Pokémon: Hacia la Cima de Kanto

Por Fox McCloude.

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Batalla 1: Ash vs Lorelei (II).


Gimnasio Cerulean…

Misty estaba al filo de su asiento, apretando los puños con muchas ansias. El encuentro estaba resultando increíble, y todavía se sentía algo dividida sobre a quién debía apoyar. Por un lado, estaba su compañero de viaje y amigo de toda la vida, y por el otro, su gran heroína y mentora.

- Cielos, ojalá y pudiesen ganar ambos. – murmuró.

Lamentablemente eso no podía ser posible. Las reglas del Desafío al Alto Mando dictaban que el retador tenía forzosamente que ganar el encuentro, no solo empatar. Los estándares del Alto Mando eran mucho mayores que los de los líderes de gimnasio

- Vaya, vaya, ¿qué hay de interesante en la tele hoy? – apareció de repente Violeta por detrás de ella para hablarle al oído.

- ¡Gah! – exclamó la pelirroja. – ¡Violeta, te he dicho que no hagas eso!

- Sorry, hermanita. – dijo la peliazul, echando ojo a la pantalla. – Oh, así que tu querido novio, con razón te ves tan emocionada.

- Que Ash no es mi novio. – dijo Misty. – Es mi mejor amigo, eso es diferente.

- Misma diferencia. ¿Cómo va el encuentro?

- Bueno, hasta ahora Ash va ganando tres a uno, aunque por como quedaron sus Pokémon, bien podría ser un tres a tres. – respondió Misty. – Y Lorelei todavía no usa su mejor artillería.

- Hmm… ¿y crees que Ash pueda ganarle?

Misty no le respondió de inmediato. En posibilidades reales, hasta donde había podido ver, Ash ciertamente había progresado mucho como entrenador y sus Pokémon se habían vuelto mucho más fuertes. Pero para derrotar a un miembro del Alto Mando se requería mucho más que solo fuerza. Había que tener estrategia y pensar fuera de la caja.

Si Lorelei estaba usando su equipo habitual, los tres Pokémon restantes que todavía no sacaba serían su Slowbro, Lapras y Mamoswine, aunque no necesariamente en ese orden. No tenía forma de saber a cuáles Pokémon utilizaría Ash contra ellos, suponiendo que hubiese puesto atención a lo que ella le dijo por teléfono el otro día. Y a pesar de haber entrenado con ella, sabía perfectamente que jamás había podido verla utilizar toda su fuerza real.

- Si hace lo que le dije… podría ser. – dijo finalmente. – Y si pierde, él sabe que jamás lo dejaré olvidarlo.

Violeta se rio, y Misty volvió su atención a la pantalla. Esa parte era cierta, no iba a dejarlo en paz si llegaba a perder, pero si mantenía el ritmo y lograba adaptarse a lo que fuera que Lorelei le lanzara, podría tener una buena oportunidad. Estaba hablando de Ash después de todo.


De vuelta en el Estadio Índigo…

- ¡Damas y caballeros, gracias por la espera, estamos a punto de reanudar el encuentro! ¡Los competidores están regresando ahora mismo al campo de batalla!

En medio de los murmullos de la multitud, Ash y Lorelei fueron retornando a sus puestos en los extremos del campo, listos para continuar el encuentro. El campo estaba de vuelta en su estado inicial, y el estanque se había descongelado nuevamente. El réferi se colocó también en su propia caja y levantó ambas banderas.

- Terminado el entretiempo continúa el combate. El retador debe elegir ahora su siguiente Pokémon. – declaró alzando la bandera hacia la dirección de Ash.

- Llegó la hora. ¡Floatzel, yo te elijo! – ordenó Ash lanzando la Pokébola.

- ¡Float, floatzel! – La forma evolucionada del Buizel de Ash apareció en el campo, dando un par de puñetazos al frente en señal de desafío. Lorelei lo miró de manera inquisitiva, y eligió al suyo.

- ¡Lapras, es tu turno! – dijo arrojando la suya.

El siguiente Pokémon de Lorelei fue su Lapras. Según Misty le había contado a Ash, este había sido su primera captura desde que era muy joven, y al igual que Dewgong debía tener muchísima experiencia de su lado.

- ¡Comiencen!

- ¡Lapras, inicia con Trueno! – ordenó Lorelei. Lapras chilló y se dispuso a invocar el ataque eléctrico.

- ¡Esquiva y usa Aqua Jet! – contraatacó Ash.

Floatzel se envolvió en un aura de agua y evadió el Trueno antes que le cayera encima, disparándose como un misil viviente contra el Pokémon de Agua y Hielo. Lapras no se detuvo, y continuó haciendo caer relámpagos sobre el campo, pero Floatzel los evadió zigzagueando hasta que le llegó cerca para embestirlo.

- ¡Golpe de Cuerpo! – ordenó Lorelei.

Para sorpresa de Ash, antes que Floatzel alcanzara a golpear a Lapras, este saltó y esquivó la arremetida. De algún modo y anticipándose donde se detendría, Lapras le fue a caer encima a la comadreja acuática con todo su peso. Instintivamente, Floatzel se cubrió cruzando los brazos e infló su flotador antes que Lapras le cayera encima, amortiguando el impacto.

- ¡Corte Furia! – exclamó Ash.

- ¡Float, float! – Las aletas en los brazos de Floatzel se transformaron en un par de cuchillas rojas, y dando un violento tajo doble cruzado, la comadreja se quitó al plesiosauro de encima, poniéndose de pie de un salto.

- ¡Sigue atacando, Floatzel! – ordenó el entrenador de Pueblo Paleta echando un puño hacia el frente.

Sin perder tiempo, Floatzel se lanzó hacia Lapras y continuó acuchillándolo con sus aletas. El Corte Furia incrementaba el daño con cada golpe que lograba conectar, y los dos decidieron capitalizar en él tanto como les fuera posible para ganar una ventaja temprana. Así, Floatzel atacó a Lapras en la cara, cuello y cuerpo, dando tajos verticales, horizontales y diagonales uno tras otro, terminando con un doble cruzado desde abajo que lo levantó y lo hizo caer de espaldas.

Ante esto, la comadreja acuática saltó en el aire para caer sobre Lapras y rematar con un golpe devastador mientras estaba en el suelo. Sin embargo, pese a estar caído, todavía no estaba derrotado.

- Liofilización. – ordenó Lorelei fríamente.

Lapras abrió los ojos bruscamente y abrió la boca con un chillido, lanzando un potente rayo azul directo hacia Floatzel, impactándolo de lleno y haciéndolo salir despedido hacia atrás. Al caer, Floatzel había quedado atrapado en un bloque de hielo dejándole solo la cabeza y parte de las aletas, mientras intentaba forcejear para soltarse.

- Fuerza Psíquica. – agregó la miembro del Alto Mando en el mismo tono.

Lapras se irguió y al instante comenzó a emitir un aura azul, que también envolvió a Floatzel mientras seguía congelado, haciéndolo levitar. Lo siguiente fue que de un jalón telekinético lo hizo volar hacia una de las rocas congeladas. Y luego otra, y otra, y otra más, rebotando como una bola de pinball hasta que finalmente se estrelló contra la pared de la cascada y se partió el bloque que lo tenía prisionero. Floatzel cayó de panzazo en el estanque, pero rápidamente volvió a salir.

- ¡Floatzel, usa Hidropulso!

Floatzel juntó ambas manos y formó una gran esfera de agua arrojándosela a Lapras. Lorelei no replicó de ninguna manera, y Lapras se quedó estático y dejó que la esfera lo golpeara. Tras el salpicón de agua, las gotas resplandecieron y algunas de las heridas de los ataques que había recibido Lapras comenzaron a sanar.

- Absorción de Agua. – observó Ash. El entrenador de Pueblo Paleta rechinó ligeramente los dientes. Misty no le había contado mucho sobre el Lapras de Lorelei, más que tenía un arsenal de movimientos bastante variado (como había podido comprobarlo), pero no se molestó en entrar en detalles específicos como su habilidad. Tenía una gran ventaja para enfrentarse a otros Pokémon de tipo Agua.

- ¡Lapras, Liofilización! – ordenó Lorelei.

- ¡Floatzel, Escaldar! – contraatacó Ash.

Lapras disparó el rayo congelador hacia Floatzel, que contraatacó disparando un chorro de agua hirviendo para contrarrestar el frío con calor. Los dos ataques se mantuvieron empujándose uno al otro por un buen rato, hasta que explotaron en una gran nube de vapor que cubrió el campo por un buen rato, impidiéndoles a los entrenadores y al público ver lo que sucedía.

En ese breve respiro, Ash se puso a pensar un poco en cómo hacerle frente a la situación. El Lapras de Lorelei tenía un buen arsenal de movimientos, y con su habilidad los ataques de tipo Agua de Floatzel quedaban descartados, ya que solo lo curarían. Bien, mientras se le ocurría algo, lo primero era despejar el humo para recuperar la visibilidad.

- ¡Floatzel, Explosión Sónica y dispersa el vapor!

La comadreja saltó y girando en el aire disparó tres estallidos sónicos hacia la nube de vapor para despejarla, y la silueta de Lapras comenzó a hacerse visible de nuevo a través de ella.

- ¡Acércate y usa Corte Furia! – ordenó Ash.

- ¡Lapras, Hidrobomba!

Floatzel envolvió sus aletas en energía roja y se echó a correr hacia Lapras. Este abrió la boca y comenzó a dispararle chorros de agua de manera intermitente. Aunque Floatzel lograba esquivarlos al principio, al ponerse más cerca uno de ellos lo golpeó y lo sacó a volar por los aires, interrumpiendo su ataque.

- ¡Golpe de Cuerpo!

Una vez más, Lapras le saltó encima a Floatzel. Ash tuvo que pensar rápido: el Aqua Jet podía no servir como ataque, pero todavía podía servir como método de evasión.

- ¡Usa Aqua Jet y ponte encima de Lapras! – exclamó.

Floatzel asintió y rápidamente se disparó fuera del camino de Lapras, dejándolo aterrizar en el suelo con un golpe seco. Una vez que se le puso arriba, Floatzel dispersó el agua y se preparó para caerle encima.

- ¡Triturar! – gritó Ash.

Floatzel puso la cabeza hacia abajo y abrió la boca mientras sus colmillos se agrandaban con energía oscura, y con un chasquido violento, se cerraron detrás del cuello de Lapras, haciendo que el Pokémon de Agua/Hielo lanzara un alarido de dolor puro, taladrando los oídos de Ash y Lorelei.

- Auch, eso hasta a mí me dolió. – murmuró Ash por lo bajo.

Todavía chillando, Lapras comenzó a agitar violentamente el cuello tratando de sacarse de encima a Floatzel, pero la comadreja apretó más todavía la mordida y no se soltó. Al ver que eso no servía de nada, el plesiosauro se fue a lanzar de espaldas contra una de las paredes, estrellándose intencionalmente con ella, pero eso tampoco sirvió de nada. Ash alcanzó a ver que Lorelei se ajustaba las gafas, haciendo un reflejo de la luz del sol antes de dar su siguiente orden con su voz gélida.

- Trueno.

Y con un chirrido desesperado, Lapras hizo caer sobre Floatzel (y sobre sí mismo) un rayo de electricidad, electrocutándolos a ambos. Por un momento el Pokémon de Ash luchó contra la descarga tratando de soportarla, pero finalmente no pudo más y se vio forzado a aflojar los dientes, y con un sacudón violento Lapras logró sacárselo, arrojándolo hacia el estanque.

- ¡Liofilización!

- ¡Floatzel, sal rápido con Aqua Jet!

Lapras volvió a disparar el rayo congelador. Por un milagro, Floatzel alcanzó a escapar fuera del estanque antes de que este fuese alcanzado y lo congelara totalmente dejándolo sólido. Floatzel aterrizó a salvo, pero en cuanto lo hizo, echó chispas y se resintió, cayendo de rodillas y sujetándose el cuerpo.

- ¡Floatzel! – exclamó Ash al darse cuenta de lo sucedido.

- Parece que el Trueno de Lapras nos ayudó en algo. – dijo Lorelei. – ¡Lapras, usa Aqua Anillo!

Lapras chilló e hizo aparecer unos anillos de agua, orbitando a su alrededor y resplandeciendo mientras empezaban a curarle las heridas. No era tan inmediato como el Descanso, pero mientras durase el efecto sería una molestia y haría que su esfuerzo se desperdiciara. Para rematar, la parálisis de Floatzel le complicaría las cosas.

- ¡Liofilización! – indicó Lorelei.

Una vez más, Lorelei le ordenó lanzar el rayo de congelación en seco. En aquel momento Ash no se detuvo a pensar, simplemente decidió jugársela con una de sus tantas tácticas improvisadas, sin saber si funcionaría con ese ataque en particular.

- ¡Floatzel, contraataca con Aqua Jet!

A primera vista, sonaba como una locura usar ese ataque contra un Pokémon con Absorción de Agua. Por un momento, Lorelei creyó que lo estaba usando para esquivar, pero no fue así, Floatzel se lanzó de frente contra el rayo de Liofilización mientras empezaba a girar como un taladro. La capa de agua que lo envolvía se convirtió en hielo, y siguió indetenible hacia donde estaba Lapras, impactándolo de lleno y haciendo que trozos helados volaran en todas las direcciones tras el golpazo.

- Eso fue… – Lorelei volvió a ajustarse las gafas.

- Uff, menos mal que sí funcionó. – dijo Ash, suspirando de alivio.

El Aqua Jet de Hielo seguía siendo uno de los movimientos predilectos de Floatzel por excelencia, aunque con los años Ash había intentado descubrir un poco sus limitaciones. Por ejemplo, un ataque como Viento Helado no era lo bastante potente como para congelar el agua a diferencia de un Rayo de Hielo o una Ventisca, y jamás lo había utilizado con un oponente que usara Liofilización. Por suerte para él, Floatzel no parecía haber sufrido daño alguno; el agua lo había protegido del daño directo.

- Ingenioso, usar mi propio ataque para convertir tu Aqua Jet en un proyectil sólido. – asintió la miembro del Alto Mando. – Y con eso sorteas la habilidad de mi Lapras.

- Una amiga nos enseñó ese truco. – dijo Ash, haciendo una nota de darle las gracias a Dawn después de ganar. – Aunque no sabía si serviría con ese ataque, ahora sé que sí.

- Bueno, mis felicitaciones a esa amiga tuya. – dijo Lorelei. – Pero aún tienen mucho por hacer si quieren derrotarnos. ¡Lapras, Fuerza Psíquica en esos trozos de hielo!

Lapras empezó a enfocar sus poderes psíquicos e hizo levitar los trozos que quedaron del Aqua Jet congelado. Haciéndolos orbitar a su alrededor para darles impulso, los lanzó en una ráfaga de metralla directo hacia Floatzel, que instintivamente se cubrió con sus brazos e infló su flotador para amortiguar el daño lo más que pudo, aunque la ráfaga lo golpeó más fuerte de lo esperado y lo hizo retroceder unos pocos pasos.

- ¡Usa Trueno! – ordenó Lorelei.

- ¡Esquívalo! – exclamó a su vez Ash.

Floatzel trató de moverse, pero en ese momento la parálisis actuó y le impidió moverse, haciendo que recibiera el impacto completo del Trueno de Lapras. Animada por esto, Lorelei le ordenó a su Pokémon presionar con un Golpe de Cuerpo y lanzársele encima. Esta vez la comadreja no pudo reaccionar y recibió todo el peso de Lapras. El campo entero retumbó con el choque, y por un momento, Floatzel dejó de moverse. Inmediatamente el réferi se acercó para ver su estado.

- ¡Floatzel ya no puede-¡

- ¡FLOAT!

*¡CRUNCH!* Y antes de que lo declarasen fuera de combate, Floatzel abrió la boca y agrandó sus colmillos para hincárselos a Lapras en una de sus aletas que estaba a su alcance. Mientras su oponente gritaba de dolor, Floatzel se lo quitó de encima de un empujón, volviendo a ponerse de pie mientras Lapras se rodaba de lado.

Ash sonrió: Floatzel siempre había sido un Pokémon bastante testarudo, y una forma de incensarlo era que lo declararan fuera antes de tiempo. De alguna manera, presionar ese botón sirvió para darle un segundo aire ahora. Pero al verlo respirar a grandes bocanadas se dio cuenta que estaba por llegar al límite. Con eso en mente, el entrenador repasó las cartas que todavía podía jugar.

El Aqua Anillo de Lapras todavía estaba activo curándolo a cada tanto. El arsenal de movimientos de Floatzel lo obligaría a atacar a corta distancia con lo que tenía, pero Lapras podría fácilmente repelerlo antes que pudiera acercársele. Lo único que le serviría sería explotar la habilidad de Floatzel para incrementar su velocidad e iniciar un asalto rápido, pero eso no serviría sin lluvia.

- "Si estuviera activa la Danza de Lluvia que usó Dewgong, tal vez…" – pensó Ash, mirando hacia el ahora despejado cielo. – "Un momento… ¡sí, podemos hacer eso!"

- "Conozco esa mirada, Ash." – pensó a su vez Lorelei. – "¿Qué estás tramando ahora?"

A lo largo del encuentro, Lorelei había prestado atención al lenguaje corporal de Ash, y siempre adoptaba esa expresión cuando se le ocurría una idea. Y siempre lograba sacarse algo inesperado de debajo de la manga cuando lo hacía.

- ¡Floatzel, Hidropulso! – exclamó.

La miembro del Alto Mando ladeó la cabeza ligeramente. ¿De qué serviría eso? Si le arrojaba un ataque de tipo Agua a Lapras lo que haría sería sanarlo. Y la siguiente orden la dejó todavía más confundida.

- ¡Lánzalo al aire y dispárale Explosión Sónica!

Con un movimiento rápido, Floatzel arrojó la esfera de agua hacia el aire lo más alto que pudo, y luego dio un coletazo para disparar el ataque sónico para reventarla. Al hacerlo creó una llovizna improvisada que comenzó a caer por todo el campo. No duraría mucho, solo lo suficiente.

- ¡Lapras, usa Trueno! – indicó Lorelei.

- ¡Esquívalo y usa Corte Furia! – replicó Ash.

Lapras invocó el ataque eléctrico y trató de hacer caer el relámpago sobre Floatzel para finiquitar el asalto. Pero para su sorpresa, Floatzel desapareció antes de que lo golpeara, y reapareció casi como si se hubiera teletransportado. Repitió el proceso dos veces más hasta ponerse a tiro, y con las aletas generando sus cuchillas rojas, empezó a acuchillar a Lapras.

- ¿Cómo es que…? Ya veo. – dijo Lorelei al entender. – Nado Rápido, incrementa la velocidad en clima lluvioso.

Igual que al inicio del encuentro, Floatzel atacó sin piedad a Lapras, dando una cuchillada tras otra para incrementar el daño. Aunque Lorelei intentaba darle órdenes, la velocidad de los ataques le impidió poder responder al inicio, y aunque la llovizna había cesado, había cumplido con su cometido de darle a Floatzel el arranque inicial para atraparlo, y con el incremento de cada golpe, poco a poco el daño se fue haciendo más y más visible, especialmente cuando el efecto del Aqua Anillo no era capaz de sanarlo lo suficiente rápido.

Floatzel no se detuvo hasta que le dio otro ataque de parálisis, y en ese momento Lapras apenas atinó a usar un ataque de Fuerza Psíquica que por falta de enfoque lo que hizo fue lanzarlo hacia el aire en un estallido psíquico.

- ¡Liofilización! – ordenó la miembro del Alto Mando.

El Pokémon de Agua y Hielo volvió a disparar su rayo congelante. En un espacio muy breve, Ash y Floatzel intercambiaron miradas, y Ash alcanzó a enviarle silenciosamente un mensaje de "ya sabes qué hacer". Floatzel asintió y apuntando su cara hacia abajo, se envolvió en la capa protectora del Aqua Jet, disparándose hacia Lapras.

Lorelei quiso frenar el ataque, pero fue demasiado tarde: el rayo congeló el Aqua Jet y este le volvió a impactar, esta vez en toda la cabeza dejándolo mareado. Floatzel aterrizó del otro lado, echando chispas por la parálisis de nuevo. Lapras se tambaleó por un buen rato después de ese último golpe, y finalmente se desplomó, con los ojos dándole vueltas.

- ¡Lapras ya no puede continuar, Floatzel es el ganador!

- ¡Buen trabajo, Floatzel! – dijo Ash, dándole un pulgar arriba.

- ¡Flo, flo! – replicó este de la misma manera.

Lorelei retornó a su caído Lapras, y con ello su icono en el tablero se apagó totalmente. Con ello, la batalla quedaba tres a uno a favor de Ash, pero igual que antes, el Pokémon de Lorelei había obligado al de Ash a trabajar por su victoria y lo había dejado bastante mal parado. Difícilmente podría seguir combatiendo después de eso.

- Bien jugado, Ash. – dijo Lorelei. – Estás a solo dos Pokémon de lograr derrotarme. Pero podrás comprobar que los últimos que quedan serán los más difíciles. ¡Mamoswine, ve!

- ¡Mamo! – El híbrido de mamut y jabalí apareció en el campo, y comenzó a pisotear en el suelo mientras resoplaba hielo por las narinas.

Un peso pesado, Ash pudo verlo. Bien, en ese caso, lo mejor era enfrentarlo con uno que estuviese a su altura en esa misma área. Con solo dos Pokémon en forma para pelear cada uno, no había mejor oponente.

- ¡Floatzel, regresa! – dijo Ash. Una vez que el icono de Floatzel pasó a inactivo, el entrenador eligió su siguiente Pokébola. – ¡Torterra, yo te elijo!

- ¡TERRA! – anunció la tortuga terrestre al aparecer en el campo.

Desde afuera, podría parecer que Ash no sabía lo que estaba haciendo, e incluso quienes lo conocieran podrían pensar lo mismo si conocían el historial de Torterra. Después de todo, una vez que alcanzó su evolución final le costó mucho adaptarse a su tamaño y cómo utilizar su poder a su favor, pero él y Ash habían estado pasando los últimos años tratando de corregir eso.

- ¡Torterra contra Mamoswine, comiencen! – declaró el réferi.

- ¡Mamoswine, Ventisca! – inició Lorelei.

- ¡Torterra, Síntesis! – replicó Ash de manera preventiva.

Mamoswine aspiró y exhaló por sus narinas una fuerte ráfaga helada. Torterra se mantuvo firme donde estaba y esperando el inevitable ataque comenzó a preparar la energía curativa con anticipación, haciendo brillar el árbol sobre su lomo. A pesar de la fuerza, la tortuga permaneció inamovible y pese a la escarcha que le quedó encima, la curación dio resultado y el daño infligido fue mínimo.

- ¡Filo de Roca!

- ¡TERRA! – Torterra alzó sus patas delanteras y dando un pisotón comenzó a generar varios pilares filosos desde el suelo, avanzando directo hacia Mamoswine.

- ¡Terremoto!

Con un pisotón igual o más fuerte, Mamoswine generó una onda sísmica que hizo contacto con el Filo de Roca y en cuestión de segundos neutralizó los pilares rocosos reduciéndolos a grava. Sin detenerse, el temblor siguió hacia Torterra e hizo que se resintiera, aunque pudo soportarlo sin mucho daño real.

- ¡Colmillo de Hielo! – ordenó Lorelei.

- ¡Bola de Energía! – contraatacó Ash.

Mamoswine resopló de nuevo por sus narinas y sus largos colmillos se tornaron de marfil a hielo. Haciendo una ruidosa estampida empezó a correr hacia Torterra, que en respuesta disparó de su boca una esfera de energía verde. Aunque esta le pegó de frente y explotó, el enorme mastodonte continuó implacable hasta que llegó y golpeó desde abajo a Torterra, levantándolo violentamente.

Torterra se estrelló contra uno de los montículos helados, pero se incorporó nuevamente y miró desafiante a Mamoswine, que pateaba el suelo con la pata delantera esperando su siguiente orden, resoplando aire frío por las narinas.

- Terremoto. – ordenó Lorelei.

- ¡Tú también, Torterra! – exclamó a su vez Ash.

Los dos Pokémon estamparon sus patas en el suelo simultáneamente, enviando sus ondas sísmicas. Al encontrarse ambos en la mitad del campo se neutralizaron una a la otra, estando igualadas en fuerza e intensidad. Ash alcanzó a ver que Lorelei sonreía impresionada. Torterra lograba resistir los ataques, pero hasta ahora no habían podido conectar ningún golpe sólido aparte de aquella Bola de Energía. Era hora, por así decirlo, de entrar en calor.

- ¡Torterra, Día Soleado! – ordenó Ash.

- ¡Tor! – El árbol en el lomo de Torterra resplandeció y disparó una bola luminosa roja hacia el aire, estallando para crear un pequeño sol artificial que bañó todo el campo haciendo brillar los cristales de hielo por todas partes.

- Así que intentas poner el clima a tu favor. – dijo Lorelei. – ¡Mamoswine, Poder Ancestral!

- ¡Swine! – Mamoswine empezó a formar entre sus colmillos una gran esfera de energía plateada y se dispuso a dispararla. Ash notó que era mucho más grande que cuando le vio hacer lo mismo al Mamoswine de Dawn, así que sin duda sería más devastador.

- ¡Torterra, Rayo Solar!

Justo cuando Mamoswine estaba por disparar su ataque, Torterra inclinó su lomo mientras empezaba a tomar la energía del Día Soleado. El ataque cargó rápidamente y pudo disparar el potente rayo justo cuando Mamoswine hacía lo propio con la esfera de Poder Ancestral. La carga rápida le jugó a favor, y pudo penetrar haciendo pedazos el Poder Ancestral al concentrarlo en un área pequeña, y el ataque siguió imparable hasta que golpeó a Mamoswine en toda la cara.

El mastodonte lanudo se sacudió tras recuperarse del impacto y miró con rabia a la tortuga terrestre, que le devolvió la mirada de manera desafiante e incitándolo a venir por él.

- ¡Ventisca! – exclamó Lorelei.

- ¡Torterra, ya sabes qué hacer! – ordenó a su vez Ash.

Igual que al comienzo, Torterra preparó la curación de manera preventiva cuando Mamoswine disparó su Ventisca. Solo que esta vez, gracias a estar potenciada por el clima soleado, el daño del ataque de tipo Hielo quedó totalmente neutralizado y Torterra quedó sin heridas visibles más que el rastro de escarcha que se derritió rápidamente.

- ¡Tormenta de Hojas! – exclamó Ash.

El pequeño bosque sobre la espalda de Torterra comenzó a brillar con energía verde, y un segundo después salió disparado de este una ráfaga espiral de hojas directo hacia Mamoswine. La velocidad de estas fue tal que ni el Pokémon de Hielo ni su entrenadora pudieron reaccionar a tiempo y recibieron todo el impacto del golpe, que logró hacerlo retroceder dejando unos buenos surcos de sus pesadas patas.

Lorelei tuvo que admitir que ese ataque le impresionó: para haber movido a un Mamoswine que pesaba más que el promedio tenía que ser realmente potente, y evidenciaba lo bien que estaba entrenado el Torterra de Ash. Sin embargo, también sabía perfectamente el efecto de utilizar Tormenta de Hojas y las posibles repercusiones, así que tendría que aprovechar eso para recuperar la ventaja.

- ¡Carámbano Helado! – exclamó la miembro del Alto Mando.

Mamoswine volvió a respirar profundamente, y sopló una corriente helada, solo que esta vez apuntó hacia arriba. El aire helado se solidificó al instante creando una lluvia de picos de hielo que amenazaron con caer sobre Torterra.

- ¡Defiéndete con Filo de Roca! – ordenó Ash.

Torterra pisoteó el suelo y levantó un muro de pilares de roca para protegerse de los picos. Fue una buena defensa, ya que logró evitar que la mayoría de ellos lo golpearan, pero estos resultaron ser una simple distracción para que Mamoswine cargara usando Colmillo de Hielo y demoliera la barrera, arrollando a Torterra con todo su peso como si fuese un tanque viviente.

- ¡Fisura! – ordenó Lorelei.

Mamoswine dio un doble pisotón al suelo, y al instante una enorme grieta comenzó a dividir el campo directo hacia donde se encontraba Torterra. De nuevo, los instintos de batalla de Ash se encendieron al máximo y el entrenador reaccionó al instante.

- ¡Escapa con Treparrocas!

Las uñas en las patas de Torterra se alargaron, y para sorpresa de todos los testigos (a excepción obviamente de Ash), la tortuga saltó fuera del camino de la grieta, enganchándose con sus garras del muro que formaba la cascada, y empezando a correr por allí a una velocidad nada desdeñable para su masivo tamaño. Apenas se puso a tiro, se lanzó para embestir al mastodonte con toda su fuerza.

- ¡Mamoswine! – exclamó Lorelei, cuyo semblante helado se rompió por un momento. ¿Cómo pudo Torterra desplazarse así de rápido?

- ¡Prepara una Bola de Energía, Torterra! – ordenó Ash.

- ¡Terra! – La tortuga nuevamente empezó a formar la bola verde en su boca, pero sorprendentemente, no la disparó. Sin sospechar lo que Ash estaría tramando, Lorelei decidió dar su siguiente orden al instante.

- ¡Poder Ancestral, ahora!

Más grande que antes, Mamoswine empezó a concentrar la esfera plateada entre sus colmillos para dispararla. Torterra mantuvo su propio ataque en su boca sin dispararlo, pero la miembro el Alto Mando tuvo la certeza de que aunque lo disparara no le serviría de nada. Un par de segundos más tarde, Mamoswine disparó el Poder Ancestral, dando en el blanco con una gran explosión que levantó gran cantidad de humo.

- ¿Habrá sido suficiente? – preguntó Lorelei en voz baja.

A medida que se disipaba el humo, Lorelei pudo ver que la silueta de Torterra permanecía donde estaba, todavía de pie. Pero al aclararse más la visión, se sorprendió aún más de ver que, aunque había recibido daños, el bosque de su lomo estaba brillando con una energía verde. Pero no era la habilidad Espesura, era de un tono diferente al que ella conocía. Más parecido a… al tono de una Bola de Energía.

- ¿Acaso él…?

- ¡Torterra, usa Rayo Solar!

- ¡TERRA! – gritó la tortuga con fuerza, y el resplandor de su lomo se intensificó todavía más.

Con el Día Soleado todavía activo, la carga rápido del ataque entró en acción, y el resplandor verde que tenía antes se sumó al poder de ataque del Rayo Solar. Este en sí mismo salió diferente de la última vez: en vez de estar concentrado en un área pequeña para hacer más daño, abarcó todo el ancho del lomo de Torterra y se fue expandiendo a medida que avanzaba. Tanto Lorelei como Mamoswine ensancharon los ojos incapaces de reaccionar ante el poder del ataque, que impactó irremediablemente al mastodonte haciéndolo volar y caer pesadamente de espaldas, teniendo que rodarse para volver a enderezarse con dificultad.

- No… puedo creerlo. – dijo Lorelei entre conmocionada e impresionada.

Usando la lógica, el uso de Tormenta de Hojas debía haber disminuido la fuerza de los ataques especiales de Torterra, pero ese Rayo Solar claramente había resultado mucho más potente que el primero que había lanzado. La carga rápida por el Día Soleado les impidió reaccionar o levantar cualquier defensa, y de todos modos dudaba que hubiesen podido protegerse contra esa clase de poder.

Y entonces, la líder del Alto Mando hizo memoria: no vio que Torterra hubiese lanzado la Bola de Energía. Lo único que se le ocurría era que debió habérsela tragado y eso le dio una carga adicional de poder que aprovechó para lanzar ese ataque devastador.

- Me impresionas, Ash. – asintió Lorelei en señal de reconocimiento. – Ese fue uno de los ataques de Rayo Solar más poderosos que haya visto.

- Gracias. – replicó el retador. – Creo que ya es hora de que terminemos este asalto, ¿no estás de acuerdo?

Lorelei asintió. De algún modo presentía que con ese ataque Ash ya prácticamente se había asegurado el asalto, así que al menos tenía que hacer que Mamoswine no cayera sin causar al menos algún daño, o tal vez descubrir una debilidad que pudiesen explotar.

- ¡Mamoswine, usa Ventisca! – ordenó.

- ¡Torterra, usa Filo de Roca y crea un camino hacia Mamoswine! – replicó Ash.

Mientras Mamoswine aspiraba para disparar la corriente ártica, Torterra dio un pisotón al suelo y comenzó a generar una línea recta de pilares rocosos directo hacia Mamoswine, haciendo que se agrandaran más y más a medida que avanzaba, hasta que sobresalieron debajo de Mamoswine dos particularmente grandes y lo derribaron violentamente hacia atrás.

- ¡Treparrocas! – gritó Ash.

Una vez más, Torterra extendió sus garras, pero esta vez saltó sobre la línea de pilares que todavía estaba activa en el campo, de nuevo moviéndose a una velocidad impresionante para su tamaño, antes de saltar hacia Mamoswine para embestirlo otra vez. Lorelei alcanzó a ordenarle a Mamoswine un Colmillo de Hielo, y aunque Torterra dominó el choque entre ambos ataques, no se fue limpio de él.

- ¡Carga otra Bola de Energía!

Esta vez, la miembro del Alto Mando sí pudo verlo con claridad: Torterra abrió la boca y empezó a cargar la esfera de energía verde, pero en vez de lanzarla se la tragó y su vegetación empezó a resplandecer con su poder. En aquel momento, en el aire los últimos vestigios del Día Soleado empezaban a apagarse, y tanto Ash como Torterra decidieron aprovecharlos.

- ¡Rayo Solar!

- ¡Poder Ancestral!

Mamoswine acumuló la energía que le quedaba para hacer un último ataque, y disparó la gran esfera plateada. Torterra replicó con otro Rayo Solar, que si bien no fue tan explosivo e impresionante como el primero, todavía fue lo bastante poderoso como para superar el Poder Ancestral al cabo de unos pocos segundos e impactar a Mamoswine con suficiente fuerza para dejarlo noqueado. El asalto acababa de terminar.

- ¡Mamoswine ya no puede pelear, Torterra es el ganador! – exclamó el réferi.

- ¡Esto es increíble, damas y caballeros! – gritó el comentarista en medio de los vítores de todos. – ¡El encuentro se pone cinco a uno a favor del retador! ¡Solo un Pokémon más separa a Ash de obtener su primera victoria contra el Alto Mando de Kanto!

- ¡Sí, así se hace, Torterra! – exclamó Ash. Torterra volteó a ver a su entrenador y asintió con satisfacción.

El marcador apagó el icono de Mamoswine, dejando solo un Pokémon restante para Lorelei. La miembro del Alto Mando regresó a su caído mastodonte y tras darle las gracias silenciosamente observó a su retador. El niño novato confiado, impaciente y lleno de esperanzas y sueños que conoció hacía tantos años ahora estaba de pie frente a ella como un igual, habiéndola forzado al límite y a punto de derrotarla. Pero no podía ponerle las cosas fáciles, y tal y como debía ser la norma para el desafío, había dejado lo mejor para el final.

Aparte, aunque Ash supo explotar muy bien el poder de Torterra para derrotar a Mamoswine, y no recibió tanto daño, Lorelei alcanzó a verle dos debilidades notables que podría emplear a su favor. El resto de su equipo, salvo por el último Pokémon que aún no sacaba, aunque seguían en espera no estaban en condiciones de soportar otro asalto, así que todavía podría darle vuelta al encuentro si jugaba bien sus cartas.

- Debo felicitarte, Ash. Eres el primero que me ha forzado a utilizar a todo mi equipo en un largo tiempo. Me complace ver que hayas progresado todo este tiempo. – dijo Lorelei con genuina admiración. – Pero aún tienes un último obstáculo por superar. ¿Crees tener lo necesario?

- Vamos a dar todo lo que tenemos para ganar hoy. – aseguró Ash. – Ya llegamos hasta aquí y nada nos hará retroceder.

- Que así sea. – La mujer pelirroja levantó su Pokébola final. – Pongo todas mis esperanzas en ti. ¡Slowbro, yo te elijo!

Y con ello se activó el último icono del lado de Lorelei, mientras su sexto Pokémon aparecía en el campo. Notablemente, este Slowbro se veía muy diferente de la mayoría de los de su especie. Su expresión no era de idiota ausente y distraído. Más bien, se veía enfocado y lleno de determinación. Un poco inusual y tal vez aterrador hasta cierto punto, pero Ash no iba a dejar que eso lo intimidara.

- ¡Continuemos, Torterra, cuento contigo! – declaró Ash.

- ¡Terra!

En cuanto el réferi les ordenó continuar con el encuentro. Lorelei repasó en su cabeza rápidamente lo que planeaba hacer. Torterra había recibido poco daño durante el asalto pasado, y debía tener una gran cantidad de aguante para no verse afectado por la fatiga. En tal caso, tenía que evitar el daño a toda costa, y guardar suficiente energía para el Pokémon final de Ash.

- ¡Torterra, ataca con Filo de Roca! – exclamó Ash.

- ¡Terra! – Torterra volvió a pisotear en el suelo, haciendo alzar los pilares directo hacia Slowbro. Lorelei a su vez, endureció su semblante de hielo todavía más, pues estaba determinada a ganar.

- Esquiva con Telekinesis.

Los ojos de Slowbro comenzaron a brillar de azul, y para sorpresa tanto de Ash como Torterra, no utilizó su poder en su oponente, sino en sí mismo, usándolo para levitar fuera del camino justo cuando un pilar de roca emergió debajo de sus pies. Torterra siguió atacando, pero Slowbro continuó moviéndose flotando a escasos centímetros del suelo a una velocidad impresionante, aún más que la de Torterra al escalar en roca.

- Cabezazo Zen. – ordenó Lorelei, en el mismo tono gélido de antes.

Elevándose en el aire, Slowbro se colocó en posición y salió disparado mientras su cabeza se reforzaba con energía psíquica. Slowbro golpeó tan fuerte a Torterra que lo empujó dejando surcos que si bien no eran comparables a los de Mamoswine cuando recibió la Tormenta de Hojas, sí se hicieron notar. Poco después, Slowbro aterrizó en el suelo suavemente, dejando de lado sus poderes psíquicos por un momento.

- Wow, nunca creí que un Slowbro pudiese moverse así de rápido. – comentó Ash.

- Podría decir lo mismo de tu Torterra. – replicó Lorelei.

Aunque por afuera sonreía, Lorelei sabía que tenía que mantenerse cautelosa. Si bien ella había entrenado a su Slowbro para que su mente trabajase a una velocidad mayor, eso no eliminaba sus limitaciones físicas. No era tan lento como Mamoswine, pero seguía siendo vulnerable a oponentes capaces de moverse rápido por el campo, de modo que aprendieron a usar sus poderes psíquicos para sortear esa limitación.

Dicho eso, también tenía una limitación: consumía mucha energía y no podría abusar de ella todo el tiempo. Solo cuando fuese necesario.

- Hidropulso.

- ¡Bola de Energía!

Los dos Pokémon simultáneamente comenzaron a cargar las esferas de sus ataques respectivos. Lorelei instintivamente cruzó los dedos esperando que Torterra se la tragara, pero no fue así: la tortuga usó el ataque de la manera "normal" y lo disparó. Slowbro hizo lo propio y ambos colisionaron en medio del campo fusionándose en una especie de esfera yin-yang que explotó a los pocos segundos, sin hacer daño a ninguno de los dos más que salpicar gotas de agua y chispas verdes.

- "No se la tragó." – pensó Lorelei. – "¿Cómo hace Torterra para saber cuándo lanzarla y cuando tragársela?"

La miembro del Alto Mando trató de analizar el lenguaje corporal del muchacho, e hizo memoria de las otras veces que utilizó ese mismo ataque. Cuando la disparó, Ash solo había dicho el nombre del ataque a secas, mientras que cuando se la tragó, agregó también otras acciones, "carga" y "prepara". ¿Sería esa la clave?

- ¡Día Soleado! – ordenó Ash, interrumpiendo los pensamientos de Lorelei.

La miembro del Alto Mando volvió a ver como la esfera luminosa volvía a salir disparada al aire y estallaba para crear de nuevo el sol artificial. Síntesis y un Rayo Solar de carga rápida le habían costado el asalto pasado, y si agregaba a la ecuación la Bola de Energía se hacía todavía más peligroso.

- ¡Rayo Solar!

- ¡Esquiva! – gritó Lorelei.

Torterra comenzó a cargar el rayo de energía. Preventivamente, Slowbro volvió a usar Telekinesis para hacerse levitar y esquivó el rayo por los pelos. A pesar de no ser tan potente como los anteriores, la carga rápida seguía siendo un factor de peligro, y tenía que evitar el daño a toda costa.

- ¡Tenemos que acercarnos! ¡Filo de Roca y Treparrocas! – exclamó Ash.

Una vez más, Torterra utilizó el primer ataque para crear un camino hacia Slowbro, aun sabiendo que lo esquivaría, y se enganchó con sus garras para empezar a correr por él. Lorelei entrecerró los ojos con la mirada fija en él, sabiendo que aquí entraba en juego el primer punto débil que había podido determinar durante el asalto anterior.

- ¡Rodea y usa Llamarada!

Justo cuando Torterra estaba a punto de alcanzarlo, Slowbro volvió a levitarse para esquivar haciendo un giro rápido, y usando su cola de Shellder como pivote en el suelo para controlarse mejor mientras empezaba a inhalar. Torterra lo pasó de largo y solo se dio cuenta de ello cuando la explosión de fuego impactó contra él.

- ¡Torterra! – exclamó Ash.

Lorelei sonrió de lado y asintió. Tal como había anticipado, aunque Torterra podía correr rápido por las paredes, solo podía hacerlo en línea recta. Por su tamaño y peso no podía cambiar de dirección con facilidad, lo que lo dejaba vulnerable a usar una táctica de rodear y golpear. Obvio, eso no podía hacerlo con Mamoswine al ser un Pokémon similarmente lento y pesado, pero Slowbro era otra historia. Y aparte, el Día Soleado activo hacía que los ataques tipo Fuego como Llamarada incrementaran su poder.

- ¡Rápido, Torterra, usa Síntesis! – ordenó el pelinegro.

Torterra comenzó a curarse, aunque pese al Día Soleado la recuperación esta vez no fue tan evidente. No era de sorprenderse, después de haber recibido la explosión a quemarropa y potenciada todavía más por el Día Soleado. Otro ataque como ese podía ser el fin para él.

- ¡Bola de Energía! – ordenó Ash, y Lorelei volvió a poner atención a la forma en como lo dijo, esta vez especialmente al tono y énfasis en cada palabra. Entrecerrando los ojos, anticipó que esta vez sí se la tragaría.

Y en efecto así fue. Torterra volvió a utilizar el incremento de poder y se dispuso a lanzar otro Rayo Solar de carga rápida. Potenciado por la Bola de Energía no había forma de esquivarlo, así que la única opción era contrarrestarlo con otro ataque. Con suerte, la Llamarada con el incremento del Día Soleado sería suficiente.

- ¡Llamarada!

Slowbro abrió la boca y sopló el kanji de fuego, que se expandió hasta casi tres veces su tamaño normal a medida que avanzó, encontrándose en el medio con el Rayo Solar. Esta vez la explosión de ataques fue tan potente que ambos Pokémon sí se vieron afectados, saliendo despedidos unos cuantos metros hacia atrás, aunque Torterra fue el que recibió la peor parte al estar más cerca del punto de impacto.

En ese punto, Torterra ya empezaba a evidenciar fatiga por el combate, pero se negaba a caer. Sin embargo, Lorelei ya creía haber descifrado cuándo Ash y Torterra usarían la Bola de Energía para atacar y cuándo para fortalecer sus ataques. Lo único que le quedaba era esperar a la próxima vez que lo hicieran.

Del otro lado, Ash comenzaba a preocuparse. Torterra estaba llegando a su límite y no había podido conectar golpes sólidos contra Slowbro.

- "¿Qué vamos a hacer?" – se preguntó mentalmente, y luego decidió en voz alta lo primero que se le ocurrió. – ¡Torterra, usa Filo de Roca y dispérsalo por el campo!

- ¡Terra! – exclamó la tortuga y comenzó a dar pisotones repetidos contra el suelo, invocando los pilares de roca por todo el campo.

Esta vez, en vez de hacerlos salir en una línea uniforme, los pilares comenzaron a salir de manera más aleatoria e irregular. Lorelei chasqueó los dedos y Slowbro volteó a verla por un segundo, lo suficiente para hacerle un gesto de asentimiento. Slowbro se lo devolvió, sabiendo lo que tenía que hacer.

- Slow… – Justo antes de que un pilar saliera debajo de él, Slowbro volvió a usar Telekinesis en sí mismo para esquivarlo. Las rocas filosas continuaron apareciendo una tras otra, pero Slowbro volvió a esquivarlas con gran agilidad sin dejarse tocar ni una sola vez.

Poco a poco fue cercando la distancia y se lanzó para darle un Cabezazo Zen con fuerza suficiente para hacerlo caer de espaldas.

- ¡Terra, terra! – exclamaba, sacudiendo las patas tratando de enderezarse, pero sin éxito.

- ¡Torterra! – gritó Ash con preocupación.

Lorelei casi se sentía mal por aprovecharse de que su oponente estaba indefenso en el suelo, pero estaba en un encuentro oficial y las reglas no le impedían atacarlo en esas condiciones. Slowbro disparó el kanji de fuego una vez más, y este impactó con tal fuerza en el suelo que la explosión hizo volar a Torterra dando vueltas por los aires. El único lado positivo fue que lo enderezó de nuevo, pero el enorme agujero con forma de kanji humeante que había quedado en el suelo helado evidenciaba la clase de poder detrás de ese movimiento.

- ¡Torterra, usa Síntesis! – volvió a exclamar Ash.

Eso era todo: si Ash había usado el movimiento de curación otra vez tan pronto, significaba que los habían forzado a la defensiva y tenía que aprovecharlo. Torterra intentó curarse, pero a mitad del proceso un estallido de llamas lo envolvió, interrumpiéndolo y haciendo que su entrenador apretara los dientes. Lorelei miró hacia arriba: el sol artificial ya empezaba a desvanecerse y con ello la ventaja que le otorgaría a los movimientos de Torterra.

- ¡Usa Bola de Energía!

- "Se la tragará." – pensó Lorelei.

En el tiempo que Torterra tardó en reunir suficiente energía para crear la esfera en su boca, y en tragársela para acumular su poder, el Día Soleado finalmente desapareció. Tal como Lorelei había anticipado, intentarían atacar con un Rayo Solar, y eso era justo lo que quería ella, especialmente ahora que no había carga rápida.

- ¡Anulación! – ordenó.

- ¡Slow! – Slowbro puso las palmas al frente mientras Torterra empezaba a cargar la energía para usar el Rayo Solar. La tortuga se congeló en seco y dio un respingo, cancelando el ataque, pero entonces ocurrió algo más.

Torterra se vio rodeado por un estallido de energía verde, y gritó de dolor mientras todo el poder del Rayo Solar se disipaba en la nada. Ahí entraba el segundo punto débil que Lorelei había podido identificar: usar la Bola de Energía para potenciar los ataques era una jugada inteligente, pero también una espada de doble filo por el riesgo que implicaba.

- ¡Torterra! – exclamó Ash.

- Como lo imaginé. – dijo Lorelei. – Si la energía no se libera pronto con otro ataque, simplemente le explotará adentro. Es como una válvula de escape, ¿correcto?

- ¿Eh? – Ash ensanchó los ojos ligeramente, y le echó una mirada a Torterra.

A decir verdad, nunca lo había pensado así, pero cuando asimiló las palabras se dio cuenta de que tenía razón. Al interrumpir la carga del Rayo Solar, toda la energía acumulada no tuvo a donde ir y terminó haciéndole daño al propio Torterra al explotar. El entrenador hizo una nota mental de no olvidar eso la próxima vez.

- ¡Tormenta de Hojas! – ordenó Ash.

- ¡Terra! – Torterra rugió y disparó su ráfaga desde su pequeño bosque, pero este fue notablemente menos poderoso que el que utilizó con Mamoswine. Quizás habría sido distinto de haber elegido ese como el ataque potenciado por la Bola de Energía.

- ¡Slowbro, levita a través de ese remolino y usa Cabezazo Zen! – contraatacó Lorelei.

Mientras la ráfaga de hojas volaba hacia Slowbro, este se hizo levitar de nuevo y en vez de esquivar, se metió por el ojo de la tormenta, empezando a girar como taladro mientras su cabeza se cubría con energía psíquica. Ash se estremeció al reconocer su propia táctica, pero no pudo hacer nada y Torterra recibió la arremetida de frente, cayendo con un batacazo mientras Slowbro volvía a aterrizar lentamente en el suelo mientras las hojas se disipaban. Torterra volvió a luchar por levantarse, aunque otra vez, la quemadura que sufrió antes actuó causándole dolor.

- Tu Pokémon tiene una gran resistencia y determinación, Ash. Pero me temo que después de esto no volverá a levantarse. – dijo Lorelei, cogiéndose el gancho en forma de Pokébola que le sujetaba el pelo y soltándoselo.

Ash no puso atención a los "Oooohhhh" de la multitud cuando la miembro del Alto Mando dejó libre su cabello multiplicando por diez su ya de por sí gran atractivo físico. En vez de eso, puso toda su atención en la piedra brillante que había incrustada en este, en todo el lugar donde iba el botón activador, y en los rayos luminosos que empezaban a salir de este.

- Nuestros oponentes estarán a nuestra merced una vez que los congelemos. ¿Estás listo? ¡MEGA EVOLUCIONA!

Slowbro levantó su cola revelando una pequeña banda oculta normalmente por el Shellder para no hacerla tan obvia a simple vista, y la Slowbronita en ella comenzó a resonar con la Piedra Activadora de Lorelei. A través del espectáculo de luces, el entrenador pudo ver como el caparazón de Shellder se movía y empezaba a consumir el cuerpo de Slowbro hasta apoderarse de él casi por completo, revelando su nueva forma

- ¡SLOOOOOWW! – anunció el nuevo Mega-Slowbro, para asombro de Ash y Torterra.

- Slowbro, Rayo de Hielo. – ordenó Lorelei, con un tono que bien podría considerarse cercano al cero absoluto.

Ash no se molestó en dar ninguna orden, simplemente pudo observar como el Mega-Slowbro disparaba el rayo congelador contra el indefenso Torterra, encasillándolo en un gran bloque de hielo y dejándolo atrapado adentro sin escape alguno. Acto seguido, Lorelei volvió a chasquear los dedos, y Slowbro levantó del suelo el bloque con Telekinesis a una altura más que considerable, para luego hacerlo caer como un meteoro y romperlo contra el estanque congelado, partiendo la capa de hielo y el bloque mismo en pedazos, volviéndose a ver el agua por debajo de esta.

A los pocos segundos, Torterra volvió a flotar hacia la superficie, inmóvil. Lorelei había dicho la verdad: no podía levantarse después de eso.

- ¡Torterra ya no puede pelear, el ganador es Slowbro!

- ¡Increíble, damas y caballeros! ¡Después de las dificultades que le provocó Torterra a su Mamoswine, Lorelei revela un as bajo la manga que ninguno de nosotros se imaginaba, Mega-Evolución! ¿Será esta una remontada milagrosa? ¿Qué hará el retador al respecto?

Ash retornó a Torterra mientras su icono en el tablero se apagaba totalmente. El marcador quedaba cinco a dos a su favor, pero con esa clase de poder el entrenador estuvo seguro de ello: ninguno de sus Pokémon soportaría una batalla contra él. En otros tiempos lejanos, tal vez los habría usado como carne de cañón para agotar a su oponente, pero no ahora. No los obligaría a que salieran más lastimados si podía evitarlo.

- Bien, si es la única forma, creo que lo mejor que puedo hacer es responder con algo que esté a la altura. – dijo Ash sacando su última Pokébola. – ¡Sceptile, yo te elijo!

- ¡Sceptile! – El lagarto arbóreo salió al campo, y su icono de iluminó al instante. Apenas colocó los pies en el suelo helado se puso algo en su boca. Lorelei fijó la vista en el objeto, y se percató de que era una especie de pipa, y tenía algo en el extremo.

- Esa es…

- Una Sceptilita. – completó Ash, mientras se remangaba el guante derecho para revelar su segundo as bajo la manga: su propia Piedra Activadora. – ¡Vamos, Sceptile! ¡Rompe el límite, MEGA EVOLUCIONA!

Ash tocó la piedra en el brazalete y esta comenzó a resplandecer. Igual que con Slowbro, la Sceptilita de la pipa reaccionó con ella, conectando a entrenador y Pokémon con el poder de sus lazos y despertando su forma avanzada.

- ¡SCEP… TILE! – anunció Mega Sceptile al disiparse la energía de la Mega Evolución.

- ¡Sceptile contra Slowbro, comiencen! – declaró el réferi.

Lorelei echó una última mirada a su retador y al Pokémon de este antes de dar su primera orden. La Mega Evolución era una marca de un entrenador verdaderamente excepcional. Si antes había estado impresionada con Ash, ahora lo estaba por lo menos diez veces más.

Independientemente del marcador oficial, el resultado de este asalto decidiría el encuentro. En aquel momento, ya ese no era un encuentro oficial, y ambos contendientes se habían convertido en polos totalmente opuestos: ella fría e inmisericorde como un glaciar, y él como un volcán a punto de hacer erupción. Solo una cosa tenían en común: estaban imparables y enfocados en una sola cosa, la victoria.

- Slowbro, Rayo de Hielo. – ordenó Lorelei.

- ¡Sceptile, usa Agilidad y esquiva! – gritó a su vez Ash.

Slowbro fue el primero en atacar, disparando el rayo congelador contra Sceptile. Sabiendo que la mejor forma de lidiar con ataques superefectivos era no estar allí, Sceptile echó a correr a una velocidad casi imperceptible para el ojo humano, desapareciendo de la vista cuando el rayo casi lo tocó, y reapareciendo del lado izquierdo. Luego se desplazó de nuevo hacia el derecho para finalmente dar un salto y ponerse arriba de Slowbro y en posición para atacar.

- ¡Hoja Afilada! – exclamó Ash.

- ¡Sceptile! – Sceptile cruzó los brazos frente a su cara mientras se lanzaba en picada. Las hojas de sus antebrazos se tornaron en unas cuchillas verdes. El lagarto dio un tajo doble cruzado y aterrizó del otro lado, dándose la vuelta rápidamente, preparado por si tomaba represalias.

- Telekinesis. – ordenó Lorelei.

- ¡Muévete, Agilidad! – replicó Ash.

Slowbro apuntó con las palmas al frente intentando atrapar a Sceptile con sus poderes psíquicos, pero el lagarto siempre alerta desapareció de su vista y comenzó a moverse por el campo sin detenerse. Ya que Telekinesis requería enfocar bien al objetivo por unos segundos, tenían que tomar ventaja de la velocidad superior de Sceptile para permanecer en movimiento.

Sceptile se movió saltando entre los montículos de hielo intentando cambiar de dirección lo más rápido posible para despistar, y ponerse por detrás de Slowbro para atacar por su punto ciego.

- ¡Bala Semilla!

Sceptile abrió la boca y empezó a disparar una ráfaga de semillas verdes como una metralleta, apuntando intencionalmente hacia la cabeza de Slowbro donde su caparazón de Shellder no lo protegería. El Pokémon de Agua y Psíquico se giró hacia él intentando enfocarlo para poder atacar.

- Hidropulso.

Soportando la metralla de semillas, Slowbro comenzó a enfocar la esfera de agua entre sus manos, haciéndola casi tan grande como su cabeza. Preventivamente, Sceptile comenzaba a echar atrás uno de sus brazos para desviarlo de una cuchillada, pero la miembro del Alto Mando ya se había anticipado a ello, así que apenas Slowbro arrojó la bola de agua, dio su siguiente orden.

- Rayo de Hielo.

Para sorpresa de Ash y Sceptile, Slowbro disparó el Rayo de Hielo usándolo para congelar la esfera mientras iba volando, convirtiéndola en un proyectil sólido. El repentino cambio tomó a Sceptile con la guardia baja y lo distrajo por un segundo, permitiéndole impactarle en toda la cara. Fragmentos de hielo volaron por todo el lugar y Sceptile aterrizó de lado, pero rápidamente se puso de pie y miró desafiante a Slowbro.

- Congelar un ataque tipo Agua para convertirlo en un proyectil de hielo. – dijo Lorelei, aprovechando la pausa. – Debo darte las gracias, Ash, creo que agregaré esa idea a mi arsenal personal a partir de ahora. Aunque es mucho más útil cuando puedes hacer los dos ataques tú mismo en vez de necesitar que tu oponente haga el otro, ¿no lo crees?

Ash apretó los dientes y gruñó ligeramente, pero no podía guardarle rencor a Lorelei por hacer eso. Más todavía, no solo había tomado su estrategia, sino que la había mejorado al poder usarla totalmente por sí misma. No podía esperar menos de una miembro del Alto Mando.

- Me halaga que te agraden mis ideas, pero todavía tenemos muchas más de donde vino esa. – aseguró Ash. – ¡Sceptile, Pulso Dragón!

- ¡Llamarada!

El kanji de fuego de Slowbro se enfrentó a una ráfaga de energía azul que tomó la forma de un enorme dragón, estallando en un espectáculo de luces multicolores. Los dos continuaron disparando sus ataques uno tras otro por un largo rato, con el mismo resultado. Parecía que en poder bruto los dos estaban bastante igualados, pero Sceptile tenía una clara ventaja de velocidad que parecía hacerse más evidente a medida que avanzaba el encuentro, y finalmente logró disparar uno de sus ataques primero, sacándolo de balance y creando una abertura para continuar presionando.

- ¡Bala Semilla!

- Esquiva.

Sceptile volvió a lanzar otra lluvia de semillas contra Slowbro, que usó Telekinesis en sí mismo para empezar a girar y esquivar las rondas de disparos. Ya que Sceptile solo se paraba para disparar un momento y luego saltaba para buscar otro ángulo, Slowbro no podía enfocarlo y lo único que podía hacer era evadir. Pero mientras lo hacía, Sceptile iba acortando la distancia y se acercaba poco a poco para un ataque cuerpo a cuerpo. Lorelei se anticipó a esto y decidió evitarlo a toda costa.

- Hidropulso Helado. – dijo, dándole el nombre a su versión del combo de Hidropulso y Rayo de Hielo.

Slowbro arrojó la esfera de agua e inmediatamente disparó el rayo para congelarla. Por suerte para Ash esta vez sí lo vio venir y logró reaccionar a tiempo para hacer un contraataque.

- ¡Tijera-X! – exclamó Ash.

Las cuchillas de Sceptile tomaron un tinte más azulado, y le dio al Hidropulso Helado un tajo doble cruzado desde abajo, destrozándolo en pedazos. Con ese proyectil de hielo fuera del camino, logró ponerse a tiro y atacó a Slowbro con otro similar pero desde arriba.

- ¡Así se hace, Sceptile, sigue atacando! – exclamó Ash, envalentonado por ese golpe certero.

La Tijera-X hizo volar a Slowbro a buena distancia, pero se repuso rápidamente y miró desafiante a su oponente. Lorelei apretó sus puños ligeramente al ver como Ash empezaba a presionar la ofensiva apenas veía que empezaba a ganar ventaja. Por desgracia para él, dicha ventaja estaba a punto de desaparecer, o mejor dicho, de invertirse.

- Espacio Trucado. – ordenó la miembro del Alto Mando.

- Slow… – A esa voz, Slowbro comenzó a brillar con un aura azul, mientras el campo a su alrededor empezaba a verse cubierto por una serie de baldosas transparentes, extendiéndose por el suelo y empezando a formar paredes y techo hasta crear un gran cubo que los encerró.

Ash se estremeció ante esto mientras veía como los movimientos de Sceptile empezaban a ralentizarse mientras los de Slowbro se aceleraban gradualmente. Habiéndose enfrentado a este movimiento anteriormente sabía lo molesto que podía ser, y tenía sentido que se lo hubiesen guardado para ahora. Después de todo, era útil utilizarlo con un oponente que fuese más rápido que Slowbro, como Sceptile. El lagarto estuvo a punto de conectar otra cuchillada de Tijera-X, pero se alentó lo suficiente para que Slowbro lo pudiera esquivar con facilidad. Sin perder tiempo, se colocó detrás de él a distancia segura.

- Telekinesis. – ordenó Lorelei.

Ahora con el incremento de velocidad a su favor, Slowbro puso las palmas al frente e inmovilizó a Sceptile, haciéndolo flotar hacia el centro del cubo donde estaban encerrados. El lagarto empezó a patalear y a sacudir los brazos mientras intentaba soltarse, sin éxito.

- Rayo de Hielo.

Sin que Sceptile pudiese hacer absolutamente nada para impedirlo, Slowbro disparó el rayo blanco, encasillando a Sceptile en un enorme bloque helado, comparable al que le hizo a Torterra. E igual que con él, lo dejó caer como un meteoro, excepto que esta vez lo dirigió hacia el suelo sólido en vez del estanque, haciendo que se partiera con más facilidad. Cuando vio que Sceptile todavía seguía consciente y trataba de volver a levantarse, Lorelei chasqueó los dedos nuevamente para que Slowbro atendiera a sus órdenes.

- Tú y Sceptile han peleado bien, Ash. – dijo Lorelei. – Pero ya es tiempo de terminar. ¡Slowbro, llévalo a lo más alto y luego lánzalo contra el suelo!

Slowbro puso las palmas al frente otra vez, y se dispuso a levantarlo para hacerlo caer por última vez. Mientras lo hacía, Ash echó a andar los engranes de su cabeza, tratando de pensar en algo. El Espacio Trucado les había quitado la ventaja de velocidad que podría haber utilizado a su favor, y mientras estuviera activo…

- Un momento… ¡eso es! – exclamó el entrenador. – ¡Tenemos que eliminar este espacio!

Lorelei arqueó una ceja. ¿A qué se refería Ash con "eliminar este espacio"? Fuera lo que fuera no le daría tiempo de intentarlo: Sceptile ya había llegado hasta la parte superior del techo y ahora Slowbro solo tenía que estamparlo contra el suelo y la batalla habría terminado.

- ¡Sceptile, Tormenta de Hojas!

De nuevo, Lorelei se sorprendió por la decisión de Ash. Cayendo como venía no había forma de que pudiese apuntar el ataque hacia Slowbro. Pero pronto se percató de que Slowbro no era el objetivo en absoluto. Sceptile simplemente disparó el ataque hacia atrás y este lo propulsó hacia adelante. Pese a no tener su velocidad normal, la fuerza de empuje por la explosión de hojas fue suficiente para que saliera volando hacia Slowbro, cuya concentración se rompió brevemente.

- ¡Tijera-X! – exclamó Ash.

- ¡A un lado! – gritó Lorelei en respuesta.

Por la sorpresa, Slowbro apenas atinó a hacer un giro para esquivar las cuchillas azules de Sceptile. Pero el alivio de Lorelei se fue apenas llegó, pues Sceptile siguió de largo sin voltear, evidenciando que su intención no había sido atacar a Slowbro. El verdadero objetivo era el muro del Espacio Trucado.

- ¡Scep… TILE!

Un tajo doble cruzado sumado a la velocidad de vuelo fue suficiente para dar un golpe devastador. Una gran marca en forma de X se formó sobre las baldosas transparentes, haciendo grietas que empezaron pequeñas y se fueron haciendo más y más grandes, hasta que finalmente abarcaron todo el espacio y este se rompió en pedazos, desintegrándose. Y con él, también el semblante gélido de Lorelei.

- No… – susurró la mujer de gafas al darse cuenta de lo que eso implicaba.

- ¡Ahora, Sceptile, que no escape! ¡HOJA AFILADA! – gritó Ash con todas sus fuerzas.

Recuperando su velocidad normal, Sceptile se lanzó sin perder un instante hacia Slowbro, empezando a acuchillarlo sin piedad una y otra vez, sin darle tiempo siquiera de respirar. Ya lo único que les quedaba era iniciar un asalto feroz y golpearlo hasta que no volviera a levantarse.

- ¡Anulación! – alcanzó a ordenarle Lorelei en un momento que tuvo un breve respiro. Aunque Slowbro alcanzó a alzar las manos y paralizar brevemente a Sceptile haciendo que las cuchillas verdes se apagaran, eso solo lo detuvo momentáneamente.

- ¡Tijera-X, no te detengas! – gritó Ash.

Si un ataque no funcionaba, lo único que le quedaba era utilizar otro. Las cuchillas verdes fueron reemplazadas por unas azules que no eran menos efectivas y cumplían con su cometido. Sceptile continuó propinándole a Slowbro tajos doble cruzados hasta que le dio uno con fuerza que lo estrelló contra la cascada, haciendo que se hundiera en el agua que todavía corría, pero antes de que se levantara, Sceptile se fue directo tan rápido como pudo y estiró ambos brazos, determinado a darle el golpe final. Una última Tijera-X poniendo todo su esfuerzo, y el resultado fue un gran corte cruzado que partió la cascada momentáneamente y provocó un derrumbe de rocas heladas sobre Slowbro, mientras Sceptile saltaba hacia atrás para huir de él.

Pasaron unos segundos, y cuando el flujo de la cascada se estabilizó tras el derrumbe, el resultado quedó a la vista. Slowbro había perdido su Mega Evolución y yacía en el suelo inmóvil con los ojos en blanco y la boca bien abierta.

- ¡Slowbro ya no puede continuar, Sceptile gana! – declaró el réferi. – ¡A Lorelei no le quedan más Pokémon capaces de continuar, por lo tanto, la victoria del encuentro es para el retador, Ash Ketchum!

- ¡Se terminó, damas y caballeros, fue un encuentro increíble hasta el final! ¡Ash Ketchum de Pueblo Paleta se anota su primera victoria contra el Alto Mando logrando un sorprendente 6-2!

El icono de Slowbro se apagó totalmente, y con ello se selló el encuentro. La multitud comenzó a aplaudir mientras el retrato de Ash se agrandaba sobre el marcador y aparecían las letras de *GANADOR*. Sceptile retornó a su forma normal y se dejó caer de sentón exhausto, mientras Ash y Pikachu se aproximaban para verificar que se encontraba bien. Este le dio un pulgar arriba, y luego voltearon a ver a Lorelei, que recogía a su caído Slowbro y lentamente comenzó a caminar hacia ellos. El entrenador hizo lo propio mientras Pikachu saltaba a su hombro, y con Sceptile se fue caminando hacia el centro del campo para encontrarse con ella.

- Felicidades, Ash. – le dijo extendiéndole la mano, habiendo dejado su semblante helado y vuelto a adoptar su usual expresión gentil. – Lograste romper mis defensas heladas y te alzaste con la victoria. Has recorrido un largo camino desde nuestro último encuentro. Estoy feliz de que me hayas podido dar una batalla tan emocionante, me podré retirar orgullosa contigo como mi último oponente oficial.

- Todo el crédito es para mis Pokémon. – dijo Ash, mirando a Pikachu y Sceptile, que chocaron los puños con él. – Ellos se esforzaron por mí.

- Bien dicho. Me alegro de que no hayas olvidado la lección de aquel entonces. – dijo la mujer pelirroja. – Es mejor que la tengas presente si quieres superar el resto de este desafío.

Ash asintió, y observó hacia el tablero y a la multitud que lo vitoreaba. Una gran victoria sin duda, pero todavía tenía un duro desafío por delante. Quedaban tres miembros del Alto Mando por derrotar, y luego, por encima de ellos, estaba el Campeón Regional. Su reto apenas había comenzado.


Gimnasio Cerulean, aquella noche…

- ¡¿A quién se le ocurre llamar cuando estoy en la ducha?!

Cubierta con su bata y desenrollándose la toalla que llevaba en el pelo, la pelirroja se dirigió hacia el videoteléfono, bastante irritada con el *RING, RING, RING, LLAMADA, LLAMADA* que no paraba de sonar. Más valía que fuese importante.

- ¡Ya voy, ya voy! – exclamó mientras se sentaba y presionaba el botón de llamada con una mano, y cogía el auricular con la otra. – ¿Gimnasio Cerulean, hola?

- Hey, Misty. – Quién más si no, se trataba de Ash, cuya expresión alegre se tornó ligeramente confusa al verla. – Woah, ¿llamé en un mal momento?

- No, qué va. – dijo la pelirroja, en tono semi-sarcástico. – Por cierto, felicidades por tu victoria, estuviste increíble.

- Oh, ¿así que viste mi encuentro? – preguntó el pelinegro sonriendo de lado.

- No me lo perdería por nada. – dijo Misty. – De todos modos, ¿necesitabas algo?

- Bueno, nada en especial, solo… quería darte las gracias. – respondió Ash. – Los tips que me diste me ayudaron bastante. Te debo una por esto.

- Oh, ¿quieres que cuente todas las que me debes?

- No sabía que llevaras la cuenta. – replicó él enfurruñando la boca ligeramente. – Aunque, podrías haberme advertido sobre la Mega Evolución.

- Hey, no me veas así, de esta yo tampoco tenía ni idea. – se defendió la chica. – Y considerando todo, más tratándose de ti, yo diría que tuviste mucha suerte.

Por un momento los dos se miraron con ojos asesinos uno al otro, y tras unos segundos… simplemente estallaron en carcajadas. Qué bien se sintió de poder hacer eso, le traía muy buenos recuerdos. ¿De verdad había pasado tanto tiempo desde aquellos días?

- Ya en serio, de verdad aprecio que me hayas ayudado como lo hiciste. – dijo él con total sinceridad.

- No es nada. Lo que sea por mi mejor amigo. – replicó Misty.

- Si hay algo que pueda hacer por ti, lo que sea…

- No te preocupes por eso. – lo interrumpió ella. – Hoy demostraste que estás a la altura de ese desafío. Sigue dando lo mejor de ti y asegúrate de completarlo. Es todo lo que tienes que hacer.

- Claro. – dijo Ash, colocando la mano contra la pantalla.

Misty entendió lo que quería: no podían chocar las manos a través de una videollamada, así que eso era lo más cercano que podían hacer para imitar la acción. Con un gesto afirmativo, los dos se despidieron y terminaron con la llamada.

La pelirroja dirigió la mirada hacia una de las fotografías que tenía en el estudio, una de las tantas que se habían tomado durante sus viajes. Aquella donde estaban ella, su Togepi, Brock, su amigo fotógrafo Todd Snap, y por supuesto, Ash y Pikachu. Aún quedaba en evidencia el tropezón de Todd y como tuvieron que atraparlo, aunque en retrospectiva, ahora eran buenos recuerdos. ¿Realmente había pasado todo ese tiempo desde entonces?

- Ash, tú puedes hacerlo. – dijo la pelirroja, recordando con determinación, y teniendo la certeza de que su amigo completaría ese desafío. Los triunfos solo lo motivaban a seguir adelante y a esforzarse todavía más. Mientras no dejara que se le subieran a la cabeza, él estaría bien.

Por otra parte… quizás le habría podido pedir algún pequeño favor a Ash ahora que había derrotado a Lorelei, pues haber ganado contra al menos un miembro del Alto Mando ya le daba acceso a ciertos privilegios. Pero bueno, ya era algo tarde. Se lo diría la próxima vez que se vieran en persona o si volvía a llamarla.

Esta historia continuará…


Notas del autor:

Uff, bien, se terminó la espera. Al menos no me tardé tanto con la conclusión de este combate, pero bueno, he estado ocupadísimo. Estudios, trabajos, tener que hacer colas en el banco para sacar una miseria día tras día… pero no los quiero aburrir con eso.

Comentando sobre la batalla en sí, a pesar de que cambié el orden de los enfrentamientos y a algunos de los Pokémon de la versión original (reemplacé a Meganium por Sceptile, y a un Slowking que le había dado a Lorelei por su Slowbro tradicional) no se me hizo tan difícil hacerle el flujo y pude ir armando la secuencia poco a poco a medida que esta se iba formando, y las nuevas mecánicas además de las estrategias que ha utilizado Ash en el anime no fueron tan difíciles de adaptar. Ojo: si ven algunos guiños a algunas de mis otras historias, son solo eso, guiños, no hay continuidad compartida a menos que indique lo contrario. De nuevo, a ver si los pueden identificar, posiblemente decida hacer algo especial para quienes lo hagan. Me siento generoso y tengo ganas de hacer historias cortas por ahí.

Bien, ahora esta historia quedará temporalmente en pausa, pues tengo una pendiente con el Resetverso antes que termine el mes, aunque pronto vienen las vacaciones en Agosto y Septiembre y estaré más libre para escribir cuando salga de mis exámenes actuales. Gracias por los reviews a carlos29, darkdan-sama, leonix644, BRANDON369 y RedHood. Nos veremos en el próximo, y por si acaso, aunque tengo algunos detalles fijos en las batallas, sugerencias de Pokémon y movimientos para los miembros del Alto Mando restantes son bienvenidas.