Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia es mía ambientada en el universo ninja.

Capítulo 6: Huida de Konoha (segunda parte)

Johannes no tardó mucho en percibir el rastro de esa tal Hinata, rápidamente le indico al niño que lo acompañaba el camino que debía seguir, noto el nerviosismo del niño debido a que tendrían que internarse en la aldea, al principio pensó que estaba preocupado de lo que le podrían hacer, pues según él toda la aldea lo odiaba, pero luego Naruto le comento que lo podrían llegar a atrapar, él le comento que conocía técnicas muy superiores al de los guerreros de este lugar y no lo podrían detectar a menos que él se dejara ver.

Naruto, ya más tranquilo siguió las indicaciones de Johannes y pronto supo al lugar al que había ido Hinata, de un momento a otro el corrió en dirección a donde estaba seguro que se encontraba Hinata. Johannes se quedó atrás a admirar la arquitectura del lugar, de verdad se veía bien, todas las personas mostraban una sonrisa y todas las construcciones tenían una bella arquitectura similar a algo que en el antiguo imperio Atlante era conocido como Japón. Se dio cuenta de dos cosas que lo pusieron en alerta y lo saco de sus pensamientos, al parecer Naruto le había dicho la verdad respecto a que la gran mayoría de los aldeanos parecían odiarlo, además del odio detecto un gran miedo, incluso terror, y escucho susurros que se referían a él como a un monstruo; lo segundo que le llamo la atención fue el hecho de que venían siguiendo al niño, no tardo en identificar que al menos tres de los cinco perseguidores eran los mismos sujetos que él detecto la noche anterior. Decidió darle alcance al niño antes de que algo ocurriera.

Al llegar vio como el niño estaba agitando casi de manera desesperada a una niña que parecía ser de su misma edad, de piel con tez blanca y cabello negro. Decidió intervenir antes de que hiciera alguna imprudencia:

- Deja de agitarla, solo está profundamente dormida por un cansancio extremo- dijo Johannes al tiempo que Naruto dejaba de sacudir a Hinata.

- ¡Debimos de haberla buscado antes, Dattebayo!- dijo Naruto con voz que reflejaba histeria y desesperación.

- Recuerda que tú dijiste que no era bueno que te vieran por estas fechas en las calles, además de que insististe en ir por la tarde-noche para evitar que nos vieran- dijo Johannes con un tono de voz neutral y seria.

Mientras Naruto mascullaba y observaba a Hinata sin saber a ciencia cierta que hacer para ayudarla Johannes mantenía vigilados a los sujetos que seguían al niño y que parecían estarlo estudiando.

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Naruto y Hinata caminaban por las calles, iluminadas por las lámparas decorativas de un festival que ocurrió hace poco, lamentablemente no podían conversar cómodamente, mientras Hinata se desplazaba por el centro de la calle siendo saludada, Naruto se desplazaba lo más pegado posible a la pared, intentando pasar desapercibido y siendo insultado y agredido por cualquiera que notara su presencia, Hinata iba dos metros delante de Naruto y servía como distractor, haciendo que solo una pequeña fracción de las personas se fijaran en la presencia de Naruto, el licántropo se desplazaba por los techos siendo invisible incluso para los perseguidores del niño, un grupo de 5 personas que solo observaban al niño y, estaba seguro, lo buscaban a él o a cualquier otro que estuviera al pendiente del niño.

A Hinata no le gustaba nada que trataran de esa forma a su amor platónico, pero si interviniera le causaría más problemas a futuro, estaban por llegar a los territorios del clan y se despidió de Naruto con una sonrisa tímida, Naruto se despidió de ella a distancia, agitando una mano de un lado a otro y sonriendo.

Hinata se internó en los dominios de su clan con dos pensamientos: se preparaba mentalmente para el regaño que iba a recibir por llegar tan tarde y estaba haciendo una lista mental de los pergaminos más básicos que le podrían ser útiles al nuevo amigo de Naruto-kun.

Por otro lado Naruto y su amigo se internaron en caminos solitarios que varios shinobis estaban recorriendo y que conducían a campos de entrenamiento, conforme más se adentraban en esos caminos menos shinobis y gente en general iban apareciendo hasta un punto en donde solo se notaba que estaba caminando el niño, el licántropo todavía se ocultaba con su técnica.

De un segundo a otro Naruto se encontró rodeado de shinobis con gabardinas negras y máscaras blancas de distintas formas animales, de inmediato Naruto se puso nervioso.

- Uzumaki Naruto, acompáñanos- fue lo que dijo uno de los tres enmascarados que se encontraban rodeando al niño.

- ¿Yo? ¿Por qué? No he hecho nada malo- fue lo que dijo Naruto con voz asustada y desafiante.

De repente todo paso muy rápido, uno de ellos se dispuso a golpear a Naruto en la nuca… pero su golpe nunca llego, fue interceptado por la blanca mano de una persona de complexión delgada y que portaba una armadura con diseños, dibujos y adornos desconocidos para ellos y que salió literalmente de la nada.

Los otro dos ANBUS intentaron intervenir, en menos de un segundo se habían alejado 15 metros y estaban realizando posiciones de manos, de la mano libre de la persona desconocida, específicamente de la sección de la armadura que cubría el antebrazo, a la altura de la muñeca salieron tres afiladas puntas de acero de unos 50 centímetros de largo, alzo el brazo al tiempo que le rompía el brazo al otro ANBU y lo arrojaba en dirección a los demás ninjas, este se levantó con un kunai en la mano y… fue lo único que alcanzo a hacer, de las puntas de acero salieron a una velocidad impresionante ráfagas de relámpagos que atravesaban el chaleco, la carne y los huesos como el cuchillo caliente atraviesa la mantequilla, manchando de rojo las gabardinas, disipando los jutsus de fuego y de sombras que habían lanzado los ANBUS y matándolos en menos de 10 segundos de combate.

Naruto se encuentra aterrado y en shock, pues nunca antes había visto o participado en una batalla a muerte, el licántropo únicamente vigila de cerca a los otros dos ANBUS que hacen exactamente lo mismo con el licántropo.

Los otros dos ANBUS están impresionados con la habilidad del sujeto que tenían enfrente, salió de la nada y a una velocidad envidiable mato a tres shinobis sin aparentemente ningún esfuerzo.

- Fū- dijo su compañero.

- Entendido- respondió Fū.

- ¿Quién eres?- comenzó a preguntar Fū mientras realizaba unas posiciones de manos.

- Eso no es importante- respondió el sujeto que era desconocido para los ANBUS- te aconsejo no gastar chakra, la técnica que estas utilizando es inútil conmigo.

En ese momento ambos ANBUS se ponen en posición de ataque, Torune en ese momento se quita los guantes que llevaba puestos y tanto sus manos como su cara se ponen de color negro, Fū saca una tantō y se dispone a atacar desde un ángulo diferente al de Torune.

Johannes esquiva los ataques de Torune e intercepta, detiene o desvía los de Fū, después de 30 segundos de lanzar golpes sin ningún resultado positivo los ANBUS de Raíz se retiran a 30 metros de su objetivo.

- Es un sensor- dice Fū.

- Ya me di cuenta, y creo que él ya se dio cuenta de que no debe dejar que lo toque- dijo Torune.

En ese momento Johannes sonríe al tiempo que dice:

- ¿Recuerdas que querías ver mi forma de lobo niño?- dijo al tiempo que le salían garras y colmillos, su cabeza se comenzó a asemejar a la de un lobo o un perro, su masa muscular comenzó a crecer, le salió pelo en todo el cuerpo, le salió una cola de tamaño mediano, las articulaciones y huesos de sus piernas deformaron hasta parecer una mezcla extraña entre una persona normal y un perro que es obligado a pararse en dos patas- Aquí la tienes- dijo Johannes con una voz grave que demostraba fiereza e intimidaba a cualquiera.

El proceso de transformación duro menos de 5 segundos, pero a pesar del tiempo que el objetivo y el obstáculo se mantuvieron quietos los ANBUS no podían reaccionar, nunca habían visto nada parecido, además de que notaron varias cosas perturbadoras: el chakra de este sujeto se incrementó de manera exponencial, la armadura que portaba se iba adaptando a los cambios morfológicos que se presentaban en el cuerpo del sujeto, el pelo del sujeto, que en un principio era de color negro cambio a un tono casi blanco inmaculado, junto con otro aumento bestial de chakra. Los ANBUS tenían miedo, no habían detectado un poder similar desde hace 9 años cuando ataco el Kyūbi, además Fū fue capaz de detectar otras energías que el juraba no tenían nada que ver con el chakra.

Johannes también se encuentra bastante desconcertado, su poder era bestialmente más grande de lo que debería de ser, es mínimo 10 veces más poderoso en la cantidad de chakra, y no está del todo seguro de cuanto aumento su poder en mana y magia. También es curioso su cambio de color en el pelaje, que siempre había sido negro, a un pelaje blanco, sea lo que sea que lo fortalecía en su forma humana también lo afecta en su forma de lobo. Maldijo para sus adentros, aunque externamente no lo demostraba, dio un vistazo rápido a su alrededor y descubrió varias cosas, para empezar Naruto se había desmayado, segundo sus dos enemigos parecían estar saliendo de su shock inicial y se organizaban para distraerlo y poder raptar al muchacho y tercero su despliegue de poder no ha pasado desapercibido y ha alertado a toda la aldea, percibe claramente que los shinobis que no se encuentran paralizados por el miedo se están movilizando y organizando para hacerle frente a la fuente de poder de ese chakra. Rugió obviamente frustrado, no era necesario que él entrara en su forma de lobo, en su forma humana era perfectamente capaz de matar a esos dos guerreros, pero quería averiguar si sus habilidades seguían siendo las mismas en esa dimensión a donde fue a parar, y era obvio que no, tenía más poder del que nunca tuvo en su vida.

No era momento de pensar en eso, podía detectar perfectamente las intenciones de esos dos, al parecer el sujeto con los insectos pequeños se sacrificará para distraerlo mientras su compañero rapta al muchacho y se lo lleva, ya estaba harto de esos dos así que decidió terminar rápido con esa batalla y retirarse antes de que algo más pasara. A una velocidad impresionante le rompió el cuello a Fū y de su boca expulsa una llamarada de uno de sus ataques que solo podía usar en su forma de lobo en la dirección de Torune: Invocación mágica del fuego negro del infierno.

Aunque el plan original de Johannes era lanzar una pequeña llamarada de no más de un metro que solo calcinaría al objetivo, lo que salió calcino no solo al objetivo, sino también 15 metros cuadrados de tierra entre árboles y animales que quedaron atrapados entre las llamas, al parecer tendría que entrenar para poder controlar bien su poder cuando sienta que esa energía extraña lo fortalezca, pero primero debía de descubrir que le daba tantas fuerzas, ya se preocuparía por eso luego.

Detecto que una gran cantidad de guerreros poderosos usuarios de chakra se dirigían a su actual localización, agarro al niño y se lo hecho al hombro como si fuera un costal de patatas, pensó en apagar el fuego, pero mejor lo utilizaría como distracción, activo un jutsu de camuflaje que lo hizo desaparecer y se fue al bosque de la muerte.

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Hinata tenía miedo, se encontraba recostada en su cama, después del castigo, que consistía en duplicar la intensidad de su entrenamiento la mandaron sin cenar a la cama, no podía dormir, pensaba en Naruto y los sujetos que lo perseguían. ¿Y si el amigo de Naruto-kun no era tan fuerte como presumía y lo derrotaban? ¿Y si mataban a Naruto y nunca más lo volvía a ver? Tan solo pensar en esa posibilidad hizo que Hinata se volviera a remover en sus sabanas y que sintiera un profundo vacío en el estómago, se intentó tranquilizar cuando algo la dejo paralizada, un despliegue de chakra tan grande que no pudo evitar devolver la merienda que le había traído Naruto-kun. Se sintió paralizada por el miedo, se asustó tanto que ella solo atino a orinarse y temblar como un ratón asustado, afuera escuchaba el revuelo en la mansión, escuchaba pasos y gritos en los que se podía detectar fácilmente el tono de alarma y de preocupación, se escuchaba como algunos se ponían armaduras y como otros simplemente salían, estaba segura que todos habían activado el Byakugan. De repente escucho más gritos, solo que estos eran de miedo y de terror puro, ella estaba tan asustada que ni eso podía hacer, y se hubiera quedado así de no ser porque escuchó un grito que la hizo reaccionar, era su hermana pequeña de tan solo 4 años de edad, Hinata salió de su shock, activo su Dōjutsu y salió corriendo de la habitación en dirección al cuarto de su hermana, esquivo torpemente a los demás miembros del clan que apenas y le prestaban atención a ella, al abrir la puerta se encontró a su hermana bañada en lágrimas, en orines y con su propio vómito en posición fetal. Hinata sin dudarlo ni titubear se acercó a ella y la abrazo, esta respondió el abrazo, Hinata cargo a su hermana y se dirigió al refugio Hyūga, de ahí probablemente las llevarían a otro refugio en caso de que las cosas empeoraran. De repente la imponente presencia de chakra simplemente desapareció, como si nunca hubiera existido. Eso no paro el alboroto que se formó, ni el hecho que Kō, su guardián, apareciera y las escoltara al refugio.

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A la mañana siguiente Naruto se despertó gritando y muy asustado, mirando para todos lados, se dio cuenta de que se encontraba en el bosque de la muerte, pero no se alarmo.

- Fue solo una pesadilla- dijo a nadie en especial en voz apenas audible.

- No sé hasta dónde recuerdes, pero no fue una pesadilla- dijo el licántropo haciendo saltar a Naruto en su sitio.

- ¡Los sujetos…- pero antes de terminar de hablar fue interrumpido.

- Están muertos, nadie me vio, aunque si detectaron mi despliegue de poder, la aldea está en alerta y te están buscando por todas partes- dijo dejando a Naruto con la boca abierta mientras procesaba toda esa información.

Después de un silencio en el que nadie dijo nada Naruto solo se agacho y dijo de manera triste y resignada:

- No creo que sea conveniente que busque a Hinata-chan en este momento.

- No, pero si quieres puedo ponerte en contacto con ella en cuanto se tranquilicen las cosas- dijo Johannes en su típico tono neutro- mientras deberíamos de escondernos en el otro bosque, ese que rodea la aldea.

- ¿Hay un bosque que rodea la aldea?- pregunto Naruto mientras Johannes solo suspiraba.

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Ya había pasado una semana desde que Naruto había desaparecido y las personas que notaron dicha desaparición se encontraban bastante preocupadas.

En la torre Hokage, en la sala de reunión se encontraba el consejo de Konoha sumamente preocupado por la desaparición de su Jinchūriki, el consejo civil odiaba a Naruto, pero no querían que muriera, solo que lo encerraran en un lugar donde el zorro no pudiera causar daños, por su parte el consejo shinobi, si bien tenía resentimientos contra Naruto hace tiempo que habían descubierto que el chico tenía perfectamente bajo control al zorro y en un futuro podría manejar parte o la totalidad de su chakra, era su arma, su as bajo la manga, y lo habían perdido, y con ello una gran parte de su fuerza militar. Tanto el consejo civil y militar sabían que perder su Jinchūriki era malo y causaba una gran desventaja en torno a sus vecinos, por eso no habían mandado a matarlo ninguno de ellos.

Por su parte Sarutobi se encontraba no solo preocupado por todas las demás cosas anteriores, sino también porque se consideraba el abuelo del pequeño, lo había protegido de los enemigos de sus padres ocultando su origen a todos los demás, lo había mantenido lo mejor posible, aunque sabía perfectamente que había fallado bastante en esa parte. Hizo lo posible por que el tuviera una infancia normal, pero ahora no solo se daba cuenta de lo mucho que le fallo a Minato y a Kushina, sino también que alguien lo había secuestrado, y no tenía ninguna pista de quien pudo haber sido, sospechaba de Danzō, de las aldeas rivales, de su propia aldea aliada y también de un grupo terrorista llamado Akatsuki, pero no tenía idea de por donde podían comenzar. Nunca debió de quitarle la vigilancia a Naruto.

- Entonces está decidido, continuaremos investigando que fue lo que paso, pero de momento ocultaremos el hecho de que Naruto desapareció- ordeno el Hokage con voz seria, el resto del consejo solo asintió, sabiendo que si esta información se llegaba a saber se echarían aún más problemas encima.

En un bunker subterráneo secreto Danzō también estaba sumamente preocupado y frustrado de que alguien se hubiera llevado lo que probablemente hubiera sido uno de sus más eficaces agentes en Raíz. No solo se encontraba enojado por la desaparición de Naruto, sino también porque probablemente él y su organización encabecen la lista de sospechosos, y si bien él ya había desarrollado un plan para desviar sospechas una de las condiciones para que funcionara dicho plan era que la desaparición del chico se debía de llevar de la forma más discreta posible, al grado que nadie hubiera notado su desaparición en unos días, pero la manera en que el chico desapareció fue lo contrario de discreto. Y había otro asunto más que lo preocupaba, el hecho de que hallan secuestrado a su Jinchūriki en sus propias narices y ni él, ni sus ninjas, ni ningún otro hayan podido hacer nada. Se lo llevaron en sus narices, y sus agentes, aquellos que tenían la misión de traer al niño habían desaparecido, o más bien habían sido probablemente incinerados con un extraño fuego negro, y la única persona que podía usar fuego negro y que él conocía se encontraba en Kiri en ese preciso momento. Además el sujeto que sus agentes habían detectado y descrito cerca del niño no era para nada parecido a Itachi, no era parecido a ningún ninja de la hoja, así que no se trataba de uno, ni por su apariencia física, ni por su firma de chakra. Al menos tenía una pista, algo que Hiruzen no tenía.

- Señor, tenemos problemas, han entrado en varios de nuestros escondites y nos están tomando prisioneros los ANBUS del Hokage, es cuestión de tiempo para que encuentren este lugar- dijo un ANBU que apareció de repente en el recinto.

Danzō suspiro, de verdad que Hiruzen quería encontrar al Jinchūriki, al parecer primero debía de liberarse de cualquier sospecha antes de proceder con la búsqueda del chico.

En la academia la mayoría de los niños no le daban importancia al hecho de que Naruto había desaparecido, de hecho no se habían dado cuenta hasta que uno de sus maestros dijo, con una sonrisa de oreja a oreja, que Naruto probablemente ya no los acompañaría otra vez en la academia; salvo por Iruka, uno de los maestros, y Shikamaru, un alumno muy inteligente y perezoso, sospechaban que algo le había ocurrido y que tenía que ver con lo que sucedió la semana pasada, se preocuparon por él, pero no eran quién para pedir explicaciones, ambos apenas y lo trataban.

En un puesto de fideos, Teuchi y su hija estaban sumamente preocupados y tristes por la desaparición del niño al que ambos habían considerado su mejor cliente y parte de su familia.

- Deja de pensar en él de una vez Ayame, por favor- dijo su padre serio.

- Pero me preocupa lo que le pueda llegar a pasar- dijo la niña de aproximadamente 10 años.

- Sabes lo que nos podía pasar si seguíamos congeniando con el chico- dijo Teuchi con voz derrotada.

- Debimos de ser más discretos- dijo Ayame al borde de las lágrimas.

Por otro lado en la mansión Hyūga una ojiperla se esconde en un rincón y comienza a llorar a lágrima viva, ella ya sabe que Naruto desapareció, en cuanto se enteró intento disimular lo más posible su inquietud y su tristeza, poniendo la misma mascara de mirada seria y fría que el resto del clan, pero ya no aguantaba más, termino temprano el entrenamiento para refugiarse en su habitación y ponerse a llorar, no podía contarle a nadie, al parecer cualquier persona que hubiera estado en contacto con el rubio había sido vigilada y hasta interrogada, ella sabía perfectamente con quien había estado antes de desaparecer e intuía perfectamente que no podía hablar. Afortunadamente nadie se había enterado de sus reuniones en el parque.

- ¿Dónde estás Naruto-kun?- dijo entre sollozos y en un susurro.

- Hinata-chan- dijo de repente Naruto haciendo que la Hyūga dejara de llorar y saltara en su sitio.

- ¿Naruto-kun?- pregunto la Hyūga en un susurro.

Naruto en respuesta asintió al tiempo que le ponía su dedo índice en los labios indicándole que guardara silencio.

- Estas bien- susurro Hinata sumamente contenta.

- Sí, pero no tenemos mucho tiempo- dijo Naruto en susurros.

Hinata en ese momento vio al mismo sujeto encapuchado que Naruto le había presentado anteriormente en el parque.

- Escucha, no te lo puedo contar todo en este momento porque yo mismo no entiendo varias cosas, pero me voy un tiempo de Konoha a recorrer el mundo y ayudar a mi amigo biōkami- dijo Naruto con voz baja.

- Creí que se llamaba…- decía Hinata pero fue interrumpida por Naruto.

- Ese será su nombre de ahora en adelante, el otro es muy raro y llama mucho la atención- dijo Naruto antes de que siguiera hablando.

- Escucha- dijo Naruto al tiempo que sacaba algo de su bolsillo- pon algo de tu chakra en este amuleto- dijo señalando un amuleto color negro en forma de corazón.

Hinata hizo caso, agarro el amuleto e infundio un poco de chakra que fue rápidamente absorbida por el amuleto.

- Qué raro amuleto- dijo Hinata al ver que había absorbido parte de su chakra sin dejar rastro de este.

- Según mi amigo es un amuleto mágico, préstamelo- dijo al tiempo que la Hyūga le ofrecía el amuleto a Naruto.

Naruto partió el amuleto en dos partes iguales y le ofreció uno a una confundida Hinata que lo agarro.

- Ahora cierra los ojos y pon la mente en blanco, ósea no pienses en nada- explico Naruto, Hinata hizo extrañada lo que le pedía.

- Con esto acabamos de formar un vínculo mental y solo nosotros dos con los pedazos del amuleto podemos comunicarnos- explico Naruto con el pensamiento y los ojos cerrados- para eso debemos de tener los ojos cerrados y la mente en blanco, si no no funciona y no me puedes escuchar ni responder.

Hinata abrió los ojos sorprendida y mirando el amuleto, Naruto tenía la otra parte sujeta con una mano y los ojos cerrados, frunció un poco el ceño, abrió los ojos y le reclamo:

- Hinata rompiste el vínculo, Dattebayo.

- L-lo siento- respondió nerviosa.

- Como te decía, no lo pierdas y nos comunicaremos a la media noche para que te diga el resto de nuestro plan- termino de explicar para levantarse y abrazar a Hinata, la cual se puso roja como un tomate- no es un adiós, es un hasta luego, te visitare cada vez que pueda y nos pondremos en contacto cada vez que pueda, Dattebayo.

- Espera- dijo Hinata corriendo a una mochila y sacando un pergamino- esta es información básica del continente elemental, les servirá para su viaje, tengan suerte y… ¡cuídate mucho¡- dijo esto último gritando.

Nerviosa camino en dirección a su puerta y la abrió un poco, pero no vio a nadie en los pasillos, cerró la puerta de su cuarto y soltó un suspiro, cuando volteo no había nadie y estaba sola de nuevo en su habitación.

Volteo su mirada a la piedra negra que tenía en la mano, la apretó con fuerza al tiempo que cerraba los ojos y rezaba una plegaria.