murmuró por lo bajo el rubio.— Ya terminó la semana, nuestro trato se acaba aquí.
—Significa que ambos iremos por nuestra parte... —Siguió hablando Craig está vez, aclarando eso que rondaba en la mente de los dos.
—Y ya no nos veremos nunca más. —finalizó Tweek, con una pequeña sonrisa de falsa satisfacción.
Ambos se miraron por un momento, aunque no era así, sentían como si se estuvieran viendo a los ojos.
Era como si se estuvieran preguntando mutuamente con la mirada un "¿Y ahora que?" El cual estaba faltó de respuesta alguna. Llegó el momento de la despedida definitiva, no sabían cómo hacerlo, como despedirse del enemigo a quien trataste de conocer por siete días.
Ninguno de los dos eran sentimentales en ese sentido, se sentían raros sin embargo. No se sentían el más mínimo de cariño, apenas si se conocían, apenas si lograron caerse "bien" mutuamente.
Pero aún así, sentían una opresión en el pecho ante la idea de ya no verse nunca más. Se les hacía simplemente inaudito.
—¿Qué te parece un vals? —El chico en capa tendió la mano a Tweek, a la vez que daba su oferta.
Este lo miró más que extrañado, como si de un demente se tratara. Esa propuesta de la nada le parecía muy estúpida y sin sentido, aunque para el azabache sí que tenía una razón de ser.
—¿Para qué? Eso es muy marica. —La mirada de Tweek era un poema.
—Los nobles lo utilizan en las fiestas como el baile principal. —Explicó tranquilamente, sin bajar la mano por su propuesta— Para mi gente se considera un acto que denota respeto, honor y gratitud, aún si lo haces con otro chico.
El rubio hizo una mueca con gracia, no podía estar hablando en serio. Debía estar tomándole el pelo.
—Sí, es marica, no puedo negarlo. —dijo vencido, rodando los ojos sin que este lo vea— Pero es parte de nuestros códigos de moral, ¿Quieres hacerlo o no?
Tweek se mordió el labio con duda, no estaba seguro y es más, se sentía un estúpido en tan siquiera dudar por la idea. Pero al final, después de mucha autotortura mental terminó cediendo, siendo atraído de inmediato a el azabache bajo la capa.
Aún tan de cerca no podía verle la cara, solo notaba la sonrisa en su boca que dejaba ver sus colmillos levemente filosos, claro. Porque no estaba con hambre aún.
Este acomodó una de las manos de Tweek en su hombro, posó una de sus manos en la cintura del rubio, quien lo quemó con la mirada asegurándose de que no quiera pasarse, luego se tomaron ambos las manos libres que quedaron. Acomodandose en la típica y ya conocida pose para bailar.
—No sé bailar. —Tweek habló neutro, desviando la mirada de él.
—Solo sígueme. —Craig le sonrió, insitandolo a empezar a moverse.
Y así, empezaron dando los primeros pasos al compás de "Uno, dos, tres" que iba susurrando el chico en la capa. El hunter rubio era muy duro para bailar, apenas que le seguía un poco, mientras que su compañero se movía con gracia y elegancia, claro, desde los 12 años le habían enseñado a bailar. Se le hacía una danza muy bella, por mas que Tweek sea su acompañante, el lo disfrutaba de todas formas.
Aunque tenía el recuerdo de un sueño en el que bailaba con un niño en algún bosque, cada vez se hacía más borroso, al igual que todos los recuerdos de su pasado. Pero allí estaba, sentía una satisfacción por el parecido de aquella escena.
A Craig le daba gracia como Tweek trataba torpemente de seguir sus pasos, no lo hacía mal pero aún así le era muy gracioso. Nunca tuvo la paciencia para ser un maestro, pero estaba intentandolo, trataba de ser un buen guía para el hunter.
Al poco rato el rubio pudo tomarle la mano a aquel danzar, empezaba a disfrutar verdaderamente de ese acto tan "marica", podía notar que su guía también lo disfrutaba por la apenas notoria sonrisa iluminada por la luz de las estrellas aún en el cielo, que pronto amenazaban con desaparecer junto a la luna.
El azabache no perdía la vista de los ojos del chico frente a él, se había percatado de un pequeño detalle en ellos, pero aún así los sentía tan familiares, al igual que el ambiente que había aflorado entre ellos; Le recordaban la sensación que daban los sueños en los que se mostraban momentos de la niñez.
Sin darse cuenta, ambos seguía el compás de una misma melodía pérdida en sus recuerdos sin saberlo, terminaron aflojandose más, al punto de hacer una danza de grandes pasos que los iban llevando cada vez más a lo profundo del bosque. No sabían cuando ambos habían aprendido a bailar de forma tan profesional, pero no les importaba, en ese momento nada les importaba.
Sentían que ese danzar no terminaría nunca, algo en ellos parecía hipnotizado por seguir juntos de esa forma. Mejor dicho, ambos estaban hipnotizados, era un hecho que si fueran ellos mismo los que hicieran eso, no sería para nada así. Algo en ellos debía estar diferente para dejarse llevar de tal forma.
Craig alejó a Tweek sin soltar su mano y lo atrajo de vuelta, terminando así también su vals de despedida.
Ambos se quedaron mirando por un rato, si pudieran verse a los ojos tal vez ya hasta habrían descubierto los secretos de sus almas mutuamente. Se habían dado cuenta de lo que sintieron, no entendían que era, pero allí estaba esa sensación.
Sus corazones latieron al mismo tiempo sin quererlo, sin saberlo y sin esperarlo. Un pequeño danzar corto hicieron sentir tantas cosas en ambos, fue tan raro para los dos.
¿Que era aquello que sintieron? Esa pequeña sensación electrica que los dos sintieron al tocar sus manos, al separarce, ¿Qué fue?
—E-el sol ya está saliendo ya. —dijo el chico de la capa para romper el silencio.
Los dos cayeron en cuenta de eso, se separaron rápido por inercia.
—Sí... Será mejor que te vayas. —Tweek trató de hablar con su habitual todo firme, fallando grandemente en eso.
Ambos se sintieron incómodos, más de lo que esperaban. No dijeron palabra alguna, el primero en irse fue el rubio Hunter, corriendo con su habitual velocidad sobrehumano pero temblando un poco sin quererlo, sentía que le faltaba el aire mas de la cuenta.
Empezó a estirarse del cabello mientras se alejaba más, ahora corriendo mas fuerte de aquel lugar, no entendía que acababa de pasar y eso le preocupaba de sobre manera.
Había tantas emociones dentro suyo que lo destruían, lo confundían tanto que sentía que se derrumbaría.
Por suerte, todo había terminado. Esa sensación ya nunca más la tendría, ya no pasaría más.
Nunca más vería a su visitante de la medianoche.
