p class="MsoListParagraphCxSpFirst"Era la madrugada que precedía a la fiesta. Angela estaba encerrada en el cuarto de baño de su dormitorio con el cerrojo echado. Fuera, Gabriel aguardaba inquieto. Él la había reanimado de su desmayo y la había sacado en brazos hasta el coche, donde, ante las reiteradas negativas de la joven a visitar un hospital, terminó accediendo a llevarla de vuelta a su casa./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"No podía comprender a qué se debía aquella crisis nerviosa, pero la percibía y quería ayudar a mitigarla./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Dentro del aseo, la doctora no era capaz de quitarse el vestido. Sentía vértigo cada vez que intuía el bulto que sobresalía bajo su vientre./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Estás mejor? —preguntó el californiano por enésima vez./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Sí… la cena… no, ¡el vino! Fue el vino lo que me sentó mal./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Hasta el punto de desmayarte?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—La doctora soy yo —ladró. Al instante se sintió culpable—. Lo siento, Gabe… no quiero sonar desagradable. Tú no tienes la culpa de nada./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Me hago cargo. Sé que te sientes mal. ¿Quieres que vaya a la farmacia?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Angela suspiró. Disponía de medicamentos en su propio botiquín. Sin embargo, como doctora que había atendido a los heridos durante la guerra podía comprender la impotencia que sentía su amado al no poder ayudarla./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Hay una veinticuatro horas a dos calles de aquí. Trae metoclopramida… em style="mso-bidi-font-style: normal;"bitte/em./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Cómo? Espera, escríbemelo./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Un protector de estómago./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Vale…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¡Coge mis llaves! —abrió la puerta del baño y le tendió a Gabriel su llavero. Él la observaba con temor. Aceptó las llaves sin despegar la vista de su rostro./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Estás lívida./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Se me pasará… sé de lo que hablo./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Él aceptó aquellas palabras sólo porque pensó que era prioritario llevarle la medicación. Se marchó apresuradamente, y cuando la doctora hubo escuchado la puerta de entrada de su casa salió del baño. Se apresuró a coger el té de su despensa y destrozó las bolsitas de muselina con las manos. En un ataque de histeria tiró bastantes cosas al suelo, rompiendo las cajas de cartón de algunos alimentos no perecederos y abollando las latas de conserva. En cuanto llegase a su despacho haría lo mismo con las infusiones restantes./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Lloraba de rabia./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Regresó a su dormitorio y contuvo la respiración mientras se levantaba el vestido. Sus braguitas no podían contener sus (usando las palabras de Moira) «nuevos atributos»./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Se tapó rápidamente./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Pensó en Gabriel… todo lo que había hecho por ella. La quería, y ella le quería a él. Y aquello les separaría…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"«Al fin y al cabo, no puedo ceder al chantaje de Moira sólo para revertir esto. No puedo poner en sus manos a Gabriel… Ni a Jack. Ni a Ana, ni a Winston, ni a Torbjörn, ni a Reinhardt… Mi bienestar no es tan importante como el de Overwatch o el del mundo. Si ha hecho esto conmigo, que fui su amiga, ¿qué no haría con ellos?»./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Gabriel regresó. Angela se encerró de nuevo en el baño./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Estabas fuera? —le preguntó./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—em style="mso-bidi-font-style: normal;"Nein/em…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Coge tu meta-cloro-lo que sea —le pidió. Ella abrió un resquicio de la puerta—. Angela, ¿estás llorando?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¡No! —El californiano enarcó una ceja. No podía dejarle a parte, sintiéndose frustrado por algo que escapaba a su comprensión—. Quiero oír tu voz… sólo eso. ¿Qué te dijo tu amigo Heinz?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Él se recostó contra la pared junto a la puerta antes de responder./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Precisamente quería comentarte eso. Fue extraño, Heinz me preguntó si tú me habías conseguido las entradas. ¡Yo las recibí de él! Escribí a todos los que me han condecorado o tratado desde el ministerio y recibí unas invitaciones… a su nombre. Pero él no sabía nada al respecto./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¡Oh, no!/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"«Fue Moira. Ella nos proporcionó las entradas. Desconozco cómo ha obtenido acceso a ellas, pero de algún modo lo ha conseguido… de lo contrario no habría podido encontrarme allí dentro. Y sé por qué lo ha hecho. Conoce perfectamente mi pasión por los carnavales y los disfraces, le dio las entradas a Gabe para que tuviese un detalle conmigo que me llegase al corazón. Así me dolería más la idea de perderle, y estaría más predispuesta a ceder a su chantaje…», razonó./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Eso, además, implicaba que sabía bien la clase de relación que tenían… Les tenía perfectamente vigilados. Jack había acertado al decir que jugaba con ella y que quería mandarle mensajes./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Se le escapó un sollozo, y su amado la escuchó./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Angela?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Gabriel, tengo que decirte algo. No va a gustarte, pero… no puedo arriesgarme a que esto nos condene. Si… si es demasiado… lo comprenderé. Si necesitas tiempo o… o… —¿Cómo podía expresarlo sin sonar autocompasiva o manipuladora? No quería decirle frases del tipo «entenderé si te doy asco» porque aquello le coaccionaría./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Te escucho./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Ella abrió la puerta y tiró del vestido hacia abajo para que se le ciñese a sus nuevas formas. Apartó la vista con el rostro teñido de rojo. Gabriel frunció el ceño completamente desconcertado. Ella le sostuvo la mano y la condujo hasta la protuberancia de su entrepierna. Tuvo que admitir para sí que sentir el contacto de él en ese lugar era igual de agradable que antes./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Moira me ha hecho esto. Ha manipulado mi genética./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"El californiano no sabía ni qué cara poner. Estaba perplejo./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Esto… no me lo esperaba, lo admito. ¡Joder! Por un momento creí que me dirías que estabas embarazada…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—emEntschuldigung/em./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Aquella disculpa le hizo reaccionar. Se sobrepuso a su desconcierto; para él no había nada más importante que el bienestar de su amada./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¡No! Angela, no lo sientas. Es… eres tú. Sigues siendo la misma de siempre. Esto es un cambio sin importancia, como un corte de pelo que no te gusta o… qué sé yo, algo así como perder un dedo en el campo de batalla ya que te desagrada. Lo único que yo pienso tener en cuenta es que no has dejado de ser la persona de la que estoy enamorado./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—em style="mso-bidi-font-style: normal;"Bitte/em… si no puedes… si no quieres… ya sabes…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Seguir contigo? Mira. Te voy a contar algo… Ven a la cama, nos prepararemos un té…/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¡NO! —chilló./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Chocolate?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Ella sollozó de nuevo. Gabriel la condujo hasta la cama y le retiró las alas del vestido para que se acomodase. Calentó dos tazas de chocolate y regresó con su expresión más reconfortante resplandeciendo en el rostro./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Voy a contarte algo personal. A cambio, te pediré que me expliques qué sucede con Moira. —Mercy asintió con ojos acuosos—. ¿Recuerdas cuando te dije que sí que se me había ocurrido lo de estar con Jack?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Sí./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—No te mentí. Jack me atrajo. Una vez, borrachos, nos acostamos en la misma cama en los barracones. Yo le besé y traté de ir a más./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Él no quiso?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Estaba tan borracho que se quedó dormido. Al día siguiente no se acordaba de nada. Le hizo gracia que hubiésemos bebido tanto como para acabar en la misma cama de cualquier manera, y como reía con tanta ingenuidad creyendo que lo sucedido era poco más que una anécdota inocente, nunca se lo desmentí. Olvidé el asunto./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Dejó la taza sobre la mesilla. Angela hizo lo mismo, no había tenido estómago para catarla./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Entonces, ¿no te disgusta que tenga… esto?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Sólo si es más grande que la mía —bromeó el militar. Logró que la joven soltase una triste carcajada. Aprovechó para secarle las lágrimas con los pulgares./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Lo cierto es que no sé cómo es… no me siento capaz de mirarlo —le confesó./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Cuando estés preparada, te enseñaré cómo utilizarla —sugirió Gabriel. Ella notó un escalofrío de placer totalmente involuntario./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Intenté hacer pis hace un rato, pero lo puse todo perdido./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"A pesar de que había hablado desde el pudor, sintiéndose torpe y desagradable, hizo reír a su acompañante. Se le contagió la risa y, de repente, comprendió que se sentía mucho mejor. Gabriel no la rechazaba./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"Las carcajadas de ambos tardaron en desvanecerse./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—De momento quizá sea mejor que lo sigas haciendo sentadita, ángel mío. Y ahora háblame de Moira. ¿Cómo os conocisteis?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Cuando estudiaba en la facultad de medicina asistí a un seminario de biología que ella impartió. Aprendí muchísimo, Moira conoce la anatomía humana mejor que algunos cirujanos con los que he trabajado a lo largo de mi carrera, ¿sabes? Y ella apreció mi potencial. Podría decirse que yo era su alumna favorita, y como no parábamos de disertar juntas terminamos desarrollando cierta amistad. Tras el seminario, aún nos veíamos. Hablábamos de cómo la biología, la genética… la ciencia en general debería ser obligatoria para cualquier médico. El potencial de todos aquellos conocimientos juntos para mejorar al ser humano. Oh, no de un modo… siniestro. Nada que puedas asociar con aquellos experimentos que se realizaron durante el holocausto. De hecho, todas aquellas charlas me inspiraron para los célebres avances en la nanobiología aplicada que me valieron la incorporación a Overwatch./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—¿Por qué perdisteis el contacto?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Lo típico. Yo me interné en el hospital y Moira siguió trabajando en laboratorios. Mis turnos eran de cuarenta y ocho horas, y cuando hube ascendido en la jerarquía del hospital lo suficiente como para volver a disponer de vida social, ya éramos prácticamente desconocidas. Nos escribimos en un par de ocasiones al ver nuestros nombres en las revistas de ciencia, pero nunca retomamos el contacto./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Entonces no hay razones para que sea una venganza personal. Sus móviles giran en torno a lo que hablabais Jack y tú aquel día en tu despacho. ¿La consideras peligrosa?/p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Pues… —Angela apartó la mirada. Si decía que sí, su novio se transformaría inmediatamente en el agente Reyes y buscaría la forma de encargarse de Moira… con consecuencias nefastas, porque aquello quizá fuese precisamente lo que la retorcida y manipuladora irlandesa deseaba; Gabriel caería en sus garras (nombre muy apropiado dadas las uñas que lucía) y le usaría como sujeto de sus macabros experimentos genéticos. Debía sacarle la idea de la cabeza… y aunque ella sola no podría hacerse cargo, el agente Morrison ya había resuelto llevarla a la cárcel por sus crímenes—. Jack contactó con el ejército americano. Ellos se harán cargo./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Yo soy estadounidense, y tú eres mi novia. Hablaré con él y dirigiré yo mismo la operación. Se arrepentirá de haberte hecho llorar… de haberte arruinado una noche que tendría que haberte colmado de felicidad./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—No. Razona como el agente Reyes, em style="mso-bidi-font-style: normal;"bitte/em. Esa misión está en manos de los americanos y de Jack, y las guerras ómnicas en las tuyas. Eres el líder de Overwatch, no puedes distraerte. ¿Recuerdas lo que hablamos cuando comenzamos todo esto…? Sobre la profesionalidad./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Tienes razón, Angela… igual que la tuviste entonces. Ahora mismo quiero retorcerle la garganta a esa mujer con mis propias manos. Pero tendré que… contenerme. Cumplir mis obligaciones./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Sí, por favor./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Aun así te protegeré./p
p class="MsoListParagraphCxSpMiddle"—Te quiero, Gabe./p
p class="MsoListParagraphCxSpLast"—em style="mso-bidi-font-style: normal;"Ich liebe dich, mein Engel/em —respondió él con una sonrisa y un acento un tanto pobre. Sabía que Angela adoraba escuchar su lengua materna—. Vamos a intentar dormir. Terminemos de una vez con este día tan desagradable./p