Hola, hola, ya ha pasado mucho tiempo, pero veo que en algo se ha mantenido activo el fandom, eso es bueno, y como contribución vengo a dejar mi parte, habrá mucha degeneración, sexo, lujuria, sexo y más sexo, será todo sobre eso así que no esperen nada complejo, solo disfruten XD:
Pasión y Lujuria
La luna oronda brillaba en el cielo nocturno con toda su redondez, una cálida brisa se esparcía por la noche veraniega, a orillas del mar sobre una loma se levantaba una modesta mansión de estilo barroco, y abajo en la playa un cuarteto de jóvenes mujeres ayudadas por los rayos lunares retozaban en las aguas saladas del mar, las estrellas brillantes y la magnificente luna llena se reflejaban en el firmamento líquido, las olas se movían dando la ilusión de que los astros bailaban deformando las constelaciones e intimando entre sí con soberbia autoridad; las mujeres ya habían estado toda la tarde bañándose en la sal del mar y recorriendo la cálida arena de playa, pero el cielo oscurecido les indicaba su hora de regresar a su domicilio, pero ignoraban el llamado.
Una pelirosa correteaba por la orilla siendo perseguida por otra de cabellera roja la cual logró sujetarla pero tropezó y ambas cayeron al agua -¡Jajajaja! Déjame- reía la pelirosa zafándose de su amiga, se sentó sobre sus caderas, le sujetó las manos, bajó su cuerpo hasta que sus senos se chocaron y unió sus labios, se deleitaron con su sabor dulce y salado –jejeje, No me canso de tu sabor- profiere Inukai.
-Ni yo del tuyo- expresa Haruki al soltarse e invertir la situación, la estrechó en sus brazos y mientras la acariciaba sus besos se descontrolaron, su temperatura se elevó al igual que su libido perdieron el conocimiento de lo que sus cuerpos hacían, sus manos se deslizaron por sus suaves y húmedas partes, las piernas se entrelazan y el calor sumergió su piel en pasión.
-¡Hum! ¡Hum!- interrumpió una de sus acompañantes que había quedado olvidada por el calor que nació en ellas –Por más que me gustaría ver como dos mujeres esculturales se aman, me temo que no es el lugar apropiado, principalmente porque a esta hora la marea sube.
-Sumireko, enfrías la pasión- dice Haruki siendo la primera en levantarse, y al hacerlo toma de la mano a Isuke para levantarla también.
-¡Ouh!- gime Isuke –Jajajaja- su bikini había sido desenredado con las caricias y al incorporarse su generoso busto quedó desprovisto de la poca tela que la cubría, se cubrió casi de inmediato –Isuke, lo lamenta, regresemos adentro debo quitarme la sal del cuerpo.
-Querida yo no me disculparía por la figura exquisita que presentas- canturrea Sumireko disfrutando de la compañía.
Banba quien ya no presentaba su característica cicatriz profiere riendo –Ya regresemos adentro, ahí comenzará la verdadera diversión.
Una vez dentro Isuke y Haruki se despojaron de sus bikinis y en la ducha decidieron terminar lo que en la playa quedó inconcluso, se jabonaban mutuamente con el perfumado bálago, cerciorándose de no dejar ni un milímetro de piel sin el disfrute de sus manos –Tus manos son muy suaves para alguien que gustaba de ensuciarse con sangre- susurra Inukai con la tibia agua rodando por su piel.
Sagae mueve suavemente su mano hasta la entrepierna de la pelirosa –Para empezar, no lo disfrutaba, en segundo disfruto mucho de las cremas hidratantes y la suavidad de otra mujer- sus dedos se hundieron y un fascinante gemido emergió de Isuke glorificando el deleite en los oídos de Haruki.
-¡Aaah! ¡Mmmh! Estuve esperando esto todo el día- murmulla Isuke con una lujuriosa sonrisa.
Sagae la besa, junta sus cuerpos, estos se resbalan sutilmente por la espuma que las recubre, las manos de la pelirroja inician su gratificante labor, con sutileza amasa los dadivosos y sensibles senos de la pelirosa, Inukai jadea deliciosamente mientras Sagae desliza una de sus manos hacia el sur, Isuke se retuerce con una magnífica sonrisa llena de placer cuando las hábiles falanges de Sagae ingresan en su interior, Haruki aumenta el contacto de sus cuerpos presionando su busto contra la espalda resbaladiza de su amante, el placer debilita las piernas de la pelirosa que recurre a sostener su peso colocando una mano sobre el azulejo de la ducha.
-¡Aaaaah! ¡Aaaahh! Jejejejeje Tú si sabes cómo hacer que una chica se sienta bien 3- silba Inukai volteando su rostro por sobre su hombro para alcanzar los cálidos labios de su amada.
-Y no has visto nada 3- profiere con una sonrisa socarrona.
Sagae se coloca de cuclillas y relame la blanda intimidad de la pelirosa, el agua tibia que caía sobre su cabeza hacia los ojos la obligó a cerrarlos, saboreando ese fruto suculento, y gracias a su fructífera creatividad se dio el lujo de imaginarlo como un postre achocolatado e Isuke disfruto esto más de lo que Haruki lo hizo.
Minutos más tarde se encontraron con Sumireko y Banba en la cena, el grupo se deleitaba con exquisitos platos.
Haruki degusta con encanto el platillo que se le fue dado –Está delicioso, mis agradecimientos al chef.
-Te lo agradezco, di lo mejor de mí en su preparación- comenta Hanabusa –La carne Kobe es de la mejor calidad, su marmoleo es excepcional.
Sagae sonriendo dice –Algo me decía que así era, tienes buen toque Hanabusa.
-Sí y no solo en la cocina- menciona Mahiru muy coqueta.
-Suena a que saben cómo divertirse 3- silba Inukai.
Sagae riendo profiere –Que bueno que somos amigas, de lo contrario pensaría que es una especie de invitación para…- la sonrisa de Haruki casi desapareció al aceptar lo que sucedía –una orgía.
Sus otras compañeras rieron sutilmente y Haruki sonriendo nerviosa dijo –En que me has metido Isuke.
Hanabusa con una suave voz enuncia –Tranquila determinaremos a la dominante con un partido de póker.
-También soy mala en eso- resopla la pelirroja, y gracias a los nervios que revoloteaban en su estómago su apetito desapareció.
Hanabusa notando la incomodidad creciente de la pelirroja se incorpora, se mueve elegantemente alrededor de la mesa, haciendo relucir su vestido carmesí, con un escote provocativo que apenas si cubría su busto, su largo daba hasta las rodillas con un ligero recorte en ambos lados dando mayor libertad a las piernas, un escote pronunciado en la espalda llegaba hasta la última vértebra lumbar, donde un lazo de color negro le rodeaba la cintura, unos zapato de tacón negros de hermosa textura, todo en Sumireko lucía con una exquisitez solemne, Hanabusa toma las manos de la pelirroja y ayudándola a pararse le dice –Oh, querida, tú tan fuerte, capaz de enfrentar titanes, ¿temes a una mujer hermosa?
Sgae menciona confiada –No, solo a las que aniquilan monstruos con sus manos desnudas.
-Jejeje, pues literalmente estas no son mis manos- Sumireko toma una detallada mirada de la vestimenta de Sagae, un vestido de color esmeralda, con un solo tirante y un corpiño ajustado, su largo no llegaba hasta las rodillas, sus zapatos también eran color esmeralda, el color contrastaba primorosamente con su rojiza cabellera –Luces encantadora en ese vestido, pero creo que te verías mejor sin el.
-Y yo puedo corroborar eso 3- silba muy coqueta Inukai.
-Si ya está todo dicho, que tal si comenzamos con el juego de póker- expresa Banba muy sonriente, al salir de su asiento camina de forma garbosa resaltando su vestido plateado, dos tirantes con un corpiño holgado, el brillo en el volante era deslumbrante y sus zapatos negros tenían la alta costura a la que la había acostumbrado Sumireko.
Inukai también se une a la plática saliendo de su silla –Apoyo la moción 3- su atuendo era púrpura con un escote en equis en espalda y busto, el volante era ancho y corto resaltando la cintura y los apetitosos muslos, sus tacones del mismo color que su vestido realzaban sus blancas piernas.
-Pues a la mesa- enuncia Hanabusa.
La pelinaranja las guío por su mansión hasta una habitación subterránea a la cual descendieron por una escalera de caracol, ahí encontraron un salón de juegos con una mesa póker, ping-pong y billar, un bar bien surtido, un par de sillones puff y un sillón esquinero de líneas redondeadas de cuerina.
-Vaya este lugar es alucinante- formula Sagae.
-Sí, no lo tenía pero Mahiru insistió- responde la pelinaranja.
-Toda mansión debería tener un cuarto como este- recita la peliplateada.
-Concuerdo 3.
Sagae suspira y dice –Bien supongo que hemos de apostar algo más que nuestra posición, pero no quisiera perder mucho dinero por mi falta de habilidad en este juego.
-De ello no deberías preocuparte, como tentempié apostaremos todas nuestras prendas- aclara la pelinaranja con un ligero rubor.
-¡Ah! ¡No es justo! ¡Isuke no tiene nada debajo de su vestido!
Hanabusa más enrojecida responde con sagacidad –Entonces será mejor que seas buena jugadora.
Y con las probabilidades en contra el Team Sexy se colocó a la mesa, Hanabusa barajó hábilmente las cartas, y procedió a repartir.
-Abro la apuesta, ¿quién va?- dice Hanabusa.
-Umh, paso- dice Mahiru.
-Paso- profiere Sagae.
-Le entro 3.
Sumireko muestra su mano un trío de cinco.
-¡Verga! Isuke estaba segura que alardeabas- gruñe la pelirosa.
-Si no le importa bella dama desearía mi paga al momento- pide cortésmente.
Inukai resopla –De acuerdo, supongo que en estas circunstancias toca ser una buena perdedora 3- y vaya que perdió bien, una vez de pie sonrió con picardía mientras movía sensualmente las caderas mientras lentamente se daba una vuelta completa y se quitaba su vestido, su cuerpo lampiño de marfil brillaba ante las lámparas led de la habitación, sus firmes y redondos glúteos aturdían con su movimiento, su pubis afeitado dejaba su acuosa intimidad al deleite de sus compañeras, su estrecha cintura resaltaba su sensualidad con un tatuaje de zarzas y claveles rojos en su dorso, sus senos agraciados y generosos rebotaron al ser liberados, el vestido sale por encima de la cabeza de Isuke alborotando su largo cabello, para lo cual Inuakai lo sacude un poco para reacomodarlo –No tienen que decir nada, Isuke sabe que las impresionó por esa cara atolondradas que tienen 3- era cierto maravilladas y excitadas por el espectáculo casi decidieron pasar directamente al acto principal –Bien de todos modos lo disfrutaré, sigan ustedes, me acomodaré en el sillón a chatear mientras terminan.
En un par de partidas más Haruki solo conservaba sus bragas y Shinya ya había perdido, en cuanto a Sumireko ella seguía completamente vestida.
-¿Qué te parece si solo me rindo? No tengo habilidad en esto- pide Haruki.
Hanabusa confiada propone -¿Qué te parece echar un pulso? Es más justo.
Sagae sabía que era fuerte pero también estaba consciente de la fortaleza mecánica de su oponente –Hecho.
Sus dedos se entrelazaron, sus miradas osadas se cruzan, Sagae activa todas las mitocondrias de su cuerpo, creando una formidable energía que movía el brazo de Sumireko, en ese instante la pelinaranja sintió algo de preocupación, sentía como sus articulaciones cedían, desprendiendo sus uniones, eso fue lo decisivo, Hanabusa no permitiría que toda su habilidad en el póker se viera frustrada por no usar sus prótesis de combate, un golpe de adrenalina reunió toda su voluntad en ese brazo mecánico y de un solo empujón venció a la pelirroja.
-Diablos- expresa Haruki asombrada –Eres fuerte en verdad.
-Oh, querida eso ya lo sabías, pero lo experimentarás de primera mano en un instante 3.
Sagae sintió un escalofrío recorrer su espalda.
-Acomódate junto a las demás- pide la pelinaranja al quitarse su vestidura, y al hacerlo les muestra que tampoco llevaba nada debajo.
-Vaya sí que eres buena en el póker 3- silba Inukai.
-Oh, un gusto adquirido de un antiguo pretendiente.
Sagae resignada se retira su prenda interior revelando un pequeño tatuaje en su cadera cerca de la entrepierna, flores de verbena.
-Linda, ¿te tatuaste el mismo día que Inukai?- indaga la pelinaranja.
Sagae ríe al responder –Sí, incluiré sagacidad en tus virtudes.
-Me das mucho crédito Haruki, cualquiera pudo deducirlo.
-Sí, todos menos esta tonta distraída 3.
-Qué mala Isuke- formula la pelirroja.
Inukai le guiña e invita a acercarse con un ademán –Ven para que veas lo buena que puedo ser.
-Acepta la invitación, yo regreso en un momento, sería bueno que ya estén húmedas en mi regreso- menciona la pelinaranja al subir desnuda por las escaleras moviendo de forma elegante sus piernas y cintura, procurando que sus nalgas se vieran suculentas,
Sagae se sienta al lado de Isuke, lo primero que hizo fue lamer la clavícula de la pelirosa y bajar hasta embocar los muníficos pechos de su amada, Mahiru sigue el ejemplo de la pelirroja y se hace del otro seno, lamiendo con agrado, sus dedos se dirigen a la entrepierna de Inukai, y esta gime por la estimulación en su cuerpo, Inukai les devuelve el favor masajeando el clítoris de ambas, sus jugos íntimos comenzaban a derramarse sobre el sillón.
El sonar de los tacos de Sumireko indica su regreso, bajaba las escaleras cargando una bandeja plateada con variados juguetes sexuales.
-Vaya, sí que te preparaste bien 3- dice Inukai relamiéndose.
Haruki empezó a temblar, le gustaba el sexo como a cualquiera, pero tenía un problema, no le gustaba ser la parte sumisa y eso la tenía angustiada, pues tenía consternación a ser penetrada, claro que dejo a Inukai que lo hiciera un par de veces con un strapon pero no fue como si lo hubiera disfrutado mucho lo había hecho solo para darle el gusto a su amada.
-Haruki, ¿estás bien? Te noto pálida- profiere Sumireko mientras ajustaba las correas de un strapon de color morado, todo venoso y como de casi un pie de largo.
-Creo que no, t…tengo miedo- acepta la pelirroja.
Hanabusa sonríe de forma encantadora –Oh, querida, que ternura, seré gentil, lo aseguro, ahora todas dense la vuelta y apóyense en el sillón y Haruki tú ponte en medio.
Esa petición solo aumentó los nervios de la pelirroja –Jajajaja, relájate Haruki puedo asegurarte que Sumireko sabe lo que hace- menciona Banba.
-Bueno, si tú lo dices, debe ser cierto 3- tararea la pelirroja de forma coqueta para relajar sus miedos, pero poco efecto tuvo en su humor general.
Las chicas se colocaron como Sumireko lo ordenó –Umhh, es lo más hermoso y exquisito que haya visto, esas vulvas tiernas, rosadas y jugosas, todas para mí 3- se deleita la pelinaranja con el rostro encendido con las llamas de la lujuria, hundió su rostro en la intimidad de Sagae haciéndola gemir y con sus manos que siendo mecánicas tenían un modo de vibración con el cual dio placer a Banba e Inukai.
El trío sometido a la voluntad de Sumireko jadeaba y reía con el magnífico dominio de Hanabusa en las artes carnales, lamiendo la vulva y clítoris de Sagae y estimulando el punto G de las otras con sus manos mecánicas vibratorias.
-¡Umh! Pues si que lo hace bien. ¡Aah!- jadea Sagae.
Hanabusa se regocija con los alaridos fogosos que emanaban sus amigas, el néctar que bebía se destilaba de la más prístina fuente y su sabor como hecho para los mismos dioses, aquella jugosa sustancia se le desbordaba del paladar sobrecogido por su tibieza.
-¡Ummmh! ¡Aaah! Delicioso- jadea Sumireko con el sabor de Sagae en su lengua, se lame los dedos de ambas manos disfrutando del néctar que extrajo de las otras flores -Sublime manjar- profiere mientras frota sus pechos humedeciéndolos con los lascivos jugos -Son deliciosas- expresa lamiendo una a una las intimidades de sus compañeras -Sabrosas, no puedo seguir esperando más.
La pelinaranja restriega el consolador contra la entrepierna de Isuke -¿Cuál elegir? Todas rosadas y húmedas 3- chupa la vulva de la pelirosa, Isuke gime y mueve sus piernas suavemente sin saber cómo pedir que acabe con su espera –Ummh, me encanta este trasero- dice Sumireko al nalguear a la pelirosa.
-Ouh, vaya Sumireko no te ves como ese tipo de persona 3.
Sumireko introduce la punta del consolador –Pues lo soy 3.
-¡Oooh! ¡Uhmmm!- gimotea Inukai cuando el objeto fálico se introdujo en su interior –Si es grande 3.
Hanabusa se aferra de la cintura de Isuke y con un movimiento de vaivén de sus caderas empieza a embestir la preciosa flor de su amiga, Sagae se sentía cada vez más incómoda, el rostro de Isuke denotaba cierto dolor pero en su mayoría era un gozo magnífico, en los movimientos de Hanabusa notaba cierta resistencia del dildo al momento de entrar, pero a pesar de sus dudas y miedos, una excitación poderosa se arremolinaba en su mente, Banba por su parte ansiaba su turno y para tolerar tanto la espera como el hecho de que su amada tocara a otra se estimulaba a si misma con sus falanges.
-¡AAAHH! ¡Siiii! ¡Así! ¡Uhh! ¡Kemochi!- gemía la pelirosa, el dolor inicial había desaparecido y solo el sublime goce del acto sexual persistía y aumentaba con cada movimiento de la pelinaranja.
-Sí, querida eres tan estrecha, siento como el dildo es succionado a tu interior- profiere Hanabusa llena de gusto, ser dominante era parte propia de su ser y cuando lo demostraba durante el sexo le causaba un éxtasis indescriptible.
Inukai se retorcía de placer, el falo rozando su intimidad, los muslos de Sumireko golpeando contra los suyos y las manos de la pelinaranja tocando su cuerpo jugaron en favor para que de la pelirosa salieran tibios jugos íntimos y un grito lleno de lujuria -¡AAAAAH!
Hanabusa se excita con el cuerpo sudoroso y voluminoso de Inukai -Oh, linda se que estás cansada y por eso voy a lamentar mucho esto- la pelinaranja voltea con suma facilidad a la pelirosa, le sujeta las piernas y las dobla hasta que las rodillas toquen los hombros.
-¡Mate!- clama asustada.
Sumireko besa los labios de la pelirosa y dice -Soñé tantas veces con esto- penetra el vientre hundiendo totalmente el dildo.
-Sumireko- dice Haruki temiendo por la seguridad de su amada.
-No le hago daño- profiere sonriendo -Mírala, lo disfruta.
Inukai tenía un rostro descontrolado, sus ojos se desenfocaron por el placer, y la saliva escurría por su lengua que ya no podía mantenerse en la boca -¡Kemochi! ¡Sugoi! ¡Kemochi!
Sagae enardeció en sus incontables noches no había visto así a su amante, siempre cuido de no excederse en su fuerza por miedo a herirla, pero resulta que le gustaba la rudeza y no se lo dijo.
Hanabusa repetidamente llenó de placer a la pelirosa, su boca se apoderó de los generosos pechos y con las arremetidas de su dildo vibratorio desplomó por segunda vez la cordura corporal e inundó la totalidad de las neuronas con un torrente exquisito de dopamina.
-¡AAAAAH! ¡Aaaah! ¡Aaaaaah! ¡Sugoi!- gime la pelirosa sintiendo todo su cuerpo tembloroso y entumecido.
Sumireko se separa introduce sus dedos en la vagina de la pelirosa y luego se relame los dedos –Sabor de una suculencia incomparable 3.
Sagae se encontraba anonadada, Inukai parecía no sentir nada además de placer.
-Descuida ya llegara tu turno- dice la pelinaranja tocando la intimidad de la pelirroja y esta se estremeció –Pero todavía no.
-Eso linda, ya jugaste ahora ven conmigo- dice Mahiru muy deseosa de sentir el calor de su compañera.
Hanabusa sin perder un segundo se precipita a tomar lo que por derecho le pertenecía, el calor de su amada, Mahiru ya había jugado consigo misma y su intimidad bañada con sus fluidos ofreció paso libre y cómodo al dildo que le ofrecía su pareja -¡Aaah! ¡Justo así me gusta!
La pelinaranja posó su peso en el sillón con sus rodillas y obtuvo una postura estable para que toda su carne tocara el dorso de su cónyuge, sus piernas y brazos eran de metal, no sentían, no temblaban por la pasión que emanaba de su cuerpo, pero su pecho y abdomen si lo hacían y también sentían, sentían el calor, sudor y el estremecimiento de Banba con cada penetración -¡Oh! ¡Mahiru! ¡Tú placer me llena! ¡Shinya!
-¡Tú también me llenas Sumireko! ¡Literalmente! ¡Jejejeje!- la fuerza sobrehumana de Banba la ponía en las condiciones adecuadas para tolerar y disfrutar del sexo con Hanabusa sin sucumbir al cansancio.
El éxtasis de Hanabusa al complacer a Banba era sublime, adoraba sus gemidos, el cosquilleo de su piel al juntarse, el sabor de su piel y sus labios -¡Oh! ¡Shinya!
La peliplateada enganchó el cuello de Sumireko y unió sus labios, el dulce sabor de sus labios le daba un toque frágil a la ruda pasión que las consumía, quemaba y devastaba toda su cordura, hasta que una ebullición extrema se presentó con algarabía como un tórrido diluvio proveniente de una fuente primordial -¡AAAAH! ¡AAAH! ¡SIIIIIIII! ¡OOH!- Sumireko sonreía, y suspiraba en el cuello de la peliplateada, aspirando su aroma, embriagándose con el placer que recorría sus venas, recobrando su aliento.
Sagae se sentía más temerosa con cada segundo que transcurría, pues sabía que llegaría su turno, aprovechó esa pausa para examinar a su compañera, Isuke todavía sonreía pero miraba directamente a la pelirroja –Jejeje, me encanta verte aterrada 3.
-Y a mí verte desnuda y temblando 3- profiere Sagae agachándose a alcanzar labios de la pelirosa –Pudiste haberme dicho que te gusta duro- murmulla.
-No lo sabía 3- responde Inukai con una irresitible sonrisa.
Banba encantada con el desempeño de su compañera le dice -¡Motto! ¡Motto!- su deslumbrante sonrisa encendió la libido de Sumireko.
-Será un placer- susurra con lujuria, extrae el dildo de la vagina, toma un gel sexual de la bandeja de plata, se lo unta en sus manos, restriega por todo el dildo, se acerca a Banba y le da un beso negro (recomendación no buscar imagen), lame relajando el esfínter, introduce un par de sus dedos llenos del gel que agrandan el orificio por la cálida sensación que provocaba –Aquí voy- con la punta del strapon continua la estimulación, y se hunde el falo por el recto.
-¡AAAh! ¡Sugoi!- gime la peliplateada el objeto entra y sale generando gran placer en las entrañas de la peliplateada.
-Es tan estrecho tu culo- Hanabusa manteniendo el dildo dentro del recto levanta el cuerpo de Shinya, le sostiene los muslos con sus manos, se sienta con Banba encima de ella, la peliplateada posa sus pies desnudos en las piernas de Sumireko y por cuenta propia subía y bajaba en el dildo.
-¡Kemochi! ¡Sugoi! ¡MOTTO! ¡KEMOCHI!- exclamaba Mahiru, el gozo era tal que su cuerpo queria ceder pero dobla su espalda recargando su peso en la pelinaranja y colocando un brazo tras el cuello con doble propósito sostener su inconmensurable lujuria e intimar el acto uniendo los labios con los de su amada -Sumireko.
La pelinaranja con sus manos mecánicas complace a su amante, introduciendo sus falanges en la rosada vulva, con la otra mano apretaba un bien formado y suculento seno que se llevó a la boca el cual disfrutó como si fuera el manjar de los dioses.
Sagae las escuchaba gemir y veía como los apéndices artificiales de Sumireko se hundian en la jugosa carne de Banba, su propia piel ardía y al mismo tiempo sus miedos la reprimian, Inukai consciente de lo dubitativa que podía llegar a ser su mujer decide ayudarla a despejar dudas, dus dedos con suavidad rozan los tímidos pliegues de carne íntima.
-¡Aaah!- clama Haruki con sorpresa.
Inukai pega sus generosos senos a la espalda de Sagae mientras le susurra al oído y manosea los genitales -La deseas, no seas tímida es para ti, disfruta y hazlo como nunca- la pelirroja moja el sillón con sus fluidos al mismo tiempo que gime extasiada.
El strapon inmerso en la cavidad anal con constancia aumentaba el goce de Banba, el trabajo conjunto de todas las partes de Hanabusa demuestran su efectividad cuando un agudo gemido y un fuerte espasmo se presentó sin piedad en el complacido cuerpo de la peliplateada -¡AAAAAh! ¡SIII! ¡KAMI-SAMA! ¡SIII!
-Shinya- murmulla la pelinaranja con un espléndido cansancio, su vientre húmedo se pegaba con la espalda sudorosa de Banba gracias a la cálida temperatura de su piel jubilosa.
Mahiru se levanta algo temblorosa separándose del strapon, se inclina para degustar los cansados labios de su amada –Es hora de que reclames lo que has ganado.
-¿Eh? Hablas de mí- profiere Sagae nerviosa pues sabía que su turno había llegado.
Sumireko esboza una lasciva sonrisa –Sólo quédate en tu posición, yo me encargo del resto- Hanabusa se pone de pie y va justo detrás de la pelirosa, coloca una mano en la espalda de la pelirroja acentuando su dominio, con la otra soba el dildo contra la estremecida vulva de su amiga, el temblor de la pelirroja lo sentía incluso a través de sus manos mecánicas y el movimiento sutil del sillón -¿Por qué tanto miedo, linda?
-No me gusta ser penetrada, es mucho trabajo y poco beneficio- expresa con nerviosismo.
-¿Poco beneficio?- dice confundida la pelinaranja -¿Acaso Inukai no logra darte un orgasmo cuando ocupa uno?
-Pfft, no puedo hacerlo con nada- bufa la pelirosa.
La pelinaranja mira a Isuke –Es que no te molesta no ser capaz de darle un orgasmo a tu pareja.
Inukai sonriendo dice –Sabes bien que mi placer es más importante, puedes llamarme egoísta pero Haruki se llena de gozo al oír el placer que se desborda de mí, además me contó que todas las cirugías de su infancia la dejaron insensible en aquella área.
Hanabusa algo apenada pregunta – ¿Eso es verdad?
-Ya no tengo ovarios, no voy a tener hijos, es algo que me carcome- responde más incómoda que melancólica.
-Lamento oírlo- profiere Sumireko –Pero hoy te prometo que tendrás tu primer orgasmo y no me detendré hasta conseguirlo.
-Puede que sea una noche larga- menciona Sagae.
-Me gustan los desafíos, que tal una apuesta, si logro que te vengas, te cogeré por el culo- propone emocionada.
-Ah, no eso sí que no, ya lo hice una vez y no me gusta para nada- impone la pelirroja.
-Oh, vamos no fue tan malo 3- silba la pelirosa –Yo te di mi primera vez anal y tú me diste la tuya fue un trato justo 3.
-¿Y si ofrezco el mismo trato?- inquiere la pelinaranja –Sería mi primera vez anal a cambio de tu primer orgasmo y una follada por el culo, técnicamente no pierdes nada 3.
-De acuerdo pero si no consigo ese orgasmo, te cojo por ambos lados 3- formula la pelirroja.
-Es un trato- profiere Hanabusa al introducir el dildo sin demora en los húmedos pliegues íntimos –De todos modos no perderé.
-¡Ah! ¡Ouh!- gime Haruki sintiendo la fortaleza de Hanabusa golpeando contra su cuerpo, era impresionante pero realmente cierto cosquilleo empezaba a bullir de forma gratificante en su vientre, sentía como el falo vibraba sin parar al mismo tiempo que entraba y salía de su vagina -¡AAH! ¡Uuhu!
-Eso es gime para mí 3- ríe la pelinaranja podía percibir como las defensas de la pelirroja cedían ante su implacable técnica –Grita para mí, quiero saborear la lujuria que brota de tu ser, toda ella- tumba a la pelirroja de costado le separa las piernas con la rodilla, sus manos tocaban los senos y el clítoris mientras su boca probaba el dulce de los labios de su amiga.
El consolador con su incesante vibración y el ángulo que estimulaba los sensibles vasos sanguíneos dentro de su sexo enloquecían a Sagae, la cual solo se dejaba llevar por los movimientos de la pelinaranja -¡Motto! ¡Motto! ¡Sugoi! ¡Sugoi!- Haruki se colocó completamente de espaldas abriendo sus piernas para que Hanabusa reintrodujera el dildo, Sumireko lo hizo, sonreía triunfal pues la pelirroja lo disfrutaba y el orgasmo estaba próximo, Sagae envolvió la cintura de su amiga con las piernas, Sumireko respondió a esto acostándose sobre ella, toda su piel se puso en contacto, sus bustos agitados se consolaban mutuamente con cada roce que provocaba su respiración y el movimiento de ambas, las amigas se unen en un abrazo íntimo, Sumireko levanta un poco las caderas de Haruki con su mano y la pelirroja se aferra de la espalda y cabellera de su compañera mientras esta no cesa su labor -¡Sumireko! ¡Kemochi! ¡AAAAAAAAH!
La carne de Sumireko sintió la descarga eléctrica que sacudió el cuerpo de la pelirroja activando su propio torrente de lujuria -¡AAAAH! ¡OOOOOH! ¡Aaah! ¡Aaah!- todo su ser ardía, su carne agotada por toda su laboriosidad pedía descanso, pero tenía una deuda que cobrar, lame la oreja de Haruki al susurrarle –Ya disfrutaste, es mi turno.
-Después de esto, puedes tener todo lo que quieras de mí- jadea la pelirroja, en ella una impresionante sonrisa llena de lujuria, felicidad y gratitud quedó templada tan sólida como la hoja de un experto herrero, y en este caso fue Sumireko quien le dio esa forma con la experticia en el manejo de su martillo –Ahora entiendo porque Isuke en todas las ocasiones pide ser penetrada.
-Bueno, ahora que ya la probaste Isuke puede decir, ella es mejor que tú en el sexo 3- silba la pelirosa besando a su pareja que seguía unida a Hanabusa.
-Me temo que sí 3- le responde profundizando el beso.
-Muy tierno, pero la noche no durará para siempre y tengo un cronograma que seguir 3- interrumpe la pelinaranja al extraer el dilo y hundirlo en el ano.
-¡OOh! ¡No tan rudo!- clama la pelirroja.
-En silencio, yo sabré como hacerte gemir y gozar- Sumireko sujetó las piernas de Sagae y con el strapon metido en el ano de esta se levantó –Así te gusta, ¿no?- Haruki se sujeta de los hombros de la pelinaranja, el dildo ingresaba y salía con ligero esfuerzo.
-Mierda, duele- gime la pelirroja.
-Pronto pasara- menciona la pelinaranja –A lo mejor necesitamos otra postura- bajo a Haruki y tomándola de la mano se la llevo a las escaleras.
-Bueno, bueno, Inukai, creo que mientras nuestras chicas juegan entre sí, nosotras deberíamos hacer lo mismo- propone Banba que ya se había ajustado su propio strapon, uno de color negro, liso y sin la función de vibración.
-Me gusta como piensas, siéntate y deja que Isuke se encargue- Inukai la hizo sentarse, ella se coloca encima ubicando el falo en su preciosa intimidad, se sienta introduciendo el objeto, Shinya la toma de la cintura y la ayuda en el ritmo del movimiento.
-¡Si! Me fascina ver a esas nenas rebotar- profiere Mahiru al atrapar uno de los generosos senos de Isuke con su boca.
-¡Oh! ¡Sí! Vamos, Mahiru, no te quieres quedar atrás, jejeje 3.
-¿Qué te parece así?- expresa Banba ubicándose de mejor manera para aumentar la velocidad de sus arremetidas.
-¡Sí! ¡Así!
Haruki coloca uno de sus pies en una grada y se aferró con ambas manos del barandal de la escalera, por su parte Sumireko untó gel en el juguete y volvió a transgredir el recto de su amiga pero de una manera más dócil en esta ocasión.
-¡Oh! Fíjate como entra, lo sientes, suave y profundo 3- expresa llena de lascivia la pelinaranja.
-¡AAh! Solo dame otro orgasmo y termina rápido para que te pueda devolver el favor- menciona la pelirroja sintiendo un alivio en su cavidad rectal en relación con la anterior vez, el gel la ayudaba a soportar y disfrutar el estímulo en aquella sensible zona.
Tras un par de embestidas Hanabusa mira a su esposa divertirse junto a Inukai e idea un plan infalible –De acuerdo, entonces hagamos que el tiempo que queda valga la pena- se separa y la carga en brazos con suma facilidad –Vamos, que esta orgía tiene que cumplir con los requisitos- la puso sobre el sofá llamando la atención del otro par –Hay que divertirnos juntas.
-Una idea brillante 3- dice la pelirosa.
Haruki se queda recostada de espaldas, Inukai se recuesta sobre su pareja en la posición 69, procedieron al placer oral mutuo al instante, por su parte Sumireko tras besar a su amada reintroduce el falo en último lugar donde lo había puesto al igual que Banba.
Gemidos placenteros y jadeos exhaustos, sonidos lascivos y bullicio obsceno se desataba sin cuartel en esa habitación, los falos producen una eufonía sicalíptica en sus constantes arremetidas, la salada agua que escapa de sus poros ponen sus cuerpos pegajosos, la saliva insípida se mezclaba con los zumos genitales de erótica delicia, el gozo parecía sempiterno cuando un honda sensación emergió desde el núcleo mismo despedazando toda cordura e inhibición remplazándolos con algarabía y fervor lujurioso que sacude el cuerpo.
-¡OOOOOOH! ¡KYAAAAAH! ¡AAAAAAH! ¡SIIIIIIII!- dejo a criterio decidir quién grito que cosa, jejeje.
Sumireko tiembla y cede ante el cansancio pero es atrapada por Mahiru –Tranquila linda, quizás ya has tenido suficiente- le dice muy sonriente antes de besarla.
-Gracias, cariño, pero también debo pagar mis deudas y el cronograma debe proseguir- indica con una sonrisa somnolienta –Oh, necesito algún energizante.
-Yo lo traigo- dice la peliplateada.
Sagae e Inukai se incorporan y no dejan que la pelinaranja se aburra, la besan y lamen los senos, Haruki desata la correa que mantenía el dildo unido a Hanabusa, si iba a penetrarla usaría el mismo objeto de su temor y placer.
Haruki introduce sus dedos en la vagina de Hanabusa arrancando un gemido –Mira lo mojada que estás, realmente estás impaciente por tu turno, ¿tanto te gusta el sexo anal?
-Todo tipo de placer me fascina, como la supremacía y la venganza- responde con una sardónica sonrisa.
-Oh, pensé que solo eras algo narcisista pero en definitiva eres una megalómana- expresa Sagae con una sonrisa nerviosa.
-Sí, pero importa eso ahora- menciona al lanzarse contra ella y besarla apasionadamente.
-Hey, no se atrevan a dejarme a un lado- reclama la pelirosa al unírseles.
Banba regresa con un sixpack de redbull –Tomen uno, que apenas son las diez, hay horas que todavía podemos aprovechar.
Las chicas beben, refrescándose y energizando sus cansados músculos, en esta pausa se sonrieron en silencio y mostraron su cara más afable y sincera entre ellas.
Haruki fue la primera en romper esta calma, al levantarse y ponerse el strapon -¿Dónde está ese lubricante?
Sumireko toma el lubricante, abre las piernas y untando la sustancia en su ano le dice con el rostro sonrojado –No malgastes el karma, hazme gritar.
Las mejillas de Sagae enrojecen y el deseo elevó su temperatura hirviendo su sangre –Kami-sama, ¿por qué me rindo tan fácil ante la tentación?- fue sin demora a los brazos de Sumireko introduciendo el falo en el orificio ya preparado -Oh, Sumireko, siento tu estrechez.
-Y yo te siento dentro de mí ¡Oooh! ¡Kemochi!
Banba se acerca y lamiendo la oreja de Haruki le dice –No creerás que puedes disfrutar de mi esposa sin que yo participe, ¿verdad?
Tuvieron que reubicarse, Sagae se sentó, Hanabusa se puso de espaldas a ella, se sentó en el falo, Banba llegó por el frente y la penetró por la vagina, en una coordinación jactanciosa estimulaban a la pelinaranja -¡ASÍ ESTÁ MEJOR! ¡OOOH! ¡ESO ES, NENAS! ¡OOOOH! ¡LAS SIENTO DENTRO! ¡SUS FALOS COMPRIMEN MIS ENTRAÑAS! ¡AAAAAH! ¡OOOOOH! ¡SIIIIII!- Isuke se unió a la orgía tras encontrar otras correas con un consolador verde esmeralda, liso, brillante y lleno de ondulaciones, lo mete en la boca de Sumireko -¡UUUUHMM! ¡OOUHM! ¡AAAH! ¡UUUUHMMM!- las tres mujeres brindaban su energía para complacer a su amiga y a ellas mismas en el proceso, ninguna de ellas pensó jamás encontrarse en un acto tan lleno de depravación y lujuria, bueno Isuke sí y se deleitaba en el acto, el cuerpo de Hanabusa se estremece y un torrente cálido es evacuado por su vulva, con el dildo fuera de su boca expresa toda satisfecha –Sublime- su pecho se expandía y contraía del mismo modo que sus pupilas –Traigan los dildos dobles.
Haruki y Banba fueron por los dildos en lo que ellas elegían Isuke penetró a la pelinaranja en su vulva –Esta fue sin duda…una de las mejores ideas que…he tenido.
-No te lo…cuestiono, linda- expresa Sumireko apretando los muníficos senos de la pelirosa.
-Esto es increíble, pero no es algo que me gustaría contarle a las chicas en nuestro próximo encuentro- menciona la pelirroja.
-No lo sé, según tengo entendido hiciste tríos con Otoya, y para serte sincera nosotras también, pero no en Myojo- ríe la peliplateada, escoge un dildo venoso y rosado, Haruki por su parte uno con cabezas grandes para evitar que se resbalen y de color aquamarina.
-Oh, ya vienen de regreso, quería disfrutar un poco más de esta vagina de noble casta 3- silba la pelirosa sobando el clítoris de la pelinaranja.
Shinya sonriendo profiere –Por mí no hay problema, ten usa esto- le entrega el falo –Ahora, Haruki, tú y yo vamos a divertirnos.
-Tengo una idea para divertirnos las cuatro pero no sé si es físicamente posible- enuncia la pelirroja.
-¿UH?- expresó todo el grupo.
Isuke y Sumireko se unieron, ambas con una pierna recostada sobre el sillón y otra doblada contra el respaldo, Haruki introdujo una pierna en el espacio libre que había entre las piernas, sentándose sobre Inukai, por su parte Banba hizo lo mismo del lado de Sumireko y luego se unió con Haruki, sus glúteos empezaron a chocar entre sí con el movimiento, Inukai y Hanabusa también se unieron al compás con el dildo generando lascivos sonidos al resbalarse dentro de sus núcleos, al poco tiempo de comenzado se percataron de que ya habían quedado atrapadas, por la lujuria y la exuberante posición que habían tomado que las enredo e impidió que sus cuerpos se separaran lo suficiente como para que los falos pudieran desprenderse por error y aprovecharon ese factor, vaya que lo aprovecharon.
Isuke disfrutaba del cálido cuerpo de su amada sobre el suyo, el roce de sus pezones contra la piel húmeda, sus besos apasionados y el placer que se bombea a su interior por acción de Sumireko.
Haruki se esforzaba por mantener la cordura, el dildo que la fornicaba no tenía piedad, sus nalgas golpeaban sin cesar las de Mahiru y su pubis se frotaba contra el vientre de su apreciada pelirosa, el aromático sabor de Inukai y sus senos resbalándose entre sí también cooperaban sin reparo para someter su voluntad.
Mahiru navegaba por un mar lleno de ondas de placer y cortos períodos de calma que solo volvían más tortuoso su deleite, el falo revolviéndose en sus entrañas, y el insoportable calor de su cuerpo en contacto con el de su mujer.
Sumireko sentía impotencia en todo su ser pues sus piernas y brazos no podían experimentar el gozo que sus partes más jugosas deseaban compartir y relajar el placer ardiente que las consumía, sus senos temblaban sin control y su vientre se arremolinaba con sensaciones desconocidas para ella.
-¡AAAAAH! ¡KAMI-SAMA!- gime Sagae.
-¡KYAAAAA! ¡KEMOCHIIII!- gimotea Inukai.
-¡SUGOI! ¡SUGOI! ¡AAAAAAAAH!- grita Banba.
-¡OOOOHHH! ¡SI! ¡SI! ¡SIIIIIII!- clama Hanabusa.
El grupo se vio conmovido por unas orgías de sensaciones alucinantes y morbosas, su piel en llamas se derretía fusionando a las cuatro en una sola masa temblorosa y obscena de la cual se desprendía un vaho tibio y oloroso, sus fluidos derramados por todo el sillón formaba una película viscosa y resbalosa, los cansados pulmones y músculos encontraron gran dificultad al momento de separar los cuerpos.
-¡UUff!- suspira Inukai muy sonriente -Tenemos que reunirnos de esta forma en otra ocasión 3.
-Oh, querida, esto no acaba todavía, falta un punto en mi cronograma- anuncia Hanabusa de una forma muy coqueta.
-¿Eh?- expresa Haruki -¿Qué guardas en tu baúl de sorpresas Sumireko? 3
-A mí también me gustaría saberlo- profiere Banba emocionada.
Hanabusa toma su celular, envía un mensaje y reposa sobre el sillón con una cara de ansiedad y deseo.
Por las escaleras en caracol bajan lentamente cuatro conejitas de Playboy, con trajes negros y orejas blancas, todas poseían una voluminosa figura comprimida en cuerpos de no más de 1,65m; las chicas sonrientes se colocan frente a ellas y esperan ordenes de Sumireko, de izquierda a derecha eran de la siguiente forma, la primera una hermosa mujer de ébano, cabello negro largo y liso, ojos esmeralda; la segunda una japonesa de cabello negro y ojos azules; la tercera una mujer caucásica, su cabello castaño y ojos azules la hacían encantadora y al final una japonesa de piel morena, un cabello rosa y ojos dorados.
Hanabusa se levanta, se les acerca y las presenta de derecha a izquierda -Ésta es Lorena Tapia, corredora olímpica; ella es Mami Uchiha, pasante y becada en una de mis empresas; esta lindura es Nina Opparin, tenista rusa; y al último, pero no menos exquisita, Akari Aisuzu, periodista, oh y si lo preguntan, si, son modelos y han posado para Playboy.
-Vaya, sí que sabes cómo tratar a tus invitadas, linda 3- silba la pelirosa, ella se levanta y toma un strapon.
-Elijan a la que deseen, menos a mí hermosa Mami, tengo que darle buen provecho a mi dinero- menciona la pelinarnaja lamiendo el cuello de esta chica la cual se estremece.
Banba viendo nerviosa a su amiga pelirroja le dice –No te retraigas, o ¿acaso piensas rechazar el presente de tu anfitriona?
-Supongo que no haría ningún mal, siempre quise probar el sexo con una latinoamericana- profiere Sagae con una sonrisa nerviosa.
-Pues ve por ella, tigresa 3- le susurra Inukai que había llegado por detrás, le coloca un strapon en las manos –Disfruta, que yo voy por la rusa.
-Bueno yo voy a hacer gemir a otra pelirosa esta noche- ríe Shinya.
Y horas pasaron donde la depravación, lujuria, pasión y los deseos más primitivos e instintivos de la humanidad se desataron sin cuartel dejando exhaustas a las mujeres con una palpitante sensación de satisfacción rebosando por todo su organismo.
En la mañana, en una mesa fuera de la casa tapadas por una sombrilla nuestras cuatro chicas desayunaban.
-Este café está delicioso- dice Haruki saboreando el néctar.
-Oh, es chocolate, querida- informa Hanabusa.
-Oh, eso lo explica- ríe.
-Este chocolate tiene un aroma sublime- enuncia la pelirosa.
-Sí, es traído directo de Ecuador, es tan bueno el de Colombia, o como la colombiana de anoche, ¿verdad Haruki?- menciona Banba muy satisfecha consigo misma.
-La verdad, sí, todavía no puedo creer que pudieras encontrar mujeres tan hermosas y lesbianas para que nos acompañasen- expresa Sagae con un brillo renovado en sus pupilas pues logró conocer la satisfacción sexual plena.
Hanabusa algo confundida dice -¿Qué? No, ninguna de ellas era lesbiana, pero sabes que he aprendido en mi vida llena de facilidades, el dinero te consigue lo que desees y logra que la gente haga cosas que de las que se pensaban incapaces y tú debes aprovechar.
Haruki quedó en silencio y su apetito se esfumo –Kami-sama, ¿en qué me estoy convirtiendo?
-Oh, linda debes dejar de dar vueltas en el asunto, fue divertido y eso es lo que cuenta 3- formula la pelirosa con una lasciva sonrisa, procede a besarla y la pelirroja rebobina su cabeza.
-Tal vez tengas razón.
Pues ustedes sabrán si le dan la razón o no, jejejeje, en todo caso, gracias por llegar acá sin regresare por la gran cantidad de obscenidades sexuales y gramaticales que leyeron, porque soy yo el primero en admitir que el léxico usado en esta libidinosa narración no es el más extenso o rico que haya presentado, pero como básicamente es solo hentai, pues no viene mucho al caso sinceramente, en fin espero que lo hayan disfrutado y les envío saludos y abrazos desde Ecuador.
¡Larga vida al Yuri!
