El chico estaba empezando a caminar con más tranquilidad, depúes de aquella corrida que se había dado desde el bosque hasta allí. Se había calmado un poco (solo un poco) despúes de haber sentido tanto aire fresco, en su cabeza no dejaba de estar todo tan confuso.

Se encontró a si mismo temblando, con pequeños tics y con necesidad de tomarse todo el café que pueda una vez llegado a la cafetería de siempre. Ni aún llendose a su "lugar feliz" podía lograr calmarse del todo.

En su interior se sentía muy patetico, estaba actuando de la misma forma que lo hacía de niño a eso de los nueve o diez años. Esos tiempos en los que fastidiaba a todos por ello, que nadie quería entrenar con él ni unirlo a su equipo por sus problemas de nervios.

Incluso decían que él no serviría para ser un Blood Hunter, que debía abandonar la Black House y vivir como un mortal más.

Solo alguien creyó en él, esa misma persona fue la que le presentó a quienes se convertirían en sus unicos amigos y ahora equipo. Gracias a ese niño él pudo creer en si mismo, por él trato de mejorar su salud, poder controlar sus problemas de nervios y hasta perder su tic (había tratado de dejar de tomar tanto café, pero eso ya era un limite que no planeaba pasar).

「Oh Feldspar. Te estoy fallando, en verdad lo siento...」Pensó en su interior, pasando la mano por sobre su amado dije.

Suspiró hondo para luego estirarse un poco mientras caminaba, sacó su teléfono al sentir una vibración. Nunca le ponía en sonido por si empezaba a hacer ruido cuando estaba trabajando, por obvias razones sería una muy mala idea.

-¿Sí?

-Tweak, soy Stan. -La voz del chico se oía apurada.- Necesito que te encuentres ya mismo en el punto de encuentro de siempre, es urgente.

Tweek no esperó ni un minuto y salió corriendo a toda velocidad, esa noche solo le había tocado la misma área así que no sabía como estuvieron en las otras partes, rezaba internamente para que no haya ocurrido nada malo.

Mientras se apresuraba todo lo que podía, logró encontrarse con Token y Nichole, quiénes por lo visto habían recibido el mismo llamado. No fueron necesarias las palabras, iban juntos al mismo lugar, por la expresión que traían era evidente que las cosas habían estado andando muy mal, incluso notó un razguño en la mejilla de la chica.

Al llegar se encontraron con una vista para nada reconfortante, lo cual los dejó más preocupados que antes.

Clyde y el pequeño Leopold sentados en el piso recostandose uno por él otro, estaban muy heridos, tenían moretones en la cara, la ropa rota y sangre en algunas partes. El ojo izquierdo del castaño estaba inflamado, se sostenía su brazo izquierdo que traía un gran arañon notoriamente profundo y desangrante, mientras que él más chico tenía su labio roto pero unos moretones muy notorios en su abdomen expuesto por lo rota de su ropa.

Stan por su parte los acompañaba parado a su lado, solo se sostenía el puente de la nariz tratando de calmarse a sí mismo murmurando algunas palabras por lo bajo.

-¿Qué pasó? ¿Cómo ocurrió esto? -preguntó la chica del grupo, saliendo a socorrer a sus amigos.

Nadie dijo nada, unos por no saber, otros por no poder explicarlo sin sentirse patéticos, y uno solo porque aún no podía creer lo que había vivido en la noche. Es que, por todos los años de entrenamiento que han tenido es simplemente imposible de creer lo ocurrido en esa noche.

No solo allí, sino en todos lados.

-Los atacaron... -empezó a explicar Stan.- Cuando estaban terminando su turno, hace solo unos minutos. Fueron muy fuertes, escaparon antes de que ambos pudieran hacer algo.

El tono que usaba era duro, casi robotico. Daba una sensación de vacío a todo lo que estaba pasando.

-Esos desgraciados...-dijo Token apretando los puños, sindo interrumpido por Stan.

-Y eso no es todo -La atención de todos los presentes se posicionó sobre el azabache una vez más.- el Director PC me llamó hace un rato y...

Las palabras no lograban salirle, se le hacía un nudo la boca, más al ver los ojos de la chica clavados en él con tanta preocupación.

-Dilo de una vez, Marsh. -reclamó Tweek con molestia.

El chico se dejó de rodeos, trago saliva y prosiguió.

-No tocaron a ningún civil, pero lograron atacar y aniquilar a todo un equipo de ocho hunters del sur... -Sus palabras fueron suficientes para helar la sangre a todos.

Al momento en que el chico posó los ojos en los de la aterrada Nicole, esta perdió el aliento, negó con su cabeza multiples veces, el resto no entendía que estaba pasando y se empezaban a alterar. Un ataque dirigido a los Blood Hunters que ademas lograraron ganarlo, eso algo que no se lo podían terminar de tragar.

No solo implicaba que ellos eran el objetivo principal, sino que confirmaba que principalmente buscaban era una guerra. El Consejo de los 12 Sabios no tardarían en aceptar su petición.

-Stan, por favor dime que es una broma... -decía ella apenas, sintiendo como sus ojos empezaban a arder.

- Las personas afectadas por ese ataque fueron los del Equipo Daniels 1°, ni siquiera su líder sobrevivió. -terminó con la voz quebrada.

Todos sintieron sus corazones comperse a la par, algo en ellos sentía la necesidad de llorar aquella pena pero ningunon tenía las lagrimas suficientes como para hacerlo.

William Daniels no solo era el padre de la chica, tambíen fue mentor de todos hace años atras. No habrá sido el mejor de todos, pero fue el primero y el que les enseñó los primeros pasos que llevaron a los chicos a ser quienes son hoy día. Tenían un gran aprecio y respeto a aquel hombre.

-¿P-papá...?

-Lo siento tanto, Nichole.

La jóven no pudo evitar ahogar un grito con su mano, instantáneamente su compañero Token fue el primero en abrazarla para aconsolarla. Empezó a llorar de manera amarga y silenciosa, trataba de acallar sus gritos lo más posible, pero el dolor interior que sentía la superaba por mucho.

La imagen de su padre despidiendola en su primera misión cruzó su mente, el orgullo que le causó cuando se unió a otro equipo que no era de la familia y la vez, la última vez que hablaron en el que ambos se habían pedido una sola cosa, pero solo una cosa; "Mantente con vida".

Sus compañeros solo apoyaron su dolor en silencio, todos allí sabían lo doloroso que es perder a alguien a quien amas, ellos mismos estaban pesando esta perdida. El unico que lloraba un poco junto a la chica era Clyde, él siempre había sido hipersensible y más en momentos así.

Ese día el grupo pasaría en luto todo lo que quedaba de él.

Harían un "velorio a distancia", que era como se conocía a la práctica utilizada por los Blood Hunters para despedirse de sus seres queridos fallecidos al momento de cumplir una misión, era lo unico que les quedaba por no poder dejar su trabajo. Los únicos permitidos a saltearse dos días de trabajo para dar el adiós personalmente son los familiares directos.

Osea se: Hijos, padres, hermanos y, solo en muy contadas excepciones, esposas/os.

La jóven Nicole no quería dejar a sus amigos, quería luchar y ser más fuerte que nunca a su lado; Por su padre, por su honor perdido en batalla, eso no era una venganza porque ella no buscaba aquello, era una decisión por amor. Pero aún así, se vió obligada a acceder irse ante la insistencia de sus amigos.

Ellos la conocían muy bien, sabían que si la chica hacía eso se arrepentiría toda su vida.

No entraron al cafe cuando abrió, solo se separaron después de esa corta charla, cada quien por distintos motivos y a diferentes direcciones, Tweek sin pensarlo mucho salió de camino al bosque a paso rápido.

Tal vez tomó una desición muy apresurada, pero en ese momento solo una persona rondaba por su mente.

Buscó hasta encontrar el área donde había estado antes, corrió más que en antes y no se detuvo hasta estar exactamente en el lugar donde había danzado con el vampiro. El lugar donde se habían despedido hasta hace poco.

Miró con desespero a su alrededor, era consciente de que no se encontraría con nadie a simple vista pero valía la pena el intento.

-¡Hey! -gritó, aún sabiendo que no obtendría respuesta.- ¡No estoy enojado contigo! ¡Te lo juro! ¡Pero por favor... Solo, por favor, se sincero conmigo!

Sus gritos resonaban como un eco en el vacío bosque. En verdad empezaba a dudar de que nadie lo escuchaba, pero la logica le decía lo contrario; Había salido el sol ya y ese vampiro no podía haber alcanzado irse, o no tan lejos, debía estar por algún lado cerca de él, escondido en un hueco para no ser rostizado o algo.

-¡Sé que esos ataques no son por comida! ¿¡Por qué atacarían a Hunters entonces, si de todas formas su carne no pueden digerirla!? -miraba a todos lados, buscándolo aún sabiendo que no estará allí.- ¡Por favor, confío en ti, pero dime la verdad!

En realidad, Craig si estaba escuchando. Prefería quedar en silencio que ha salir, la capa le ayudaría a andar por el sol para volver a su castillo; Pero su infortunio hizo que quedara un rato pensando, saliera el sol y el siguiera allí.

Estaba escondido, resguardado en una cueva bajo tierra que le habría pertenecido a algún animal, o por lo visto a un rebelde que acampó la noche. Podía oír todo lo que el rubio decía, pero prefirió callar y ver a dónde quería llegar.

Tweek quedó unos minutos en silencio, se sentía vencido. El miedo del inminente peligro que corría de perder a sus seres queridos que aún quedan a su lado volvía a él como hace nueve años atrás. Si estaba allí en ese momento no solo esra por la desesperación, también porque sentía en el fondo de su ser que aquella persona sabía algo; Que era el único capaz de ayudarlo.

-No sé que ocurre a mi alrededor, me hicieron creer en tantas cosas, yo mismo he caído en mi mala costumbre de hacer teorías conspiranoicas una tras otra. -Dió una risita baja, sonriendo amargamente al verse a sí mismo aceptando sus errores- Pero ahora, realmente las cosas cambiaron, nadie sabe que están buscando ni a donde correr o que apoyar. Por favor, si sabes algo; Lo que sea. Habla conmigo.

El azabache de vió tentado a hablar, a decirle que estaba allí y hablaría con él, pero antes de abrir la boca Tweek había dicho algo más, que apenas pudo escuchar.

-Ya no quiero perder a las personas que amo... -hizo una pausa, no podía creer que lo que estaba por decir- Ven a verme esta noche, solo esta noche por última vez aunque sea.

Tweek vió inútil el seguir hablando si tal vez nadie lo escuchaba, así que solo se marchó dejando la promesa en el aire de que volvería. Descansaría como siempre, pero se prepararía más que nunca para esta noche.

Hoy tenía un velorio y un encuentro. Ambos relacionados de alguna forma, que ironía.

Craig quedó allí, pensando en las palabras dichas por el Hunter. Luego de notar que se había ido, salió de su escondite, se aseguró que su pesada capa cubriera cada parte de su piel para no morir quemado por los rayos del sol.

Aunque bueno, si el sol no lo mataba, había alguien que sí; Bebe. Probablemente no le perdonaría que vuelva con la luz del sol, no le diría nada de lo ocurrido en esa semana ni de su encuentro de hoy. Llegaría a su hogar, escucharía sus reclamos y preguntas de la noche, inventaría que se fué a una reunion, y dormiría todo el día hasta el atardecer.

Empezó la carrera a su hogar, sin mucha velocidad para no correr la tela pesada que lo protegía.

No obstante, en todo ese rato no estuvieron solos. Había un chico también escondido debajo de la cueva donde había estado descansando en la noche, mientras supervisaba el ataque de sus compañeros. Solo que no tenía la suerte del otro chico, él tendría que esperar a que baje el sol para poder retirarse.

Pero aun así estaba satisfecho, tenía información que sabía que su amigo Gregory querría saber. Creía que su epoca de espía había terminado, pero por lo visto no era así.

Por otro lado, de vuelta en pueblo de South Park, se encontraba el jóven pelirrojo sufriendo mucho dolor de vuelta como días atrás.

Sentía sus venas arder como nunca, al su brazo podía notar como estas resaltaban de color negro sobre su ahora palida piel.

Sus palpitaciones aumentaban al punto de sentir que su corazón explotaría, toda su ropa estaba mojada por su sudor. Estaba desesperado, su hambre había vuelto, pero no tenía comparación con la primera vez, ahora sentía dolencia se extendía por cada parte de su cuerpo, sus nervios estaban al tope llegando a sus límites.

Vió entonces su celular de reojo, notó que estaba recibiendo una llamada.

Dudó mucho en contestar al ver que se trataba del chico que se había vuelto su amigo en aquella semana, ese que aún trataba de ligarle todos los días y que sobre todo; Era uno de los que se encargaban de exterminar a las criaturas que atacaban su pueblo todas las noches.

Esas criaturas, de las cuales él se estaba volviendo uno.

-Hey. -contestó tratando de mantener un tono que sonara normal lo más posible.

-¿Hola? ¿Kyle, estas bien? No te oyes así. -Se escuchó la voz de Clyde del otro lado con preocupacion.

Pudo también oír a alguien del otro lado preguntando "¿Quién es?", persona que identificó de inmediato como Stan, hasta pudo ir una pequeña charla por culpa de que el castaño había tapado mal el microfono.

Al parecer Clyde le estaba diciendo que era él, agregando además lo mal que se oía, Stan para su sorpresa se preocupó mucho por saber mas de su estado. Algo en su interior se sintío muy feliz, pero triste a la vez.

-Respondiendo a tú pregunta, sí. Estoy bien, ¿Para qué me llamas, si se puede saber? -habló tratando de calmar más su voz.

Pero al hacerlo, no pudo evitar derramar lagrimas. Por algún motivo el dolor se intesificaba cuando trataba de aguantarse, dicen que es simplemente algo psicologico pero así era.

-Oh, solo te llamaba para ver si podíamos vernos o algo. La verdad, hoy pasaron muchas cosas y necesito hablar con alguien, ¿Podríamos vernos en la plaza de la ultima vez o algo?

Kyle sabía que sería una mala idea ir en ese estado, no quería hacerlo, pero tampoco quería decirle que no al chico. Él era la unica persona con la que había estado hablando la ultima semana, y tal vez el mes, puesto a que el era muy tranquilo no estaba rodeado de amistades verdaderas; Solo personas que lo acompañaban un día a la semana llamandose "amigos", quienes luego ni se molestaban en mandarle un mensaje o preguntar por él.

De pronto miró en direccion a la habitacion vecina, se le ocurrió una idea de la cual tal vez se arrepentiría y mucho, pero no veía otra opción a su situación en ese momento. Se veía tan mal, y el sabía que eso (tal vez) podría ser la solución a su problema.

-Sí, claro. -dijo tratando de mantener un tono lo mas amable posible- Lo siento Clyde, tengo que cortarte, hay algo que debo hacer, lo siento.

Y sin esperar respuesta alguna del chico del otro lado de la linea, cortó la llamada y se levanto de su lugar.

Le costó un poco pararse y andar, puesto que le empezaba a doler todas las articulaciones, aún así llogró caminar hasta la puerta quedando un rato allí, pensando si era lo correcto lo que iba a hacer. Prefirió no dudar más, para luego abrirla despacio y verificar que no había nadie cerca.

Caminó por parte del pasillo hasta llegar a la habitacion de su vecina, entró con sigilo pues sabía que la puerta no tendría seguro, pasó adentro y se dirigió a donde descansaba la dueña del lugar, no tardó mucho hasta llegar frente a ella. Con esa tan lugubre visión que siempre le presentaba cada vez que la visitaba.

La mujer mayor estaba en postrada en la cama como siempre, un accidente la llevó a tener que estar siempre en la misma cama sin poder moverse, ella era muda así que por mas que pudiera no hablaría nunca.

Al ver llegar al chico, un pequeño brillo en sus ojos hizo notar que estaba feliz, pero ese mismo brillo se fué perdiendo a medida que notaba como venía y se veía el jovencito pelirrojo.

Kyle no dijo nada, tal vez porque las palabras no le salían, porque no podía ni verla a los ojos al hacer eso. Sacó de su bolsillo la navaja que había empezado a llevar consigo a todos lados en caso de tener hambre de la nada, su mano temblaba mas que la primera vez que había hecho esto consigo mismo.

No pudo evitar llorar un poco en silencio mientras destapaba a la mujer, vió la parte de su piel en su brazo, todavía no estaba tan arrugada porque no era tan ansiana, tal vez eso ayudó a que en los ojos del chico se viera mas morbidamente apetecible.

Clavó el filo por aquel lugar hasta sentir que era lo suficientemente profundo, empezó a moverlo hasta trazar una linea, luego otra y luego otra, hasta al fin conseguir un gran pedazo de la piel de la mujer. Quien solo miraba a un costado, dejando caer algunas lagrimas al no saber que estaba pasando, pero aún así siendo conciente que no podría hacer nada aunque supiera, pudo ver de reojo como su carne era quitada por aquel jovencito de cabello rojizos, para luego llevarse ese pezado a su boca y deborarla ante ella.

El chico se sintió tan culpable por disfrutar de ello, sonreía tan culposamente, pero de todas formas ¿De qué le sirvia la culpa? Estaba allí, despellejando a una mujer mayor paraplejica, acortando su tiempo de vida ya corto, comiendo su carne bajo su mirada y sonriendo por ello. La culpa no curaria la piel de la mujer, no le daría mas años de vida; No haría volver los minutos atras a antes que eso ocurriera.

Al momento de tener contacto con su sangre pudo sentir una satisfaccion increible, más de la que había experimentado la ultima vez que se había autoconsumido. Sin quererlo fue cortando otro pedazo tras otro, luego había dejado la navaja de lado para poder con su propias manos arrancar la piel apunto de marchitarse de la mujer y comarla con una euforía nunca antes sentida.

Al momento de caer en si, se dió cuenta de que había dejado todo el lado derecho de la mujer, desde su brazo hasta por encima de sus pechos, sin piel. Se podía ver sus huesos aún con algunos tajos de carne, no sabía en que momento la señora había muerto, pero se alegraba que ya no tenga que seguir sufriendo más su propia tortura.

En días no se había sentido tan bien, sin quererlo rió por ese bello sentir, perdiendo todo el respeto que pudo haber mantenido ante el cadaver de esa persona.

Ya no tenía nada más que hacer, tal vez dentro de un rato sus hijos vengan a visitarla y encontrarla al fin. Volvió a taparla con su manta ahora roja, ya no se sentía debil como antes, pudo salir tranquilamente y llegar a su habitación como si nada hubiera pasado.

Claro, si quitaba su cara y ropa llenas de sangre, así podría parecer.

Se preparó lo más rapido que pudo, se lavo y tiró la ropa sucia. Antes de salir sacó su brazo desnudo por la ventana, dejando que los ahora fuertes rayor del sol caigan sobre el, para su suerte no sintió más que el calor común en su piel y ya. Al no ver necesario demasiadas cosas para cubrirse solo se puso un ligero abrigo y salió del departamento rumbo al lugar donde vería al castaño.

Disfrutó demasiado andar por las calles con total relajación, sentía su cuerpo más liviano que de costumbre, tenía tantas energía como para correr tan rapido como nunca antes.

Su "cita" por su lado estaba sentado en la banca esperandolo, jugaba con sus dedos con dudas preguntandose si vendría o no. Se preocupaba también de como se sentiría el pelirrojo al verlo tan golpeado, no quería asustarlo ni nada, tampoco quería dar explicaciones; Solo quería hablar con alguien. Y no, sus amigos no eran una opción puesto que ellos estaban pesando lo mismo o mas que él.

Ahora, quien había empezado como una conquista más se había vuelto en la unica persona con la que podría llegar a desahogarse.

-¿Me esperaste mucho? -escuchó lo que ahora se oía como la voz más bella del mundo.

Levantó su mirada para encontrarse con la suya, viendo así una bella sonrisa sincera del pelirrojo que como él una vez dijo; Era la más hermosa que había visto. Hoy notó también que en vez de traer algun conjunto de abrigos de colores, traía consigo más que nada ropas oscuras, lo unico común que seguía allí era ese gorro verde que siempre usaba a la salida de su trabajo.

No esperó más y se levantó de su lugar para abrazarlo, ocultándo su cabeza en su hombro con algo de vergüenza de que lo vea así. Kyle por su lado se sorprendió mucho por la acción, pero entendía lo que era estar mal y necesitar a alguien que te de el mínimo de consuelo, así que solo lo dejó ser, acariciando su espalda de manera auxiliadora.

-No, claro que no. -dijo bajo, disfrutando mucho aquella cercanía.

Ese sería un día largo para los dos, pero tal vez con la compañía de ambos sería mas llevadero y hasta disfrutable.

Además, sería imposible que todo vaya peor de lo que empezó, ¿No?