BODA
Hola, antes de pasar a la historia quiero darles las gracias por la paciencia por esperar meses por este capitulo. Lo tengo listo desde hace meses pero no pude subirlo por temas estrictamente personales.
Estos últimos meses han sido muy complejos para mi. No ha sido falta de inspiración sino que falta de oportunidad.
Quiero que sepan que las otras historias no están abandonadas, las iré terminando en la medida que pueda actualizar.
Espero les guste esta entrega
RETORNO
Matsuri estaba muy ansiosa, después de confesarles a Sari y Temari su embarazo, los nervios que no había experimentado con anterioridad le habían invadido por completo. Y casi no había podido dormir la noche previa a su retorno a Suna, pensado como y en que momento durante la fiesta le daría la noticia a Gaara. No sabía si aprovechar mientras Sari y Kankuro decían sus votos en el altar, así rodeados de gente él estaría obligado a solo escuchar y no podría decirle nada hiriente. O bien decírselo de forma "descuidada" tipo "estoy embarazada de ti y tengo nueve meses, ¿me puedes alcanzar la sal?" o decírselo mientras bailasen el vals junto con los novios, porque estaría obligado a escucharla hasta el fin, no podría decirle nada feo y después ella podría emprender una rápida retirada sin que se viese mal.
Así después de devanarse los sesos con mil ideas (una peor que la otra) y muy mal dormida llego a las 4 am a la estación para tomar el tren que le llevaría de regreso a Suna.
Le sorprendió ver la estación con tanto movimiento a esa hora, normalmente estaba prácticamente desocupada, se sorprendió más aún cuando detecto a al menos dos equipos de ninjas de la arena custodiando la estación, cuando los invitados en su mayoría ya se encontraban en la aldea desde hace al menos un par de días, no le dio mucha más atención y supuso que era por los invitados algo rezagados de otras aldeas que iban en viaje a Suna.
Subió al tren rogando lograr dormir un poco y se acomodó en el estrecho asiento de clase turista (tercera clase) que había comprado a las apuradas apenas llego a la capital; fue imposible conseguir un mejor asiento, ya todos estaban vendidos con anticipación. Afortunadamente era pequeña pero aun así su vientre voluminoso quedaba algo atascado, el asiento casi no se reclinaba y el espacio para estirar sus piernas era prácticamente nulo; rogaba que sus pies no se hinchasen mucho o de lo contrario no podría ponerse sus zapatos especialmente escogidos para la ocasión.
Con impaciencia y desesperación por dormir un poco más, vio como los ninjas pasaron controlando con total parsimonia y lentitud a cada uno de los pasajeros que se dirigían a Suna. Cuando llegaron hasta ella, con malestar y desgano les entrego su documentación, esperando que se fueran de una vez para poder cerrar sus ojos. Pero en lugar de eso, los ninjas le llamaron a viva voz despejando abruptamente su modorra y le señalaron que debía cambiarse inmediatamente de vagón, ellos le ayudaron a salir con cuidado del asiento estrecho y a llevar sus cosas. Los siguió sin mucho entusiasmo y casi arrastrando los pies por el desgano que tenia; supuso que por ser una ninja le correspondía viajar junto a sus camaradas, ni siquiera sospechaba la sorpresa que le esperaba.
Quedo con la boca abierta y solo pudo decir ¡guau!. Era el vagón que habitualmente usaban los ricos y famosos o las autoridades, no alguien tan corriente como ella. Les dijo a los Shinobis que debía haber un error y ellos dijeron que solo estaban cumpliendo órdenes. Ella no le dio muchas vueltas, entre volver al asiento incómodo y estrecho o disfrutar del cómodo y lujoso vagón no había que mucho que pensar.
Quedo gratamente sorprendida cuando le trajeron leche y frutas frescas para desayunar y una taza humeante de café descafeinado con la que había comenzado a soñar desde que había llegado a la estación, después se acomodó para dormir en un cómodo y gigantesco sofá de tres cuerpos que había ahí, con una almohada y una manta que le llevaron los Shinobis que al parecer estaban al pendiente de sus necesidades. Mientras se dejaba arrullar por el tren y su movimiento, Matsuri se sentía muy agradecida de tantas atenciones, pero de todas formas pensó que Temari estaba exagerando mucho, sin siquiera sospechar quien había dado orden de cuidarla en el viaje había sido Gaara.
No se dio cuenta cuando llego a Suna, pero el proceso de bajar del tren fue igual que cuando la cambiaron de vagón, Shinobis le ayudaron a bajar y a trasladar su equipaje. En lugar de dejarle ir al apartamento le escoltaron al hotel donde sería la ceremonia matrimonial, sin dejarle sola por siquiera un instante. Ahí se llevó la segunda sorpresa del día; quedo instalada en una suite enorme que tenía una cama gigantesca y cómoda, la más grande que había visto hasta ese momento. Se desplomo en la cama para disfrutar de su suavidad y se disponía a dormir una necesaria y reponedora siesta, cuando unos golpes en la puerta le hicieron levantar algo mal humorada por la interrupción.
Se sorprendió cuando en la puerta se encontró a dos ninjas médicos que sin ser invitados entraron a su habitación y sin mucha ceremonia le señalaron que venían a examinarla para asegurarse que ella y su bebe se encontraban en perfectas condiciones.
Matsuri no estaba muy feliz, las chicas se estaban pasando de la raya invadiendo su privacidad, no tenía planes de ir a controlarse en el hospital hasta después de la fiesta, cuando Gaara ya estuviese al tanto del bebe. Pero no había forma de evadir el examen teniendo a dos médicos instalados en su habitación, quienes la revisaron minuciosamente, así como los exámenes e informes que ella traía de la capital; después de la revisión concluyeron que ambos estaban muy saludables y confirmaron que bebe estaba listo para nacer en cualquier momento. Le dieron toda clase de recomendaciones a Matsuri y las indicaciones precisas de donde ir y a quien debía de avisar en caso de iniciar el trabajo de parto, ya que nada debía quedar al azar, debía seguir una minuciosa pauta que le entregaron donde incluso estaba señalada la habitación que ocuparía en el hospital.
Después que se fueron, finalmente pudo tomar una larga siesta y pronto ya era hora de prepararse para la boda de Sari y Kankuro.
Se vistió y maquillo con cuidado, ya que quería estar radiante en la boda de Sari y después partió hacia la suite donde estaba vistiéndose la novia para acompañarle en sus últimas horas de soltería.
AMIGAS
Cuando llego, Sari ya estaba lista enfundada en su vestido de novia que era muy favorecedor: un vestido color champaña de escote reina Ana con el torso bordado de pedrería de corte imperio, bajo él se abría una amplia falda de gasa de seda que caía en suaves capas, que destacaba su vientre ya muy crecido tanto que parecía en cualquier momento nacería su bebe; tenia bordados de pedrería en el ruedo que seguían el mismo patrón que el torso, su largo cabello había sido dejado suelto y delicadamente rizado en las puntas y estaba coronada con una hermosa diadema y un delicado velo corto completaba su tenida que le hacían lucir sencillamente hermosa, por supuesto que sus zapatos de novia eran a tono con el vestido, pero como se encontraba en un estado muy avanzado del embarazo esos eran unas cómodas ballerinas.
Estaba acompañada por Temari quien también estaba muy elegante, enfundada en un traje largo de seda color violeta oscuro de línea A y un favorecedor y profundo escote en V que llegaba cerca de su ombligo que sin duda dejaría a su marido pidiendo agua (y que le facilitaría la tarea de amamantar a su bebe según la excusa que invento por si sus hermanos le reclamaban por mostrar "mucho") debía sacarle partido a su nueva delantera cortesía de la lactancia materna, completaba su oufit con sus rubios cabellos recogidos en un sencillo moño bajo, unos aretes largos y unos tacones altos de 12 cm. Pero la mayor sorpresa fue sin duda Matsuri; cuando entro a la habitación fue toda una sorpresa para sus amigas; ella estaba vestida en un elegante traje de organza de seda, bordado de color burdeos; un strapless con escote corazón que cubría con recato a sus "amigas" (que había lucido con total descaro las semanas anteriores) también de corte imperio y tenía un cinturón de pedrería plateado que la ceñía por su parte más delgada y por primera vez la vieron luciendo su pequeña pero innegable pancita de embarazada, la falda del vestido se le ceñía como un guante terminando en varias capas que se superponían vaporosas y era imposible negar esa panza que aparentaba como mucho ser de seis meses y no de nueve como realmente estaba, completaba su atuendo con zapatos de baile plateados con tacones de 8 cm a tono con su cinturón, sus cabellos estaban peinados en un moño desordenado que destacada su delicado cuello y la curva de sus senos . Sari y Temari al verla no pudieron evitar dar grititos de sorpresa, una cosa era saberla embarazada, pero ver su pancita ya era otra cosa y sentir moverse al bebe ya fue demasiada emoción.
Al contemplarse las tres tan elegantes no pudieron evitar las lágrimas, por más que se esforzaban por no arruinar el maquillaje que se había aplicado con tanto esmero, pero era un cumulo de emociones y sobretodo mucha alegría. Matsuri y su vientre que por primera vez lucia sin tapujos habían capturado la atención, ella se sintió muy feliz cuando por primera vez fue acariciado por manos que no era las suyas. Murieron de la risa haciendo apuestas acerca de quién sería él bebe que nacería primero: el de Sari se estaba haciendo de rogar y el de Matsuri, por el contrario, tenía mucho apuro por nacer, o quizás nacerían al mismo tiempo…
Era muy gracioso ver a las tres, próximas a una boda comportándose como tres niñas pequeñas en lugar de las adultas que se suponían que eran. Solo faltaba Yukata para que las chicas estuviesen completas, pero lamentablemente la boda había coincidido con una misión de encubierto que se había alargado de forma inoportuna a ultima hora.
HERMANOS
Unas habitaciones más allá el novio se encontraba listo y dispuesto para renunciar a su soltería de forma oficial y definitiva. Estaba en compañía de Gaara quien también estaba listo para la ceremonia, pero definitivamente estaba mucho más nervioso e impaciente que el novio, se daba vueltas por la habitación y miraba constantemente el reloj. Quedo aún más nervioso cuando los ninjas médicos le confirmaron lo avanzado del embarazo de Matsuri y que estaba próxima a dar a luz en cualquier momento; ellos también le repasaron, las señales que le hacían saber que el trabajo de parto se había iniciado y que era lo que debían de hacer. Gaara estaba muy nervioso, si fuese otra la circunstancia y no el matrimonio de Kankuro, habría secuestrado a Matsuri y le hubiese obligado a quedarse con el todo el tiempo para poder cuidar de ella y de su hijo y estarían tranquilos a solas lejos de extraños. Pero debía controlarse, ese día no se trataba de Matsuri o de él, era el de día de Kankuro y Sari, debía ser paciente y sobretodo no seguir arruinando más las cosas con Matsuri.
Kankuro estaba muy tranquilo, se sentía muy seguro del paso que estaba dando. En realidad, el paso lo había dado meses atrás cuando fueron a vivir juntos con Sari, la boda era oficializar el paso dado y darle el estatus que le correspondía a Sari; en Suna la gente aún era muy conservadora y el casarse era algo casi obligatorio en alguien de su rango, más si estaba casi a punto de convertirse en padre. Pero igual quedaban algunas mariposas rebeldes que se paseaban por su estómago; normalmente no era el centro de atención, estaba acostumbrado a ser el hermano de, pero ahora junto a Sari serian todo el centro de atención y no podía evitar cierta incomodidad. Pero no dejaba de causarle gracia el estado de total perturbación en el que se encontraba Gaara, absolutamente nervioso, inquieto, parecía que haría un agujero en el piso de la habitación. Se preguntó cómo sería si el novio fuese Gaara y no el. Quien no conociese bien a Gaara pensaría que solo estaba aburrido ya que su rostro a la mayoría era totalmente inexpresivo, pero el sabía interpretar la chispa en sus ojos y el rictus en su boca además de otros mínimos gestos, señales inequívocas que estaba muy nervioso.
-Vamos cálmate, ya falta poco. Pronto podrás estar junto a ella. Mejor piensa que le dirás cuando la veas- le dijo Kankuro intentando tranquilizarlo y que los nervios de Gaara no terminase haciendo estragos en él.
Unos toques en la puerta y Shikamaru les vino a avisar que los invitados estaban comenzando a llegar, ya era hora el que novio y su padrino fuesen a la capilla para saludar a los invitados.
MOMENTOS PREVIOS
El hotel tenía unos hermosos jardines desérticos: hermosas variedades de cactus de todos los tipos y tamaños, colas de zorro, lavandas, y especies nativas más grandes como algarrobos, pimientos y laureles de flor que además de brindar sombra alegraban el lugar, además de zonas de sombraderos y pequeños cursos de agua que además de brindar riego a las plantas alegraban la vista de los pasajeros. Completaban los jardines bancas de mármol en bruto sin pulir y piedras de quarzo estratégicamente puestas que destacaban la flora del lugar.
Las mujeres solteras que se encontraban en el lugar no podían evitar lamentarse. Los dos hermanos Sabaku No se veían sencillamente espectaculares vestidos iguales de levita y pantalón azul con su respectivo chaleco claro y su corbata a juego. Siempre todas estaban babeando tras Gaara, pero ahora al ver a Kankuro sin su pintura en la cara y elegantemente vestido, se lamentaban jamás haberle intentado hincarle el diente y claramente ya era muy tarde, si estaba esperando que llegase su prometida para hacerla su esposa. Afortunadamente pensaron ellas, Gaara había roto meses atrás con su novia y aun se encontraba disponible, sin ponerse de acuerdo todas concluyeron que ese día harían su mejor esfuerzo por conquistarlo. Y los viejos del consejo que por cortesía habían sido invitados en su totalidad junto a sus familias también se disponían a hacer su mejor esfuerzo por conseguir que Gaara se fijase en sus hijas que convengamos eran más feas que quirquinchos o gatos mojados. Dentro de poco rato todos se llevarían una gran sorpresa.
La ceremonia se celebraría en los jardines del hotel donde se había acondicionado una pequeña capilla para la ocasión. A pesar de los muchos invitados no solo de la aldea, sino que también de lugares muy lejanos, Sari y Kankuro le imprimieron un toque íntimo y familiar, la decoración era muy acogedora.
Las bancas de piedra habían sido puestas mirando hacia el altar creando el ambiente de una capilla donde al frente estaba un pequeño altar decorado con coloridas flores propias del desierto, las siemprevivas o nomeolvides donde se encontraban los anillos y el acta de matrimonio, cerrando el altar a ambos lados habían sido puestos unos cactus de 2, 5 mt. El camino que quedaba entre ambas bancas, estaba bordeado por quarzo y antorchas de 1 mt. de altura serian encendidas en el momento cuando la novia llegase.
Cuando todos los invitados estuvieron en sus lugares, Shikamaru le aviso a Temari que ya era hora. La novia y sus acompañantes se aprestaban a llegar.
CEREMONIA
Fueron los diez minutos más largos de la vida para Kankuro y Gaara esperando a la novia y sus acompañantes. El jardín del hotel estaba lleno de conversaciones y risas. Pero cuando llegan la novia y sus acompañantes, todo enmudeció. Era tal el silencio que podría haberse escuchado hasta una aguja caer al piso.
Sari llego caminando con cuidado hasta la capilla, en compañía de Temari y Matsuri. Sari era huérfana y no tenía parientes, de modo que Matsuri seria quien la entregaría a Kankuro en el altar. Cuando las vieron llegar y comenzar a entrar por el pasillo principal de la capilla, todos enmudecieron. Kojama Matsuri, la madrina estaba evidentemente embarazada, algo totalmente insólito si se tomaba en cuenta que pocos días atrás había dado el examen de ingreso al alto mando, todos en ese lugar comenzaron a hacer conjeturas acerca de quién era el padre del niño.
Kankuro y Gaara también estaban sin palabras, claro que por diferentes motivos. Kankuro estaba muy emocionado de ver tan bonita a Sari, desde ese momento oficialmente su mujer. Y Gaara sentía que el corazón le iba a estallar de la emoción, ya no importaba nada, Matsuri su Matsuri al fin estaba viniendo hacia él, y traía en su vientre hinchado a su pequeño hijo, el resultado de su amor desaforado. Jamás la había visto tan hermosa como hasta ese momento.
Cuando llegaron al altar, Matsuri le entrego a Sari a Kankuro y le abrazo, él le correspondió el abrazo y le acaricio con cuidado su vientre. Ella solo le sonrió. Unos pasos más atrás Gaara humeaba de los celos, él debía ser el primero en acariciar a su hijo y Kankuro le había ganado la partida. Después de entregar a Sari debía de ubicarse en la primera banca junto a Gaara, quien solicito le tendió su mano y ella se tomó de su brazo tomando asiendo a su lado, sin soltarse. Ambos estaban ajenos a la ceremonia y estaban perdidos mirando los ojos del otro. Gaara no se contuvo las ganas y poso su mano en el vientre de Matsuri acariciándolo con cuidado a los ojos de quien quisiese mirar, ella le tomo la mano y la guio al sitio donde su bebe estaba en esos momentos pateando con energía.
La ceremonia fue muy sencilla y emotiva. Baki el antiguo maestro de los Sabaku No, fue quien la oficio. Pronto Kankuro y Sari eran marido y mujer. Matsuri no pudo evitar que los ojos se le humedeciesen ya que eran demasiadas emociones juntas, la boda de Sari y la cercanía con Gaara le habían hecho estragos.
La fiesta la hicieron en los salones del hotel, todo estaba saliendo conforme a lo planificado. Matsuri estaba muy feliz y con todas sus letras, aunque le era incomodo soportar tantas miradas indiscretas y toda clase de susurros en su presencia. No sabía cuánto rato más podría soportar sin decirle la verdad que se estaba atascando en su garganta a Gaara. Pero no eso no impedía que se estuviese divirtiendo y mucho junto con Sari y Temari. Aprovecho de bailar animadamente junto a ellas, con bebe Shika. Claro que Kankuro alarmado puso fin al baile por temor a que se desencadenasen cualquiera de los dos partos en un momento tan inoportuno. Gaara se acercó e invito a Matsuri a sentarse junto a él, lo que desencadeno una nueva y más intensa ola de rumores.
Finalmente llegó el momento de tirar el ramo y la liga por parte de los novios. "Casualmente" el ramo llego a las manos de una cansada Matsuri que se había quedado sentada en su lugar, mientras todas las demás solteras corrían tras Sari en busca del tan anhelado ramo. Unos traviesos hilos de chakra salieron desde los dedos del novio depositando el tan codiciado ramo en sus manos.
En cuanto a la liga, fue aún más evidente su adjudicación. Kankuro aún no terminaba de hacer el gesto de lanzarla cuando fue atrapada por la arena y Gaara la reclamaba como suya. De acuerdo a la tradición ellos serían los próximos en contraer matrimonio. Todo el salón enmudeció cuando Gaara se acercó a Matsuri y le tomo de la mano y le invito a ponerse de pie junto a el. Les dijo que tenían un importante anuncio que hacer; los viejos del consejo comenzaron a sudar frio.
-Esta es la fiesta de mi hermano y de Sari y no es nuestra intención distraer la atención de los novios, hoy es su día. Solo les quiero anunciar que dentro de muy poco Matsuri y yo formaremos nuestra propia familia. Vamos a ser padres de un hermoso varón dentro de unos días, solo les queríamos compartir nuestra alegría y hacer un anuncio oficial de la llegada de nuestro primer hijo- les dijo un Gaara muy feliz y emocionado. Jamás hasta ese momento nadie fuera de su familia le había visto con los ojos tan brillantes y llenos de alegría..
En el salón comenzaron de forma frenética toda clase de rumores, era evidente que la relación supuestamente fallida entre el Kazekage y Matsuri había dado un "fruto" y se iban a dar una nueva oportunidad. Los viejos del consejo estaban en ascuas; todos sus planes se encontraban en la basura. Viendo como la fiesta estaba degenerando en un caos de murmuraciones nada disimuladas, Temari rápidamente tomo el control de la situación atrayendo la atención de los invitados:
-Quiero hacer un brindis por mis dos hermanos y mis queridas cuñadas, que dentro de una semana me convertirán en tía de dos preciosos niños y Shikadai tendrá no uno, sino dos primos para jugar. En verdad me alegro y mucho que hayan elegido a dos mujeres tan dulces y pacientes para ser sus compañeras- brindo Temari saliendo al paso de la situación. Los invitados sin excepción estaban en shock. Ya no era una sospecha, el hijo de Matsuri lo era también de Gaara.
Al ver llegar a Matsuri con su vientre de embarazada, pensaron sería una gestación de pocas semanas concebida en su periplo lejos de Suna. Por lo mismo hacían toda clase de conjeturas acerca de la paternidad del niño, a pesar que desde su llegada al matrimonio Gaara había dado toda clase de señales dejando en claro su vínculo con ella y el hijo que esperaba. Los viejos del consejo se sentían atrapados en su propia trampa. Todas sus maquinaciones no habían dado el resultado esperado, por el contrario, ella había ocultado celosamente su embarazo y ahora de la forma en que Gaara había dado a conocer la noticia, su matrimonio era simplemente un mero trámite administrativo, cosa de ir y firmar un libro. Ella era oficialmente su mujer con todas las letras.
Y las solteras, ese era otro tema. Ellas comenzaron a llorar y a abrazarse sin control como si en lugar de estar en un matrimonio estuviesen en un funeral. Y ciertamente así era, sin estar aún casado, Gaara oficialmente dejaba de pertenecer a las filas de los solteros codiciables y acosables, ahora era un hombre de familia. Temari y Sari no pudieron evitar reír abiertamente con la ridícula escena.
A SOLAS
Ajeno a todo el barullo dejado tras de su publica declaración de paternidad, Gaara tomó delicadamente a Matsuri de la mano y la guio hasta la suite. La notaba cansada por la forma acelerada en que respiraba y porque caminaba con dificultad con esos tacos muy inapropiados para una embarazada (recordó que en su condición Temari siempre andaba con zapatos bajos muy cómodos).
Al llegar a la habitación la instalo con cuidado en la cama y le quito los molestos zapatos y contemplo sus pies hinchados y sin que ella se lo pidiese comenzó a masajearlos para aliviar en algo la molestia que sentía.
Matsuri estaba en estado catatónico sin lograr articular palabra. Días pensando y pensando que decir y al final sin mediar nada, Gaara había soltado la sopa en público. No podía aun dar crédito a sus oídos, él había hablado de formar una familia, estaba orgulloso de ser padre. Se preguntaba si se había golpeado la cabeza o se había quedado dormida y pronto despertaría de tan agradable sueño. El tacto de sus firmes dedos masajeando sus dedos, su adolorido arco y sus gordos tobillos de embarazada estaban eliminando cualquier intento de pensamiento lógico y una por meses adormecida lujuria estaba despertando en su afiebrada piel, deseaba con desespero tenerlo dentro suyo en ese mismo instante.
Mientras ella se derretía los sesos tratando de entender que estaba sucediendo, Gaara no estaba perdiendo el tiempo y había abandonado sus pies y ahora sus manos están masajeando suave y de forma ascendente sus piernas y su arena le estaba ayudando a quitarle ese molesto vestido y su ropa interior que fueron rápidamente descartados en el piso de la habitación. Sabía que no era correcto en su estado y que estaba convertido en todo un pervertido, pero estaba desesperado. Necesitaba saber que ella aun le correspondía con el mismo ardor que el sentía en su interior.
Matsuri se recupero de su estado catatónico y se dio cuenta que se encontraba sobre la gran y suave cama en completa desnudez mientras Gaara acariciaba con cuidado sus hinchados labios mayores solo empleando sus pulgares, mientras su arena hacia lo propio en sus grandes pechos que ya no eran redondos, ahora eran dos grandes y maduras frutas maduras, tensos y llenos con sus pezones crecidos y oscurecidos, con sus pezones erectos y endurecidos que le llegaban a doler de la anticipación. Su arena también propinaba suaves pero efectivas caricias sobre su vientre y su bebé se movía suavemente complacido con el trato que estaba recibiendo .
Pero sin dudarlo lo que más la excito fue ver la mirada cargada de deseo de Gaara, a quien parecía no importarle lo gorda y deforme que se encontraba y parecía a punto de devorarla. Y ella moría por tenerlo dentro suyo una vez más, sin pensar en mañana o en la conveniencia. Se dejó inundar por el placer y cerró sus ojos y ya sin poner resistencia se rindió al placer que estaba recibiendo de Gaara. Y reclamo sus labios con desesperación para invadir con gula su boca enroscando su lengua con la de él, mientras buscaba con desespero el acariciar su miembro endurecido. La arena una vez más hizo lo suyo y en segundos él estuvo tan desnudo como ella.
El ver el deseo reflejado en los ojos de Matsuri y el hambre que ella tenía de él, disiparon en Gaara todas las dudas que había albergado en las últimas semanas: Ella era suya como él también le pertenecía a ella en cuerpo y alma. Y se lo demostraría en ese mismo instante.
Después de corresponder su fogoso beso, Gaara descendió besando delicadamente su cuello, hasta llegar al hueco que se forma entre sus dos pechos, ahí le paso delicadamente la lengua y fue descendiendo hasta llegar a su prácticamente borrado ombligo, de ahí bajo hasta su ya hinchada y húmeda entrepierna. Le separo las piernas con cuidado indicándole que las sostuviera flexionadas a ambos lados. Entonces acerco delicadamente su nariz como un perro, para oler su delicada esencia. Separo ambos labios mayores con sus dedos y con su pulgar derecho comenzó a rozar su clítoris mientras que con su lengua comenzó a recorrer con gula sus pliegues, hasta comenzar a penetrarla con su lengua, sin dejar de estimular a su ya hinchado clítoris.
Matsuri estaba en éxtasis, meses en la más absoluta castidad le estaban pasando factura, parecía imposible poder contener tanto placer, pronto su cuerpo exploto de placer y ella fue incapaz de contener sus gemidos. Gaara sonrió complacido y gateo sobre ella con cuidado de no aplastar su vientre. Ella le llamo con sus brazos y le recibió gustosa con nuevos y ardientes besos, ella tomo su erección que era dolorosamente dura y la acaricio con cuidado, pronto cambiaron de posiciones y ella se posiciono sobre él y su erección y lo monto vigorosamente, mientras el con una mano la sujetaba de su glúteo derecho y con la izquierda pellizcaba su pezón para estimularlo a la par que mordisqueaba al otro. Pronto ambos se vieron envueltos en el más intenso de los orgasmos. Se acomodaron abrazados de costado, en la cama dejando espacio suficiente para no aplastar al bebe dentro de la pancita de Matsuri.
Se quedaron dormidos abrazados, agotados por tantas emociones. No era necesario decir nada más, entre ellos dos las palabras estaban de sobra; ya eran uno solo y pronto vendría su pequeño para completar su familia.
Hasta aquí esta entrega. Espero que les haya gustado.
Una vez mas les pido disculpas por la demora en actualizar.
Muchos besos virtuales por sus lecturas, nunca viene mal un review, pero con saber que lo leyeron me doy por satisfecha.
Estoy atenta a sus comentarios, tomatazos, etc. Recuerden que "todo me es útil incluso una patada en el culo".
La siguiente historia en ser actualizadas es "Agridulce día de la madre", los finales de: "cuidado con lo que deseas", "regalo insperado" y que quizás muy pronto venga una nueva historia en camino.
Abrazos virtuales y nos leemos.
