Pokémon: Hacia la Cima de Kanto
Por Fox McCloude.
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Batalla 1: Ash vs Lorelei.
Estadio Índigo…
Una de las ventajas de no quedarse en un Centro Pokémon mientras duraba ese desafío era que podía alejarse de las multitudes, y planear sus estrategias mucho mejor y más tranquilo. Sin mencionar también ponerse a entrenar en el campo de práctica que le habían facilitado.
Ash pasó la mayor parte de la mañana frente al monitor de la computadora, accediendo al servidor de la Liga Pokémon. Si bien él no era muy dado a hacer planes, y si lo hacía generalmente a corto plazo, para ese desafío sabía que no podía fiarse totalmente de la improvisación, así que decidió aprovechar la información que tenía a la mano para planear su estrategia. Las reglas del desafío ya habían sido establecidas: serían batallas de seis contra seis con un descanso una vez que un lado perdiera a tres Pokémon, y habría un intermedio de dos días entre cada encuentro, para reorganizar su equipo y planear contra su siguiente oponente.
- Si realmente son tan difíciles como dicen, lo mejor es usar un equipo distinto en cada uno. – decía Ash mientras revisaba el perfil de la que había decidido que sería su primera oponente: Lorelei.
Cuando la conoció, le vio utilizar a Jynx, Slowbro, Dewgong y Cloyster, aunque no había podido ver sus capacidades totales. En los videos de batallas oficiales en el servidor, le vio también utilizar un Lapras y un Mamoswine, aparte de los cuatro Pokémon antes mencionados.
Ash aún recordaba la primera vez que la conoció: en su primera visita a la Isla Mandarín, él, siendo un novato arrogante e impetuoso, cometió el error de desafiarla a una batalla, confiado en que podría vencerla… hasta que ella y su Cloyster trapearon el suelo con él y Pikachu sin sudar ni una gota. En aquel entonces, Ash aprendió una importante lección sobre humildad y entender los sentimientos de sus Pokémon, y en ocasiones, Misty no perdía la oportunidad de echárselo en la cara, pues él sabía que Lorelei era su heroína personal.
- Misty… ¡claro! – dijo mientras casi se iba para atrás con todo y silla.
Acababa de recordar algo importante. Sin perder tiempo se fue hacia el videoteléfono y marcó el número del Gimnasio Cerulean. Pikachu saltó hacia su hombro mientras esperaban la señal, cruzando los dedos para que contestaran. Finalmente se activó la comunicación, y le contestó una chica de cabellera rubia.
- ¿Gimnasio Cerulean? ¡Oh, pero si es Ash! – exclamó Daisy. – ¿Cómo has estado? ¡Qué de tiempo sin vernos!
- También me da gusto saludarte. – dijo el entrenador. – Oye, ¿Misty se encuentra? Necesito hablar con ella de algo importante.
- Sí, aguarda un momento. ¡Misty, te llama tu querido novio!
- ¡Que no es mi novio! – escuchó Ash gritar al fondo.
Esa voz era inconfundible, y seguía tan fuerte como él la recordaba. Menos de un minuto después, la pelirroja se plantó en la silla y desplazó a la rubia. Tenía el cabello mojado y llevaba una toalla entre los hombros, y por lo que alcanzó a ver la había pillado recién salida de la piscina del gimnasio.
- Hola Ash, qué sorpresa que me llames. – lo saludó. – Creí que ya estarías en Índigo para tu desafío con el Alto Mando.
- Sí, llegué hace unos días. – replicó el entrenador. – Espero no molestarte, pero… te llamaba para pedirte algunos consejos.
- Oh, ¿qué es esto? – dijo Misty con una mirada inquisitiva. – ¿Ash Ketchum, pidiéndome consejos a mí? ¿A dónde va el mundo estos días?
- Vamos, no empieces. – replicó él, aunque algo divertido. – Mira, ya sabes que voy a enfrentarme a los entrenadores más fuertes de la región, y que una de ellas es Lorelei. Si mal no recuerdo, el año pasado hiciste un entrenamiento especial con ella en las Islas Sevii, ¿correcto?
Preguntarlo era más una formalidad que otra cosa. Misty no había perdido la oportunidad de decírselo a todo el que quisiera (o no) escucharla cuando recibió una llamada de la propia Lorelei para entrenar con ella y posiblemente nombrarla como una posible sucesora del Alto Mando de Kanto. La segunda parte Misty la había rechazado por el momento, pero entrenar con su heroína personal era una oportunidad única y desde luego no la iba a desaprovechar.
- ¿Y en qué crees que puedo ayudarte? – preguntó la especialista en Pokémon de tipo Agua.
- Si entrenaste con ella, tienes que conocer mejor que cualquiera su estilo de batalla. Cualquier cosa que sepas podría serme de utilidad para ganarle. – dijo Ash.
- ¿Y por qué debería decírtelo? – preguntó ella. – Sé que somos amigos, pero ella es mi heroína y mi mentora. No sé si sea justo darte ventajas para que ganes, y además será su última batalla oficial antes del retiro.
- Misty… – Ash se enfurruñó ante ese comentario.
Pasaron unos momentos, y Misty hizo un gesto de tocarse el mentón con el dedo y aparentar que se lo estaba pensando. Finalmente miró de reojo hacia la pantalla y empezó a reírse como solo ella sabía hacerlo.
- ¡Jajajajajaja! Ay, Ash, deberías haber visto tu cara, no tuvo precio. – le dijo. – Solo bromeaba, pero escucha, incluso durante el entrenamiento fue bastante suave conmigo. Cuando la enfrentes dudo mucho que vayas a tener ese lujo.
- Eso no importa. – aseguró Ash. – Cualquier cosa que sepas me será de ayuda, y te lo agradeceré como no tienes idea.
Misty sonrió ante su comentario, y de inmediato comenzó a relatar lo que sabía. La mayor parte eran cosas que había notado o hecho durante los entrenamientos con Lorelei, y de cuando en cuando se paraba para relatarle una o dos anécdotas divertidas. Ash y Pikachu escuchaban con muchísima atención, sin perderse ningún detalle, y ocasionalmente riéndose cuando Misty les contaba algo gracioso.
La conversación se prolongó por casi una hora, hasta que Daisy vino a quejarse con Misty de que dejara de acaparar el teléfono. Misty le advirtió a Ash que aunque había tenido bastantes encuentros de entrenamiento contra Lorelei, sin duda no le había podido ver todo de lo que ella y sus Pokémon eran capaces. De hecho no había podido verlos a todos en acción y algunos ni siquiera los usó para batallas, como su Lapras. A pesar de todo, Ash le dio las gracias por la información, prometiendo que la utilizaría bien.
- Más te vale. – concluyó la pelirroja. – Te estaré viendo por televisión, y si llegas a perder, sabrás de mí.
- Descuida. No planeo perder ni esta ni ninguna de mis próximas batallas. – replicó el entrenador de Pueblo Paleta. – Muchas gracias, nos veremos pronto.
Y con estas palabras, finalmente colgó la llamada. El entrenador regresó a la computadora para ver el perfil de Lorelei, y comenzó a verificar de nuevo. Había llegado la hora de decidir su equipo para enfrentarla.
- Casi todos sus Pokémon tienen el tipo Agua. – observó Ash. – Bien, ¿qué dices, compañero? ¿Te apuntas para una revancha contra Lorelei?
- ¡Pika! – Pikachu apretó los puños y asintió con entusiasmo.
El entrenador se miró las muñecas. Dentro de cada guante tenía ocultos el Anillo-Z y el Mega Aro con la Piedra Activadora para Mega Evolución. Estos eran ases que tenía guardados en caso de pelear contra Pokémon particularmente fuertes, y tenía el presentimiento de que serían de mucha ayuda. No obstante, solo podía usarlos una vez por batalla y para un Pokémon cada uno, así que tenía que elegir sabiamente. Buenas opciones podrían ser Pokémon tipo Fuego, Luchador o Roca para enfrentarse al hielo, y además de Pikachu y sus ataques eléctricos, los de Hierba podrían también ser una alternativa si estaba dispuesto a arriesgarse con el hielo. Misty sugirió que su propio tipo Agua podría dar un buen elemento de sorpresa y variedad, y en realidad, ya tenía a alguien en mente que podría sorprender.
Después de mucho pensarlo, finalmente se decidió. Además de Pikachu, tenía que ocupar otros cinco slots, y empezar a armar sus estrategias. Terminado esto, se dirigió hacia el videoteléfono una vez más, y esta vez marcó el número del laboratorio del Profesor Oak.
- ¿Hola? Ah, Ash, eres tú. ¿Preparado para tu gran desafío? – le preguntó el científico al contestar.
- Tanto como podría estarlo. – replicó el entrenador. – Profesor, ¿sería tan amable de cambiarme algunos de mis Pokémon?
- Seguro, tú solo dime a cuáles necesitas y te los enviaré pronto.
Ash cogió las Pokébolas que tenía y comenzó a enviarlas por el transportador. El reto del Alto Mando estaba a punto de comenzar, y no podía permitirse perder, menos en su primera batalla.
Días después…
- Señoras y señores, bienvenidos a la Meseta Índigo. El día de hoy comienza la competencia más importante de este año. ¡El Desafío al Alto Mando! – anunciaban por los altoparlantes. – ¡Y nuestro retador de este año es Ash Ketchum, de Pueblo Paleta! ¡Y su primera oponente del Alto Mando, es nada más y nada menos que Lorelei, en lo que será su último encuentro oficial antes de su retiro! ¡Démosles a ambos un gran aplauso!
El Estadio Índigo, lleno a reventar de aficionados, estalló en vítores y aplausos. Había una multitud de más de doscientas mil personas en las tribunas, sin mencionar toda la gente que no pudo comprar boletos y aún seguía afuera tratando de ver como colarse, y los que estaban viendo por televisión. Los encuentros iban a ser transmitidos en vivo en cadena regional a todo Kanto, y en pago por evento a las otras regiones.
La vista de Ash estaba fija en Lorelei. La primera miembro del Alto Mando le sonreía con su semblante tranquilo como el agua, pero Ash sabía perfectamente que este cambiaría para tornarse frío e implacable como el hielo una vez que el encuentro comenzara.
- La batalla entre Lorelei del Alto Mando, y el retador, Ash Ketchum de Pueblo Paleta, está a punto de comenzar. – declaró el réferi. – Será una batalla total de seis contra seis, y terminará cuando todos los Pokémon de cualquiera de los dos sean incapaces de continuar. Se permiten las sustituciones única y exclusivamente cuando un Pokémon sea derrotado. Si un Pokémon es retirado mientras el combate está en curso será descalificado y no podrá ser utilizado en lo que resta del encuentro.
- Ash, esta será mi última batalla oficial. – dijo Lorelei. – Así que espero que podamos hacerlo un encuentro para recordar.
- Haré mi mayor esfuerzo para no decepcionarte. – replicó Ash. – Vamos a dar todo lo que tenemos hoy, y no nos detendremos ante nada.
Otra de las reglas que le informaron sobre el desafío era que los miembros del Alto Mando tendrían derecho a elegir el terreno donde combatirían. La arena de batalla estándar del estadio se abrió para dar paso a un gran campo blanco, lleno de montañas heladas, con una gran cascada que hacía un pequeño río y desembocaba en un gran lago que ocupaba cerca de un tercio del área total. Eso lo confirmaba: Lorelei iba a ponerle las cosas difíciles al elegir un campo donde su equipo sin duda tendría la ventaja.
- La miembro del Alto Mando iniciará la batalla. ¡Elija su Pokémon ahora!
- Estoy esperando ver todo lo que has mejorado desde nuestro último encuentro, Ash. – dijo Lorelei, tomando su primera Pokébola. – ¡Cloyster, yo te elijo!
- ¡Cloyster! – El Pokémon bivalvo apareció en el campo, sonriendo de manera desafiante, y su icono en tablero del estadio se iluminó al instante debajo del rostro de Lorelei.
Ash observó a Pikachu parado junto a él, dirigiéndole una mirada con una sonrisa de lado. El roedor asintió: su respuesta era que claramente quería una revancha por esa humillante derrota que sufrió contra este mismo Pokémon en aquella ocasión. Ash alargó la mano al frente indicándole que saliera, y sin perder tiempo el roedor ingresó también al campo de batalla, apareciendo también su propio icono en el tablero. La expresión relajada de Lorelei ahora se había vuelto fría y dura como el hielo, y sonrió como si ya se lo esperara.
- ¡Comiencen ahora! – declaró el réferi alzando sus banderas.
- Por cortesía, Ash, siéntete libre de hacer el primer movimiento. – dijo Lorelei.
- Ya que insistes. – respondió Ash. – ¡Pikachu, usa Atactrueno!
- ¡Pika-CHUUUUUUUUUUUUU!
El roedor decidió abrir el asalto usando su ataque favorito. Lorelei rápidamente se percató que la potencia y velocidad de la descarga eran mucho mayores que hacía años, producto de la experiencia y fuerza que ambos habían ganado en todo ese tiempo.
- ¡Protección! – replicó la miembro del Alto Mando.
El Pokémon bivalvo cerró su caparazón y a su alrededor se formó un domo de energía de color verde, que absorbió el impacto del Atactrueno en su totalidad. La barrera se desvaneció al mismo tiempo que Pikachu dejaba de enviar electricidad.
- ¡Cloyster, Lanza de Hielo!
- ¡Cloyster! – A esta voz, Cloyster reabrió su caparazón y las espinas encima de este comenzaron a resplandecer, disparando una ronda de picos helados contra el roedor eléctrico que comenzaron a lloverle como misiles, y con una precisión como si fuesen teledirigidos.
- ¡Usa Agilidad y Ataque Rápido! – ordenó Ash.
- ¡Pika!
Sin perder tiempo, Pikachu comenzó a correr alrededor del campo dejando una estela blanca tras de sí, moviéndose tan rápido como podía, saltando y cuando podía escudándose detrás de los pilares de hielo para evitar la lluvia de carámbanos que lanzaba Cloyster. Su intención era tratar de acercarse lo más posible antes de lanzar un ataque eléctrico para maximizar el daño, pero a medida que se acercaban, los ataques de Cloyster golpeaban más cerca y con más precisión.
Finalmente, uno de los picos golpeó uno de los pilares de hielo justo cuando Pikachu se paraba en él, sacándolo de balance, y sin perder tiempo, Lorelei decidió ir por una ofensiva más directa.
- ¡Tenaza! – exclamó. Cloyster obedeció al instante y salió disparada con la intención de aprisionar a Pikachu entre sus valvas.
- ¡Esquiva y usa Atactrueno! – replicó Ash.
Justo cuando Cloyster se le plantaba enfrente y cerraba bruscamente sus valvas, Pikachu saltó hacia atrás esquivando el ataque por un pelo, antes de volver a soltar su descarga. Esta vez, Cloyster solo consiguió cerrar su caparazón justo a tiempo para reducir el daño del ataque eléctrico, pero a diferencia de la vez pasada, el efecto fue mucho más notorio, y más a corta distancia. Sin embargo, pese al daño aparente en el exterior, el interior de la almeja permanecía intacto.
- Impresionante, pero necesitarás más que eso para vencernos. – dijo Lorelei. – ¡Cloyster, Ventisca!
- ¡Cloyster! – El caparazón de Cloyster se abrió nuevamente, y dejó salir un fuerte viento frío que abarcó todo el campo.
- ¡Pikachu, resiste ahí!
El ratón amarillo intentó aferrarse al piso con sus patas, pero poco a poco Cloyster aumentó la fuerza de su viento helado y cuando finalmente no pudo más lo mandó a volar hacia atrás, estrellándolo contra uno de los pilares de hielo.
- ¡Hidrobomba!
Cloyster se abrió de nuevo y disparó un torrente espiral de agua, que golpeó a Pikachu contra ese mismo pilar de hielo, y manteniéndolo en ese lugar por un buen rato hasta que finalmente cesó el ataque. El roedor se deslizó al suelo, totalmente empapado, pero sin daños evidentes.
- ¡Pikachu! ¿Estás bien? – preguntó preocupado. En respuesta, Pikachu se puso de pie y se sacudió el agua como un perro. Ese ataque no había sido nada para él en absoluto, esto apenas comenzaba.
- ¡Pikapika! – respondió.
- Vaya, veo que determinación no les falta. ¡Cloyster, usa Rayo Aurora! – ordenó Lorelei.
A esta voz Cloyster se envolvió con un aura multicolor y disparó un poderoso rayo de energía. Ash no tuvo que darle a Pikachu la orden de esquivar: ese mismo ataque era el que lo había acabado la última vez. El roedor se encogió sobre sus patas traseras y saltó para evadirlo, pero Cloyster no se detuvo allí y siguió disparando uno tras otro, haciendo que luces multicolores iluminaran el campo en un espectáculo.
- ¡Esto es increíble, damas y caballeros! ¡Tanto Ash como Lorelei hacen gala de un gran despliegue de poder y habilidad! ¿Podrá Pikachu salir de esto? – dijo el comentarista.
Pikachu continuaba esquivando, al tiempo que trataba de acercarse lo suficiente para lanzar un ataque eléctrico, pero cada vez que lo hacía, Cloyster cerraba el caparazón para amortiguar el daño. Tratar de vencerla de ese modo le llevaría demasiado tiempo.
En un descuido, Cloyster consiguió acertarle a Pikachu con el Rayo Aurora que lo sacó de balance, momento que Lorelei aprovechó de ordenarle otra Hidrobomba para rematarlo. Pero lejos de querer esquivarla, Ash decidió capitalizarla para lanzar un contraataque propio.
- ¡Pikachu, lánzate por esa Hidrobomba usando Tacleada de Voltios!
Recién recuperado del Rayo Aurora, Pikachu echó a correr hacia Cloyster, mientras se envolvía en energía eléctrica, y cuando el chorro de agua estaba a punto de golpearlo, saltó directo hacia él. El semblante helado de Lorelei se quebró por un momento al ver a Pikachu atravesar la Hidrobomba girando como un taladro todavía recubierto con la Tacleada de Voltios, y al estar disparando su ataque, Cloyster no pudo cerrarse a tiempo antes de recibir el golpe en toda la cara.
- ¡Cloyster! – exclamó Lorelei.
- Cloys… – El molusco retrocedió y empezó a echar chispas cuando Pikachu rebotó y giró para aterrizar. Trató de moverse pero su cuerpo no le respondió: estaba paralizada.
- ¡Aprovechemos la oportunidad, Pikachu, usa Atactrueno! – exclamó Ash.
- ¡Protección! – gritó a su vez Lorelei.
Por un milagro, Cloyster alcanzó a levantar el escudo protector cuando Pikachu disparó su descarga, salvándose de recibir más daño. Sin embargo, no podía fiarse de ella de manera continua, y ese estado de parálisis podría causarle problemas. Por un momento, el semblante helado de Lorelei se tornó relajado como el agua, mientras respiraba profundo.
- Cloyster, usa Descanso y recupérate.
La almeja asintió, y volviendo a cerrar sus valvas, se fue a dormir, mientras un aura de curación comenzaba a envolverla. Todo el daño que había recibido, junto con la parálisis infligida por la Tacleada de Voltios comenzaba a regenerarse poco a poco. Ash apretó los dientes y los puños: eso había hecho su esfuerzo gastarse por nada.
- ¡Pikachu, sigue atacando, tenemos que hacer todo el daño que podamos antes de que despierte! – exclamó el entrenador de Pueblo Paleta.
Sin perder tiempo, Pikachu comenzó a lanzar Atactruenos uno tras otro, tratando de recuperar algo del daño que habían infligido antes. Cloyster permaneció dormida por unos segundos más mientras Pikachu la asediaba con sus ataques eléctricos, hasta que finalmente despertó.
- ¡Cloyster!
Y sin avisar, disparó una Ventisca, pero no dispersa por el campo, sino concentrada en un área pequeña para golpear a Pikachu con un impacto seco y preciso, haciéndolo volar contra los pilares de hielo, e inclusive atravesándolo. Lorelei inmediatamente recuperó su semblante de hielo antes de dar su siguiente orden.
- Derribo.
Cloyster saltó hacia el indefenso roedor eléctrico, rematándolo con una poderosa embestida de cuerpo completo, asegurándole de darle con el cuerno que tenía sobre su cabeza. Pikachu dio un grito de dolor y cayó sobre su panza en el campo, pero haciendo un esfuerzo se volvió a levantar otra vez, echando chispas por las mejillas y listo para continuar.
La miembro del Alto Mando sonrió de lado. En otro tiempo, ese ataque habría bastado para poner fuera de combate a Pikachu, pero el roedor todavía seguía de pie y con fuerzas para pelear. Lo veía en su rostro: compartía la misma determinación y deseo de ganar que su entrenador, y no caería hasta darlo todo.
- ¡Cloyster, usa Lanza de Hielo una vez más! – ordenó Lorelei. Cloyster comenzó a cargar los picos de su caparazón y disparó sus misiles helados aún más rápido que antes.
- ¡Repélelos con Cola de Hierro! – ordenó Ash.
- ¡Chuuuu-PIKA! – La cola de Pikachu cogió un brillo metálico, y justo cuando los proyectiles de Cloyster estaban por llegarle, saltó para esquivar la primera ronda, y la segunda la destrozó girándose y dando un violento coletazo. Fragmentos de ellos comenzaron a caer por todo el campo.
- ¡Rayo de Aurora!
- ¡Electrotelaraña!
Los dos entrenadores dieron sus órdenes casi al mismo tiempo, e igualmente ambos Pokémon dispararon sus ataques simultáneamente. La esfera eléctrica colisionó de frente con el rayo multicolor estallando en una red para tratar de contenerlo, y la explosión resultante hizo que tanto Pikachu como Cloyster salieran despedidos hacia atrás y cayeran de espaldas.
- ¡Vamos Pikachu, levántate, tú puedes! – lo animaba Ash.
Haciendo un esfuerzo supremo, Pikachu volvió a incorporarse. La batalla estaba resultando más difícil de lo que se imaginaron, pero todavía no podían rendirse. A su vez, Lorelei se mantenía en silencio, pero su mirada gélida permanecía fija en su Cloyster, confiada en que volvería a incorporarse también.
- ¡Cloyster, usa Descanso nuevamente! – ordenó la miembro del Alto Mando.
Ash y Pikachu fruncieron el cejo simultáneamente. De nada iba a servir todo el daño que infligían si Cloyster se recuperaba de él. Por lo visto, la única alternativa que les quedaba era lanzarle un ataque del cual no podría recuperarse.
- ¿Debería usar esto? – se preguntó Ash, descubriéndose la muñeca al arremangarse su guante izquierdo para revelar el Anillo-Z con el cristal eléctrico. – No, todavía es demasiado pronto. Hay otra cosa que podemos hacer. ¡Pikachu, ataca el caparazón de Cloyster con Cola de Hierro!
- ¡Chuuuu-PIKA!
Mientras Cloyster continuaba usando Descanso para sanar sus heridas, Pikachu corrió con la cola envuelta en energía metálica y comenzó a golpearle el caparazón. Como era de esperarse, la maciza coraza resistió el golpe, pero el roedor eléctrico no se amilanó y siguió atacando una, y otra, y otra vez.
Al principio Lorelei cuestionó lo que hacían. Los coletazos de Pikachu no hacían más que sacudir a Cloyster ligeramente sin causar mucho daño. Pero entonces se percató de algo: Pikachu estaba atacando el mismo punto dirigiendo sus golpes hacia un área pequeña, y aunque iba lento, la grieta que le estaba haciendo se hacía cada vez más y más notoria. Y como Cloyster estaba durmiendo, no podía hacer nada para defenderse.
Hasta que finalmente pasó: un último coletazo certero hizo una abertura en el caparazón de Cloyster, haciendo que la miembro del Alto Mando jadeara en shock.
- ¡No, Cloyster!
- ¡Asombroso, Pikachu! – exclamó Ash dando un puñetazo al frente. – ¡Ahora usa Trueno en ese mismo lugar!
- ¡PIKAAAAAAA!
El Pokémon Eléctrico saltó hacia el agujero que había creado en el caparazón de Cloyster e hizo caer un rayo para canalizarlo por ahí, sorteando las defensas impenetrables de la almeja y haciendo que su suave y frágil cuerpo sintiera toda la energía del voltaje a quemarropa.
Hubo una enorme explosión y saltaron rayos de electricidad por todo el campo, para luego levantar una enorme nube de humo. Pikachu saltó fuera de ella y aterrizó a cuatro patas, jadeando y aguardando expectante el resultado.
- Cloys… ter…
Al disiparse el humo, vieron que Cloyster estaba otra vez despierta. Seguía de pie, pero mucho peor que antes: ese último ataque había podido hacerle más daño que ningún otro hasta ese momento en el encuentro, y estaba otra vez echando chispas, más que antes. Ash se sorprendió de ver que todavía siguiera consciente, y Lorelei por su parte, se sorprendió de que un roedor tan pequeño guardara semejante potencia de ataque.
- Qué poder… – murmuró la miembro del Alto Mando.
Sin embargo, aunque Cloyster seguía de pie, ya no aguantaría mucho más. Descanso podía curar el daño recibido y los problemas de estado, pero no la fatiga o el cansancio producido por el esfuerzo. Haber aguantado ese ataque directamente había sido toda una proeza, pero había quedado al borde, presta para caer con el siguiente golpe.
Ash por su parte no perdió el tiempo: tenían que terminar de rematar a Cloyster mientras todavía podían, antes que pudiera recuperarse. Si un oponente estaba a un soplido de caer, había que soplarle sin tardanza antes que le diera su segundo aire.
- ¡Pikachu, usa Ataque Rápido y Cola de Hierro!
- ¡Cloyster, ya sabes qué hacer! – ordenó a su vez Lorelei.
En su prisa por acabar con su oponente, tanto Ash como Pikachu no se fijaron en el destello púrpura que salió por un momento del cuerno de Cloyster. La almeja trató de cerrar sus valvas y poner el lado intacto de su caparazón frente a Pikachu, en un último intento desesperado por protegerse, pero la Cola de Hierro pasó verticalmente entre ellas como un cuchillo que abre una ostra, dándole un tajo justo en medio de los ojos. Segundos después, volvieron a abrirse, Cloyster emitió un quejido y se desplomó de lado, fuera de combate.
- ¡Cloyster ya no puede pelear! – declaró el juez. – ¡Pikachu gana!
- ¡Qué asalto inicial, damas y caballeros! ¡Lorelei y Cloyster mantuvieron una increíble resistencia, pero al final sucumbieron al poder de ataque de Ash y Pikachu! – dijo el comentarista, mientras el público estallaba en ovaciones. Al mismo tiempo, el icono de Cloyster en el tablero se oscureció totalmente.
Ash hizo un esfuerzo por sonreír. Había ganado el primer asalto, y ni siquiera habían tenido que utilizar el Movimiento-Z. Eso era bueno, y tomar la delantera estaba bien: uno por fuera, ahora solo quedaban cinco, y Pikachu seguía en el juego. Tenía que mantener su plan de ganar las batallas uno a uno. Pikachu, por su parte, aunque estaba agotado, se sentía bastante bien por haberse vengado de su derrota tantos años atrás en Isla Mandarín.
Lorelei, lejos de desanimarse, simplemente llamó de vuelta a su caído Cloyster y tomó su siguiente Pokébola. Le dio las gracias en silencio por su esfuerzo y encaró a su oponente.
- Felicidades Ash, no muchos son capaces de ganarme el primer asalto, aunque haya sido con dificultad. – le dijo volviendo a adoptar su semblante helado. – Pero veamos qué harás ahora con esto. ¡Jynx, es tu turno!
La Pokébola se abrió, revelando al Pokémon humanoide de pelo rubio, cuerpo rojo y piel morada con grandes labios. El juez inmediatamente alzó la bandera hacia el extremo de Ash.
- Retador, ¿deseas cambiar de Pokémon? – le preguntó.
Ash sopesó sus opciones. Aunque Pikachu seguía en el juego y no había usado su mejor carta, no parecía buena idea mandarlo contra un Pokémon que estaba al máximo de energía, y si todos los Pokémon de Lorelei eran igual o más fuertes, mejor sacarlo por el momento para que descansara.
- ¡Pikachu, regresa! – ordenó Ash.
El roedor de inmediato corrió hasta ponerse junto a su entrenador y se sentó a sus pies, exhalando profundamente. Ese asalto contra Cloyster había sido muy agotador y necesitaba reponerse antes de seguir peleando.
Ash palpó sus Pokébolas, tratando de decidir a quién enviar ahora. Recordando lo que le había dicho Misty sobre la Jynx de Lorelei, esta favorecía ataques a distancia de alto poder y mantener al oponente a raya, pero ataques rápidos y fuertes a corta distancia podían ponerla contra las cuerdas. Ya sabía exactamente quién era el oponente perfecto para ella.
- ¡Infernape, yo te elijo! – exclamó Ash, arrojando la Pokébola.
- ¡Infernape! – El mono de fuego apareció en el campo y se golpeó el pecho con sus puños para hacer una gran entrada. Desafortunadamente, esta se vio arruinada cuando de repente se tensó y un tono púrpura le tiñó la piel.
- ¿Infernape, qué sucede? – preguntó Ash, que luego miró a Lorelei, que le sonreía.
- Oh, lo siento, Ash. Tu Pikachu derrotó a mi Cloyster, pero no sin que antes les dejara un pequeño regalo. – dijo la miembro del Alto Mando.
Ash se preguntó por un momento a qué se refería, y se golpeó la cara al hacer memoria del último golpe. Ese destello púrpura, Cloyster había utilizado Púas Tóxicas antes que Pikachu la noqueara. Ese era su "regalo". Para empeorar, todos los Pokémon que había elegido para esta batalla eran terrestres, así que una vez que pusieran un pie en el campo, se envenenarían igual que Infernape.
O quizás ese era el plan de Lorelei. Aunque Infernape hubiera sido envenenado, había una cosa que podía hacer para eliminar las púas, y con eso evitar ese futuro regalo para los demás Pokémon. Pero por ahora, apenas el juez dio la señal, Ash supo que tenía que ponerse en marcha antes que el veneno hiciera su trabajo. Mejor empezar de una vez.
- ¡Infernape, Lanzallamas, ahora!
La acción obvia, Ash decidió abrir con un ataque de tipo Fuego para empezar con ventaja. Aun resentido por el veneno, Infernape aspiró profundamente y disparó un torrente de llamas contra Jynx, que simplemente permaneció donde estaba.
- ¡Jynx, usa Pantalla de Luz! – ordenó Lorelei.
- ¡Jynx! – El Pokémon de Hielo colocó las palmas al frente y levantó una barrera de energía para protegerse del Lanzallamas. Una vez que Infernape cesó de arrojar fuego, tanto él como Ash se sintieron ardiendo de furia al ver que Jynx seguía prácticamente intacta. Parecía más que había utilizado Protección en vez de Pantalla de Luz. De acuerdo, si los ataques especiales no servían, irían por uno físico.
- ¡Infernape, Rueda de Fuego!
- ¡Ape! – Infernape saltó en el aire y prendiéndose en llamas se convirtió en una bola de fuego rodante que empezó a avanzar a toda velocidad hacia Jynx, que igual que antes permaneció fija en su posición, esperando el ataque.
- Detenlo con Fuerza Psíquica. – dijo Lorelei fríamente.
- Jynx… – Jynx comenzó a brillar en un aura azul que levantó sus cabellos de manera un poco tenebrosa.
Cuando Infernape había recorrido la mitad del camino, Jynx primero levantó una mano para hacerlo levitar del suelo, haciendo que quedara rodando en el aire hasta que se dio cuenta de que no estaba avanzando nada. Mientras el mono se quedaba desconcertado, Jynx echó su otra mano hacia atrás para dar un empujón psíquico, lanzándolo contra una de las rocas congeladas, impactando con tanta fuerza que la redujo a escombros. El simio se frotó la espalda después del golpe al ponerse de pie, otra vez resentido por el veneno, pero fuera de eso parecía estar bien.
- ¡Ventisca, ahora! – gritó Lorelei. Sin embargo, mientras estaba inhalando, Ash rápidamente gritó una orden a puro instinto, rezando por que funcionara.
- ¡Usa Excavar, rápido! – exclamó.
Si la Ventisca de Cloyster era potente, la de Jynx casi podría hacerla parecer una brisa veraniega. Por fortuna, Infernape alcanzó a zambullirse en la tierra helada. Jynx dejó de soplar por un momento, y tanto ella como Lorelei se pusieron en alerta mirando a todas partes para ver por dónde llegaría. No obstante, eso iba a importar poco, con lo que Ash estaba a punto de hacer, mientras Infernape seguía bajo tierra.
- ¡Envite Ígneo! – ordenó Ash.
Lorelei ensanchó los ojos brevemente, pero entonces se dio cuenta de lo que pasaba: la tierra congelada empezó a ponerse roja y a arder incluso haciendo hervir el agua en el río y el lago. De hecho, Jynx empezó a saltar cuando sintió que empezaban a quemársele los pies, y luego hubo un estallido de fuego justo detrás de ella, cuando Infernape emergió de golpe.
- ¡Puño Veloz! – gritó Ash.
Infernape saltó hacia donde estaba Jynx y le conectó un derechazo en toda la cara en cuanto volteó hacia atrás. El golpe fue tan fuerte que la tiró hacia el lago que todavía estaba hirviendo, y la hizo gritar mientras empezaba a echar vapor.
- ¡Lanzallamas, ahora!
Infernape volvió a exhalar su ataque de fuego, esta vez a menor distancia. Aunque la Pantalla de Luz entró en efecto, la distancia ayudó a que al menos pudiera hacer un poco más de efecto, y se pudo ver que esta vez al menos pudo sentir las llamas.
- ¡Teletransportación! – ordenó Lorelei.
Haciendo un esfuerzo entre las llamas, Jynx desapareció en un destello de luz multicolor fuera del lago, y reapareció al otro extremo del campo de batalla. Apenas la vio, Ash decidió que era mejor escaparse de ahí, y le ordenó a Infernape usar Excavar para irse bajo tierra, pero Lorelei no lo iba a permitir.
- ¡Anulación!
Y justo antes de que se zambullera en la tierra, un destello azul rodeó a Infernape, quedándose tieso en el aire y desorientado antes de usar su movimiento. El primate quedó tan desconcertado que no pudo reaccionar antes de que Jynx se teletransportara y se le plantara enfrente, sorprendiéndolo.
- Fuerza Psíquica y Puño de Hielo. – ordenó Lorelei en tono gélido.
Dicho y hecho, Jynx atrapó a Infernape en su energía psíquica, lo azotó un par de veces contra las rocas. Después, lo atrajo de vuelta, envolvió una de sus manos en energía blanca-azul, y le dio un uppercut en toda la quijada, haciéndolo volar hacia atrás. La peor parte, cuando se volvió a poner de pie, el veneno volvió a hacer efecto, y Lorelei parecía no haber terminado todavía.
- Levanta una de esas rocas con Fuerza Psíquica.
La miembro del Alto Mando señaló una roca particularmente grande, y Jynx la levantó sobre su cabeza, preparada para arrojarla. Ash en ese momento apretó los puños, planteándose qué hacer. Por ahora no podía huir bajo tierra y usar Envite Ígneo desde abajo otra vez, pero quizás hubiese otra forma, aunque tenía que pensar rápido antes que Lorelei lanzara su siguiente ataque…
- ¡Contraescudo! – gritó Ash.
Infernape empezó a disparar su Lanzallamas y a girar para ejecutar Rueda de Fuego simultáneamente. El efecto giratorio sirvió para romper la roca cuando Jynx se la arrojó, reduciéndola a peñascos, y los látigos de fuego que generó con el Lanzallamas tomaron por sorpresa al Pokémon de Hielo, logrando hacerle mella y haciéndole perder el foco por un momento. Al aterrizar de nuevo, Infernape siguió rodando hasta chocar con su adversaria, arrollándola y dando la vuelta para regresar otra vez.
- ¡Vamos, sigue así! – exclamó Ash. – ¡Puño Veloz!
- ¡Puño Hielo! – gritó a su vez Lorelei.
Infernape paró finalmente de rodar y se lanzó dando un enorme salto con el puño resplandeciendo. Jynx hizo lo propio con su puño congelante, y ambos chocaron de frente uno contra el otro. Hubo un resplandor de energía por espacio de un segundo, y luego un estallido violento que los hizo salir despedidos hacia atrás. Esta vez fue Jynx quien chocó contra la roca, pues durante el choque el puño de Infernape dominó brevemente, y el simio aterrizó en tres puntos.
Ambos entrenadores y sus Pokémon tomaron un breve respiro, y Ash examinó la situación. Lo que le dijo Misty era cierto: Jynx era buena en los ataques larga distancia, pero necesitaba concentrarse y en combate cuerpo a cuerpo estaba comparativamente en desventaja. Si podía acercarse solo una vez para darle una paliza definitiva, quizás podría ganar ese asalto.
- ¡Jynx, usa Hidropulso!
Jynx empezó a concentrar una esfera de agua en sus manos, esta vez haciéndola mucho más grande que la anterior. Por lo visto, Lorelei también había decidido dejar de lado los rodeos y terminar pronto con ese combate. Ash vio por un momento que Infernape emitía un destello azul, que indicaba que Excavar ya no estaba deshabilitado.
- ¡Envite Ígneo bajo tierra, rápido! - exclamó Ash.
Rápidamente, Infernape se enterró en el suelo, y la bola de agua apenas pasó rozándole la cola. Desplazándose rápidamente, Jynx apenas alcanzó a ver el punto rojo que venía directo hacia ella antes de que brotara como una erupción viviente debajo de ella, haciéndola volar por los aires, pero aterrizando de pie.
- ¡Jynx, Ventisca!
- ¡Infernape, Lanzallamas!
El chorro de fuego y la corriente helada chocaron de frente. Los dos ataques empezaron a empujarse uno al otro tratando de hacerse retroceder. Primero parecía que el Lanzallamas iba ganando, pero luego la Ventisca empezó a ganar más y más terreno, acercándose peligrosamente.
- ¡Con toda tu fuerza, Jynx! – ordenó Lorelei.
Finalmente, con un fuerte soplo, la Ventisca de Jynx ganó y sacó volando a Infernape por los aires. Jynx se teletransportó hacia el otro lado del campo para recibirlo, y le dio un brutal golpe por la espalda al simio, estrellándolo contra las rocas.
El juez estuvo a punto de declararlo fuera de combate, pero contra todo pronóstico, volvió a levantarse. Y al ver los ojos rojos ardiendo literalmente en llamas del primate, Lorelei supo que eso significaba malas noticias.
- ¡INFERNAPE! – Lanzando ese grito hacia el cielo, estalló como un volcán, sacudiendo y poniendo la tierra a su alrededor de color rojo. Su habilidad de Mar en Llamas acababa de activarse, y Ash se dio cuenta que tenía que darle el golpe decisivo a Jynx mientras durara ese poder.
- ¡Infernape, usa Lanzallamas! – gritó Ash.
- ¡Jynx, Ventisca con todo tu poder! – contraatacó Lorelei.
Jynx aspiró, pero antes de poder soplar su viento helado, Infernape se le adelantó disparando un chorro de fuego más fuerte y amplio que antes que la dejó cocinada a término medio.
- ¡Combate Cercano! – gritó Ash, determinado a presionar la ofensiva antes que Jynx pudiera reponerse.
Infernape se plantó frente a Jynx mientras seguía tosiendo humo por las quemaduras del Lanzallamas anterior, comenzó a propinarle una lluvia de puñetazos y patadas a cada centímetro que tuvo al alcance. La brutal paliza duró unos diez segundos, durante los cuales Lorelei no pudo más que observar cómo su Pokémon era usado como saco de golpear, para terminar con un gancho elevado que la levantó por los aires, y Ash supo que era el momento de dar el golpe final.
- ¡Acaba con ella, Infernape, usa Envite Ígneo meteórico!
Mientras Jynx todavía iba cayendo, Infernape saltó tras ella, la atrapó por debajo de las axilas y sujetándola con fuerza se prendió en llamas. La potencia del Mar en Llamas hizo que el fuego del Envite Ígneo se volviera azul, y Lorelei pudo comprobar por qué Ash lo había llamado de esa manera: Infernape se convirtió en un meteoro de fuego y se estrelló contra uno de los montículos de hielo con fuerza, despedazándolo por el impacto.
Por espacio de unos segundos, los dos combatientes quedaron a la expectativa, hasta que pudieron ver el resultado. Jynx yacía quemada y llena de moratones y chichones en el suelo, mientras Infernape estaba apoyado sobre su rodilla izquierda, resintiéndose por el veneno y el daño de retroceso del ataque, pero negándose a sucumbir.
- ¡Jynx ya no puede pelear! ¡Infernape gana! – declaró el juez.
- ¡Sí! ¡Dos fuera, y quedan cuatro! – celebró Ash apretando los puños.
Infernape se volteó para darle un pulgar arriba a su entrenador, aunque Ash sabía perfectamente que esa victoria había tenido un alto costo. Entre el veneno y todo el daño sufrido, no había forma de que pudiese seguir peleando de manera confiable el resto del encuentro, así que inmediatamente iba a retirarlo para dejarlo en espera. Tenía que seguir con su plan de derrotar al equipo de su oponente en batallas de uno a uno si era posible. Simultáneamente, ambos entrenadores retornaron a sus Pokémon y tomaron su siguiente Pokébola.
- Un gran asalto, Ash, aunque puedo ver que tu Infernape no salió bien parado. Sabia decisión retirarlo ahora. – dijo Lorelei.
- Quiero ganar, pero no dejaré que mis Pokémon salgan lastimados innecesariamente si puedo evitarlo. – declaró el entrenador.
- Veo que no estás fallando en el departamento de la empatía. – dijo la miembro del Alto Mando con una gran sonrisa. – ¡Dewgong, tu turno!
El siguiente Pokémon de Lorelei era su león marino. Ash lo miró cuidadosamente: según Misty, este Dewgong era el inicial de Lorelei, por tanto tendría como ventaja su experiencia ganada a lo largo de todos esos años. Mucho más que él y Pikachu, sin duda. También le había dicho que gustaba de usar el ataque de Lanza de Hielo como su movimiento final característico, así que decidió tomar nota de ello también.
- Tenemos que mantener el ritmo. ¡Typhlosion, yo te elijo!
- ¡Typhlosion! – El segundo inicial de tipo fuego de Ash, la evolución final de su Quilava, hizo su aparición en el campo. Sus llamas se habían vuelto más intensas a lo largo de los años, y estaba decidido a anotarle otra victoria a su entrenador.
- ¡Dewgong contra Typhlosion, comiencen! – declaró el juez.
- ¡Typhlosion, empieza con tu ataque de Erupción!
Typhlosion gritó con furia y lanzó un gran estallido de llamas antes de salir disparado hacia Dewgong. Nuevamente, Lorelei adoptó su semblante gélido, y esta vez decidió no tomar ningún riesgo.
- ¡Dewgong, lánzate al agua y permanece allí! – replicó Lorelei.
- ¡Gong!
Dewgong se rodó hacia un lado para evitar la embestida de Typhlosion, y deslizándose por el hielo se zambulló dentro del agua para escapar de su oponente. Al fallar la embestida, Typhlosion patinó y se afianzó con las garras para frenar sobre el hielo y darse la vuelta para mirar hacia el estanque.
- ¡Lánzate también y usa Rapidez! – exclamó Ash.
Para sorpresa de todos, Typhlosion rugió y apagando sus llamas se zambulló en el estanque. Después de un rato, Dewgong salió disparado fuera del agua en medio de un estallido de estrellas doradas, seguido de un muy empapado Typhlosion que inmediatamente volvió a prenderse en llamas y a sacudirse el agua.
- ¡Lanzallamas! – exclamó Ash.
- ¡Aliento Helado! – ordenó a su vez Lorelei.
Al mismo tiempo que Typhlosion disparaba un chorro de fuego por la boca, Dewgong hizo lo propio con uno de aire congelante. Los dos comenzaron a empujarse uno al otro tratando de hacerse retroceder, y por un momento pareció que el Lanzallamas ganaría, pero finalmente el Aliento Helado dominó e impactó a Typhlosion en toda la cara. Lo hizo retroceder un poco, pero más allá de dejarle una capa de escarcha en la nariz y las cejas que rápidamente se derritió con sus llamas, no hizo ningún efecto.
- ¡Lanza de Hielo! – ordenó Lorelei.
- ¡Gong! – Dewgong abrió la boca y empezó a generar picos enormes de hielo, comenzando a dispararlos como misiles hacia Typhlosion. Este trató de esquivar lo mejor que pudo, pero algunos lograron acertarle y lo sacaron de balance, haciéndolo retroceder todavía más.
- ¡Lánzate con Rueda de Fuego! – exclamó Ash.
Typhlosion comenzó a correr envuelto en llamas y se echó a rodar por el campo hacia Dewgong a toda velocidad. Lorelei pudo ver que se movía bastante más rápido que Infernape rodando, pero Dewgong alcanzó a evitarlo rodándose de medio lado y atacando con más picos de hielo.
- ¡Esquiva y usa Erupción!
Las llamas de Typhlosion se encendieron todavía más, y esquivando los picos saltando de lado a lado, el inicial de tipo Fuego acortó la distancia hasta que se plantó frente a frente con el león marino. Acto seguido estalló como un volcán viviente, haciendo volar por los aires a Dewgong.
- ¡Eso es, Typhlosion, Lanzallamas!
Mientras Dewgong todavía estaba en el aire, Typhlosion disparó un chorro de llamas a máxima potencia, golpeándolo de lleno en la panza, y apenas aterrizó, un estallido de llamas rodeó al león marino. Ash sonrió de medio lado al ver que Dewgong se resentía por la quemadura, pero Lorelei no se veía nada preocupada por esto. Y pronto se hizo evidente por qué.
- Danza de Lluvia. – ordenó.
- ¡Gong! – aulló Dewgong, y una espiral de nubes negras comenzó a formarse encima del campo de batalla, y a los pocos segundos comenzó a llover sobre ellos. Empezó suavemente al principio, pero pronto se tornó un diluvio que forzó a Ash a ajustarse la visera de la gorra.
El entrenador vio como Typhlosion se veía forzado a agazaparse mientras la lluvia le apagaba sus llamas, y entretanto, las quemaduras que le había infligido a Dewgong habían desaparecido. Para eso había invocado la Danza de Lluvia: poseía la habilidad de Hidratación.
- Hidropulso. – ordenó Lorelei, señalando hacia el frente.
Dewgong formó la esfera de agua en su boca y la disparó a toda velocidad. Pese al clima adverso, Typhlosion logró evadirlo, y Ash le ordenó contraatacar con un As Aéreo. El golpe fue certero y alejó a Dewgong por un momento, permitiéndole tener un pequeño respiro.
- Esto es malo, Typhlosion no podrá usar bien sus ataques de fuego en esta lluvia. – murmuró Ash. – Pero tal vez…
Sí, Typhlosion tenía el clima en contra para casi todos sus ataques, pero había uno en el cual este podía serle de mayor ventaja. Sin embargo, lo habían desarrollado hacía muy poco como un as bajo la manga, y no habían podido perfeccionarlo. ¿Valdría la pena arriesgarse?
- ¡Typhlosion, acércate con Ataque Rápido! – exclamó el retador.
Typhlosion se desplazó sobre el hielo a toda velocidad dejando una estela blanca. El agua lo estaba haciendo resbalar un poco, pero se las arregló para acortar la distancia, aunque Dewgong consiguió esquivarlo y contraatacarle con un Aliento Helado, estrellándolo contra uno de los montículos helados.
- ¡Cuerno Certero! – ordenó Lorelei.
- ¡Carga Salvaje! – contraatacó Ash.
Dewgong se lanzó con el cuerno sobre su cabeza resplandeciéndole. A su vez, Typhlosion empezó a emitir chispas para luego cubrirse con un aura de electricidad dorada. Los dos Pokémon colisionaron de frente, pero Typhlosion fue quien ganó en el choque sacando a volar a Dewgong e infligiéndole parálisis, aunque esta rápidamente se desvaneció con la lluvia todavía activa.
- ¡As Aéreo! – exclamó el entrenador de Pueblo Paleta.
Dejando un rastro de rayas blancas, Typhlosion se lanzó a dar una embestida certera contra Dewgong mientras todavía estaba aturdido, estrellándolo contra otro de los montículos de hielo.
- ¡Bien, otra vez Carga Salvaje! – exclamó Ash.
Una vez más, Typhlosion se lanzó con la embestida eléctrica, aprovechando el incremento que le daba la lluvia. El ataque volvió a ser certero, y por un momento pareció que llevaba la delantera. Sin embargo, la fatiga y el daño acumulado que llevaba, sumado al daño de retroceso de utilizar Carga Salvaje, comenzaban a pasarle factura.
Esto quedó en evidencia cuando lo intentó una tercera vez para seguir presionando la ofensiva, pero su carga fue más lenta que las dos anteriores, dándole a Dewgong la oportunidad de esquivar y contraatacar con un Hidropulso. Typhlosion quedó atrapado en la gran burbuja de agua, y cuando esta estalló, sus ojos estaban dando vueltas y movía la cabeza de lado a lado, totalmente desorientado.
- ¡Typhlosion, no! – exclamó Ash.
- ¡Dewgong, ponte a salvo en el agua y usa Descanso! – ordenó Lorelei.
Mientras Typhlosion seguía desorientado, Dewgong se arrojó al estanque. Ash no se atrevió a dar una orden: su Pokémon estaba confundido y había empezado a estrellarse contra los montículos de hielo intentando buscar a Dewgong, ignorante de que estaba a salvo en el agua y recuperando su energía. Ya Cloyster le había causado problemas a Pikachu con ese movimiento, y ahora Dewgong acababa de hacer que todo su esfuerzo se fuese al traste.
Al cabo de un par de minutos, Dewgong volvía a salir a la superficie y se plantaba en la cima del montículo que Typhlosion estaba a punto de atacar.
- Vamos a terminar con esto. – dijo Lorelei. – ¡Dewgong, Lanza de Hielo!
- ¡GONG! – Dewgong aulló con fuerza e invocó la lluvia de carámbanos para bombardear a Typhlosion. Lo primero que hizo fue arrojarlas para crear una barrera para cercarlo mientras seguía dando vueltas, y luego en todo el centro las hizo caer sin piedad sobre el indefenso Pokémon de fuego, que dio gritos de dolor y desesperación todo el rato.
Cuando el polvo helado y el humo se dispersaron, los contendientes vieron el resultado. Typhlosion yacía desparramado sobre el hielo, con las llamas apagadas y fragmentos de hielo por toda la espalda. Pronto a Ash le quedó claro por qué a Dewgong le gustaba usar Lanza de Hielo como movimiento final.
- ¡Typhlosion ya no puede pelear, Dewgong es el ganador! – declaró el réferi.
Y con eso la batalla se ponía dos a uno a favor de Ash. O más bien, dos a dos considerando que Infernape no había quedado en condiciones de soportar otro asalto si volvía a salir. El entrenador sopesó sus opciones, observando al Dewgong de Lorelei mientras la Danza de Lluvia empezaba a amainar.
- ¡Pika, pikapika! – dijo Pikachu jalándole la pierna del pantalón.
- ¿Quieres volver? – preguntó Ash. – ¿Estás seguro?
- ¡Pika, pikachu! – aseguró el roedor, señalando hacia la muñeca de Ash. Por supuesto, todavía tenía ese otro as bajo la manga, o el guante en este caso.
- De acuerdo, ¡de vuelta a la acción, Pikachu! – exclamó el entrenador.
Pikachu volvió a saltar al campo y se puso frente a frente con Dewgong, cuyo daño por la batalla anterior había sanado totalmente. Tendría que capitalizar en su fatiga para ganar este asalto y terminar la primera mitad del encuentro con ventaja.
- ¡Empieza con Electrotelaraña! – ordenó Ash.
- ¡Aliento de Hielo! – replicó Lorelei.
Pikachu generó la esfera eléctrica para dispersarla en forma de red hacia Dewgong. Lorelei pronto se percató de que la intención de Ash iba dirigida a restringir los movimientos de Dewgong para rematar después con otro ataque eléctrico más potente. El aliento helado congeló la telaraña en cuanto esta se materializó, haciendo que se fragmentara en múltiples pedazos.
- ¡Cola de Hierro!
. ¡Aqua Cola!
Tras las órdenes de sus entrenadores, Pikachu y Dewgong se trabaron en un duelo de coletazos, salpicando agua y destellos metálicos por todas partes. Mayormente era Pikachu quien estaba a la ofensiva, saltando y girando tratando de asestarle golpes en la cabeza, aunque Dewgong ocasionalmente se giraba tratando de hacerlo tropezar para que se deslizara por el hielo y quedara en una posición más vulnerable.
Por un golpe de suerte, Dewgong logró hacer que Pikachu perdiera el equilibrio y con otro coletazo lo lanzó hacia el borde de la cascada. Acto seguido se disparó con un ataque de Cuerno Certero para rematarlo. No había forma de esquivar ese golpe, pero podían usar eso a su favor.
- ¡Pikachu, sujeta a Dewgong cuando te golpee!
Dicho y hecho: en cuanto le dio la cornada al roedor, Pikachu se le agarró con sus cuatro patas del cuello, y por si no fuera suficiente también le clavó los dientes, haciendo que el león marino lanzara un aullido de dolor.
- ¡Usa Trueno! – exclamó Ash.
- ¡PIKAAAAAAAA!
Usando el último vestigio de la lluvia que todavía quedaba en el aire, Pikachu hizo caer un rayo sobre ambos, electrocutando a Dewgong a máximo poder y con ello recuperando algo del daño que habían perdido tras el uso de Descanso. Sin embargo, no por nada Dewgong era el primer de Lorelei, y con sus años de experiencia claramente había logrado desarrollar una tolerancia a los ataques eléctricos.
Después que cesó el Trueno, Dewgong finalmente se sacudió a Pikachu de encima, y disparó un ataque de Hidropulso. Pikachu contraatacó con una Electrotelaraña que envolvió la esfera de agua haciéndola reventar.
- ¡Atactrueno! – gritó Ash, y sin perder tiempo Pikachu disparó la descarga contra Dewgong.
- ¡Cuerno Certero! - ordenó a su vez Lorelei.
Justo antes de que el ataque hiciera impacto, el cuerno de Dewgong brilló de energía metálica, y dispersó el ataque de Pikachu sin que este le causara daños al Pokémon de Agua. Ash apretó los dientes: la táctica de usar un ataque tipo Acero para dispersar un ataque de tipo Eléctrico ya se había vuelto bastante popular, y los veteranos como Lorelei debían haberla adoptado.
- ¡Lanza de Hielo! – exclamó la miembro del Alto Mando, y al instante Dewgong comenzó a disparar más picos de hielo.
- ¡Esquiva con Agilidad y Ataque Rápido! – gritó a su vez Ash.
A toda velocidad, Pikachu comenzó a desplazarse por el campo, apareciendo y reapareciendo mientras dejaba tras de sí una estela blanca. Su pequeño tamaño y velocidad le sirvió para esquivar por los pelos la lluvia de carámbanos hasta que finalmente vio una abertura para lanzarse de frente contra Dewgong. El león marino recibió el golpe en toda la cara y el ratón aterrizó del otro lado, listo para darse la vuelta y proseguir con su ataque.
- ¡Tacleada de Voltios!
- ¡Piiiikapikapikapikapika! ¡PIKA!
Pikachu embistió a Dewgong por segunda vez, recubierto con electricidad para maximizar el daño. El Cuerno Certero podría desviar un ataque eléctrico a distancia, pero uno físico y a quemarropa era otra historia.
- ¡Usa Lanza de Hielo y crea una barrera! – exclamó Lorelei.
Dewgong volvió a aullar y se retrajo mientras invocaba su ataque. En vez de hacer caer los carámbanos encima de Pikachu mientras corría, los hizo caer enfrente de sí mismo para hacer un muro de hielo, y de ese modo cuando Pikachu estaba a punto de llegarle, golpeó dicho muro en vez de a Dewgong con la Tacleada de Voltios. Dicho eso, tuvo suficiente fuerza para atravesarlo, aunque perdió velocidad con el choque y le permitió esquivar la arremetida y contraatacar.
- ¡Hidropulso!
Con Pikachu mareado por estrellarse contra el hielo, Dewgong lanzó una gran burbuja de agua que lo empujó hasta estrellarse contra uno de los montículos cercanos al estanque. El golpe no noqueó al roedor, pero a la distancia, pudo ver que lo acababa de dejar confundido, y con los ojos dándole vueltas.
- ¡Pikachu, no! – exclamó Ash.
- Es hora de terminar con esto. ¡Frío Extremo!
Y con la orden de Lorelei, Dewgong volvió a aullar alzando la cabeza mientras un aura azulada lo cubría. Al instante, el aire a su alrededor comenzó a enfriarse mientras generaba lo que parecía un gran glaciar de picos que comenzaba a recorrer el campo hacia el desorientado roedor eléctrico. Ash se estremeció: si ese ataque daba en el blanco sería el fin para Pikachu.
- ¡Pikachu, protégete como sea!
Ash no supo si Pikachu alcanzó a oírlo, y lo último que vio antes de que el río de hielo lo devorase fue que empezaba a formar una esfera eléctrica en su cola. Dewgong cesó su ataque y finalmente el glaciar dejó de avanzar, incluso congelando buena parte del estanque y la cascada, y sin dejar donde estaba antes Pikachu más que un nuevo montículo de hielo. El réferi se acercó para comprobar el resultado, y entonces...
- Pikachu… – murmuró Ash, esperando lo mejor.
Antes que el réferi pudiera comprobar, en montículo de hielo empezó a agrietarse. Pero no a agrietarse de cualquier manera, sino formando un patrón de jaula o rejilla, que dio paso a una rejilla eléctrica en forma de domo que dispersó el hielo evitando que hiciera contacto, para alivio de Ash y sorpresa de Lorelei.
- No puedo creerlo. – dijo la miembro del Alto Mando, claramente sorprendida.
- Pikachu, ¿estás bien? – preguntó el entrenador, y Pikachu se sacudió la cabeza, volviendo a recuperar el enfoque en los ojos.
- ¡Pikachu! – asintió mientras encaraba de nuevo a Dewgong.
- Impresionante, nunca vi un uso de Electrotelaraña como una protección antes. – dijo Lorelei ajustando las gafas. – Pero puedo ver que Pikachu está agotado, no resistirá mucho más.
- Todavía tenemos una última carta por jugar. – dijo Ash, empezando a descubrirse la muñeca izquierda para revelar su Anillo-Z con el cristal. – ¡Hagámoslo, compañero!
Pikachu y Ash cruzaron los brazos frente a su cuerpo mientras el anillo comenzaba a resplandecer emitiendo su energía. Dewgong estaba jadeando tras haber utilizado el Frío Extremo y apenas estaba recuperando el aliento, dándoles a Ash y Pikachu tiempo de ejecutar las poses para cargar el Movimiento-Z.
- ¡Poder al máximo! – exclamó Ash echando su puño hacia atrás al igual que Pikachu. – ¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
- ¡PIKAAAAAAAAAAAA!
Dando el puñetazo, Pikachu disparó la esfera eléctrica hacia Dewgong, que al no poder hacer ningún movimiento por esquivar o bloquear, simplemente cerró los ojos ante lo inevitable. La esfera eléctrica impactó de lleno y estalló haciendo un espectáculo de rayos por todas partes, forzando tanto a Ash como a Lorelei y al resto del público a cubrirse los ojos. Segundos después, el humo levantado se disipó y todos pudieron ver el resultado.
Dewgong yacía tirado en el suelo, chamuscado y echando chispas. Podría tener tolerancia a los ataques eléctricos, pero con semejante poder no podría volver a levantarse en un buen rato.
- ¡Dewgong es incapaz de continuar, el ganador es Pikachu! ¡La miembro del Alto Mando Lorelei ha perdido tres Pokémon, así que pasaremos al entretiempo ahora mismo!
- ¡Qué gran batalla, damas y caballeros! ¡Después de un despliegue de alto poder, Pikachu sale victorioso y pone a su entrenador arriba tres a uno! ¡Pero esto todavía no ha terminado! ¡Tomaremos un descanso y luego reanudaremos esta emocionante batalla!
Mientras Lorelei regresaba a su Dewgong, Ash patinó por el campo para recoger a Pikachu, que se dejó caer de sentón por el agotamiento, y exhaló relajado cuando su entrenador lo llevó en sus brazos.
- Bien hecho, compañero, ahora te ganaste un buen descanso. – dijo Ash.
El entrenador miró hacia el tablero mientras oía el murmullo de la multitud acallándose poco a poco. Aunque oficialmente las tablas estaban a su favor tres a uno, con Infernaba envenenado y Pikachu habiendo usado sus últimas onzas de energía para el Movimiento-Z difícilmente alguno de los dos estaría en condición de volver al combate. Siendo ese el caso tendría que apegarse a su plan de tratar de ganarle a los Pokémon de Lorelei uno a uno con sus tres Pokémon restantes.
Miró hacia su oponente del otro lado del campo, que asintió dándole un gesto de aprobación, y él le sonrió en respuesta. Ya estaba a medio camino con esa batalla, pero todavía le quedaban tres Pokémon más por superar para derrotar a Lorelei. Ya había utilizado uno de sus ases bajo la manga, pero todavía tenía otro en espera. En cuanto fuese necesario lo sacaría.
Esta historia continuará…
Notas del autor:
Bien, disculpen la tardanza, pero bueno, ahora sí comienza el desafío del Alto Mando. De acuerdo, originalmente el plan era hacer cada batalla en un capítulo, pero finalmente decidí dividirlas en dos partes con el entretiempo para que no se les hagan tan pesadas de leer (y a mí de traducir al inglés). También, terminé cambiando la secuencia de los combates mucho respecto a la versión original, por lo cual al menos en esta batalla no me podré apoyar tanto en ella como me hubiera gustado. De nuevo, con eso no se sentirá tan repetitivo para quienes la hayan visto.
Y bien, siento dejarlos esperando para la conclusión, pero por ahora me centraré en traducir esta parte, y dedicarles algo de tiempo a mis oneshots del Resetverso (tengo tres en paralelo en proceso), además de ocuparme de trabajo y estudios en la vida real. No es fácil equilibrar todo, ustedes entienden. Gracias por los reviews a darkdan-sama, UltronFatalis, BRANDON369, dragon titanico y Zilia K, y nos veremos en la próxima actualización.
P.D: Si alguien capta la referencia a uno de mis otros fics aquí (no al original, por si acaso), puede que les dé una pequeña sorpresita.
