Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia es mía ambientada en el universo ninja.
Capítulo 9: El País del Fuego (parte 2)
País del Fuego, río Kemuri. 8 de noviembre, 6:00 a.m.
Naruto y su nueva amiga Akiza se encontraban durmiendo profundamente cuando de repente tienen un amargo despertar, Biōkami había arrojado a ambos infantes a las aguas poco profundas del rio, Akiza despertó instantáneamente y salió gritando y tomando aire mientras comenzaba a tiritar de frio, Naruto tardo unos segundos más en despertarse y salió escupiendo agua y muy alterado, siendo sus primeras palabras en ese día:
- ¿Qué diablos te pasa?
- Te advertí que diario te despertaras temprano, y si tú no te levantas por tu propio pie yo lo hare- dijo indiferente Biōkami- sin ninguna excusa- recalco antes de que Naruto pudiera decir nada.
Desde que salieron de Ko había comenzado formalmente el entrenamiento de Naruto bajo un muy estricto y casi inflexible régimen de entrenamiento, comenzando desde las 6 de la mañana todos los días, cosa que había puesto a prueba la paciencia de Biōkami y el sueño de Naruto, que en su vida le habían exigido levantarse tan temprano.
Sin importar el día debía de elegir entre recolectar y/o cazar y preparar su desayuno, dependiendo del día y la situación, después de 10 minutos de reposar debía de correr al menos 20 kilómetros a través del terreno abrupto, todo antes de que dieran las 11:30 de la mañana.
Akiza únicamente salió del agua y se acercó a uno de los pergaminos que antes había estudiado Naruto, dos días después de acompañar a Naruto y Biōkami ella también decidió que quería convertirse en una guerrera, y aunque no lo había dicho estaba segura que el anciano se había dado cuenta de que ella quería convertirse en una guerrera para vengarse tanto de Konoha como de los rebeldes, que fueron quienes le quitaron todo.
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Biōkami había leído toda la información que se encontraba en los pergaminos que la niña le entrego, había interrogado de manera hábil e indetectable a múltiples personas de distintos lugares y de distintos estratos sociales, en pocas palabras, en poco menos de un mes no solo ya se había acostumbrado a vivir en la superficie de ese nuevo mundo, sino que también sabía mucho acerca de él, había aprendido mucho de su cultura, su organización social, su lenguaje, su escritura, su historia, su fuerza militar, de los distintos tipos de ambientes y ecosistemas que se encontraban en dichos países. Era un mundo tan rico que nunca se había imaginado, por primera vez en años, estaba absolutamente impresionado, aunque su cara y sus acciones no lo demostraran.
Había muchas cosas que no sabía de los shinobis, aun no sabía que le había pasado a la niña ese día, esos ojos no eran normales, y puesto que shinobis de bajo y medio rango que había encontrado no habían podido decirle a ciencia cierta que había pasado deducía que era un fenómeno sumamente raro, tampoco había averiguado que era esa extraña entidad de chakra, pero al parecer Naruto podía, al menos inconscientemente, entrar en contacto con ella. Asimismo tampoco sabía el por qué unos extraños sujetos con forma humanoide pero amorfos lo estaban rastreando y persiguiendo, ya había cazado a tres de estos seres, emergían de la tierra como si estuvieran fusionados con ella, eran completamente blancos, eran imposibles de detectar con técnicas exclusivas de chakra, sin embargo gracias a su experiencia con la magia podía detectar su aura, no había tenido tiempo de interrogarlos, el hecho de que pudieran combinar su cuerpo con la tierra los hacía peligrosos, debido a que eran difíciles de cazar si escapaban. Así mismo aun no sabía que lo afectaba por las noches, tal vez fuese la luna, ya que cuando desapareció también lo hizo esa extraña energía que lo fortalecía, y ahora que está apareciendo nuevamente esa extraña energía está volviendo.
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Naruto se encontraba tomando su siesta de media hora hasta que dieran las doce del mediodía. Akiza también se encontraba muy cansada.
Había descansado solo 15 minutos cuando fue despertado por su sensei. Al despertarse Naruto advirtió dos cosas de él, lo estaba mirando fijamente y se encontraba cubierto de sangre.
- ¿Qué paso, Dattebayo?- pregunto Naruto alarmado.
- ¿Que hay acerca de la vigilancia de los Cuarteles Tanzaku?- pregunto indiferente.
- ¿Eh?- fue la respuesta del desconcertado Naruto.
- Ayer hablaste telepáticamente con tu amiga que reside en Konoha, dijiste que te quedaste despierto averiguando acerca de la situación de esa ciudad- dijo Biōkami a sabiendas de que no solo hablo de ese asunto con su amiga.
Naruto se llevó una mano a la nuca a la vez que se rascaba y sonreía nerviosamente.
- Claro, claro, eto…- dijo Naruto haciendo un esfuerzo por acordarse de esa pare de la plática- a si, dijo que era muy peligroso pasar por ahí, ahí hay muchos soldados, no solo ninjas, además de que va haber un festival muy grande y van a venir muchas personas- dijo Naruto.
- Eso y el hecho de que el grupo conocido como La milicia del renacer del Fuego vaya a atacar esa ciudad hace muy peligroso estar en sus cercanías, si seguimos el cauce del rio llegaremos a esa ciudad, pero si nos desviamos al sur podríamos llegar a la comunidad agrícola conocida como Kazan no hai*– dijo Biōkami para los niños y para sus adentros.
- ¡Van a atacar la ciudad!- exclamo Naruto alarmado- debemos advertirle a los guardias y…- pero antes de que Naruto pudiera continuar fue interrumpido por Biōkami.
- Falta casi un mes para que se realice el festival- fue lo que dijo Biōkami- si quieres avisar del ataque puedes escribirlo en la carta que le vas enviar al Hokage- agrego lo último.
- ¡Ya encontraste la forma de comunicarte con él!- pregunto Naruto emocionado olvidando por completo el anterior asunto.
- Es una forma un tanto arriesgada, pero si todo sale bien no nos rastrearan y la carta llegara a su destino- fue lo que dijo Biōkami observando como Naruto sacaba un pedazo de papel arrugado de su morral y se ponía a escribir muy emocionado, ante la hastiada mirada de Akiza.
- ¿Por qué no dejas que se maten entre si y ya?- fue lo que dijo Akiza a Naruto con una voz que reflejaba odio.
- Por que morirán muchas personas inocentes- fue lo único que respondió Naruto lanzándole a ella una mirada de reproche.
Akiza y Naruto habían desarrollado una relación de amistad-rivalidad en menos de una semana, Akiza admitía que Naruto se le hacía una buena persona, amable y simpática, pero a la vez era muy ingenua, más de lo recomendable. Admiraba su fuerza, al grado que lo llego a considerar su inspiración a lo largo de sus entrenamientos físicos, que si bien no eran tan duros como los de él, era demasiado para una niña de su edad y con su antiguo estilo de vida. Naruto por otro lado considero rápidamente a la niña como su amiga, aunque no le gustara que guardara dentro de sí tanto rencor, ni que utilizara el odio como fuente de fortaleza emocional ante los despiadados entrenamientos de Biōkami, admiraba su inteligencia y su capacidad analítica, no llevaba más de 4 días de estudiar y ya sabía lo que a él le tardo en su momento un mes aprender. De alguna manera le recordaba a su antiguo compañero de la academia, Sasuke Uchiha, salvo que ella era más sociable y menos engreída y grosera.
Y hablando de estudiar.
- Escribirás la carta en tu tiempo libre, ahora a estudiar- dijo Biōkami autoritariamente, ante la triste y frustrada cara del rubio y la indiferente de la pelinegra.
Del mediodía hasta las dos de la tarde se la pasaban estudiando la información básica de la academia que en teoría Naruto se debería de saber de memoria, y la información enviada por Hinata. La siguiente hora se la pasaban meditando y/o resolviendo problemas analíticos para agilizar la velocidad mental y el pensamiento analítico. Después era una hora para hacer la comida y comerla. De las 4 de la tarde a las ocho de la noche Biōkami los entrenaba para hacer jutsus, tanto los que él consideraba básicos como los que se consideraban básicos en la Academia ninja de Konoha. De las ocho a las 9 los entrenaba en Genjutsu y de las 9 a las 10 de la noche los entrenaba para comenzar a desarrollar sus habilidades para el mana o la magia. De las 10 de la noche a las 6 de la mañana los tenían como horas libres y podían hacer lo que quieran, aunque generalmente terminaban tan agotados que media hora después se encontraban dormidos. A veces Biōkami los obligaba a correr los 10 (para Akiza) a 20 kilómetros a medida que avanzaban, por supuesto por rutas diferentes, pues Akiza estaba muy lejos de poder siquiera acercarse al nivel de Naruto.
Biōkami observaba con curiosidad la relación de ambos infantes, tenían personalidades opuestas, habilidades opuestas y por supuesto objetivos completamente opuestos. Mientras Naruto quería proteger Konoha, Akiza quería destruirla. Probablemente Naruto aún no se dé cuenta pero su actual amiga-rival bien podría convertirse en un futuro en una de sus peores enemigas a muerte. Y a pesar de todo estaba consciente del mutuo aprecio entre ambos infantes, de Naruto no le sorprendía, pero de Akiza sí. A pesar de saber cuál era el objetivo de Naruto Akiza admiraba y apreciaba a su nuevo amigo, aunque no lo demostrara abiertamente. Eso se le hizo curioso, ya que en su raza si un infante tenía ideas completamente opuestas a las tuyas se convertía en tu enemigo sin importar nada, la lealtad a la manada era lo primero, pero para mantenerse unida la manada debía de tener objetivos similares, en común o que no chocaran entre sí, por lo cual se evitaba formar lazos de ese tipo con cualquiera que tuviera ideas o propósitos contrarios a los tuyos. Aun si eras infante y convivías con alguien así en cuanto te dabas cuenta de los objetivos de su manada o sus ideas eran incompatibles con los de tu manada inmediatamente tu amigo se convertía en tu enemigo, uno al cual podías respetar si es que se había ganado tu respeto. ¿Pasaría lo mismo con ellos con el tiempo? ¿Llegarían a acuerdos mutuos igual que los licántropos? O, ¿uno de ellos renunciaría a su objetivo con tal de conservar esa amistad? ¿El que renunciara se le uniría al otro?
A lo largo del mes él había observado que la lealtad entre la familia en ese continente a veces no era tan fuerte como se podría esperar, cerca de una octava parte de las familias que él había visto se desintegraron o desintegrarían por "x" o "y" razones que no incluían la muerte, heridas u otras razones de fuerza mayor. El hecho de que el clan se fragmente en grupos familiares más pequeños o de plano en individuos por razones diferentes a la muerte u otras causas igual de graves era impensable entre los licántropos, pero al parecer en el continente elemental ese tipo de cosas no eran raras.
Biōkami observo a Naruto preguntarle algo a Akiza, él se rascaba detrás de la cabeza, y por lo que podía ver de su cara, ella se molestó con él. Él sabía que sus habilidades se complementaban entre sí, y en no mucho tiempo tal vez lograran hacer un gran dúo de combate, de momento eran niños, y por lo que había observado, más frágiles física, psicológica y emocionalmente, que los infantes licántropos. De momento los entrenaría, al fin y al cabo, solo no encontraría la forma de sobrevivir y regresar a casa, necesitaba una manada, aunque sea una de la que fuera un miembro temporal.
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País del Fuego, río Kemuri. 8 de noviembre, 10:23 p.m.
Naruto ya había terminado de redactar la carta que le enviaría al Hokage, Akiza no había querido ni verla, Biōkami solo le había hecho un par de correcciones, pero fuera de eso la había dejado igual, a pesar de su peligroso contenido.
- ¿Y cómo llegara al Hokage?- pregunto un curioso Naruto.
- Fácil, contratare un equipo de ninjas de tu aldea para enviar el correo- dijo Biōkami ante el confundido rostro de Naruto.
- Al parecer los pueblos grandes y ciudades contratan ninjas para transportar documentos, dependiendo de la importancia del documento y la distancia a recorrer es el rango del ninja y el precio de la entrega- termino de explicar ante un indignado Naruto.
- ¿¡Ninjas como carteros!?- cuestiono Naruto sumamente indignado, Akiza, que también había estado escuchando su conversación fingiendo interés en otra cosa también le miro curiosa, sin que Naruto se diera cuenta.
- Tiene lógica si lo piensas, en muchos casos la información es sumamente valiosa si la sabes aprovechar o la intercambias a la persona que la sepa aprovechar- Naruto le miro incrédulo, Akiza impresionada- hay veces que la gente está dispuesta a matar o morir por información, y esta puede ser de cualquier tipo, desde económica, hasta planes o localizaciones importantes, en las manos equivocadas cualquier tipo de información puede ser muy dañina para un grupo específico de personas en una sociedad, e incluso para una sociedad completa.
- ¿La información de esta carta es valiosa?- pregunto Naruto todavía incrédulo.
- Si- respondió Biōkami- teniendo en cuenta que por alguna razón y a pesar de que te trataban mal eres valioso para la aldea, cualquier información acerca de tu localización, estado o acompañantes es sumamente valiosa para los mandos militares de tu aldea- Naruto miro confuso a su sensei, Akiza curiosa.
- ¿Por qué es tan valioso?- se animó a preguntar Akiza, ya no conforme con mantenerse al margen de la conversación y ante la sorprendida mirada de Naruto.
- No estoy del todo seguro, tal vez tenga que ver con una enorme cantidad de chakra que tiene consciencia y voluntad propia y que se encuentra encerrada dentro de ti- dijo con toda naturalidad Biōkami- quizás te quieran para convertirte en un arma o un supersoldado.
- Ves, es bueno que hayas escapado- le dijo Akiza alegre a Naruto.
- Pero yo quiero ser un ninja de Konoha- respondió Naruto haciendo enojar a Akiza, la cual se levantó y se fue lejos de ellos dos- ¿¡Y ahora que dije para molestarla!?
Biōkami supo que le llevaría horas explicarle a Naruto el por qué Akiza se enojó, y además eso no le concernía a él de momento, así que prefirió cambiar de tema.
- No te preocupes, pondré esta carta junto con otras en el pueblo que también van a Konoha, así que no gastare tanto, no llamaremos tanto la atención y no tendremos que preocuparnos de que nos rastreen tan fácilmente- dijo Biōkami a Naruto.
- ¡Nos vas a dejar solos!- pregunto Naruto emocionado de por fin tener un día libre, aunque su sensei no lo supiera.
- Ni siquiera lo pienses chamaco, convenceré a un conductor de un convoy cercano para que lleve la carta sin hacer preguntas, así que ni te ilusiones, mañana vas a entrenar como en el resto de los días- respondió Biōkami con voz neutra, pero divertido de ver la reacción de Naruto.
Él solo dio media vuelta y siguió entrenando.
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Era un simple comerciante con intenciones de vender muchos materiales para hacer los adornos de la gran fiesta que se acercaba, los adornos más simples podían ser preparados con una o dos semanas de anticipación, pero los más complejos y elaborados debían ser hechos hasta con un mes de anticipación. Aun así en su convoy de 10 carruajes tenía todo tipo de materiales de pequeño y gran tamaño, algunos se encontraban sellados en pergaminos y otros no, y había desde listones hasta luces rotatorias que funcionaban con electricidad. Estaba nervioso, era un comerciante de mediana envergadura, así que solo pudo contratar un equipo ninja hasta los territorios más seguros, una vez llegados ahí, los shinobis se fueron dejándolo a él recorrer con su gente el resto del camino. A pesar de que esos eran territorios seguros, libres de ladrones y rebeldes, lo cierto es que por la actual situación del país pocos lugares se podrían considerar seguros. Sabía que no había padillas de ladrones tan grandes como para robarle toda su mercancía o dinero y escapar exitosamente, sin embargo un buen susto si se llevarían, sin mencionar que los rebeldes no solo los asaltarían, sino también reclutarían a los hombres más fueres o jóvenes y se llevarían a las mujeres más bellas o jóvenes. Él tenía miedo de las múltiples anécdotas acerca de lo que sufren los reclutados por las distintas milicias rebeldes, rumores que desde hace dos años se estaban haciendo más comunes cada vez.
- ¡Se acerca alguien a nosotros!- grito uno de sus acompañantes. En total en el convoy venían 15 personas, 13 hombres y dos mujeres.
Absolutamente todos los integrantes del convoy se pusieron en alerta, todos los carruajes que se encontraban siendo tirados por caballos se detuvieron, los hombres comenzaron a sacar lentamente cuchillos y mirando nerviosamente el frente del convoy, divisaron a un sujeto cubierto de pies a cabeza por una capa negra. Todos los integrantes panearon sus miradas de izquierda a derecha o viceversa, en busca de más sujetos que salieran del bosque, mas no vieron a nadie más.
- ¡Saludos viajeros!- dijo el hombre todavía cubierto con la capa negra, aunque no se podía ver el rostro por la piel de las manos y la voz rasposa dedujeron que se trataba de una persona anciana.
- Saludos extraño, ¿desea algo?- pregunto el líder de ese convoy todavía desconfiado y un poco asustado.
- Tranquilícese, no tengo intención de robarlo o hacerle daño, solo me gustaría pedirle un favor, de un viajero a otro- dio el extraño encapuchado.
- No soy un viajero, soy un comerciante, y tengo prisa- agrego un tanto molesto por el susto que tuvo por culpa de ese sujeto.
- En ese caso me gustaría comprar un favor- dijo el extraño encapuchado sacando una carta y una pequeña bolsa llena de Ryō- me llamo Biōkami y me gustaría que entregara esta carta en la oficina de correos de esta ciudad, estoy dispuesto a pagar 500 Ryō por este favor- termino de decir al tiempo que el comerciante recogía la carta y el dinero, la carta emitía un extraña luminiscencia verde que nadie más vio.
El comerciante miro desconfiado la carta.
- ¿Por qué no puede llevarla usted personalmente? La ciudad se encuentra muy cerca- dijo el comerciante más curioso que asustado.
- Tengo otros asuntos que atender y usted es una persona en la que sé que puedo confiar para entregar esta carta, mi intuición me lo dice- dijo Biōkami dando media vuelta y retirándose del mismo lugar de donde vino.
El comerciante y su personal solo quedaron mirando al extraño desconocido curiosos, ni siquiera les había dado la oportunidad de presentarse apropiadamente. Aparte, al sujeto lo rodeaba una atmosfera extraña, no parecía un vagabundo o un campesino común, durante un segundo se preguntaron de donde venía ese sujeto y que es lo que hacía, hasta que le restaron importancia. El comerciante guardo la carta entregada entre una pila de cartas que él iba a enviar a diferentes partes apenas llegara a la ciudad, le hizo señas al resto de sus acompañantes para que avanzaran y continuaron su viaje como si no hubiera pasado nada.
El comerciante solo sonrió, pues enviar una carta a Konoha desde los Cuarteles Tanzaku costaba solo 100 Ryō, 400 Ryō era una ganancia insignificante teniendo en cuenta lo que él esperaba ganar en la ciudad, pero él lo tomo como un buen presagio de su buena fortuna.
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País del Fuego, Kazan no hai. 15 de noviembre, 8:20 p.m.
- ¡Vamos Akiza!¡Tengo hambre, Dattebayo¡- dijo Naruto emocionado seguida por una muy agotada Akiza.
Hace unos días llegaron a Kazan no hai, había varios ninjas de rango medio y soldados feudales apostados cerca de los caminos principales, al parecer Kazan no hai no era la única comunidad agrícola en la zona, pero por su ubicación y tamaño era la más recomendable para ocultarse en lo que se dirigían a otro lugar, al estar en un centro poblacional la duración e intensidad de sus entrenamientos físicos se había reducido ampliamente, de manera que tenían más tiempo libre que antes para que jugaran e hicieran otras cosas de niños, según Biōkami, para no levantar sospechas entre los paranoicos pobladores.
- ¡Hola Asami, hola Ginzo!- saludo Naruto alegremente mientras tomaba asiento en un puesto que se parecía mucho al puesto de Ichiraku, halla en Konoha, solo que este se veía más viejo.
- ¡Hola Naruto!- dijo Ginzo, el cual solo tenía 14 años de edad. Una niña de más o menos la edad de Naruto se asomó por detrás de su hermano.
- Por favor ayúdame Asami- pidió Ginzo a su hermana de 9 años. Ella solo asintió y pregunto:
- ¿Qué van a ordenar?
- ¡Yo un gran tazón de ramen!- dijo Naruto emocionado.
- ¡A mí solo dame arroz frito!- dijo Akiza sin mucho ánimo.
Durante una de sus exploraciones por el pueblo Naruto había conocido a Asami y le había ayudado a transportar verduras en ese momento. Para Naruto todo lo que había vivido en ese pueblo es lo que siempre había soñado, pues en Konoha no podía exponerse mucho sin ser maltratado y no podía jugar con otros niños, en cambio en ese lugar nadie lo trataba mal (a menos que hiciera alguna travesura), nadie lo odiaba y en sus ratos libres podía jugar con los otros niños como siempre había querido, sin que estos se apartaran o que recibiera miradas de odio de parte de los padres. Sin embargo para Akiza era todo lo contrario, estar en ese lugar lo único que hacía era recordarle a ella todo lo que siempre tuvo y lo que había perdido, ver a los niños jugar y sonreír solo le recordaron cuando ella era feliz e ignorante de gran cantidad de los males del mundo; ella se había enfermado y hasta había pasado hambre, pero siempre tenía a alguien que la consolara y cuidara, ahora estaba sola. Para ella Naruto era un amigo, igual que tantos otros que tuvo cuando era más pequeña, Biōkami le daba miedo y solo lo veía como un maestro, un sensei que le enseña cosas que ella tiene que saber para sobrevivir y defenderse en ese cruel mundo que recién había redescubierto.
Akiza pensó en su madre, ella nunca había salido de ese pueblo, en ese pueblo creció, vivió su vida, conoció a su padre, la crio y murió. Akiza nunca se había imaginado que saldría de ese pueblo o que este sería destruido. Había descubierto que el mundo era más grande de lo que ella jamás hubiera imaginado.
- ¡Aquí están sus órdenes!- dijo Asami con una sonrisa y poniendo los platillos en la barra del establecimiento.
Akiza salió de sus pensamientos, dio un "gracias" apenas audible y comenzó a comer, mientras Naruto dio las gracias acompañadas de todo tipo de elogios.
Asami y su hermano Ginzo eran también víctimas de la crisis del país. Ambos eran rubios de ojos azules, vistiendo ropa de color marrón bastante desgastadas, sobre todo en la zona de las rodillas, y unas sandalias simples. Su familia era pequeña, pues su padre huyo de su pueblo natal por razones para ellos desconocidas, se logró instalar y conoció a su madre, hija de un grupo de viajeros, ambos se establecieron ahí y formaron una familia. La madre de ambos murió cuando nació Asami, quedando solo su padre y ellos dos. Hace algunos meses vinieron soldados feudales de la capital del país y comenzaron a reclutar cinco hombres de cada familia entre la edad de 15 y 35 años. Para la mayoría de las familias no fue algo tan "grave", pues la mayoría de las familias contaban con más de cincuenta individuos entre ese rango de edad, siendo poco menos de la mitad hombres. Sin embargo puesto que su padre venía de otro pueblo, la mayoría de su familia estaba en otro lado, y a pesar de ser lo único que ellos tenían su padre fue reclutado, dejándolos solos con el puesto de comida que siempre había manejado. Desde entonces ellos han estado solos, cuidándose entre sí.
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Era de madrugada y la pequeña "manada" había salido a entrenar. Biōkami estableció que a Naruto se le daba mejor el manejo del mana que incluso el del propio chakra, algo raro, sin embargo era mejor que él aprendiera a manejar el chakra, pues su entidad interna estaba compuesta de esto, y dejar el manejo de mana cuando tenga un control avanzado en el chakra, eso podría llevar varios años. En cambio Akiza era más hábil en el manejo del chakra, siendo el manejo de la magia lo segundo mejor que se le daba, Biōkami planeaba enseñarle ambas artes de manera simultánea, aunque dando más prioridad a los avances en el manejo del chakra, pues aunque la magia tuviera ventaja sobre este último, la magia podría tardarse dos o tres veces más tiempo en aprender que su equivalente en el chakra. Además aprender a manejar el chakra era lo más básico. Por supuesto lo que estableció era de momento puramente teórico, eso de que a alguien se le diera mejor manejar el mana era muy raro entre licántropos, y dado que los humanos del continente elemental eran más débiles debía de ser aún más raro, si estos resultados reflejaban la naturaleza del control de las energías de Naruto entonces en unos 20 o 30 años bien podría convertirse en un guerrero de la naturaleza y manejar, aunque sea solo un poco, la magia, el chakra y el mana.
- Bien, suficiente por hoy, será mejor que regresemos- dijo Biōkami viendo a ambos infantes exhaustos y a punto de desmayarse- después de un descanso de diez minutos- agrego al evaluar su estado.
Pasados los diez minutos se dirigieron al pueblo cuando encontraron soldados feudales, con su típica armadura de metal color rojo y de estilo samurái. Los niños inmediatamente se pusieron nerviosos por diferentes razones, pero Biōkami presentía el porqué de su presencia.
- Oigan, ustedes, ¿viven aquí?- pregunto uno de ellos.
- Si, hemos llegado apenas hace unos días- respondió Biōkami poniendo ligeramente nervioso al soldado.
- Bien, estamos reclutando gente de entre 14 a 40 años de edad, ¿alguien de sus acompañantes está en ese rango de edad?- pregunto el soldado manteniendo la compostura.
- No, solo somos yo y los niños aquí presentes- respondió al soldado, el cual tenía un extraño presentimiento acerca del sujeto que estaba entrevistando.
- ¿Alguno de ustedes tiene entrenamiento militar?- pregunto con la misma voz, esa pregunta no estaba dentro de los protocolos de reclutamiento de civiles en esa zona, pues desde la Primera Gran Guerra Shinobi esa zona había permanecido desmilitarizada, sin embargo la extraña sensación que detectaba del anciano lo obligo a indagar algo acerca de su vida.
- No, ninguno, solo somos viajeros, transitando lo mejor que se puede por los caminos más seguros para evitar incidentes, ni siquiera nos quedaremos aquí mucho tiempo- respondió Biōkami.
- Necesito ver en donde se hospedan- dijo de repente el soldado, por alguna razón el sospechaba que este tipo estaba mintiendo.
El pequeño grupo camino a través del pequeño pueblo, vieron a una gran cantidad de hombres jóvenes y no tan jóvenes formados en un grupo y rodeados por un cordón de soldados mientras ancianos, niños y mujeres lloraban o simplemente se despedían en silencio, había algunos hombres que estaban fuera del cordón pero que perecían estar platicando a gritos con los hombres que estaban dentro del cordón de soldados.
Biōkami no se alteró, pero la escena resulto de lo más impresionante para los infantes, especialmente para Akiza, que en su vida había presenciado algo como eso. Naruto tampoco había visto algo parecido, pues en la aldea todos los guerreros eran voluntarios, él tardo un rato en entender el por qué tanto alboroto. Ambos infantes quedaron tan impresionados que no se dieron cuenta de que Biōkami los estaba arrastrando.
Mientras el soldado entraba a la casa y revisaba las cosas de los viajeros, buscando cualquier cosa que delate alguna mentira o algún dato que hayan omitido, Naruto de repente le hizo una pregunta al soldado:
- ¿¡Están reclutando jóvenes que tengan desde los catorce años de edad, verdad!?
- Sí- respondió el soldado sin prestarle realmente atención.
- ¿Están reclutando hombres por familia?- pregunto Naruto un poco más calmado.
- 3 por familia- respondió el soldado dirigiéndole una mirada, Naruto salió corriendo disparado.
- Bien, no hay nada raro, suerte en sus viajes y mucho cuidado, este país se ha vuelto muy peligroso- dijo el soldado dirigiéndose a la niña y al anciano al tiempo que salía a reunirse con los suyos.
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Naruto había salido corriendo a buscar el puesto de comida de sus amigos Ginzo y Asami, al llegar lo encontró abierto, pero no había nadie. Naruto vio como todavía había alimento a medio comer en la barra del puesto, también supo que el fuego de cocina del puesto fue apagado bruscamente, había varias verduras a medio cortar. Naruto busco a gente de los alrededores, pero por obvias razones nadie le prestaba atención, todas las personas tenían sus duelos personales.
No supo en que momento ocurrió pero cuando se dio cuenta Biōkami estaba a su lado.
- Si quieres saber en dónde están tus amigos, el adolescente fue reclutado, y la niña se encuentra muy cerca de aquí, en medio de la calle y llorando- le dijo fríamente Biōkami.
- ¿En qué dirección?- pregunto Naruto preocupado, pero lo más tranquilo posible y recordando todo lo que su sensei le ha enseñado acerca de cómo manejar situaciones desesperadas.
El primer paso es evaluar la situación y buscar un lugar seguro en el cual puedas, de manera tranquila y calculadora, analizar la situación, ver que es lo que necesitas o puedes hacer para mejorarla y ejecutar la o las acciones necesarias.
Biōkami le señalo con la mano la dirección y Naruto, de manera discreta se echó a correr sin hacer gala de ninguna de las habilidades recientemente adquiridas.
- No ha aprendido nada- fue lo que dijo una Akiza que se encontraba unos pasos detrás de Biōkami.
- Te equivocas, ha sabido controlarse lo suficiente para no revelar nada acerca de sus habilidades superiores de guerrero- le respondió Biōkami.
- O quizás estaba muy cansado como para ir más rápido- le respondió Akiza.
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Asami se encontraba llorando de rodillas en mitad de la calle, sin embargo su llanto no destacaba de la del resto de los niños que se encontraban llorando mientras se llevaban a los nuevos reclutas.
Asami recordaba todo con horrible claridad, los soldados llegaron en la mañana, apenas habían terminado de poner su puesto, ni siquiera le preguntaron a su hermano su edad, simplemente lo sacaron a rastras del establecimiento y le dijeron que había sido reclutado. Ella intento detenerlos, pero lo único que consiguió fue que la alejaran de una patada, le preguntaron dónde estaba el resto de su familia, ella les respondió que ya no tenía ninguna, le pegaron otra vez y le llamaron mentirosa, no fue sino hasta que revisaron los registros del pueblo que reunieron los soldados de la vez anterior que descubrieron que efectivamente solo quedaban ellos dos de esa familia, aun así se llevaron a su hermano, ni siquiera pudo despedirse. Sabía que lo más seguro era que nunca se volverían a ver o a encontrar.
Se había quedado sola, a diferencia de otros niños ella no tenía a nadie, no sabía que iba a ser de ella de ahora en adelante, a los niños huérfanos les pasa cosas horribles, ella ha sido testigo de primera mano cómo el aspecto de los niños huérfanos se va deteriorando y como conforme más sucios y desarreglados lucen más los maltratan o ignoran. Sabe también que menos de un año después de haber quedado huérfanos y si aún eran muy pequeños ellos desaparecen de ese pueblo, ella solo supo de dos casos, uno se murió de hambre y otro simplemente desapareció, aunque circulo el rumor de que le encontraron alguna utilidad y se lo llevaron lejos, ella siempre pregunto que le paso, pero ni siquiera su hermano le respondió esa pregunta, ya era lo suficientemente grande como para saber que eso significaba que no le fue nada bien.
Ella estaba aterrada, no quería eso, no quería morir ni sufrir demasiado, una cosa eran las quemaduras y pequeñas cortaduras que recibía por cocinar, los golpes disciplinarios de su hermano o las caídas que sufría cuando corría y se distraía. Pero ella entendía que ese tipo de dolor era nada en comparación con sufrir hambre más de tres días seguidos o morir de una pulmonía y ardiendo en fiebre en medio de la calle o del campo bajo el abrasador sol.
Ella de repente sintió un abrazo, dejo de llorar y levanto la vista asustada, en frente tenía a uno de su más recientes clientes que al parecer intentaba consolarla.
- E-Eres Naruto, ¿verdad?- pregunto Asami confundida.
- Si- respondió Naruto serio mientras se separaba ligeramente de Asami.
Asami únicamente se abrazó con fuerza a Naruto y lloro lo más fuerte que pudo, después de 30 minutos seguidos de estar llorando a todo pulmón ella simplemente se quedó dormida sobre Naruto, deseando jamás despertar ni enfrentar la terrible realidad.
Naruto la cargo al estilo nupcial y se la llevo ante la curiosa mirada de algunos que le dirigían alguna mirada, pensando que eran familia.
Cuando Naruto llego a su morada, donde se estaba quedando con los demás solo vio a Akiza.
Ambos se miraron, pero no se dijeron nada, Naruto fue a recostar a Asami en su futón. La observo un rato, el cabello revuelto, las rodillas y el rostro llenas de mugre, rastros de lágrimas en toda su cara y una expresión que reflejaba la horrible pesadilla que vivía.
- ¿Qué vamos a hacer con ella?- dijo Akiza observando a Asami, no le tenía mucha simpatía ni había hablado mucho con ella, pero no se veía una mala niña y Akiza no pudo evitar preocuparse y mirarla con lastima.
- Supongo que buscar un orfanato y dejarla ahí hasta que se hermano regrese- dijo Naruto con voz apagada.
- ¿Y si su hermano no regresa?- pregunto Akiza.
- Ella tendrá que salir adelante por su cuenta- dijo Naruto triste viendo a Asami- es fuerte y hábil en la cocina, le costara trabajo… ¡Pero estoy seguro que lo lograra!- dijo Naruto sonriendo en la última parte.
- Eres demasiado ingenuo y optimista- dijo Asami enfadándose ligeramente- crees que es fácil salir adelante si creces con personas que no te quieren y no les importas- dijo con frialdad- en mi pueblo no teníamos un orfanato, pero todas las historias que oímos acerca de uno solo me dejaron en claro que eran lugares horribles, ¡tú no sabes lo que ella sufrirá!- dijo Akiza gritando enfadada la última parte.
- Son lugares horribles- dijo Naruto recordando su estancia en un orfanato- pero eso a mí nunca me detuvo- dijo Naruto diciendo entre serio y triste su respuesta.
Akiza se quedó callada, ella y Naruto habían hablado acerca de situaciones recientes, sus habilidades, sus conocimientos, sus gustos y las personas que conocían o conocieron más recientemente, pero nunca pregunto acerca del pasado de Naruto y ella tampoco quería hablar del suyo, eso solo le traería dolor, y estaba segura que a Naruto también, sin embargo ella tenía curiosidad acerca del pasado de Naruto, después de todo ella era una niña que tenía curiosidad y quería saber más de su único amigo actualmente. Sin embargo, no se animó a preguntar nada.
- Esperaremos que llegue Biōkami y se despierte Asami para decirle lo que haremos- dijo Naruto acostándose en el duro suelo de esa pequeña habitación- dejare que duerma lo que quiera en mi futón, deberías hacer lo mismo Akiza, mañana nos vamos de este pueblo.
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Biōkami llego en la noche con comida que Akiza y Naruto consumieron rápidamente, sin embargo Asami se encontraba hecha un ovillo en un rincón de la habitación, asustada y desconcertada.
- ¿Q-Que va-van a hacer-me?- pregunto Asami muy asustada.
- Te dejaremos en un orfanato, dattebayo- respondió Naruto.
- ¿Un orfanato?- pregunto en un susurro.
- No hay orfanatos en este lado del país- dijo Biōkami.
Naruto se mostró desconcertado.
- ¿Y entonces que hacemos?- pregunto Naruto un tanto asustado.
- Para empezar debo de enseñarte resolver problemas de logística, enseñarte a improvisar y realizar varias estrategias y planes para hacer frente a uno o varios problemas- dijo Biōkami viendo a Naruto- no puedes depender únicamente de una sola estrategia o plan al momento de enfrentarte a un problema, debes siempre tener un plan de respaldo para enfrentar el mismo problema. Aprender a prevenir e improvisar- dijo Biōkami.
- ¡No me refiero a eso!- dijo Naruto enfadado- ¿no tienes más familia?- pregunto Naruto desviando su mirada a Asami.
Asami negó con la cabeza y se puso en posición fetal mientras sollozaba.
Naruto se quedó pensando un rato antes de desviar su mirada a Biōkami, antes de que Naruto pudiera decir nada dijo:
- Como te había dicho anteriormente con tu actual amiga, si viaja con nosotros será tu responsabilidad.
Naruto puso una mirada de determinación antes de preguntarle algo a la pequeña rubia, ella asintió mientras Naruto le sonreía y Akiza ignoraba la escena. Biōkami se preguntaba si ella también se convertiría en una guerrera o aprendería otra profesión.
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Respuesta a reviews
Nara me cae bien: Bueno ya viste. Se pondrá más interesante.
El angel de la oscuridad: habrá un acompañante más, los demás serán aliados y amigos que no los acompañaran en todo su viaje.
Zafir09: el objetivo de esa misión era para incentivar a los pueblos a no ser tan dóciles con el enemigo del país, es cruel, pero un Hokage hace lo necesario para proteger a su pueblo.
cefiro101: si aprenderá Kage Bushin, pero no pronto. De momento son niños, solo los niños precoces piensan en eso del romance de manera seria. Perdona por no actualizar antes este fic, tenía otros que actualizar y en su momento perdí la inspiración para actualizar este fic. No me volverá a suceder.
Guest: vale y siento haberte preocupado.
Nota del autor
*Cenizas de volcán
