MACHO ALFA, ESPALDA PLATEADA

Hola, estoy de regreso con esta historia. Les cuento se sale un poco de la media, no soy su autora solo editora y transcriptora. Les cuento que el verdadero autor de esto es mi editor pornográfico al que llamaremos Pichichu. Les cuento esta historia a ratos puede resultar chocante porque esta vista desde la perspectiva masculina, yo solo puse algunos detalles para no hacerla tan pesada.

No olvidemos que Naruto y sus personajes son propiedades de Kishimoto-Sama.


En la naturaleza donde impera la ley del mas fuerte, solo el macho mas apto, el mas fuerte, el que cuenta con una alta dosis de testosterona circulando en su organismo es quien tiene libre acceso a las hembras, pudiendo elegir a capricho con cual el desea copular y mantener vigente su patrimonio genético, asegurando la perpetuación de su herencia y manteniendo la supremacía de su estirpe por sobre las demás. En el ser humano, ocurre exactamente lo mismo solo que de manera mas sutil y solapada.


Estaba molesto, hacia mucho calor en ese día. En el único lugar en todo Suna donde habían mosquitos era en donde se encontraba y los insectos estaban decididos a hacer una fiesta con el profanando su blanca e inmaculada piel. Era uno de los pocos días libres que se tomaba en todo el año y había decidido con anticipación que lo pasaría junto a sus hermanos.

En Suna había un hermoso balneario que había sido construido aprovechando el borde del río que alimentaba a la aldea, unos kilómetros mas arriba de esta. Tenia hermosas piscinas construidas sin alterar el aspecto natural del lugar, con eucaliptus enormes que estaban adaptados al desierto, traídos especialmente con ese fin desde Konoha. Un pequeño paraíso terrenal al lado de Suna. Pero habían dos cosas que impedían que su descanso fuese efectivo, la primera es que lo que iba a ser un tranquilo día familiar, se había transformado en una salida con sus hermanos mas novio/a y el; en cualquier momento perdería la paciencia viendo como el Nara se comía a Temari a besos y sus manos intrusas que tocaban mas de la cuenta, lo tenía sencillamente harto, lamentablemente Kankuro estaba demasiado ocupado recibiendo mimos de Sari como para darse cuenta e ir a ponerle en su lugar al vago mal educado. Habitualmente era el quien lo hacia, pero si no hacia algo pronto lo haría el y a su manera. Si le hubiesen avisado ni loco iba de clavo haciendo mal tercio, se hubiese quedado descansando solo en en casa o trabajando tranquilo en la oficina.

Lo otro que le molestaba, era que parecía que medio Suna había decidido tomarse el día y se escuchaba mucha gente desde el sector común (el se encontraba en el vip) y eso no podía significar otra cosa que fangirls odiosas intentando sobrepasar la barrera si se enteraban de su presencia en el lugar. Si se hubiese quedado en su oficina estaría a salvo de los mosquitos, de las fansgirls y Matsuri estaría a su lado para ayudarle en todo lo que necesitase, además de proveerle deliciosa comida que le preparaba a diario en una pequeña cocina acondicionada al lado de su oficina, no como en ese día en que debería comer con la cara llena de risa, alguna de las bazofias preparadas por Temari. Seria un largo, caluroso y tedioso día. Resignado a disfrutar de su "día familiar", se echo en una tumbona a la fresca sombra de un eucaliptus intentando dormir una siesta en compañia de los mosquitos.

Del otro lado en el sector común, Matsuri estaba sencillamente hecha una furia. Sari y Yukata le habían convencido de ir al balneario, ella había aceptado feliz, al fin después de mucho tiempo tendrían un día de solo chicas, pero la muy rata de Sari las había abandonado, había preferido a su novio antes que a sus amigas, una afrenta que le seria difícil de olvidar y que no perdería oportunidad de cobrársela. Yukata llego acompañada no solo de su novio, sino de cuanto Shinobi amigo de este encontró para invitar, decidida a conseguirle un novio a como fuese lugar la muy alcahueta. Lo que seria una agradable día de chicas se había transformado en el festival de las salchichas y desafortunadamente ella era el pan, al que las salchichas acosaban sin piedad, intentando acceder a el.

Ella siempre al pendiente de Gaara, ignoraba que tenia tanto éxito entre las huestes masculinas y la diminuta bikini (regalo de Sari) que eran apenas tres triángulos cubriendo solo lo justo para no estar desnuda (por detrás sus nalgas estaban descubiertas, solo un delgado hilo pasaba entre ellas) no ayudaba mucho, no era algo que ella compraría pero no tuvo tiempo de salir de compras y tuvo que resignarse a ocuparla, tampoco iba a bañarse con ropa como una subnormal, no era mojigata pero preferia evitarse dentro de lo posible el acoso al que estaba siendo sometida en ese momento y que estaba agotando su paciencia. Se dispuso de muy mal humor en una tumbona a aplicarse aceite de coco para broncearse, pensaba tomar el sol un rato para luego darse un baño refrescante en las heladas aguas del río. Para cuando se dispuso a aplicarse el aceite en sus piernas, seis pares de manos masculinas se ofrecieron solicitas a ayudarle, rodeándola en su lugar e intentado tocarla con la excusa de ayudarle con el bronceador, haciéndole sentir como un pedazo de carne listo para ser devorado. Matsuri no soporto mas tanto acoso y grito a todo pulmón.

Del otro lado del muro, Gaara fue violentamente despertado de su modorra cuando escucho el agudo grito de Matsuri. Ella estaba al lado suyo y estaba en peligro. Sin pensarlo siquiera se dirigió raudo a ayudarla. La vio rodeada de una horda de simios subnormales que la miraban como si se la fuesen a comer viva e intentaban tocarla. Ella intentaba inútilmente cubrirse, no pudo evitar admitir que se veía hermosa con esa bikini tan reveladora, su miembro se erecto de forma automática frente a tan deliciosa vista, sintió deseos de tocar su piel que se le antojaba muy suave y de quitarle de un manotazo esos tres minúsculos triángulos, contemplar su magnifica desnudez y recorrer cada centímetro de ella con sus manos.

Ella le vio llegar absolutamente sorprendida de verlo ahí y en esas fachas: estaba vestido con una camiseta negra de cuello alto y mangas cortas (como los surfistas) con detalles en color celeste en cuello y costados y traje de baño de color negro cinco centímetros sobre la rodilla, se veía guapísimo y no pudo evitar sonrojarse tras haberle hecho una inspección tan detallada como descarada, tomando en cuenta que bajo esas prendas se encontraba totalmente desnudo. Fue inevitable el humedecerse y comenzar a sentir unas inoportunas hormigas en su entrepierna.

Los muchachos miraban confusos, encontrarse con el Kazekage mirándolos con cara de pocos amigos y en ropa de baño en un lugar donde estaba medio Suna, no se veía todos los días. Mas aumento la confusión en todos ellos cuando se quito la camiseta dejando su albo y trabajado torso expuesto y dijo:

-Matsuri, toma tus cosas y ven conmigo, necesito me apliques bronceador ahora mismo y tengo mucha hambre, necesito que me des de comer, también necesito que me des un masaje (no hallaba que decir y dijo lo primero que se le vino a la cabeza en ese momento) ¡Y Uds. Pervertidos, tienen prohibido molestarla, intentar tocarla, acercarse a ella o siquiera mirarla. Si me entero que la estuvieron rondando, me encargare de hacerles pagar por su descaro y falta de respeto!- dicho esto Gaara la abrazo por la cintura (no se pudo contener las ganas) y la envolvió en su arena sacándola de ahí.

Los jóvenes que unos minutos antes se encontraban cortejando a Matsuri se miraban y se preguntaban que era lo que había sucedido. Estaban tratando de conquistar a Matsuri y de un minuto a otro aparecía el Kazekage apabullándolos no solo con su presencia sino que además mostrando su físico imponente al quitarse la camiseta, amenazándoles y actuando como si estuviese ¿celoso?.

Gaara tampoco entendía su reacción, solo sabia que quería sacarla de ese lugar donde estaba rodeada de tontos, en cuanto supo que ella estaba tan cerca quiso tenerla para el solo; estaba desesperado quería algo con ella y no sabia que. El verla casi desnuda apenas cubierta con esa diminuta bikini lo tenia trastornado, estaba excitado como si fuese un animal en celo y no estaba dispuesto a soportar que otros se le acercasen a ella. Si aun tuviese al Shukaku todos ellos estarían irremediablemente muertos y Matsuri no solo estaría desnuda sino que ya estaría recorriendo su piel a su antojo.

Matsuri lo miraba sin pizca de recato, aunque el rubor en sus mejillas revelaba que se encontraba muy perturbada. Jamás había estado tan cerca de Gaara y menos los dos con tan poca ropa. Y la cercanía estaba causando estragos en su cuerpo, se sentía muy excitada.

Aparecieron en un baño privado que además tenia ducha y vestidor en el sector vip. Gaara puso seguro y bloqueo la puerta con su arena, necesitaba estar a solas con ella y que no los interrumpieran. No tenia ningún plan, pero sabia se encontraba muy excitado y desesperado por ella, solo se estaba dejando llevar siendo un esclavo de sus hormonas y de un dictador que se alzaba imponiéndose en su entrepierna.

Ella acomodo una banca y le llamo (con una voz que se le antojo muy sensual) para ponerle el aceite de coco que olía muy bien. Se lo aplico en la cara con delicadeza, para ir bajando masajeando suavemente su cuello, aprovechando de darle un masaje descontracturante, que siempre había querido darle pero nunca se había atrevido a ofrecerle y que el prácticamente se lo había exigido un rato atrás y ella estaba feliz de complacerlo y aprovechar de tocarlo a sus anchas.

Gaara se entregaba con los ojos cerrados al placer que le brindaba Matsuri con sus manos, quien además a veces sin querer rozaba su espalda con sus senos los que sentía muy firmes (y moría de ganas por tocar), donde también fue masajeando delicadamente, los dos estaban disfrutando en silencio de ese momento tan intenso. Matsuri tenia las manos llenas de aceite de coco se sentía muy excitada al estar tocando a su Sensei con la excusa de aplicarle bronceador, su intimidad estaba hinchada y mojada al punto que un poco de liquido escurría por la cara interna de sus muslos y el tacto de la tanguita de su bikini se le hacia muy molesta.

Cuando fue el momento de aplicar el aceite en su pecho y sintió las yemas de Matsuri rozar a sus tetillas, Gaara sencillamente explotó de lujuria y tomando a Matsuri por la nuca le estampo un beso feroz y posesivo invadiendo su boca con su lengua sin esperar a recibir permiso. Ella le correspondió de inmediato sin siquiera dudar por un segundo, abriendo su boca y rozando tímidamente su lengua con la propia comenzó a besarle y pronto había alcanzado la misma intensidad que el. Ella necesitaba mas contacto y se trepo sobre las piernas de Gaara quedando ahorcajas sobre el y rápidamente enrosco sus piernas alrededor de su cintura y se aferro con sus brazos de su cuello.

Matsuri no daba crédito a su osadía, pero estaba desespera, el verlo así vestido, tocarlo y masajearlo, mas sus besos habían encendido aun mas dentro de ella, el fuego en su vientre que pulsaba furioso en su entrepierna y se había convertido en una humedad viscosa aun mas copiosa, que luchaba por ser satisfecha.

Gaara estaba en franco éxtasis, el sentir la intimidad de Matsuri contra la suya lo tenia enloquecido de deseo, sus senos contra su pecho solo cubiertos por unos trozos minúsculos de tela y su trasero prácticamente descubierto hasta donde sus manos se habían dirigido a tocar sintiéndolo firme tal como lo imaginaba, lo recorrió suavemente primero, para después irlo apretando suavemente sin dejar de besarla en ningún momento, mientras ella acariciaba su espalda y pecho delicadamente, mientras movía de forma totalmente involuntaria su intimidad sobre su miembro que estaba cada vez mas endurecido e intentaba adentrarse en ella a pesar de la escasa e inoportuna tela que se interponía entre ellos dos. Le soltó el nudo de la parte superior de la bikini y fue a parar por ahí, sintiendo sus pezones endurecidos rozándose contra su pecho. Llevo una mano y comenzó tímidamente a rozar a uno de ellos, Matsuri gimió fuertemente y se restregó con fuerza sobre su miembro. Viendo el efecto que provocaba en ella, comenzó a acariciar a ambos senos con mas fuerza hasta cambiar una de sus manos por la punta de su lengua con la que suavemente rozo a uno de sus pezones, en respuesta a sus atenciones Matsuri nuevamente gimió con fuerza, olvidando que fuera del cuarto había gente y les podían oír, estaba tan concentrada en su placer y en Gaara que todo lo demás para ella estaba de sobra.

Gaara no lo podía soportar mas, era demasiada presión dentro de si. Bajo a Matsuri de sus piernas, se puso de pie sentándola a ella en la banca y tomo su mano y la guió hasta su miembro. Ella le miraba sonrojada y jadeante solo cubierta por un minúsculo triángulo de tela sobre su sexo.

-¿Sabes lo que es?- le pregunto con la voz sofocada, mas parecía el gruñido de una fiera que la voz de un humano y eso que habían pasado un par de años desde que le había sido extraído el Shukaku.

-Tu pene- respondió Matsuri sin pudor mirándolo directamente a sus ojos y pasando su mano por encima del pantalón acariciándolo en toda su extensión. Ahora el que lanzo un fuerte y ronco gemido fue Gaara quien no se pudo contener frente al placer que se le estaba brindando. Se bajo de un solo movimiento los pantalones de baño y los pateo lejos quedando completamente desnudo frente a ella quien al ver a su miembro en toda su plenitud apuntando hacia ella se sonrojo violentamente, aun mas de lo que ya estaba. Nuevamente tomo su mano y esta vez la poso directamente sobre su miembro, enseñándole como debía acariciarlo y diciéndole:

-Es todo tuyo, acarícialo como si fuese tu mascota, tu juguete. Bésalo, lámelo como si fuese la mas deliciosa de las paletas…- Gaara estaba fuera de si, una cosa era auto complacerse a hurtadillas, rápido para calmarse, pero recibir ese placer de las manos de Matsuri que además estaban untadas en el aceite de coco que hacia que sus caricias fuesen aun mas placenteras, sencillamente le estaba llevando directamente a la locura diciendo, mas bien gimiendo toda clase de locuras y obscenidades prácticamente a todo pulmón, hasta transformarse en roncos gemidos, cuando ella obediente acerco su boca a su miembro. En ese momento perdió la pizca de cordura que aun le quedaba y se desplomo en la banca mientras que ella se arrodillo en el piso sin dejar de brindar placer a su miembro. No lo pudo evitar, pero pronto sus testículos y su miembro se contrajeron y vibraron liberando su contenido en la boca de Matsuri, mientras su dueño gemía impúdicamente su frenesí.

Ella se relamió los labios con lujuria, así como sus dedos que estaban salpicados con su esencia. El la miraba anhelante esperando el siguiente movimiento de ella quien calmadamente y con una lentitud desesperante para el, se puso de pie y comenzó a bajarse lentamente la parte de debajo de su bikini. No tenia ningún plan, en esos momentos se encontraba disfrutando la intimidad que por años había anhelado compartir con Gaara, esa era su oportunidad, no saldría de ahí sin haberse hecho mujer entre sus brazos.

Matsuri estaba demorando demasiado, titubeando completamente desnuda con la parte de debajo de su bikini en su mano. Gaara el verla así temblorosa, desnuda y encantadoramente dulce además de sexy se puso en pie y le arrebato la bikini de su mano, necesitaba olerla y degustarla no pudiendo reprimir el animal deseo de lamerla y probar su sabor. Ella no saldría de ahí sin haber sido suya y haría lo necesario para que ella lo aceptara como su macho.

Una vez que probo su sabor, la tomo de la mano y la condujo hasta la banca y la sentó a su lado. La sentía muy nerviosa, parecía que todo el aplomo que ella había demostrado hasta hace un momento se había esfumado. La abrazo por sus hombros, notando que temblaba del nerviosismo. Tomo con suavidad su mentón y le dio un delicado beso que fue apenas un roce de labios al que ella correspondió, primero temblorosamente para después tomar confianza y comenzar a invadir con su lengua la boca de Gaara, en ese momento estrecho el abrazo al que ella correspondió hasta treparse nuevamente en sus piernas quedando sentada frente a el y con sus pierna ahorcajas sin dejar de besarlo pero manteniendo una prudente distancia de su masculinidad que se encontraba dormida, pero no dejaba de ser intimidante considerando que ambos se encontraban desnudos. El aprovecho el espacio entre los dos y bajo besando suavemente su cuello mientras que con sus dos manos masajeaba delicadamente sus pechos. Matsuri se entregaba al placer de las caricias con los ojos cerrados y se sostenía con sus brazos enlazados alrededor del cuello de Gaara.

Gaara deseaba cada vez mas de ella y deseaba empujarla hasta el limite, deslizo su boca hasta uno de sus senos donde comenzó a lamer suavemente su pezón, ella comenzó a dejar salir suspiros de aprobación, el decidió subir la apuesta y deslizo una de sus manos hasta la intimidad de ella que se encontraba húmeda, esponjosa y caliente. Al sentir su mano ella tembló e intento juntar las piernas. El se limito a acariciar sus rizos que se encontraban húmedos de los fluidos de ella, lentamente pero de forma constante y sin dejar de estimular su pezón fue bajando hasta lograr masajear de lleno su cada vez mas húmeda entrepierna, pero sin atreverse aun a abrir sus pliegues. Esas caricias estaban encendiendo un fuego en el vientre de Matsuri que sentía convertía sus caderas, sus piernas y su voluntad en gelatina y se revolvía gustosa en su caldo buscando que la mano de Gaara calmase ese impúdico ardor. No era tan inocente como aparentaba, se auto complacía regularmente, pero el placer que Gaara le estaba brindando era cien veces de lo que ella lograba por si sola.

El estaba aun mas excitado que unos instantes atrás y su miembro estaba erecto otra vez, y deseaba poseerla de una buena vez. Por eso es que dejo a su seno y ataco con lujuria los labios de ella y con sus dedos comenzó a abrir los pliegues de su intimidad buscando su botoncito, al que con aplicarle unos sencillos toques llevo a Matsuri directamente al placer. Ella perdió la pizca de cordura que le quedaba y jadeaba de placer ondulando frenética sus caderas y gemía su nombre con el rostro perlado de sudor y una expresión de lujuria en sus ojos.

Parecía que Matsuri se iba a caer de sus brazos, Gaara la recostó en la banca quedando con las piernas abiertas a ambos lados de ella, vio su intimidad hinchada con sus labios rosados entreabiertos y entre los cuales se deslizaba esa humedad viscosa que lo tenia enloquecido. Se dejo llevar y acerco un dedo hasta donde manaba y toco sintiendo como su dedo se hundía en esa suave humedad, y acerco su boca hasta su botoncito y lo lamió con delicadeza como si se tratase del mas delicioso de los dulces. Matsuri en respuesta gimió y ondulo sus caderas con sus ojos bien cerrados. Sentía mucha vergüenza pero el deseo en ella era mas fuerte y estaba deseando ser penetrada por el, pero aun no se atrevía a pedírselo por temor al dolor que sabia sentiría.

El ya no podía seguir esperando mas, y separando bien sus muslos tomo su miembro y lo enterró hasta poco mas de la mitad de una sola estocada en la intimidad de Matsuri. Ella abrió los ojos por la sorpresa y el dolor, sentía estaba partida en dos e inevitablemente se le escaparon unas gruesas lagrimas. El intento salir pero ella enrosco sus piernas alrededor de su cintura y se lo impidió.

El seco sus lagrimas con sus dedos y le dio un casto beso en la frente, Matsuri le atrajo y atrapo su boca en un beso feroz e intenso, invadiendo con su lengua la boca de Gaara mientras lo recorría con sus manos haciendo un inventario de el. En respuesta, el inicio un movimiento de vaivén entrando y saliendo de ella lentamente intentando hundirse cada vez mas en ella, incrementado cada vez mas su velocidad, ella le correspondía con movimientos de cadera, intentando seguir el ritmo que el marcaba, coronado con agudos gemidos de ella y roncos suspiros de el, que era perfectamente audibles para los que se encontraban en los alrededores del cuarto.

Matsuri ya no sentía dolor, por el contrario sentía que dentro suyo se juntaba una gran presión dentro de su bajo vientre, pulsando y vibrando dentro de si, buscaba satisfacer esa necesidad de placer agitando sus caderas y buscando intensificar ese contacto tan intimo con el, buscando aumentar el roce de sus intimidades, sus manos lo recorriendo por todos los lugares y recovecos donde ellas alcanzaban.

Gaara estaba en éxtasis, ella ya era suya y solo suya. Ese deseo que había estado tanto tiempo latente dentro de si, ese día en particular al verle casi desnuda y rodeada de tontos había encontrado razón y en esos momentos se encontraba cumpliéndolo, dando lo mejor de si y disfrutando de cada centímetro de ella, disfrutando deslizarse dentro de su cavidad estrecha y húmeda que lo comprimía, que lo hacia sentir hervir de deseo y le hacia anhelar que nunca acabase ese momento tan perfecto. No lo pudo alargar por mas tiempo y pronto sintió vibrar dentro suyo su orgasmo y liberación, derramándose por completo dentro de ella. Matsuri debajo suyo continuo ondulando con fuerza sus caderas buscando friccionar su botoncillo contra su hueso púbico y en breves instantes ella gimió su orgasmo. Se sentía satisfecha de haberse hecho mujer entre los brazos del hombre que amaba, había sido algo sorpresivo e inesperado pero ni por un segundo se arrepentía de haberse entregado a el en cuerpo y alma.

-Te amo- le dijo Matsuri besando con suavidad el kanji en su frente.

-Eres mía y yo soy tuyo- fue la respuesta de Gaara.

Se besaron con dulzura y Gaara atrajo a Matsuri y la abrazo contra su pecho y cubriendo el piso con arena se recostaron en ella, quedándose rápida y profundamente dormidos después de el momento tan intenso vivido.

Después de dormir un rato, Gaara despertó con Matsuri abrazada a el, usando su pecho como almohada. El la quedo observando embelesado, ella se veía tan dulce, frágil con una tranquila expresión en su rostro aun infantil, que en nada se parecía a la expresión de lujuria que lucia un par de horas atrás. Ella le producía en su pecho la sensación cálida de sentirse completo sin ese vacío en el corazón que tanto le atormentaba; nunca hasta ese momento se había sentido tan completo como cuando estaba deslizándose en su apretada humedad y ella lo besaba y acariciaba como si su vida dependiese de eso. Y esa calidez en su pecho le hacia sonreír en esos momentos como un tonto, pero no sabia como llamar a eso que sentía ni tampoco sabia como encarar su relación con Matsuri de ahí en adelante, si el no le pregunto su parecer no ella tampoco pregunto el suyo, simplemente se dejaron llevar por sus deseos e instintos más básicos y ahora estaba ahí lleno de dudas pero con aun mas ganas que antes; moría por volver a poseerla y ella no daba señas de querer despertar. Volvió a sentir una renovada somnolencia y decidió dormir otro ratito abrazado a tan buena compañía.


Holas, me reporto con este nuevo fic que como ya saben es producto de la calenturienta imaginación de mi editor pornográfico. Espero les haya agradado y que haya cumplido las expectativas de lemon. Aun no tenemos claro si solo será un one shot o continuar la historia, dependerá exclusivamente de uds y la respuesta que tengan con el.

Todos los comentarios, sujerencias y tomates son bienvenidos. Les recuerdo que todo me sirve hasta una patada en el culo, todo me impulsa hacia delante. Besos y nos leemos