Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. Abara solo pertenece a Tsutomu Nihei. Este fic está inspirado en estos fanfic y no es una adaptación fidedigna de ninguno de los dos mangas.
El otro gauna
Fortaleza Kasaidel País del Fuego. 7 de febrero, 10:00 p.m.
Un escandaloso rubio se encontraba muy preocupado por todo lo que había estado sucediendo. Hace tan solo seis meses, poco tiempo después de graduarse de la academia ninja de la Aldea Oculta entre las Hojas se desato una guerra entre su aldea y la Aldea Oculta entre la Arena, a sus escasos trece años de edad él y sus amigos habían sido testigos de lo que podía ocasionar una guerra, las muertes de soldados y civiles, la pobreza y el desempleo, el miedo, el dolor, etc. Hasta ese momento a ellos no se les había enviado al frente de batalla, como eran Genins, a él y a sus amigos solo los habían estado enviando a misiones de patrulla y para recoger los destrozos que quedaban después de cada batalla. Hace apenas tres días se había informado que un país pequeño, al norte de su país, con una fuerza shinobi recientemente establecida y escasamente reconocida planeaban una invasión a su país. Eso era un error muy caro, al menos fue lo que la mayoría pensó, pensaron que rechazarían a los invasores rápida y fácilmente. Esa batalla iba a ser su primera batalla importante y con amplia participación activa de parte de los Genins. Se supone que no serían derrotados y que ninguno de los 9 novatos moriría.
Pero se equivocó, del equipo de Gai solo regresaron él y Ten-ten, del equipo 10 solo regreso Shikamaru, nadie regreso del equipo 8 y de su propio equipo solo lograron escapar él y Sasuke.
Naruto se encontraba bastante frustrado, aun no tenían noticias ni de Kakashi ni de Sakura, eso sin mencionar que tampoco había sabido nada de sus otros compañeros desaparecidos, pero tenía la esperanza de que ninguno de sus amigos hubiera muerto, tenía la esperanza que se encontraban allá fuera, ocultándose de las patrullas y las tropas enemigas, pero que estaban vivos y bien.
Naruto observo a su alrededor, vio a Ten-ten llorando y a Maito Gai con una expresión que reflejaba una inmensa tristeza, pero sin perder la compostura, observo a Shikamaru en una especie de shock, perdido en sus pensamientos. Giro la cabeza solo para encontrarse con un Sasuke cabizbajo, su pelo ocultaba su rostro así que no podía ver la expresión de su cara.
- ¡Ya basta! ¡No podemos simplemente quedarnos de brazos cruzados! ¡Nuestros amigos están allá afuera y necesitan nuestra ayuda!- grito Naruto llamando la atención de todos dentro de la habitación.
- ¡Cállate dobe! Y deja de decir estupideces- fueron las palabras que salieron de los labios de Sasuke- si nuestro sensei y los demás Jōnin-sensei no han regresado es muy probable que ellos y nuestros amigos estén…
- ¡Cállate teme! ¡Eso no es cierto, eso es mentira!- dijo Naruto sin bajar el fuerte tono de voz que estaba utilizando en todo momento.
- ¡Silencio Naruto! Sasuke tiene razón, a mí tampoco me gusta pensarlo pero debemos asumir lo peor- dijo Maito al alumno de su eterno rival.
- Pero…- intento debatir Naruto, pero no se le ocurrió nada.
- Ellos no pudieron haber muerto- dijo Naruto al tiempo que bajaba la cabeza y adoptaba la misma posición que Sasuke.
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En otra parte de la fortaleza se estaban haciendo planes para realizar un ataque al día siguiente al campamento del ejército enemigo. Según sabían en unas dos horas y media llegaría Jiraiya y con su ayuda podrían derrotar al gauna negro o a Orochimaru, y con suerte, aterrorizar al ejército enemigo para que ponga pies en polvorosa para escapar a su país.
No podían demostrar debilidad, si no mostraban de lo que eran capaces en cualquier momento podría atacar Kirigakure, Kumogakure o Iwagakure, y podía iniciar una cuarta guerra ninja.
Usarían todos los recursos a su alcance, ya era hora de ver de que era capaz su Jinchūriki en un campo de batalla.
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Campamento del ejército del País de los Campos de Arroz en la frontera norte del País del Fuego. 8 de febrero, 1:00 a.m.
- Bien, entonces 50 000 Ryō, es lo mínimo que pienso aceptar, piénselo bien, ¿cada cuando puede tener una lindura de ojos verde jade y cabello rosa?- dijo un shinobi del sonido a un sujeto parado frente a él.
- No lo sé- dijo un sujeto cubierto con una capa negra de cuerpo completo.
- Tan solo mírela bien, en este momento sigue siendo solo una niña, pero en dos o tres años más ya estará más desarrollada, y podrá cobrar dos o tres veces más por su virginidad- dijo el shinobi.
El sujeto bajo la mirada y observo detenidamente a la adolescente que lo único que hacía era sollozar y suplicar que le tuvieran piedad.
- Esta bien, tenemos un trato- dijo al tiempo que se cargaba al hombro a la adolescente como si fuera un costal de papas y la trasladaba lejos del campamento.
- No te preocupes pequeña, en algo tenía razón ese bruto, alguno de los burdeles del País de la Tierra pagara muy bien por ti- dijo el señor a la aterrada kunoichi que intentaba en vano zafarse de sus ataduras.
Este sujeto era un traficante de esclavos, era uno de los cinco en la zona, como buitres varios traficantes de esclavos y de cadáveres de distintas organizaciones siguieron discretamente al ejercito del País del Fuego, si bien no se acercaban a la zona de combate si merodeaban por los alrededores esperando poder capturar a una pobre alma y ver a quien se la pueden vender. La mayoría de estos traficantes buscaban personas rezagadas, heridas o perdidas, siempre iban acompañados de varios mercenarios y uno que otro ninja, evitaban mostrarse y atacar a grupos muy numerosos o guerreros de alto rango, ya que ellos no buscaban problemas que no pudieran manejar. Sin embargo en esta ocasión algunos sujetos, en vez de recoger las sobras fueron directamente al campamento del ejército del País de los Campos de Arroz, debido a que la mayoría de los traficantes de esclavos y de cadáveres ha establecido contratos comerciales con la Aldea Oculta del Sonido y varios de sus ninjas.
Algunos de los ninjas del Sonido vieron la oportunidad de hacer dinero extra y aprovechándose del buen humor de Orochimaru decidieron arriesgarse a infiltrar a varios traficantes para mostrarles la "mercancía", algo realmente temerario y estúpido, ya que si eran atrapados en el acto o existían fuertes sospechas de que habían vendido "conejillos de indias" del señor Orochimaru podían darse por muertos ambos, en el mejor de los casos serían ejecutados, en el peor ellos mismos pasarían a ser "conejillos de indias".
El sujeto, que trasladaba a su nueva adquisición, lo dejo con uno de sus hombres de confianza y avanzo él solo en dirección a un claro, de las ropas del sujeto salió un pequeño sapo y se acercó a un charco. De pronto del charco salió un sujeto con una capa completamente roja y que extendió su mano hacia el sapo.
- Bien Jiraiya-san, ya cumplí con mi parte del trato, tuve que comprar mínimo algo, pero no se preocupe, fue un cadáver nada más- dijo el traficante de esclavos a la figura delante de él.
- Esa rana espía es realmente hábil, ni siquiera note cuando salió y entro de nuevo a mis pantalones- dijo comenzando a reír estruendosamente.
- Es un sapo, a él no lo descubrieron, estas seguro que nadie te siguió ni sospecho de ti- pregunto Jiraiya con un tono de voz serio y aterrador.
- Seguro, ahora en cuanto a la paga…- dijo mientras Jiraiya le lanzaba una maleta.
- Gracias por tus servicios, ¡y más te vale que lo que hayas comprado haya sido un cadáver, porque si no sabrás de mí!- dijo Jiraiya asustando al traficante.
- No se preocupe, de todos modos si hubiera comprado un esclavo ya lo habría liberado- dijo el traficante a punto de mojar sus pantalones.
- Además acabo de ganar medio millón de ryō, no soy tan ambicioso como piensa- dijo intentando en vano relajarse y cortar la tensión del ambiente.
Jiraiya se marchó en dirección a la fortaleza Kasai, el traficante cambio de dirección por donde había venido, pero en vez de reunirse con el grupo anterior se reunió con cinco mercenarios que custodiaban un cadáver.
- Vámonos al punto de encuentro en la frontera entre el País del Fuego y el País de la Hierba- dijo aquel traficante mientras se ponían en movimiento.
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Orochimaru y Kabuto seguían analizando los cadáveres de los gaunas de Konoha, o lo que quedaba de ellos. Estaban terminando de analizarlos y sellarlos para transportarlos más fácilmente cuando uno de los shinobis interrumpió bruscamente en la habitación.
- Discúlpeme señor, pero es urgente- dijo aquel shinobi.
- Mas te vale que así sea- respondió Orochimaru con una sonrisa psicópata en su cara.
- Hace unos minutos llego un halcón con un mensaje, es de una de las bases cerca de nuestra aldea, al parecer los gaunas se escaparon y están haciendo una masacre.
Como ya se había mencionado anteriormente existían otros gaunas negros, pero aparte de Kimimaro solo había otro gauna negro que era completamente consciente de lo que hacía y podía controlar sus sentimientos, específicamente la enorme furia que invade a los gaunas, y para preocupación de Orochimaru ese gauna en particular se encontraba en esa base.
- Despierta a Kimimaro, iremos a encargarnos del problema, tú sigue con el tratamiento de los cuerpos y el sellado de los prisioneros- dijo Orochimaru mirando fijamente a Kabuto.
Antes de que Kabuto se fuera escucho una última orden de parte de Orochimaru.
- También te encargaras de la defensa del campamento.
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Kimimaro se despertó en cuanto noto que Kabuto ponía un pie en su tienda, se vistió y antes de que Kabuto terminara de informarle que pasaba él ya estaba listo para salir en dirección del señor Orochimaru.
Aunque el campamento estaba oscuro y estaba recién instalado Kimimaro lo recorrió sin ningún tipo de iluminación que no fueran las antorchas dispersas, y en su mayoría apagadas, del campamento. A estas horas solo los shinobis en misión y los guardias estaban despiertos, la mayoría de los soldados o prisioneros estaban dormidos y/o acurrucados en un rincón del campamento.
- Diga Orochimaru-sama- dijo Kimimaro mientras hacia una reverencia.
- Nos largamos a aplacar un motín, prepárate para lo que sea- dijo Orochimaru.
Kimimaro agarro un mechón del cabello de su señor y ambos desaparecieron en una nube de humo, producto de una invocación inversa.
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Base Oto 3 de la Aldea Oculta del Sonido. 8 de febrero, 1:15 a.m.
A unos cuantos cientos de metros del lugar apareció Orochimaru y Kimimaro. Se observaba una gran cantidad de cadáveres frescos y partes humanas con toda clase de heridas.
- Al parecer ya no queda nadie vivo, a excepción de dos gaunas negros muy cansados- dijo Orochimaru.
- Kimimaro encárgate de ellos, luego nuestra prioridad será encontrar a los otros 7 gaunas, en especial al experimento 66. Al parecer unos tres se encuentran muy cerca de aquí. Yo iré por ellos.
Durante las siguientes 4 horas Orochimaru y Kimimaro cazaron a 9 de los 10 gaunas negros, debido a la terquedad de seis de ellos tuvieron que matarlos, únicamente faltaba el experimento 66, que al parecer estaba unos 10 kilómetros adelante.
En eso aparece una serpiente blanca, con información por parte de Kabuto de que el País del Fuego estaba contraatacando. Orochimaru bufa y le ordena a su leal subordinado que retire la mayor cantidad de prisioneros posibles, sobre todo aquellos que serán útiles a sus experimentos.
- Démonos prisa, hay que capturar al experimento 66 antes de que se escape- dijo Orochimaru.
Tan solo minutos de persecución después se topan cara a cara con aquel que perseguían.
- Eres uno de mis mejores experimentos, solo con Kimimaro no puedo duplicar los resultados del gauna negro de manera fidedigna- dijo Orochimaru.
- ¡No voy a regresar contigo!- dijo el gauna excitado- finalmente tengo más poder del que jamás hubiera soñado, y tengo control sobre él.
- ¡Seré libre!- grito completamente emocionado.
- No, aun si huyeras, el poder del que tanto te enorgulleces, acabaría matándote, me necesitas para sobrevivir- dijo Orochimaru intentando razonar con el gauna.
- Jamás volveré a ese infierno, si me quieres matar, ¡mátame si puedes!- dijo el gauna mientras se tragaba 10 píldoras de soldado para gaunas.
Esas píldoras no solo tenían los mismos efectos que tenían las píldoras de soldado comunes, sino además daban resistencia al desarrollo de la enfermedad autoinmune que padecían.
Tanto Orochimaru como Kimimaro se prepararon para lo que fuera, el gauna intento hacer distancia entre sus oponentes pero Orochimaru invoco una serpiente gigante que ataco al gauna, naturalmente esta serpiente nunca tuvo oportunidad de salir viva de ese enfrentamiento, pero dio tiempo suficiente para que ambos pudieran rodearlo y cortarle cualquier ruta de escape.
- Fūton: Daitoppa- dijo Orochimaru mientras el fugitivo se transformaba y sacaba una armadura de hueso más rígida para poder resistir la poderosa ráfaga de viento lanzada por su enemigo.
- Balas perforadoras- dijo Kimimaro al tiempo que de toda su armadura ósea salían pedazos de hueso redondo que impactaban contra la armadura del otro gauna negro, esto, aunado al hecho de que las balas recibían el impulso de la corriente de aire duplicaban su capacidad de perforación, pronto en la armadura del gauna aparecieron grietas y fisuras que comenzaban a dejar puntos débiles en la armadura.
- Sawarabi no Mai- grita el experimento 66 al tiempo que el campo de batalla a un kilómetro y medio a la redonda se llena con púas de hueso que van desde 50 centímetros de alto a 15 metros y de 30 centímetros de diámetro a un metro; Orochimaru es perforado por estas estacas, mientras que Kimimaro las resiste con su armadura. Ambos están bastante impresionados de que el otro gauna pueda usar esta técnica, ya que consume mucho chakra y deja al usuario literalmente indefenso para cualquiera que haya podido sobrevivir a tan letal ataque, que para mala suerte del experimento 66 fueron ambos.
Orochimaru bufa molesto.
- Tendremos que reiniciar la persecución, pudo haberse escapado en cualquier dirección- dice Orochimaru con su siempre aterradora voz.
- No se preocupe Orochimaru-sama, no puede andar muy lejos- apenas termina de decir esto cuando de repente de una de las púas de hueso que salen del suelo aparece el experimento 66 con una lanza de hueso producto del jutsu Tessenka no Mai: Hana dispuesto acabar con Orochimaru, Kimimaro reacciona rápido y atrapa el brazo del experimento 66 con el jutsu Tessenka no Mai: Tsuru, al tiempo que Orochimaru saca de su boca su espada Kusanagi y con una destreza digna de cualquier espadachín experimentado Orochimaru entierra su arma en uno de los puntos débiles de la armadura, producto de las grietas mal cerradas hechas anteriormente y cuyo recubrimiento de hueso se debilito cuando el experimento 66 utilizo su tan letal jutsu.
El experimento 66 cae muerto casi de inmediato, al tiempo que tanto Kimimaro como Orochimaru respiran tranquilos después de horas de persecución.
- De verdad es una lástima, esto va a retrasar mis experimentos y la obtención de mas gaunas negros que sean como tu Kimimaro- dice Orochimaru preocupado por lo mucho que se retrasaran sus experimentos, con esto le podría tardar un año más de lo planeado en fabricar sus escuadrones de gaunas negros.
Kimimaro no dice nada pero procede a recoger y sellar el cuerpo del experimento 66 y lo guarda en un morral donde hay otros 6 pergaminos con cuerpos sellados de gaunas negros.
- Retirémonos, veamos que tanto pudo salvar Kabuto del contraataque de Konoha- dijo Orochimaru al tiempo que desaparecía fusionándose con la tierra, seguido de un Kimimaro que aparentemente desapareció en la nada.
