"El tiempo es relativo pero la espera es una tortura"-"Bruno Ascar".

SEDUCCIÓN

El cielo alguna vez fue el límite del hombre, la frontera final, eso cambió gracias a los hermanos Wright y a todos los que vieron el potencial de las naves que desafiaban a la gravedad, ahora el cielo es sólo otro medio de transporte para la gente común y entretenimiento extremo para los más osados, por el cielo oscuro navegaba un avión de pasajeros a una velocidad vertiginosa para cualquier ser vivo del planeta, dentro de este vehículo aéreo viajaban un escaso número de pasajeros, su clase ejecutiva o primera clase estaba llena, pero el límite era sólo de diez, la clase turista con cincuenta asientos apenas contaba con doce personas, el avión contaba con cinco sobrecargos, un alguacil aéreo (porque el avión se dirigía a Estados Unidos y desde el 11S andan paranoicos), el piloto y copiloto, pero de esta treintena de personas sólo nos interesa un par muy curioso y singular, sentadas en el fondo, cerca del baño, lejos del resto de pasajeros, dos jóvenes mujeres ayudadas por la poca iluminación nocturna que ofrecían los diminutos focos que proyectaban una tenue luz azul se dejaban llevar por el básico deseo del armonioso contacto carnal de sus labios, era tal su ensimismamiento que no se percatan que los créditos de la película que se reproducía en su delante indicaban el fin de la misma.

-Oh, se terminó la película- enuncia una pequeña peliceleste con el cabello amarrado en dos coletas.

-Podemos reproducir otra, de todos modos no la estábamos viendo- menciona una alta pelirroja de pelo corto con una divertida sonrisa.

-Jejejeje- ríe el par.

Hitsugi desvía su mirada hacia la ventanilla, todo era de un azul oscuro e inquietante -No me gusta volar- profiere al cerrar la ventana.

-No es tan malo- pronuncia Namatame -Y es muy seguro, no hay porque...

El avión comienza a sacudirse ferozmente aterrando al par...

-Les habla su capitán, ahora estamos pasando por una corriente de aire, es posible que sientan cierta turbulencia...

-Sí, no me diga- gruñe Kirigaya aferrándose con fuerza a la mano de Chitaru y su asiento.

-Esta situación es temporal, resistan y abrochen sus cinturones de seguridad por alguna eventualidad...

-¿Qué diablos dice?- exclama Kirigaya temblando, sus pulmones parecían colapsar por el temor.

Repentinamente se detuvo la agitación del avión -Oh, no importa, hemos salido de la corriente, disfruten el resto del viaje señores. Uff, por un segundo creí que nos ibamos a estrellar... ¿Qué? ¿Sigue encendido?- suena estática y se apaga el parlante.

-¿En dónde contrataron a este tipo?- masculla Hitsugi con la cara metida entre los pechos de Chitaru, sus minúsculos músculos temblaban al ritmo enloquecedor de su descompuesto corazón.

Namatame no tan alterada como la peliceleste menciona una verdad muy cierta -No creo que importe el capitán, siempre lo dejan todo al piloto automático.

-Sí y sólo toman el control cuando nos vamos a estrellar- recita toda temerosa.

Chitaru con voz calma y maternal acaricia le acaricia la cabeza y susurra -Creo que necesitas lavarte el rostro y tranquilizarte.

-No quiero moverme, prefiero estar así contigo, escuchando la música que proviene de tu pecho- tararea Hitsugi abrazando con fuerza a la pelirroja.

-Tus palabras son encantadoras, pero ¿hasta cuándo crees soportar las ganas de ir al baño que guardas desde hace dos horas?- Kirigaya sorprendida mira a su compañera -No es difícil deducirlo, bebiste dos gaseosas antes del viaje por los nervios y otras dos ya en el transcurso de nuestro presente vuelo, y desde hace dos horas te veo juntar tus piernas y friccionarlas sin cesar.

-No quiero salir de mi asiento, ¿qué tal si hay otra turbulencia y me golpeo con el lavabo?- refunfuña subiendo las piernas.

-Vamos Hitsugi no seas infantil- musita la pelirroja con una sonrisa burlona.

-¡Eh! ¿A quién le dices infantil?- gruñe, infla sus mejillas y la mira con dureza.

Namatame sin perder la sonrisa expresa -Oh, perdón, me equivoqué lo que tengo a lado no es una niña, es una señorita delicada y de cultos modales a la que no le gustaría tener un percance húmedo en medio de un vuelo y es lo suficientemente madura para enfrentar y vencer sus temores.

-¿Cómo alguien tan bonita puede ser tan malvada?- espeta molesta.

-Jejeje- ríe entretenida con las reacciones de su amiga.

-Bien, pero me acompañas.

Chitaru responde de buena gana -Claro.

El par ni siquiera es percibido cuando se levantan de sus asientos, la mayoría de los pasajeros parecían dormir profundamente sin siquiera percatarse de la turbulencia, y un par con audífonos seguramente escuchaban música para alivianar el viaje y el susto propinado por la sacudida y el pusilánime piloto.

Frente a la puerta del baño, se detienen, Chitaru abre la puerta y con una reverencia la invita a entrar.

-¿No vas conmigo?

-No, esto es algo demasiado personal como para que yo esté cómoda- indica al empujarla levemente hacia el interior y cerrar la puerta -Listo- susurra para sí misma.

Los minutos pasan y Chitaru arrimada frente al baño espera a la muchacha, otro par de minutos transcurren y empieza a preocuparse, escucha un suave golpeteo desde el interior del cubículo -¿Está todo bien?

-Necesito que entres- escucha Namatame.

Se quita el seguro de la puerta y la pelirroja ingresa de un tirón que le dio Hitsugi.

-¿Qué?- exclama confusa la pelirroja, y cuando percibe mejor su situación queda más confundida, aunque su estado se podría definir mejor como sorprendido o excitado, Kirigaya tan solo con su ropa interior estaba sentada sensualmente sobre la tapa del retrete con una tierna sonrisa -¿Hit...suusugi?- tartamudea, ¿cómo podría haberse imaginado ella que esto ocurriría? Ni siquiera en sus fantasías sexuales se imaginó tal escenario, aunque siendo sinceros Namatame no tenía demasiadas fantasías de ese tipo y como mucho se limitaba a una sesión acalorada de entrenamiento en el gimnasio y pues como la peliceleste era todo menos atlética esa nunca se cumpliría, aunque bien podía reemplazarla por esta; su visión de la situación era excelsa, y su mente aunque madura sentía especial debilidad ante la piel expuesta, delicadas, finas y tiernas piernas de una claridad e inocencia pecaminosa se encuentran abiertas frente suyo adornando el centro de sus deseos recubierto por una delgada y tenue tela blanca, los pliegues jugosos presionaban contra la tela luchando por relucir ante los ojos que los escrutaban, unas tersas manos recorren las piernas desviando su atención, las pequeñas manos abandonan las piernas para subir por una carretera igual de blanquecina, los dedos se arrastran por una piel sin mancha alguna, terreno virgen donde escasos exploradores se aventuraron, una cintura juvenil que buscaba contrastar con las caderas, piel frágil y delgada como papel, sensible ante el mínimo roce, las manos suben hasta posarse en un sujetador blanco de floreados contrastes, de pronto Chitaru comenzó a sentir lo cálido del ambiente, su cabeza le dolía y quemaba, Hitsugi desabrocha el sostén, y cae lentamente descubriendo más piel, piel preciosa, sublime, caliente, muy caliente, humeaba, ardía y sofocaba y asfixiaba y ahogaba; Namatame casi desmayándose se dio media vuelta e intentó con desesperación abrir la puerta buscando aire y enfriar sus enloquecidos sentidos.

-Oh, Chitaru, no vas a huir de nuevo- reclama Kirigaya al tomarla del pantalón y jalar, a pesar de la diferencia en peso Hitsugi logra apartarla de la entrada y sentarla sobre la tapa del baño, fue ayudada por la falta de aire de Chitaru y su desesperación, se sienta semidesnuda en el regazo de la pelirroja y acariciándole el rostro le dice con lujuria -Hoy me cumples 3.

-Yo…yo…no pue…

-¡Shhh!- silencia la peliceleste colocando su índice sobre los labios de la pelirroja –Solo deja que te guíe.

Hitsugi posa sus labios sobre los de Namatame, el sabor, la dulzura que explotó en sus bocas deshizo todas las dudas de Chitaru, las lenguas se movían ferozmente formando un brebaje afrodisíaco en sus bocas, estando la pelirroja aturdida por la sofocante sensación era presa fácil para las manos curiosas de Kirigaya, las pequeñas falanges tomaron un atajo por entre los botones de la camisa, se desliza por debajo del sujetador y toman posición rápidamente sobre el pezón, amasando el busto y desactivando por completo las inhibiciones de la pelirroja.

Namatame sujeta la cintura de Kirigaya presionando sus cuerpos, con todas las alarmas suspendidas Hitsugi tuvo luz verde para proseguir en sus maniobras, sus hábiles dedos desabotonan la camisa de la pelirroja descubriendo abundante piel, la peliceleste separa sus bocas, sonriente observa lo que su artimaña había logrado, el rostro sonrojado de su amante, la respiración profusa y errática que inducía a la inflación pectoral, provocando que los muníficos atributos de Namatame se vieran más generosos a la vista, desafiando con desbordarse de las copas del sostén, Kirigaya responde al desafío desabrochando el sujetador dejando libre a los nobles prisioneros.

-Jejejeje ¡Kawai!- silba Kirigaya manoseando los senos de la pelirroja.

Namatame ofuscada por la lujuria se quita el abrigo y la camisa, terminando lo que Kirigaya había empezado –Uuh, te gustan mucho ¿verdad?- inquiere la pelirroja con una sonrisa ladina.

-No, los odio- replica la peliceleste dejando confundida a su compañera pero sin dejar de manosear –Son grandes, me dan celos- explica para después embocarlos y lamer el centro con su lengua.

-¡Aaah! ¡Hitsugi! ¡Aaah!- Chitaru extasiada acaricia la cabellera de su amada, las caricias de lengua y su cálida humedad enloquecían los sentidos, el calor dentro de su pecho aumentaba regresándola a la deliciosa asfixia.

Kirigaya sin dejar de saborear la piel caliente y el líquido salobre que salía de los poros de la pelirroja, producto de su extenuante actividad física, afloja el pantalón de su amiga.

-Ahora viene lo bueno 3- ríe la pequeña seductora.

Desliza el pantalón por las largas y esbeltas piernas de Chitaru, la ropa retirada expuso una enorme zona de piel tibia al frío aire del cubículo, un escalofrío se manifiesta cuando sus vellos se ponen de punta.

-Chitaru es muy hermosa, es alta, bella y su cuerpo…mmmh- musita al mover sus dedos con suavidad hacia el sur, toca la tela fina que cubría su objetivo –Un manjar, jijiji- renuevan el beso, los dedos de Hitsugi hacen presión en la zona inferior.

-¡Aaaah! ¡Aaah!- jadean entre las cortas pausas de sus besos -¡Ooh! ¡Aaah!- el placer aumenta cuando Chitaru devuelve las caricias frotando la tierna intimidad de su amante -¡Aaah! ¡Mmmmh! ¡Aah!

Magnífica se desata la lujuria cuando dos cuerpos desnudos se encuentran compartiendo la respiración, el calor, los fluidos, fusionando sus estados físicos en una sola alma que vive, respira y ama al son unánime de sus latidos acelerados, fue gestado por la seducción y nació en forma de amor carnal, este ente tiene una vida fugaz, por lo que cada instante es precioso, se disfruta cada toque, caricia, la sensación de los labios y lengua regodeándose en su morbosa danza, los dedos moviéndose en el lugar de nacimiento de la todopoderosa lujuria que asesina al sentido común y tuerce cualquier cuerpo.

Guiada por la fiera entidad Kirigaya remueve las bragas de Namatame, mueve su lengua por el abdomen de la pelirroja hacia abajo, saboreando la piel sudada, su boca se encontró en la puerta carnosa que protegía el premio munífico.

-Me hiciste esperar…mucho para esto…linda- suspira al abrir la entrada con facilidad, su lengua se mueve en el interior de la vulva encendiendo cada célula de su amada, era la llamada de peligro, su pudor estaba siendo invadido y su reacción de protesta fueron espasmos de sus piernas que presionaban las sienes de la peliceleste que se negaba a ceder terreno.

-¡Aaaah! ¡Aaaah! ¡Kemochi! ¡Hitsugi! ¡Kemochi!- gime Chitaru enloquecida por el bendito placer, la intromisión en su seno se volvía insoportable, el clítoris era estimulado por la lengua y las paredes vaginales acariciadas por los dedos delgados de su compañera estimulando los receptores sensoriales indicados que liberaron un torrente repentino de endorfinas en su cerebro que fluyo raudo a través de la sangre liberando júbilo en todo su cuerpo -¡KYAAAA! ¡AAAAAH!- un brebaje glorioso emana de la fuente de la pelirroja, agua de manantial puro y refrescante que Kirigaya sorbió y se deleitó en su sabor.

Totalmente empapada lame sus dedos bañados con el néctar virginal -¡Sugoi! Es delicioso, jejejeje- Hitsugi se regodea mientras mira el pecho de Namatame inflándose y contrayéndose que adornaba la sonrisa y mirada perdida en el rostro de la pelirroja.

-Fue…genial, no creía que…me estuviera perdiendo de mucho- dice Chitaru con una caliente y deliciosa sensación vibrando por su cuerpo, saliva caía por las comisuras de su labios saboreando el cansancio de su cuerpo –Debemos hacerlo…más seguido.

-¿Quién dijo que hemos terminado?- recita la peliceleste con una pícara sonrisa, se deshace de sus bragas, dejando que su amante la viera como llego al mundo, impecable, desnuda, y ardiente -Vamos, es tu turno.

Al sentirse espléndida Namatame no dudó en devolver el favor, con su mano toca la sensible entrepierna, su boca se apodera de los pequeños senos de la peliceleste, fantástica era la sensación que se apoderaba del diminuto organismo, Hitsugi jadea, se apoya en los hombros de la pelirroja para evitar que el placer que doblaba sus rodillas la hicieran caer y perdiera todo el deleite que se acumulaba en sus células -¡OOuh! ¡Aaah! ¡Sugoi! ¡Motto! ¡Motto!

Los dedos de Chitaru se abrieron paso con dificultad por el estrecho pasaje lleno de terminaciones nerviosas -¡Aaah!- escarba con osadía, su ritmo aumenta pues su tiempo de vida terminaba, sus manos ocupadas junto con su boca lo sentían, el ritmo de las palpitaciones se regulaban, creando un dolor voraz indicando los últimos momentos de lujuria en su cuerpo, chupa un seno y pasa al otro disfrutando los gemidos eróticos de la peliceleste -¡Mmmh! ¡Aaah!- las caricias se acercaban a cumplir su objetivo principal, crear una explosón erógena en el núcleo, su lengua se mueve hacia arriba llegando al cuello, su mano izquierda suplanto a la boca acariciando el busto, la mano derecha de manera imperturbable hundía sus dedos en el vientre de la peliceleste, los sonidos obscenos aumentaron poniendo en peligro el acto furtivo -¡Kyaaa! Mmmh...- Chitaru silencia a su amante con un beso, sus dedos frotan con más fuerza y precisión, pero no parecía suficiente para doblegar a su pareja, su nula experiencia en estos actos la ponían nerviosa, de lo único que conocía que podía añadir el placer suficiente para que la peliceleste se derritiera en sus brazos era el clítoris, con su pulgar soba el diminuto apéndice arrancando jadeos hermosos, la respiración de Hitsugi se vuelve errática sus ojos se cierran, su espalda se arquea en gozo infinito y -¡KYAAAA! ¡CHITARU! ¡AAAAH!

El cuerpo cansado y satisfecho de Kirigaya se deja caer en los brazos de Namatame la cual la sostiene con firmeza y la sienta de lado sobre su regazo, Chitaru la observa con ternura, tenía una sonrisa divina, mejillas rojas y su pecho se expandía con un ritmo sereno, acaricia las piernas suavemente, Hitsugi la mira feliz, y con lentitud unen sus bocas para un beso más íntimo y relajado, el beso podría ser menos agresivo que los anteriores pero sus cuerpos nunca estuvieron más unidos, sus senos se presionaban entre sí y toda la piel posible estaba en contacto compartiendo la temperatura, todo la energía y calor que desprendían calentó cada centímetro cúbico de la bizarra ubicación que eligieron para amarse.

-Te amo, Chitaru- murmura la peliceleste acariciando la mejilla de la chica más alta.

-Yo te amo más- profiere la pelirroja uniendo sus frentes.

-No lo dudo- musita Hitsugi con una enorme sonrisa.

-Ouh, que cruel- expresa Namatame con una ligera risa.

-Aun así me amas- ríe siendo imitada por su acompañante -Fue divertido, pero debemos regresar a nuestrsos asientos, aunque me gusta estar así contigo no quiero estar aquí cuando aterricemos- menciona muy divertida.

-Concuerdo- dice Chitaru y procede a depositar un rápido beso en los labios de su amiga.

Y el resto ya lo conocen, jajajaja, he tardado en volver, perdón, estuve muy ocupado, les contaré un poco de los acontecimientos que me llevaron a tardarme tanto y no cumplir ninguna de las cosas que dije XD.

Me fracturé la muñeca, llegaron las fiestas, trabajo, y ahora estoy en exámenes pero encontré tiempo para hacer esto, y solo porque es fácil hacerlo, ya saben este tipo de historias solo tienen un tipo de final, jajajajaja.

¿Que "cómo me rompí la muñeca"? Pues les diré que no importa que tan bueno seas peleando si tu oponente es más pesado y fornido estarás en desventaja, jajajaja, pero debieron ver como terminó el otro XD, no tranquilos, no fue una pelea, una pequeña riña entre amigos, apliqué un suplex pero cayó sobre mi mano y pues, fue así, todo está bien ahora.

Bien ahora no sé cuando podré actualizar las otras historias, quizás empiece de nuevo con LDM y luego LDA, Crisis y Bestia Prístina para el 14 de febrero jajajaja, sí de horror igualmente pero será mi carta de amor para ustedes XD.

Bien ahora las cosas que me perdí, Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo, jajaja.

Es todo por ahora, debo volver a estudiar, saludos y abrazos desde Ecuador.