Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia es mía ambientada en el universo ninja.
Capítulo 13: Desde el punto de vista de Hinata
Aldea Oculta entre las Hojas. 26 de Octubre, 6:00 a.m.
Hinata se estaba recién levantando pensando en lo que había platicado anoche con su amigo y amor platónico, Naruto Uzumaki. Se preparó un rápido desayuno, después debía de meditar y en exactamente en media hora debía de estar en el dōjō lista para comenzar con su entrenamiento.
A pesar de intentar concentrarse en sus actividades matutinas no podía dejar de pensar que tal vez no había sido muy buena idea dejar ir a Naruto con ese sujeto con apariencia tan extraña. No sabía que había hecho ese sujeto para ganarse la confianza de Naruto, pero al menos a ella no le inspiraba confianza. Si a eso le sumaba que había escuchado a su padre decir que en la aldea había desaparecido su "as bajo la manga" y que debían esforzarse más que nunca (teniendo en cuenta que la descripción de tal "as" se ajustaba a la de su amor platónico) y que Naruto le comentó que su amigo Johannes había soltado un par de lágrimas en cuanto pudo observar uno de esos mágicos atardeceres que se decían se observaban en la cima de algunas montañas que se encontraban al sur de la aldea.
—Señorita Hinata, debe de estar lista en 3 minutos —dijo su fiel guardián Kō en cuanto se dio cuenta que ella se había perdido en sus pensamientos, otra vez.
Hinata sacudió su cabeza y se preparó para entrenar, hoy le tocaba pelear en contra de su hermana y de su primo frente al consejo de ancianos del clan. Debía de ser lo suficientemente fuerte y delicada al mismo tiempo para vencer a su hermana sin hacerle mucho daño, al mismo tiempo debía de ahorrar suficientes fuerzas para sostener una batalla digna en contra de su primo y con algo de suerte, esta vez sí podría descubrir algún punto débil o alguna apertura que le permitiera obtener alguna ventaja en la pelea que tal vez de milagro le permitiera ganar.
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6 horas después
Hinata se encontraba agotada en su habitación mientras se daba un respiro del estudio teórico del oficio shinobi. La mañana había sido agotadora, le gano rápidamente a su hermana de 4 años. Sin embargo, otra vez perdió de manera bastante patética en contra de su primo, parecía que no importaba cuanto se esforzara, sus progresos nunca eran suficientes, siempre le exigían más y mejores resultados. Por lo menos en ese aspecto no es muy diferente su vida que la de su amor platónico. Tan solo pensar en el tipo de entrenamientos sondeo que el sensei de Naruto-kun le ha aplicado le pone los nervios de punta. Pero por lo que le ha contado jamás se ha rendido en uno y siempre ha intentado mejorar… y ella haría lo mismo.
Se levantó en cuanto escucho que tocaban su puerta, al parecer debía de volver a reanudar su entrenamiento, el cual acabaría en otras 6 horas. Pensó en Naruto y en cómo decía que mientras más duro era el entrenamiento más sentía que avanzaba, aunque no se notara a simple vista; era duro pero en un futuro no muy lejano reclamaría la recompensa de su trabajo. Hinata creía que si se esforzaba en cada entrenamiento que le impusieran mejoraría, tal vez no tanto como esperaban que lo hicieran los ancianos de su clan o su padre, pero si ella se esforzaba y creía en si misma los resultados serían mucho mejores que los que habían sido en el pasado, no rendirse sería su lema de ahora en adelante. Aunque ella no lo notara ese era el principio del fin de la Hinata tímida y nerviosa que había sido hasta ese entonces.
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Aldea Oculta entre las Hojas. 6 de Noviembre, 11:03 a.m.
Tal vez ese día, bueno, esa semana, habían sido días especialmente duros, pero aunque se estuviera muriendo del sueño debía de quedarse despierta para volver a hablar con Naruto. Por lo que le había comentado se había topado con lo peor de los actuales problemas de Konoha. Su padre le había otorgado la suficiente confianza como para contarle que la situación en el País del Fuego no era buena, y de empeorar entonces oficialmente entrarían en crisis. Se lo había contado, o al menos lo que le podía contar a una niña de su edad, intentando motivarla con la intención de que se esforzara más en los entrenamientos y mejorara más rápido.
Naruto le había contado a ella acerca de la situación que vivió y de los resultados, debía de contarle a él y a su amigo acerca de los rebeldes y lo problemáticos que pueden ser, debía de decirle a su amor platónico que pusiera atención para que toda la información que le diera, que era muy poca, le fuera comunicada sin demora ni tergiversada a Biōkami, debía de decirle que era el stress postraumático y que no debía hacerse a una niña en ese estado.
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Hinata se encontraba muy cansada, y por lo que había escuchado Naruto también se encontraba en la misma situación, lo que le alegraba ya que así se sentía más cerca de él. Lo que no le agradaba tanto era que Naruto había decidido que hasta que la niña lo decidiera se seguiría quedando con ellos. Mentiría si dijera que no sentía un poco de celos, con el trabajo que le había costado reunir el valor para acercársele y ser su amiga. Pero todo se terminó complicando y tuvieron que separarse. Ella se encontraba celosa de Biōkami por haberse hecho amigo de Naruto solo por haberse aparecido como por arte de magia de la nada, pero reconocía que era un tipo extraño y si Naruto decía que era sorprendente es que debía de serlo. Pero que una niña de más o menos su edad hiciera lo mismo la molestaba, y tal vez la antigua Hinata no le diera ninguna importancia, pero a la nueva Hinata, esa que había sido resultado de su acercamiento con Naruto y varias experiencias vividas después, a esa Hinata le molestaba la cercanía de cualquier desconocida que pudiera quitarle su amistad o reemplazar el nivel de confianza que ella había obtenido, pero sobre todo le molestaba que en un futuro esa niña pudiera robarle el corazón de su amado rubio. Tal vez era una niña y no comprendiera del todo el concepto de amor de pareja, pero sabía lo que quería, y lo que quería era que Naruto se enamorara de ella y construyera su futuro únicamente a su lado. Hinata sacudió la cabeza, sintiéndose mal por haber pensado de esa manera tan egoísta, pero una parte de ella no se arrepentía de ese tipo de pensamientos.
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—¡Hinata! —dice, o más bien piensa, emocionado Naruto mientras a Hinata le aparece una sincera y cálida, pero cansada sonrisa en sus labios. —No creerás lo que ha pasado, Dattebayo. He visto un bosque de árboles gigantes, más gruesos y grandes que los que vi en el bosque de la muerte y el bosque que rodea a Konoha. Fue genial, y estuve practicando como treparlos sin usar las manos —comunico muy orgulloso del entrenamiento que había estado llevando.
—Sí, yo también realice ese entrenamiento hace algún tiempo, es relativamente sencillo, el truco es concentrar y sentir el chakra en la planta de tus pies y como este fluye hacia un objeto externo de tu cuerpo, sin ser poco, pero tampoco sin ser demasiado —termino de decir Hinata sin recibir respuesta de Naruto.
—¿Ya habías realizado este tipo de entrenamiento? —pregunto Naruto incrédulo.
—Si Naruto-kun, el control de chakra en nuestras técnicas es fundamental para llevar a buen término hasta el golpe más básico, desde pequeños se nos exige mejorar el control de chakra hasta que este sea lo más preciso posible —dijo Hinata mientras Naruto no pensaba nada, o mejor dicho no procesaba la información recibida.
—¿Significa que una vez aprenda a caminar sobre los arboles abra todavía más pruebas de este tipo? —pregunto Naruto un tanto temeroso.
—Lo que nosotros hacemos, y lo que estoy haciendo, es aprender a caminar sobre la superficie del agua sin hundirse. Es algo mucho más complicado y yo todavía no he podido dominar la técnica —dijo Hinata en voz baja y un tanto decepcionada de sí misma, últimamente se encontraba en una especie de vaivén entre su antigua personalidad y la personalidad más asertiva que se había estado desarrollando, y se continuaba desarrollando, recientemente.
—Tengo que irme Hinata-chan —dice Naruto con una voz pensada para reflejar agotamiento —continuaremos esta charla en el futuro. ¡Y no te preocupes, Dattebayo! Un día de estos dominare también la técnica de caminar sobre el agua y te daré consejos —Hinata esbozo una cálida sonrisa antes de irse de espaldas y dormirse en una posición sumamente incómoda, pero aun con la sonrisa grabada en la cara.
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Aldea Oculta entre las Hojas. 21 de Noviembre, 11:03 a.m.
Hinata aún no puede creer lo que está pasando en varios lugares del País del Fuego. Ella sabía, siempre supo, que los aldeanos y los niños "ninjas" estaban bastante protegidos dentro de la Aldea Oculta entre las Hojas, pero nunca pensó hasta qué punto. La aldea nunca había sufrido una crisis oficial desde el ataque del zorro demonio de nueve colas, la gente de la aldea creía que desde entonces todo estaba bien, y al menos dentro de la aldea así era. Pero fuera de la aldea las cosas estaban mal, su padre le había dicho que cada día el mundo era más difícil. Pero a Hinata le cuesta trabajo imaginar hasta qué punto están mal las cosas como para que el ejército feudal empezara a reclutar a gente civil.
—¡Señorita Hyūga! —escucho un grito a su lado mientras toda el aula volteaba a verla.
—¡Pe-pe-perdón! —lanzo en un chillido Hinata antes de hacer una exagerada reverencia. Tal vez Hinata comenzaba a tener más carácter consigo misma y con sus homólogos, pero seguía siendo igual de tímida ante cualquier figura de autoridad.
—¡Se puede saber que es tan importante como para ignorar la clase teórica de Genjutsu! Tener estos conocimientos te ayudara y ahorrara horas de práctica no solo para realizar Genjutsus básicos, sino para también detectar cuando se cayó en uno y salir de estos. ¡Dígame, señorita Hyūga! ¿¡Qué situación le aqueja como para distraerse de esa manera!? —pregunto el sensei molesto.
Hinata no sabía si comentar o no su problema, sabía que si se llegaban a enterar que ella tenía esta clase de información indagarían como la obtuvo y podría meterse en problemas si no era capaz de inventar una excusa creíble. Por otro lado, tal vez un adulto confiable, un shinobi de su aldea, le ayude a tener una mejor perspectiva de los problemas que aquejan al país.
—Estaba pen-pensando… pensan-do que… ¿Por qué las cosas están tan mal en el país? —pregunto Hinata, haciendo que su sensei arqueara una ceja y caras de interrogación aparecieran en todos en su salón.
—¿A qué se refiere con cosas mal en el país, señorita Hyūga? —pregunto el sensei sin cambiar su expresión en la cara.
—He… —Hinata suspiro y rápidamente invento una mentira y una serie de excusas por todas las interrogantes que ella pensó que podrían aparecer y le podrían llegar a preguntar. —He oído que los rebeldes en el país se han fortalecido y cometido crímenes horribles, que nuestro ejército comenzó a reclutar civiles, a eso…a eso me refiero —término de decir Hinata, dejando consternados a sus compañeros y sorprendido y mudo a su sensei.
—Eso no le incumbe señorita Hyūga. Vuelva a prestar atención a la clase y la quiero ver después de que esta termine —dijo el sensei recuperando la compostura. Sin embargo, los rumores pronto comenzaron a correr entre la clase, y no tardaron en extenderse por toda la escuela.
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—Señorita Hyūga —dijo el sensei visiblemente afectado, buscando las palabras apropiadas para formular la pregunta que quería realizar —¿Quién le dijo todas esas cosas acerca de la situación del país? ¿Fue su padre? —dijo su sensei esta pregunta con bastante seriedad.
—No, lo oí de un viajero y un par de personas que parecen estar de visita o haberse instalado recientemente en la aldea —dijo Hinata relajándose lo más posible para hacer su mentira creíble, a fin de cuentas su sensei era un Chūnin.
—Sé que me está mintiendo señorita Hyūga —dijo el sensei con voz seria.
—¡No estoy mintiendo! —dijo Hinata intentando mantener su mentira.
—No vuelva a comentar esos temas en clase, eso no le incumbe —sentencio el profesor con voz seria y neutra.
—Se-se supone que seremos ninjas, no deberíamos de saber en la clase de problemas a los que nos enfrentaremos. Aun sin detalles, saber que las cosas están mal… —en este punto Hinata fue interrumpida.
—No es ningún secreto el que las cosas estén mal en el país Hinata —dijo el sensei utilizando su nombre por primera vez en todo el año escolar.
—No. Lo que sí es secreto es que tan mal están, siempre pensé que el panorama era difícil pero optimista, no…no… así de malo. No pueden arrojarnos a la selva sin siquiera saber bien que encontraremos —dijo Hinata elevando la voz por primera vez en su vida ante una persona con autoridad, utilizando una metáfora que escucho en el templo, mostrando más madurez que nunca y de paso dejando mudo al sensei.
—Ya puede retirarse —le respondió este.
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Mansión de la familia principal del Clan Hyūga. Tarde del mismo día.
Hinata se encontraba sumamente nerviosa, sabía que comentar acerca de ese tipo de información podría traerle problemas, pero jamás pensó que tan graves. Se encontraba en el salón del consejo rodeada de cinco ancianos, su abuelo y su padre, todos mirándola fijamente. Ella por otro lado se encontraba hincada con la cabeza hacia abajo esperando que iniciara algún tipo de regaño, discurso, castigo… o algo, pues ya llevaban cinco minutos mirándola fijamente sin decir nada y la tensión la estaba matando, la situación se estaba haciendo tan insoportable que ella decidió hablar.
—Bu-bue-bueno-no –dijo Hinata tartamudeando sumamente nerviosa —¿Pa-ara que-e… —en ese momento fue interrumpida por su padre.
—¡Deja de tartamudear! —Rugió Hiashi frustrado —¡Levanta la mirada y habla con propiedad y con orgullo!
Una Hinata en shock se quedó temblando durante casi un minuto, sin embargo, saco fuerzas de quien sabe dónde para levantar la cabeza, endurecer su mirada lo más posible para una niña como ella y decir con voz firme y sin tartamudear:
—¿Para qué solicito mi presencia el honorable consejo Hyūga?
Hiashi esbozo una sonrisa durante medio segundo antes de volver a poner un rostro serio y responderle:
—Estamos reunidos aquí debido a una plática que un miembro de la familia secundaria tuvo con tu sensei en la academia esta tarde. En esta plática se me informo que tú sabes más acerca de la situación en el país mucho más allá de las fronteras de Konoha de lo que está permitido a los aspirantes shinobis de tu edad. Debido a esta situación nos reunimos para hacerte dos preguntas. ¿Quién te dijo todo eso? ¿Por qué quisiste saber acerca de lo mal de la situación del país?
Hinata se encontraba pensando acerca de la situación en la que se encontraba, era una niña, pero era lo suficientemente lista como para saber que si su padre reunió a todo el consejo no fue solo para hacerle dos simples preguntas, sabía que "algo más" se ocultaba en esa reunión, pero no tenía idea de que, de momento solo respondería mintiendo lo mejor posible esas dos preguntas.
—En primera, yo no quería saber acerca de la situación del país, solo fue algo que un viajero me conto y no pude evitar hacerle preguntas para profundizar sobre el tema —dijo Hinata con voz quedita pero haciendo lo posible para mantener la mirada alta y su posición firme, hasta este punto la mayoría no era una mentira, sin embargo lo que estaba por responder si lo era por completo —y en cuanto a quien me lo dijo como ya dije era un viajero cuyo nombre olvide y… —en ese momento fue interrumpida por su padre.
—Deja de intentar mentirnos, sabemos que no nos estas diciendo la verdad acerca del sujeto o fuente de información acerca del tema, pero aplaudo tu intento de mentirme, es la primera vez que actúas como una verdadera shinobi, sin embargo… —en ese punto, sin que ella pudiera hacer nada, Hinata recibió un golpe que le saco el aire y la dejo tirada en el suelo, casi inconsciente —Intentémoslo de nuevo. ¿Quién te dio esa información? ¿Quién te dijo que la situación del país era tan mala?
Hinata intentaba pensar a mil por hora una respuesta creíble mientras el dolor que sentía en su abdomen no le daba tregua.
—E-es —Hinata sintió en la espalda un golpe suave que si bien apenas y causo algún daño la hizo soltar un alarido de dolor. —Más te vale que no intentes mentirme —dijo Hiashi dispuesto a volver a preguntarle de la misma manera "amable" a su hija si ella insistía en seguir cubriendo a su amigo. —Es un niño llamado Menma que estaba en la aldea, se fue recientemente y uno de las ultimas cosas de las que me platico fue de la situación en el país. En un principio no le creía pero después… —a Hinata no se le ocurrió nada lo suficientemente rápido y su padre le golpeo en la espalda, haciendo que se desmayara del dolor.
—Tiene voluntad —dijo uno de los ancianos ahí reunidos —me gusta esta nueva Hinata, aunque hay que presionarla un poco más para que aumente su poder, y hacer que esa lealtad que le profesa a ese amigo la profese únicamente al clan y a la aldea.
—Mandare a un equipo Hyūga de la rama secundaria para averiguar si existe ese amigo llamado Menma y en donde está en estos momentos —dijo Hiashi.
—¿Qué planeas hijo? —pregunto el líder de aquel consejo de ancianos.
—Para empezar, averiguar si me dijo la verdad en esa última parte —Hiashi hizo una seña y apareció Kō, el cual se llevó a su protegida Hinata a la habitación.
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Aldea Oculta entre las Hojas. 3 de Diciembre, 11:03 a.m.
Hinata estaba entre seria y feliz de haber hablado con su amor platónico, la penúltima vez que se habían comunicado le había informado que se infiltraría como sirviente e intentaría junto con su actual grupo cruzar la frontera del País del Fuego y el País de los Ríos, ella incluso le dio consejos para disfrazarse y actuar como sirviente apropiadamente.
Lo que mantenía seria a Hinata era que Naruto no solo tenía dos integrantes femeninas en su grupo a las cuales les había llamado amigas, si no además sería sirviente de una niña de su edad. Hinata sabía que los aristócratas veían a sus semejantes de menor rango social como meros instrumentos para cumplir sus caprichos, ese comportamiento se extendía hasta los niños, pero ella no estaba tan convencida de que fuera ignorado, y por lo que Naruto le había contado eso de ser rechazado era más propio de Konoha que de él. Lo que le hizo preguntarse: ¿Por qué Naruto era alguien marginado especialmente en esta aldea?
Hinata se había hecho esa pregunta hace tiempo en cuanto noto como las demás personas trataban a Naruto, aun si no era latoso y travieso. Siempre tuvo la teoría de que el problema de que Naruto era marginado tenía que ver más con la aldea que con Naruto mismo, pero ahora que Naruto había estado fuera vagando a sus anchas por varios pueblos y comunidades lo confirmo a través de lo que le contaba su amor platónico.
Desde hace casi dos semanas ella había sido puesta en un régimen de entrenamiento y acondicionamiento aún más extenuante y severo del que le habían programado en un inicio, según su padre como castigo de husmear en cosas en las que no debería. En un par de ocasiones estuvo a punto de darse por vencida y tirar la toalla, pero los ánimos y la fe de Naruto la mantuvieron en pie en cada una de esas ocasiones.
Hinata se había ganado la confianza de suficientes miembros de la rama principal, su padre incluido, para animarse a preguntar de manera muy cuidadosa si sabían que le había pasado a su compañero Naruto y de paso el por qué lo trataban tan mal en la aldea. Como consecuencia ella sufrió varios interrogatorios acerca de Naruto, incluso uno de los ANBU estuvo presente en uno de ellos. Hinata les dijo que su interés en el muchacho radicaba en que ese niño la salvo de unos matones de la academia y cada vez que lo veía y se intentaba a cercar para agradecerle observo como los demás lo trataban, lo siguiente que conto fue que hasta ese momento se había dado cuenta de que había desaparecido totalmente de la aldea, pues no lo había visto ni en la academia ni en algún otro lado de la aldea.
Puesto que pregunto acerca de Naruto dos meses después de desaparecido dedujeron que su relación no era cercana, cosa confirmada por una cada vez más experimentada Hinata mentirosa. Su padre le dijo que dejara ese asunto de lado y que si tenía tiempo para preguntar acerca de su conocido tenía tiempo para entrenar, dejándole claro a ella que no investigara a acerca de Naruto si no quería hacerse acreedora a otro castigo.
Hinata decidió de momento dejar de lado su preocupación por Naruto y el por qué había sido tratado así en la aldea y decidió preparase mejor, pues en unos días ella, su padre, su hermana y varios miembros de la familia principal y secundaria marcharían a la ciudad capital del País del Fuego para conocer a varias personas importantes que residían o visitaban constantemente tan importante lugar.
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Ciudad prohibida*, capital del País del Fuego. 15 de Diciembre, 7:20 p.m.
Hinata se encontraba muy cansada, pero no físicamente, como había estado ocurriendo recientemente, si no mentalmente, había conocido al Feudal Imperial y a su familia, también había conocido a varios generales importantes, entre ellos al Comandante General de los ejércitos no shinobis del país*, una de las tres personas más importantes de todo el País del Fuego. Sin embargo, en estos momentos quería conversar calmadamente con su mejor amigo y amor platónico, Uzumaki Naruto, sin ser molestada por nadie.
—Naruto-kun —se comunica Hinata con su pensamiento, los ojos cerrados y con posición como si estuviera meditando.
—Hinata-chan —le responde este desde su propia mente a decenas y decenas de kilómetros de distancia.
—¿Sigues en el País de los Ríos? —pregunto Hinata con curiosidad.
—Si —les respondió Naruto alegre —Rommel quiere explorar este país un poco más, aunque no sabe si ir a la capital, a la aldea ninja o a alguna otra ciudad importante de la zona sea buena idea —le comenta Naruto curioso de que ni ellos mismos sepan bien que rumbo tomar, están en una excursión de exploración y reconocimiento a lo largo del continente después de todo.
—Bueno, hay muchos lugres interesantes en ese país, como la aldea armera Takumi —piensa Hinata dentro de su mente hacia la de Naruto. —¿Y qué paso con tus amigas especiales? —pregunto Hinata con auténtica curiosidad acerca de lo que Naruto le había contado, ella tenía sus teorías, pero investigaría un poco más antes de comentárselas a Naruto y al resto de su manada.
—Siguen entrenando, Hiromi es la que tiene más problemas adaptándose a nuestro estilo de vida —le comento Naruto, Hinata pensó que era lógico teniendo en cuenta que incluso los nobles de menor rango tenían bastantes comodidades, y ella estaba muy consciente de eso, lo había visto. Ella rio al pensar en la princesa Kurumu* intentando aumentar su fuerza física o realizar un jutsu simple.
—Tengo varias teorías en lo que respecta a tus amigas Naruto-kun, pero de momento no comentes nada hasta que investigue un poco más —pensó Hinata detectando como el vínculo mental se rompía —¿Naruto-kun? —Naruto restableció rápidamente el vínculo. —Si Hinata-chan, es solo que tengo sueño y estoy muy cansado —respondió Naruto, Hinata también tenía sueño y decidió que de momento era suficiente plática —nos comunicaremos en 48 horas Naruto-kun, buenas noches —se despidió Hinata, un minuto después se encontraba en el reino de los sueños.
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Más tarde, esa misma noche.
Hinata se encontraba teniendo una pesadilla, desde que se enteró de la verdadera situación en el País del Fuego ha tenido pesadillas en las que es una ninja de rango Genin con su equipo en una misión fuera de la aldea y los atacan, siendo incapaz de hacer algo contra los enemigos y observando como asesinan a todos sus compañeros antes de sucumbir ella también; también está la escena en la que se encuentra con Naruto e intenta ayudarle a salir de una situación crítica a él y a su equipo, fallando miserablemente; o la peor de todas y la que estaba teniendo en estos mismo momentos, miles de invasores penetran las murallas de Konoha y matan a todo el mundo, siendo ella incapaz de detenerlos, demostrando siempre que al final fue una decepción, llorando sobre los cadáveres de todos sus conocidos y seres queridos, sosteniendo al cadáver de su hermana al tiempo que el filo de una espada amenaza con cortarle su cabeza de un tajo.
Hinata se despierta sudando y sosteniendo un kunai que escondía debajo de su almohada, pero en esa habitación solo la recibe la oscuridad de la noche, solo para estar segura activa su Byakugan. Para su sorpresa ve a su padre hablando con el Comandante General de los ejércitos no shinobis del país, el general Chug-Faa*. Hinata se levanta y se acerca sosteniendo el kunai en dirección a su padre y el general, el cual está a solo 15 metros de su cama, prácticamente fuera de su puerta alcanzando a oír solo una pequeña parte de la conversación que tenían antes de ser descubierta.
—…y todo esto puede ocurrir si se filtra la desaparición de nuestro Jinchūriki —dijo el general antes de abrir la puerta de la habitación y encontrar a la niña todavía somnolienta en dirección a la puerta. —Tranquila joven guerrera, no soy un enemigo —dijo el general que se le quedo viendo con una cálida sonrisa. Su padre por otro lado le vio con muy mala cara. —Sera mejor que te duermas Hinata, después hablamos —dijo su padre consciente de que ella había vuelto a tener pesadillas. Según su padre las pesadillas son producto del miedo de una persona hacia algo o alguien, y el miedo es una debilidad que un Hyūga no puede ni debe tener.
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Mansión de la familia principal del Clan Hyūga. 1 de Enero, 11:00 p.m.
Hinata había investigado un montón de cosas en periodos de tiempo demasiado grandes, eso debido a la constante vigilancia de parte de su padre y el consejo de su clan, sin mencionar las extenuantes jornadas de entrenamiento, no había tenido otra opción. Sin embargo, gracias a ese mismo entrenamiento aprendió y afino sus habilidades de investigación y análisis de información, lo que le permitió sacar los puntos más importantes de sus investigaciones y sintetizarlas para comunicárselas a Naruto-kun. Había encontrado información bastante interesante y si tenía razón en al menos un punto, la situación de su amigo Naruto podría ser sumamente más complicada de lo que ella o cualquier niño de su edad hubiera imaginado en un principio.
Hinata procedió a contactarse con su amigo al cual le pasaría lo que ella consideraba lo más relevante de la información que tenía. —Bien Naruto-kun, para empezar tu amiga Akiza, por lo que averigüe puede ser portadora de un Dōjutsu, en el País del Fuego había 5 diferentes tipos de Dōjutsus, pero todos se acabaron extinguiendo en los últimos 300 años salvo por el Byakugan de mi clan y el Sharingan de reciente merma debido al estado actual de peligro de extinción del Clan Uchiha —pensó Hinata informándole a Naruto acerca de la posible situación de su amiga Akiza. —El Byakugan es de color blanco y aun en estado inactivo nuestros ojos son blancos inmaculados, en el caso del Sharingan el color del ojo puede ser cualquiera cuando esta desactivado, sin embargo, al momento de activarse la esclerótica se vuelve roja, la pupila negra y aparecen d aspas alrededor de la pupila del ojo —termino de repasar Hinata en su mente mientras Naruto intentaba retener toda la información posible.
—En el caso del Clan Uzumaki —a Hinata se le formo un nudo en el estómago por estar a punto de informarle a su amor platónico el destino de su clan —su sede fue destruida y la mayoría de los miembros fueron asesinados, los sobrevivientes se dispersaron alrededor de todo el continente elemental —Hinata espero un segundo, sintiendo como el vínculo se rompía, Hinata considero eso normal teniendo en cuanta lo que Naruto estaba aprendiendo. El vínculo se restableció varios minutos después, Naruto no le contesto nada en un par de minutos, por lo que Hinata continúo con su informe —el Clan Uzumaki se caracterizaba por que sus miembros poseían un cabello rojo, un chakra especial que le ayudaba a crear sus propias técnicas, especialmente técnicas de sellado, y le daba más fuerza y vitalidad que la mayoría de los shinobis de otros clanes.
—En cuanto a Hiromi no tengo nada en particular, la descripción de sus potenciales habilidades es muy general, podría ser del Clan Inuzuka, del Clan Akimichi e incluso del Clan Senju —le comunico Hinata —en cuanto tengas más habilidades o estas sean más específicas podre realizar una mejor búsqueda —le dijo Hinata, antes de que Naruto rompiera el vínculo Hinata lo detuvo —una cosa más Naruto-kun, hace poco más de medio mes escuche un término que en su momento no entendí, pero debido a que ya soy más aceptada por la rama principal de mi familia he tenido acceso a la biblioteca principal y a información que antes no tenía. Es algo llamado Jinchūriki, por lo que entendí de la información a la que pude acceder es un humano en el cual se sella una bestia con cola, una entidad de chakra gigante y consciente conocido como Bijū, y el único Bijū que he encontrado que ha estado de manera permanente desde siempre en el País del Fuego es el zorro demonio de nueve colas —Hinata sabía que la conexión no se había roto, pero Naruto no pensaba nada en respuesta a toda la información que estaba mandando —¡Yo no creo que tu tengas una bestia de ese tipo encerrada en tu cuerpo, pero de ser así, ten cuidado! —pensó Hinata de manera nerviosa y alarmada, durante más de cinco minutos mantuvo la conexión esperando una respuesta de su amor platónico.
—Buenas noches, Hinata —fue la única respuesta de Naruto antes de que se rompiera la conexión. Hinata intentaría contactarlo en los siguientes días, tal vez parte de la información estaba equivocada, tal vez nada de lo que ella dijo le ayude y nada sea cierto, o eso le gustaría creer. Hinata procedió a dormirse, pensando en que mañana sería un nuevo día para ella y para Naruto.
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Respuesta a reviews
Kitsuneantrax; eso lo responderé en el siguiente capítulo.
Zafir09: en cuanto a mi historia acertaste en las primeras 4 en cuanto al harem, en lo demás no.
netokastillo: me alegro que te guste el fic.
Nota del autor
*La información fue sacada del borrado fic conocido como Itami no satsu; que pertenece únicamente a Dantefox.
