"Lo que es bueno es bello y lo que es bello no tardará en ser bueno"-Safo de Lesbos.
"Oh, amor tan jubiloso como doloroso,
causante de agonía y alegría,
el gutural grito de la existencia,
engaño primordial de cada día,
abismo austral donde reside la quimera
y se encuentra el vicio hermoso,
Oh, ¡amor! me agobia haberte perdido"-BrunoAscar (Más les vale que nadie me diga que alguien ya escribió esto, mi alma tuvo que sufrir para encontrar lainspircación de esto)
Ignoren el poema pues no tiene nada que ver con la historia, ya saben como va esto, narraciones sexuales aptas para mujeres y hombres pervertidos, nada de niños, que quede claro eso, pueden ir a ver porno si lo desean pero de mi parte me niego a corromper a la juventud, sólo satisfago a los adultos ya corrompidos XD, sigan por favor...
JÚBILO
Agua tibia caía de la regadera hasta la fría baldosa del suelo del baño levantando un vaho húmedo que inunda el ambiente, la noche ya madura enfría el exterior, el momento ideal para una ducha antes de ir a dormir y es lo que planeaban un par de mujeres.
-El agua está perfecta- musita una peliceleste con el dorso de su mano en el chorro de agua.
-¿Suzu, llevo las sales de baño?- inquiere una joven de largo cabello negro.
-No, sólo el jabón, las esponjas y la loción- indica Shutou, ella sólo usaba una toalla blanca para cubrirse.
Kouko, ingresa con un pozuelo en sus manos y una toalla azul en su hombro -Empiezo a sentir escalofríos- comenta apretando sus brazos contra el tórax.
-Permíteme- sostiene los objetos y coloca en un costado dentro de la ducha -Ahora déjame ayudarte con lo otro- profiere Shutou con una sonrisa picaresca al poner sus manos en los botones de la camisa de Kouko.
Kaminaga enrojece pero tratando de aparentar tranquilidad y madurez le permite continuar -No es necesario, Suzu- aunque eso no evitaba que se sintiera nerviosa por la invasión a su pudor.
-Calma, cariño- pronuncia Shutou contra el cuello de la pelinegro -No haremos nada que no permitas hacer 3- silba con una seductora sonrisa mientras seguía con su labor.
-Suenas como una bohemia- menciona apartando su vista de los ojos amarillos de Suzu que brillaban con un apetito feroz.
-No- Shutou suelta una risilla, separa la tela descubriendo la piel clara, dersa y juvenil, un sostén color crema cubría obedientemente el busto que a pesar de no ser prominente tampoco era despreciable, Suzu posa sus manos en la cintura de Kouko produciendo un estremecimiento -Solo tengo mucha experiencia- sus falanges acarician la piel, generando un cosquilleo en su compañera, sube sus dedos a los hombros y desliza la prenda por los brazos delgados de Kouko, deja caer la blusa en el frío piso, permitiendo que una vasta porción de piel tibia se enfrentara al gélido ambiente.
-Hace frío- habla la pelinegro sobando sus brazos.
Shutou esboza una sonrisa complaciente al abrazar a su compañera, las manos recorren toda la espalda desnuda buscando brindar ese calor que pedía -Termina de desnudarte y entremos a la ducha, ahí nos calentaremos 3.
Kaminaga ya tenía las mejillas sonrojadas y la cara calienta sin siquiera haber entrado al chorro de agua -Desconfío de tus verdaderas intenciones, Suzu- profiere desabrochándose la falda.
Suzu muy risueña se deshace de su toalla quedando toda su anatomía al escrutinio de la joven muchacha junto a ella -No pareces muy preocupada por ello 3- se cubre el busto con los brazos y retrocede hasta entrar en la ducha, el placer de sentir el agua tibia corriendo por su cuerpo era indescriptible así como los eróticos deseos que nacían en la mente de Kouko al admirar el modo como el agua resbalaba y abrillantaba la piel de la peliceleste -Entra, linda- musita Suzu con un sugestivo movimiento de su mano.
Kaminaga hipnotizada con la piel húmeda y caliente, se desata sus coletas, camina hacia Suzu desabrochando su sostén, permitiendo que su bien provisto busto cayera con un ligero rebote, Shutou sonreía coquetamente disfrutando de la silueta frente a ella y la gustosa sensación del agua bajando por su espalda, Kouko antes de entrar es frenada por las gotas que salpicaban desde el suelo hasta la mitad de sus muslos, aquellas gotas habían perdido ya su calor así que su chapoteo se sentía como granos de arena golpeando a gran velocidad, usó esa distracción para retirarse las bragas, por su parte Suzu se deleitaba con la magnífica figura impecable y pura que se le regalaba.
-Entra ya- silba Shutou al estirar su mano y atrapar a la chica de cabello azabache por el brazo y meterla a la ducha con ella y en el proceso cerrar la puerta del cubo de cristal.
-¡Suzu!- gruñe con sorpresa al sentir el cálido envolvimiento del agua recorriendo su cuerpo.
Las risas del par no tardan en aparecer, reían por el cómico sonido que produjo Kouko con su exaltación, reían por el mutuo bochorno de su situación y reían por la sincronía de sus latidos y reacciones.
-Perdón, pero no tenemos toda la noche, debemos ir a clases mañana- profiere al abrazar la cintura de su compañera, la empuja con suavidad hasta que la espalda de la chica tocó el frío del cristal produciendo un escalofríos que recorrió toda su anatomía y la transmitió a la peliceleste –Uy, comencemos ya- se apodera de un jabón con aroma a jazmín, utiliza el objeto para limpiar a su amiga, la pelinegro sin poder contener su cortedad cierra los ojos para soportar mejor los juegos de Suzu.
Kaminaga en silencio disfruta de la suave caricia del jabón recorriendo su piel mientras la cubría con una espuma perfumada, la lisa superficie resbalosa se movía en círculos desde sus hombros hacia la espalda apartándola del frío y regresándola al abrazo cálido del agua mientras su busto se presionaba contra el de Suzu la cual sonreía extasiada con el adorable tono carmesí que obtenía el rostro de Kouko así como con el suave roce de los pezones que a su vez resultaba tan fatigoso como el líquido que caía sobre sus ojos, en el momento que Shutou consiguió cubrir toda la espalda de su amiga se aventuró unos cuantos centímetros más abajo enjabonando los glúteos, aprovechando para mantener el contacto con esa zona tan manejable y seductora, con ambas manos sujeta las nalgas y aprieta sacando un débil gemido de la garganta de Kouko.
-¡Kawai!- clama Shutou, tan alegre por ese rijoso sonido coloca un suave beso en los labios de su compañera de ducha.
Kouko decide abrir los ojos y pudo sentir la tibiez del agua sobre sus párpados –Para, ya, no me siento cómoda- susurra evitando los ojos radiantemente amarillos de Shutou.
-Pero te gusta 3- silba la peliceleste moviendo su mano hacia el busto, jabonando y excitando –Si me ayudas podemos terminar más rápido- indica al tomar otro jabón y entregárselo, Kouko se notaba primordialmente nerviosa con un ligero toque de deseo en sus titilantes ojos azules.
-Claro- murmura y tal como Shutou había comenzado se dirigió a la espalda de Suzu.
Ambas realizando movimientos circulares se permiten cubrirse mutuamente el cuerpo con una capa espumosa en medio de tenues sonrisas y un halagador cosquilleo con cada exiguo roce, Suzu fue la primera en inclinarse para poder asear las visibles piernas de su amiga, desde la planta del pie subió sin prisa por toda la extensión de la extremidad inferior, pero tomó toda su paciencia para lavar la zona interna de los muslos rozando levemente la entrepierna y subiendo por atrás palpando nuevamente los glúteos, con ambas piernas siguió este proceso halagando el vientre de Kouko, una vez satisfecha con su trabajo se levanta sin perder el contacto de sus manos con la piel de su compañera, al deslizar sus falanges por la cintura también restriega su busto contra el abdomen y todo el torso de la chica.
-Jejeje, espero que lo hayas disfrutado porque eso me dio dolor de espalda- ríe Suzu –Auh- jadea tocándose la columna –Incluso esto es agotador cuando se alcanza mi edad- menciona sin perder su cálida sonrisa.
-No deberías exigirte- pronuncia Kaminaga con la respiración entrecortada.
-No te preocupes, son solo huesos viejos, los músculos siguen tan jóvenes como cuando tenía veinte- profiere colocando sus manos sobre los hombros de Kouko –Ahora, tu turno, dulzura- aplica una ligera presión en los hombros de su compañera haciéndola arrodillarse.
Kouko entonces comenzó con el aseo de las extremidades inferiores, pasando con esmero el producto limpiador por la sensible piel de la peliceleste con la misma paciencia que la otra le dedicó, tallando las gráciles piernas mientras su excitación crecía al estar en esa posición teniendo una sensual vista de la fisonomía femenina y decreciendo pero en menor medida con el agua que le caía en el rostro obligándola a cerrarlos cada cierto tiempo, una vez satisfecha de su trabajo se irgue sin problemas y dedica una tierna sonrisa a Suzu.
-Gracias preciosa- dice Shutou ahora con el rostro tan enrojecido como el de su acompañante.
Dejando de lado los jabones se hicieron con las esponjas, prosiguieron a limpiarse el cuerpo, la rugosa superficie húmeda de la esponja de baño provoca un leve escozor en la piel al deshacer la resbalosa película de jabón sobre el cuerpo de las chicas, la espuma resbalaba hasta formar diminutas colinas flotantes sobre el agua, disfrutaban el contacto, y el jubiloso efecto cuando tocaban sus partes íntimas, las caricias con la vaga escusa del aseo cumplen su verdadero propósito, activar el libido del par.
Suzu deja caer la esponja, abraza la cintura de Kouko y con una abrasante lujuria la besa, sus cuerpos con rezagos de jabón resbalan las caricias y el roce sin fricción de su piel solo mejoraba el gozo que les producía tan erótico escenario, los mimos subieron de tono, Suzu desliza sin oposición la mano por el abdomen de Kouko hasta detenerse en el monte púbico donde descanso con movimientos circulares, siguió hasta sentir el clítoris con su dedo medio, lo frotó con perniciosa paciencia.
-¡Ah!- gime Kaminaga soltando a la peliceleste.
Shutou se coloca tras ella, ya en posición frota su busto contra la espalda, mueve su mano derecha por debajo del brazo consiguiendo asirse del seno, amasa el sector mientras abrillantaba el cuello de Kouko con su lengua, su otra mano toma su camino por la cintura, bajando por las caderas y desviándose a la entrepierna donde sus falanges lisonjean los labios y la vulva, Kaminaga como respuesta no contiene sus gemidos jubilosos -¡Sugoi! ¡Aaah! ¡Ouh! ¡Kami-sama!
-Magnífico, mi niña- susurra Shutou introduciendo suavemente el índice y dedo medio dentro de la vagina con un encorvamiento hacia arriba acariciando la pared vaginal superior llena de terminaciones nerviosas que al tocarse provocaban un agudo placer, con su pulgar por fuera estimulaba el clítoris.
-¡Aaah! ¡Kemochi!- Kouko había cedido su cuerpo totalmente a las manos experimentadas de Suzu, la mezcla del agua tibia cayendo sobre su ser, el roce de los senos en su espalda y la ardua actividad de las manos que la acariciaban manifestaron su efectividad cuando Kouko oprimió la mano de Suzu con sus muslos y músculos periféricos a la entrepierna, las rodillas se doblaron y tuvo que colocar sus palmas contra la puerta de cristal para aguantar hasta el final -¡Kami-sama! ¡Kemochi! ¡Kemochi!
-Eso es, resiste un minuto más- murmulla Suzu contra el oído de la chica, lame el lóbulo de la oreja activando otra zona erógena, sigue con el cuello dando fuertes lengüetazos por toda la extensión de la yugular, el cuerpo de Kouko se va hacia adelante chocando sus senos con el vidrio gélido provocando escalofríos deliciosos, Suzu muerde suavemente la clavícula sin detener en ningún momento el habilidoso labor de sus manos obteniendo el trofeo tan preciado que era…
-¡AAAAAH! ¡KAMI-SAMA!- el orgasmo de su amante, el estremecimiento de las piernas, las convulsiones del vientre y un cálido líquido destilando de la entrepierna que se mezclaba con el agua tibia y la espuma que giraba en torno al desagüe de la ducha; Kouko con la respiración profusa apenas podía mantenerse de pie, sus largos cabellos le caían por toda la frente y le incomodaba, deseaba removerlo pero inclusive para ello no tenía fuerza, se limitó a jadear con una sonrisa llena de júbilo mientras el agua goteaba desde las puntas de su cabellera.
Suzu muy complacida ayuda a Kouko, la coloca en una posición erguida, le aparta el cabello para tener libre acceso a sus labios –Todavía no- formula con lujuria, su boca se pasea por las mamas renovando el placer, prosigue su viaje hacia las zonas meridionales con la paciencia exasperante que la caracterizaba, se aferró de las caderas y con un suave empuje la espalda de Kaminaga se arrima nuevamente en el cristal, Suzu ya con el manjar frente a su rostro profiere con una fuerte exhalación –Desde ahora serás sólo mía- sus labios rozan los labios vaginales en un suave beso, usa la lengua para separar los pliegues accediendo al preciado tesoro.
-Aaah- jadea la pelinegro, inclina la cabeza apreciando el gusto con el que Shutou saboreaba su sexo –Suzu- gime con sus ojos irritados por el agua, cada estímulo le parecía aumentar exponencialmente en presencia de las continuas caricias del agua tibia que bruñía y sensibilizaba todo su ser.
Shutou introduce la lengua tan adentro como pudo deleitándose con el sabor salino de las suculentas paredes vaginales, extrayendo el inenarrable jugo de aquel fruto ambrosiano; Kouko por su parte manoseaba sus propios senos elevando su temperatura y acelerando la llegada de tan anhelada sensación vertiéndose por cada una de sus células.
El líquido transparente que armonizaba la escena hacia relucir las siluetas femeninas dando un seductor brillo a la piel desnuda, el agua se agregaba indolente al néctar que Suzu chupaba de la tierna y rosada flor, las lamidas aumenta el ritmo y se proponen impacientes en entrar más hondo, escarbando con fogosidad las paredes vaginales, el ardor placentero dentro de Kouko se torna inaguantable, el estímulo sobre las aglomeraciones de terminaciones nerviosas además de los diminutos y sensibles vasos sanguíneos hinchados por la provocación de la lengua envían un potente impulso eléctrico que recorre toda su anatomía llenando cada rincón de su ser con júbilo -¡AAAH! ¡AAAH! ¡Kemochi!- de su interior se libera un tibio y sabroso fluido que Suzu consumía con desesperación pero este se regaba por las comisuras de sus labios bañando su mentón y senos.
Las piernas de Kaminaga ceden ante el goce, la espalda resbala por el vidrio hasta que los glúteos golpean la baldosa, ella solo jadeaba alegre, Shutou une sus bocas en un candente beso, las lenguas batallan con ferocidad buscando someter a la otra, las tetas presionadas entre sí evitaban que perdieran el delicioso impulso del cual disfrutaban, sus besos desesperados resonaban con obscenidad, la saliva pasaba de una boca a la otra y lo sobrante se les escapaba.
-Fue...magnífico, Suzu- jadea Kouko acariciando los brazos de la peliceleste.
Shutou sonríe admirando el erótico estado de su chica, labios rojos e hinchados, piernas abiertas y temblorosas, era justo el resultado que deseaba lograr-Es tu turno, cariño- musita al ponerse de pie colocando su sexo al alcance de la boca de la muchacha.
Kouko con timidez acaricia la vulva con sus dedos, separa los delicados pliegues que cubrían la gloria, la joven mujer se asombra al descubrir un grande y palpitante clítoris, no era tan grande como para compararse con un falo pero era al menos del triple tamaño del suyo, mueve su lengua algo indecisa, cuando hace contacto con el apéndice Suzu se estremece -¡Aaaah! ¡Sugoi!- ese encantador sonido fue el catalizador perfecto para Kouko que comenzó a chupar el glande del clítoris, las caderas de Suzu se menean con suavidad; el clítoris baila con la lengua entre los labios de Kouko, el tamaño del apéndice aumentaba el placer en Suzu y minimizaba el estímulo necesario para conseguir un orgasmo -¡Oh! ¡Kouko! ¡Motto! ¡Motto!- Shutou agarra el pelo de su amante y oprime la cara contra su entrepierna, Kouko emboca el clítoris y lame, chupa, disfruta de los chillidos lujuriosos que salían de la garganta de Suzu, deseando escuchar más introduce dos dedos en el conducto vaginal buscando ese punto tan vital que Shutou encontraba con suma facilidad pero su falta de experiencia se lo dificultaba movía torpemente sus falanges creando un goce errático en el vientre de la peliceleste.
El clítoris ya erecto por el estímulo se batía en un carnal duelo con la lengua y humedad de la boca de Kaminaga, los dedos entraban y salían desprendiendo un jugo visceral acompañado de gemidos libidinosos, posa su otra mano en el trasero de la peliceleste y oprime la zona disfrutando de la suave piel entre sus dedos, las lamidas y dedos aceleran su laborioso acto, Shutou da indicios de ceder ante la magnífica fornicación, apoya su peso en una mano que coloca sobre el cristal, su carne endeble sentía minúsculas explosiones de placer debajo de toda su piel, el vientre sufre un entumecimiento y las piernas se congelan, acto seguido una onda de placer recorre sus músculos, agita el corazón y activa las cuerdas vocales -¡Ooooh! ¡Kami! ¡Aaaah!- cuando los jugos son liberados Kaminaga aparta su boca, pero el líquido la empapa cayendo en su rostro y todo el tórax, el cuerpo de Suzu se deja caer de rodillas y Kouko la atrapa en un abrazo, el agua tibia seguía cayendo sobre sus cuerpos limpiando los fluidos corporales.
El par de féminas se miran con la respiración profunda, el rostro enrojecido, una sonrisa esplendorosa y sus cuerpos temblando en júbilo, las bocas se unen en un beso apasionado, y el agua que les caía se encarga paulatinamente de desvanecer la lujuria pero manteniendo la deliciosa sensación en su vientre. Tras el revitalizante aseo se dirigieron frescas y felices a las manos de Morfeo.
No cabe duda que las moléculas de H2O Unidas por puentes de hidrógeno son vitales para el hombre... y la mujer por supuesto.
Como dije en el primer capítulo de esto, les presento un softcore, o eso creo que hice, jejeje, quizás esté sea el más suave que vaya a hacer y todavía me faltan (cuenta con los dedos) tres parejas y Shiena, tal vez de ella no haga nada no se me ocurre...ooooh, ya se me vino una idea que tendrán que esperar a que la escriba para que se enteren XD.
Y como saben de ustedes depende que yo siga con esto pues arriesgo mi cordura al escribir estas escenas eróticas, jajajaja, nos leemos luego, saludos desde Ecuador, ¡Larga vida al Yuri!
