Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. Abara solo pertenece a Tsutomu Nihei. Este fic está inspirado en estos mangas y no es una adaptación fidedigna de ninguno de los dos.

El trato con Suna

Escondite 34, ubicado en el País de los Ríos. 13 de Febrero, 9:00 a.m.

Kimimaro experimentaba por vez primera el sentimiento conocido como tristeza, ya habían pasado 5 días desde el ataque a su campamento en el País de los Campos de Arroz y desde entonces su amigo Jūgo había desaparecido, aunque nunca lo demostraba se apreciaban bastante mutuamente y a pesar de todo nunca se habían separado sin antes saber dónde estaban o a donde iban y el tiempo aproximado del encargo o misión por el que se ausentaban. Ni su amigo Jūgo ni los 4 del sonido habían aparecido desde la batalla, ni en el punto de reunión beta ni en ese o en ningún otro escondite.

—Bueno, sería una verdadera lástima que el mejor equipo de sellado que tenemos y el sujeto con el cual Orochimaru creo el sello de maldición hayan muerto, pero… así es la vida —dijo Kabuto mientras Orochimaru hacia una mueca. Kimimaro permanecía indiferente en el exterior, pero por dentro quería llorar por primera vez desde que era niño.

—Por otro lado, al parecer el Kazekage nos anda buscando y tengo entendido que quiere sellar una alianza con nosotros —Orochimaru miro a Kabuto con interés —me imagino que los rumores del gauna negro se han extendido, Konoha también nos busca, pero para eliminarnos.

—En ese caso entonces veamos que nos ofrece —dijo Orochimaru —Kabuto busca más inteligencia acerca de la aldea y del país por cualquier eventualidad.

—¿Y qué hay de Jūgo y los demás? —pregunto Kimimaro un tanto preocupado.

—Ya ha pasado tiempo suficiente para que se pongan en contacto, si están vivos pero heridos y logran llegar a uno de nuestros escondites se les atenderán como es debido, si están capturados nos enteraremos en donde los tienen en no más de tres meses —dijo Orochimaru con la vista fija en Kimimaro —pero no podemos esperarlos más tiempo, debemos de continuar con nuestros planes, sobre todo al haber revelado tu existencia y haber perdido el control sobre el País de los Campos de Arroz y la Aldea Oculta del Sonido.

A pesar de su gran amistad con Jūgo su lealtad por Orochimaru era aún más grande, y ni siquiera su amistad le impediría cumplir los deseos de este.

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Aldea Oculta entre la Arena. 16 de Febrero, 8:27 p.m.

Rasa del desierto era el cuarto Kazekage y miraba por la ventana de su oficina a la aldea que con tanto esfuerzo fue levantada y protegida por sus antecesores, ellos habían hecho grandes sacrificios para mantenerla en pie y como una potencia militar en el mundo, en algún momento fue la más poderosa y temida del mundo. Pero en este momento está debilitada, es la aldea más débil de las cinco grandes aldeas shinobis. Una crisis económica seguida por la desaparición del tercer Kazekage les hizo perder toda la ventaja que habían adquirido por ser una de las aldeas vencedoras en la Tercera gran Guerra Mundial Shinobi. Cuando él consiguió que la economía y el poder de la aldea se recuperaran moderadamente el Feudal Imperial del País del Viento recorto su presupuesto, lo que causo una crisis aun peor que la anterior, por si fuera poco Konoha comenzó a meter a sus shinobis en asuntos sumamente importantes del País y que fácilmente podían amenazar a su aldea con la información que el idiota feudal les facilitaba. Tuvo que actuar cuando su país estaba por ceder los derechos de los campos de petróleo a Konoha, incluso el Ejercito Feudal los apoyo iniciando un golpe de estado, descubrió evidencias de que de alguna manera el Feudal Imperial había sido víctima de un poderoso genjutsu, no había posibilidad de tregua entre Suna y Konoha, pues esta aldea era la mayor beneficiaría de todo lo que había pasado hasta el momento, aunque como Kazekage no podía descartar que todo podría haber sido obra de alguna otra potencia shinobi. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, su aldea no solo no se había recuperado de la crisis, sino que esta había empeorado, no estaban ganando la guerra y shinobis de Iwa y de Ame estaban incursionando en territorio de su país, atacando a sus shinobis y a soldados feudales, saqueando aldeas y bóvedas. Pero eso estaba a punto de cambiar, o al menos eso esperaba. Si sellaba una alianza con Orochimaru y este le proporcionaba aunque sea un gauna negro la marea de la guerra podía cambiar.

Detecto como un shinobi entro en su oficina sin hacer el menor ruido, se inclinó posicionando su rodilla derecha en el suelo e informo que Orochimaru había accedido a verlo para discutir los términos del acuerdo. El Kazekage le ordenó retirarse y sonrió, tenía que tener cuidado, pero si todo salía bien su aldea no sería destruida y recuperaría parte de su antigua gloria.

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Era un lugar neutral ubicado en las fronteras del País del Viento y el País de los Ríos, en ese momento cerca de 1 000 shinobis y kunoichis de Suna y 800 shinobis, experimentos de Ororchimaru con la marca de maldición, se encontraban separados por cerca de 500 metros y repartidos en un área de 40 kilómetros cuadrados. En una habitación subterránea ubicada entre esos 500 metros se llevaba a cabo una reunión entre el Kazekage y Orochimaru, cada uno tenía guardaespaldas. El Kazekage llevaba a su hija Temari, su hijo Kankurō y el sensei de ellos, Baki, Orochimaru tenía a Kabuto y Kimimaro.

—Entiendo la posición de la Aldea Oculta de la Arena, pero mis servicios requieren de una garantía aparte de su palabra y un papel con su firma —dijo Orochimaru mirando la impasible cara del Kage.

—Entiendo, pero a diferencia de la Aldea Oculta del Sonido no voy a permitir que manipules a mi aldea a tu antojo y la abandones a su suerte cuando ya no te sirva —dijo el Kazekage dejando un punto claro a Orochimaru.

—La responsabilidad de proteger esta aldea es suya, no mía —respondió Orochimaru —además estoy consciente de que a usted no lo voy a engañar tan fácilmente como ha ocurrido con el señor feudal del País de los Campos de Arroz.

—¿Qué quieres de garantía? —pregunto el Kazekage con recelo.

—Su mejor arma —respondió Orochimaru haciendo una tétrica sonrisa. El Kazekage abrió los ojos impactado, mientras Temari y Kankurō pusieron caras de preocupación, pues sabían perfectamente a que se referían.

—¿Para que la quieres? —pregunto el Kazekage de manera agresiva.

—Solo queremos colocarle un simple sello, su función será la de destruir el contenedor y liberar al Bijū en caso de que usted nos traicione —explico Orochimaru sin dejar de sonreír.

—¿Cómo sé que no me amenazaras con mi propia arma? Y más aún, ¿Qué te hace pensar que te lo permitiré? —respondió el Kazekage en pose de lucha, sus hijos y Baki también se prepararon por si había que luchar, Kimimaro también se colocó en pose de lucha.

—No lo sabes, pero sé que lo harás porque estas desesperado —respondió Orochimaru conservando la calma, como si todo estuviera bajo control.

—Como muestra de buena voluntad dejare que usted le dé órdenes a Kimimaro, siempre y cuando no lo ponga en demasiado peligro, cuídelo como cuida a su hijo menor, aunque no lo parezca no es invencible —dijo Orochimaru mientras le dirigía una mirada a Kimimaro y este asentía, avanzaba hacia el Kazekage y se inclinaba esperando recibir órdenes.

—Le tengo una misión, si la realiza dejare que le pongas el sello a mi hijo, si fracasa no te daré nada hasta que me des un gauna negro que solo me obedezca a mí —dijo el Kazekage recuperando la compostura. Orochimaru amplio su sonrisa, Kabuto mostro una sonrisa igual que su amo, Temari y Kankurō se mostraron horrorizados, Baki, Rasa y Kimimaro permanecieron impasibles, no mostrando ninguna emoción.

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Castillo Ogawa del País de los Ríos. 19 de Febrero, 0:06 a.m.

En un denso bosque se encontraba desplazándose Kimimaro con la orden de asesinar al actual señor feudal del País de los Ríos. Justo a diez kilómetros en frente se encontraba el castillo Ogawa, uno de los mejores castillos del país y protegido con los mejores guardias de Konoha y de Tani. El anterior señor feudal de este país se negaba a apoyar a cualquier bando en el conflicto e intento mantenerse neutral, sin embargo a las dos semanas de comenzar la guerra decidió aliarse con la Aldea Oculta entre la Arena y su gobierno, desafortunadamente fue asesinado y el sucesor prefirió aliarse con Konoha, dando como resultado que la escasa fuerza militar de este país y parte de su gente apoye a Konoha y se enfrente o ponga trabas a los shinobis de Suna. El objetivo actual de la misión es ayudar desestabilizar el gobierno títere de Konoha asesinando al señor feudal, el problema es que está muy bien protegido.

—La barrera es bastante resistente —dijo Kimimaro a su acompañante —podre tirarla, pero enseguida se darán cuenta de que estoy aquí.

Kimimaro comenzó su proceso de transformación, noto como su acompañante se ponía nervioso y en guardia, no podía culparlo, no tardó en aparecer una armadura de hueso blanco que se volvió negro en cuestión de segundos, tampoco tardo en que en el castillo se diera la alarma de alerta de intrusos, Kimimaro podía ver movimiento desde su posición.

—Lo mejor es que te quedes aquí —dijo Kimimaro a Baki.

—El Kazekage me ordeno escoltarte y vigilarte para asegurarme que cumplas la misión y no hagas nada peligroso —dijo Baki ya tranquilo y con voz neutral.

—¿Sabes que Orochimaru-sama dijo que no era responsable de tu vida? —le pregunto Kimimaro mientras Baki asentía, Kimimaro se dio media vuelta y antes de que el Jōninpudiera reaccionar Kimimaro había partido en dirección al castillo.

Cuando Kimimaro estuvo a un kilómetro de distancia observo una gran cantidad de objetos que iban en su dirección, sabiendo que lo mejor que podía hacer era una distracción hizo el jutsu clones de sombra, 100 Kimimaros aparecieron y se transformaron en shinobis que tenían el símbolo de la Aldea Oculta del Sonido en su hitai-ate.

Esquivo agujeros que aparecieron de la nada, muros que se levantaban, paso a través de trampas explosivas, evitando activar las mas que pudiera, esquivo o rechazo jutsus de largo alcance, flechas, cuchillos kunai y shurikens.

Tessenka no Mai: Hana —dijo Kimimaro mientras intentaba atravesar la barrera con la lanza, no se tardó en dar cuenta que solo podía tirar una sección de la barrera y que esta se repondría en cuestión de minutos. No importaba, si entraba crearía más clones o simplemente los mataría a todos, en cuanto atravesó la barrera busco un lugar para refugiarse y planear su siguiente movimiento, la seguridad era realmente más fuerte de lo esperado.

—¡Ahí esta! —escucho que alguien gritaba. Sin perder tiempo Kimimaro escupió dientes fortificados, el sonido de un cuerpo desplomándose fue lo único que se escuchó después de escupir. Avanzó tan solo cinco metros cuando detecto que más presencias se acercaban a su posición.

Tsubaki no Mai —dice Kimimaro al tiempo que deshace lo que queda de su lanza y transforma el humero de su brazo izquierdo en una espada. Un segundo después su espada de hueso choca en contra de una espada de agua de un ninja enemigo, esta última es destruida, rebanando el brazo y el costado izquierdo de su portador.

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El señor feudal se encontraba nervioso, sabía que este era otro intento más de asesinarlo de parte del Kazekage o de alguno de sus aliados. Ya estaba acostumbrado a que lo intentaran asesinar, pues nunca estaba consciente de cuantos atentados o en qué tiempo se desarrollaban estos, tan solo era informado de que en el mes había "x" número de intentos de asesinatos frustrados. Con toda la seguridad ninja y tropas feudales, tanto de su país como del País del Fuego, nunca se esperó un atentado tan directo y abierto, pues aunque nadie se lo había dicho ni confirmado, él sabía que el ejército de afuera que salió prácticamente de la nada se encontraba ahí con el específico fin de acabar con su existencia.

—No se preocupe señor, los responsables serán detenidos o asesinados —dijo uno de sus guardias que en ese momento se encontraba escoltándolo siguiendo el protocolo de seguridad establecido para situaciones como esa.

Un fuerte ruido, seguido de gritos provenientes de todas partes se escuchó en el exterior del castillo, las paredes se cuartearon y el propio castillo se movió cuando algo golpeo sus cimientos, el señor feudal pasó de estar preocupado a estar completamente aterrado. El inquietante silencio que le siguió no hizo sino ponerlo histérico, el propio ninja que lo estaba escoltando tenía miedo de lo que estaba pasando a solo varios metros de su ubicación actual.

—¿¡Es que vino el propio Kazekage en persona a asesinarme!? —pregunto fuera de sí el señor feudal, el propio ninja no podía negar que eso le paso por la mente como una posibilidad real, pero evaluando la situación y el hecho de que el feudal ya estaba aterrado el ninja prefirió tranquilizarlo.

—No se preocupe, enviare al guardia de afuera para ver que paso, este bunker es el lugar más seguro de este país, ni el Kazekage en persona atravesaría todas las defensas tan rápidamente —dijo el ninja al señor feudal e intentando serenarse el mismo, si el Kazekage en persona vino con un regimiento de sus mejores ninja a este castillo los espías de la hoja deberían de saberlo. Si no pudieron detenerlo antes de llegar tan lejos refuerzos de la hoja deberían estar cerca, lo único que debían de hacer era aguantar.

El ninja intento establecer contacto con la persona al otro lado de la puerta, pero nadie contesto, antes de que el ninja pudiera hacer otra cosa la puerta se abrió tan bruscamente que salió disparada, con los pernos y bisagras rotas nada detuvo la puerta que choco contra el ninja y lo dejo inconsciente. El señor feudal solo vio a una figura humanoide cubierta con una armadura de hueso entrar antes de que dicha figura le rompiera el cuello y le arrancara la cabeza.

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Baki apenas y podía creer el enorme poder destructivo de un gauna negro, ellos ya habían soltado gaunas anteriormente en un intento por asesinar al feudal, ya sea que su poder por si solo les permitiera destruir todo o como distracción en lo que asesinos infiltrados eliminaban al objetivo, ningún grupo de gaunas pudo jamás pasar la primera muralla de ese castillo, mucho menos causar tanto daño como él podía apreciar en estos momentos. ¿Tan letales eran esas criaturas si adquirían la capacidad de razonar? ¿O también es porque este tal Kimimaro es uno de los inhumanos pero efectivos experimentos de Orochimaru? ¿Es posible que pueda ser una combinación de ambas?

Baki quiso seguirle el paso a Kimimaro para asegurarse de que pudiera asesinar al señor feudal, sin embargo Kimimaro no elimino toda la oposición que se encontraba, mataba a los que podía y mantenía distraídos al resto con sus clones mientras el avanzaba y cruzaba las defensas que le obstruían el paso. Que Kimimaro pudiera darse el lujo de ignorar a un escuadrón de ninjas de rango Jōnin no significaba que él podía correr el mismo riesgo.

Lo que Baki ignoraba es que Kimimaro ya se había retirado del castillo en dirección a un punto de encuentro acordado por ambos bandos, también ignoraba la enorme cantidad de refuerzos enemigos que se aproximaban al castillo y que incluso hacia que Kimimaro no se arriesgase a ir por el Jōnin de Suna. Baki siguió las ordenes de su Kazekage sin dudar ni titubear en ningún momento, sin saber que el objetivo de su misión se había cumplido y pensando que Kimimaro se encontraba todavía dentro del castillo. Baki no volvió a ver otro amanecer en su vida.

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El Kazekage no podía estar más complacido con los resultados, la perdida de solo uno de sus mejores hombres no era nada si se comparaba con los resultados obtenidos. Sabía que era una apuesta arriesgada el permitir que Orochimaru tuviera acceso a su "mejor arma" disponible, pero si podía obtener solo una docena de estos gaunas todo habría valido la pena.

Orochimaru también se encontraba bastante complacido, no esperaba menos de su mejor hombre, Kimimaro había demostrado su valía una vez más.

—Kabuto, prepara el sello —dijo Orchmaru a su mano derecha, cuando este se hubo retirado Orochimaro continuo. —Ahora espero que cumpla su parte del trato, Kazekage-sama.

El Kazekage solo asintió, mirando a Orochimaru con recelo.

—Te estaremos vigilando, si te pasa de listo lo vas a pagar —amenazo Rasa, esperando que ese escenario que temía no se presentase, por el bien de su nación y de su aldea.

La puerta se abrió, entrando el hijo menor del Kazekage.

—Adelante Gaara —dijo Rasa invitando y amenazando a su hijo con los ojos.

Kabuto llego con un pergamino tan grande y grueso como una persona. Desplego una parte y se vio una gran cantidad de diseños y kanjis en la parte expuesta del pergamino.

—¿Qué clase de sello es ese? —pregunto el Kazekage, nunca había visto un sello parecido.

—Es un sello modificado basado en antiguos diseños de los Uzumakis, parece ostentoso, pero no hará nada más de lo que dije que voy a hacer —dijo Orochimaru mientras hacía unas rápidas y extendidas posiciones de manos y golpeaba el suelo liberando la cantidad exacta de chakra para activarlo. Una gran cantidad de kanjis y diseños negros y rojos avanzaron hacia Gaara y treparon por su cuerpo, envolviéndolo por completo y concentrándose la mayor cantidad de símbolos en su vientre. Gaara grito y abrió los ojos con lo que parecía ser horror y miedo antes de caer inconsciente.

—Quiero que retires este sello en cuanto me entregues un pelotón de gaunas, renovaremos y discutiremos las condiciones para seguir con esta relación —dijo Rasa mirando lo más impasible que podía a Orochimaru, este asintió.

Orochimaru se retiró mientras preparaba su siguiente movimiento, el Kazekage es un idiota si cree que podían establecer una relación duradera, pero en parte tenía razones para mantenerse en contacto con el Kazekage, él tenía dos de los mismos objetivos que él mismo tenía: acabar con Konoha y con la organización criminal y terrorista, Akatsuki.